The Project Gutenberg EBook of Recuerdos y bellezas de Espaa; Crdoba, by 
Pedro D. Madrazo

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Title: Recuerdos y bellezas de Espaa; Crdoba

Author: Pedro D. Madrazo

Illustrator: Francisco Javier Parcerisa

Release Date: October 1, 2011 [EBook #37590]

Language: Spanish

Character set encoding: ISO-8859-1

*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK RECUERDOS Y BELLEZAS DE ESPAA ***




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RECUERDOS Y BELLEZAS
DE
ESPAA.

CRDOBA.

_Es propiedad de F. J. Parcerisa._

MADRID.--IMPRENTA DE REPULLS.--1855.




RECUERDOS Y BELLEZAS DE ESPAA

BAJO
LA

REAL PROTECCION DE

S.S.M.M. LA REINA Y EL REY.

_obra destinada a dar a conocer sus monumentos y
antiguedades, en laminas dibujadas del natural_

POR

F.J. Parcerisa

_escrita y documentada por_

P. de MADRAZO.

CORDOBA.




RECUERDOS Y BELLEZAS DE ESPAA.

SEVILLA, CRDOBA, CDIZ.

INTRODUCCION.


Doraban los primeros rayos del sol las cumbres de Sierra Nevada cuando,
prximos  empezar  escribir este viaje, quisimos gozar por ltima vez
de la frescura que respiran las alamedas del Generalife y de la
Alhambra. Apoderse de nosotros una dulce melancola, y no tardamos en
dejar por veredas ocultas y solitarias los caminos deliciosos en que se
confunden con el murmullo de las aguas los suspiros del viento entre los
rboles. Llegamos involuntariamente al pi de la torre del Agua: nos
detuvimos, contemplamos de nuevo aquel sombro paisage donde no se
destacan sobre el azul del cielo mas que torres silenciosas coronadas de
almenas, y sentimos por instantes latir precipitadamente el corazon y
concentrarse el alma en la tristeza. Un viajero no menos entusiasta, 
quien servimos de guia en todas nuestras escursiones, estaba sentado 
poca distancia de nosotros entre las ruinas de la torre: levant la
cabeza, pronunci algunas palabras que solo vimos errar entre sus
labios, y volvi  caer en una meditacion profunda. Nos acercamos  l,
y entonces dijo:

Os conmueve mi dolor? Ah! veo que brotan tambien lgrimas de vuestros
ojos: teneis corazon y me comprendereis. He recorrido muchos paises, y
no he visto una ciudad como Granada. Los rios que se enlazan  sus
puertas corriendo entre orillas cubiertas de lamos y flores, la Vega
que se estiende  sus pis como una alfombra de verdura, la pintoresca
sierra sobre cuyas blancas vertientes se destacan sus arboledas y sus
muros, los cerros en cuyas cumbres estan sentados su Albaicin y su
Alhambra ceidos de torreones, sus angosturas del Darro donde canta el
agua en el fondo del follage, su cielo oriental en que he llegado 
descubrir con los ojos de la imaginacion el fantstico paraiso del
Profeta, el gorgear de las aves en el seno de sus deliciosas enramadas,
la dulce armona de sus brisas perfumadas por el aliento que despiden
sus crmenes floridos, los caprichosos reflejos del sol en las verdes
faldas de sus colinas, la melanclica luz de la luna que cruza su
horizonte entre coros de estrellas como una reina de hadas entre las
vaporosas ninfas de sus lagunas y corrientes, hasta esas mismas noches
tenebrosas en que apenas cabe distinguir la silhueta de sus viejos
monumentos, han escitado en m sensaciones que nunca habia tenido,
sentimientos que no habian hecho palpitar nunca mi corazon gastado,
ideas que no me hubiera atrevido  concebir ni aun al desbordarse 
torrentes mi loca fantasa. A todas horas, en todas ocasiones he
contemplado con indefinible placer esa ciudad que brota de las orillas
de dos rios como una hija del agua del fondo de su lago, esa cadena de
montes que  la vaga luz del crepsculo parecen colosos sentados en el
espacio para guardar la Vega, ese cielo difano y trasparente prendido
en las cumbres de esos cerros como una estrellada colgadura de seda en
las cspides de las palmeras que constituyen la tienda de un califa. Ora
ligeramente recostado en uno de esos rboles sobre cuyos ramages han
sacudido su manto de nieblas mas de cuatro siglos, ora entre los
escombros de ese viejo alczar que va desmoronando el tiempo, he
recordado con la cabeza sobre el pecho la historia y las tradiciones de
Granada; y al levantar la frente he mirado aun con mayor interes esa
naturaleza que desplegaba  mi alrededor tanta riqueza y hermosura. En
esa sierra coronada de nieves eternas no he visto mas que el sepulcro de
un rey moro; en ese valle cubierto de flores, olas de garzotas y
penachos flotando sobre relucientes armaduras; en esos rios que se
deslizan mansamente bajo la sombra de los lamos, aguas destinadas 
baar las adelfas y cipreses que embellecen la tumba de los hroes
muertos en ese vasto campo de batalla; en esos montes apartados,
circuidos de precipicios, tiendas de reyes que vinieron  estender sus
pendones de guerra sobre los muros de esta fortaleza; en esa ciudad que
est aqui,  la estremidad del valle, reclinada sobre colinas
pintorescas, una reina de torneo dispuesta  ceir las sienes del
vencedor con la corona de sus palacios y baluartes. He vuelto  inclinar
la cabeza  meditar: ay! y he sentido una amargura inmensa al observar
que no eran los sentidos sino la imaginacion lo que habia puesto entre
mi cuerpo y la naturaleza ese velo de la historia y la poesa. He
recogido mi alma y escuchado en silencio. No he oido mas que el rumor
del insecto sobre la yerba, el del tiempo entre las grietas de los
torreones medio caidos, el de la brisa entre los escombros, el del agua
sobre las guijas que cubren el fondo de su cauce. Deseaba oir acentos de
vida, y no he oido sino voces salidas del seno de las ruinas, no he oido
sino la voz de la muerte. Granada me ha parecido entonces un panteon, y
he derramado sobre ella lgrimas que han abrasado mis megillas.

Qu has hecho de tu gloria, le he dicho lleno de dolor? de qu muro
cuelgan las espadas de tus hroes? dnde estan el trono de tus reyes y
la silla de tus cades? ninguno de tus libros pudo salvarse de la
hoguera? Ay! cada siglo va arrancando una hoja de la corona de tu
gloria; y permaneces muda  impasible como un cadver. Hndense las
ltimas casas de tus moriscos; desaparecen bajo la mano del embadurnador
los bien labrados estucos de tus monumentos rabes; las columnas de
marmol de tus alczares rechazan ya los arcos festonados de tus
misteriosas galeras; cmo no corres  detener con tu mano la
artesonada techumbre de tus antiguos salones, las fuentes que decoraban
tus jardines, las murallas que sirvieron de escudo  tus guerreros, los
voluptuosos patios en que soaron tus sultanas, los encantados miradores
en que distrajeron su melancola las cautivas de tus reyes? Esa ciudad
que miro cercada de viejos muros y torreones ser tal vez solo el
sepulcro en que dormir Granada? ser quizs solo una sombra de la
esplndida corte de los rabes?

He creido oir entonces  la ciudad diciendo: S, soy solo una sombra de
lo que fu algun dia: los que me levantaron estan para siempre
proscritos, las joyas con que me engalanaron han sido entregadas al
hierro y al fuego de mis enemigos, los vestidos que me dieron han sido
desgarrados por el acero de los que ofend con mis miradas. Me han
dejado pobre y desnuda al margen de dos rios, han arrebatado de mis
sienes la diadema que podia recordar los dias de mi grandeza, y han
dicho al mundo: hla aqui  la orgullosa reina musulmana: hla aqui
reducida  contemplar en sus aguas cristalinas su marchita hermosura.
Manaba en oro y hoy est condenada  recoger el que contienen las arenas
de sus rios; armbanse  su voz millares de soldados, y hoy se pierden
en la cavidad de su boca sus palabras; mirbanla los reyes con envidia
desde lo alto de sus cerros, y hoy pasa junto  ella el viajero
preguntando con indiferencia por la mendiga que reflejan el Genil y el
Darro. S, soy ya una sombra; pero, yo sombra, me rio aun de los que
para afrentarme pusieron sobre mi cabeza la ceniza de mis monumentos y
la de los hijos que perd en la hoguera. Quin podr quitarme ese
horizonte azul, mi cielo de oro? quin mis colinas cubiertas de
naranjos, mis paseos ocultos bajo las copas de los lamos? Esta esclava
es aun reina  pesar de sus contrarios. Tiene aun lechos de flores en
que descansar de sus fatigas, rios de aguas puras y trasparentes en que
templar sus fuerzas, montes poblados de arboledas en que divertir sus
ojos, crmenes que embalsamen el aire que respira, laureles que coronen
su frente y le recuerden sus dias de ventura, estrellas que la rodeen de
una esplendente aureola, auras apacibles que agiten su flotante
cabellera. Levantaos sobre la mas alta de vuestras torres, ciudades
espaolas: miradme por encima de las cumbres que de m os separan,
miradme y ved si no trocariais la mejor de vuestras joyas por mis cerros
de nacar y mis pintados valles, por la margen de mis arroyos y las
orillas de mis rios, por el sol que tie de fuego mi horizonte y la
luna que cubre mis bosques de misterio. Soy ya una sombra; pero el genio
de la belleza y la armona velan aun mi sueo como en los dias de mis
reyes. La naturaleza no me ha sido nunca infiel: ci de flores mi cuna
y est ciendo de flores mi sepulcro;  cada paso que doy hcia la tumba
hace brotar bajo mis pies una vegetacion mas caprichosa. No hay en m
desnudez que ella no compense con sus brillantes galas, no derramo una
lgrima que ella no recoja con amor para fecundar mi vega, no exhalo un
acento de dolor  que ella no conteste con la dulce voz de las brisas,
el murmullo de las aguas y los melodiosos trinos del ave que canta en la
enramada. Gracias mil te sean dadas, naturaleza bienhechora! t, t
eres mi reina y mi consuelo. Mis palabras mueren ya en mis labios; pero
t oyes la voz de mi corazon y sabes cuanto te amo: hasta el pie de mi
ataud entonar por t cnticos de gloria y de alabanza. La hermosura y
riqueza que nos dan los hombres perece bajo la espada de los hombres:
solo tus inagotables tesoros sobreviven al furor de las armas, al
tremendo empuje de los siglos,  la devastadora fuerza de las
revoluciones que pasan como el huracan sobre la frente de los pueblos.
Me siento morir, pero no temo: las ramas de mis rboles se mecern aun
sobre la losa de mi tumba, y t dirs al viajero con la voz del aura que
suspira entre sus hojas: dobla la rodilla sobre estas tristes ruinas,
viajero; son las ruinas de Granada.

Adoraba la naturaleza y gozaba en medio de los escombros; pero nunca
como despues de haber creido oir en boca de esa ciudad estas palabras.
La naturaleza es ahora mi nico espectculo, mi templo. Las mas sublimes
armonas inspiradas por el arte me parecen frias ante el susurro del
viento entre las hojas, el canto del arroyo entre las peas, el eco del
torrente en el fondo de los bosques, el rugido del viento sobre las
cumbres de los cerros y el estallido del rayo entre las nubes. Las
sombras iglesias bizantinas, las misteriosas catedrales gticas, los
risueos templos de la Grecia, las aterradoras profundidades de la India
me parecen mezquinas ante ese inmenso santuario que lleva sobre haces de
montes la estrellada bveda del cielo. El sol es su lmpara de oro; los
demas astros, sus lmparas de plata; prados cubiertos de flores, su
pavimento; selvas frondosas, sus ricas colgaduras; colinas tapizadas de
musgo, sus altares; todos los seres que existen son sus dioses. No, no
hay otro templo como ese globo que rueda eternamente en el espacio
envuelto en el torbellino de los mundos: la vida se transforma sin
cesar, y hallan cada dia en l los sentidos un nuevo espectculo, la
razon nuevas alas para remontarse al origen de los seres, la reflexion
nuevos motivos para las meditaciones mas severas. No solo siento amor
por la naturaleza; siento entusiasmo y hasta delirio. Cmo he de
separarme sin dolor de estos lugares en que estan encerradas tantas y
tan grandes bellezas? Dnde he de volver  encontrar el horizonte de
Granada? dnde esas torres doradas que surgen del seno de las alamedas,
esos cerros de nieve en que el sol refleja sus colores, esos arroyos que
bullen entre el musgo de las ruinas? Amo tambien los monumentos en que
est condensada la historia de los siglos: dnde encontrar este
alczar cuya riqueza deslumbra aun al travs del polvo que la cubre?
esas misteriosas galeras en que  la luz de la tarde se cree ver
diseadas las sombras de gallardas moras? esos salones pintados de oro
en que la imaginacion evoca la brillante corte de los antiguos reyes y
los sangrientos espectros de los abencerrages muertos  traicion por la
mano del verdugo? esos patios encantados cuyos arrayanes plantados 
las orillas de sus estanques salpica el agua de una que otra fuente? Os
he seguido paso  paso en todos vuestros viajes; mas no me siento ya con
fuerzas para seguiros en el de Crdoba y Sevilla. He dado con mi bello
ideal: cmo quereis que descienda de ese cielo donde los sentidos, el
corazon, la fantasa se espacian sin encontrar lmite alguno? Idos en
paz y dejadme respirar aun el aire de Granada. Este suelo es ya el suelo
de mi patria: dejadme contemplar en l desde los escombros de lo pasado
el espectculo de esa naturaleza siempre bella que rejuvenecen
incesantemente el soplo de la eternidad y la mano de los hombres. Deseo
vivir y espirar en medio de este vasto panorama: ay! ojal que al
cerrar mis prpados el dedo de la muerte haya quien me sepulte al margen
de esos rios bajo la copa de esos lamos frondosos!

Estuvimos por unos instantes en silencio. El entusiasmo con que este
viajero habia hablado de la naturaleza acababa de herir una de las mas
delicadas fibras de nuestra alma; y buscbamos en vano palabras con que
pudisemos dominar su exaltada fantasa. No las encontramos hasta que
algo recobrados de la primera impresion, amais le dijimos, la
naturaleza y os encerrais en uno de sus cuadros? Qu es todo este vasto
espectculo de Granada para el de ese inmenso Ocano cuyas olas azotan
sin cesar las murallas de Cdiz como legiones de combatientes que han
jurado su ruina? qu son estos rios de Genil y Darro para ese imponente
Guadalquivir que despues de haber cubierto de flores las fecundas
praderas de Crdoba y Sevilla baja precipitadamente  sepultarse en el
fondo de los mares? qu las alamedas de la Alhambra para los encantados
jardines del Alczar de Sevilla y los bosques de naranjos que circundan
el palacio de S. Telmo? Es acaso comparable esta vega con las dilatadas
llanuras  que dan sombra los mas decantados olivos de la Andaluca?
con los pintorescos valles de Carmona, cuyos oteros y altozanos
vestidos de mil colores sorprenden aun al que los contempla desde las
desmoronadas torres de su antigua fortaleza? con los feraces campos de
Sevilla, donde se oculta el hombre entre las mieses? La naturaleza es
aqui mas bella que grandiosa. Ni el bramido del mar, ni el eco del
torrente llegan hasta la cumbre de estas alturas solitarias. Crecen en
esas faldas el laurel y el lamo; pero no el castao, el haya, el pino
abeto, entre cuyas ramas ahulla el viento de una manera salvage y
misteriosa. El agua no salta aqui en cascadas  lo profundo de los
abismos. El fuego de la tempestad alumbra raras veces esos montes; la
tierra no se estremece sino instantneamente al impulso de horribles
terremotos. No, no es Granada donde cabe admirar mas el poder de Dios y
la grandeza del mundo. Hemos visto en Cdiz al sol sumergindose en las
aguas del Ocano con una aureola de tinieblas; hemos visto  ese mismo
Ocano invadiendo silenciosamente la playa y retirando despues con una
calma aterradora sus hinchadas olas; hemos visto esas olas, altas como
montes, arrojndose heridas por la luz del rayo sobre los muros de la
ciudad sumida en duelo: alli es donde la naturaleza se ostenta con toda
la sublimidad de que pudo revestirla su autor al hacerla brotar llena de
vida de entre la confusion y el caos, alli es donde se ensancha el
corazon, alli es donde la imaginacion cruza el espacio y rasga el velo
que oculta  nuestros ojos lo infinito.

Bella, bellsima es Granada; mas faltan acaso pueblos que rivalicen con
ella en hermosura? Refljase en las aguas del Guadalquivir una ciudad
aun rabe que fue en otro tiempo corte de los califas. No es ya la
rival de Bagdad ni el segundo santuario del Profeta; no cuenta ya en su
recinto los palacios llenos de grandeza y de poesa que dejaron atrs la
magnificencia del Oriente; no tiene ya los encantados vergeles ni los
bosques de palmeras que perfumaron sus brisas y la defendieron de los
ardores del verano; pero os cautivar aun, cuando la veais medio dormida
al pie del rio, sobre una de las mas pintorescas faldas de Sierra
Morena,  la sombra de frondosas arboledas cuyos ramages mece el viento
sobre sus viejos muros. Circndanla aun huertas deleitosas salpicadas de
flores; banla arroyos cristalinos cuya sonora corriente se desliza
entre campos de verdura; crcanla  distancia montes escarpados en cuyas
cimas se destacan sobre el azul del cielo ruinas imponentes de antiguas
fortalezas. Vastos olivares cuyas ramas sucumben al peso de los frutos
cubren el suelo de su feraz campia; lamos, naranjos, una que otra
palmera solitaria verdean entre sus monumentos abrasados por los siglos.
Tiene junto al rio un edificio grande, inmenso, coronado de almenas,
circuido de ricas ventanas de herradura, adornado de hermosas celosas,
dominado por una torre que arroja hoy  lo lejos la voz de sus campanas,
edificio medio musulman, medio cristiano que ni bien presenta el aspecto
de un templo, ni bien el de un castillo, construccion rara, heterognea,
hbrida, donde cada pueblo ha puesto su piedra y cada estilo ha
pretendido imprimir su forma y su carcter: no cabe ya mas en
arquitectura para subyugar la fantasa y turbar nuestros sentidos.
Penetramos en l y nos creemos de repente trasportados  la region de
los sueos. Centenares de columnas de marmol sostienen los arcos de sus
bvedas. Aquellas son todas de diferente color, estos de distinta curva.
Vse al travs del ultra-semicircular el de herradura, sobre el de
herradura el de segmento, entre unos y otros la cimbra romana, la ojiva,
el arco rebajado. Enlzanse entre s los de segmento cruzndose,
sobreponindose, formando varios y vistosos juegos; presentan en todas
partes rasgos de originalidad y de hermosura. Capiteles que apenas
parece haber tocado el cincel rabe, puertas de mosico donde aparecen
pintados de colores y oro los mas caprichosos adornos bizantinos,
cpulas levantadas sobre ligeras columnas, bvedas de alabastro,
ajimeces de elegante calado donde la naturaleza hace oir aun voces
misteriosas, muros cubiertos de relieves de estuco, preciosos alicatados
en que de las mismas leyes geomtricas se ve brotar  raudales la
armona, objetos  cual mas bellos detienen por momentos los pasos del
viajero, que apenas acierta  contemplarlos sin que en medio de la
soledad y el silencio que le rodea crea percibir aun el dulce aliento de
los genios que crearon tan vasto monumento. Est encerrada en medio de
la mezquita rabe una catedral cristiana; y se pierde de vista entre
aquellos inmensos grupos de columnas como una cabaa entre las hayas del
bosque  una pequea nave entre las embravecidas olas del Ocano.

[Illustration: CURVAS EMPLEADAS EN DIVERSOS ESTILOS ARQUITECTNICOS.

_Ojival lancetal._ _Angrelado  de ondas._ _Trebolado apuntado._

_Ojival lmido._ _Conopial._ _Apuntado  ojival equiltero._

_Apainelado  de vuelta de cordel  carpanel._

_Ultrasemicircular  de herradura._ _De medio punto  plena cimbra._

_Florenzado._

_Apainelado apuntado._

_Trebolado de herradura._

_De segmento  rebajado  escarzano._ _Quinquefoliado._ _Remontado 
peraltado._]

Lo que habeis visto en este alczar rabe es bello, voluptuoso, rico;
refleja perfectamente el sensualismo oriental, la suntuosidad de los
reyes nazaritas, la imaginacion potica del musulman que siente latir su
corazon por el amor  por la gloria; mas no es siquiera comparable con
lo de aquel templo, donde todo es magestuoso, donde todo respira
ascetismo, donde en medio de la variedad se ve campear esa misma unidad
que estableci el Profeta por base de su sistema religioso. La Alhambra
fue empezada  construir en el siglo XIII, cuando acababan de humillar
la frente bajo los estandartes cristianos las ciudades de Crdoba y
Sevilla, cuando  no ser por la audacia y el talento de un jven
guerrero, descendiente de una de las antiguas dinastas[1], hubieran
pasado los ejrcitos de S. Fernando sobre el reino de Granada como las
aguas del Mar Rojo sobre las tropas de Egipto; fue construida en una
mala poca, en una poca en que todo estaba ya dividido, relajado,
oscurecido por las tinieblas de la filosofa, medio destruido por el
orgullo de las sectas y los hbitos de desorden que engendra la guerra
civil y hasta las mismas luchas nacionales. El arte, que sigue la misma
marcha que los pueblos, habia ido degradndose en medio de tan graves
trastornos, y al encargarse de edificar este palacio, no supo hacer mas
que cubrirse de brillantes velos para ocultar su decadencia. Las curvas
de la Alhambra son ya vagas, exageradas, sin carcter: pasan del
semicrculo y no son ultrasemicirculares; presentan mayor profundidad en
los arranques, y no son, sin embargo, de herradura; han perdido la
sencillez que debia constituir principalmente su hermosura, y han pasado
de complicacion en complicacion hasta el arco festonado, el arco de
onda, el arco estalacttico[A]. Enjutas irregulares y sin objeto han
venido  sentarse sobre los arcos, y no constan aquellas sino de tablas
de yeso labrado separadas y sostenidas por una armazon de madera que el
tiempo va descubriendo  los ojos del artista. Las lineas geomtricas
van dominando, las tradicionales perdindose en un confuso mar de
adornos, faltos absolutamente de sentido. Multiplcanse unos sobre otros
los relieves, distribyense caprichosamente ac y acull las leyendas
religiosas, reptese mil veces en las paredes de los salones y los
patios un mismo verso del Coran, un mismo mote. Reina en muchas partes
un gusto frvolo: hay en todo belleza, pero belleza de ejecucion, no esa
belleza que el sentimiento inspira. La Alhambra es hija de la fantasa,
es si se quiere un palacio encantado concebido en una noche de insomnio;
mas est lejos de ser una de esas obras en que est retratada la vida
interior no ya de una poca, sino de todo un pueblo.

La mezquita de Crdoba fue empezada por Abd-el-rhaman, por aquel ilustre
vstago de la familia de los Ommyadas  quien pareci haber salvado la
Providencia del furor de los Abassydas para que viniera  cortar las
discordias que ensangrentaban el suelo de la patria. El fanatismo
religioso estaba  la sazon en todo su vigor entre los rabes: acababan
de arrastrar consigo al grito de _no hay mas Dios que Dios_ las naciones
de Asia y Africa, y se sentian con entusiasmo para ir  clavar el
estandarte del Profeta en los mas apartados lmites de Europa. Eran
antes que todo creyentes: invadian los imperios con el objeto de hacer
preponderar su ley, y aun despues de mil derrotas persistian con
tenacidad en sus empresas, seguros de que habian de encontrar en el
campo de batalla el camino del Paraiso. Emancipados ya de la silla de
Oriente los que aqui vivian, sentian mas que nunca la necesidad de
recordar los templos y lugares en que estaban vinculados los recuerdos
de Mahoma; suspiraban por no poder visitar Zahara, Meca, Medina, todos
esos pueblos en que empez  constituirse su nacionalidad y su
independencia; no deseaban mas que ver reproducida de algun modo en
Occidente la memoria de los hechos consignados alli en el pavimento de
sus mezquitas, en las piedras de sus muros y en las praderas de sus
fecundos valles. Abd-el-rhaman se propuso satisfacer esta necesidad; no
levant ya un templo para su corte, levant un segundo santuario para el
islamismo, levant una mezquita que rivalizara con la de la Meca y fuese
otro lugar de peregrinacion para todo el que creyese en el nuevo
enviado de Al sobre la tierra. Nada perdon para que saliese su obra
llena de magestad y de grandeza: derram sobre ella  raudales mrmoles,
alabastro, cristal, oro; recogi con avidez de entre las ruinas del
antiguo imperio las columnas que adornaron algun dia los templos de los
dolos; aprovech todos los elementos que le ofrecia lo pasado; convoc
 los artistas rabes,  los europeos,  los bizantinos; y logr que
contribuyeran  la construccion de tan gran monumento las religiones
vencidas, las que sostenian aun la lucha con la del Profeta, los
imponentes restos de la antigedad, la ciencia de su poca. No pudo
hacer prevalecer en ella la igualdad de ornamentacion ni la de formas;
no pudo imprimir en todos sus detalles el sello de la originalidad; no
pudo arrojarla  los ojos del mundo como una construccion puramente
rabe; mas quin duda que present en ella el mas fantstico y el mas
acabado conjunto que cabia esperar de un siglo en que dominaba sobre
vencedores y vencidos la barbarie?

Es preciso conocer  fondo la arquitectura rabe. La arquitectura rabe
no es primitiva, es derivada; pero no es tampoco posible convenir en que
sea una simple restauracion del arte antiguo. Desarroll sobre las
lneas romanas formas caprichosas, y logr hacer desaparecer sus plagios
bajo la oriental armona del conjunto. Adopt, ademas de las lneas
romanas, el capitel bizantino, el abaco de los egipcios, la ojiva de los
cruzados, el ornato de los arquitectos del bajo imperio; mas combin con
tanto acierto y novedad estos confusos elementos, que identificada con
ellos se present original como la mejor de las arquitecturas  que di
origen la edad media. La arquitectura rabe es indudablemente una
paradoja: est compuesta de miembros heterogneos y forma sin embargo un
cuerpo del todo compacto y homogneo; apenas tiene un detalle suyo, y es
sin embargo suyo el conjunto. Es generalmente sensualista y caprichosa:
se apodera hoy de un arco, de un adorno, de una forma cualquiera, y
maana hace ya con ella mil combinaciones; busca para mejor deslumbrar
los mrmoles mas preciados, dora los capiteles, pinta el fondo de los
relieves, engasta palos y cornalinas en las celosas, forma con menuda
piedra los mosicos, distribuye con profusion y de la manera mas vistosa
todos los elementos de que dispone, columnas, arcos, cpulas y
cupulinos, almocrabes, cintas, hojas, entrelazos, flores; procura que
cada monumento tenga su perspectiva, estudia con detencion cmo ha de
sorprender los sentidos, y apela para alcanzarlo no solo al arte, sino 
la vegetacion,  la naturaleza. Llev en su ltimo perodo al estremo
este sensualismo; mas no en el primero, en que procur conservar siempre
un carcter esencialmente religioso. Las columnas de sus mezquitas
aparecen casi entre tinieblas; los ajimeces no derraman sobre ella mas
que una luz dudosa. Sus techos de cedro son bajos y de sencillos
artesones; sus ricas capillas de mosico y oro estan cubiertas de
misterio. Sus ostentosos mihrabs respiran la mayor magnificencia y
hermosura; pero yacen tambien en la oscuridad y no es posible distinguir
sus detalles sino  la luz de la lmpara que baja del centro de la
bveda. La mayor parte de los capiteles no estan mas que bosquejados; la
ornamentacion es severa; las inscripciones escritas en las portadas
encierran casi siempre un sentido muy profundo. Las paredes son muros
almenados, ceidos de torreones; los patios, vastos cuadros en que crece
cuando mas el arrayan  las orillas de un estanque. Llevan las fachadas
bellsimos relieves; pero est muy lejos de respirar la suntuosidad del
interior, donde el arte desarrolla el inagotable tesoro de sus variadas
y caprichosas formas.

El primer perodo de esta arquitectura corresponde  la poca religiosa
de la historia de los rabes: cmo podia el artista, que vive de la
vida de su siglo, dejar de inspirarse en los libros sagrados, ni dejar
de obedecer  la irresistible fuerza de las creencias nacionales? Toda
religion es en sus principios misteriosa y sombra: seala con la mano
el cielo y hace olvidar la tierra; preocupa con la idea de una vida
futura el entendimiento y arroja al hombre en el mas asctico
estoicismo. Personifica en Dios mas el poder que el amor, mas la
justicia que la misericordia; le presenta colrico y dispuesto 
precipitar al fondo de los abismos  cuantos no hayan concentrado en l
su corazon y su inteligencia; impone los nimos por medio del terror, y
convierte  los pueblos mas bien que en creyentes, en esclavos de la
creencia. El mahometismo procedi del mismo modo; y el arte, aun
disponiendo de elementos llenos de gracia y de belleza, no pudo menos de
comunicar severidad  la mayor parte de sus obras. Relajse algo despues
el esclusivismo; mas la arquitectura lejos de sentir esta relajacion,
fue aun mejorando y armonizando mas y mas sus formas, fue dulcificando
su carcter, fue embellecindose y procurando con mayor ahinco cautivar
los ojos y la fantasa. No decay sino mucho mas tarde, cuando ya
quebrantada la unidad poltica qued minado por su base el sistema del
Profeta, cuando no era ya la religion mas que un vano simulacro, cuando
cada val aspiraba  la corona y cada rabe se crea con derecho para
levantar un rey sobre su escudo. Sigui aun entonces atavindose; pero
con adornos frvolos, con esos adornos de la Alhambra, bellos y
brillantes, s, pero falsos, poco artsticos, destituidos los mas, si no
de gusto, de sentido. No es solamente en la Alhambra donde debe ser
estudiado el estilo de los rabes; merece ser estudiado en Sevilla, y,
mas aun que en Sevilla, en Crdoba, en esa Crdoba medio musulmana aun
despues de haber pasado sobre ella la tea de las discordias civiles, la
espada de los reyes cristianos, el hacha de las revoluciones y el pico
de la ignorancia y la barbarie. El Alczar de Sevilla es casi una
reproduccion del de Granada; mas la mezquita de Crdoba, ademas de ser
un monumento del todo original en su gnero, es el lbum en que est
consignada toda la historia del arte rabe, es la obra en que cabe
seguir paso por paso la infancia, la virilidad, hasta la decadencia de
ese estilo oriental que tanto os habr hecho gozar y soar en medio de
estos encantados salones que perfuma aun el aliento de las flores, anima
el murmullo de las fuentes, poetiza el recuerdo de los hechos en ellos
ocurrdos y cubre de interes la tradicion y la leyenda.

Ameis la naturaleza  ameis el arte, conviene que dejeis ya estos
lugares donde tanto habeis sentido el placer y la melancola. En Granada
apenas habeis admirado mas que el genio de los rabes: no habeis
penetrado en el seno de ninguna de esas catedrales gticas en cuyas
altas y oscuras bvedas se pierden las miradas del hombre, ni atravesado
el umbral de ninguna de esas capillas bizantinas creadas por la sombra
imaginacion del sacerdote; no habeis recorrido en silencio ruinas de
pueblos sepultados bajo sus escombros, no habeis encontrado monumentos
donde os fuese licito evocar el espectro de esos temidos hroes del
Imperio, cuyas figuras se destacan brillantemente sobre las nieblas de
tan remotos siglos. Sevilla os mostrar una catedral gtica y templos
bizantinos; Itlica ruinas de que estan brotando aun torrentes de
poesa, ruinas medio cubiertas de musgo en que la fantasa cree
distinguir aun la sombra de los emperadores cuyas _cunas de marfil y
oro rodaron_ dentro los muros de aquella ciudad famosa. Jerez os
manifestar al travs de una puerta del renacimiento sus ricas naves en
ojiva, cuajadas de molduras desde el pavimento hasta la bveda;
Sanlucar, su castillo y los restos de un palacio donde murieron los
ltimos rayos del sol de la edad media. Marchena y Utrera no os hablarn
ya de esas pocas lejanas sino en sus muros y en una que otra iglesia;
pero os asombrarn con sus gigantescas fachadas del siglo XVI, pginas
en que se presenta unido el misticismo del arte cristiano con la
magestad y la grandeza del que floreci en tiempo de los Csares.
Castillos, alcazabas, torres llenas de recuerdos se os ofrecern  cada
paso:  cada paso podreis volver los ojos  ese pasado por que sents
tanto entusiasmo. Veredas abiertas bajo las copas de rboles frondosos,
dilatadas llanuras en que vereis ondear las mieses al soplo de las
brisas, yermos en que podreis contemplar el mar por entre bosques de
sombros pinos, rios en cuyas orillas pacen innumerables rebaos y estan
sentados pueblos risueos y pintorescos  la sombra de los naranjos,
mares cuyas playas estan ocupadas por puertos y arsenales de antigua
nombrada os conducirn  estas ciudades notables por sus monumentos; y
admirareis alternativamente aqui la mano del hombre amontonando piedra
sobre piedra, cortndola, cincelndola, dndole significacion,
pensamiento, vida; alli la mano de Dios dirigiendo el curso de los rios
y deteniendo las olas del Ocano, cubriendo de vegetacion campos y
colinas, haciendo brotar bosques hasta en el fondo de los arenales,
prestando al viajero rboles que le defienden contra los ardores del
verano y al marino puertos que le salven del furor de las borrascas. La
industria est casi muerta en Granada: los rabes que la cultivaban
estan para siempre proscritos y han llegado  perder hasta el recuerdo
de ella en medio de su postracion y su miseria; en Cdiz, en Sevilla, en
la Carraca la vereis como en Catalua armada de sus cien brazos, aqui
arrojando al mar buques que mas tarde han de imponerle silencio con la
boca de sus caones, alli fundiendo el hierro y hacindolo bajar como
una corriente de fuego desde lo alto de la fragua, acull sujetando cien
telares  la accion del vapor, agente universal de nuestro siglo. La
industria es una lucha eterna entre el hombre y la naturaleza, es la
aplicacion y la multiplicacion de las fuerzas ocultas en el seno del
mundo, es la continuacion del mundo mismo, el complemento de la obra de
Dios: si os sents inspirado  la vista de un templo  de un palacio,
cmo no ha de enardecerse vuestra fantasa y latir vuestro corazon al
presenciar esos espectculos sublimes en que la inteligencia humana
subyuga y hace servir en su provecho todos los elementos que le rodean?
Dejad estos silenciosos lugares en que el hombre yace en un triste
abatimiento; seguid como habeis seguido hasta ahora nuestras huellas. El
hombre, la naturaleza, Dios son el triple objeto de vuestra alma: romped
el encanto que os detiene en esta bellsima comarca: quedan aun
ciudades, paisages, talleres, monumentos donde podais ver la divinidad
creando, la naturaleza obedeciendo  leyes inviolables, la humanidad
arrancando el secreto de estas mismas leyes y utilizndolas hoy para
surcar los mares, maana para cruzar el espacio en alas de los vientos,
al otro dia para disipar con una sola luz las sombras de la noche.

Oynos al principio nuestro viajero como absorvido en una meditacion
profunda; mas fue animndose poco  poco al eco de nuestras ltimas
palabras. Ya que hubimos concluido guard aun algunos momentos de
silencio: parecia que mil ideas contrapuestas luchaban en su frente y
que no sabia por dnde empezar  desarrollarlas. He visto tambien, dijo
al fin, bajar el metal fundido en torrentes de viva lumbre; he visto
inmensas mquinas de hierro movindose  la accion del vapor como 
impulsos de una voluntad secreta y misteriosa; he contemplado de noche
esas fantsticas locomotoras que atraviesan el espacio con la rapidez
del rayo; he visto con asombro la electricidad disipando las tinieblas y
trasmitiendo  largas distancias nuestros pensamientos; he visto la
naturaleza reproducindose  s misma en el oscuro fondo de una
_cmara_; he seguido con los ojos al audaz viajero que se atreve 
rasgar en un fragil globo el seno de las nubes; he sido espectador de
todas las maravillas del siglo. He sentido en aquellos instantes
entusiasmo, he concebido ideas de orgullo, he elevado el hombre  la
altura de ese ser infinito que gobierna el mundo; mas no bien he vuelto
 fijar las miradas en la creacion, cuando he conocido mi error y he
adorado de nuevo la armona de esos astros que ruedan eternamente dentro
de sus rbitas, la de esta tierra que rueda, gira y oscila sordamente
bajo mis plantas, la de ese mar prendido en ella como un manto, la de
ese sol al rededor del cual siguen centenares de mundos su veloz
carrera. Las obras del hombre me conmueven; las de Dios me imponen, me
turban, me confunden. He subido con vosotros  los montes que levantan
sus cspides mas all de las nubes; no he podido menos de doblar la
rodilla sobre aquellas altas cumbres. El silencio que ha reinado en
torno mio, los pueblos que he visto en la llanura parecidos  pequeos
rebaos que estan paciendo entre la yerba de los prados, las lejanas
nieblas, las sierras coronadas de nieve que han terminado mi horizonte,
el mar, el cielo, todo ha anonadado mi espritu y me ha hecho reconocer
el dedo de un Ser superior ante el cual debia prosternarme y sentir la
frivolidad de mi existencia. Me visteis ya al borde de los precipicios,
junto  las cascadas, al pie de los torrentes: he pasado horas enteras
sobre el musgo de una roca oyendo el murmullo de las aguas y
contemplando el tenebroso fondo del abismo. Me he detenido
involuntariamente al cruzar un bosque de abetos; me he estremecido sin
querer al pasar por un bosque de pinos. El silbido del viento entre las
ramas de esos rboles salvages ha tenido siempre para mi algo de
siniestro y de profundamente religioso, que ha arrojado mi ser en la
inquietud y la zozobra. He tenido ocasion de ver las copas de las hayas
flotando sobre un mar de nieblas, he visitado las solitarias orillas de
los sumideros, he recorrido cuevas donde jamas entr la luz del dia, he
contemplado desde lo alto de los cerros las aguas silenciosas de las
lagunas; y he creido distinguir aun en todos estos lugares los seres
fantsticos de que los cubri la potica imaginacion de la edad media.
La tempestad me ha hecho reconocer  Dios cabalgando en la nube que
lanza el rayo, en la ola que se encrespa y sube al cielo, en el huracan
que troncha los rboles del bosque, en el tmpano que rueda hcia el
abismo arrastrando consigo cuanto encuentra al paso. Hasta la soledad,
el pramo, el desierto me impresionan vivamente: la naturaleza es alli
menos bella pero mas sublime. He cruzado en una de las mas claras noches
de verano una llanura yerma y erizada de peascos: he creido encontrarme
en el imperio de la muerte. Cada peasco me ha parecido una fantasma, y
me he estremecido hasta al ver mi sombra apareciendo y desapareciendo
sobre cada una de las rocas. No hay espectculos como los de la
naturaleza para que el hombre sienta: al revolver de cada encrucijada,
al trasponer de cada monte esperimentan una revolucion el alma y los
sentidos. En las verdes y risueas colinas cuyo pie baan las aguas de
un arroyo, en esos dulces y apacibles valles  que dan sombra esbeltos
lamos y ligeros chopos, al pie de esas fuentes que murmuran bajo los
caidos ramajes de los sauces, en medio de la pradera y la enramada late
el corazon de amor, el pensamiento vuela hcia los seres mas queridos,
suspiramos por tenerlos  nuestro lado y gozar con ellos de aquellos
paisages deliciosos. Vemos largas y dilatadas llanuras; y recordamos al
punto hechos de guerra, batallas sangrientas, ejrcitos que se estrellan
contra otros ejrcitos como las olas del mar contra la playa. Trepamos 
la cumbre de los cerros, ensanchamos ilimitadamente el horizonte,
dominamos aldeas, pueblos, ciudades; y si la idea de la grandeza de Dios
no nos abruma, sentimos crecer por instantes la ambicion, lamentndonos
quizs de no poder subyugar tan vasto espacio. Todo habla al hombre en
la naturaleza: todo dispierta en l ideas que no se borrarn jamas de su
memoria. Los monumentos hablan tambien y reflejan en sus piedras lo
pasado; mas las obras de cada estilo tienen un mismo lenguaje y he oido
ya la voz de todos los estilos. Dejar esta encantada comarca de
Granada; mas no ya para recorrer alczares y templos, sino para ver ese
Guadalquivir que fecunda los campos de Crdoba y Sevilla, ese Ocano sin
fondo que azota las murallas de la ciudad de Cdiz, ese sol que baja
alli al fondo del mar ceido de una corona de tinieblas. Qu puedo ver
ya en los monumentos de aquellas tres ciudades? He visitado en Ripoll el
monasterio de los monasterios bizantinos, en Toledo la catedral de las
catedrales gticas, en Granada el alczar de los alczares construidos
por el moro: qu significacion pueden tener al lado de esos colosos la
catedral y el alczar de Sevilla? Habeis hablado de castillos, de muros
y torreones llenos de recuerdos: dnde he de encontrar ya ni la sombra
de los de Almera? Ve uno condensados alli los siglos sobre cada torre,
escrita la historia de toda la edad media sobre cada almena. Hablsteis
tambien de ruinas: mas qu ruinas podrn compararse con las de
Iliturgis, grandioso sepulcro de todo un pueblo de hroes, con las de
Tarragona, en cuyos restos imponentes se descubre aun la que fue corte
de la mitad de Espaa?

Cada monumento, le contestamos, tiene su vida propia; cada ciudad, su
historia. Las obras de cada estilo tienen un mismo lenguaje; mas no hay
una obra que en ese lenguaje no anuncie distintas ideas, no hay en ella
elementos en que no esten consignados nuevos hechos. El arte est en un
perpetuo movimiento: hoy no es lo que ayer, por mas que ayer y hoy
obedezca  las mismas causas y no pueda apelar  otros recursos. No hay
dos monumentos iguales sobre la faz de la tierra: aun los que ha
concebido una misma imaginacion y producido un mismo sentimiento, tienen
en s algo que los caracteriza y los distingue. El alczar de Sevilla es
hijo de la misma poca que la Alhambra, es una imitacion, es hasta
cierto punto una reproduccion de la Alhambra misma; mas tiene un
carcter peculiar, distinto, muy distinto del de su modelo. Hay algo en
l de misterioso y sombro que nos hace olvidar pronto el alegre y
voluptuoso palacio de Granada, que nos preocupa, que se apodera de
nuestra alma, que fija y absorve nuestra atencion en una historia
lgubre y sangrienta escrita por las tradiciones de cuatro siglos en las
galeras, en los salones, en los patios, hasta en los jardines. El
espectro de un rey que en medio de la exageracion de sus sentimientos
lleg  confundir la crueldad con la justicia, las sombras de vctimas
sacrificadas de una manera aterradora flotan aun  nuestros ojos en lo
alto de las bvedas; y no parece sino que lo vemos todo al travs de un
velo fnebre. Hay en l mas variedad de arcos, mas perspectiva, mas
efectos de luz, mas contrastes de claro-oscuro: hechos todos que
contribuyen  aumentar la ilusion que al principio se concibe,  escitar
mas y mas la fantasa,  dar un aire mas vago y misterioso  aquel
palacio. Brillan entre los adornos rabes algunas lneas del arte
cristiano: vse aqui un capitel medio corintio, alli una ojiva, mas ac
una serie de retratos de reyes que corre como una orla al rededor de una
techumbre ricamente artesonada, mas all una figura de relieve que
levanta sus miradas hcia un crneo, simbolo al parecer de un suceso que
ocult la historia; y hasta esa mezcla de estilos sirve para darle mas
originalidad y comunicarle un interes que buscariamos intilmente en los
mas tristes y mas apartados salones de la Alhambra. Al travs de sus
ajimeces se descubren por un lado jardines solitarios, por otro las
caladas agujas y la torre de una catedral sombra: nada, absolutamente
nada hay en l que pueda distraer la imaginacion del fantasma que ya al
entrar se ha concebido.

La catedral no tendr quizs el vistoso conjunto de otras catedrales;
mas apenas la distingue desde las aguas del Guadalquivir el artista que
va de Cdiz  Sevilla, cuando la contempla ya como una obra original en
su estilo, y suspira por abarcar de cerca su misterioso y ttrico
conjunto. Est adosada  una de las mas imponentes torres rabes,
erizada de pirmides y agujas, perforada, calada, ataraceada, cubierta
de fachadas y coronada de grgolas, embellecida por un patio de naranjos
que refleja aun el islamismo. Es en su interior grande y sencilla,
sobria de adornos, mas llena de magestad que de delicadeza, homognea,
compacta, bella. No abunda en detalles; pero reune en sus capillas las
mejores obras de pintura, en su presbiterio las mejores obras de
escultura. Es toda ella un poema, un libro de piedra en que estan
escritas con los mas brillantes caractres la ley de Moiss y la de
Cristo, las escenas de la vida de los patriarcas, los profetas, los
apstoles, la Vrgen, el Redentor del mundo. Los ltimos rayos del sol
mueren en otoo al pie del Crucifijo que corona su inmenso tabernculo:
no hay conjunto como el que entonces se ofrece al que est situado en
una estremidad de su crucero. Los cristales de las ventanas son todos de
colores; la luz que pasa por ellos ilumina de la manera mas fantstica
aquel lgubre madero. Uno que otro reflejo hiere desigualmente las
bvedas, los haces de columnas, el pavimento, el coro; aparece el
tabernculo en la oscuridad, lo demas del templo envuelto en vagas y
confusas sombras. No es ya posible detener la imaginacion: vuela al
Calvario y ve en todo su horror el final de aquel sangriento drama en
que un hijo de Dios muere por la humanidad como un esclavo. En la parte
posterior del presbiterio, all en lo alto hay una doble lnea de
esttuas ennegrecidas por los siglos: se conmueve, se estremece el
cristiano al verlas  la luz del crepsculo suspendidas en el muro.
Vuelve los ojos, y bajo una bveda, cuajada tambien de figuras, ve un
sepulcro, un cetro y una corona sobre la losa, una que otra bandera;
comprende que est alli enterrado un hroe y dobla involuntariamente la
rodilla. Yace dentro de aquel sepulcro S. Fernando.

No, no se ha cerrado aun para nosotros la historia del arte: no estan
agotadas aun las impresiones que podemos recibir en el seno de los
monumentos. Sentireis en la mezquita de Crdoba como no habeis sentido
nunca. Andareis errante y lleno de entusiasmo por aquel bosque de
columnas, os turbareis ante la esplndida magnificencia del santuario,
dejareis el mihrab como un creyente del Profeta; y vos, sectario de la
doctrina de Jesucristo, llegareis  maldecir al que se atrevi 
derribar sus techos y  interrumpir la armona de sus naves para
levantar en ellas altares  vuestro Dios, altares  los que por l
arrostraron el martirio. El puente que tiene la misma ciudad sobre el
Guadalquivir, el castillo gtico que lo defiende, el humilde molino
rabe sentado en la orilla del rio cautivaran vuestro corazon hasta el
estremo de haceros pasar horas enteras al pie de aquellas aguas
cristalinas. Las iglesias de Utrera os sorprendern con sus portadas,
altas, gigantescas, asombrosas para el que no haya visitado los
monumentos que dej en Italia el genio colosal de Miguel Angel. No
constan estas fachadas mas que de un solo cuerpo cuya continuacion es la
torre de las campanas, y se presentan  los ojos del que las observa 
alguna distancia como pirmides inmensas. Una de ellas es gtica, otra
greco-romana; mas producen ambas la misma impresion, admiran todas por
la magestad de sus lneas y la grandiosidad de sus formas. Los reinos de
Crdoba y Sevilla no son tan fecundos en obras monumentales como otras
provincias; mas hasta en pueblos de segundo orden ofrecen pginas
notables. Los castillos de Carmona y Moron son ruinas que seguireis con
placer y terminarn por sumergiros dulcemente en la melancola; la
fachada de las antiguas casas consistoriales de Jerez es una de las
flores mas delicadas del Renacimiento; la iglesia de S. Miguel en la
misma ciudad, uno de los mas ingeniosos rasgos del goticismo en los
primeros tiempos de su decadencia. Deber hablaros ahora de Cdiz? Ah!
la primera ciudad de Espaa mentada por la historia apenas tiene una
piedra que recuerde su pasado. De sus murallas fenicias, de su templo de
Hrcules, de los monumentos que le dejaron las repblicas de Cartago y
Roma quedan solo una tradicion vaga y oscura y uno que otro fragmento.
Hubo un siglo en que fue la reina de los mares, hubo un tiempo en que
manaba en oro, en que miraba cubierta su baha de buques de cien
naciones que codiciaban su riqueza: engalanse entonces, levant en sus
plazas templos y palacios; y, sin embargo, nada, casi nada le queda ya
tampoco de aquellos dias felices, de aquella poca brillante. Su pasada
grandeza solo est ya reflejada en una que otra iglesia y en el infinito
nmero de mrmoles que adornan hasta los umbrales de sus mas humildes
edificios. Cosa singular! tiene un solo templo verdaderamente notable;
y este rico y suntuoso templo ha sido levantado hoy, en este mismo
siglo, cuando han pasado ya sus dias de esplendor y gloria, cuando la
ciencia ha empezado  estender las sombras de la duda sobre las
creencias religiosas. Es greco-romano y est aun incompleto; mas
gozareis en l cuando veais el tabernculo solo y aislado en medio de
tres anchas naves cuyo pavimento, cuyas columnas, cuyas capillas
ostentan los mas ricos y bruidos mrmoles. Construido segun el orden
corintio, presenta unidas la mayor opulencia y la hermosura. No, no
parece de nuestra poca aquella catedral soberbia; es en nuestra poca
un fenmeno, un verdadero anacronismo. Se presenta fria, tiene defectos
ademas de los que son propios de su estilo; mas hasta en ella
sentireis... s, quin no siente ni se inspira ante el monumento que ha
ido creciendo piedra sobre piedra mientras no lejos de l iba
desmoronando el huracan las casas levantadas al Seor por hombres de
otros siglos, ya medio derribadas por la revolucion que llevan inoculada
en s las generaciones que viven hoy sobre el ensangrentado suelo de
todas las naciones? No hay un solo monumento que no encierre interes
para el que desee leer en la piedra los secretos de la historia y sepa
enlazar con ellos la vida de los pueblos. Sois hombre de corazon, de
sentimiento: nos lo revela vuestro mismo estado, vuestras mismas
palabras, hijas del mas puro entusiasmo por todo lo que es grande y
bello: habeis empezado con nosotros vuestros viajes, y estamos seguros
de que con nosotros los concluireis:  qu arredraros ni desmayar
cuando solo estamos  la mitad de la jornada?

Flaqueza de nimo habr parecido en m, repuso entonces el viajero, la
irresolucion que he manifestado para seguir como hasta ahora vuestras
huellas; mas les debo tanto  estos lugares solitarios... dej un dia el
arte por la ciencia y ay! no encontr mas que veneno en el fondo de
esta engaosa copa. Desfallecieron mis creencias, entronizse en mi
espritu la duda, y vag por mis labios la blasfemia. Cuanto mas
pretend sondar el origen de las cosas, tanto mas se entenebreci mi
alma, tanto mas fui impo. Cobr tedio  la sociedad, cobr tedio al
mundo; me encerr en un egoismo fatal de que hoy mas que nunca me
avergenzo. Parecime todo un juego de azar, y mir con indiferencia mi
propio destino y el destino de los pueblos. En un estado tal, quise
arrojarme desenfrenadamente  los placeres, quise ahogar el grito de mi
dolor en el estrpito de la bacanal y de la orga; mas en vano: mi
corazon era ya la hoja que se desprende del rbol al soplo de las auras
del otoo, mi actividad estaba muerta, muerta como mi alma. Supe que
bais  salir para el reino de Granada, y resolv seguiros. Quin sabe,
dije, si la vista de nuevos paises me restituir la calma, si los
grandes espectculos de la naturaleza volvern  alumbrar mi f
estinguida, si las ruinas de los monumentos que nos legaron otros siglos
encendern de nuevo la llama de mi amor al arte? Atravse Sierra Morena,
y al ver sus bosques, sus coronas de peascos, sus abismos, sent ya
dentro de m otro ser, otra personalidad, otro sentimiento. La idea de
Dios hiri otra vez mi espritu, levant al cielo los ojos, y reconoc
en la naturaleza el orden, en el orden  Dios. Cay de repente el velo
que habia entre m y el mundo; mas solo por un breve plazo, solo por
momentos. La sombra de la duda se alz en m como un espectro; y cre
oirla echndome en cara la facilidad con que sucumbia al recuerdo de mis
antiguas creencias. Continu el viaje siendo presa de la misma
inquietud, sumergido por completo en la melancola. Llegu  Iliturgis;
y no me refersteis en aquellas tristes ruinas sino hechos sangrientos
que hicieron estremecer aun mi corazon gastado: baj  Arjonilla, 
Arjona,  Martos; y solo o de vuestra boca en aquellas pequeas y
silenciosas villas infidelidades de prncipes y de caballeros, raptos,
asesinatos, injusticias de reyes: recorr Jaen, Baeza, beda; y vi en
todas partes junto al suntuoso palacio la msera cabaa, el brillo de
los pasados encubriendo los vicios de los presentes, el sepulcro de los
que ya murieron sirviendo de escudo  los que de ellos descienden para
defender contra los demas hombres el fruto de su crmen. Vi en Guadix el
tercio de la poblacion condenado  vivir y morir en el fondo de una
cueva; cruc leguas de campos incultos y desiertos  poco de haber
dejado pueblos sumidos en el abatimiento y la miseria; llegu en una de
las horas de mas animacion  la ciudad de Almera, y entr en ella en
medio del silencio mas profundo. Visit Motril, Velecillos, la
Alpujarra; hall donde quiera la quietud del sepulcro, la calma de la
muerte. En vano me hicsteis observar perspectivas tan grandiosas como
pintorescas: en vano llamsteis mi atencion sobre los templos que erigi
la f de otras generaciones: preocupado por los grandes problemas de la
ciencia, no atendia mas que al estudio de los hombres con el objeto de
reconocer por ellos la existencia y la naturaleza de esa causa de las
causas, de esa incgnita que ser tal vez un misterio eterno para la
inteligencia humana. No encontr vestigios de bienestar sino en la
ciudad de Mlaga, que hoy animan  la vez la industria y el comercio; y
aun alli qu de funestas rivalidades! qu de almas que lloran en
secreto las calamidades que las afligen! qu de crmenes cometidos  la
sombra de la noche! Vine  Granada, al fin, desesperando de los hombres,
desesperando de Dios. Ah! decia yo para m, quin curar mi alma
lastimada? quin podr levantar ya mi espritu caido? quin devolverme
la paz de que goc en mejores dias?

Granada fue la que oper en m esta revolucion benfica. Su bella
situacion, la grandiosidad de sus paisages, los recuerdos de su historia
empezaron por subyugar mi razon y encender mi fantasa: revivi en m el
amor al arte: pens, so de nuevo, y logr por de pronto olvidar, si no
curar, mis males. La vista de esos valles y esos montes seren mi
espritu; el espectculo sublime que ofrecen aqui el cielo y la tierra
me reconcili con la idea de una divinidad coexistente con el mundo; el
orden que observ en todos los fenmenos me hizo reconocer la
Providencia; y al volver la vista  mis semejantes, me vi obligado 
sospechar que aun en medio del desorden que reina en las sociedades
obedecemos sin sentirlo  una ley por la que tarde  temprano se ha de
cumplir nuestro destino. Volvieron  aparecer entonces en m la creencia
y la esperanza; y me sumerg todos los dias mas y mas en esa naturaleza
seductora y evidentemente potica, nico medio por el cual puedo llegar
 unirme con lo eterno y lo infinito.

Cmo quereis que no deje con sentimiento esta comarca? Mas os ofreceis
 dirigirme por los reinos de Crdoba y Sevilla, decs que vais 
ponerme frente  frente con una naturaleza, si no mas bella, mas rica
aun y mas grandiosa, con mezquitas rabes que respiran mas el arte, con
monumentos que tienen un carcter mas severo y sombro, con templos cuya
grandeza ha de imponerme: mis ojos estan sedientos de nuevas
impresiones, de nuevas sensaciones mi alma: partamos, suspiro ya por
hallarme en la corriente del Guadalquivir, en las olas del Ocano. La
plateada serpentina de los rios caudalosos, la inmensidad de los mares
han cautivado siempre mi imaginacion y mis sentidos: partamos: quiero
baarme en las aguas de ese rio en que cay roto y ensangrentado el
manto de los califas, quiero surcar ese Ocano sin fondo, bajo cuyas
olas supusieron los poetas de la antigedad el lbrego reino de Pluton,
las vastas profundidades del infierno. Crdoba, Sevilla, Cdiz! qu de
recuerdos han agrupado alli los siglos! partamos: llevadme  estas
ciudades llenas, como decs, de arte, de historia, de poesa. Llevadme
donde quiera que pueda ver, donde quiera que pueda sentir, donde quiera
que pueda soar con lo pasado: necesito aun estar brio de arte para
olvidar el dolor de mis heridas. Hablad, pero olvidando siempre las
miserias de lo presente y la incertidumbre de lo futuro: ocupad por
completo mi imaginacion con la memoria de lo que fue, exaltad mi corazon
en amor  todo lo bello: la realidad, el porvenir estan ya por desgracia
ante mis ojos.

No dirigimos ni una palabra mas  nuestro viajero: reconocimos en l 
la mayor parte de nuestros lectores; y no pudimos menos de convencernos
de cun necesarias son en nuestra sociedad las obras destinadas  ocupar
principalmente el corazon y la fantasa de los que no pueden menos de
vivir atormentados por las calamidades presentes y el deseo de preparar
un porvenir mas halageo.

[Illustration]




RECUERDOS Y BELLEZAS DE ESPAA.

SEVILLA, CRDOBA, CDIZ.




Capitulo primero.

_Primeras impresiones recibidas en Crdoba.--Ojeada general sobre su
historia._


[Illustration: M] Mediaba[B] ya la noche, cuando entramos por primera
vez en esa ciudad de Crdoba,  que han comunicado tanto interes la
historia y la poesa. Yaca la ciudad sepultada en silencio: apenas se
percibia mas que el dulce susurro del viento entre sus frescas
arboledas. La luna resplandecia en lo alto del horizonte; pero no
alumbraba sino los techos de sus viejos monumentos: sus estrechas y
tortuosas calles estaban casi todas cercadas de tinieblas.

Sentiamos una viva inquietud. ramos aun nios cuando la leyenda nos
habia hecho ver ya con los ojos de la fantasa esa segunda Damasco,
sentada bajo la sombra de sus palmeras  orillas de un caudaloso rio.
Agolpbanse  la sazon en nuestra frente las ilusiones de la infancia; y
temiamos verlas deshojadas por el soplo de la realidad, soplo helado y
funesto que pasa sobre nuestra imaginacion como el del cierzo sobre el
caliz de las flores.

No distinguimos por de pronto nada que revelase la mano de los rabes;
pero debimos reconocer  poco la antigua ciudad musulmana en lo desigual
de sus calles y sus casas, en lo mezquino de sus portales, en la
sencillez de sus fachadas. Vimos  trechos asomar por encima de estos,
rboles frondosos que subian al parecer desde el fondo de los patios:
recordamos que los orientales guardan para el interior la belleza que
otros pueblos se complacen en desarrollar en el esterior de sus
edificios; y no pudimos menos de concebir la esperanza de descubrir
todava, aunque desfigurada y rota, una ciudad morisca.

Esperbamos con impaciencia que rayase el alba: no veamos llegada la
hora de penetrar en esos templos donde tantos emires y califas adoraron
al Profeta, en esos ricos alczares donde fueron recibidas tan
brillantes embajadas y perpetrados los mas negros crmenes, en esos
ensangrentados muros de que colgaron los reyes moros las cabezas de sus
enemigos, en esos encantados jardines donde languidecieron de amor
tantas sultanas, en esos profundos acueductos, abiertos en las peas,
donde gimi sin ser oida tanta muchedumbre de cautivos.

Contemplamos en tanto gran parte de la ciudad desde un ajimez de la casa
en que viviamos. El espectculo que  nuestros ojos se presentaba no
podia ser mas bello. Alzbanse ac y acull de entre techos desiguales
torres mas  menos imponentes cuya negra silhueta se destacaba sobre los
montes inmediatos  sobre el azul del cielo. Brillaban  un lado las
aguas del Guadalquivir; estendanse al otro las faldas de Sierra Morena,
sobre cuyas cumbres centelleaba una que otra estrella, como el ojo de un
cclope que est para conciliar el sueo. Ligeras nubes, blancas cual la
nieve, recorrian el espacio en alas de suaves brisas embalsamadas por
las flores: sutiles, transparentes, dejaban ver al travs de s la
bveda del firmamento, y no parecian sino areas gasas destinadas 
realzar la hermosura de ese estrellado manto de los cielos. Murmullaba
debajo de nosotros el follage de los naranjos y los lamos; all  lo
lejos, en el fondo, se distinguia una palmera; mas all aun, ya fuera de
las murallas, masas oscuras que parecian otras tantas arboledas.
Ostentaba alli sus ricos dones la naturaleza; aqui sus ricas galas, el
arte; y brotaba de todas partes una armona indefinible que hablaba al
corazon, dejaba cautiva el alma y suspensos los sentidos.

Apoderse en breve de nosotros una dulce melancola. Arroj la historia
sobre la ciudad un velo fnebre; asaltaron nuestra imaginacion tristes
recuerdos. Esta ciudad, ahora dormida, nos dijimos, qu de veces no ha
dispertado llena de sobresalto al grito de la rebelion y al rumor de los
combates! Estall un dia una guerra encarnizada entre Csar y Pompeyo.
Vino Csar sobre Crdoba y la gan: aqui fue donde recibi el homenage
de casi todos los pueblos de la Btica, aqui donde vi rendido  sus
plantas  su enemigo Varron, aqui donde termin en medio de los aplausos
de todo un reino la primera y la mas gloriosa de todas sus campaas.
Retoaron algun tiempo despues las discordias civiles. Ocup Sexto
Pompeyo la ciudad y Csar se vi obligado  cercarla. Era de un carcter
benigno y generoso este soldado; mas, creyendo ver en este hecho una
defeccion, ceg de clera. Levant el sitio apenas supo que Pompeyo
habia salido de la ciudad, le derrot en Munda, baj de nuevo  Crdoba,
y pas  cuantos le opusieron la menor resistencia por el filo de la
espada. Qu dias aquellos tan aciagos! Estaban divididos los cordobeses
en cesarianos y pompeyanos: los pompeyanos querian morir bajo las ruinas
de la ciudad antes que entregarse  Csar; los cesarianos conspiraban
sin tregua contra los pompeyanos; rompieron en un momento dado los dos
bandos; y perecieron no solo los principales cesarianos, sino hasta sus
hogares y sus hijos. Subian aun al cielo los vapores de la sangre y las
llamaradas del incendio, cuando entr Csar para consumar la obra. La
ley del talion fue aplicada en todo su rigor; el espritu de venganza
qued completamente satisfecho. Murieron bajo el hierro del vencedor mas
de veinte mil partidarios de Pompeyo; fueron echados los demas de sus
albergues; condenados muchos  andar errantes por la tierra llevando en
su frente el sello del proscrito. Csar! Csar! no era esta la mision
que te habia confiado tu destino. Cmo pudiste en un instante de ira
venir  cubrir de luto una ciudad  que antes y despues consagraste tus
recuerdos? cmo no supiste acallar aqui tus pasiones, t que
acostumbrabas  levantar entre tus brazos al vencido, t que no tuviste
corazon para ver la cabeza de Pompeyo y dejar de verter sobre ella una
lgrima de compasion y de ternura? Csar! Csar! hemos creido ver aun
tu sombra airada pasando sobre esta ciudad de Crdoba: perdnanos si
llevados por la fuerza del sentimiento hemos recordado con placer que
fuiste  espirar bajo el pual de Bruto.

Ah! fuiste indudablemente bien desgraciada,  Crdoba. No habia caido
aun la repblica en manos de los emperadores, cuando eras ya colonia y
viste cubierto de monumentos tu recinto; de quintas, tu campia. Viriato
pas junto  tus muros y no tuviste que sentir el peso de sus armas.
Metelo di en tu seno sus esplndidos banquetes: Csar, el mismo Csar,
te coron de gloria. Mas cun pasagera fue tu dicha para el dolor y la
amargura que hubiste de devorar en medio de las tinieblas y el silencio!
Casto Longino, gobernador en nombre de Csar, te arranc tu libertad y
tus tesoros: sufriste, lloraste; y cuando no pudiste ya con tus pesares,
no encontraste otro medio para salvarte de su codicia que lanzarte al
campo de batalla. Vino  poco el mismo Csar  herirte de muerte; cuatro
siglos despues, los vndalos, ese terrible azote enviado por la mano de
Dios para regenerar la embrutecida Europa. Te mostraste poderosa contra
Agila, cuyo hijo anegaste en la sangre de sus tropas: fiera, romana
siempre, llegaste entonces  reconquistar tus leyes municipales, 
hacerte libre,  emanciparte, sola y sin mas que tus propias fuerzas,
del imperio godo. Mas cun en breve tuviste tambien pendiente sobre t
el cetro asolador de Leovigildo! Destruyeron el hierro y el fuego tus
soberbios monumentos: fueron tus mejores hijos sepultados en el fondo de
tus ruinas. Cay sobre t la mas horrible tirana; y ni libertad tuviste
para quejarte de tus infortunios. Fuiste el sepulcro de tu pueblo, el
monte en que sentaron sus trofeos tus implacables enemigos.

Cay Crdoba en poder de los rabes poco despues de la batalla del
Guadalete. Anocheci libre y amaneci cautiva. Fue asaltada de noche por
las tropas de Mugueith; y cuando al dispertar se vi por todas partes
cercada de invasores, no pudo hacer mas que doblar humildemente la
cabeza y sufrir la ley de los vencidos. Corte  poco de los emires que
gobernaban la Espaa en nombre de los califas de Damasco, no tard en
recibir animacion y vida de las gloriosas espediciones militares
dirigidas contra las fronteras de las Galias; mas no tard tampoco en
estar amenazada por esas funestas guerras de tribu  tribu que socavaron
desde un principio los cimientos de este nuevo imperio sujeto  las
banderas del Profeta. Vivi pronto no ya en medio de la animacion, sino
en una agitacion febril alimentada sin cesar por odios y ambiciones
personales: hoy vi entronizar  un emir, maana le vi deponer por una
muchedumbre insensata  por una soldadesca bria; precipitse todos los
dias mas  la anarqua y estuvo prxima  una completa ruina. Recobr
aliento al entrar por sus puertas el jven Abd-el-rhaman, ltimo resto
de la familia ommyada; mas hasta bajo esos mismos ommyadas tuvo dias de
luto y de amargura. Encendise sobre el sepulcro de Abd-el-rhaman una
guerra fratricida que reto por mucho tiempo al fin de cada reinado y
engendr los mas horrendos crmenes; subi pocos aos despues al trono
el vengativo el Hakem que tom el terror por sistema de gobierno, y
sumergi de nuevo esta ciudad en la sangre de sus hijos. El Hakem, sobre
todo, fue para ella fatal: cre con objeto de oprimir  sus sbditos una
milicia permanente, recarg de una manera escesiva los tributos, y
sublev contra s los nimos del pueblo. Irritado este, se arroj  la
calle y desahog su ira contra los recaudadores. Spolo el Hakem, rugi
de clera, y mand empalar pblicamente en una de las orillas del rio 
diez de los rebeldes. Exaltado el pueblo  la vista de tan brbaro
espectculo, no pudo ya contener sus mpetus: lanzse como un tigre
sobre los soldados de la nueva guardia, descuartiz  cuantos
pretendieron oponerle resistencia, se dirigi al alczar, prorumpi en
alaridos y amenazas, protest enrgica y fieramente contra la tirana de
sus reyes. El hijo del emir, los altos funcionarios de palacio, cuantos
rodeaban  el Hakem le suplicaban con instancia que les permitiese salir
para aplacar el tumulto con palabras de paz y de concordia; pero el
Hakem, sediento ya de sangre, no quiso escuchar mas que la voz de sus
pasiones. Acometi de improviso la desarmada muchedumbre, alance, mat,
desgarr las mal heridas victimas bajo los pies de sus caballos, mand
clavar vivos en las orillas del rio  trescientos prisioneros.

No estuvo contento aun: los fugitivos se habian retirado al arrabal:
entreg por tres dias el arrabal  merced de sus soldados. No haya
perdn, dijo, ni aun para las casas que han servido de asilo al
delincuente; casas, hombres, mugeres, ancianos, nios, todo pereci por
el fuego  por la espada. Cansado ya de destruir, pregon al cuarto dia
un indulto: oh! la sangre hierve en las venas al considerar tan grande
ultraje. Un indulto despues de cuatro dias de saqueo y de esterminio!
y qu indulto! Desterrse en l para siempre  centenares de familias,
condense  mas de quince mil hombres  andar errantes y desnudos por
las costas de Africa. Pobres proscritos! Los hubo que tuvieron que ir 
buscar un albergue en el Egipto, conquistando  fuerza de armas la
ciudad de Alejandra. Cuntos entre estos no perecieron en el camino de
hambre y de fatiga! Las tribus que se internaron por Espaa no hallaron
descanso ni tregua  sus dolores hasta que, compadecida Toledo de tan
amargas desventuras, les abri sus puertas y les di un lugar en su
recinto. Pobres proscritos! La muerte de sus hijos, la usurpacion de
cuanto habian poseido, el incendio de las casas en que habian abierto
por primera vez sus ojos  la luz del mundo, no eran aun bastantes para
acibarar su vida: faltaba la emigracion, el desconsuelo de deber
abandonar para siempre el suelo de su patria. Faltaba aun mas: faltaba
que anduviesen de pueblo en pueblo mendigando un asilo y no encontrasen
por mucho tiempo un corazon sensible; faltaba que debiesen los mas regar
con nueva sangre el pais en que pretendian fijar su residencia; faltaba
que echados de este por un gobernador de Egipto, tuviesen que armarse en
corso y piratear por los mares de la Grecia hasta haber dado con una
isla poco menos que desierta, donde pudiesen levantar sin necesidad de
lucha sus mseras tiendas de campaa; faltaba que perseguidos hasta en
aquella isla por la mano del destino, se viesen obligados  rechazar por
dos veces las fuerzas del imperio griego y  sucumbir por fin  una dura
servidumbre. Terrible, terrible fue su suerte: ay! y no hubo quien la
vengara! T, Crdoba, te anonadaste y no hiciste mas que verter un
llanto intil. Cmo no te alzaste y heriste la frente del malvado?
cmo no hallaste en medio de tu furor armas con que reducir  polvo 
los impos que abrieron con mano airada tu palpitante seno? Esperaste en
Dios y venciste: confiaste tu venganza en la Providencia y la
Providencia te la di cumplida. Veo aun  el Hakem cruzando  pasos
descompuestos los salones de su alczar, lleno el corazon de pesares y
de remordimientos. Las sombras de sus vctimas le siguen sin cesar y le
precipitan  los mas violentos arrebatos de demencia. Sangre! sangre!
grita  cada momento: sacadme de ese mar de sangre, esclama. Toda mi
generacion est manchada con la que yo he vertido. Huid, huid de m;
dejadme solo con mis espectros y mi sangre hasta que esta sangre me
ahogue. Desesperado, abatido, cae despues en una profunda melancola: no
puede ya con sus recuerdos, no puede ya con su dolor: vedle exhalando su
ltimo suspiro. Ha muerto, y no suena en todo el palacio ni un gemido;
no hay quien derrame una lgrima siquiera. Todo es silencio en torno del
cadver: apenas hay quien se atreva  mirarle, y hasta sus mismos hijos
se cubren el rostro por no verle. Solo el pueblo llora; pero llora de
gozo, de gratitud al cielo por verse libre ya del monstruo que acuchill
 sus hijos. Regocijaos, vosotros tambien, pobres proscritos!

Dias de tanto horror no se borrarn jamas de la memoria de los hombres.
Buscamos en vano el lugar en que estuvo situado el arrabal; no quedan ya
ni escombros. Brota aun sangre de tu profunda herida, desventurada
Crdoba: cmo en siglos mas felices no encontraste quien la
cicatrizase? Recuerdo tiempos para t dichosos, dias llenos para t de
magestad y gloria. Cien aos despues no tuviste aun en el trono de los
califas  ese magnnimo Abd-el-rhaman III, que despues de haber llevado
sus armas vencedoras al interior de Castilla, al Africa, al Egipto,
construy junto  tus muros los palacios de Medina Azarah y te arrull
al melodioso son de los sublimes cantos que inspir  tus poetas? No
viste  poco brillar de nuevo la estrella de Augusto en la frente del
generoso el Hakem, de ese el Hakem II de quien dijeron los rabes que
habia logrado convertir en rejas de arar tus armas, en pacficos
labradores tus guerreros? No viste entonces cubrirse de flores tu
campia; de numerosos rebaos, las cumbres de tus cerros; de una rica
vegetacion, las faldas de tus colinas pintorescas; de sabios, tus
alczares dorados; de peregrinos, tu mezquita djehma; de oro, tus
robustas arcas? Sucedi  Hakem el dbil Hescham II; mas no fue bajo el
reinado de este que sali de entre la muchedumbre de tus soldados ese
intrpido Almanzor, terror de los ejrcitos cristianos, hroe que hizo
morder el polvo de la tierra  cuantos se atrevieron  medir con l su
lanza, varon tan celoso de su dignidad, que al sentirse herido en
Calataazor y al creer segura su derrota, rasg los vendajes que
detenian su sangre para morir sobre el campo de batalla? Cundo arroj
mas vivos resplandores el astro de tu fortuna y de tu gloria? Las
ciudades del norte y del oriente de Espaa te enviaron sus mas hermosas
cautivas y esplndidos tesoros; Santiago de Compostela te mand enormes
campanas que sirvieron de lmparas para tus mezquitas; el Africa coron
tus sienes con las mejores palmas del Desierto. Fuiste la reina de las
naciones, fuiste la luz del mundo. La ciencia tuvo en t su templo; el
arte, su logia; la industria, su taller; la poesa, su palenque. No solo
los pueblos que adoraban al Profeta, la Italia, hasta la Grecia te
cedieron en tributo sus mas grandes sabios. Los mas bellos monumentos de
Europa estaban dentro de tu recinto; las mejores calzadas conducian 
tus soberbios muros; los mas vistosos campos se estendian  tus pies
como una alfombra. Huertas deleitosas, jardines encantadores matizaban
la sierra donde ests sentada; bullian donde quiera entre los pomposos
ramajes de tus rboles aguas cristalinas bajadas de lo alto de los
cerros, estraidas de las mas hondas concavidades de la tierra. El
Guadalquivir te traa aun en alas de sus ligeros buques los frutos de la
feraz Sevilla; las opulentas regiones del Tarteso te regalaban aun el
oro de sus fecundas minas. Una nacion entera estaba humillada  tus
plantas y obedecia al menor de tus caprichos. Oa tu grito de guerra, y
se lanzaba como un leon  la pelea; ordenabas la paz, y volvia al cinto
su formidable espada. Ese mismo Almanzor, cuya imaginacion embargaban
sin cesar sus espediciones militares, apenas sabia guardar para otra que
para t los laureles que recogia entre la polvareda del combate: te
acariciaba al volver de sus audaces correras como un cazador  su perro
de caza, como un soldado  su corcel de guerra. Crdoba, Crdoba, cmo
no se cerraron entonces tus heridas?

Ah! con razon, con sobrada razon guardas silencio, desdichada Crdoba.
No ignoramos quin era ese Almanzor. Sabemos bien que si te elev  la
cumbre de tu grandeza, fue tambien el primero en motivar tu caida.
Almanzor no era tu califa; no era mas que un hadjib, un valido de tu
soberano. Qu hacia Hescham en tanto que l tenia aterrada la Pennsula
con el ronco fragor de sus batallas? Tu infortunado rey vivia en una
eterna infancia ageno de los negocios del gobierno: no ejercia su
imperio sino sobre las flores de su jardin, sobre el corazon de sus
esclavas. Muerto Almanzor, tuvo que entregarse en brazos de otro hadjib;
muri este segundo hadjib, y tuvo que entregarse en brazos de un
tercero. Pertenecieron los tres  una familia; pero no todos le fueron
igualmente fieles. Almanzor, celoso de la autoridad omnmoda que ejercia
sobre la Espaa Arabe, le distrajo de los negocios del gobierno, aunque
no intent nunca usurparle el trono  que hubiera podido subir llevado
sobre el escudo de los ejrcitos que habia conducido  la victoria;
Abd-el-melek, hijo primognito de Almanzor, sigui guardndole la
lealtad jurada; Abd-el-rhaman Anasir, hermano de Abd-el-melek, le movi
 impulso de su propia ambicion  que le declarara sucesor al trono.
Declaracion fatal, terriblemente fatal para t, ciudad desventurada,
sobre cuya cabeza fue desde entonces amontonando el Seor todo gnero de
males: la guerra, el crmen, el hambre, la anarqua!

Duerme, duerme, ciudad: duerme tranquila tu tranquilo sueo. No quieras
oir otra vez tus espantosos infortunios: no quieras recordar de nuevo
tan sangrienta historia. Se estremecen de horror hasta los que la leen
en el silencio de sus corazones: qu no sufriras t que tienes aun
impresa en tu cuerpo la roja huella de los que  la sazon le
precipitaron al fondo de un abismo? La declaracion de Hescham arm 
Mohammad su primo; y Mohammad y Abd-el-rhaman se batieron bajo tus
murallas. Vencedor Mohammad, hizo morir en una cruz  su enemigo,
encerr secretamente  Hescham, le di por muerto  los ojos de tus
hijos, y empu al fin teidas en sangre sus manos el cetro de tus
califas. Quiso desarmar  los berberiscos; y estall una rebelion en que
tu pueblo tuvo ya que tomar parte contra tan odiosos africanos. Salieron
estos vencidos, abandonaron tus hogares; mas para volver pronto 
desgarrar tu seno con sus armas y las armas de Castilla. Te ocuparon por
segunda vez despues de haber derrotado  Mohammad en la batalla de
Jabalquinto; y no te dejaron ya sin haber antes devastado y saqueado tus
palacios de Medina Azarah. Mohammad, acompaado de un ejrcito cristiano
que le enviaron los condes de Barcelona, invadi de nuevo el trono de
tus antiguos reyes; mas para corto, para muy corto tiempo. Vencido 
poco en un combate que tuvo con los berberiscos, falto del apoyo de sus
aliados, enemistado con tus hijos, te puso al borde de un precipicio,
del que solo pudo arrancarte la mano de su hadjib sacando del ignorado
encierro  Hescham, tu legtimo califa. Mohammad vi alzarse ante s 
su primo Hescham como una sombra: quiso conjurar su enojo con humildes
splicas, pero intilmente. Fue decapitado, entregado su cuerpo  la
muchedumbre, llevada su cabeza sobre la punta de una lanza al audaz
Soleyman,  quien Hescham trat de dar con esto ejemplo. Tuviste
entonces restablecida la legitimidad sobre tu trono; mas qu podias
esperar de ese cobarde Hescham, que nunca aspir mas aliento que el de
sus jardines, ni conoci mas placeres que los de su serrallo? Ests
condenada  languidecer y  morir; de tu suelo no brotan ya sino la
ambicion y el odio para prolongar el horrible dolor de tu agona.
Duerme, duerme, ciudad: duerme tranquila tu tranquilo sueo.

Hescham no supo hacer mas que acelerar tu ruina. Tena en todo el reino
un solo hombre capaz de sostener su vacilante trono; y le entreg por
meras sospechas de traicion al hacha del verdugo. Cercado por todas
partes de berberiscos que devastaban sin cesar la Andaluca, se anonad,
y no pudo dar nunca un paso mas all de tus murallas. Te vi con dolor
abatida, devorada por el hambre, consumida por la peste; pero no fue
capaz ni aun de procurarte pan teido con la sangre de tus hijos. No se
sinti con fuerzas ni aun para salvarte del poder de Soleyman, que cay
al fin sobre t y veng en t las afrentas recibidas por sus feroces
africanos. Afeminado, dbil, dej que su enemigo te tomara por asalto;
desapareci  la hora del peligro tras los soldados que habian de velar
por tu defensa; y te abandon medio moribunda al furor de los que venian
dispuestos  acabar contigo. No pereciste aun; mas quin podia creer
que no hubiese llegado ya tu ltima hora? Dueo de t Soleyman, robad,
saquead, dijo  sus tropas: ahogad la voz en la garganta de los que os
ultrajaron. Por tres dias tuviste hundida en tu seno la lanza de los
bereberes; por tres dias te viste condenada  asordar el aire con
intiles gemidos. Desencadenado contra t el odio profundo de una raza
que fue en todos tiempos el azote de tu pueblo, sola, aislada, no
encontraste por eco de tus lamentos sino un contnuo grito de venganza,
y llegaste hasta  perder la voz para quejarte de tus acerbos males.

Soleyman no se content ya con ser el general de tus ejercitos: levant
de las oscuras gradas del trono la espada de tus reyes. Orgulloso,
intolerante, destituy de sus destinos  los rabes y te sujet por
completo al dominio de sus soldados. Ejerci sobre t una tirana
insoportable: te injuri, te oprimi, arroj con desden sobre tu frente
los restos de tu antiguo imperio. No contaba con simpatas, no contaba
con mas apoyo que el de sus propias armas; mas estas armas eran fuertes
en la pelea, l bravo y fiero como uno de esos leones del Desierto. Se
hacia dificil quebrantar su poder, romper su lanza. En otro tiempo t
misma hubieras bastado  quebrantarlo; mas cmo podias entonces tener
fuerzas ni aun para levantar al cielo tus suplicantes brazos?

Hayran, hadjib que fue de Hescham, fue entonces el nico que concibi la
esperanza de salvarte. Habia sido herido en el asalto del Alczar y
recogido por un desgraciado que se compadeci de l y le ocult en su
casa. Cicatrizado apenas su cuerpo, no pudo mirar con indiferencia la
suerte de su patria: sali de Espaa, pas al Africa, conjur al val de
Ceuta Aly ben Hamud  que viniera con su ejrcito  rasgar las ataduras
que te unian ya al sepulcro. El interes que tenia por tu pueblo le
inspir elocuencia para traer consigo al esforzado Aly. Entr; dirigise
al punto contra Soleyman que, temiendo esperar al enemigo en tu recinto,
abandon tus muros; le hall, luch con l, y no par hasta presentarle
herido y maniatado al val, que no pudo verle sin afearle sus hechos y
cortarle la cabeza con su cimitarra. No pudo ser mas rpido ni mas
eficaz el ausilio del hadjib; mas qu podia sobrevenir que no fuese
para t un nuevo motivo de dolor y de amargura? Saludaste gozosa 
Hayran y  ben Hamud, los aclamaste como tus libertadores: ay! y no
pasaron tres aos sin que debieses ver  Hayran muerto por la mano de
Aly,  Aly ahogado en un bao por los servidores del ltimo califa.
Pobre Hayran! habia sido l quien habia entronizado principalmente al
val, l quien mas habia procurado arrancarte del borde de la tumba; y
obtuvo en premio la muerte. Temeroso ben Hamud de su influencia, le
alej de s apenas hubo tomado posesion del trono, le incit  la
rebelion, sali contra l, y no sinti temblar su espada al ir 
sumergirla en el pecho de su antiguo aliado.

Hayran, al sublevarse contra Aly, habia hecho proclamar califa en la
ciudad de Jaen al ommyada Abd-el-rhaman IV, biznieto del magnnimo
Abd-el-rhaman III. Muerto Aly, vi ya el nuevo prncipe franqueado el
paso para subir al trono; mas no tard en deber luchar con otros dos
rivales poderosos que hubiera quizs vencido  no haberse conjurado
contra l su desdichada suerte y el rigor de tu destino. El-Khassem,
hermano de Aly, vino  apoderarse de tu alczar, al parecer solo para
dictar decretos de proscripcion y de muerte contra tus mejores hijos;
Yahhyay, primognito del mismo Aly, reuni al momento cuantas fuerzas
pudo para reclamarte como una herencia, como el patrimonio de su padre.
Tres reyes se disputaron  la sazon en el campo de batalla los girones
de tu solio. Volvi  recorrer la muerte tus ciudades y tus campos:
volvi  estender de nuevo su fnebre crespon sobre tu reino. Trmulo
el-Khassem ante Yahhyay, se ofreci  compartir con l su imperio y
entregarle por de pronto el gobierno de tu pueblo. Yahhyay acept y
prometi guardar el pacto, mas brio  poco con tus homenages y sinceros
aplausos, no pas ni dias sin aspirar al dominio absoluto y violar la f
jurada. Irritse el-Khassem, ya algo repuesto de su primer cuidado;
regres, cay sobre t con la celeridad del rayo, y le oblig  la fuga.
Te alzaste entonces y le venciste: no mas tiranos, dijiste, no mas
abatimiento; pero fue intil tu clera; vano, enteramente vano, tu
generoso ardor contra tus rudos opresores. No pudiste ni aun muerto
el-Khassem gozar de la vista de ese Yahhyay  quien amabas.
Precipitronse los sucesos de una manera espantosa, y en menos de dos
aos tuviste que obedecer  la voz de cuatro reyes. El que no muri bajo
el pual de los conjurados ni bajo la espada de sus enemigos, muri
infamemente atosigado; y t, hurfana de contnuo, de contnuo colocada
entre el despotismo y la anarqua, rodaste con mas y mas velocidad  lo
profundo del abismo sin encontrar otro apoyo en tu fatal caida que
dbiles arbustos, rocas apenas sumergidas en la tierra que se quedaban
en tus manos  se desplomaban al peso de tu cuerpo para apresurar tu
ruina.

Habia sido ya destronado el-Khassem, cuando su ejrcito, que habia
salido poco antes contra Abd-el-rhaman, entraba en batalla con el de
este ommyada, en quien cifraban tantos la esperanza de su patria. Venci
Abd-el-rhaman; pero muri de un flechazo al acabarse ya el combate.
Arroj este hecho en la consternacion todos los nimos. Desesperaron los
mas de la salud del reino, y t fuiste la primera: dicen que lloraste al
saberlo lgrimas de sangre. Hiciste, sin embargo, un esfuerzo que no
era ya de esperar de un ente moribundo: soy yo quien me he de dar mis
reyes, esclamaste; y levantaste sobre tu escudo  otro ommyada,  otro
Abd-el-rhaman, hermano de aquel Mohammad que Hescham hizo decapitar al
ascender por la segunda vez al trono. Era tu nuevo Abd-el-rhaman jven
de grandes dotes, de un porvenir brillante; mas qu habia de poder ya
ni aun el hombre de mayor genio con las bastardas pasiones que se
agitaban en tu seno? Quiso enfrenar la licencia de tus soldados,
arrebatar la dictadura  los guardias de tu alczar, proteger  tus
ciudadanos contra los escesos de la fuerza armada, reprimir el
desorden... ah! el desorden pudo mas que l y le denunci como su
vctima. Morian un dia los ltimos rayos del sol en tus montes de
Occidente cuando tu palacio estaba cernido en todas partes por una horda
de asesinos. Dse el grito de alarma,  invaden tumultuosamente los
salones del alczar. Los esclavos del califa son los primeros en caer
bajo la punta de los puales. Se adelantan luego los agresores hasta el
mismo Abd-el-rhaman; pelean con l unos instantes, le derriban al
pavimento, le cosen  estocadas hasta oirle exhalar su ltimo suspiro.
Veo aun la luz del crepsculo iluminando fantsticamente el
ensangrentado cadver: el silencio que reina en torno suyo me turba y me
confunde. Bandidos miserables! raza inicua de hombres corrompidos 
quienes no espanta verter la sangre humana para satisfacer vuestros
deseos! cmo no temblais ante vuestra propia obra?

Mohammad, primo del califa, habia sido el gefe de estos conjurados:
muerto Abd-el-rhaman, fue proclamado rey. Encumbrado  tan alta dignidad
solo por el favor de esos criminales llamados guardias del alczar, ya
tan codiciosos y perjuros como los que se atrevieron  poner un dia en
almoneda la corona del Antiguo Imperio, no pens ni pudo pensar durante
su reinado sino en ir asegurando con inmensas ddivas la alianza que
habia sido establecida entre l y ellos por tan infame alevosa.
Consumi el tesoro del divan, disip el tesoro pblico, agot hasta las
ltimas rentas del Estado; mas nunca, en ningun tiempo pudo satisfacer
la sed de oro que les devoraba. Vise al fin privado de todo gnero de
recursos. Empez  temblar, pero no  retroceder, porque conoci que era
imposible. Los puales que hirieron  Abd-el-rhaman, dijo, estan
asestados contra m: las manos que los empuan no los sueltan ya sino
para recoger los escudos que les arroje desde lo alto de mi trono.
Entregse  la mas desenfrenada arbitrariedad, cre nuevos tributos,
vej todos los dias mas y mas  los hijos de tu pueblo. Intiles
esfuerzos! las exigencias de esa turba de sicarios crecieron 
proporcion de la generosidad que con ellos ejercia: no pudo ni aun con
ese sistema de opresion encontrar medios para cumplirlas. Sintise
aislado, perdido; y no vi otro camino para escapar de la muerte que le
amenazaba que el de abandonar secretamente los palacios de Medina Azarah
en medio de las tinieblas de la noche. Alcanz asi prolongar algunos
dias mas su vida; mas ay! en tanto, qu fue de t,  desgraciada
Crdoba, en poder de esas insolentes guardias pretorianas? Robronte,
saqueronte, complacironse en ir agravando mas y mas tu brbara agona.
Oyeron tus gemidos y los apagaron con el hierro de su lanza: sufre y
obedece, dijeron,  los que son hoy tus reyes. No eres acaso t la que
contemplaste impasible la muerte de trescientos de tus hijos y la
proscripcion de una gran parte de tu pueblo? La primera vez que salimos
armados del alczar de tus califas salimos ya para abrir y desgarrar tu
seno: callaste entonces, y te atreves  quejarte ahora de que ejerzamos
en t nuestros instintos? Sufre y muere no ya bajo el hierro, sino bajo
el cuento de nuestras alabardas.

Pobre ciudad! no bastaba que hubiese sufrido los horrores del hambre y
la anarqua: faltaba aun que la insultasen sus verdugos. Quin vendr
ya  salvarla? quin podr ya venir siquiera  dulcificar sus postreros
instantes de amargura? Yahhyay reina aun en Ceuta y en Algeciras: cmo
no ha tomado las armas para reconquistar su codiciado imperio? tan
pronto se ha estinguido en l la llama de esa noble ambicion que le
indujo en otro tiempo  venir  arrancar esta ciudad de la orilla misma
del sepulcro? tan pronto han dejado de resonar en sus oidos los vtores
con que le acogi la muchedumbre, las afectuosas palabras con que le
rindieron homenage los vales? No le mueve ya  Yahhyay el deseo de
alcanzar un reino; pero le mueve en cambio el amor  su Dios y  su
patria. Crdoba, Crdoba, abre tus puertas  tu libertador: no hay ya en
todo tu reino otro hombre capaz de contener las lgrimas que brotan 
torrentes de tus ojos. Su prudencia y su desinteres corren al par con su
bravura: su sola mirada basta para imponer  tus viles opresores.
Aclmale por tu rey, aclmale por tu califa, aclmale por tu Dios sobre
la tierra: nadie como l puede vengar ahora tus ultrajes; nadie sino l
levantarse como la sombra de los Abd-el-rhamanes  la vista de tus
enemigos.

Entr Yahhyay en esta ciudad sin la menor resistencia y entre los mismos
aplausos que la vez primera. Su principal cuidado fue restablecer el
orden. Tan cuerdo como severo, logr restaurarlo en breves dias. Sus
palabras, dulces para unos, para otros amargas, producian todas el mismo
efecto: no parecian sino hlitos de esas templadas brisas que vienen 
serenar el cielo despues de las tempestades de verano. Asegurada ya la
tranquilidad, trat de reconstituir la unidad de la monarqua, rota 
pedazos por esa larga serie de revoluciones que habian removido este
agitado suelo. Llam  los vales de las provincias para que fueran 
jurarle obediencia segn las prcticas del reino: escribi  todos sus
funcionarios para que no retardasen un solo instante el cumplimiento de
sus leyes. Lleno de f en sus propias fuerzas, y sobre todo convencido
de la necesidad de llevar  cabo su proyecto, se mostr no solo
dispuesto  realizarlo echando mano de los medios que su autoridad le
sugera, sino tambien decidido  ir  sujetar por s mismo  los
rebeldes. Esto fue lo que le perdi. Habia entonces en Sevilla un val
orgulloso y fiero que no reconocia otra autoridad que la de Dios y su
Profeta, que no se arredraba ante ninguno de sus enemigos, que como los
reyes escandinavos gustaba de beber en el crneo de los que habia
vencido en el campo de batalla. Yahhyay le escribi como  los demas
vales; pero no tuvo de l mas que un silencio, equivalente en un hombre
de su carcter al desprecio. Cmo poda dejar de irritarse Yahhyay?
Tom de improviso las armas y sali para Sevilla deseoso de castigar
tamao ultraje: di en el camino con el val, le acometi, luch como
una fiera con l, le puso en retirada, le oblig al parecer  llevar
consigo la ignominia y el pesar de una derrota. Arrebatado por su brio,
no se content con haber condenado  su contrario  volverle las
espaldas; se precipit tras l seguido de su escasa comitiva, corri,
vol, cay en una celada, donde murieron bajo el hierro de los soldados
del val l y sus valientes caballeros. Llora, Crdoba, llora si es que
lgrimas pueden brotar aun de estos tus ojos: ya no existe el que ha
sido tu ltima esperanza; ya no podr volver  desnudar por t la
espada. Llora, desdichada ciudad, llora porque no es ya solo el califa
quien ha muerto, ha muerto tambien el califato. Acabas de perder tu
corona de reina en esa fatal jornada: levanta como en otro tiempo la
voz... nadie te escucha.

Sabida la desgracia de Yahhyay, reunise el divan y eligi por sucesor 
un ommyada llamado Hescham, que desde la decapitacion de su padre
Mohammad vivia casi del todo ignorado en una fortaleza de Castilla.
Libre de ambicion, y sobre todo severamente aleccionado por el trgico
fin de su hermano y de su padre, rehus por mucho tiempo la peligrosa
dignidad que le ofrecian, sin llegar  ceder nunca sino ante la
consideracion de que asi lo exigia la causa de su patria. Al fin acept
y tom la direccion de los negocios del gobierno. Propsose en un
principio conciliar todos los nimos por medio de la persuasion y la
dulzura: manifest  los vales la necesidad de restablecer la unidad
del Imperio para detener la marcha de los ejrcitos cristianos
internados ya hasta el corazon de la Pennsula; les puso por delante los
intereses del Islam, el bienestar de los pueblos fatigados de tan largas
y sangrientas guerras; apel  los generosos sentimientos que debia
abrigar todo buen muzlim, al recuerdo de las antiguas glorias,  lo que
exigia por fin el cumplimiento de las leyes del Profeta. Todo en vano.
Quiso despues recurrir  las armas: organiz ejrcitos, nombr
generales, les di rdenes terminantes para que no perdonaran medio
alguno  fin de reducir  su obediencia  los rebeldes... Todo en vano
tambien. Confuso y desconfiado ya, apenas sabia adonde volverse:
insisti en su antiguo sistema de moderacion, no porque lo creyese mas
eficaz, sino porque le repugnaba derramar en luchas estriles mas
sangre. Sufria en tanto el pueblo  ignoraba la causa de su sufrimiento.
Cansado de padecer, la atribuy como de ordinario  su califa y le
depuso. Le depuso sin ira, y Hescham baj del trono sin disgusto: todo
estaba ya muerto en esta ciudad, todo era ya para ella un hecho
indiferente.

Baj por fin del trono de tus reyes el ltimo de los Ommyadas, ciudad
infortunada: qu te qued luego de tu grandeza de otro tiempo? Agesilao
suponia las fronteras de su patria alli donde alcanzaba la punta de sus
lanzas: adnde alcanzan ya las tuyas, desdichada corte de los califas?
Levntate y vuelve los ojos  tu alrededor: Sevilla obedece  Mohammad
Abu-el-Khassem, el que perdi  Yahhyay en una prfida emboscada;
Carmona y cija,  uno de tus mas intrpidos vales; Mlaga y
Algeciras,  Edrys; Granada, al berberisco Hhabus; Almera, Murcia, las
Baleares, al guerrero Zohayr, val de Denia. Reina en Valencia A'mery;
en Zaragoza, Almondhar; en Toledo, Ismail; Abdallah-Ben Moslemah en las
dos Estremaduras y el Algarbe. Catalua, Aragon, Navarra, los reinos de
Castilla y de Leon estan contemplando tu ruina desde los montes en que
tienen establecidas sus tiendas de campaa. Cada uno de tus antiguos
vales es un emir, un emir que dispone de ejrcitos, acua moneda, exige
tributos, impone leyes  todo un pueblo con el hierro de su espada: cada
uno de esos emires es uno de tus implacables enemigos. Hblales, y
acogern tus palabras con desprecio; recurdales que eres su reina, y
despues de llenarte de oprobio se dispondrn  la venganza. Eres aun
reina; pero tus dominios no se estienden ya fuera de tus murallas;
vendr dia, y no est lejos, en que pierdas hasta esa independencia y
llegues  ser la cautiva de otro pueblo.

Depuesto Hescham, fue elegido califa su wazir Gehwar-ben-Mohammad,
hombre de talento, de severas costumbres, de tanta resolucion como
prudencia, de mucho menos celo por su gloria que por la causa de su
patria. Gehwar-ben-Mohammad conocia perfectamente la situacion de
Crdoba: sabia que su papel de reina habia concluido, y que podia
aspirar cuando mas  salvarse del furor de la anarqua. Procur antes
que todo asegurar su paz interior, tranquilizarla. Llam al divan  los
principales ciudadanos, abjur en favor de este senado el poder absoluto
de que gozaba como gefe supremo del Imperio, redjose de califa que era
 ser el presidente de una aristocracia. Proscribi de s el lujo,
disminuy el ejrcito, rebaj cuanto pudo los enormes gastos del Tesoro.
Declar gratuita la administracion de justicia, puso puertas  las
calles para impedir los robos y asesinatos que se cometian con
frecuencia  la sombra de la noche, distribuy armas entre los vecinos
para que pudiesen por s mismos velar por la seguridad y mantener el
orden. Facilit la entrada de vveres y provey abundantemente los
graneros pblicos. Coloc inspectores en todos los mercados para evitar
la mala f en los contratos; no consinti por mas tiempo la tirana que
ejercian sobre los contribuyentes los recaudadores. Se oblig 
presentar todos los aos al divan una cuenta detallada de sus ingresos y
sus gastos. Deseaba inspirar confianza y la inspir; deseaba robustecer
el poder y lo robusteci; deseaba cerrar el paso  todo gnero de
turbulencias y lo cerr; pero no pudo hacer mas que mejorar el gobierno
de la ciudad, como ciudad, no como corte del antiguo Califato.

Se acord una que otra vez Ben-Mohammad de cun necesaria era la
sumision de los vales que se habian proclamado independientes; mas ni
siquiera para intentarla se sinti con fuerzas. Trat de conciliarlos, y
encendi sin querer el fuego de la guerra. Quiso sujetar  fuerza de
armas  los que coartaban mas de cerca la accion de los poderes
pblicos; y escit contra s  Ismail, el mas audaz de los rebeldes.
Perdi en la lucha su reputacion, su ejrcito, su vida.

Muri Gehwar y volviste  caer en un abismo. Su hijo Mohammad, temeroso
de Ismail, solicit la alianza de los emires de Badajoz y de Sevilla. La
obtuvo, y escit con esto la clera de tus enemigos. Vi en breve contra
t las tropas de Al-Mamun, mas belicoso que el mismo Ismail su padre;
quiso hacerle frente, y sali vencido en la primer jornada. Lleno de
sobresalto, implor entonces por medio de su hijo Abd-el-Melyk el favor
de Aben-Abed. Logr salvarte del furor de Al-Mamun; mas acabando para
siempre con tu independencia.

Aben-Abed, emir de Sevilla, era  la sazon uno de los reyes mas temidos
de la Andaluca. Llevado de una ambicion sin lmites, no perdonaba medio
para ir dilatando sus vastas posesiones: donde crea infructuoso el
valor, empleaba la astucia y la perfidia. Entretuvo al jven
Abd-el-Melyk divirtindole con fiestas que afectaba darle como un
homenage debido al heredero de un califa; dej que se adelantara sobre
t Al-Mamun y esper verte cercada. Ya que consider inminente el
peligro en que te hallabas, sali de Sevilla como un leon; mas no con el
deseo de libertarte, sino con el de hacerte esclava. Favorecido por una
salida que hicieron tus tropas se arroj con mpetu sobre Al-Mamun y le
derrot al primer encuentro. Logr escitar con su brillante victoria tu
entusiasmo. Entr en t primero que Abd-el-Melyk, cerr de improviso tus
puertas, ocup tus muros, se apoder de tu alczar, donde estaba medio
moribundo tu califa, te impuso su voluntad desde el mismo solio de tus
antiguos reyes. Encontr alguna resistencia en Abd-el-Melyk, que  las
pocas horas vino del campamento enemigo cargado de despojos y trofeos;
mas la venci sin dificultad dejando al desgraciado prncipe muerto 
estocadas en la misma puerta por donde procuraba abrirse paso. Te habl
luego de tu porvenir y tu pasado; dispert en t ilusiones y
esperanzas; te embriag con fiestas y espectculos que recordaban tu
grandeza de otros dias; y alcanz que, degenerada por tus infortunios,
t misma llegases  aplaudir su infame alevosa. La sangre de
Abd-el-Melyk estaba aun caliente, cuando, henchida de gozo, levantabas 
Aben-Abed sobre tu escudo: qu se habian hecho ya tus sentimientos? ni
una lgrima tenias siquiera para el nieto de Gehwar, de ese califa que
habia sabido inmolar en tus aras todas sus pasiones? qu creas poder
aguardar de esos emires de Sevilla? no hicieron mas que cubrirte de
vergenza y de ignominia: no respetaron ni tu trono. El ttulo de califa
de Crdoba habia sido hasta entonces el sueo de oro de cuantos sentian
en su pecho sed de gloria: Aben-Abed lo despreci, tal vez para hacer
mas evidente tu miseria y acabar de sepultarte en el olvido. Hasta el
nombre de reina has ya perdido: no es ya Sevilla tu rival, es tu seora.

Conservaste tu orgullo, te acordaste alguna vez de que habias sido la
capital de una vasta monarqua; pero en vano: tus enemigos pasaron sobre
t, como pasa el hombre sobre todo miserable reptil que se atraviesa en
su camino. Al-Mamun te sujet sin perder un soldado de su ejrcito:
Aben-Abed te recobr sin desnudar la espada. Vinieron los almoravides y
te vencieron: te rebelaste contra ellos y no pudiste escitar ni su
venganza. Aly, su gefe, se content con que restituyeras lo que en los
dias de tu rebelion hubieses usurpado. Secundado tu movimiento por otras
cien ciudades, intentaste por segunda vez sacudir el yugo de esos
feroces africanos: lo sacudiste y volviste  caer en l apenas se
presentaron frente tus muros las tropas aliadas de Ben-Ganya y el
emperador Alfonso. Saliste del poder de los almoravides para entrar en
el de los almohades: desplomse el imperio de los almohades, y tampoco
supiste reconquistar tu independencia. Formronse en Espaa varios
reinos como  la caida de tus Ommyadas: ni voz tuviste para recordar tus
derechos. T, cuyas rdenes habian sido obedecidas desde las orillas del
Rdano al Desierto, te humillaste  recibir las de una ciudad hasta
entonces desconocida, las de la ciudad de Baeza. Decapitaste  poco 
Mohammad, tu nuevo rey; pero cuando habia entregado ya  Fernando III de
Castilla la vecina Andjar y esa misma Baeza de que se habia hecho
soberano, Ay! que se va acercando la hora de tu completa ruina! Ciudad
de las ciudades musulmanas, Damasco del Occidente, segundo templo del
Islam, vas  morir: el espritu del Profeta va  abandonar para siempre
tus mezquitas. Alza tu frente y observa: legiones de nazarenos estan
ordenndose en batalla  la sombra de sus grandiosos estandartes, de
esos estandartes con que vencieron en las Navas de Tolosa. El que las
acaudilla es un rey que goza del favor del cielo: ngeles enviados por
Cristo sostienen su bandera; palabras de bendicion estan escritas por la
misma mano de Dios sobre la hoja de su espada. Hlas ya alli sobre la
cumbre de tus montes: ay del dia en que cierres al sueo tus cansados
ojos! Oyes? tus templos se estremecen; en tus alczares no resuenan mas
que hondos gemidos. Voces misteriosas conmueven de noche el aire que
respiras; gritos de desolacion turban de contnuo la paz de tus hogares.
Qu remedio has de hallar para conjurar la tempestad que te amenaza?
Tus armas estan melladas; tus reyes, dispersos y ocupados en luchas
intestinas; tus intrpidos guerreros de otro tiempo, en el sepulcro.
Crdoba! Crdoba! vas  luchar intilmente contra ese ejrcito de
infieles: sucumbirs, y no al hierro, sino al hambre y al desorden.

Acababa de salir S. Fernando de la villa de Andjar, cuando un hombre
oscuro  quien habia conferido el gobierno de la plaza, sabiendo por
algunos prisioneros que Crdoba dormia confiada en la inaccion de los
cristianos, concibi el atrevido proyecto de ir  tomarla por sorpresa.
Solia haber por aquellos tiempos en las fronteras de las dos Espaas
turbas de hombres medio salvages cuyo nico placer era la guerra, cuyos
nicos medios de subsistencia eran las sangrientas algaradas que hacian
 cada paso en pueblos enemigos. Este hombre oscuro los llam y les
comunic su intento. No tuvo que hablar mucho para decidirlos: los
exalt, organiz en secreto la espedicion, y vino  la primera
oportunidad sobre estos muros. Era de noche: el cielo estaba cerrado; la
lluvia azotaba los techos de la ciudad dormida. Lleno de f en su
empresa, se adelanta el audaz cristiano hcia el barrio de Oriente,
escala en silencio los adarves, degella las guardias, se estiende por
las calles, se atrinchera, se prepara para resistir los ataques que le
darn probablemente al asomar el alba. Seguro ya de su conquista, enva
en tanto mensageros  Alvaro Perez, al rey,  cuantos podian hacer que
no quedase ineficaz su temerario empeo.

Rayaba apenas el dia, cuando, sorprendidos los habitantes de la ciudad,
tomaron las armas y acometieron  los invasores. Larga y reiterada fue
la lucha, pero intil. Las fuerzas cristianas lejos de menguar
crecieron: crecieron por de pronto con el socorro de Alvar Perez, poco
despues con el del rey, que, no bien tuvo noticia del suceso, di la
vuelta para esta ciudad sin aguardar  que se reuniese su ejrcito bajo
sus banderas. Cmo no habia de empezar  desfallecer una ciudad
estenuada por tantos sacrificios? Disputbanse  la sazon el imperio de
la Espaa Arabe Abu Zeyan, Aben-Hud, Mohammad Al-hamar el fundador del
reino de Granada: reconocindose dbil para luchar sola contra sus
enemigos, dirigi los ojos  Aben-Hud, le escribi, le suplic que no la
dejase abandonada en medio de tan gran peligro.

Aben-Hud, aunque ambicioso, era de noble corazon: no se hizo ni pudo
hacerse sordo al llamamiento de una de las primeras ciudades de su
patria. Pospuesto todo interes personal, se dej caer sobre la ciudad
con el grueso de su ejrcito. La encontr medio cercada; mas no por esto
cej; antes se mostr dispuesto  combatir hasta que S. Fernando
levantase el sitio. Iba  trabar el primer asalto contra los reales
enemigos, cuando le ocurri, sin embargo, un pensamiento que detuvo sus
mpetus guerreros. Ciudades como Crdoba, dijo, no se sitian con
escasas tropas ni sin esperanzas de buen xito: de qu servir empear
una lucha en que he de salir vencido? La ruina de la ciudad producir la
mia; Murcia caer; el poder del Islam llegar al borde del abismo.
Millares de creyentes confian en mi espada: me espondr  perderla en
defensa de una ciudad que salvar hoy y morir maana? en defensa de
una ciudad sobre la cual pesa hace siglos la mano de un fatal destino?
Quiso cerciorarse de las fuerzas de que disponia S. Fernando, y
aumentaron sus temores. Un caballero cristiano que militaba en sus filas
y  quien confi esta mision, deseoso de reconciliarse con su rey,
exager el nmero de los enemigos, y pint no solo peligroso, sino hasta
quimrico el proyecto de atacarlos. Vais  morir, le dijo  Aben-Hud:
vais  sacrificaros en vano por una ciudad que est condenada desde
mucho tiempo  los horrores de la servidumbre. Murcia os proclama emir;
Valencia os ofrece una corona; si venceis  Al-hamar, es vuestro todo el
pais de Andaluca: qu puede importaros, atendido vuestro brillante
porvenir, una ciudad que ya no es mas que un nombre? Id y recoged los
restos del imperio de los Abd-el-rhamanes; restableced la unidad,
agrupad en torno vuestro  cuantos se sienten aun decididos  sostener
la causa del Profeta: no tardareis en derribar de un soplo la obra de
Fernando ni en enarbolar vuestros estandartes vencedores hasta en el
mismo alczar de Toledo. Aben-Hud, aunque con gran pesadumbre suya,
cedi  las falsas palabras del cristiano. Cun triste es tu suerte!
esclam: no te queda mas recurso que sucumbir, desdichada ciudad! pero
confio en que han de brillar para ti mejores dias. No querr Dios que
yazga por mucho tiempo esclava la que ha sido el segundo templo del
Profeta.

S. Fernando, apenas se vi libre de Aben-Hud, no dud un instante mas de
la victoria. Multiplicadas de dia en dia sus fuerzas con las huestes que
afluan  su campamento, comprendi cun facil era triunfar de la ciudad
sin verter sangre: estrech el sitio, imposibilit toda salida, y esper
con calma que los mismos cercados fuesen  sus pies  deponer las armas.
Desmay el pueblo cordobs; mas no perdi aun del todo la esperanza.
Record sus antiguas glorias, su poder, el respeto que su nombre
infundia  todas las naciones, y se resistia  creer que no hubiese
siquiera quien por el interes general de los rabes pasase  socorrerle.
Olvidaba el infeliz que ya no habia en toda la Espaa musulmana ni un
solo estado que pudiese aventurarse  luchar con las tropas de Castilla,
ni un solo cad que supiese acallar su ambicion en beneficio de su
patria. Confi, pero sin fruto: vi que todos los dias se aumentaban sus
enemigos, nunca sus soldados. Falto de vveres y sobre todo de un gefe,
fue pasando de la abundancia  la escasez, de la escasez al hambre, del
hambre  la anarqua. No pudo, al fin, sufrir mas: tuvo que apelar  la
piedad del vencedor, y hasta en ese momento fue el mas desdichado de los
pueblos. No obtuvo de l sino la vida, no obtuvo siquiera el derecho de
permanecer en sus hogares, de conservar su hacienda. No qued ni un solo
musulman en Crdoba despues que hubo entrado en ella S. Fernando: todos,
absolutamente todos fueron condenados  la proscripcion y  la miseria.
El rey llev el rigor hasta el estremo de no consentir que saliesen sino
con lo que pudiese cada cual llevar consigo. Qu hubiera hecho mas si
hubiese debido conquistar la ciudad  fuerza de armas?

Estoy oyendo tus gemidos, Crdoba; estoy viendo las lgrimas que brotan
de tus ojos, Qu dia de desolacion para t aquel terrible dia! Mientras
tus rabes te dejaban en silencio, tus enemigos te ocupaban entonando
cnticos de triunfo. Tus alczares fueron saqueados; tus templos
profanados; violados los hogares de tus hijos. Tu mezquita fue
consagrada  otro Dios, invadida por soldados y sacerdotes de Cristo. La
voz del muezin dej de animar tus minaretes; la del rudo africano, tus
torreones. Hablaste y no te comprendieron; te hablaron y no
comprendiste. Tus escuelas quedaron para siempre cerradas; tus baos,
secos; tus palacios, desiertos. Estabas aun radiante de hermosura; mas
tu hermosura no bast para conmover  tus vencedores. Qu se hicieron
tus encantados palacios de Medina Azarah qu tus embalsamados jardines
de la Rusafa, donde plant su palma Abd-el-rhaman I[2]? qu tu
biblioteca de Merwan, tesoro de la ciencia y la poesa de tus ilustres
hijos? Nada respetaron en t los invasores: no satisfechos con haber
despoblado y talado tu campia[3], con haber desterrado  todos tus
creyentes, con haber llevado la espada hasta el interior de tus
santuarios, destruyeron uno  uno tus monumentos complacindose en hacer
saltar  hachazos tus ricas techumbres de cedro y tus paredes de oro.
Salvaste de la destruccion comun tus viejos muros[4]; mas para tu
castigo: quin entre los rabes se ha de atrever ya  venir sobre
ellos para restituirte al seno del Profeta? Descie tu bello turbante,
sultana del Guadalquivir: ni derecho tienes ya para llamarte mora. Te
han hecho cristiana; y cristiana sers mientras dure en la tierra el
poder de la cruz. Es intil que alientes en tu pecho la esperanza:
intil que en el silencio de la noche cuentes tus pesares  las aguas
del rio para que las refieran  tus hijos: intil que pretendas leer en
tu pasado un porvenir menos sombro  infeliz que tu presente: vers
construir en tu seno sinagogas para judos, baslicas para cristianos,
jamas una mezquita. No encontrars eco ni en la ola que pasa ni en el
corazon de tus proscritos: sufrirs hoy mas que ayer; sufrirs mas que
hoy maana. Has sido vctima de cuantos pueblos cayeron sobre t: lo
sers en adelante, de las sangrientas parcialidades que nacern entre
cristianos. No est cerrada aun la pgina de tus infortunios, desdichada
Crdoba.

Apoderado S. Fernando de esta ciudad, no fij ni pudo fijar su
pensamiento sino en buscar medios para repoblarla. Redact una carta de
fuero mas mplia que las que se habian hasta entonces concedido[5], la
comunic  todas las ciudades de Castilla, prometi y otorg singulares
mercedes  cuantos se resolvieron  pasar  vivir en Crdoba con su
esposa y con sus hijos. Distribuy tierras entre los principales
caballeros que le habian acompaado en la conquista, di al concejo los
pueblos, aldeas y castillos que fueron sucumbiendo en la comarca[6].
Para mas animarla y asegurarla, convirti la ciudad en centro de
operaciones militares; restaur la silla de Osio, de aquel famoso
prelado  quien cupo la gloria de haber presidido el primer concilio de
Nicea. Comprendia S. Fernando la gran dificultad que habia en conservar
una ciudad rodeada de enemigos; y estaba dispuesto  no perdonar
sacrificio alguno para traer  ella cristianos que tuviesen un interes
personal en defenderla. Logr irla poblando; pero lentamente, tan
lentamente que tres siglos despues habian los reyes de conceder
privilegios  los que prometiesen habitar en ella por espacio de veinte
aos[7]. Dcese que en tiempo de Abd-el-rhaman III contenia esta ciudad
doscientos mil vecinos[8]: ni siquiera una dcima parte ha llegado 
contener despues  pesar de los esfuerzos hechos por los monarcas de
Castilla.

La favorecieron muy poco los sucesos para que pudiese volver al estado
en que la dejaron los Abd-el-rhamanes. D. Alfonso el Sabio vino con el
rey de Marruecos  cercarla contra el infante D. Sancho, que haba
entrado pocos dias antes en ella con su esposa D. Mara de Molina: tuvo
al fin que levantar el sitio, pero despues de haber talado sus
alrededores[9]. Tallos aos despues el rey D. Pedro, al ver que ni con
el ausilio de Mohammad de Granada habia podido arrancarla  D.
Enrique[10]. La peste diezm horrorosamente  sus hijos al empezar el
siglo XV: acab con mas de veinte mil en el espacio de tres meses.
Sobrevinieron graves disturbios en los reinados de Enrique III y Juan
II; y fue sacrificada ya por el uno ya por el otro bando[11]. Siguieron
tras aquellos tristes acontecimientos las escandalosas guerras civiles
entre Enrique IV y sus hermanos; y se vi destruida y ensangrentada por
los mismos habitantes. Los Reyes Catlicos le arrebataron sus mejores
soldados para la conquista de Granada; el tribunal del Santo Oficio
consumi parte de la poblacion en los tormentos y la hoguera[12]. Los
judos, que ya en el siglo XIV habian sido inhumanamente acuchillados
por el pueblo, la abandonaron  poco en virtud de una orden que solo
pueden cohonestar las circunstancias especiales en que se encontraba 
la sazon una nacionalidad, apenas constituida por otro principio que por
el de la unidad de sentimientos religiosos. No sufri poco bajo los
reinados de Carlos y Felipe: el peso de los tributos lleg  hacerse
insoportable; y hubo familias enteras que atravesaron para no volverlo 
pisar el umbral de sus hogares. La emigracion voluntaria fue tan grande,
que los reyes se creyeron obligados  otorgar nuevas mercedes  los que
viniesen  poblarla. No podemos menos de recordar con dolor la terrible
caresta que la afligi  mediados del siglo XVII: como si tantas
calamidades polticas no bastasen aun para abatirla, castigla Dios con
este nuevo azote. El hambre lleg  tal estremo, que armados los
ciudadanos en nmero de diez mil, se arrojaron  la calle y forzaron los
graneros de los particulares. Cuentan que se encontraron casas donde
habia hasta cuatro mil arrobas de harina corrompida: con qu razon se
hubiera podido castigar  un pueblo hambriento que  la vista de tan
lamentable espectculo hubiese desplegado todo el furor de su venganza?

Desangrla en el siglo XVIII la guerra de sucesion: en el XIX, la guerra
con la Francia. En la ltima sobre todo padeci mucho esta ciudad de
Crdoba. Supo apenas los sucesos del 2 de mayo en Madrid, cuando
pretendi ya sublevarse. El 10 secund abiertamente la insurreccion de
Sevilla; el 11 estaba armndose; el 7 de junio batindose en el puente
de Alcolea. Desdichada como siempre, tuvo que volver la espalda al
enemigo. Cerr apresuradamente sus puertas; mas para capitular, no para
defenderse. No bien vi  Dupont frente sus muros, le envi  uno de sus
principales hijos para negociar su entrega. Temia ver pasar sobre s la
espada de un vencedor que debia sentir naturalmente el deseo de imponer
con los horrores de un asalto  una nacion rebelde; y estaba en
transigir bajo cualesquiera condiciones antes que esponerse  ser
entregada al saqueo y la matanza. Fue tal su desventura, que ni aun asi
pudo evitar lo que temia. Habia empezado  entrar en plticas con los
franceses, cuando, bajo pretesto de algunos tiros disparados desde la
muralla, apuntaron aquellos sus caones contra la Puerta Nueva, y
entraron de repente en la ciudad hiriendo y matando sin compasion hasta
 los indefensos que acertaban  cruzar las calles. Un cordobs, que no
pudo mirar con sangre fria la entrada de los enemigos, hiri  Dupont
desde uno de los balcones de su casa; encendironse mas y mas en ira los
franceses; y saquearon templos, palacios, edificios privados, oficinas
pblicas, cuanto podia satisfacer su sed de oro y de pillage. Ha sufrido
Crdoba en todos tiempos; pero raras, rarsimas veces como en esos tres
dias de horror en que estuvo  merced de una soldadesca cuyo corazon
estaba endurecido por las sangrientas escenas de cien campos de batalla.
Pobre ciudad! cundo ser que concluyan para ella tan amargas
desventuras? Idlatra, cristiana, mora, siempre habr de gemir abrumada
por los infortunios? Los dioses del Olimpo no pudieron salvarla del
furor de Csar: el Profeta la ha visto morir sin tenderle una mano desde
su sepulcro: Cristo la ha entregado al hambre y  la peste cuando no la
ha envuelto en los horrores de la guerra. Su destino ha sido el mismo
bajo todas las religiones; y ella sin embargo ha sido bajo todas
creyente.

No acabaron aun aqui sus tristes vicisitudes: las guerras civiles que
han desgarrado posteriormente el seno de nuestra patria han sacudido
sobre ella sus funestas alas; y la han cubierto tambien de luto, de
dolor, de ruinas. Quisiramos recordarlas; mas brota aun sangre de tus
heridas, desventurada Crdoba, y tememos acibarar con negros recuerdos
tus inmensos males. Paz, Crdoba, paz! perdona si hemos venido quizs 
interrumpir tu sueo con tan lgubre historia.

Tenia ya tanto interes para nosotros lo pasado de esta ciudad de
Crdoba, que sentamos ir apurando los grandiosos hechos que lo
constituan. Asomaba la aurora, y tenamos aun embargada la imaginacion
por los recuerdos. Nuestra curiosidad artstica habia llegado 
desvanecerse: no buscbamos ya con los ojos esos monumentos en que ha de
estar encerrado el genio de otros siglos; buscbamos los objetos en que
podia estar vinculada una serie de acontecimientos; buscbamos la
biblioteca de Merwan, la palma del primer ommyada, el pltano de Csar.
La biblioteca, la palma, el pltano no existen: cmo al convencernos de
que habian desaparecido podiamos dejar de caer en el abatimiento y en la
melancola? Tantas calamidades, nos dijimos, habrn minado esta ciudad
hasta por sus cimientos: ay! quin sabe si habr siquiera vestigios de
los pueblos que han venido  chocar y  destruirse en ella? Empezamos 
distinguir las formas de las torres: en ninguna vimos ni el magestuoso
sillar de los romanos, ni el ajimez esbelto de los rabes, ni la
entallada cimbra bizantina, ni la aguja gtica. Tenamos  la espalda la
mezquita de los Abd-el-rhamanes, y no nos era dado descubrirla: perdimos
la esperanza. Entre los techos de la ciudad apenas aparecia mas que el
estremo de algun roseton, uno que otro muro ennegrecido por los siglos y
los rboles que dan frescura y sombra  algunos patios: ah! repetimos
con dolor: nada de lo pasado guardar al fin esa Crdoba tan decantada
por la historia y la poesa?

La inquietud se apoder nuevamente de nuestra alma; y recorrimos con
afan la ciudad. Nos hallamos por mucho tiempo en un laberinto de calles
 cual mas estrechas y tortuosas que van, vienen y se cruzan en todas
direcciones. La desigualdad del piso, el humilde aspecto de las casas,
la escasa animacion que reinaba en todas partes llamaron por de pronto
nuestra atencion: nos parecia que estbamos en una de esas villas
puramente agrcolas en que los habitantes dejan la poblacion por la
campia al primer crepsculo del alba. Levantbamos  cada paso nuestras
miradas esperando siempre que en alguna de aquellas modestas fachadas
habiamos de dar con lneas propias de otra civilizacion, hijas de otro
pueblo; mas intilmente, ni el color siquiera permitia apreciar en
muchas la huella de los siglos. Hay en Crdoba, como en casi toda la
Andaluca, la costumbre de blanquearlas: costumbre detestable para el
que pretende leer en las piedras la historia del arte y el carcter
general de las naciones.

Existen en apartadas y silenciosas calles palacios en cuyas paredes
estan escritos grandes recuerdos y sangrientas tradiciones; mas estan
lejos de respirar la severa grandeza de los que vimos en algunas
ciudades del reino de Granada. Son casi todos frios, montonos, sin
colorido local, sin arte, sin poesa. Abandonados desde hace muchos aos
por las familias que los fundaron, unos estan ya medio caidos, otros
amenazando ruina, los mas invadidos por la tristeza y el silencio. Del
que suponen haber pertenecido al Gran Capitan no queda ya mas que una
portada; de otros no menos notables han desaparecido hasta los restos.
Los hay entre los que permanecen en pie que presentan aun brillantes
lneas del Renacimiento; mas ni uno siquiera que refleje la mano de los
siglos medios. Hemos buscado en vano los que fueron elegidos por los
caballeros de la corte de S. Fernando: no hemos encontrado ni los
sepulcros de tan ilustres hroes. Hablan poco  los ojos y menos aun 
la imaginacion estos palacios: no llevan escritos en el esterior de sus
paredes ni los hechos de su poca. Una leyenda antigua nos hizo
preguntar con interes por el de los condes de Cabra: esperbamos hallar
en l algo de sombro, de misterioso, de siniestro; mas nada,
absolutamente nada vimos que pudiera traer  la memoria el horror de
aquella noche en que ciego de clera uno de los condes por la
infidelidad de su esposa, pas de una sola estocada  los adlteros,
mat  criados, pages, escuderos, doncellas, amas, y al fin hasta el
negro que le acompaaba[13]. No solo no es ya posible distinguir en l
la plida y desencajada sombra del marido; no solo no es ya posible
percibir el lastimoso eco de las vctimas; su fachada, sus patios, sus
salones parecen estar encargados de desmentir  los que le han hecho
teatro de tan espantosa escena. Es grande su soledad y aislamiento; pero
difiere acaso en esto de los demas palacios?

Hay pocas ciudades cuyo conjunto revele menos su pasada gloria que el de
la ciudad de Crdoba. En otros pueblos, ya que no se conserven los
palacios de los conquistadores, descubre  cada paso el viajero aun en
las casas mas humildes, ac una hermosa ventana gtica por cuya
entallada ojiva trepan las hojas de la enredadera y de la yedra, all un
lindo ajimez rabe tras cuya transparente celosa se cree distinguir
aun el animado rostro de una gallarda mora, acull un sillar romano
donde estan entalladas en caractres ya medio borrados las hazaas de
los que mas engrandecieron el antiguo Imperio; en Crdoba se observa
cuando mas  lo largo de sus calles una que otra galera construida en
nuestros tiempos, uno que otro ventanage historiado, bello solo por su
aspecto pintoresco. La arquitectura ojival no desarrolla algunos de sus
encantos sino en las fachadas y rosetones de templos medio bizantinos
edificados al parecer sobre un mismo prototipo; la arquitectura oriental
no ostenta la belleza de sus formas sino en la mezquita, en parte de los
muros, en el interior de un escaso nmero de edificios, en el fondo de
costosos acueductos abiertos en la pea por manos de cautivos; la
arquitectura romana no guarda sino algunas de sus piedras en los
cimientos de la fortificacion y en el interior de algunos monumentos.
Asoman en el esterior de una que otra torre algunas lneas rabes; pero
no son mas que una imitacion no son mas que reminiscencias de otras
pocas.

El viajero que recorra por primera vez la ciudad de Crdoba y desee
apreciarla en conjunto apenas puede hacer mas que ir siguiendo sus
murallas, cercadas aun de gigantescos torreones almenados entre los
cuales se ocultan estrechas puertas defendidas por recias barbacanas.
lzase junto  ellas, en el interior, la vasta mezquita de
Abd-el-rhaman,  cuya espalda abre un S. Rafael sus alas de oro sobre un
monumento de bruidos y esquisitos jaspes: corren, en el esterior, las
aguas del Guadalquivir bajo el famoso puente reedificado por Hescham, 
que sirven de apoyo el castillo de la Calahorra y la puerta de Sevilla;
descuellan no lejos de aqui sobre el mismo adarve las macizas torres del
alczar de Alonso XI, edificado en 1328 al pie de las ruinas de otro
palacio de que no existen sino tristes restos y fnebres memorias[14].
Las frondosas y estensas alamedas del campo de la Victoria estienden
algo mas all las sombras de sus ramajes sobre gran parte de sus negros
y elevados cubos; la torre de la Malmuerta[15], construida  fines del
siglo XV, cubre otras mas all con el misterioso velo de la tradicion y
la poesa.

[Illustration: PUERTA DE SEVILLA.

(_Crdoba._)]

Crecen  espaldas de esta torre vastas y deleitosas huertas cuyos
cuadros matizados de flores verdean agradablemente bajo la sombra de
rboles frutales; estindese tras estas huertas la Arrizafa, el ameno
vergel en que suponen llor Abd-el-rhaman I recordando  la vista de una
palma el suelo de su patria. Conserva ya este lugar escasos vestigios de
lo que ha sido un dia; mas no deja de tener aun interes, ora se atienda
 su pintoresca posicion en una de las vertientes de la Sierra, ora al
realce que le dan las frondosas arboledas de los cerros de cuyo fondo se
destaca, ora al espectculo que desde alli presenta la ciudad cuando el
sol no ha logrado disipar aun la neblina en que est ligeramente
envuelta, ora  las ideas que inspira la memoria de haber sido
enterramiento[16], ora por fin  que corren debajo de ella entre paredes
de estalctitas aguas puras y cristalinas que brotan gota  gota del
seno de las peas[17]. Detras de la Arrizafa corren  lo largo las
faldas de la Sierra, coronada de pinos: all en las faldas mismas
blanquea entre los bosques una que otra ermita: ah! el corazon se
ensancha al ver tanta belleza, al contemplar tan deliciosa soledad, tan
dulce calma. El arroyo de las piedras que corre por un spero cauce
entre orillas cubiertas de lozanos y fecundsimos olivos, la tranquila
Fuen-Santa, pequea capilla que alza sus modestos muros en medio del mas
seductor paisage, la vista del imponente Guadalquivir que se desliza
magestuosamente al pie de la ciudad besando sus murallas, una que otra
escena campestre acaban de embellecer sus alrededores, donde pueden 
cada paso espaciarse los sentidos descubriendo entre lejanos
montes pueblos y castillos en cuyas coronas de almenas estan incrustados
los recuerdos de diez siglos. Desde cada altillo puede uno considerar en
conjunto la ciudad, puede verla levantando al cielo las torres de sus
baluartes y sus templos, los lamos de sus paseos y sus patios, los
desiguales techos de sus casas, sobre los cuales cree uno aun distinguir
en pie las sombras de sus antiguos hroes. Descbrese principalmente la
ciudad desde algo mas all del castillo de la Calahorra[18],  la otra
parte del Guadalquivir,  corta distancia de su rida ribera. Qu bello
conjunto el que desde alli se ofrece! Figura en primer trmino la parte
posterior del castillo: mas all el puente[19]: al fin del puente la
severa puerta de Sevilla, atribuida  Juan de Herrera[20]:  la derecha
de la puerta el bside de la gran mezquita,  la izquierda el palacio
episcopal y el triunfo[21], en el fondo la Sierra,  nuestros pies el
rio rugiendo entre las ruedas de un molino rabe: no puede darse ya en
Crdoba un grupo que mas imponga, ni una vista que mas cautive.

[Illustration: CRDOBA DESDE EL CASTILLO DE LA CARRAHOLA]

Mas basta ya de generalidades: empecemos  describir los monumentos.




Captulo segundo.

_Catedral de Crdoba._


Es ya sabido que Abd-el-rhaman, ltimo resto de la familia de los
Ommyadas, fu quien declar la Espaa independiente de los califas de
Damasco. Deseoso de robustecer su nuevo imperio, no solo trat de romper
las relaciones civiles y polticas que habian enlazado hasta entonces el
oriente con el occidente, sino que hasta se propuso cortar las que los
preceptos del Coran hacian hasta cierto punto indispensables. La
peregrinacion al templo de la Meca, dijo, es fcil que recordando
constantemente  mis rabes su orgen, les haga suspirar un dia por
volver  vivir bajo la sombra de los que se llaman descendientes del
Profeta: urge que detenga esta peligrosa emigracion, concentrando sobre
otra mezquita el ardor de mis creyentes. Los ya despedazados monumentos
de Mrida acaban de llenarme de asombro: levantar una djama con las
ruinas de los antiguos templos, y dejar atrs en grandeza y en
magnificencia la de Jerusalen, la de Bagdad, la de la misma capital de
los califas. Convertir mi mezquita en una segunda Meca, y har que el
rabe devoto venga desde las mas apartadas regiones del Asia  adorar el
libro santo que encerrar bajo la rica techumbre del santuario. Mi djama
reclamar pronto un califa; tomarn mis hijos este ttulo; y la cuestion
entre oriente y occidente quedar para siempre terminada. Nuestra
constitucion est basada toda sobre el principio religioso: mis pueblos
se acostumbrarn  no ver mas all de mis hijos sino el ojo de Al y la
espada del Profeta.

Cuentan que Abd-el-rhaman concibi y estendi por s mismo el plan de
esta mezquita; que despues de haber mandado derribar un templo godo
construido sobre las ruinas de otro gentlico consagrado  Jano, puso l
mismo la primera piedra de la nueva fbrica y dedic una hora diaria 
levantarla con sus propias manos; que derram el oro  manos llenas; que
no perdon sacrificio para que se la edificara con rapidez, con
suntuosidad, con toda la riqueza con que se la habian hecho trazar su
fervor religioso y su potica y brillante fantasa: todo revela la
importancia que tenia  sus ojos una construccion que,  no ser creada
como instrumento poltico, hubiera debido revelar las circunstancias de
una poca en que la nueva monarqua estaba aun vacilante, el poder de
los emires era dbil, la poblacion de Crdoba, recien convertida en
capital, escasa  incoherente.

Empezse la obra en 786. En 787, ao del fallecimiento de su fundador,
estaba ya muy adelantada. Hescham, hijo y sucesor de Abd-el-rhaman, la
continu: comprendi al parecer el pensamiento de su padre, y no alz la
mano hasta que la dej concluida. Lo estaba ya en 796, diez aos despues
de haber echado sus cimientos. Ignrase cules fueron  punto fijo las
cantidades invertidas; mas se sabe que Abd-el-rhaman llevaba ya gastadas
 su muerte cien mil doblas de oro, que Hescham destin  solo el
embellecimiento del templo cuarenta y cinco mil que le tocaron del botin
de una batalla, que la ciudad de Crdoba mantuvo  sus espensas los
obreros, que otras ciudades contribuyeron con subsidios: no es difcil
calcular  qu enorme total ascenderia la suma de sus gastos. Puede ser
considerada con razon como la obra de todo un pueblo esta mezquita: es
la primera que los rabes conciben y crean en Espaa, es la en que por
primera vez revelan su poder, su saber, sus sentimientos.

Constaba entonces el templo de solas once naves, diez menores y una
mayor terminada al norte por una capilla llamada Mihrab donde entraba el
creyente  la escasa luz de las lmparas para adorar el libro santo de
Otman y dar siete vueltas al rededor, hincado de rodillas. No tenia aun
ni bellos minaretes ni soberbios patios; no ostentaba aun en su interior
esa magnfica capilla de Villaviciosa donde es fama que se reunian los
imanes para interpretar las leyes del Profeta[22]; no deslumbraba ni
imponia aun al fervoroso musulman con los mrmoles, los mosicos, los
colores, la rica y caprichosa pedrera del santuario. Grave, severo como
todo lo que lleva sobre s el sello teocrtico, no presentaba aun mas
que calles de columnas con capiteles medio bosquejados, sobre cuyos
arcos de herradura descansaban techumbres de madera. Ofrecia ya en el
esterior el aspecto de una fortaleza: estaba circuido de muros y
torreones almenados, tenia entre cubo y cubo puertas que abrian paso
hcia otras tantas naves; mas no habia ocultado aun el adusto semblante
de sus paredes bajo esa caprichosa decoracion que corre hoy en torno de
sus ajimeces, y se estiende como una red sobre el area de sus arcos
ultrasemicirculares, sobre los dinteles de sus puertas, sobre los
suntuosos recuadros en que se desarrollan todas sus hermosas y elegantes
curvas.

Abd-el-rhaman III fue el que levant su mas gallardo minarete y
embelleci su patio[23]: El-Hakem II, el que revisti el Mihrab de esos
innumerables y riqusimos detalles que le constituyen hoy uno de los mas
acabados y seductores conjuntos que puede presentar la arquitectura del
oriente. Cuando el reinado de El-Hakem, habia ya tenido lugar en Crdoba
la recepcion de aquellas brillantes embajadas enviadas por los
emperadores de Bizancio: las huestes rabe-espaolas habian hecho
estremecer el Africa al sangriento choque de sus armas vencedoras; la
Europa entera fijaba aqui los ojos conociendo que habia de partir de
aqui la civilizacion de pueblos sumidos aun en la ignorancia y la
barbarie. Las relaciones con todos los estados y sobre todo con el
imperio de Constantinopla, el cambio recproco de conocimientos  que
habian dado orgen estas mismas relaciones, el lujo creado y fomentado
por las incesantes victorias alcanzadas en dos vastos continentes, la
inteligencia y el delicado gusto del monarca cuya mano estaba siempre
abierta para coronar de favores  todos los que se acercaban  los
umbrales de su palacio con los inmarcesibles laureles del arte  de la
ciencia, todo contribuy entonces  que se fuese cubriendo de oro, de
magnificencia, de hermosura, un monumento que por su naturaleza y por la
del pueblo que lo habia construido estaba destinado  ser la espresion
mas fiel y mas legtima de todos los adelantos de los rabes. Decorse
entonces no solo su Mihrab, sino sus puertas principales: el arte
bizantino se apoder de l como de un campo conquistado; y esplay asi
sobre el interior como sobre el esterior sus kaleidoscpicas y
complicadas formas.

Era ya esta mezquita en el reinado de El-Hakem bella, arrogante,
grandiosa como ningun otro monumento; mas no tard,  pesar del vasto
espacio que ocupaba, en ser incapaz de satisfacer las necesidades
religiosas de aquel pueblo. Vol su fama por las naciones sujetas al
poder del islamismo; y se llen de peregrinos que vinieron  visitarla
desde los mas apartados lmites del mundo. Crdoba creci todos los dias
mas y mas ya con la afluencia de rabes asiticos, enemigos de los
Abassydas, que deseaban acogerse bajo la sombra de sus antiguos reyes,
ya con la de rabes espaoles rechazados por la temible espada de los
prncipes cristianos, ya con la de africanos enemigos de la paz que
traspasaban el Estrecho aterrados por las luchas que ensangrentaban sin
tregua el suelo de su patria, ya con la de hombres  quienes el amor al
arte y  las letras traa  respirar el aire de esta universidad y este
palacio, impregnado todo de ciencia y de poesa: no bast la mezquita
para tanta poblacion, y se hizo una necesidad absoluta el ensancharla.

Almanzor, hadjib de Hescham II, se propuso llenar este vaco. Mand que
se construyeran otras ocho naves: dispuso que junto  la mayor,  corta
distancia del Mihrab se levantase una capilla en que pudiesen reunirse
los imanes.--Es ya sabido quin era este Almanzor: casi todas las
ciudades del norte y oriente de Espaa conservan aun tristes recuerdos
de su lanza irresistible: casi todos los campos de Castilla fueron
removidos con furor por sus batallas. Llevaba encadenada  sus banderas
la victoria: no regresaba  la corte sino cargado de botin, lleno de
despojos, de tesoros.--Aumentaba asi en Crdoba la riqueza al mismo paso
que el vecindario; y se hacia fcil la construccion de toda obra
pblica, por mas que exigiese grandes sacrificios.

Aconsejaba la euritmia del conjunto que se repartiesen por igual las
ocho naves al uno y otro lado de las que ya existian; mas no lo permiti
desgraciadamente la proximidad del alczar de los califas, cuya inmensa
mole se estendia tambien al pie del Guadalquivir, al occidente de esta
gran mezquita. Tuvo que hacerse el ensanche solo por la parte de
oriente; y esta circunstancia es fcil comprender cunto no habia de
quebrantar la unidad y la armona. El Mihrab dej de estar en el centro;
la puerta principal dej de ser el estremo del eje mayor del edificio;
las ocho naves, por necesarias que entonces fuesen, no pudieron menos de
parecer una aadidura, y, mas que aadidura, una superfluidad, una
escrescencia. No gan la mezquita en el ensanche: perdi: perdi en
hermosura, en gracia, en buen efecto.

Perdi aun mucho mas en la construccion de lo que es hoy capilla de
Villaviciosa. La falta de simetra, la interrupcion de la agradable
perspectiva que presentarian desde cualquier punto de vista las
columnas, la prdida de la grave y religiosa sencillez que constitua
antes el encanto de tan vasta fbrica, estan apenas compensados por las
gallardas curvas y las acertadas combinaciones de lneas de la nueva
obra. Templos tan inmensos y de tanta significacion para la historia de
las artes desea el espectador abarcarlos en conjunto, verlos en toda su
estension, admirar de una ojeada toda su grandeza. Cuanto perjudica la
impresion total es una verdadera fatalidad para estos monumentos, lo es
aunque reuna en s las mas brillantes cualidades.

Dudan algunos de que esta capilla pueda ser atribuida ni aun al siglo de
Almanzor, por quien la suponemos fundada; mas estamos ntimamente
convencidos de que no cabe siquiera lugar  tales dudas. Jzgase
generalmente de su poca por las molduras interiores; y esto es 
nuestro modo de ver una falta censurable. Las molduras interiores, del
mismo modo que los alicatados, pertenecen cuando mas  la poca en que
fu edificado el alczar de Granada[24]: las paredes, los grandes arcos
de segmento abiertos en ellas, los ajimeces inferiores pertenecen
evidentemente  la primera poca de esta arquitectura. Un simple cotejo
entre estas lneas y las del Mihrab bastarn mas tarde para demostrar
hasta la evidencia esta idea, que es para nosotros una verdad
incontestable.

Empezaron ya los mismos rabes  falsear el aspecto artstico de esta
gran mezquita; mas qu fueron estas ligeras innovaciones para las que
hicieron algunos siglos despues, si no los conquistadores de Crdoba,
sus infaustos sucesores?--S. Fernando se content con purificarla y
levantar un altar provisional donde pudiese celebrar el triunfo de sus
armas; el obispo Mesa con apoyar respetuosamente en las columnas de las
naves occidentales una capilla cuyos restos han desaparecido sin dejar
huella ni haber lastimado en nada el monumento. Dicen si el mimbar 
capilla de Villaviciosa sirvi en los primeros tiempos de sala de
consejos y despues de sacrista; pero nada tuvo que sufrir tampoco ni de
la mano de los concejales ni de los del cabildo. Tard siglos en sufrir
mutilaciones este singularsimo edificio; mas ay! fueron bien crueles
los que ya por primera vez hizo en l la escuadra y el comps de los
cristianos! Corria el ao 1521 cuando el obispo D. Alonso Manrique,
llevado esclusivamente de su celo religioso, concibi el fatal proyecto
de levantar en medio de la mezquita una capilla que pudiese rivalizar
con las mejores de aquel siglo. Comuniclo al cabildo, hall
desgraciadamente en l no solo proteccion, sino entusiasmo, y puso dos
aos despues, en 7 de setiembre, la primera piedra de la nueva obra.
Quiso oponerse la ciudad; pero intilmente. El emperador, que no habia
visto nunca la mezquita, tuvo que fallar la contienda; y fall... en
favor de D. Alonso. Tres aos despues que pas el emperador  Andaluca,
cuentan que al ver lo que se habia destruido dobl tristemente la cabeza
y manifest un profundo sentimiento por haber otorgado su permiso; mas
de qu podian servir entonces sus estriles  infundadas quejas? era
ya tarde![25]

Merece sin disputa alguna ser considerada esta capilla como una de las
mas acabadas creaciones del estilo plateresco: es bella, suntuosa,
abundante en riqusimos detalles, magestuosa, grande, obra llena de
verdad y de poesa; mas cmo han de bastar todas sus dotes para atenuar
el dolor que producen en el nimo del artista los recuerdos de lo ya
destruido? Llega uno  perderla de vista en el seno de aquel estenso
bosque de columnas: recorre el monumento, da con ella y siente palpitar
de ira el corazon al ver tal sacrilegio. Qu? no habia otro local en
Crdoba donde levantar esta capilla? Cmo no fueron  sentarla sobre
las ya dispersas ruinas de otros monumentos? no advirti Alonso
Manrique que iba  profanar una mezquita respetada por las armas del
mismo S. Fernando? una mezquita, nica en su gnero, sin igual no solo
en Espaa, sino en las opulentsimas ciudades del oriente? una mezquita
que encierra en s sola toda la historia del arte rabe, una mezquita
que es el mas bello lbum que nos leg un gran pueblo? Ah! diria l:
es preciso que la cruz brille radiante de magestad y gloria en el
ltimo templo del Profeta! es preciso que desaparezca el carcter
marcadamente sensual del monumento! es preciso que el viajero respire
en l solo el aire de la religion cristiana! No fu todo esto mas que
una ilusion; pero una ilusion funesta. No era posible, no lo es, no lo
ser nunca cambiar el aspecto eminentemente oriental de esta mezquita.
La cruz del Redentor brillar siempre alli medio amortiguada por los
vivos reflejos del mahometismo; el viajero oir con asombro bajo
aquellas bvedas los cantos de la Iglesia. Acompaad  ese templo al mas
fervoroso creyente en Jesucristo sin decirle que aquella es la catedral
cristiana: entrar con la cabeza erguida y cubierta, levantar la voz,
no doblar nunca la rodilla. Admirar la obra del arte; y embebido en la
contemplacion de tantas maravillas, lo olvidar todo para pensar tan
solo en el Profeta. Estraar ver apoyados en aquellas columnas altares
levantados  la memoria de los mrtires: oir con sorpresa los sonidos
del rgano, si por acaso hieren sus oidos antes que haya llegado 
descubrir la capilla de Manrique. Llegar  la capilla y maldecir
instintivamente la mano del que se atrevi  destrozar asi la unidad del
templo. Cmo podr dejar de ver en ella un espantoso anacronismo, una
planta extica, un delirio artstico? Que los que hayan tenido la
suerte de visitar esta mezquita recuerden la primera impresion que
recibieron! Quin despues de haber visto las naves rabes, el mimbar,
el santuario del Coran, ha podido fijar jams los ojos en las
innumerables bellezas que cuenta la capilla? Cuando ha querido hacerse
cargo de ellas y estudiar uno  uno los detalles, no ha debido acaso
hacer abstraccion de la mezquita, y concentrar toda su fuerza de
atencion en la obra de D. Alonso?

La mezquita de los Abd-el-rhamanes no era susceptible de modificacion: 
debia ser destruida  conservada por el sacerdote cristiano en toda su
pureza. Comenz, empero,  inutilizarla un prelado tan lleno de celo
religioso como de ignorancia artstica; y desde entonces qu de
profanaciones! qu de absurdos! Ay! quin sabe si la exagerada f de
otro prelado llegar un dia  querer destruir las paredes del santuario
musulman para erigir un altar bajo su concha de alabastro? Quin sabe
si para acabar de hacer triunfar el cristianismo sobre el islamismo har
saltar los ricos mosicos que cubren los brillantes muros del vestbulo!

Mezquita para siempre clebre! mezquita levantada y frecuentada por
emires y califas! mezquita por cuya prdida lloran aun bajo su cielo
oriental los que creen en Al y en su Profeta! mezquita  que han
venido  inspirarse ya tantos poetas y  estudiar tantos artistas!
Salud! Un viajero desconocido va  atravesar con respeto tus umbrales y
 revelar tus encantos  las generaciones presentes y futuras. Eleva su
lenguaje al par de tu belleza, evoca ante l todas tus glorias y
recuerdos, enardece hasta donde puedas su corazon, exalta hasta donde
quepa su humilde fantasa. La pluma se estremece en su mano al
contemplarte en toda tu grandeza, y necesita de todo tu favor para no
sucumbir en tan rdua y aventurada empresa. Que el genio de creacion y
de armona que te construy dirija mis acentos! que sea yo quien
escriba! que seas t quien dictes![C]

Huyen  mi extasiada vista de repente todas las importunas
construcciones, reformas y mutilaciones consumadas por el fervoroso celo
de los cristianos triunfadores para convertir en templo del Crucificado
la suntuosa aljama; renueva mi enardecida mente las deslumbradoras
escenas de la dominacion del Islam en la mas florida region de Espaa, y
llegan  mi embelesado oido los mgicos acentos que Azazil[26] dirigi
sin duda al hijo de los califas[27] Abde-r-rahman ben Moavia, cuando 
los treinta y un aos de haber derrotado al rebelde Jusuf el Jehri en la
famosa batalla de Musara, robustecido ya su poder con otras insignes
victorias, hechos tributarios los cristianos de Castilla[28], desarmados
los sediciosos wals de las provincias, y dilatada la fama de su
fortaleza, de su clemencia y de su justicia desde la aterrada
Cairvan[29] hasta la amedrentada corte de Carlomagno[30], resolvi
poner un esplndido sello  las obras aceptas al Todopoderoso, que hasta
entonces habia llevado  cabo, erigiendo en su deliciosa Crdoba una
casa de oracion que le asegurase un puesto en el Paraiso. Recorro aquel
encantado bosque de columnas, silencioso y sombro como las poticas
florestas del Eufrates; respiro la fragancia del mbar y del aloe
quemado bajo sus incorruptibles techumbres de alerce, suave al
embriagado olfato como el aroma que exhala de sus verjeles la gran
ciudad edificada sobre las ruinas de Seleucia y Ctesifon reunidas;
bome todo en la templada luz que por las naves difunden multitud de
lmparas reflejando en el terso pavimento, en los bruidos jaspes de las
columnas y en las portentosas labores del santuario; no diviso ya ni
aquella catedral, obra de nazarenos, que un momento h se alzaba en
medio de la gran mezquita, interceptando mi vista ansiosa de abarcar su
primitivo conjunto; ni aquella multitud de capillas y altares, obra
indiscreta y confusa de todas las pocas y gustos reunidos, capillas y
altares odiosos al fiel muslim que ve erigidos en ellos otros tantos
dolos; ni los infinitos sepulcros que profanaban la santa casa donde no
os mandarse enterrar ningun Califa: veo la gran rival de las mezquitas
de Damasco, Bagdad y Jerusalen, restituida por ensalmo  su primitivo
destino, y dando al olvido mi orgen, mi siglo y mi f, me encuentro
trocado en fervoroso y entusiasta islamita.

Por una rpida sucesion de recuerdos y sensaciones vive mi mente en
pocos instantes un perodo de dos siglos, y desde el reinado del ilustre
Omeya proscripto hasta el gobierno del altivo Al-Mansr, todos los
timbres de gloria y grandeza de los hijos de Moavia que tienen relacion
con la clebre aljama pasan por ante mis ojos como fantsticos cuadros
de un largo delirio de sensualismo que quiz no volver  reproducirse
en el mundo.

Oye, pues, amado lector, la historia probable de la gran mezquita, y
acoge con tu benevolencia acostumbrada la restauracion descriptiva que
te ofrezco de tan inestimable monumento, segun las tradiciones de los
que lo conocieron,  intacto,  menos desfigurado que est hoy.

Hallbase Abde-r-rahman en su predilecto palacio de Ruzafa. Aunque vea
por fin cumplidos los deseos de paz que siempre habia abrigado su
magnnimo corazon, la tristeza hacia inclinar su gloriosa frente, porque
en medio de uno de sus jardines se alzaba esbelta y gallarda una
solitaria palma que, como nacida en el Occidente, lejos de la region de
las palmeras, le traa  la memoria su propio destino.

Recordaba que l tambien vivia en un suelo estrao separado de sus mas
queridos Coraixis, desterrado del dulce clima de la Siria donde tan
alegremente habia trascurrido su primera juventud; deploraba el hado
fatal que le hacia enemigos los parientes y deudos  quienes habia
sacado de la proscripcion colmndolos en su reino de beneficios, hado
sangriento que le habia obligado  quitar la vida  dos de sus sobrinos
y  desterrar  Africa  su propio hermano Al-wald, con cuyo auxilio,
si no hubieran sido ingratos y rebeldes, habria podido tal vez invadir
la Siria y lavar con la sangre de los aborrecidos Abbassides el polvo de
la proscripcion que afrentaba  los hijos de Moavia; pensaba en suma que
con la defeccion de los caudillos y tribus rabes no podria arribar en
la colosal empresa de fundar en Andaluca un Califato para los Omeyas, 
pesar de la lealtad y pujanza de sus asalariados Berberiscos, y aquel
mismo Azazil, que fingiendo la voz del ngel Gabriel habia dictado el
Koran  Mahoma, tomando ahora el acostumbrado disfraz, murmur
suavemente al oido de Abde-r-rahman El-Dakhel estas palabras:

--Es posible, descendiente de Merwan, que tan facilmente hayas perdido
de vista el objeto con que el omnipotente Allah te salv por mi mano del
sangriento banquete en que fueron traidoramente inmolados tus
parientes[31]? Ya has olvidado sin duda aquel beneficio: yo te le
recordar. Cuando despues de la usurpacion de As-Seffh acudas
diligente al llamamiento del prfido Addullah Ibn Al, gobernador de
Palestina, fiado en la falsa promesa de paz y de perdon con que fueron
engaados tantos Omeyas, un ngel, revistiendo la forma de un amigo
tuyo, te sali al camino y te dijo:--Obedceme hoy, y en el dia del
juicio hazme el cargo que quieras. Huye, huye de aqu: marcha al
Occidente, donde te espera un reino: el convite de As-Seffh es una
traicion para aniquilar de un solo golpe  toda tu familia. Ese ngel
era yo. Qu ser de m siguiendo tu consejo? me dijiste.--Entonces te
hice descubrir la espalda buscando en ella la seal que para reconocerte
me habia dado tu tio Moslemah, el sabio versado en el _libro de los
sucesos futuros_; mal podia yo engaarme, vi en efecto el gran lunar
negro que matiza tu cuerpo, y te repet: huye, huye! vete al
Occidente, donde te aguarda el reino de Andaluca: yo te acompaar
parte del camino: veinte mil dineros traigo para t de orden de
Moslemah: tmalos, y sgueme pronto. La profeca del _Kitbu-l-hodthn_
se ha cumplido; pero no te condujo Allah al Occidente para darte de por
vida estriles conquistas. Qu has hecho para asegurar  tu posteridad
este nuevo imperio? Qu podrn prometerse tus sucesores si decae la f
de los muslimes? Te imaginas por ventura cumplido tu destino dejndote
morir sepultado en el harm de tu Ruzafa sin haber dado  los andaluces
una aljama digna en la corte de tu reino? No en vano, hijo de Moavia,
mecan las feris tu cuna en los verjeles del Forat aquel ao en que otro
caudillo islamita de tu mismo nombre era derrotado en tierra de
Afranc[32] por un rey de nazarenos. Medio siglo no ha transcurrido desde
aquel ultraje, y has visto al nieto de ese mismo rey, al emperador mas
grande de las glidas regiones de algufia[33], amedrentarse al rumor de
tus victorias, perder la color al asomar allende el Ebro tus
campeadores, y solicitar tu amistad ofrecindose  emparentar contigo.
Pero entre el Islam y la Cruz la alianza es imposible, porque es preciso
que el Occidente se prosterne bajo la ley del Profeta. Mira como por
todas partes erigen templos  sus dolos los sectarios de Jesus: sus
reyes desafian tu poder fundando en sus estados baslicas y monasterios.
Con ellos dan pbulo  su falsa religion y aumentan el nmero de los
ilusos cenobitas que huyen los placeres y se imaginan hallar la
felicidad en el propio sacrificio. No les bastan ya  los infieles los
templos de ricos mrmoles y vistosas pinturas de los vencidos godos,
cuya mentida santidad ha seducido  los incultos brbaros:  las
fundaciones de Sisebuto, Chindasvinto, Wamba, y de los activos pastores
del descarriado rebao de Cristo, agregan hoy nuevas fundaciones los
tenaces hijos de Pelayo[34]: el mismo impulso da la Iglesia en Afranc,
en Italia, en Alemania,  los sucesores de Carlos Martel, y el
infatigable Carlomagno, que ya se presume emperador de Occidente con
afrenta tuya y de tu raza predestinada, presume levantar en la sombra
Aquisgram un gigantesco domo revestido de pinturas y mosicos[35] que
rivalice con el que erigi Justiniano sobre el azulado espejo del
Bsforo. Los infieles, que trabajan afanosos por cubrir la tierra de
cruces, van estendiendo la colmena de la Iglesia, y como las abejas  la
floresta acuden en tropel  Bizancio en busca de nuevas artes y
fascinadoras invenciones. Antes que los domos de mosico y las
refulgentes manzanas de oro que intentan erigir los del Rhin cautiven el
corazon de los pobladores de Espaa, apresrate  desplegar ante sus
ojos el lujo seductor del Oriente; erige un santuario en que reunas  la
disposicion perfecta que prescribe la Sunnah toda la belleza que la
exaltada imaginacion de tus rabes sea capaz de concebir, auxiliada de
las mas esquisitas formas del arte asitico, y una riqueza tal que cause
maravilla  los infieles espaoles, no familiarizados aun con las galas
del imperio griego[36]. Carlomagno echar mano para su construccion de
las columnas y esculturas de los edificios de Roma y de Ravena[37]: t
tienes para la tuya los suntuosos monumentos antiguos de Mrida,
Itlica, Tarragona, Narbona y otras ciudades grandes. Dedica al santo
libro de Othman una maravilla que haga acudir los cristianos convertidos
 su recinto como las bandadas de palomas  los alminares, y que desde
sus mimbares se reparta  esos incultos sectarios del Evangelio,
obstinados en la mortificacion de los sentidos, el grano fecundo de la
_Sunnah_[38], abriendo sus almas de hierro  las inefables delicias que
promete  los fieles la nica religion verdadera. Este obsequio debes 
la mision civilizadora que te trajo  Andaluca, porque no fu tu
destino el de conquistador solamente, sino tambien el de propagador del
Islamismo: la Meka gime cautiva bajo el yugo de hierro de los
usurpadores, y el alhige[39]  la Caaba es peligroso para tu autoridad:
Allah consiente en favor tuyo la relajacion de aquel precepto, y el
Profeta ver gozoso desde su etreo trono que para preservar  tus
sbditos del contagio de los prfidos _Schiitas_ sustituyes  la
trabajosa peregrinacion impuesta  los de Oriente la visita  un nuevo
santuario,  la casa cuadrada de Abraham una suntuosa aljama, y  la
piedra negra de Gabriel[40] una copia del libro santo que le fu enviado
del cielo en la mstica noche del Al-Kadar[41]. Animo, pues, hijo de
Moavia! Acompae al descanso de las espadas la obra de la predicacion;
suceda al trfago de la guerra y al clamor de los combates la agitacion
pacfica de los ingenios; enmudezcan en buen hora los atabales, pero
igase por do quiera el rumor de la gente consagrada al trabajo de la
palanca, de la fragua, del cincel y del martillo: para el grandioso
objeto  que eres llamado Allah te permite tambien esplorar y remover
las secretas entraas de los montes: haz abrir las canteras de la vecina
sierra, haz amasar la tierra regada con la sangre de los infieles y
rebeldes, haz cortar los rboles de los bosques en que fueron clavados
los caudillos traidores; yo te inspirar la forma que has de ordenar
para la Caaba del Occidente, y cuando ya la tengas erigida, la poderosa
voz de los lectores y alkhatibes[42] arrullar el sueo de los leones
africanos, y el armonioso concierto de los almuedanes[43] lanzado  los
cuatro vientos desde el enhiesto alminar, har enmudecer cinco veces
cada dia el importuno clamor de las campanas de Cristo[44]. Dios es
grande. No hay mas Dios que Dios. Mahoma es su Profeta. Venid  orar;
venid  adorarle. Dios es grande, Dios es nico! entonarn con
acordadas voces, y yo encomendar  las auras la propagacion del sagrado
llamamiento. T quizs no llegars  ver la santa obra terminada, pero
la ver tu amado Hixem, en quien sobrevivirn tu esfuerzo y tus
virtudes; y cuando Allah fuere servido llamarte  juicio, pondr yo en
la balanza de tus buenas obras tu piadosa fundacion, por sus mritos
pasars el Sirath como relmpago apenas visto[45], y llegars feliz y
triunfante al jardin de los eternos placeres, donde te saldrn  recibir
los setenta almalekes encargados por Allah de darte la posesion de sus
ansiadas promesas[46].

Estas palabras de Azazil avivan en el pecho del Coreix la amortiguada
llama del entusiasmo: hierve de nuevo en sus turgentes venas la sangre
del impetuoso Merwan, y al pensar en las delicias del _Genna_[47], en la
deleitosa sombra del granado inmortal plantado cabe el trono invisible
del Eterno, en los cuatro msticos rios que brotan de su pi, y en las
hurs etreas nacidas de sus incomparables frutos[48]; al recordar que
su muerte est tal vez prxima y que solo le falta emprender aquella
grande obra para asegurarse la posesion del Paraiso y el don de la
perpetua juventud en brazos de aquellas encantadoras vrgenes, sacude el
letargo y la tristeza, y resuelve inmediatamente seguir la inspiracion
del ngel que ha hablado  su oido.

Era la hora de _adohar_[49], y Abde-r-rahman, que  pesar de su edad
avanzada solia dejar el blando lecho al alba para recrearse con sus
favoritos en la caza de aves, no habia aun salido de su apartamiento.
Cinco horas hacia que sus halconeros le esperaban con los caballos y los
perros en el lmite de la Ruzafa, cuando les despach por uno de sus
esclavos la orden de retirarse. Mand  su eunuco Mansur, hagib  la
sazon por muerte de Abde-r-rahman Ibn Mugheyth, que convocase  los
jeques de su consejo[50] y  los secretarios de su mayor confianza, y
despues de referirles la sugestion que aquella maana le habia ocupado,
les habl as en tono inspirado y solemne:

Dos gigantes aspiran  dominar el mundo; el tercero que rivalizaba con
ellos no lleva en sus entraas corazon ni culto[51]. El dragon imperial
que habia trabado alianza con la Cruz[52] est herido de muerte. Quin
dudar de la victoria del leon del desierto?

El cristiano idlatra dice: Europa es la reina, Asia su sirviente. El
fiel musulman esclama: del Oriente sale la luz, Algufia duerme en las
tinieblas.

La Iglesia y el Islam se miran frente  frente como el leon y el tigre
despues de la primera embestida: dos barreras que antes los separaban
ceden ya al poder de Allah clemente y misericordioso: en las montaas de
Afranc deja el tigre cauteloso la presa por la vuelta[53]: en la ciudad
de Constantino devoran las hogueras los monasterios, los monges y los
dolos, y  los golpes del martillo Isurico se va desmoronando Santa
Sofa[54].

Los brbaros de las regiones del hielo se estremecen de placer en sus
pellizas esperando que un pontfice romano ponga en la diestra de
Kroloh[55] el globo de Constantino; pero las hermosas hijas del Yemen
celebran con las zambras y cantares de sus almas las victorias de los
hijos de Ismael, que por la virtud del Koran se abren las puertas del
Oriente y del Occidente.

La perla de la Propntide no pasar  ornar la sien del Franco, aunque
la amedrentada Irene le brinde con su mano y su diadema[56]. Bizancio
aborrece los dolos y se entregar en brazos de los Emires.

Los hijos de Odino se han cubierto de ignominia doblando las cervices
bajo la maza Carlovingia: Witikindo se ha sostenido solo contra el
brbaro de Austrasia, los demas caudillos germanos han palidecido como
mugeres y revestido en Paderborn las blancas tnicas de los Catecmenos
incircuncisos[57].

Pero los hijos del Yemen han sombreado con el velo del Islam la parte
mejor de la tierra, desde el Thibet hasta el Pirineo, y  impulso de la
cimitarra de los fieles espiran el dragon imperial en los pramos de
Sem[58], la escuela de Cristo en los verjeles de Japhet.

Los Salvages, cubiertos de pieles, aullaron como lobos hambrientos con
la esperanza del botin durante las disensiones de los hijos de Ismal:
vieron que sobre las orillas del Eufrates se cernia el fatdico cuervo,
y que la blanca paloma habia desamparado su antiguo nido, y se
imaginaron cebarse en las riquezas y placeres; mas estaba escrito que no
sera para ellos la hermosa tierra del azahar y de la oliva, y el pastor
del rebao del Profeta los hizo rodar perniquebrados por las vertientes
de sus speras montaas[59].

Entonces cantaron las vrgenes y los ancianos del Hedjaz: no hay mas
Dios que Dios, Mahoma es su Profeta! Poderosa es la raza Coreix: Dios
clemente ha vinculado en ella el precioso collar de Cosros y las veinte
y cinco coronas de los reyes de Iberia[60].

Se imagina el gigante idlatra ser el sucesor de Csar: no advierte que
sobre el pltano se ha levantado la palma en el Andals[61], y que  su
gallardo columpio acuden hoy de Africa y Asia las aves vocingleras.

Nuestro es en verdad lo mas aventajado de la tierra: en nuestro
dominio se crian las aves de mas vistoso plumage, las piedras preciosas
de mas valor, y las plantas de mas fragancia. Es el predilecto del sol
que le da fuego fecundo, del mar que siempre le arrulla enriquecindole
con el coral y la perla.

El idlatra de algufia no ha abierto aun los ojos: la Iglesia le educa
y ya le ensea  deletrear con su dedo[62]; pero el sucesor del Profeta
ha gozado las delicias del saber y mojado el labio en las lmpidas aguas
de la elocuencia y de la poesa. No tiene, pues, que temer que el
brbaro rey de Afranc rivalice con l en virtud, magnificencia y
cultura.

No entregar Dios el mundo  los que se embriagan predicando
penitencia, y se enriquecen ensalzando la pobreza, y se dan al
libertinage recomendando la castidad[63]; mas nosotros, que buscamos la
dicha en la tierra y la felicidad en el cielo, bendeciremos  Allah
porque nos ha dado la miel dulce, la rosa balsmica, el rub encarnado,
la seda joyante y la muger hermosa.

Para ellos los monasterios pobres y sombros; para nosotros los
verjeles, el harem, los baos y las aljamas: aljamas revestidas en lo
interior de bruidos jaspes y esplendorosos estucos, que con su luz y su
fragancia transportan al fiel muslim  la casa celeste de la
Adoracion[64] construida de jacintos rojos y cercada de lmparas
inextinguibles.

Para ellos claustros lbregos y silenciosos, para nosotros las
cristalinas fuentes y verdes arrayanes de los jardines; para ellos la
vida triste y recelosa del castillo, llena de privaciones; para nosotros
la existencia risuea y tranquila de la academia; para ellos la
intolerante y suspicaz tirana; para nosotros la monarqua clemente y
paternal; para ellos la ignorancia popular; para nosotros la
instruccion, pblica y gratuita; para ellos los yermos, el celibato, el
sacrificio, el martirio voluntario; para nosotros los campos frtiles,
el amor, la fraternidad, la bienandanza, las comodidades y deleites;
para ellos los penosos preceptos de la Iglesia, las enconadas disputas
de los concilios; para nosotros los fciles mandatos de la Sunnah y los
entretenidos certmenes de los sabios y poetas.

Gran contienda se inaugura entre la barbarie y la cultura, entre las
sombras y la luz, entre Cristianos y Muslimes! Preparado est el mundo y
dispuesto para grandes cosas, como el hierro que sale de la fragua
enrojecido y solo espera la nueva forma que van  darle sobre el yunque.

El Franco y el Arabe son la tenaza que le tiene asido, y cada cual
levanta sobre l su martillo.

Pero el Franco habr de volver la maza  menudo contra otros brbaros
procedentes de los vastos pramos de hielo[65], y al Arabe le bastar
sacudir con el ruido de sus corceles el indolente sueo del Ganges y del
Indo que se mueren sobre las flores.

No resta mas que vigorizar el brazo del forjador donde mas tenaz es la
resistencia: un esfuerzo mas, y la vida del Oriente trasmigra al
magestuoso Guadalquivir; un acto ms de f, y la magestad de Bagdad se
humilla ante la reina del Andals, y el Godo casto y salvage que hoy
proclama rey la enriscada Asturias[66], hunde entre sus pobres templos
de cal y piedra tosca[67] la frrea corona de puntas heredada de
Pelayo.

Alcemos, pues,  Allah que ha protegido nuestras armas; alcmosle sobre
el gran rio del Andals una aljama que supere en magnificencia  las de
Bagdad y Damasco, solo comparable  la santa Alaksa de Jerusalem; y los
legtimos sucesores en la herencia de Othman impamente sacrificados,
exultarn aunque insepultos.

Levantemos la Caaba del Occidente[68] en el solar mismo de un templo
cristiano que tengamos que derruir, para que caiga la Cruz entre
escombros y sobre su polvo descuelle el Islam radiante.

Ostentar la gran mezquita todas las galas del mediodia y del Oriente:
su arquitectura ser un esplndido compuesto de todos los estilos, para
que en ella puedan leer los venideros todas nuestras conquistas.

Sea su planta parecida  la de las baslicas del Crucificado, para que
la casa de Dios oprima la casa de los dolos: atrio, prtico, naves y
santuario; todo en un recinto de cuatro ngulos y cuatro lados, como la
santa casa de la Meka[69].

Sea el atrio vasto, espacioso, desahogado: con abundantes y puras aguas
para tas abluciones: tal que despues de edificado no haya lengua que
ensalce el atrio de Santa Sofa. Descanse todo l sobre una anchurosa
cisterna de bveda subterrnea, de modo que el peregrino de tierras de
Asur, al refrescarse  la sombra de sus naranjos se crea transportado 
los pensiles de Babilonia.

brase paso el gento de los creyentes al cuerpo de la mezquita por
once puertas circulares que correspondan  otras tantas naves, tendidas
del algufia  la quibla[70], y la nave central sea mas espaciosa que las
laterales, descubriendo en su fondo  los extasiados ojos de los
muslimes la maravilla nunca vista.

El cuerpo de la aljama aventajar por lo sorprendente de su perspectiva
 la famosa mezquita de Amr y  la santa casa de Jerusalem[71], porque
sus once naves estarn cruzadas en ngulo recto por treinta y tres mas
angostas: todas sostenidas en ricas columnas de mrmoles variados, que
al que las mire le representarn la imgen de una lucida hueste en
simtrica formacion y belicosa apostura.

Verdaderamente se asemejarn esas mil columnas al bosque de lanzas que
presentaban en el inolvidable dia de las Vctimas mis leales
Zenetes[72], fundamento de mi podero. Sobre esas columnas voltearemos
arcos que imiten sutiles banderas henchidas por el viento de la fortuna,
y sobre el conjunto descansar una rica techumbre de alerce
incorruptible, as como en mis soldados descansa en Espaa la
incontaminada Sunnah, que  todos nos ampara.

Qu espectculo ser semejante al de esos mil arcos ligeros descritos
en el espacio, apenas sostenidos en sus arranques y dejando pasar la
luz, como un bosque ornado de guirnaldas que sacude y levanta la brisa?
No sabrn las gentes  qu compararlo, porque no habr monumento antiguo
ni moderno que ofrezca tan original combinacion.

No profanarn nuestro templo simulacros groseros, no tendrn en l
cabida los dolos de los adoradores de los astros y del fuego, ni los
emblemas impuros de la India y del Egipto, ni los perecederos dioses de
Grecia y Roma. Ormuz y Siva, Venus y Rea, Jesus y Mara, no recibirn de
los Muslimes idoltrico culto; el nico smbolo que en nuestra aljama
pondremos ser esa gallarda curva sostenida en el aire, que recordar 
los verdaderos creyentes la afortunada huida del Profeta  Medina.

Esa es la mstica forma que en aquella memorable noche dibujaron en el
cielo la luna nueva que le ilumin el camino, y en la tierra el poderoso
casco de su caballo[73].

Como en la marea creciente dibuja la ola en la arena de la playa su
crculo, pasando sobre la huella de la oleada anterior, as el dichoso
flujo de nuestras conquistas fu pasando triunfante sobre los pueblos
sojuzgados. Quiero, pues, que nuestro rpido crecimiento marque sus
grados en esas suntuosas columnatas, y que los arcos que lleven la
incorruptible techumbre se levanten sobre otros arcos inferiores.

Espanto y lgrimas producir en los Cristianos la amenaza de esa
creciente marejada; pero los que se conviertan vern en esos arcos el
iris de la paz y de la bonanza.

Coronarn los pulidos fustes de mrmol y jaspe elegantes capiteles en
que alternen el gracioso canastillo corintio y el magnfico compuesto
romano; los arcos de la nave central aparecern ricamente ataviados, y
en el vestbulo del mihrab prodigar la exuberante imaginacion del Arabe
las encantadoras y lujosas combinaciones de la ornamentacion asiria y
griega. En l se elevar la magestuosa cpula bizantina, que proteger
la tranquilidad del hijo de los Califas durante sus oraciones[74].
Cerrarn esta incomparable aljama cuatro altos y gruesos muros
fortalecidos con torreones, cuya solidez desafiar  la de las insignes
obras romanas de Africa y Espaa, y cuyas endentadas almenas traern 
la memoria nuestras lejanas conquistas[75].

Despues de terminada nuestra obra, vengan en buen hora  disputarnos
los adoradores del hijo de Mara el predominio sobre el Occidente. El
libro santo que tengo reservado[76] para el inimitable mihrab que ha de
ser la maravilla del Andals, conservar la unidad de nuestra f:
inalterable  inflexible nuestra creencia, crecer el islamismo pujante
en Europa arrollando esa multitud de leyes, sectas  instituciones que
traen divididos  los incultos Godos y Germanos, y la Ley del Profeta,
que es hoy el vnculo ureo de su pueblo predestinado, ser con el
tiempo la frrea argolla que fuerce  los rebeldes imperios idlatras 
prosternarse ante la _Quiblah_ de la grande aljama.

As habla Abde-r-rahman, y los jeques de su consejo, que con respetuoso
silencio le han escuchado, aplauden su piadoso propsito, aadiendo que
verdaderamente ha espuesto con elocuencia la situacion actual del mundo
y predicho con tono de adivinacion el futuro engrandecimiento del nuevo
Califato. Alguno de ellos, contagiado tal vez de las doctrinas que
pblicamente se ensean en las iglesias y monasterios cristianos de
Crdoba, baja la vista al suelo y guarda silencio, dudando del triunfo
que el hijo de Moavia cuenta por seguro, y juzgando que este no ha
comprendido la moral de los que siguen al Crucificado.

Umeya Ibn Yezid, secretario favorito de Abde-r-rahman, y que por su
oficio de Katib era el encargado de estender las rdenes del
soberano[77], y de la proteccion y seguridad de los Cristianos y Judos
de Crdoba, fu inmediatamente comisionado para tratar con el Obispo y
con el Conde[78] de los Cristianos la compra formal del templo sobre
cuyo solar habia de erigirse la nueva mezquita. Mandle que llamase 
sus arquitectos para comunicarles su plan y darles sus instrucciones, y
aadiendo algunas rdenes para su tesorero y para el colector de los
impuestos relativamente  las sumas que se proponia destinar  dicho
objeto, despach  sus consejeros. La hacienda de Abde-r-rahman se
hallaba en estado floreciente  pesar de los cuantiosos gastos que habia
tenido que hacer para dar esplendor al naciente Califato: sus
prodigalidades con los hombres dedicados  la ciencia y la literatura,
el numeroso ejrcito que habia constantemente mantenido en pi para
sofocar en todas partes los grmenes de la rebelion, las costosas obras
que habia emprendido para que rivalizase Crdoba en lujo, magnificencia,
palacios, jardines, alamedas, casas de recreo y de placer, con las
ciudades de Bagdad y Damasco, habian agotado  veces sus arcas; pero
estas se habian vuelto  colmar cuantas veces habia sido menester merced
 la habilidad con que el descendiente de Merwan sabia hacer fecunda la
estril roca de la _Sunnah_. El impuesto legal prescrito por esta,
denominado de _la limosna_ (_sadakah_)[79], el que satisfacian los
Judos, el tributo del _azaque_, y el que pagaban los Cristianos por
razon de sus personas, iglesias, monasterios y catedrales, no habian
podido cubrir tan exorbitantes gastos; y habia sido necesario que el
Sultan gravase  sus sbditos con contribuciones no autorizadas por su
cdigo religioso. Habanse establecido nuevos impuestos despreciando las
reverentes reclamaciones de algunos meticulosos Cads contra la
manifiesta violacion del texto de la ley, y habia recursos mas que
suficientes para atender  la obra proyectada por dispendiosa que fuera.
La sola compra del solar habia de costarle una gran suma.

Pero las primeras negociaciones encomendadas al katib Umeya fueron
infructuosas. Los Cristianos, firmes en los artculos de la capitulacion
que se les habia otorgado por los Sarracenos conquistadores de Crdoba,
no querian vender  Abde-r-rahman el templo en que este habia fijado sus
miras, y que era una espaciosa baslica cuya posesion compartian con los
sectarios del Profeta[80]: pues los Musulmanes, en efecto, fieles  la
prctica entre ellos establecida por consejo del Califa Omar, de dividir
con los Cristianos las iglesias de las ciudades conquistadas, al tomar 
Crdoba habian partido en dos la principal de sus baslicas, dejando una
mitad  los naturales y apropindose la otra, que habian al punto
convertido en mezquita. Los Cristianos satisfacian religiosamente el
tributo que se les habia impuesto para poder permanecer con sus
iglesias, obispos y sacerdotes[81]: y si bien habian sufrido despojos y
exacciones injustas de parte de los gobernadores nombrados por los
Califas de Oriente en los aos pasados, la justificacion y buen nombre
del hijo de Moavia estaban interesados en que la deseada cesion  venta
se hiciese sin asomo de violencia. Conocia Abde-r-rahman con su natural
talento, que el celo de los naturales estaba notablemente entibiado, que
el fervor religioso era mayor en los conquistadores que en los
conquistados; crea que el cautiverio y la afliccion habian domado la
pasada entereza de los Cordobeses; que la Crdoba de su tiempo no era ya
aquella herica colonia patricia convertida, tan dispuesta al martirio y
prdiga de su propia sangre, cuando guiaba el rebao de Cristo el grande
Osio bajo la persecucion de Diocleciano y Maximiano, ni la Crdoba
ortodoxa que habia padecido guerras, hambres y peste, por no
contaminarse con el arrianismo; sabia, por ltimo, que  pesar de la
enseanza catlica dada  la juventud cristiana en las escuelas y
colegios de los monasterios, donde tanto se distinguian ya algunos
abades y jvenes seglares, formidables quiz  los Mahometanos para lo
venidero[82], la iglesia de Crdoba ahora padecia dolorosas excisiones
por las nuevas doctrinas de Migencio y de Elipando[83], y se imaginaba
que sus pastores no seguian ya las huellas de aquellos primeros obispos
tan ominosos  los Donatistas,  los Luciferianos,  los Gnsticos y 
los Priscilianistas, y cuya vida habia sido una lucha continuada contra
los enemigos de la Iglesia[84]. Sorprendile, pues, sobremanera la
repulsa de los Cristianos, pero la idea entre verdadera y falsa que se
habia formado del pueblo sojuzgado y de los encargados de su gobierno,
le hacia esperar que venceria su resistencia con solo insistir y
encomendar al tiempo el resultado de las proposiciones entabladas en su
nombre. As realmente sucedi, pero quizs no por la causa en que l
confiaba.

Cmo fu el conseguir Abde-r-rahman tan grande sacrificio de los
Cristianos? Cmo el resolverse estos  abandonar su baslica principal
 los Mahometanos? No habian sido aquellos santos muros testigos de sus
promesas y juramentos en las pocas solemnes de la vida? No habian
ellos escuchado sus votos, los votos de sus hijos y los de sus esposas
al recibir los divinos Sacramentos? Por ventura les era ya indiferente
ver profanada aquella tierra que santificaban las preciosas reliquias de
sus mrtires; removida la pila bautismal que les habia abierto la
entrada al gremio de los fieles; derribado el santo tabernculo que
constante y amoroso habia habitado el mismo Jesucristo trasustanciado en
pan de vida eterna; despojada, desnuda y despedazada, por fin, el ara
santa donde diariamente desde pequeuelos, ellos, sus padres y sus
abuelos, habian presenciado el Santo Sacrificio de la Ley? Era posible
que no tuviesen apego y cario al baptisterio donde al nacer habian
recibido la blanca vestidura de la inocencia y las armas de soldados de
Cristo, al altar ante el cual se habian desposado,  todo aquel recinto,
en fin, centro de su vida moral, donde habian aprendido  orar y 
merecer, donde habian temido y esperado, entonado himnos y vertido
lgrimas de amor y de penitencia? Solo Dios omnipotente lo sabe,
diremos nosotros segun la costumbre de los historiadores rabes cuando
no aciertan  darse razon cabal de alguna cosa.

Es cierto que bajo Abde-r-rahman I los Cristianos de Crdoba no fueron
jams molestados por causa de su religion: pagaban, s, como pueblo
conquistado crecidos tributos, pero eran respetados en sus creencias,
tenian sus iglesias y monasterios, donde celebraban pblicamente su
culto, y no se cuenta que sus ministros, simples sacerdotes  prelados,
sufriesen vejaciones de parte del primer rey Umeya del Occidente. Al
contrario, si comparaban su estado presente con el pasado, podian
considerarse ahora como muy dichosos, porque la tirana que  sus padres
habia afligido desde el cruel Alahor hasta el codicioso Toaba, no la
habian conocido ellos[85]. Cierto que se alzaba en Crdoba, ominoso 
la ley de Cristo, un nuevo imperio cuyo formidable crecimiento se
palpaba, cuya dominacion se temia: no empezaba amenazando, por lo mismo
era mas imponente; no revelaba todos sus instintos, pero estos se
presentian. Los mas doctos y perspicaces vean aunque lejana cernerse ya
sobre la iglesia de la Btica la hosca nube de una persecucion
sangrienta; mas la generalidad gozaba de la presente tolerancia; no era
pues el miedo por entonces motivo para ceder al capricho del intruso
soberano, el cual, si bien significaria su deseo con el tono propio del
dominador cuando se dirige al dominado, habia resuelto por lo visto no
hacer uso de la fuerza en esta ocasion. Y sin embargo el templo fu
vendido![86]

A pesar de las sensibles reticencias de la historia respecto de este
suceso, cuyos pormenores no pueden determinarse mas que los vagos
contornos de una escena que se suea, discurramos, lector amado, segun
las probabilidades, y hagmoslo de manera que no resulte injurioso el
relato de la venta de la baslica cristiana, ni calumniosa la semblanza
del prelado que la consinti, si algun dia llegan  descubrirse
documentos que aclaren el hecho. No imitemos la peligrosa prctica de
muchos modernos novelistas y dramaturgos, que apoderndose de los
personages histricos para entretener con sus hechos los ocios de los
aficionados  aventuras prodigiosas, y fundando en la mera posibilidad
sus invenciones, suplen el silencio de las crnicas acumulando sobre
ellos  placer _interesantes monstruosidades_, esponindose al riesgo de
que un ignorado y empolvado documento producido  nueva luz los deje
como infamadores convictos. Sea diversa nuestra regla: creamos que donde
hubo maestros para hombres tan insignes en letras y en virtudes como S.
Eulogio y Paulo Alvaro, no pudieron faltar virtudes para proceder con
conciencia pura, ni letras para obrar con pleno conocimiento de lo que
permitia y vedaba la disciplina de la iglesia goda; tengamos por seguro
que el clero de Crdoba fu siempre digno de la alta reputacion que supo
granjearse en todas las pocas conocidas de nuestra historia sagrada,
pues no haremos escesiva gracia al que en todos sus actos notorios
procedi como santo, si en alguno de sus hechos ignorados le suponemos
consecuente. Y si con este espritu de justicia procedes, facilmente
comprenders si pudieron mediar causas que hiciesen la enagenacion de la
baslica catedral de Crdoba no solo legtima y vlida segun el derecho
cannico de aquellos tiempos[87], sino tambien oportuna y beneficiosa.

Ocurrira quizs lo siguiente: recibido que fuese por el obispo de
Crdoba el mensage del rey rabe, el prelado reuniria su cabildo, y al
esponerle la voluntad y proposicion del mahometano, al punto, como en
toda reunion numerosa acontece, se pronunciarian divididos los
pareceres: no porque la oferta de Abde-r-rahman tentase la codicia de
los que desde luego se hubiesen declarado por la cesion de la baslica,
sino porque su propio celo les hiciese mirar como ventajosa su
traslacion  otro punto. Acaso el mismo obispo sustentaria esta opinion
y la esforzaria ante el cnclave  cabildo canonical con las slidas
razones que hoy mismo podemos colegir de aquellas circunstancias; y
aquellos piadosos presbteros se convencerian de la necesidad de admitir
el ofrecimiento del monarca infiel. Tal vez los mismos que al principio
lo repugnaban, acabarian por reconocer que lo que ahora se les pedia en
tono amistoso, maana otro se lo podia exigir en son de amenaza, y que
lo que ahora rehusaban entregar con ventaja, tal vez se lo quitarian
maana violentamente con gran profanacion y dao. Qu podian prometerse
de la resistencia? Que ese pagano poderoso que los toleraba, se
convirtiese en tirano que los acosase y destruyese. Quin les aseguraba
que  la muerte de ese rey, ya anciano, habian de disfrutar la paz y
libertad que ahora se les concedia? Los sucesores serian quiz de
condicion menos apacible, y entonces caerian en poder suyo todos los
edificios sagrados sin resistencia. Considerarian por otra parte la
mancilla que llevaban desde que la secta de Mahoma habia ido 
albergarse bajo la santa techumbre de su propia baslica; los males que
de esta nefanda promiscuidad se seguian  su grey, en desdoro del pastor
que toleraba permaneciese el rebao de Cristo en el redil de que se
habian apoderado los lobos; los grandes inconvenientes que esta odiosa
cohabitacion llevaba consigo; la imposibilidad de celebrar dignamente
sus santos ritos y adorables misterios en el angosto recinto  que se
vean reducidos; lo mucho que retraa al pueblo de la asistencia  los
divinos oficios de la catedral el temor del contacto con los impuros
proslitos del falso Profeta; finalmente, las ventajas que podian
prometerse de trasladar  lugar mas decoroso las santas reliquias all
depositadas, erigiendo al propio tiempo  los tres gloriosos mrtires
Fausto, Januario y Marcial, cuyo templo vean lastimosamente
derruido[88], una nueva iglesia que fuese su principal baslica; y
tributando acciones de gracias y loores al Omnipotente que as mitigaba
las tribulaciones de su Iglesia permitindoles edificarle nuevos templos
durante su mismo cautiverio, abrazarian con resolucion el partido que su
Divina Magestad les sugera tomando al rey infiel por instrumento de sus
altos designios. Solo, en efecto, el Dios todopoderoso  infinito sabia
entonces si algun dia habian de exultar las venideras generaciones
libertadas de la triste servidumbre en que vivian, plantando de nuevo la
gloriosa ensea de la redencion sobre la soberbia mezquita que ahora
consenta se erigiese en castigo de sus pecados!

Ya una vez habia descollado la cruz triunfadora sobre el magnfico
cornisamento del templo de Jano cuadrifronte; ahora parecia eclipsarse
el resplandor del santo Lbaro, derribado de la famosa basa antigua; y
era que efectivamente le tenia reservado el Eterno como pedestal el
monumento incomparable producido por el ltimo esfuerzo de todos los
genios del Oriente conjurados contra el cristianismo.

Resuelve el cabildo entregar el templo con la condicion de que se le
permita reedificar la baslica de los tres mrtires en los pasados aos
destruida, y admitido por el Sultan el pacto, autoriza el obispo la
enagenacion. El rabe jactancioso manda al punto que se d  los
Cristianos el precio convenido, que reciben en dinares de oro, y les
insta para que desocupen prontamente el local, porque Abde-r-rahman es
ya de edad avanzada, y urge que los suntuosos despojos de Itlica,
Mrida y otras ciudades monumentales de los orgullosos Romanos, reciban
su providencial colocacion en el soberbio edificio que levanta  Mahoma
junto al gran rio de la Btica la raza predestinada que avasall  los
antiguos dominadores del orbe en cuantas provincias reconocian la
autoridad de Herclio. Llenas todas las formalidades consiguientes al
convenio celebrado, verifcase la traslacion de las reliquias, vasos
sagrados, imgenes y demas objetos religiosos al lugar provisional en
que debia celebrarse el culto mientras se hacia la nueva iglesia: los
Cristianos mas fervorosos acuden  presenciar la remocion de aquellos
amados objetos,  regar con lgrimas aquella tierra santificada con
despojos de mrtires,  dirigir una mirada de tierna despedida  aquel
magnfico templo, bajo cuyos dorados artesones habia un tiempo
circulado, como trueno de nube fecunda, la voz del santo confesor Osio
repitiendo los artculos del Smbolo que su inspirado labio habia
dictado en presencia de Constantino en la asombrada Nicea[89]. Despojado
por fin el templo, desocupados los claustros de los eclesisticos y de
los nios ofrecidos al servicio del culto[90], hecha tambien la
traslacion de la escuela y biblioteca[91], renense  hora desusada de
la noche bajo las silenciosas y desnudas columnatas romanas,
sentenciadas  inmediata demolicion, el prelado, los presbteros con su
arcipreste, los diconos con su arcediano, los subdiconos y todos los
clrigos menores con su primicerio, el instructor de los clrigos, el
presidente de la sacrista, el archiscrinario, por ltimo el seminario
de los oblatos con el docto y piadoso anciano que los educa y rige, los
ostiarios, y todos los seglares consagrados al servicio subalterno de la
baslica, con no pocos feligreses devotos; y en solemne y lgubre
cortejo, despues de dichas las preces oportunas, entonando  media voz
con sigiloso modo el breve y elocuente salmo _Usque quo, Domine,
oblivisceris me in finem_, tan adecuado  los sentimientos del alma
atribulada que recurre  Dios con firme esperanza, en el cual sobresalen
las argentinas voces de los descuidados  inocentes nios y algunos mal
reprimidos sollozos de los apesarados feligreses, salen del profanado
templo por su orden, sin iluminacion ni aparato, y van desfilando
magestuosamente  favor de las nocturnas tinieblas hcia una de las
parroquias de la Ajarqua, en cuyas angostas y tortuosas calles se
pierde en breve la piadosa comitiva.

Con cunta ansia aguardaba el hijo de Moavia este momento! No bien
llega  su noticia la entrega de la baslica, manda cerrar la mezquita
provisional  ella contigua, deja su quinta de la Ruzafa, trasldase al
alczar de la ciudad para dirigir mas de cerca la obra que proyecta,
traza por su propia mano diversos planos segun las grandiosas ideas que
habia comunicado  sus hijos y consejeros, y dispone que empiece al
punto el derribo del antiguo edificio. Con prodigiosa actividad llvanse
 efecto sus rdenes. Las adiciones que habian tenido que hacer los
Sarracenos en su primitiva mezquita mayor habian sido tantas hasta
entonces, y tantos los techados que sucesivamente habian tenido que ir
aadiendo con la necesaria degradacion para facilitar los desages, que
apenas podia ya el pueblo musulman estar en pi bajo las ltimas
cubiertas del edificio, cuya capacidad obstrua por otra parte el gran
nmero de pilares de madera en que aquellas se habian ido sosteniendo.
En esta incmoda mezquita, como en terreno prestado, se habia celebrado
el culto pblico de Mahoma en los aos mas gloriosos, si no los mas
felices, del reinado de Abde-r-rahman I; pero ahora en su venerada vejez
anhelaba dilatar sus arrogantes miradas en nueva, espaciosa y magnfica
aljama, haciendo una sola casa de adoracion de la mezquita y la baslica
reunidas, sustituyendo al tabernculo el libro del Profeta, al ara
sagrada el lujoso mimbar, al ambon el plpito de los khatibes, y  las
nubes de incienso los fragantes pebeteros de aloe y ambar-gris. Ansioso
de ver la obra terminada, constityese en ella diariamente el
infatigable anciano, mira con placer rodar sobre el marmreo pavimento
romano los fustes y capiteles que habian sustentado la ensea de Cristo
confundidos con los pilares en que se habia sostenido la glorificacion
del sensualismo; pntase en su atezado y enjuto rostro la alegra cuando
ve enteras las magnficas columnas corintias tendidas  sus pis;
confundido con la turba de los obreros, entre cuyos variados trages,
indicio inequvoco de diversidad de naciones, se divisa con frecuencia
la blancura de su mplia vestidura habitual y de su turbante de finsimo
lino, dispone solcito la conservacion de aquellos preciosos fragmentos,
los hace clasificar cuidadosamente, manda que se unan  los que sus
wales le van enviando de Itlica y Mrida, y al mismo tiempo que avanza
la obra de demolicion, promuvense sin levantar mano los trabajos para
la construccion nueva. Qu actividad, qu movimiento en toda la ciudad
y sus cercanas! Dirase que la ereccion de la aljama principal es el
nico negocio que ocupa  la corte del naciente Califato. No hay en el
alczar dependencia que no intervenga en la gran novedad que se
inaugura, ni en la poblacion industria que no reciba impulso. Mientras
en las fbricas y talleres, en los bosques y canteras de la sierra, en
los caminos de la montaa  la ciudad, en las caleras y hornos de
ladrillo, todos se agitan afanosos; mientras el arquitecto sirio medita
sobre sus planos y los que ha trazado la mano misma del rey, y el Katib
escribe pidiendo artistas tiles al Africa y al Asia, y los mauls y
poetas protegidos por Abde-r-rahman se esfuerzan en merecer los agasajos
del monarca colmndole de elogios por su grandioso pensamiento, el
pueblo desocupado y curioso hormiguea  todas horas en torno de los
espaciosos fundamentos, y todo presenta una animacion y un inters
difcil de describir.

Presiente Abde-r-rahman que no ver concluida la grandiosa aljama, y
anhela que con toda presteza queden cubiertas al menos las peregrinas
arqueras que forman sus naves, para tener antes de morir el consuelo de
inaugurar en la Caaba de Occidente el culto del Islam con una de
aquellas sentidas y elocuentes arengas que tenia por costumbre dirigir 
su pueblo en la mezquita antigua los dias de juma[92]. La rapidez con
que avanza la obra solo es comparable  la que se observa en la
ejecucion de todas las empresas que acomete el soberano, el cual, si
bien procede con pausa y reflexion en sus determinaciones, cuando
resuelve llevarlas  cabo no consiente demora. Alzanse como por encanto
los gruesos muros, las torres que les sirven de estribos, los espaciosos
machones de la gran cisterna: tindese sobre estos la espaciosa bveda
subterrnea destinada  sostener el ameno pensil de las abluciones:
elvase ya sobre cimientos de asombrosas dimensiones el cuerpo primero
del alminar, de donde ha de partir cinco veces cada dia el sonoro
clamoreo del aliden[93]: no parece, en fin, sino que los genios gigantes
de las montaas de Kaf[94] hacen rodar hcia el Guadalquivir desde las
canteras de la selvosa sierra de Crdoba los poderosos sillares
cortados, y que las encantadas pris del Eufrates, jugueteando en las
tmidas ondas del gran rio y sus caaverales, dirigen en las nocturnas
horas al son de las inefables armonas asirias la obra de los _jines_
propicios que Azazil enva como invisibles auxiliares al creyente
fundador. Quin, en efecto, sino ellas puede inspirar  los ingeniosos
artfices levantinos empleados en la decoracion de ese monumento, los
inimitables y bellsimos adornos que traza su mano sin fatiga, y como
trasladando  los planos de estuco y de mosico los contornos de las
flores y vstagos del jardin del Paraiso?

Apenas han transcurrido dos aos desde que se empezaron  echar sus
cimientos, y ya se levanta la cuadriforme ciudadela del Islam por encima
de las alamedas del rio, emparejando en altura con el severo alczar de
Rodrigo[95], y descollando entre las construcciones de la antigua ciudad
romano-visigoda, recientemente decorada con sutiles alminares en que
tremola la bandera blanca de los Umeyas,  la manera que descuella el
casco de un magestuoso navo aun no aparejado entre las empavesadas
gndolas de un puerto de mar. Pocas lunas mas, y los muros interiores,
las soberbias columnatas de gallarda  inusitada forma[96], las
elegantes hileras de dobles arcos sostenidos en corintios capiteles, los
anchurosos prticos, la hermosa fachada de once atrevidas puertas, las
riqusimas portadas laterales flanqueadas de recamados ajimeces, la
incomparable techumbre, en fin, de madera incorruptible labrada y
pintada, quedarn terminados; pocas lunas mas, y la hotba[97] por la
salud de Abde-r-rahman leida al pueblo desde el mas lujoso mimbar[98]
del Occidente, se repetir por mas de doce mil creyentes  una voz,
ahogando con las vibrantes oleadas de la inmensa y atronadora
deprecacion los vergonzantes himnos de los vencidos Nazarenos. Pasan en
efecto esas pocas lunas, y no solo aparece la mezquita en disposicion de
poderse habilitar para que se celebren en ella las pblicas ceremonias
el primer dia de juma, sino que hasta se descubre ya en la estremidad de
su nave principal dirigida al austro el umbral del santuario, revestido
de rica y deslumbradora ornamentacion bizantina: el venerado trasunto de
la santa casa de la Meca, centro y norte de la adoracion de todo fiel
muslim, cuyo acceso solo es permitido  la augusta persona del Amir. La
grande aljama no est concluida, pero supliendo con ricos tapices de
Siria y de Persia la decoracion de las paredes y la labor de las
columnas, apenas comenzada, los obsequiosos arquitectos del Sultan han
hallado medio de satisfacer la impaciencia de su seor. Prodganse en
las naves principales los esbeltos capiteles corintios, los gallardos
fustes marmreos de los monumentos romanos, destrozados por los wales
de las provincias para agasajar con sus despojos al monarca; colcanse
en las naves secundarias los capiteles aun no cincelados y las columnas
mas comunes: cbrese el pavimento de flores y yerbas aromticas;
inndase el sagrado recinto de luz y de aromas, aquella difundida por
centenares de candelabros provisionales, estos exhalndose de cien
pebeteros improvisados... Podr ya al menos el dichoso Umeya dirigir en
la aljama de sus ensueos una vez antes de morir, como Imam[99] de la
Ley, los ritos de un culto  cuya propagacion ha consagrado tantos
sacrificios, tantos afanes, tantas esperanzas?... No podr, no, que el
almaleke encargado de cumplir el decreto de Dios le ataja el paso en
medio de su rpida carrera. Ayer el glorioso invasor[100], recorriendo
tal vez segun su costumbre las obras, rodeado de sus consejeros y
favoritos, se entregaba  la vanagloria de un xito venturoso; y hoy
cunde por toda la ciudad la siniestra noticia de que el hijo de los
Califas tiene sentado  su cabecera al ngel de la muerte! A las dulces
armonas de bien acordados instrumentos que resonaban dentro del harem y
en los apartamientos de las esposas, han sucedido desgarradores ayes y
lamentos; los eunucos y los esclavos mesan sus cabellos  las puertas de
la augusta morada; los mdicos hebreos mas afamados han agotado los
recursos de la ciencia esterilmente, y entregan cabizbajos el ilustre
moribundo  los ltimos y piadosos obsequios de la sultana favorita, la
hermosa Holal, madre de Hixem, _la de los ojos negros_. Ella es la que
recibe su postrer suspiro, ella la que con solcita ternura baa y lava
su cuerpo, ella la que le amortaja en siete blancos y finsimos
lienzos, ungindole con preciosos aromas la frente, las manos, los pis
y las rodillas, ella, en fin, la que, asistida de sus esclavas, le
deposita en su lecho mortuorio[101]. All yace, en una de las estancias
de su alczar, cubierto con las mismas blancas vestiduras que son el
distintivo de su preclaro linage, el sabio, el virtuoso, el victorioso,
el afamado Abde-r-rahman, llorado por sus mugeres, sus hijos, sus
consejeros, sus oficiales, sus protegidos, sus soldados, sus servidores
y esclavos, por todos los que ayer le cercaban respetuosos mostrndole
en sus labios la sonrisa del afecto  de la lisonja. El juez superior de
la aljama de Crdoba, Ab-du-r-rahman Ibn Tarif, anuncia al pueblo el
doloroso acaecimiento desde el mismo mimbar que estaba dispuesto para el
glorioso prncipe, y salen las turbas de la mezquita esclamando: Duerme
el Amir en la sombra de la paz! Allah le sonreir en la hora de las
cuentas porque guerre en su camino. Ha muerto Abde-r-rahman, hijo de
Moavia, hijo de Hixem Ibn Abd-el-Malek. El halcon Coreix[102] que vino
de Damasco ahuyentado por la negra bandera de los Beni Abbas, pleg sus
alas en la perfumada orilla del Guadalquivir; descansa de su largo y
rpido vuelo en la bendecida tierra del Andals, donde es el mejor
rebato, y donde hay promesas del Annab de que un dia de pelea en ella
es mas ensalzado y meritorio que dos aos en cualquier otra
frontera[103]. bransele de par en par las puertas del Eden, pues
verdaderamente edific en la Genna al fundar esta gran mezquita en el
pais donde contarn de l y de su posteridad los convertidos rumes:
mandseles que nos combatiesen hasta que dijramos no hay mas Dios que
Allah, y cuando esto dijimos ganamos por su medio esperanza y hacienda.
Estas y otras semejantes esclamaciones hacen, acordes en su sentimiento
por tan dolorosa prdida, todos los que acuden  visitar al Sultan
difunto, y entre ellos se sealan por sus estremadas demostraciones los
jeques de las tribus Modharitas[104], los caudillos de los Eslavos, los
adalides Bereberes y Zenetes, todos los wales, capitanes, alcaides,
cades y alfaqus de las circunvecinas provincias, que sin distincion de
partidos, y depuesta toda rivalidad de razas, acudieron  la Sede del
naciente Califato atraidos por la fama de la nueva fundacion. Todos,
despues de hecha en sus personas la purificacion que prescriben la Ley y
la Sunnah, se acercan en respetuoso silencio  la regia cmara, y entre
el numeroso tropel que rodea el lecho mortuorio distinguimos
primeramente  un hombre de rostro lampio y macilento, abultado de
cuerpo y lujosamente ataviado: es el eunuco Mansur, primero entre los
de su especie que alcanz en la Espaa rabe el honor de ser encumbrado
al cargo de hagib, y en quien el mrito personal justifica lo que  los
ojos de los varoniles Yemenitas solo la tradicion asitica puede hacer
tolerable. Ceden  este el puesto de preferencia otros siete personages,
jeques del consejo privado del Sultan difunto, que son los siguientes:
Ab Othman, el impetuoso caudillo rabe que habia sido el primero en
levantar el estandarte de Abde-r-rahman en Andaluca; Abdullah Ibn
Khaled, yerno del rey; Ab Abdah, gobernador de Sevilla; Shoheyd, hijo
de Isa, hijo de Shoheyd, descendiente de un bereber, segun algunos de un
griego, que habiendo caido prisionero en las primeras guerras del Islam,
fu esclavo de Moavia hijo de Merwan; Abdu-s-sellm Ibn Basil, griego
tambien, y liberto de Abdullah Ibn Moavia; Thlebab Ibn Obeyd Ibn
Annadhdhm Al-jodham, gobernador de Zaragoza; y por ltimo, A'ssen Ibn
Moslem Ath-Thakef, que era uno de los mas celosos partidarios de
Abde-r-rahman, y el que en la famosa batalla de Msarah di  sus tropas
el ejemplo de cruzar  nado el rio. Vemos luego presentarse en la
fnebre estancia, con rozagantes aunque enlutadas vestiduras, y
hacindole cortejo una lucida guardia de honor, al prncipe Abdullah,
grave y taciturno, que viene  sustituir  su hermano Hixem, sucesor en
el trono, y ausente en Mrida, en el oficio de Imam, y  quien el Cad
de los Cades deja respetuosamente el puesto junto al fretro. Despus
de algunos momentos de absoluto silencio, y pasada la hora de la primera
azala, procdese  la conduccion del augusto cadver al cementerio del
alczar: concdese entrada franca al pueblo que recibi de su rey en
vida tantas pruebas de amor y de justicia, y entre los que corren
presurosos  presenciar el solemne entierro formando apiadas turbas, se
mezclan y confunden el Egipcio de piel tostada, procedente de Beja  de
Lisboa, el Emeseno que olvida la tierra del Lbano por la de Sevilla 
Niebla, el Palestino, descendiente de Filisteos, que habita en Medina
Sidonia  en Algeciras, el Persa de voluminoso turbante arraigado en la
antigua _Julia_[105], el Asirio morador de la montuosa Elvira, el
Kinserita que disfruta las minas y los pastos de Jaen, y el Damasceno
que goza las preeminencias de Cortesano; sobresalen por sus ricos trages
y por el privilegio de llevar el cabello largo recogido  un lado, los
Cades de la capital y sus aledaos, distnguense los turbantes
amarillos de muchos Judos, y llaman la atencion por los lineamientos de
sus bermejos semblantes no pocos Espaoles de orgen godo, que habiendo
nacido en la grey de Cristo, renegaron oh mengua! de su religion, y
seducidos por el inters sirven como _mulados_ en el ejrcito musulman.
Todas las clases de la poblacion hallan cabida en los espaciosos patios
del alczar, donde junto al capuchon del jeque, se despliega el taylasan
de la gente comun, luce la vistosa sobrevesta  la limpia cota del
soldado, y hace pardusco fondo el raido darwazah del mendigo. Abre calle
el gento  la prolongada hilera del acompaamiento fnebre, y llegado
el cadver al lugar de su sepultura, comienza Abdullah con lentitud y
magestad la oracion ritual que repiten  media voz los asistentes:
"_Allah ua aqbar_, loores  Allah que mata y resucita: suyas son las
gracias y las grandezas y los imperios, l es sobre toda cosa poderoso!
Seor, haz gracia y merced  Mohammad y  los de Mohammad, apidate de
Mohammad y de los de Mohammad! Seor, este es tu siervo Adde-r-rahman,
hijo de tu siervo Moavia: t lo criaste y mantuviste y lo revivificars;
t sabes lo que hay en l secreto y paladino; venmoste  rogar por l.
Seor,  t nos acercamos, que t eres cumplido de homenage. Seor,
defindele de la tentacion de la huesa y de las penas de la Jehenna.
Seor, perdnale y hnrale su morada, y ensnchale su huesa, y lmpiale
de sus yerros y pecados, y dale compaa mejor que la que tiene. Seor,
si es bueno, crcele en descanso, y si es que falt en tu servicio,
psale sus pecados, que t eres sobre toda cosa poderoso. Seor,
afrmale la lengua al tiempo de la pregunta de la huesa, y no lo
repruebes, ni le escandalices con que no tiene poder para defenderse de
ello. _Allah ua aqbar, Allah ua aqbar, Allah ua aqbar._ Y despues de
breve pausa aade en tono de oracion, sin que repita sus palabras la
comitiva: Seor Allah! perdona  nuestros vivos y  nuestros muertos, 
los presentes y  los ausentes,  los grandes y  los pequeos, hombres
y mugeres, que t sabes nuestros fines: y pues tenemos esperanza en tu
piedad, perdona nuestros yerros y pecados. Seor, defindele del
escndalo de la huesa y de las penas de la Jehenna, y danos buen fin en
nuestros dias: amen." Abdullah da salam[106]  la concurrencia, en
seguida es entregado el cadver  los sepultureros, y al hundirle en la
huesa, donde es cuidadosamente depositado de cara  la quibla, dice por
ltima vez el prncipe: Seor Allah! nuestro hermano dej el mundo y va
hcia t. Seor, afrmale la lengua en la demanda de la huesa, que t
eres sobre toda cosa poderoso!

Para quin reserva Dios la tremenda gloria de acabar la gran mezquita?
Para Hixem, hijo predilecto de Abde-r-rahman, jurado ya por todos los
wales como sucesor en el imperio,  quien aclama hoy solemnemente la
ciudad de Mrida, cuyas calles recorre con gran pompa y numeroso squito
de caballera. Por l se hace ya la hotba y se pregona desde todos los
alminares de las principales mezquitas de Espaa, y en todas partes
repite el pueblo: Dios ensalce y guarde  nuestro rey Hixem, hijo de
Abde-r-rahman!--Sabeis por qu la mezquita mayor de Crdoba fu tambien
objeto de particular solicitud del nuevo monarca? Os lo voy  referir.

Residia en Algeciras un astrlogo afamado, cuyo nombre era Adh-dhob. No
bien subi Hixem al trono, le mand llamar para que le predijese su
destino, lo que el astrlogo rehus hacer al pronto temiendo desagradar
al nuevo rey. Cediendo por fin  sus insistencias, le dijo Adh-dhob:
Tu reinado, oh amir, ser glorioso y feliz, y sealado con grandes
victorias; pero, si mis clculos no salen fallidos, su duracion ser de
unos ocho aos solamente. Hixem permaneci largo rato silencioso y
meditabundo, mas luego alz sereno la frente y esclam: Oh Adh-dhob, tu
prediccion no me amedrenta, aun cuando sea sugerida  tu boca por el
mismo Omnipotente, porque si el tiempo de vida que me concede logro
pasarlo en su adoracion, cuando llegue mi hora dir resignado: hgase
su voluntad! Despidi el rey al astrlogo despues de remunerarle
fastuosamente, y cuenta la tradicion que desde aquel dia se abstuvo de
los placeres mundanales, siendo la piedad, la justicia y la benevolencia
la nica guia de sus acciones. Con esta elevada mira fu su breve
reinado fecundo en grandes empresas, reprimi la rebelion de sus dos
hermanos Suleyman y Abdullah, llev la guerra santa hasta la Cerdaa,
entr y saque  Narbona, imponiendo  los infelices cristianos la dura
obligacion de llevar en sus hombros hasta Crdoba la tierra de sus
demolidas murallas, para hacer en sus alczares una mezquita[107],
hzose ominoso  la Espaa y  los Francos, y por ltimo contribuy
poderosamente  cimentar el imperio del Islam en Andaluca
engrandeciendo su capital, reparando su magnfico puente, creando
institutos de pblica utilidad, y terminando la grande aljama fundada
por su padre, donde estableci y dot escuelas y madrisas: todo con los
recursos del azaque y de su legtima parte en las conquistas, sin exigir
de sus muslimes tributo alguno estraordinario. Tanto fructific en el
corazon de este grande y temido rey el germen de seria meditacion que en
l deposit el agorero.

La grande aljama qued concluida el ao 177 de la Egira (ao 793 de J.
C.), contribuyendo  sus obras, lo mismo que bajo el reinado de
Abde-r-rahman, el Amir con su asdua proteccion y personal asistencia,
los wales de las provincias con ricos despojos de antiguos monumentos,
los artfices con su ingenio, las victorias con su pinge botin, la
ciudad con ceder los operarios, las sierras de Crdoba y Cabra con
suministrar los tesoros de sus canteras, Africa con prestar sus
incorruptibles troncos de pino-alerce, Asia con inocular en el naciente
arte rabe-hispano el genio de la ornamentacion, sus inspiraciones, su
poesa, y Dios en fin con permitir, en castigo de las culpas de nuestros
padres, que la moral bastarda de los hijos del Yemen impregnada de letal
materialismo se entronizase en la Btica como regla suprema de una
sociedad rebelde al luminoso y casto yugo del Evangelio.

[Illustration: CATEDRAL DE CRDOBA.

_Puerta de las Palmas desde el patio._]

S, la grande aljama est concluida: tambien Hixem cree haber asegurado
su puesto en el jardin eterno de las delicias! Ved esa nueva casa de
adoracion magestuosamente asentada al confin meridional de la gran
ciudad, junto  la verde orilla del mas ancho rio del Andals, ocupando
una estensa area regular de 460 pis del septentrion al mediodia, y de
280 de oriente  occidente, cercada de altos y gruesos muros almenados y
bien guarnecidos, flanqueada en su recinto por robustos estribos de
torres albarranas y un enhiesto alminar, abierta  los muslimes por
nueve espaciosas y riqusimas puertas esteriores y once interiores,
cuatro  cada lado de oriente y occidente, una principal al norte, y las
once en la fachada interior, dentro del pensil de las abluciones,
comunicando  otras tantas naves del templo. Contemplad la hermosa
disposicion interna de ese insigne monumento, el gran patio que le sirve
de atrio, con anchos prticos en las tres bandas de norte, oriente y
poniente, fuentes para el alguado[108] y las purificaciones, y frescas
alamedas de naranjos y palmeras enlazados al pi por bien dispuestas
plantaciones de flores; luego el magestuoso buque de la inmensa casa de
oracion, sencillamente compartido en once largas naves, que dirigindose
de norte  sur, se cruzan en ngulo recto con veinte y una naves menores
que van de oriente  occidente; luego la elegante  ideal combinacion de
esas arqueras en que las pilastras se sobreponen  las columnas, y unos
arcos  otros arcos, dejando paso  la luz entre la columnata superior y
la inferior, como remedando la arquitectura los atrevidos juegos
gimnsticos de las giles caravanas del desierto; luego la sabia y
ligera forma de esas once riqusimas techumbres de alerce, labradas,
pintadas y doradas, que recuerdan al que las mira las sutiles armaduras
de las voladoras naves sirias con que conquist otro Moavia  las
Ccladas,  Rodas y  Sicilia; luego, finalmente, el misterioso y
recndito santuario donde se guarda el Koran, en cuyo recinto ha agotado
el arte oriental toda la riqueza de sus recursos fascinadores. Figuraos
ahora realzada la imponente magestad de esa gran mezquita con las galas
de que pueden revestirla el mas esquisito gusto y la riqueza, de consuno
con las exigencias de una religion inventada para cautivar los sentidos,
y se deslumbrarn vuestros ojos con la masa de luz de los candelabros,
se embriagar vuestro olfato con las preciosas esencias quemadas bajo
aquellos taraceados artesones, halagarn todo vuestro cuerpo las tibias
auras primaverales impregnadas de azahar, que se deslizarn por vuestra
sien trayndoos deshechos en rfagas los trinos de los ruiseores con
los brillantes globulillos del agua que se estrella en el duro mrmol de
las fuentes. Las once grandes puertas que conducen del patio  la
mezquita estan abiertas: son once soberbios arcos ultra-semicirculares y
dobles, todos en fila, sostenidos en esbeltas columnas de mrmol que de
cuatro en cuatro rodean  los recios machos de piedra en que se afirman,
como lindas esclavas gemelas que dando la espalda al magestuoso diseo,
se enlazan entre s volteando dobles guirnaldas[109]. Estas once puertas
muestran  los que cruzan el atrio el interior del templo como en
combustion, y  los que ocupan el templo les descubren los jardines del
suspirado Eden, donde bullen las aguas y los rayos del sol por entre las
verdes ramas cuajadas de pomas de oro. H aqu la santa casa de
adoracion que sobrepuja en suntuosidad, belleza y gallarda  las mas
afamadas mezquitas de Arabia, Siria y Africa: oid lo que de ella canta
el poeta Mohammed Ibn Mohammed Al-balun[110]:

Ha gastado Abde-r-rahman por amor  su Dios y en honor de su religion
ochenta mil dinares de plata y oro.

Los ha invertido en construir un templo para uso de su piadosa nacion,
y para la mejor observancia de la religion del profeta Mohammed.

En l vereis relucir el oro prodigado en sus artesones con la misma
brillantez que el relmpago que atraviesa las nubes.

No exageraba el poeta, porque realmente  la luz de las lmparas y
candelabros, velada por la neblina de los aromas, debia parecer aquella
rica techumbre lo que en enrgico lenguaje vulgar llamamos una _ascua de
oro_.

Pues qu impresion no causaria el esplndido interior que contemplamos
al ver algunos aos despues el oro prodigado en los mismos capiteles de
las columnas y en las pilastras de las arqueras? A medida que se va
cimentando el Califato, va este soberbio templo creciendo en riqueza.
As como el famoso milmetro de Rhaudh marca en Egipto las crecientes
del desbordado rio que le hace fecundo, as la gran mezquita de Crdoba
seala en Andaluca los progresos del arte arbigo invasor. Bien
necesitan en verdad los descendientes de Moavia dar  la corte de su
imperio esplendor y lustre; forzosamente han de ser grandes y magnficas
las huellas de su dominacion, norma y estmulo para sus sucesores;
porque sus mulos los Abassides estan resucitando en las bblicas
llanuras fertilizadas por el Eufrates y el Tigris las fantsticas
creaciones de Belo y de Semramis, reproduciendo las pasadas glorias de
los Ninivitas y Babilonios, sobrepujando en fastosidad  los Persas,
oscureciendo la cultura de los Griegos Selucidas, y afrentando la
artstica voluptuosidad de los Sassanidas. El ao mismo en que el
ilustre vstago proscrito de los Umeyas abri los fundamentos de la
aljama de Crdoba, subia al trono del imperio musulman de Oriente el
famoso Harun-al-Raschid, el Pericles de los Arabes, dirigido por su
sabio wazir Yahia, de la preclara familia de los Barmcidas,  quien
debe su reinado sus principales ttulos de gloria. Cuenta que este gran
Califa, al fijar la planta en el trono de los Abassides, ostenta ya
ceida la sien con el lauro de la victoria; que las huestes de la
emperatriz Irene han huido ante l despavoridas en los campos del Asia
menor; que la Providencia le tiene reservado para hacer inmensas
conquistas en el Asia y escarmentar el orgullo de Nicforo; que no en
vano parece haberle dotado la naturaleza de un corazon de hierro y de la
mas esquisita sensualidad, puesto que para levantar la tirana del
Islamismo  la altura de sistema poltico capaz de contrabalancear la
vigorosa accion del Occidente, es preciso que Harun pueda ver sereno
espirar en horribles suplicios  muchos individuos de su propia sangre
desde el asilo y templo de los placeres![111] El hijo de Harun se jacta
de que sabr mover el Oriente y el Occidente con la misma facilidad que
si fueran piezas de ajedrez: bravata verdaderamente asitica, pero que
compromete  los emancipados sultanes de Andaluca  sobrepujar,
siquiera sea por arte satnica, en fasto, en gloria, en prestigio y
podero,  los que as presumen ser rbitros del mundo. Grande y hermosa
es Crdoba, pero bella y grande es tambien la nueva _ciudad de la paz_,
la rica y voluptuosa Bagdad, que Abu-Giaffar Al-mansur confi  las
zalamas del Tigris en el asiento mismo de una potica quinta regalada
por Cosroes Anuschirevan  su querida. Grande y prspero ha sido el
reinado de Abde-r-rahman I: su hijo Hixem, continuador de su sabia
poltica, ha logrado ruidosos triunfos que contribuyen  consolidar la
mas preciosa conquista sarracena: Al-hakem asciende ahora  la suprema
dignidad en Crdoba, y se anuncia como prncipe de incomparables
cualidades para la obra que est llamado  secundar, porque ama el
blico trfago y le devora el deseo de la ciencia y de los deleites;
pero tal vez mas prspero y grande, mas victorioso, mas sabio, mas
ilustrado y mas fecundo en goces de toda especie, va  ser el reinado de
Harun, de ese genio singular en quien brillan reunidas las dotes de
todos los sultanes de Espaa juntos. Qu terrible competencia, qu
triste rivalidad la de los dos imperios musulmanes, la de las dos
providenciales familias de los Beni Abbas y de los Beni Umeyas, para las
infelices provincias ya medio amortajadas en los girones de prpura y
oro de los Isaurios,  aun medio envueltas en los cendales de la
barbarie godo-germnica! Como esos briosos caballos que en el circo de
Bizancio se disputan el premio de la carrera, nico espectculo que hace
latir el mezquino corazon de los degenerados Imperiales, as se lanzan 
la conquista de la grande unidad islamita en el estadio del antiguo
mundo romano esos dos gigantes enemigos de la civilizacion del
Cristianismo, que para mejor cautivar  los amantes del progreso de la
humana inteligencia, hacen resonar con acentos de armoniosa poesa las
florestas de los dos rios histricos, Tigris y Betis, honran con
magnficas fundaciones el tranquilo culto grato  Academo, ponen sobre
su cabeza los libros de Aristteles y Platon, y levantando en alto el
gracioso canastillo corintio, tributan al arte de la Grecia el homenage
de su admiracion y respeto.

Pero dirigiendo alternativamente nuestras miradas del Guadalquivir al
Tigris, de la magestuosa Crdoba  la risuea Bagdad, advertimos en los
dos colosos genio idntico y temperamentos diversos. El de Oriente,
vido de lujo y de sensaciones, prodiga sus riquezas con frentica
magnificencia: Al-Mamn el dia de su boda siembra mil gruesas perlas en
el sedoso cabello de su amada, y pide setecientos porteros para su
palacio, y rboles de oro y plata para sus jardines[112]. El de
Occidente, igualmente prdigo de sus tesoros, asombra con sus rasgos de
generosidad  los avaros hijos del Norte: Abde-r-rahman II para aplacar
el justo enojo de su querida Tarb hace tabicar la puerta de su aposento
con sacos llenos de dinares,  fin de que al hacer la hermosa concubina
las paces con su seor, sea una lluvia de oro la recompensa de su
perdon[113]. Codicia el de Oriente la posesion de la ciencia y se
esfuerza por alcanzarla, porque Mahoma habia dicho en su Koran: Un
entendimiento sin erudicion es como un cuerpo sin alma. Harun llama 
su corte  los mdicos,  los filsofos,  los literatos,  los
artistas, sin distincion de patria y de religion[114], los colma de
agasajos y de honores, forma con su auxilio el vnculo moral nico capaz
de contener la disolucion de su imperio, y  su benfico influjo las
nociones antiguas, momentneamente proscritas por la inexorable
cimitarra de los Arabes conquistadores, renacen y reaparecen del mismo
modo que vuelven  levantar sus vvidas corolas  los rayos del sol las
tiernas flores envilecidas en el lodo durante la tormenta. Imposible es
abarcar de una sola ojeada todos los timbres de gloria de los Califas
Abassides: animados de la mas generosa tolerancia, encomiendan  los
Cristianos de Bagdad la version de las obras de los filsofos griegos,
fomentan entre los Sarracenos el estudio de la _ciencia de la razon_,
protegen las escuelas judicas fundadas en Sora y Pundebita para la
propagacion de la filosofa alejandrina, no contentos con favorecer la
investigacion de todos los manuscritos que se habian salvado de los
desastres de la invasion, piden  los emperadores de Bizancio que les
envien sus libros y sus sabios[115], enriquecen sus bibliotecas con los
tesoros de la literatura persa, nombran comisiones que traduzcan las
obras preciosas de la antigedad,  Homero,  Tolomeo,  Aristteles,
crean academias  institutos cientficos en Bagdad, en Ispahan, en
Firuzabad, en Samarkanda, en Damasco, en Kuffah y Bassorah, con escuelas
gratuitas y pblicas, en una de las cuales[116] llegan  juntar hasta
seis mil alumnos, y consiguen que sean la lengua rabe el idioma de la
ciencia, y el Islamismo la religion general del Asia entera, que adopta
gustosa la lengua de su Profeta. Y esa lengua que en sonoros versos de
cantos antiguos habia cautivado  los apasionados Arabes cuando hijos
del desierto, de qu bellezas no ser susceptible ahora que el crculo
de las impresiones se ha dilatado tanto para los que viven entre las
riquezas de la naturaleza domada por el arte, y  la benfica sombra de
un soberano que retribuye con cincuenta mil doblas un sencillo
poema[117], y que premia al bardo vencedor en los certmenes de Ocadh
con cien dinares de oro, un caftan bordado, un arrogante caballo, una
linda esclava, y el ttulo de prncipe durante un ao? Figrasenos estar
viendo los caminos de la Meka  Bagdad, a Balk, a Samarkanda y 
Nisapur, frecuentados  todas horas del dia y de la noche por tranquilas
caravanas: son por ventura los esclavos africanos, las sederas de la
India, los perfumes del Cabl el nico comercio que alimentan esos
ambulantes bazares conducidos en interminables y pulverulentas filas de
camellos? No: sobre aquellas gibosas y pacientes acmilas se transporta
tambien la riqueza intelectual, la ciencia, el arte, la poesa: ved esas
blancas construcciones que de trecho en trecho asoman sus dilatadas
terrazas por entre los grupos de palmeras tan gratos  la sedienta
caravana; esas son las hospederas de los poetas y de los sabios, los
depsitos de las letras, los paradores de la inteligencia, espresamente
erigidos en obsequio de los sabios peregrinantes por los magnates que
como Safed'dullah se disputan el honor de albergarlos y de recoger sus
historias, sus dogmas, sus improvisaciones. Por qu los Califas de
Occidente no marchan con la misma rapidez que los afortunados Abassides
hcia el fin glorioso que estos ya tocan con sus manos, de construir el
mundo islamita sobre la poderosa base de la unidad de lenguaje y de
creencias, convertido el Koran  pesar de sus errores en piedra angular
del edificio social, intelectual y poltico? Ah! porque los hijos de
Beni Abbas gobiernan pueblos sosegados que pasaron ya del perodo de las
conquistas, pueblos ademas criados en las tradiciones asiticas, en
quienes es ndole peculiar el amor  la vida regalada, ociosa y
contemplativa; y los Umeyas por el contrario rigen un pueblo conmovido y
agitado aun por la fiebre de las invasiones, que aunque ansioso tambien
de ciencias y de placeres, se ve contrastado por las rebeldes razas del
Norte, tenaces en sus ideas de independencia y aleccionadas en una
religion que hace de las fatigas y privaciones el ejercicio normal de la
vida. Lo que en el Oriente es ingnito y espontneo, es en el Occidente
artificial  ingerto. Lo que all es una improvisacion, tiene que ser
aqu una formacion trabajosa, lenta y paulatina. Dia vendr en que el
Califato andaluz oscurezca con su brillantez las glorias de los Califas
negros[118], y en que asombrados y llenos de maravilla los altivos reyes
godos y francos, y hasta los mismos pontfices del Cristianismo[119],
claven fascinados sus miradas en la sabia y magnfica Crdoba. Como
guilas que beben la luz del sol, mirarn inciertos ya  los horizontes
de la feliz Mesopotamia, ya  las cumbres de la rica Andaluca, sin
saber cul sea el verdadero astro del Oriente. Pero esto no ser hasta
que la perseverante lima de la cultura atene las punzantes antipatas
de las razas, y la seductora vida asitica contamine y enerve los
corazones de los discpulos de Cristo.

Por ahora la misma capital del Califato es tierra de rebato: los Umeyas
no viven seguros ni en su propia corte. Cmo ha de pensar Al-hakem en
las glorias de las artes cuando la consolidacion de su Estado es una
obra comenzada apenas? Harta ocupacion le darn los Francos que avanzan
hasta Tarazona, los rebeldes de Toledo y Calatrava, los Cristianos de
Galicia, y hasta los sediciosos de su misma sangre, que introduciendo la
division en los sbditos musulmanes, abren las puertas  los enemigos
esteriores. Energa en la guerra, economa en la administracion,
imparcialidad en la justicia, sagacidad y cautela en el modo de vivir,
son las dotes que distinguen  este Sultan. Verisle aumentar su hueste
de renegados hasta reunir mil mamelucos de infantera y cinco mil de 
caballo, y la guarda de su persona hasta dos mil eunucos; oir y juzgar
por s mismo las causas de los pobres, perseguir severamente  los
malhechores, ser liberal con los necesitados, estrenuo y sabio en sus
determinaciones. Tendr constantemente  las puertas de su alczar un
numeroso cuerpo de caballera, y en ambas orillas del rio, junto al
alczar mismo, una guardia permanente de mil renegados. No invertir
sumas de consideracion en la mezquita mayor, pero construir para sus
tropas cmodos cuarteles y espaciosos establos. Mantendr numerosos
espas que le enteren del estado de la opinion pblica: estallar maana
una insurreccion en el suburbio occidental, y al dia siguiente al rayar
el alba aparecern colgados en las alamedas del Guadalquivir
trescientos cadveres desfigurados!...[120] Al-haken enriquece la aljama
de Crdoba con una joya de mucho mayor prez que el oro y el mosico:
confiere el cargo de su Justicia mayor  Cad de los Cades al sabio y
virtuoso Mohammad Ibn Bashr, y con este solo acto ha hecho lo
suficiente para que su nombre resuene siempre venerado en las aulas del
templo. Ibn Bashr, telogo profundo, despreciador filsofo de las
mundanas pompas, justo y recto juzgador de las humanas intenciones,
cunto vale el prestigio de tu ciencia y de tus virtudes para la
tranquilidad de ese mismo pueblo orgulloso que te moteja escandalizado
porque el primer Viernes despues de tu nombramiento entras en la aljama
con el cabello suelto y tendido, un amarillento rid[121] sobre tus
hombros, y abarcas en los pis! Un dia, despues de orar y predicar al
pueblo, sintase Ibn Bashr en el tribunal anejo al templo, y llgase 
l un forastero, que al verle tan singularmente vestido, despeinado y
con la cara mal enjugada[122]: ensame, le dice, dnde est el Cad.
Hle aqu, le responde sealando  Bashr uno de los que se hallan all
presentes.--No te diviertas conmigo, replica el forastero; te pregunto
por el Cad, y me diriges  un soplaflautas.--Convencido sin embargo de
que no le han engaado, encamnase al Cad, rugale le disimule su
desatencion, espnele luego el caso que le trae al tribunal, y obtiene
el consejo mas justo  imparcial que podia jams haberse prometido.
Creereis tal vez que ese filsofo original es como muchos cortesanos, en
la apariencia desinteresados  independientes, y en realidad tan
flexibles al poder como solcitos en su propio negocio: todo al
contrario, arrostrar por la verdad y la justicia la clera de su rey.
Cuando uno de sus leales amigos, receloso de los peligros  que le
espone su escesiva rectitud, le escriba: Si sigues como hasta aqu,
mucho me temo que te cueste tu destino, le contestar impvido: Dios
haga que cuanto antes me vea con mi mulita Ashshakr en el camino de
Beja! y si ocurre alguna vez que un ciudadano cualquiera tenga que
sostener un pleito contra el Amir, como le sucedi  un oscuro molinero,
 quien quisieron arrebatar su propiedad para incorporarla al palacio
los oficiosos cortesanos, ciertamente no se retirar del tribunal del
Cad desconsolado si la razon est de su parte. Por ventura no se
lisonjeaba ayer uno de los hijos de Adde-r-rahman I de que ganaria
cierto ruidoso pleito por tener en favor de su accion el testimonio de
su sobrino Al-hakem cuando prncipe heredero, y el ntegro Bashr
sentencia contra l por no haber comparecido en su tribunal el Amir en
persona  ratificarse en el testimonio dado antes de subir al trono?
Pues notad otro insigne ejemplo de la justificacion de este notable
funcionario, y meditad si avanzar camino en cualquiera pais del mundo
una monarqua que se ostenta sostenida en principios tan seguros como la
igualdad ante la ley y el amor  la justicia. Un oficial palatino de
Al-hakem, gefe de sus caballerizas, llamado Musa Ibn Semh, acude en una
ocasion al Sultan en queja del Cad, esponiendo que este se ha escedido
de su autoridad y sentenciado contra l injustamente.--Pronto ver yo,
dcele Al-hakem, si lo que me refieres es cierto. V inmediatamente al
Cad, y di que quieres hablarle: si te lo concede, te creer, y l ser
castigado y destituido de su cargo; pero si te lo niega  pesar de tus
instancias, mi estimacion hcia l ser mayor, porque tengo por seguro
que no es un tirano, sino un hombre probo y amante de la verdad.--Va
Musa segun se le ordena  casa de Ibn Bashr, y manda al propio tiempo
Al-hakem  uno de los eslavos de su guardia que sin ser visto espe 
Musa, y le d cuenta de lo que ocurra entre su caballerizo y el Cad. De
all  poco vuelve el eslavo y refiere al Amir, cmo al llegar Musa  la
habitacion del Cad le habia recibido un portero, el cual, despues de
avisar  su amo, sali con este recado: me manda el Cad que te diga,
que si algun asunto legal se te ocurre, mejor hars en dirigirte al
tribunal en las horas en que administra justicia. Al oir esto Al-hakem,
se sonre y esclama: bien sabia yo que Ibn Bashr era un juez recto sin
parcialidad para ninguno. Un rey que tiene magistrados como Ibn Bashr
no importa que no tenga en el Guadalquivir, como el hijo de Harun en el
Tigris, cinco naves cubiertas de plata y oro, una en forma de dragon,
otra en forma de caballo, otra en forma de leon, otra en forma de guila
y otra en forma de elefante.

Puede decirse que si Abde-r-rahman II logra el descanso y gusto
suficientes para consagrarse al mayor engrandecimiento de la mezquita y
cubrir de oro sus labradas pilastras y capiteles, lo debe esclusivamente
 la prudencia y sabidura de su padre Al-hakem. Imitando sus cualidades
blicas, hace temido su nombre entre los enemigos del Islam, y siguiendo
su acertada administracion prepara para los postreros aos de su vida un
reinado de paz y de esplendor. De paz y de esplendor, s, porque los
ayes de agona de los humildes mrtires cristianos no turbarn su
sosiego, ni su inocente sangre copiosamente derramada mancillar  los
ojos de la divertida corte mahometana los timbres y blasones del
monarca. No le proporciona este paz y riquezas para disfrutar las
comodidades y placeres de la vida? Para Abde-r-rahman II tenia reservada
el cielo la triste gloria de inaugurar en la Espaa rabe la tirana en
nombre de la f religiosa, y de establecer por medio de la fuerza la
unidad islamita en sus dominios, lanzando en un dia de enojo  los
cuatro ngulos de la escarnecida Iberia, en plena paz, aquella terrible
intimacion que los sanguinarios Abu-Obei-dah y Khaled habian dirigido 
los malhadados habitantes de Bosra: Haceos Musulmanes,  tended la
cerviz bajo la cimitarra! Es muy de notar, en efecto, que empiecen la
persecucion de la intolerancia bajo el imperio de la justicia, los
escesos de la inhumanidad con la afinacion de las costumbres, y que
vayan desarrollndose paralelamente la prosperidad del Estado y el
envilecimiento del individuo. Ah! por qu la crueldad y la sensualidad
han de reemplazar tan facilmente con hipcrita disfraz  los dos ngeles
tutelares de los tronos, la Justicia y el Amor! por qu esos dos
malficos instintos han de ser los compaeros inseparables de la mundana
felicidad y como las caritides del lecho en que duerme la civilizacion
prevaricadora y descuidada! Qu ley fatal determina esa chocante
contradiccion que hace al hombre rstico  incivil capaz de altos y
nobles afectos, y al hombre culto insensible y desnaturalizado? La
cultura que halaga y afemina es la misma que endurece el corazon, del
propio modo que el martillo que bate y limpia de escorias el hierro es
el que lo convierte en duro y liso acero.

Todos los grandes tiranos han tenido sus panegiristas, unos por el temor
que inspiran, otros por la seduccion que ejercen. Abde-r-rahman II es un
tirano fastuoso, galante, lleno de dotes y de ingenio para rendir
voluntades. Cmo no perdonarle las crueldades que contra los infieles
cristianos comete, si posee el arte de representarlas como actos de
estricta justicia? Ademas,  un rey valiente y enamorado, que en el
campo de batalla triunfa como un hroe y en las florestas suspira como
un afeminado doncel;  un rey que lisonjea el gusto de un pueblo amante
del lujo, de la ostentacion y de la cultura, dndole escuelas y madrisas
que le instruyan, jardines y casas de placer que le recreen, embajadores
como Al-ghazal que le acrediten de grande y culto  los ojos de la corte
de Constantinopla[123], maestros de msica y de modas que le entretengan
como Zaryb[124], capitanes que le defiendan como Obeydallah[125],
aliados como el emperador griego y el rey franco[126], y una
consideracion superior  la que logran los Beni Abbs;  un rey, por
ltimo, que emplea un reinado de treinta aos en labrar la prosperidad
de sus vasallos hacindolos cultos, vencedores, ricos, y  su manera
felices, no es mucho que estos le celebren y le ensalcen aunque los
mseros cautivos giman y lloren. Comprndese que su pueblo, fautor de
sus placeres, le perdone, y no solo le perdone, sino que aplauda su
severidad con los Cristianos,  quienes esa misma prosperidad agovia y
aniquila. Lo que no se concibe si no se tiene muy en cuenta la natural
perfidia del hombre, es que el Califa encontrase en vida panegiristas,
aun entre los mismos alumnos de Cristo, y los mrtires hallasen verdugos
entre los que con ellos debian compartir las cadenas y el oprobio[127].

Almas afectuosas que amais la memoria de esas otras almas sublimes, y
fuertes  la par que delicadas, que en vida fueron valerosos soldados
de la f, y alcanzaron muriendo la opinion de mrtires santos entre la
grey que con su fecunda sangre ilustraron[128], no os imagineis al
repasar las pginas en que la piedad y la devocion consignaron sus
gloriosos triunfos, que todos los perseguidores del nombre de Cristo son
como furiosos y brbaros asesinos sedientos de sangre y de tormentos.
Leeis que en el ao 824, cuando puede decirse que Abde-r-rahman II
acababa de subir al trono, y en lo mas florido de su juventud puesto que
solo tenia 34 aos de edad, dos interesantes mancebos cristianos,
llamados Adulfo y Juan, fueron martirizados solo por no querer abrazar
la secta mahometana; y creeis quiz que el que esto autoriz tenia un
corazon de tigre, inaccesible  todo humano afecto; os le figurais tal
vez como un brbaro fantico esclusivamente preocupado de la propagacion
del Islamismo, encarnizado en el placer de los tormentos, y ciego de
furor al solo anuncio de cualquier enemigo de su sanguinario error.
Cmo os engaais! Acercaos  ver  esa supuesta fiera en su caverna: no
solo no hallareis en el semblante de Abde-r-rahman el ceo torvo y la
pupila sangrienta, sino que su persona, su gesto, sus ademanes, sus
palabras, su vivir y todo lo suyo, os cautivarn el corazon. Vereis  un
ser nacido para cosas grandes y privado de alcanzar la verdadera
grandeza, un corazon capaz de un amor casto y puro, esclavizado  un
amor indigno, un entendimiento susceptible del mas alto vuelo sojuzgado
por el error y la impostura; y seguramente al dar el tributo de vuestras
generosas lgrimas  los egregios mrtires que bajo su imperio fueron
inmolados, no negareis un suspiro de compasion  ese prncipe que por
los inescrutables designios de Dios alcanz dotes de ngel y al
desplegar sus alas las hall sujetas con una cadena.

Vedle, en efecto,  ese hombre inhumano,  ese implacable perseguidor
que en los ltimos aos de su vida presumi anegar en sangre ortodoxa la
valiente hueste evanglica; oidle mas bien, describiendo por su propio
labio su existencia de guerrero enamorado y las penas de la
ausencia[129]:

    Tus brazos dej, alma mia,
    y al campo acud veloz
    como flecha despedida
    por el arco zumbador.
    Los horizontes que miro
    desnudos pramos son;
    venzo un obstculo, y hallo
    otro obstculo mayor.

    El veneno de la ausencia
    me devora el corazon;
    las mismas piedras al verme
    se apiadan de mi dolor.
    Del Islamismo el triunfo
    por mi brazo quiere Dios:
    cubre valles y montaas
    mi ejrcito vencedor.

As escribe desde el campo de batalla  su amada Tarb, y en estos
sentidos, concisos y brillantes pensamientos, muestra bien claro el
privilegiado temple de su alma. Como poeta y como enamorado, es ya
conocido[130]; como poltico y como guerrero, harto le dan  conocer sus
conquistas y las paces ajustadas con Tefilo y Crlos el Calvo; como
administrador, basta decir que utiliz sus victorias en proporcionar 
su pueblo paz, ilustracion, riquezas y goces[131]. Dice Ibnu Said que
antes de su reinado el producto de los impuestos no habia jams escedido
de seiscientos mil dinares, y durante l lleg  producir mas de un
millon. Gast sumas inmensas en construir palacios y quintas de
recreacion, puentes y mezquitas en las principales poblaciones, y en
ennoblecer su capital de nuevas maneras, empedrando sus calles y plazas
con losas, y llevando  ella desde la vecina sierra abundantes y
cristalinas aguas por medio de un largo y fuertsimo acueducto que como
gigantesca serpiente ondulaba por aquellas hermosas llanuras atravesando
repetidas veces las mismas entraas de los montes[132]. A tal opulencia
y gloria lleg la capital de Andaluca bajo este rey, que escribi de l
S. Eulogio: Crdoba, llamada antes la patricia, y hoy la ciudad real
por tener en ella su asiento, le debe el hallarse en la cumbre de la
grandeza, de los honores y de la gloria, colmada de riquezas, y
convertida en emporio de las delicias del mundo entero hasta un punto
inesplicable  increible. Creereis ahora que el sultan Abde-r-rahman
II es una intratable y sanguinaria fiera? El que tanto ama el lujo, la
magnificencia, las artes, los placeres, bien podeis asegurarlo, no tiene
corazon de bronce. Pobre sultan, mas desgraciado en medio de su
aparente felicidad que esos inocentes mrtires cristianos entre el
horror de sus aparentes tormentos! La conciencia de su deber le arranca
de los brazos de su amada Tarb para volar al campo de batalla; esa
misma conciencia le sugiri como actos agradables al Omnipotente dos
leyes que fueron orgen de su suplicio y de nuestra gloria, con las
cuales no se imagin seguramente que dirigia el pi al ensangrentado
camino donde en sus postreros aos se encenag. Pertenecen estas dos
leyes al rden poltico, aunque el carcter de la una mas parece 
primera vista religioso, y el de la otra de mera polica y buen
gobierno; y cumple recordarlas aqu porque, aunque ominosas  nuestra f
cristiana, ellas contribuyeron poderosamente  cimentar el poder
islamita en Espaa,  fomentar el espritu de proselitismo sin el cual
la nacionalidad mahometana no puede existir,  hacer la monarqua
musulmana una y compacta, y prepararon finalmente las vias al tremendo
aluvion de conquistas con que cubri despues los aniquilados restos de
la Espaa cristiana el impetuoso Almanzor. Todo hijo de padre  madre
mahometano, ser mahometano tambien, so pena de muerte, decia la
una[133]; la otra venia  ser una mera confirmacion de un artculo del
fuero otorgado por Alboacem: El que dijere mal de Mahoma  de su Ley,
sea muerto[134]. Con esta draconiana sencillez consignaba Abde-r-rahman
el victorioso[135] su celo por el completo triunfo del Islamismo y su
obsequio  la alta _razon de Estado_. Con este tristsimo preludio, sin
mas de lo que estrictamente exigian de consuno la conservacion del rden
social y las necesidades de la poltica musulmana, sin lujo alguno de
tormentos accesorios[136], y como una cosa muy natural dentro del
crculo del derecho penal mas escrupuloso, comenz la sangrienta
persecucion sarracnica como una verdadera lucha instestina entre el
Estado que pugna por consolidarse y la conciencia que forcejea por la
conservacion de su libertad, y en la cual, si bien los instrumentos del
poder se encruelecieron al comps de la exaltacion en la santa protesta,
el principio que gui al Estado al castigar inflexible el delito de
subversion no dej de ser por eso legtimo en la esfera de las ideas
islamitas. Acab para siempre la antigua tolerancia: si cristianos y
muslimes procedieron en alguna poca de concierto, cuando todava no se
hallaban bien penetrados del antagonismo de sus orgenes[137], ahora ya
ambas religiones han avanzado mucho camino y se han separado para no
volverse mas  encontrar. Ni el mahometismo de Bagdad y de Crdoba es el
mahometismo del Yemen, ni el cristianismo de los Paulos, Eulogios y
Perfectos, es aquel cristianismo desfigurado de los Nestorianos de
Oriente[138]. Dos principios que aun no han producido resultados pueden
parecer idnticos, as como en su orgen nadie diferenciar el manantial
destinado  ser magestuoso rio del manantial que corre  perderse en
inmundos lodazales; pero cuando esos dos principios han arrojado ya de
s todas sus consecuencias, cuando cada uno de ellos ha apurado por
decirlo as el sueo de la crislida para estender libremente sus alas 
la luz, no es posible que se amalgamen y confundan. El mahometismo
desarrollado ha ofrecido al mundo como legtimo producto la mas refinada
voluptuosidad; el cristianismo, vuelto  sus genuinas aspiraciones
despues de la breve escursion que sus malos intrpretes han hecho por el
dominio gentlico, proclama por la voz de los penitentes y contritos que
la perfeccion de la vida solo se encuentra en la ley del sacrificio, de
la caridad y de la propia abnegacion. Guerra implacable, pues,  los
que condenan la cmoda religion del Profeta! Qu mayor honor, qu mayor
obsequio puede tributarse  la Ley escrita en las portadas y columnatas
de la gran mezquita, que inmolar  su ciego acatamiento  todo el que la
desobedezca, ridiculice  contradiga? Compareced  nuestra vista,
sombras augustas y queridas de tantos mrtires incontaminados: desfilad,
santos y puros sacerdotes, nobles mancebos, vrgenes bellas y pudorosas
que componeis la sagrada hueste de vctimas  quienes hoy la Iglesia de
Espaa tributa agradecido culto; deslizaos como leve legion de espritus
por entre esas crepusculares naves que fueron un tiempo teatro de
vuestra generosa y herica confesion, y podamos al menos con el dolor y
la compasion de ver correr vuestra inmaculada sangre bajo el hierro de
los verdugos, fortalecernos contra la seduccion que hizo sucumbir  los
que fueron indignos hermanos vuestros en la fastuosa corte de ese
sultan! Ah! mientras vosotros recibs en el tribunal del Cad la
terrible sentencia; mientras entregais  los sayones ya vuestros pis y
manos para que os sean cortados, ya vuestras cervices para morir de un
solo golpe, ya vuestras espaldas para que con crueles azotes os las
destrocen; mientras gems en tenebrosas crceles y derramais lgrimas
ms sobre la apostasa de vuestros hermanos que sobre vuestros propios
hierros, la gran corte de los Umeyas se entrega placentera al flujo de
las mundanas prosperidades, y viento en popa navega la nave del Estado
cordobs hcia el ansiado puerto de la paz, de la bienandanza y de los
placeres. Vosotros sucumbs como flores modestas  ignoradas que caen
bajo la hoz del segador; pero el prspero sultan que causa vuestro
martirio no percibe siquiera el eco de vuestras desinteresadas
esclamaciones. All en la orilla del rio, al pi de su mismo altivo
alczar, y junto  sus deleitosos baos, donde tan sabrosas trascurren
para l las soolientas horas del esto, es donde se ejecutan como
comunes y saludables escarmientos de una recta justicia esos sangrientos
castigos; vuestros opresores en tanto se solazan en las frescas
alamedas, en las huertas y jardines que abre  su querido pueblo la
magnificencia del Amir,  costa tal vez del despojo y de la
desesperacion de vuestras familias[139], agoviadas por los tributos;
alguno de vosotros alcanzar quizs el triste privilegio de verse
inmolar sirviendo de espectculo  las despiadadas turbas[140], mas no
lograreis todos que vuestra constancia y resignacion sirva de fecunda
enseanza  los poderosos estraviados. Por ventura no tiene mas en que
pensar el prepotente sultan que en recibir caritativas amonestaciones de
las pobres vctimas que mueren perdonando? Sabed que  sus ojos no sois
sino despreciables reos de sedicion, y que no hay en vuestro martirio
lances estraordinarios que merezcan interrumpir las ocupaciones ni los
ocios favoritos de los magnates. Es acaso mas interesante vuestro
suplicio que una batida en la sierra,  una partida de ajedrez en
palacio,  que la recepcion de una embajada importante y lujosa como la
de los legados de Tefilo,  que la discusion de un caso de
conciencia[141] en plena reunion palatina,  que la consulta sobre una
innovacion en la etiqueta real[142],  que el grato entretenimiento de
escuchar los cantos, las historias, los versos y lisonjas de un Zaryab?

Hartas calamidades han llovido sobre la trabajada Andaluca para que
vengais ahora vosotros con vuestras siniestras predicciones  conturbar
el reposo que empieza apenas  disfrutar la Espaa islamita. Pocos aos
h vsteis repentinamente invadidas las hermosas orillas del
Guadalquivir por las formidables hordas de los Normandos, que sedientos
de sangre y de botin, de incendio y destruccion, asestaron contra la
opulenta Sevilla las proas de sus terribles _dragones_[143], asolaron la
tierra de Sidonia y maltrataron la costa de Niebla. Aquella s que fu
tribulacion grande! Los brbaros se burlaban de los elementos: lo mismo
se deslizaban en sus voladoras naves por los mas caudalosos rios,
corriente arriba, que se burlaban de la furia de las tempestades en el
Ocano, donde con razon eran denominados _los reyes del mar_; dejbanse
caer como nube de langostas sobre las ciudades y los campos,  su
contacto ardian de sbito las mieses, las casas quedaban reducidas 
humeantes escombros, los moradores  dura servidumbre, y los ganados y
riquezas pasaban  sus naves! Grande turbacion padecia la cristiandad
durante aquella invasion sangrienta, pagana, encarnizada! Sin embargo
vosotros, cristianos de Crdoba y Sevilla, no debsteis entonces  este
mismo rey Abde-r-rahman la seguridad y defensa de vuestras haciendas, de
vuestras hijas y esposas, de vuestros hogares y de vuestra f? Poco h
tambien que afligida esta tierra, que os obstinais en fecundar con
vuestra sangre, por la gran sequa con que  Dios plugo castigarla,
perecian vuestros ganados de sed, se abrasaban vuestros rboles y vias,
y se frustraban vuestras cosechas sin que quedase en vuestras heredades
planta verde; en lo cual no se manifestaba el Omnipotente mas
misericordioso con vosotros que con los muslimes; y merced  la
liberalidad y  la generosa proteccion de este mismo rey que os di
abrevaderos, y aguas cristalinas, y otros bienes de los cuales
disfrutais lo mismo que los mahometanos, no sigui la mortandad en
vuestros ganados, ni la esterilidad en vuestros campos. A Abde-r-rahman
se lo debeis todo. No ofendais pues sus ocios con vuestra desobediencia,
ni sus oidos con las injurias que contra el profeta sumo profers:
tributadle el honor y alabanza debidos, y reverenciad en l  uno de los
reyes mas justos y grandes de la tierra. Qu exige de vosotros? Os
pide por ventura que abjureis vuestras creencias y que le ofrezcais el
sacrificio de vuestras ntimas convicciones? No en verdad. Solo quiere
que pblicamente vivais como vasallos obedientes y sumisos, que no
hableis mal de Mahoma y de su Ley, y que no hostigueis con vuestras
temerarias confesiones  los jueces para que os entreguen  los
verdugos. Seguid el ejemplo de vuestro metropolitano Recafredo, el cual
condena ya ese falso celo que os lleva desalados al suplicio, y obedeced
tambien los decretos que este justo prelado acaba de dictar para
desengaaros de vuestras falsas doctrinas[144]. No busqueis la muerte,
no corrais con ciego afan al suicidio, pues no sereis mrtires, sino
malhechores y temerarios, si en ello os obstinais: sabed que
presentndoos  los jueces sin ser violentados, estais excomulgados, y
que como infames sereis quemados despues de muertos, dejando  vuestros
hermanos y descendientes el baldon del castigo, y no la aureola de la
glorificacion. Oh mezquinas consideraciones humanas!

Vosotras, empero, almas sublimes que formais esa gloriosa legion de
mrtires, rechazais con santa indignacion los cobardes pensamientos que
sugieren  los corazones tibios el egoismo  la seduccion, firmes en
vuestro propsito evanglico os lanzais  predicar pblicamente la
verdad, y devoradas por la santa sed de la salvacion de las pobres almas
ignorantes y obcecadas, llevais vuestro amor hasta el inconcebible
estremo de sellar con la propia sangre, para que se convenzan y
conviertan, el testimonio que ya les habais dado con vuestra
irreprensible vida y luminosa predicacion.

Y cmo paga el divertido monarca los esfuerzos de vuestra herica
caridad? Ah! Mejor que nosotros lo dir la piadosa leyenda. yese rumor
de turbas hcia la plaza del alczar, y va creciendo por grados en
direccion  la gran mezquita. Los artesanos dejan sus obradores, salen
los vecinos  las puertas de las casas, los devotos que estaban en el
nuevo templo haciendo sus annefilas[145] acuden  las puertas esteriores
del atrio: asoma por la parte de occidente una apiada muchedumbre, y
distnguese  intrvalos una voz aguda  la que sigue una algazara
estraa de aplausos, silba y descompasados ahullidos. Aproxmase el
gento, y percbese con claridad un pregon que va diciendo: As ser
castigado quien se burlare de nuestro profeta y de su religion. El
objeto del triste anuncio es un hombre  quien conducen en medio de
aquella frentica multitud, desnudo, montado en un asno con el rostro
vuelto  la cola del animal, cargado de cadenas, y tan estropeado 
fuerza de azotes, que mas parece muerto que vivo. Llvanle por las
calles principales hcia el barrio de los cristianos, en cuyas iglesias
le presentarn para escarmiento  la conturbada y casi dispersa grey de
Jesus, despues de lo cual ser encarcelado hasta que le llegue la hora
de volver  la plaza del alczar  recibir la muerte.

Mientras el confesor Juan, que tal es el nombre del azotado, sufre este
incuo trato por amor de Cristo, y mientras  este santo mrtir siguen
otros quince, entre los cuales descubren nuestros ojos horrorizados y
atnitos la mas varonil fortaleza en las mas delicadas criaturas, en el
lindo page[146] y la tierna doncella[147]; el rey Cordobs vive
entregado  los placeres de la poesa, de la msica y del amor, y no
consiente siquiera que los Cades molesten  sus consejeros sometiendo 
su conocimiento las causas de los infelices cristianos.

Quiero, oh t que revuelves conmigo los anales de estos lejanos tiempos,
que conozcas al hombre privilegiado que embellece los dias pacficos del
reinado de Abde-r-rahman II, al genio incomparable que preside  todas
las grandes innovaciones de la corte de Crdoba,  todas sus nuevas
instituciones y  su progreso, para que juzgues si en un corazon
entregado  semejante valido y al vrtigo que l produce, pueden hallar
acogida las doctrinas de abnegacion y sacrificio que los valerosos
mrtires cristianos estan llamados  mantener y propagar.

La Espaa rabe se iba, como decimos hoy[148], _civilizando_: es decir,
iba progresando en la via del desarrollo material; base puliendo,
aumentando su riqueza, sus goces, su esplendor, y perdiendo su primitiva
rusticidad, su sobriedad y sencillez de costumbres. Ali Ibn Naf, por
otro nombre Zaryab, era en este tiempo el mas celoso promovedor de la
cultura de los rabes andaluces. Versado en la astronoma y en la
geografa, saba la _division de la tierra en siete climas_, las varias
producciones peculiares de cada uno de ellos, su temperatura, sus mares,
y el rden y poblacion de cada pais; posea ademas todos los ramos del
arte que tienen relacion con la msica, y era tan prodigiosa su memoria,
que podia ejecutar mil canciones distintas con sus correspondientes
palabras y tonadas, y repetir otras tantas historias de reyes y califas
amenizadas con sentencias de los sabios de todo el Oriente. A este
candoroso retrato, aaden los historiadores rabes que era Zaryab como
un manantial inagotable de tradiciones, leyendas y aventuras, y que su
elegante, entretenida y sabrosa verbosidad solo podia compararse  un
golfo sin fondo. Sobresalia principalmente en la msica y el canto, y
desde su llegada  Crdoba en el ao primero del reinado de
Abde-r-rahman, pues l era natural de la Iraca, habia fundado una
escuela de msica vocal con la que estaba haciendo una total revolucion
en este arte. Si como artista y hombre cientfico le habia cobrado
afecto el Sultan, que se pasaba las horas muertas oyndole referir
ancdotas  historias, no era menos agasajado y querido entre los nobles
y potentados de la corte por la elegancia de sus costumbres y la amena
novedad de sus traeres. El Amir le honr con su intimidad; los grandes
adoptaron sus usos y estilos; su privanza lleg hasta el estremo de
vivir y comer con el rey, y disfrutar una crecida pension l y sus
hijos, y ser el confidente de todos los secretos del monarca, y tener en
el aposento de este una puerta secreta para entrar  verle siempre que
se le antojra; su popularidad subi hasta el punto de imponer  toda la
corte sus modas y caprichos, en tales trminos, que no era posible en
ella ser hombre de gusto delicado no imitando en todo las invenciones de
Zaryab. Era este en suma el Antinoo de Abde-r-rahman, y este sultan era
el Adriano de Zaryab.

Conocido el personage con sus dotes intelectuales, vas  verle con sus
atavos esteriores y en el pleno ejercicio de sus hbitos y costumbres.
Si te conduce la piedad en ps de alguno de esos olvidados y pobres
mrtires, al abrigo de las nocturnas sombras,  la temerosa orilla donde
los sayones de los Cades acaban de suspender como brbaro trofeo los
cadveres de sus vctimas, tal vez herirn tus oidos los melodiosos
acentos de mgicos laudes, que de uno de los macizos muros del alczar
se elevan  deshora como tnue vapor mezclndose al murmullo del agua en
las azudas. No pasarn muchos aos sin que los mismos coros celestiales
desciendan con sus inefables armonas sobre el mutilado cadver de un
gran santo, que hallar en las melanclicas ondas del profanado Btis la
piedad que no alcanz de los hombres; mas por ahora son esos acentos
puramente humanos, y los produce el clebre cantor de Iraca que ahuyenta
la melancola de la noche con sus dos esclavas favoritas Gazzaln 
Hindah,  quienes concede el privilegio de alternar con l en el
ejercicio de su instrumento predilecto por la gracia y destreza con que
sus lindos dedos recorren las cinco sonoras cuerdas combinando sus
diversos tonos[149]. Dcese que los _jines_[150] le ensean en las
horas del misterio y del silencio ese arte encantador con que tiene
embelesada  la corte, y que suele pasar la noche entera con esas dos
hermosas esclavas ejecutando las inspiraciones que de ellos recibe,
refiriendo cuentos y escribiendo versos hasta dibujarse en el oriente la
primera hebra de plata y rosa de la aurora. Entonces las dos esclavas
vuelven  sus aposentos si l se recoge en su harem,  permanecen con l
si se lo manda, y Zaryab se entrega  la deliciosa vision de las
fantsticas imgenes que la poesa, la msica, el amor y las libaciones
de vino de palma y aromtico Sahb[151] van produciendo en su exaltado
cerebro hasta hundirse completamente en la nada del sueo. A la hora en
que el respetado seor reposa en su blando lecho de bien preparado
cuero, del cual est proscrita la manta de algodon de la antigua usanza,
los eunucos y esclavos se emplean en su servicio. Su vestir, su mesa, su
mtodo de vida son enteramente escepcionales: todo en su morada respira
comodidad, voluptuosidad y molicie; todo es all peregrino  inusitado.
Zaryab muda de vestidos en las cuatro estaciones del ao, cosa antes
nunca vista, porque los andaluces, hasta que se introdujo esta novedad,
llevaban ropa de invierno  de color hasta el dia 24 de junio (dia de
_mahrajn_), en que empezaban  usar el trage blanco  de verano, y con
este continuaban hasta el dia primero del mes solar de octubre, en que
volvian  vestirse de invierno. En la estacion media entre el aterido
invierno y el abrasado esto, lleva aljuba de joyante seda  de vistoso
_mulham_, y jubon ceido, de estofa ligera sin forro; en la otra
estacion intermedia en que cede el calor y encalvecen las florestas, usa
el _mihshah_ persa[152], trage de un solo color, y otras prendas de
varias formas y tintas, acolchadas para preservarse del viento frio de
la maana. En invierno abandona el trage de otoo, y se reviste de ropas
de abrigo de varios colores, forradas de pieles si el tiempo lo
requiere. Sus trages blancos de lino no se lavan segun la antigua
costumbre con agua de rosas y otras flores que las manchan con sus
jugos: lvanse en agua de rosas con sal, que pone el lino como el ampo
de la nieve. La vagilla en que come no es de plata ni de oro, es de
trasparente, fino y brillante cristal, materia que no se afea ni se
desforma, y que imita los objetos etreos en que los almalekes sirven
los banquetes del Paraiso. Su comida no se sirve en mesas de madera,
sino en elegantes bandejas de terso cuero; en su cocina, finalmente,
nunca se aprestan manjares comunes, sino platos esquisitos, el
_at-tafay_[153], la _takalliyah_, y otros que escitan el apetito con su
sabor peregrino halagando el olfato con las especias de la India y el
aromtico cilantro.

Este profundo maestro de la vida muelle y regalona ejerce en la corte y
palacio una seduccion irresistible: desde que l, sus hijos y mugeres se
presentaron peinados como los eunucos y concubinas, ya todos han
proscrito la pristina usanza del cabello crecido sobre la frente;
prtenlo ahora por el medio, sin cubrirla, y recgenlo detrs de las
orejas con afeminacion y estudio[154]. El Sultan que se deleita en
tenerle de contnuo  su lado, va insensiblemente contagindose de su
refinado sensualismo, y por lisonjear los gustos del Sultan se contagia
toda su corte. Las bellas artes, las nobles hijas de la inspiracion,
ceden el puesto  las artes del deleite: la gran mezquita no nos
descubre mejora alguna de importancia debida  este reinado; lo nico
que le debe son dos prticos[155] y el oro con que se cubren unos
cuantos capiteles. Casi diramos que al influjo de la refinacion de las
costumbres se va amortiguando la llama del genio...

As es en efecto. Los pueblos son como los nios: la aspereza y la
contradiccion los aviva y estimula, y acaricindolos se los duerme. Las
artes del pensamiento, noble ejercicio del humano anhelar combatido
entre las esperanzas y dolores de la vida, desarrollan y enaltecen los
sentimientos morales; las artes de los sentidos, ministros solcitos de
la voluptuosidad, los enervan y degradan. Parece  primera vista que hay
contradiccion entre la decadencia del espritu religioso[156] y el
encono en la persecucion del cristianismo; no la hay sin embargo, porque
el mvil de esta persecucion no es la f, sino la razon de Estado. Con
ser el celo religioso de Abde-r-rahman II menor que el de sus
progenitores, es mayor su intolerancia, porque es el Estado mas
exigente, y mas despiadado el corazon del que le rige. Un gemido de
dolor, una lgrima sola, traspasan una coraza de hierro cuando el
corazon que late debajo de ella es varonil y generoso; pero no hay
coraza mas impenetrable  las saetas de la caridad que un pecho
embriagado de perfumes, avezado  femeniles afeites y cubierto de
lustrosa seda. El pecho del hombre estragado en los deleites es la losa
de un sepulcro vaco.

Cuando en el campo de la moral luchan la verdad y el error, si el Estado
destruye la posibilidad del equilibrio prestando al error su apoyo, el
antagonismo necesariamente ha de formularse en _persecucion_; y cuando
la verdad perseguida renuncia al derecho natural de la resistencia, el
vencimiento se ha de formular necesariamente en _martirio_. Ahora bien,
podia el Estado no prestar su brazo al mahometismo, siendo este el que
le habia formado? Y podia por otra parte el cristianismo no protestar
de contnuo contra la ley funesta del Koran, sancionando con su
aquiescencia el retroceso del estado normal al estado de imperfeccion?
Habia de contemplar la Espaa cristiana con rostro sereno y ojo enjuto
la ruina de todas las grandes conquistas del evangelio; destruida la
familia con la vergonzosa concesion de la poligamia y del divorcio;
desmentida la divina regeneracion del hombre por la asquerosa lepra de
la servidumbre, que el Redentor habia lavado con su propia sangre;
desfigurada la santa nocion de la justicia por transigir con la
venganza, y restablecida la monstruosa pena del talion por deferencia al
espritu material y grosero del pueblo sarraceno? Efectivamente, la
poligamia con todos sus tristes adherentes, la deslealtad, la seduccion,
el concubinato, el adulterio; la esclavitud con sus legtimas
consecuencias, el envilecimiento del ser racional y las sediciones; el
justiprecio de la sangre derramada por el homicida; y el talion por
ltimo con su horrible desigualdad retributiva, son las facciones
caractersticas de ese Estado musulman que con un barnizado antifaz de
prosperidades y placeres materiales se anuncia al mundo como mulo de la
civilizacion de la cristiandad y su superior en el cultivo de la humana
inteligencia.

No al acaso he tocado el delicado punto de la poligamia, cncer
destructor de la familia musulmana, porque siendo la familia la norma
del Estado, pueda comprenderse por aqu hasta qu punto es ruinosa la
basa en que estriba esa vanagloriosa sociedad. Acompaadme en una breve
escursion por fuera de la gran mezquita. Grato es de vez en cuando
esplayar el pensamiento, como es grato al ave nacida bajo la magnfica
cornisa de piedra de su espacioso atrio, pasar volando sobre las casas
circunvecinas para volver  posar despues entre las grandiosas mnsulas
donde fabric su nido. Abarcaremos con una rpida mirada toda la vida
domstica del pueblo mahometano, y luego regresaremos al interior de su
templo, donde fortalecidos con el convencimiento de que el progreso y
esplendor de las artes es por desgracia compatible con el deshonor de
las leyes y de las costumbres, no nos dejaremos alucinar como muchos
fanticos partidarios de la cultura arbiga por las deslumbradoras
maravillas que su arquitectura tiene que realizar todava en un
monumento que es el prototipo mas acabado de su genio. No me acuseis de
parcialidad: voy desapasionadamente  poneros ante los ojos la vida
domstica segun el Koran. Apartaremos la vista de los escesos y
desrdenes que la ley condena y castiga. Sabemos que todos los pueblos
los cometen, y que hay una edad en la vida de las naciones en que las
costumbres presentan la corteza de la barbarie. Pero vamos  observar
cmo vive la familia mahometana dentro de la permision de la Ley, para
deducir cmo vivir con la trasgresion, inevitable en toda humana
sociedad.

Recorramos el interior del hogar domstico en cualesquiera gerarquas,
desde el tugurio hasta el palacio. Estudiemos la condicion verdadera de
la muger, ya bajo el dorado arteson, donde para endulzar su cautiverio
se la embriaga de placeres, hacindola pasar del tocador al divan, del
divan  la danza, de la danza  la msica y  los cuentos, de la msica
al perfumado bao, del bao  la mesa, de la mesa al palanquin y del
palanquin al lecho; ya bajo las tejas del pobre zaquizam, donde  la
dura servidumbre de su sexo se reune la brutal inconsideracion de su
marido. Veamos,  interroguemos, y recojamos con atencion las
respuestas.--Dime, hermosa africana, por qu ests triste? por qu
palidece el bano en tus lnguidas megillas y se estingue el fuego en tu
mirada? No se deslizaban felices tus dias en este encantado y magnfico
recinto, descuidados como esas cuentas de coral que por el roto hilo de
tu gargantilla caen  ese tapiz de flores? El sol abrasador de Tunez
marchitaba tu juventud en los aduares: caiste en poder de los enemigos
de tu tribu, fuiste vendida como esclava, y ahora disfrutas las delicias
del harem y el cario de tu dueo.--Ay mi sol de Africa! Ay mi
libertad! Te imaginas por ventura que una esclava no es una muger? Fu
vendida, es cierto; pero am con toda mi alma al dueo que me compr, y
el ingrato ahora me abandona por una muger de linage, porque el profeta
le autoriza  tener  un tiempo mugeres y esclavas[157]; y no contento
con arrancarme un corazon que la ley natural habia ya hecho todo mio, me
vende  un hombre que aborrezco pudindome tener consigo[158]!

Vulvome  otro lado, y pregunto:--Linda damascena, t pareces
completamente feliz: hurfana en Siria, hallaste en Andaluca un jven
esposo que te sirve de padre, cuya opulencia te proporciona cuantos
goces puedes apetecer. La ventajosa posicion de tu marido debe llenarte
de orgullo, y cuando la edad te permita aparecer en pblico con el
rostro descubierto, brillar en tus ojos la satisfaccion de ver honrados
y aventajados  tus hijos.--Cunto te engaas! Ahora que soy jven nada
me halaga, porque la riqueza de mi esposo solo sirve para dorar las
prisiones en que vivo. Su desconfianza me humilla, y la vida de esposa
me es mucho mas insoportable que la horfandad. No gozo un solo instante
de libertad: mis siervas espan mis mas inocentes acciones; los eunucos
que de noche velan mi sueo, las almeas que t crees destinadas tan solo
 divertirme con sus bailes, las _tellaks_[159] que te imaginas
consagradas esclusivamente  mi servicio en el bao, son, sin
sospecharlo tal vez, los ciegos instrumentos de la tirana marital.
Oyes susurrar el aura entre las flores, no sabes si gime  si rie; as
son mis suspiros. Oyes cantar al pjaro entre sus dorados alambres, no
sabes si est alegre  si llora; as es mi canto.--Tu esposo es fiel sin
embargo al mandamiento del profeta, y no te niega su carioso homenage,
para qu quieres la libertad?--Di mas bien para qu quiero ese homenage
forzado si hay otras esposas que lo obtienen igualmente, y no soy yo la
que impera en su corazon. Ese obsequio legal me repugna: el profeta le
consiente darme hasta tres rivales, de modo que su obligacion se limita
 envilecerme una vez cada cuatro dias[160] renovando en mi corazon la
herida de los celos. Mira lo que dice nuestro libro sagrado al hombre:
No contraigas matrimonio sino con dos, tres,  cuatro mugeres. Elige
las que mas te agraden. Si no puedes mantenerlas, csate con una sola 
contntate con tus esclavas[161]. Tambien te engaas si te figuras que
el renombre y la gloria del marido pueden ennoblecer  la esposa
sepultada en vida, y que el velo que ahora cubre mi semblante[162] caer
con los aos para otra cosa que para hacer manifiesto el rubor de mis
megillas cuando mis hijos sean postergados  los de una advenediza
preferida.

Cmo suceden tan repentinamente en esa otra vivienda al son de los
laudes, inhumanos latigazos, y agudos lamentos  las dulces modulaciones
de los cantares? Ah! Una jven yemenita acaba de ser azotada por su
marido de resultas de una infame delacion.--Pobre muger: es posible que
el hombre que parte contigo el pan y el lecho te trate tan brbaramente?
Qu ley puede autorizarle  ser juez de su propio agravio si eres
culpada, y  ser el ejecutor de tu castigo?--Ay de m! el profeta se lo
concede. He sido acusada de desobediencia: mi culpa era bien leve por
cierto; pero no hay quien me defienda contra el brazo de mi irritado
esposo, porque la ley declara que los maridos agraviados por la
desobediencia de sus esposas pueden castigarlas, dejarlas solas en el
lecho, y _aun golpearlas_[163].

Veo  la puerta de la vivienda de un jeque poderoso un crecido
acompaamiento de caballos y camellos. Pas la hora de alatema[164], y
entran y salen los esclavos con gran recato y silencio sacando de
aquella casa fardos y lios que colocan sobre las acmilas. Parece de
pronto que se dispone algun largo viaje. A poco sale al zaguan, apoyada
en dos mugeres, con la frente inclinada al suelo y sollozando
amargamente, precedida de dos jvenes de semblante ceudo, hermanos
suyos, una esbelta Kinserita, toda velada de la cabeza al pi: al
colocarla en un camello vuelve los ojos llenos de lgrimas  los
arrayanes y cipreses que se descubren por entre los arcos del patio que
acaba de atravesar, y esclama:--Adios para siempre, objetos queridos
que me acompasteis en un breve sueo de felicidad ya disipado!--Adnde
vas, jven hermosa, ayer tan feliz y hoy tan afligida?--Me han
repudiado!--Te han repudiado, y no hace un ao se cubria de rosas y de
mirto el suelo de esa morada para recibirte, y resonaban los adufes
alzando las mugeres tu nombre en gritos de alegra[165] hasta las
nubes!--Ah! bien lo recuerdo: encendidas mas que aquellas rosas estaban
mis megillas cuando al pedirme para ese gallardo jeque,  quien yo
secretamente amaba, me dijeron mis testigos: el noble wal de Jaen te ha
pedido para esposa y te d de acidaque[166] presente una gran riqueza.
Si ests contenta, calla y no respondas, y tu callar es seal cierta
que consientes. Mi padre acababa de morir en guerra de frontera, y mis
dos hermanos se holgaban de mi buena estrella... Todo acab para m! El
cielo no ha querido dar hijos  mi esposo en su Kinserita antes tan
querida, y me repudia por estril. El profeta permite romper por
esterilidad un vnculo que la naturaleza hace indisoluble! Esperad tres
meses antes de repudiar  las mugeres que han perdido las esperanzas de
concebir[167].

--T al menos, digo  otra bella mora  quien veo salir de su elegante
retiro llevando de la mano dos nias, no sers repudiada por estril; y
sin embargo tus ojos hinchados, el velo que tambien te cubre, el atavo
de tus hijas, indican que te dispones  dejar la casa conyugal.--No soy
estril, no, pero tambien me veo repudiada. La causa apenas yo misma la
s: s tan solo que perd el corazon de mi marido, y que el ingrato jur
que me repudiaba. Cuatro meses hace que pronunciando l su juramento, me
cubr con este velo y me retir  ese aposento. Sostvome la esperanza
de la reconciliacion, mas esper en vano; nuestro vnculo est disuelto,
y yo recobro mi libertad[168]. Qu digo mi libertad? La muger lo deja
todo donde tuvo el primer tlamo, y solo el hombre recobra despues del
divorcio su primer estado! Llvome mis hijas, nico bien del alma de que
no se me despoja; mis hijos quedan aqu, y es fuerza separar  los
hermanos unos de otros como se separan las ramas que crecieron
entretegidas, cuando el hacha despiadada hiende  muerte el tronco.
Pasarn los aos, y si llegan  encontrarse se desconocern, lo mismo
que se desconocen la viga de una dorada techumbre y su hermana la viga
que se pisa enterrada en un pavimento.

Sorprendo en otra casa  una muger meditando con el Koran en la mano el
modo de cometer un delito para obtener la _atalca_[169] de su
marido.--Qu ests pensando en este recndito y solitario parge,
atrevida cordobesa? El libro del profeta est abierto en tus manos, y la
espresion de tu semblante denota sin embargo que tu espritu vaga
incierto sobre el _araf_[170] entre el cielo y el infierno.--El crmen
que medito me brinda con la suprema felicidad en la tierra. Estoy
estudiando si puedo volver  los brazos de un marido que me amaba y 
quien yo entregu toda mi alma.--Pues y el marido que hoy tienes?--No
le amo: prendado de mi hermosura me pidi en casamiento, y yo solo
consent con la esperanza de ser repudiada.--No comprendo  qu fin te
has envilecido pasando por el tlamo de un hombre  quien no dabas tu
f.--Toma este libro, y le: El que repudie tres veces  una muger, no
podr volverla  hacer suya sino despues de pasar por los brazos de otro
hombre que tambien la haya repudiado[171].--Y prefieres al marido que
tienes ahora el que por tres veces te repudi?--Le prefiero sin duda
puesto que solo  l amo; l tambien me prefiere  sus demas esposas, y
la tristeza le devora desde que me perdi. Ambos somos infelices por esa
ley que hace la tercera _atalca_ irredimible con la reconciliacion; pero
afortunadamente ella misma nos ofrece el remedio en un cuarto repudio, 
costa de un sacrificio que consentido por el primer esposo pierde su
vileza. Mi actual marido es de genio apacible, y sin embargo le detesto;
mi primer marido era irascible y arrebatado, y sin embargo le adoro:
misterios del corazon que no ha comprendido el que al tercer repudio
verbal hace la separacion forzosa.

La triste condicion de la muger mahometana me conduce  examinar la
condicion de los hijos y de los siervos. Veo declarado impune al padre
que prostituye  la sierva de su hijo[172]; impune tambien al que
prostituye  la muger de su siervo[173]; veo que el amo casa  sus
esclavos sin consultar su voluntad[174] como se unen los animales para
que encasten; veo que la condicion de mercanca, sujeta  las
alternativas de la estimacion y del desprez, empieza para la muger en la
misma infancia, porque el padre casa  la hija desde nia sin contar con
su parecer[175], y el tutor casa  su pupila si entiende que as le
conviene, prescindiendo de que ella entienda lo contrario[176].

Tal es la constitucion de la familia bajo esa secta dominadora. La
poligamia, destructora de todo rden domstico y pblico, que produce la
opresion de un sexo y la mutilacion del otro[177], que hace que el
matrimonio no sea un vnculo, ni la familia una sociedad, introduce
costumbres totalmente contrarias  la naturaleza del hombre social;
estas  su vez originan hbitos opuestos  la naturaleza del hombre
fsico; y de este modo se verifica que una religion que prohija como
inocentes las inclinaciones naturales corrompidas, condena  perpetua
barbarie al pueblo que la observa. No hay progreso donde no se seala 
las humanas acciones un tipo ideal y sublime  que aspirar, donde el
hombre llega sin esfuerzo, sin lucha, sin sacrificios, al que se supone
estado normal de la ley religiosa y civil.

Cun de otro modo comprende la humana perfeccion la religion del pueblo
dominado! Cun diversa es bajo sus santas leyes la familia! Nuestro
matrimonio, pudieran haber esclamado los perseguidos cristianos, no es
la promiscuidad de los irracionales, sino un consorcio indisoluble
elevado por Jesucristo al carcter augusto de Sacramento. No juzgueis
nuestra ley por nuestras acciones: sabemos que somos dbiles y
prevaricadores, pero se nos manda que seamos perfectos. Dios que conoce
al hombre y sus inclinaciones, porque conoce su obra y la obra del
hombre, no nos di leyes dbiles, cmplices de nuestras pasiones como
las vuestras y testigos impotentes de nuestros desrdenes, sino que nos
puso un freno, y este freno escluye de nuestra familia la poligamia y el
divorcio, restableciendo entre nosotros el matrimonio ednico, de dos
espritus en una sola carne, inviolable en su pacto, legtimo en su fin,
vivificador por su pudicicia. Nuestro matrimonio no reconoce por fin
legtimo el placer: su objeto es la formacion de una sociedad eventual,
blanco de las bendiciones de la religion como Sacramento. Lejos estamos
de la perfeccion que como un deber se nos inculca, porque la perfeccion
se halla en el complemento natural de las cosas, y nosotros empezamos 
vivir. La perfeccion de la simiente es la planta, la perfeccion del feto
es el hombre, la perfeccion del pueblo brbaro es el pueblo civilizado;
pero cmo habeis de civilizaros vosotros mas de lo que exige vuestra
ley? Tolerad, pues, que os enseemos lo que no sabeis, y si no lo
tolerais matadnos en buen hora; pero nosotros no podemos en conciencia
menos de advertiros que vais descarriados, porque es tambien deber
nuestro indeclinable amaros como  nosotros mismos aunque nos
aborrezcais. Podia el imperfecto paganismo, vanaglorioso con la virtud
privada de Arstides y Caton, satisfacerse con que estos se abstuvieran
de los infames juegos de Olimpia y de la diosa Flora; pero el
cristianismo no se contenta con la tolerancia del pagano, ni con el
olvido del levita, sino que exige la caridad solcita del
samaritano[178]. No era otro en verdad el mvil que impulsaba  los
mrtires espaoles, porque cuanto mas se acercaba el estado musulman 
su pleno desenvolvimiento, mayor tenia que resultar el contraste entre
las dos religiones tan opuestas en sus principios. De este contraste
resultaba el escndalo, del escndalo el celo, del celo la pugna, de la
pugna la persecucion y la muerte. Como serenas estrellas que en una
noche de bulliciosa y esplndida orga mandan  la tierra su vvido
resplandor por entre las negras nubes de un cielo de tormenta, as
vosotros, mrtires pursimos, brillais con hermosa claridad en los
sangrientos anales de la perseguida Iglesia de Espaa, contrastando la
divinidad de vuestra doctrina y testimonio con la falsa brillantez de
esa corte corrompida que tan  costa vuestra estais evangelizando.

Oh valor incomparable! Saben esos humildes y generosos confesores que
la persecucion arrecia, que el desacato de la profesion de f es ya
mirado como asunto digno de ocupar al consejo del rey[179], que la
estirpacion completa de la religion cristiana va  ser en breve el
negocio capital de la gobernacion interior del Estado; ven aumentarse el
nmero de los apstatas, entibiarse el celo de sus afligidos hermanos,
dilacerarse con nuevas heregas el seno de la Iglesia perseguida, ceder
los dbiles  la opresion y al oprobio, los tmidos  las amenazas, los
codiciosos  la agravacion de los tributos, los ambiciosos  las
liberalidades y promesas; dcenles que sus prelados mismos los obligan 
jurar que no comparecern ante los jueces  hacer pblica confesion de
su f, que en el consejo del Amir se ha acordado conceder  todo
musulman permiso para quitar la vida  cualquier cristiano que hable en
desdoro de su profeta y secta; y sin embargo nada les arredra. All va
la gloriosa falange! En ella la dama de esclarecido linage que hasta
ahora habia vivido ocultando su verdadera f, y que, depuesto ya todo
humano respeto, ha consumado el sacrificio para una madre mas costoso,
cual es el abandono de sus cariosos hijos[180]; en ella el rico
hacendado, hijo de mahometanos, que tomando de su herica esposa ejemplo
de abnegacion y fortaleza, y aleccionado en la provechosa escuela de los
justos perseguidos y encarcelados, reparte su riqueza entre los pobres y
las iglesias, y confia su prole ya en breve hurfana! al tranquilo
amparo de un humilde claustro de religiosas[181]; en ella el mendicante
peregrino de lejanas tierras enseoreadas por los infieles, que nacido
en la gloriosa Belen y profeso en el clebre monasterio de S. Sabas,
termina su trabajosa cuestacion por Africa y Espaa, pidiendo en
Crdoba al consejo de Abde-r-rahman el eterno descanso  la sombra de la
palma de los mrtires[182]; en ella numerosos monges, unos nacidos de
noble linage, otros nobles por sus hechos y virtudes; en ella finalmente
ricos y pobres, sabios  ignorantes en las humanas letras; versados en
los estudios y trato de los rabes, y extraos de todo punto  su lengua
y comercio; aventajados en la corte, y oscuros mozrabes de la Ajerqua;
casados, clibes, eunucos; los unos criados entre parientes mahometanos,
y sin embargo cristianos desde la infancia; los otros hijos de
cristianos, pero tenidos por musulmanes hasta el momento de recibir de
Dios el don de caridad y fortaleza, que los convierte de repente de
tibios y meticulosos en paladines declarados de la f, sedientos de la
salvacion de las almas y de las salutferas aguas de la tribulacion. La
edificacion de sus hermanos, la conversion de sus obcecados dominadores,
la espiacion de la pasada prevaricacion de Espaa[183], reclaman ese
sacrificio. All van, pues, gozosos y tranquilos: los mancebos
renunciando  sus doradas esperanzas,  su brillante porvenir,  la
ciencia,  los honores,  la gloria, al amor,  todo lo mundano; las
madres despidindose para siempre de sus inocentes hijuelos, en quienes
se compendian para ellas todos los placeres de la tierra, y estampando
en sus rosadas megillas el ltimo beso, que reciben dormidos, ignorantes
de su prxima horfandad. All van, animosos y decididos,  dar su sangre
por su f, por el cristianismo, por la verdadera civilizacion del mundo,
por la gloria del Criador, y  dejarse sepultar cadveres desangrados en
ese hondo rio, momentneamente agitado y luego otra vez magestuoso y
sereno. No podrn decir sus enemigos que los impulsa la vanagloria,
porque saben que sus nombres sern execrados prevaleciendo los apstatas
partidarios de Recafredo, y que el culto de los mrtires es severamente
castigado por los musulmanes y por los obispos prevaricadores[184]. Ese
es el premio que esperan de los hombres, esa la recompensa que les
tiene reservada el mundo, que los moteja de fanticos y alucinados, en
pago de lo que ellos se afanan y sufren por su emancipacion y progreso.
Vivirn al menos sus nombres en la memoria de la Espaa restaurada?
Vivirn, s, en los corazones de la gentecilla humilde y oscura, que es
la que ama las tradiciones piadosas y los recuerdos de sus santos;
perpetuarnse en las leyendas, en los martirologios y santorales, que,
fuera de las iglesias y monasterios, solo manejarn el devoto madrugador
que vive ignorado del mundo, y el solitario campesino que solo ve de la
gran ciudad las azuladas torres; pero los poderosos, los cortesanos, el
Estado, nada creern deberles ni se cuidarn de ellos, porque la
memoria, peso abrumador para la vida de los grandes, es como un mar de
plomo en que se hunden todas las antiguas glorias y escarmientos. El
calor de las nuevas impresiones le hace hervir un instante, y luego
gradualmente recobra la inmobilidad de la masa inerte. En l las cosas
de quilate se sepultan, y solo sobrenadan caas huecas y espumajos.

Pero si los hombres son ingratos con los mrtires, el Omnipotente al
menos se les declara propicio, y armado con todos sus horrores y
prodigios, atestigua por ellos, conturbando  los jactanciosos
dominadores. Corria el mes de setiembre, delicioso en la tierra de
Crdoba, y en uno de sus mas claros y serenos dias, los consternados
cristianos vean clavar en la ribera del Guadalquivir los cuerpos de dos
mancebos, nobles por su sangre y afamados por su ciencia, que acababan
de ser degollados, durando aun la ceniza de la hoguera encendida para
quemar los cadveres de otros dos mrtires. Oscurecise de repente el
cielo; cubrise de negras nubes sin que precediese anuncio de tempestad,
rompi esta con grandes truenos y relmpagos y granizo, y mientras los
hombres ofendian  la naturaleza con la muerte de aquellos dos justos,
con tanta crueldad sacrificados, esta demostr hacer por ellos
sentimiento enlutndose en medio de su mas esplendorosa gala[185].
Insensible el orgulloso Amir  tan evidente testimonio, jura lleno de
furor que raer de sus vastos dominios la cizaa de la f cristiana. Ya
el valor de los mrtires le conturba y le quita el sosiego, ya la
poblacion mozrabe le ocupa y le causa insomnios; la poesa, la msica,
las artes, los cuentos y relaciones de Zaryab y de sus favoritos no le
desenojan; conoce el valor de los buenos cristianos, el prestigio que
entre ellos alcanzan los prelados como Saulo, los doctores como Eulogio,
pero fia demasiado en la intimidacion que ejercen los malos obispos con
sus decretos y l con sus edictos, y desconoce la fecundidad de la
sangre derramada. El ao 852 se halla en su tercio final: veintiocho
cristianos han muerto  manos de los verdugos del Amir; su obispo y su
mas caro maestro conocen ya el rigor de las prisiones. Ay de los que se
atrevan en lo sucesivo  desafiar su saa! Dos eunucos cristianos, sin
embargo, uno natural de Granada y otro venido del Oriente, llamados el
primero Rogelio y el segundo Serviodeo, aquel monge y anciano, este mozo
y de estado  nosotros desconocido, penetran denodadamente en la
mezquita mayor un viernes, en ocasion de hallarse el templo todo lleno
de gente all congregada para hacer su azala. Sabida es la escrupulosa y
nmia atencion con que observan los musulmanes viviendo entre cristianos
hasta las mas pequeas prescripciones de su ritual, porque los sectarios
de Mahoma son esclavos de su religion como de su gobierno: no hay
creyente que antes de entrar en la mezquita  orar, ya sea en dia juma,
ya en otro dia cualquiera, no haga en las fuentes del atrio sus
purificaciones  abluciones, con todos los requisitos prevenidos por la
Ley y la Sunnah; ni hay quien se atreva  penetrar en el recinto sagrado
sin dejar en el prtico el calzado con que anduvo por las calles y
plazas; ni quien una vez dentro de la casa de adoracion, no ocupe el
parage asignado  su edad y sexo, no haga mirando  la kiblah las
incurvaciones y postraciones  que estan obligados los fieles, y no siga
en todas las oraciones y actos de su ceremonial al Imam con aquel rden,
regularidad mmica y afectada compostura, propios de una religion de
meras formas. Rogelio y Serviodeo, desprecindolo todo, se entraron en
el templo con mpetu extrao, sin ablucion, sin despojarse del calzado
inmundo, sin hacer acto alguno de los que el culto musulman impone.
Debieron los servidores de la mezquita mirarlos al pronto como dementes;
al verlos atravesar con infraccion de todas las reglas establecidas, 
paso precipitado, por las hileras y departamentos de hombres, nios,
hermafroditas[186] y mugeres, fijarian en ellos los muslimes sus ojos
atnitos sin esplicarse la causa de tan punible desacato. Pero antes de
presenciar el gran delito que se prepara, cmplenos observar, aunque sea
de ligero, esas singulares ceremonias de que hemos hecho mrito, para
comprender mejor el sangriento escndalo, la alarma y el enojo, que los
dos osados cristianos debieron producir en los musulmanes cordobeses y
su gobierno. Un poco de paciencia, buen lector: luego terminaremos el
cuadro de los furores de los Amires, y de las justas venganzas del
cielo.

Los musulmanes dan una importancia suprema  todos los actos exteriores,
porque las grandes promesas de Mahoma se libran en ellos. Al que se
lava el cuerpo segun manda la _Sunnah_, y va temprano al templo, y se
pone cerca del Imam para oirle con atencion sin hablar palabra, le
escribe Dios nuestro seor, dicen los doctores del Koran, por cada paso
que d, el premio correspondiente  un ao de adoracion, y  un ayuno de
todos los dias. El dia del juicio, aaden, se le aparece la Aljama en
forma de hermosa figura ataviada con vistosos arreos: l pregunta:
quin eres? y ella le responde: soy la Aljama, que vengo  atestiguar
delante de Dios cmo acudiste al cumplimiento[187]. Ceremonias
exteriores tan poderosas, que sirven de espiacion y justificacion, y que
equivalen en mrito  la mas rigorosa penitencia, escusado es decir si
se observarn escrupulosamente. Verdad es que estas frmulas se
consideran nulas sin la recta intencion, as que la azala, dicen los
telogos rabes, es una esttua que figur Dios lo mismo que figur los
animales, ponindole por alma la intencion[188]. Pero como la mera
intencion es fcil de formar, no por eso la religion mahometana resulta
menos cmoda. La pureza del corazon se recomienda, pero no se d
medicina para lograrla: no importa: todo va bien mientras el cuerpo
aparezca puro de inmundicia exterior, y mientras las azalas obligatorias
se hagan en los tiempos y con las posturas, lecciones y jaculatorias
requeridas, siguiendo al Imam con precision automtica, y como si
dijramos  golpe y medida de resorte: exactamente de la misma manera
que hacen la carga  once voces los hroes de oficio que entretienen las
naciones para un caso de guerra, y sus habilidades los perros sabios
que en teatrillos ambulantes los imitan en casos de paz. H aqu pues
cmo se santifica el pueblo que rige el poderoso Abde-r-rahman II.
Estamos en plena festividad, dia de viernes, dia juma: dia por cierto en
que sufri un solemne desaire el gran profeta Mahoma mientras estaba
predicando en la mezquita de Medina. Hallbase en lo mas crtico de su
peroracion, cuando sonaron de repente los tambores que anunciaban la
entrada de la caravana de mercaderes en la ciudad; y todos entonces,
escepto doce fieles de f tenaz y aguerrida, abandonaron el templo
dejando al predicador con la palabra en la boca. Esta falta de respeto
le sugiri la feliz idea de hacer bajar del cielo la Sura  captulo
LXII de su Koran, titulada _el viernes_, y cuya aleya undcima dice as:
Cuando el inters los estimula, corren los hombres al punto adonde su
voz suena, y abandonan al ministro del Seor. Diles pues: los tesoros
con que Dios os brinda son mas preciosos que todo bien perecedero. Dios
es el mas generoso de los bienhechores[189]. Este pesado chasco no
quita que sea el viernes el mas dichoso dia que alumbra el sol, y que en
l (los muslimes al menos as lo suponen) criase Dios  nuestro padre
Adan; que en l lo pusiese en la gloria, y luego lo bajase  la tierra,
y que en l muriese; que en l deba ser el juicio, y que no haya en l
animal que no est en confusion desde que amanece hasta ponerse el sol
esperando la hora de la comparecencia, esceptuadas las gentes y
espritus[190]. En este dia al que hace la azala le son perdonados todos
los pecados que tenga sobre su alma.

Siendo por consiguiente la azala del viernes tan eficaz, es claro que no
se descuida el hacer con toda minuciosidad la purificacion que  ella
precede, y que es como la raiz y fundamento de la Ley musulmana; porque
est escrito que _no recibir Dios la oracion sin la purificacion_[191],
y Mahoma ha pronunciado que _la religion est cimentada sobre la
limpieza_[192]. _Oh vosotros los que creeis, antes de comenzar vuestra
oracion lavaos el rostro, y las manos hasta los codos, y restregaos la
cabeza, y los pis hasta los talones, y purificaos si hubiseis tenido
polucion. Si estuviseis enfermos,  hubiseis tenido coito, tomad 
falta de agua polvo limpio, y frotaos con l la cara y las manos. No
quiere Dios angustiaros, sino haceros puros y derramar sobre vosotros
sus gracias para que seais agradecidos._ As se espresa el Profeta en
la Sura quinta de su Koran, y sobre estas palabras arman los musulmanes
toda la artificiosa y ridcula mquina de su purificacion y abluciones.

Amanece, pues, el gran dia, y empieza en las casas de los fieles
muslimes la faena de los lavatorios, que no concluye sino en el atrio de
la mezquita; porque los viernes es obligatoria la asistencia  la azala
del templo, y obligatoria tambien una ablucion general de todo el
cuerpo, la cual no puede hacerse cmoda y decentemente sino en el propio
hogar. Esta ablucion general, llamada _tahor_,  _tahara_, es tambien de
precepto en las dos principales festividades de pascua de Ramadan y
pascua de Carneros, en la peregrinacion  la casa santa de la Meca, y en
ciertos casos de natural impureza[193]. El que hace _tahara_ no solo
tiene que lavar todo su cuerpo, enjuagarse, limpiarse la dentadura,
espeler las mucosidades, y raerse el bello, sino que est obligado 
observar el rden y la forma establecidos para estas diversas
operaciones; de tal manera, que no le sirve la ablucion, si en vez de
concluir lavndose los pis, segun est prescrito, acaba lavndose las
manos  la cabeza, y si en lugar de mojarse el cuerpo tres veces, como
es tambien precepto tradicional, se lo moja dos  cuatro. Los requisitos
de la _tahara_ son varios: se empieza lavndose las manos, siguen los
demas miembros por su rden, y se concluye por los pis. Ademas debe
hacerse en lugar limpio, y empezarse el lavatorio del cuerpo desde la
cintura abajo, invocando al Criador, echndose luego el agua por la
cabeza, restregndose el casco con los dedos, sin necesidad de que
deshagan sus trenzas las mugeres, y finalmente, mojndose primero el
hombro derecho y despues el izquierdo; todo esto con agua limpia de rio
 de mar, de pozo  fuente,  llovediza, con tal que no haya caido en
ella cosa muerta por pequea que sea. Como sin embargo de la ablucion
general se requiere para antes de orar la purificacion ceremonial 
sagrada, llamada _alguado_, que consiste solamente en lavar la cara, las
manos hasta los codos, la cabeza, y los pis hasta los tobillos, con el
aditamento de enjuagarse la boca, sonarse sorbiendo el agua y frotarse
los oidos, que ha establecido la _Sunnah_, es claro que el que se
propone cumplir religiosamente estas ceremonias tiene bastante en que
entretenerse antes de principiar la oracion pblica. Esta segunda
ablucion,  purificacion sagrada, cuya virtud se pierde segun los
expositores de la ley y tradicion por veinte causas (que omitimos
especificar por poco decentes)[194], y que por lo tanto es forzoso
repetir con mucha frecuencia, tiene sus requisitos y prcticas que la
hacen bastante curiosa  los ojos de los profanos. Llega el muslim al
atrio de las abluciones, y antes de visitar la casa donde se custodia y
venera su Koran, hace una visita oficial  la letrina: lava luego sus
manos, vulvese de cara  la quibla, se sienta, enjuaga su boca,
descarga sus narices, y entre tanto pronuncia la frmula: En nombre de
Dios. Mientras se hace esta ablucion se suspende todo coloquio: cada
cual va por su rden cumpliendo con las ceremonias establecidas sin
curarse de lo que hacen los demas. A la locion de la cara, con la cual
pide el creyente  Dios que la emblanquezca el dia del juicio, sigue la
del brazo derecho, por la que pide que le d su carta aquel dia en su
diestra; luego la del brazo izquierdo, con lo que intenta significar que
no se la d en la siniestra; luego sigue la frotacion de la cabeza, para
que Allah le cubra con su piedad y le conserve sus cinco sentidos; luego
la de los oidos para que le haga oir Allah su divina palabra y el pregon
de Bilel[195] en el Paraiso; luego la locion del pi derecho para que se
le afirme en el puente del _Sirath_, y la del izquierdo finalmente para
que no le sirva de embarazo al atravesarlo. Si reparas bien en los actos
de los que van acudiendo al hermoso patio de los naranjos, llamados por
el aliden[196]  la azala de adohar, observars que los ritos para
hombres y mugeres son los mismos, que unos y otros comienzan la ablucion
con la mano derecha, que jams ayudan con la izquierda  la absorcion
del agua por la boca y narices, que la mano izquierda se destina  otros
usos menos nobles, que todos repiten las abluciones hasta tres veces, ni
mas, ni menos, que todos se abstienen de consumir en esta operacion
demasiada agua, de frotarse los pis desnudos, de echarse el agua en la
cara de golpe, y de ensuciarla con salivas y otras inmundicias. Habrs
advertido tambien que  medida que van entrando en el patio los muslimes
van dejando bajo los prticos el calzado con que andan por la calle, y
que para penetrar en la mezquita usan otro calzado limpio, sobre el cual
hacen la locion de los pis. Vers  los hombres descubrirse la cabeza
para la frotacion que impone la Ley, y  las mugeres no, porque la
tradicion les consiente que cumplan esta ceremonia por debajo del velo 
manto que las cubre todas, con tal que puedan llevar las manos al
colodrillo sin deshacer la mata de sus cabellos. Ultimamente, no vers
hombres y mugeres juntos ni en el atrio ni dentro del templo: cada sexo
tiene asignadas sus puertas para entrar en uno y otro, y sus
departamentos  secciones en el interior de la mezquita: la muger recoge
el manto sobre su rostro dejando solo destapado un ojo[197], y hace sus
abluciones separada de los hombres, porque en ella todo es pudendo,
hasta los brazos y el cuello: todo,  escepcion de las manos, los pis y
la cara. Entindase esto de la muger libre, porque en la esclava no se
consideran pudendas mas partes que las que el hombre mismo est obligado
 ocultar,  saber, desde la region umbilical hasta las rodillas. En
cuanto  la costumbre de taparse la cara con el velo  manto,
propiamente llamado _almalafa_[198], ya dejamos apuntada la disposicion
legal en que se funda esta que de pronto parece seal de esquisita
pudicicia[199], y que en realidad es solo cebo artificioso y pretesto
hipcrita del lenocinio, segun muy autorizados votos[200]. Mahoma la
recomienda sin duda porque la hall establecida en el Oriente, donde era
el manto considerado como ornamento para las casadas, y como adorno y
velo para las doncellas. Las almalafas eran de lino por el estilo de las
que se tejian en Galilea,  de seda como las usaban las Fenicias, unas
blancas, otras de diversos colores: muchas veces finsimas, sutiles y
trasparentes como el _theristro_ griego, cuyo nombre, as como el de
_palio_ y _caliptra_, le dan algunos historiadores del Bajo-Imperio y
otros escritores de la Iglesia; y en esta forma la usaban las meretrices
en el mundo antiguo, las cuales se envolvian en un theristro difano
como el ambiente para poder presentarse en pblico desnudas[201].

En el atrio de la mezquita, donde hay aguas abundantes, no puedes gozar
el espectculo de los que con mucha f y entusiasmo se restregan los
miembros con polvo, tierra, y aun barro, imaginndose quedar muy
curiosos y aseados. La ley musulmana exige que  la hora de la azala se
haga siempre la purificacion ceremonial, y que donde falte el agua, como
puede muchas veces acontecerle al caminante, al encarcelado, al que est
escondido huyendo de fieras  de enemigos, se eche mano de la tierra, de
la arena, de la yerba, de las piedras, del csped, del barro, de todo lo
que la naturaleza haya criado sin intervencion humana[202]. Esta
singular purificacion se llama el _tayamun_; ya puedes figurarte si ser
edificante y hermosa la figura de un devoto muslim apeado de su caballo
en medio del campo, haciendo sus incurvaciones con la cara tiznada de
lodo, vuelto hcia la Meca[203]. No deliraron tanto jams las naciones
paganas que mas materializaron la razon de las purificaciones; no
digamos los Romanos, que hacian sus decorosas y solemnes lustraciones,
en manera alguna ridculas, antes bien interesantsimas por el
sacrificio de las vctimas; pero ni los Baneanos del Mogol[204], ni los
Bracmanes, de quienes se cuenta que todos los dias antes de salir el sol
van al rio y en l se meten, unos hasta el pecho, otros hasta la
garganta, creyendo quedar all limpios de sus pecados; ni la gente india
vulgar, que, persuadida de que las aguas limpian el alma, corre desalada
 los grandes estanques de las Pagodas, y  los dos sagrados rios Ganges
y Cason, en cuyas ondas purificadoras aman muchos dejar la vida[205].
De estos al menos no se refiere que se hayan entretenido  se
entretengan en hacer objeto de ceremonias la inmundicia natural,
cotidiana, y aun necesaria, del organismo animal, ni que sean tan
materiales y nmios que se crean obligados  repetir la ablucion si
omitieron en ella alguna pequeez,  si al lavarse los brazos empezaron
v. g. por los codos, en vez de empezar por las puntas de los dedos[206].

Cesaron las abluciones de los creyentes, yese dentro de la mezquita la
_alicama_  convocacion que los llama  orar. Ya est levantada la
azala, ya comienza la oracion[207]; es la hora de _adohar_, el sol est
en la mitad exacta de su carrera, el Imam ocupa el mimbar, entra el
pueblo con paso grave y mesurado por las espaciosas y elegantes puertas
que conducen  las once naves mayores. Los hombres entran por unas
puertas, las mugeres por otras,  fin de que cada sexo ocupe su
respectivo compartimiento[208]. Todos al pisar el umbral sagrado
levantan en seal de admiracion las manos, esclamando en voz baja:
Dios es el mas grande! Este primer acto no creas que es espontneo;
es de ritual. El que entre  orar magnifique  Dios, y levante sus
manos de modo que sus pulgares se hallen  la lnea de sus oidos:
aplique luego la mano derecha sobre la izquierda, y ambas debajo del
ombligo, y diga alabando  Dios: bendito sea, oh Dios, tu nombre,
exaltada tu dignidad, glorificada tu alabanza; no hay mas Dios que
t[209]. As lo verifican todos:  la _magnificacion_ sigue la
_estacion_; durante la estacion, en la cual no le es permitido al muslim
separar las manos de la postura referida, ni doblar las rodillas, ni
cargar el peso del cuerpo sobre una pierna mas que sobre otra, se
implora el auxilio del Altsimo contra Satans apedreado, y luego se
pronuncia la clebre invocacion _Besm ellah elrohman el rahim_ (en
nombre de Dios clemente y misericordioso), que para los mahometanos es
como para nosotros los cristianos la seal de la cruz, y con la cual
principian todos los actos importantes de la vida. Las dos ltimas
palabras se dicen secretamente. Refiere uno de los mas famosos
comentadores del Koran, que cuando esta invocacion baj del cielo, las
nubes huyeron al oriente, los vientos se calmaron, la mar se conmovi,
los animales empinaron las orejas para oir, y los demonios cayeron
precipitados de las esferas celestes[210]. Empieza el Imam en seguida, 
la cabeza de todos los creyentes formados en hileras, la lectura del
proemio  Sura primera del Koran, y ellos en secreto le van siguiendo.
Magnfica en verdad es esta primera oracion, despues de la cual puede
decirse que en la azala no hay otra. Dice as:

    Gloria  Dios, Seor de los mundos!
    La misericordia es su atributo:
    l es el rey del dia del juicio.
    Adormoste, Seor,  imploramos tu auxilio.
    Dirgenos por los caminos de aquellos  quienes has colmado de beneficios,
    De aquellos que no provocaron tu clera y se preservaron del error.

Al proferir el Imam estas ltimas palabras, los asistentes dicen:
_Amen_. Sigue inmediatamente otra magnificacion con la frmula conocida
Dios es el mas grande (_Allah ua aqbar_), y despues tienen lugar las
incurvaciones y postraciones y asentaduras, interpoladas con
jaculatorias, y dispuestas por la tradicion y los telogos musulmanes
con tantos requisitos, tanto subir y bajar, tanto encorvar la espalda y
enderezarla, tanto sacar y remeter el vientre, tanto jugar de piernas y
de cuello, y tanto agitar de pis encogiendo uno y estirando otro, y
volviendo los dedos  la quiblah, que ni tengo yo paciencia para rtelo
desmenuzando, ni t la tendrias para seguir atendindome[211].
Observemos, si te place, que desde el comienzo de la azala hasta el fin
van siguiendo los asistentes toda la mmica del Imam que la rige,
exactamente lo mismo que siguen en sus movimientos los reclutas al cabo
instructor,  como en ciertos juegos de los nios (oh recuerdo
agridulce!) sigue todo el corro al que dirige la farsa repitiendo sus
palabras  imitando sus gesticulaciones[212]. Mejor que pudiera yo
hacerlo, te esplicar el dibujo que aqu te pongo lo que es
_incurvacion_ y _postracion_[213]. Mira en l reproducidas estas dos
posturas capitales: el que hace la incurvacion (_rucz_) pone las manos
sobre las rodillas, y las espaldas al nivel de la cabeza; en esta
posicion pronuncia las esclamaciones de ritual, y  bien vuelve 
enderezarse,  bien se postra en tierra, segun el estado y perodo de la
oracion. Al postrarse para hacer su _adoracion_ (_uchud_), procura con
todo esmero que toquen en la tierra la frente, la nariz, los codos, las
manos abiertas, las rodillas y los dedos de los pis. Al sentarse
procura tambien no hacerlo sobre ninguno de los dos pis, sacndolos por
el lado derecho, o juntando con el muslo derecho la planta del pi
izquierdo.

[Illustration: INTERIOR DE LA MEZQUITA DE CORDOBA.]

Ocupados en este ejercicio mas propio de jimios que de seres racionales
estaban los muslimes cordobeses, y la soberbia mezquita de bote en bote,
cuando penetraron resueltamente en ella los dos cristianos Rogelio y
Serviodeo. El pueblo suspende sus ritos, lzase un imponente murmullo,
seal segura de un grave escndalo; el Imam enmudece asombrado; al
murmullo sucede una amenazadora gritera, como siguen en la mar los
bramidos de las olas  la susurrante brisa que anuncia las tempestades.
Qu intentan esos dos hombres temerarios que abrindose paso por las
apiadas hileras se adelantan forcejeando hasta cerca del Santuario?
Qu palabras son las que vienen  proferir en este venerando recinto,
interrumpiendo solemnes ceremonias, infringiendo leyes y tradiciones,
desafiando las mas terribles prohibiciones[214] y esponiendo la vida al
justo furor de la escandalizada muchedumbre? Oh abominacion! oh delito
monstruoso y nefando! El magestuoso y sonoro idioma del Hedjaz
consagrado por el profeta de Dios  la promulgacion del Koran, es
prostituido y vilipendiado por sus atrevidas lenguas en obsequio del
profeta nazareno[215]: nada menos intentan esos criminales
alucinados que convertir con una insensata predicacion los corazones de
tantos miles de creyentes, fieles y fervorosos, al culto del Hijo de
Mara, escarneciendo la doctrina y nombre de Mahoma. Pobres insensatos!
Como si no supiramos distinguir el bien del mal, vienen ellos 
predicarnos que son males los bienes de la tierra, que miente y nos
engaa el que nos prometi el placer en este mundo y la felicidad en el
otro[216]. Perezcan esos dementes, acabemos con todos ellos, estngase
en el Andals la abominable peste de la Palestina! As claman los mas
celosos, y arremolinndose en torno de los dos indefensos cristianos,
emprenden con ellos  golpes, los derriban  bofetadas y empellones, y
de buena gana los habrian muerto dentro del mismo templo como en
desagravio de su[217] profanacion; mas acudiendo el Cad de la Aljama,
se los entregan para que les aplique la pena de muerte y mutilacion de
manos y pis,  que se hicieron acreedores por su delito, y excitan 
sus regidores  concluir de una vez con el nombre de cristianos por
medio de una persecucion sangrienta y sin tregua. El fuego de la ira
popular prende en el corazon del sultan, y el monarca que en su juventud
blasonaba de justo abandonando  los jueces las causas de los cristianos
sediciosos, se jacta en la vejez de cruel, consagrndose personalmente 
discurrir penas atroces y medios escepcionales de intimidacion. Pero
conociendo que la crueldad le ahuyenta los vasallos, y que la misma
razon de Estado que manda castigar la rebelda le aconseja no trasformar
en hroes  los rebeldes, imagina que es preferible poner  los
confesores la mordaza de la obediencia, robusteciendo el decreto del
desautorizado Recafredo con un solemne canon conciliar, al cual no
puedan oponer los cristianos objecion alguna. Cosa fu pensada y hecha
la reunion de metropolitanos y obispos llamados  secundar tan satnica
invencion. Celebrse el concilio convocado por el tirano islamita[218]:
el miedo y el rigor luch en los pechos de los prelados con el amor 
la justicia: querian no faltar  esta, ni exasperar mas al rey.
Ofreciseles conciliar lo uno con lo otro disponiendo el decreto
artificiosamente, de suerte _que la corteza de la letra,  que habian de
mirar los infieles, sonase  prohibicion de presentarse al martirio,
pero que bien mirado el sentido, cual podian conocerle los prudentes
cristianos, no incluyese ofensa de los mrtires_[219]. Pero esta
resolucion caus escndalo entre los cristianos ignorantes, desagrad 
los mas ilustrados, y fu objeto de severas impugnaciones; causa tambien
de reprobaciones y persecuciones nuevas. Saulo y Alvaro la censuraron:
crese que S. Eulogio hizo lo mismo[220]. El obispo fu segunda vez
encarcelado: el sabio doctor tuvo que ocultarse: los seglares nobles y
conocidos temian por instantes la misma pena: todos andaban acobardados,
atribulados, huidos. Abde-r-rahman al ver frustradas sus esperanzas se
entrega de nuevo  su delirante saa. Una infernal complacencia le
conduce  una alta galera de su alczar, desde donde espera cebar la
ansiosa mirada en un espectculo horrible, pero adecuado  su sed de
venganza. Ah, que el infeliz no cuenta con que en favor de los
desvalidos mrtires est ya armado el cielo!... Penden de sendos rboles
all abajo, reflejndose siniestramente en las claras aguas del _gran
rio_[221], dos objetos denegridos que se destacan sobre el verde
pardusco de las alamedas: la brisa que mueve las hojas mueve tambien en
ellos una especie de copo de leve crespon que  veces se desvanece como
una bocanada de negro humo. Fija bien en ella tu vista, cruel anciano.
Qu descubres entre las copas de la arboleda? Oh intenso y brbaro
placer! Son los cadveres de Emila y Jeremas, tostados y desecados por
el sol de otoo, con sus cortadas cabezas clavadas en los troncos 
hincadas en las puntas de las ramas. All cerca se mueve alguna gente:
yense, soplando el viento de mediodia, algunos martillazos que dobla
el eco de los vecinos collados, y  poco aparecen clavados tambien otros
dos cuerpos horriblemente mutilados. Sin manos, sin pis, sin cabeza,
baados en su propia sangre, aun fresca, que brilla cuajada  gran
distancia, presentan un cuadro espantoso que hiela el corazon y hace
cerrar los ojos  los que por all transitan descuidados. Solo
Abde-r-rahman puede contemplarlo sin horror, y no solamente sin horror,
sino con esa terrible sonrisa propia de los placeres que asesinan. Ha
reconocido los cadveres de los dos ltimos mrtires, y esclama como
fuera de s: Aqu mis hijos, aqu mis consejeros y mis maulis! Aqu
todos los mios! Vedlos dnde asoman aquellos dos temerarios que
profanaron nuestra Aljama con sus cuerpos impuros: pareciles buena la
suerte de los otros dos insensatos cuyos despojos denegridos son hoy
pasto de los cuervos, sin duda porque vieron que despues de degollados
les hacian duelo las nubes y los vientos: id, y mandad en mi nombre que
 los cuatro les pongan fuego, para que sus inmundos cadveres no causen
mas espanto  mis muslimes; y ahora vern los obstinados secuaces del
Hijo de Mara, que as como su Dios no envi  esos un ngel que los
librase de la cuchilla del verdugo, tampoco les enva ahora lluvias para
apagar la hoguera que ha de reducirlos  ceniza. Comuncase velozmente
el mandato; pero qu acontecimiento inesperado ha turbado de sbito al
glorioso Amir? Inclina mstio la frente sobre el pecho, y su semblante
se cubre de una palidez mortal: su pi vacila, acuden los suyos 
sostenerle, todos le preguntan, y  nadie responde. Ah! el Dios de
quien acaba de blasfemar ha anudado su lengua, y el ngel esterminador
ha estendido sobre l sus alas invisibles[222]. El rey altivo que habia
subido  los altos miradores  gozarse en la ejecucion de su brbaro
decreto desafiando la clera del cielo, baja  su lecho de muerte
convertido en insensible tronco en brazos de sus esclavos. Acudan presto
los mdicos y los astrlogos; lloren las hijas, mesen sus cabellos Tarb
y Kalam[223], Ashif y las concubinas[224], las esclavas y los eunucos;
enmudezcan Algazzal y Ben Xamr[225] y todos los cortesanos y maulis
lisonjeros; abandone Zaryab su laud enriquecido, y olvide por ahora sus
entretenidas aventuras... Paso al cadver del Amir, conducido al
sepulcro mientras consumen las hogueras los restos de sus cuatro ltimos
mrtires[226]!

Su hijo Mohammed ocupa el trono: para l y para todos sus consejeros son
tambien meras coincidencias casuales las seales tremendas con que el
Omnipotente ha hablado  los opresores. El sistema de Abde-r-rahman II
contina en pi, pero sus resultados van siendo cada vez de mas bulto:
mas culto  la razon de Estado, alma de la poltica pagana, y mas
vctimas en el hogar domstico; mas bondad y complacencia con los
sumisos, y mas tirana con los que disienten; mas cobarda y
envilecimiento en los malos cristianos, y mas entereza y heroismo en los
confesores (si es posible que fuera de los lmites de lo ordinario haya
grados en lo maravilloso) Recafredo, Bodo, Samuel, Esteban Flaco,
Hostigesio, Servando[227]: prelados sacrlegos, cristianos apstatas,
cunto llanto costais vosotros  la dilacerada Iglesia de Espaa!
Vosotros, unidos  los perseguidores, atizais la hoguera en que se
purifica la f; mas ay, que entre tanto fomentais la ruina y la
despoblacion, contribus  ahuyentar  los buenos, introducs el cisma
entre los perseguidos, corrompeis  los sencillos, avergonzais  los
doctos, escandalizais la cristiandad! Vosotros sois los nicos autores
de muchas abominaciones que la posteridad no podr ver escritas sin
rubor y confusion. No los satisface ver  los pobres cristianos echados
de palacio[228], privados de estipendio los que militan, y todos en
general agoviados con los tributos; ni ver derribados por tierra los
templos y monasterios[229] donde quizs vosotros mismos celebrsteis el
sacrosanto sacrificio. Sacrlegos, blasfemos, apstatas, hereges,
rprobos ante Dios y ante los hombres, maldecs de vuestros propios
hermanos, confesores y mrtires, infamais y calumniais  sus mas dignos
prelados, inventais satnicos ardides para esquilmar y desustanciar 
los atribulados mozrabes, haciendo tributarias las iglesias y altares
para enriquecer el erario del tirano con las sagradas oblaciones del
templo, y consumais con inicua farsa la deposicion de los buenos
obispos. Oh qu tiempos! qu angustia y turbacion! Las crceles estn
llenas de clrigos; las iglesias privadas del oficio de sus prelados y
sacerdotes; los tabernculos divinos en horrenda soledad; las araas
estienden sus telas por el templo; el aire calma en un total silencio;
no se entonan ya en pblico los cnticos divinos; no resuena en el coro
la voz del Salmista, ni en el plpito la del Lector; el Levita no
evangeliza en el pueblo; el sacerdote no quema incienso en los altares,
porque herido el pastor, se desparram el rebao: esparcidas las piedras
del santuario, falt la armona en sus ministros, en los ministerios, en
el santo lugar. Y en tanta confusion solo resuenan los Salmos en lo
profundo de los calabozos[230]! Y sin embargo, qu preciosa no ser la
f cuando se mantiene  toda costa? Qu viva cuando no se apaga en tal
tormenta? Es que la f se asemeja mas al ascua que  la llama, y mas
arde mientras mas la combaten los vientos de la tribulacion.

Dios por otra parte sigue alentando  sus fieles y correspondindoles
amoroso con recprocos testimonios. Pero cun tremendo para sus
enemigos es el modo de atestiguar del Seor de los mundos! El monarca
que al estampar la huella en el solio causa una especie de frenes de
jbilo en su corte; que al ao siguiente de su entrada en Crdoba en
medio de entusiastas aclamaciones pudo decir con orgullo  sus enemigos
la gracia del sultan hace llover beneficios sobre las casas de los
buenos vasallos, pero su clera es capaz de coronar ochocientas almenas
de sus murallas con ochocientas cabezas de rebeldes[231]; finalmente,
ese rey tan halagado de la suerte en las batallas, que difundiendo el
terror del nombre agareno por los estados de D. Ordoo lleva sus armas
victoriosas hasta las orillas del Garona[232], no es mucho que
embriagado por el incienso de las lisonjas, sea ciego como su padre 
los patentes avisos del cielo. Un dia del ao 871 estaba el Amir en su
cmara entretenido con un esclavillo muy lindo y gracioso que tenia
sobre sus rodillas. Era un dia cubierto de pardas nubes, con gran
tempestad de truenos y relmpagos. El katib Abdallah ben Aasim entr
para despachar, y el rey le pregunta:  qu vienes en semejante dia?
qu podemos hacer hoy?--Seor, responde Abdallah, dicen las gentes que
es bueno estar con nios cuando truena, y yo digo lo mismo:

    Bueno es estar con nios--cuando retumba el trueno,
    de copas y convite      --el estrpito oyendo:
    que gira  la redonda   --el escanciano bello
    mientras nubes coronan  --los rboles del huerto.
    Ves las ramas engadas  --del dulce y grato peso,
    que el viento las menea,--que brillan en el suelo?

Tanto agrad al rey esta improvisacion, destello genuino del
materialismo horaciano, que mand traer dulces y colacion, copas y licor
Sahb, y que viniesen los msicos y cantores. Durante el convite hacia
el rey que el esclavillo provocase la verbosidad de su katib: djole al
oido que le tirase una copa  la cabeza, y el nio lo ejecut al punto:
felizmente Abdallah acert  evitar el golpe, y esclam: Oh linda cara,
no seas cruel, que no est bien la crueldad con la hermosura: el cielo
hermoso cuando sereno es muy apacible, y ahora su saa nos horroriza y
espanta[233]. Sus palabras parecian un agero. Aquel mismo dia fu
Mohammed  la mezquita  la hora de la azala, y hallndose en ella
arreci la tormenta: ya el trueno y el relmpago se percibian juntos, y
 poco con horrsono estruendo cay un rayo en el soberbio edificio de
Abde-r-rahman I, sobre la alfombra misma en que oraba el sultan, dejando
instantneamente sin vida  dos personas de su comitiva[234].--Justo
castigo del cielo! pensarian espantados algunos de los cristianos
ocultos, que por temor de la persecucion fingian seguir de grado la vida
y costumbres de sus opresores[235].--Allah est por el sultan!
prorumpirian los muslimes mas fervorosos al ver que el rayo habia
dejado ileso  Mohammed matando  su mismo lado  dos hombres. Dirn
estos lo mismo cuando lleguen  la envanecida corte las tristes nuevas
de calamidades mayores?

El ao 873 toca  su trmino: en Crdoba no se reciben mas que noticias
de infortunios y desastres. Ha sido tan grande la sequa en todas las
tierras dominadas por los islamitas, en Arabia, Siria, Egipto, frica y
Espaa, que han fallado los manantiales y las fuentes, los campos no han
producido frutos, y la esterilidad y caresta han sido como fabulosas.
Ha muerto de hambre la gente pobre, el hambre y las aglomeraciones de
cadveres han producido una horrible pestilencia, causa  su vez de una
gran despoblacion. En Arabia va quedando la madre de las ciudades
desierta de sus vecinos; apenas se ve en ella mas que gente pasagera, y
la Caaba est cerrada  naturales y peregrinos[236]. Viene el ao 874, y
con l nuevos escarmientos. El dia veintidos de la luna de Xawal,
habiendo amanecido el sol claro como de costumbre, empieza hcia la hora
de _almagrb_  moverse la tierra, con espantoso ruido y
estremecimiento. Acompaan al terremoto rfagas violentas que desploman
muchos edificios, torres y alminares; envuelven la ciudad rpidas y
densas nubes oscurecindola de repente; los estampidos del trueno suenan
tan terrficos y repetidos, que el pueblo congregado en la mezquita
mayor se siente sobrecogido de invencible espanto. Seis musulmanes caen
en pocos instantes muertos; los demas, cediendo al terror, huyen en
encontradas direcciones dejando la azala interrumpida. Solo el Imam y
unos pocos devotos permanecen en sus puestos. Entre tanto el huracan
arranca de cuajo las arboledas seculares, la tierra se abre,
desmornanse los peascos, muchas fortalezas y palacios quedan nivelados
con el polvo: las aves abandonan sus nidos, las fieras salen de sus
madrigueras, y los habitantes, temiendo ser sepultados vivos entre sus
desquiciados muros, buscan en el campo abierto un refugio donde implorar
la clemencia del Eterno[237].

Nunca los hombres han visto ni oido cosa semejante. Para colmo de
infortunio, este mismo ao sufre Mohammed una gran derrota en sus
huestes toledanas y cordobesas que le obliga  solicitar la paz del rey
leons. Las armas cristianas empiezan  adquirir nuevo brillo: Alfonso
III fortifica  Zamora y  Toro, funda  Porto y restaura  Chaves y
Viseo; y Mohammad muere disertando como filsofo[238], mientras sus
vasallos rebeldes desafian su poder como guerrero. A no ser por las
enojosas disensiones ocurridas entre los cristianos, quizs el imperio
islamita occidental se hubiera disuelto bajo los dos inmediatos
sucesores de este Sultan.

Es muy de observar cmo se refleja en la famosa mezquita cordobesa la
suerte de cada reinado. Abde-r-rahman II y Mohammad, menos afortunados
con los cristianos y con los muslimes sediciosos que sus antecesores,
solo dejan en ella un leve recuerdo de su pasagera grandeza. No son
monarcas que conquistan y fundan: esta gloria solo pertenece 
Abde-r-rahman I  Hixem; pero son monarcas conservadores, obsequiosos
con la razon de estado, celosos de su autoridad, amantes del fausto y de
la magnificencia; y es sabido que los reyes llamados  conservar son mas
esplndidos que creadores, mas propensos al lujo y  los placeres que 
los goces de las grandes innovaciones. Todo el tributo que un personage
rico de medios y sin mision innovadora puede ofrecer al genio de su
siglo, se reduce  derramar sus tesoros sobre las obras de los artistas.
As literalmente lo ejecutan Abde-r-rahman II y Mohammad,  cuya
oriental prodigalidad debe la gran mezquita el oro que aun hoy ostenta
en muchos de sus capiteles. Sus sucesores Al-Mundhir y Abdullah alcanzan
el mismo destino: enrgicos y resueltos cuando se trata de hacer la
guerra y de administrar justicia, nada hacen por el progreso del arte.
Ni cmo es posible que consagren al mundo de la belleza sus
meditaciones un prncipe como Al-Mundhir, que apenas brilla cual fugaz
metoro pasando en dos aos escasos de su proclamacion en Crdoba  su
muerte en el campo de batalla, y un prncipe como Abdullah, su hermano,
que aunque llamado  encanecer bajo el solio, vive siempre envuelto en
una atmsfera de sangre y de esterminio? Ambos fueron justos, ambos
valientes y generosos, piadosos y clementes, en ambos lucieron las dotes
que distinguen  los grandes reyes, y sin embargo ni el uno ni el otro
lograron hacer poca en los anales de la civilizacion rabe-hispana. Tal
vez por lo mismo que fueron mas humanos con los vencidos, mas tolerantes
con los infelices cristianos mozrabes que sus jactanciosos
predecesores; por lo mismo que mantuvieron con religiosidad las paces
que con los reyes de Asturias y Leon ajustaron, y porque fu menos
visible bajo su imperio el antagonismo de las dos civilizaciones; por
eso mismo quiz palidece en cierto modo la arbiga cultura  su sombra,
y  pesar del incremento que durante su administracion alcanza la
riqueza pblica, ningun monumento grande marca la huella de las bellas
artes en sus dominios. Porque no es precisamente el oro el fomento de la
noble arquitectura; no son las pocas de mayor riqueza ni los estados
mas prsperos los que escogen las varoniles doncellas hijas predilectas
del genio para hacer sus apariciones en la tierra: muchas veces por el
contrario se complacen en visitar  las generaciones mas trabajadas por
las pblicas calamidades, mas menesterosas y mas faltas de sosiego, como
para hacer ver  los mortales que los goces de la inteligencia no se
compran, sino que solo se obtienen cuando  Dios place dispensarlos.

No busquemos, pues, en la suntuosa Aljama recuerdos de la grandeza de
los sultanes despues de los tiempos de persecucion y de escndalo, de
lucha y de encono, que personifican Abde-r-rahman y Mohammad, hasta que
llegue el dia en que el primer Califa cordobs ponga el complemento al
proyecto gigantesco del primer Amir. Dirase que al desaparecer de la
escena de horrores y protestas las colosales figuras de S. Eulogio,
Alvaro, Saulo, Samson y Valencio, gloriosos maestros de mrtires,
desaparecen con ellos los esfuerzos del islamismo fascinador. Cristianos
y muslimes parecen olvidados de sus respectivos destinos: malgastan
aquellos en sus discordias intestinas el fecundo calor que solo debian
emplear en la santa empresa de la reconquista, y embotan en luchas
fratricidas el noble sentimiento de religion y patriotismo que inspir
 sus mayores la generosa protesta de Covadonga; los mahometanos por su
parte desperdician tambien en interminables guerras de partidos la
energa que comunicaba antes  sus corazones el precepto de la guerra
santa, y ocupados en sofocar sediciones, celebran paces cuando  sus
reyes conviene con los enemigos del Islam. Cristianos y musulmanes viven
por espacio de medio siglo como vecinos tranquilos, con mas paz aun de
la que entre s se conceden los hijos de una misma religion y de una
misma sangre. Pero el hombre no es dueo de alterar los decretos de la
Providencia, y muslimes y cristianos tienen que terminar forzosamente la
obra para que fueron conducidos  acampar frente  frente en las
frtiles llanuras de Espaa. Llegar la poca en que recobrando los dos
antagonistas sus instintos primitivos, y ambos interiormente impelidos 
ventilar la secular contienda iniciada en el Oriente, se determinen 
declararse implacable guerra, aspirando cada cual  quedar dueo
esclusivo del campo; y entonces volvern nuevamente  pronunciarse las
facciones genuinas de los dos opuestos principios. Y entonces tomarn de
cada parte el templo y el palacio, en que se reflejan la vida civil y
religiosa del magnate y del pueblo, su fisonoma especial y privativa,
para no volverse  confundir[239] hasta que en uno  otro campo la
soberbia mole de la civilizacion se desplome y quede reducida 
escombros.

El arte musulman ha iniciado su carrera admirablemente al abrigo de las
asiduas meditaciones de los dos primeros amires. Cmo no habia de salir
una cosa grande de un nido calentado por guilas caudales? Pero h aqu
reproducida la fbula de Leda[240], porque tambien el arte cristiano
comienza  desplegar vistosas alas, cobijado por los Alfonsos y Ordoos,
no menos respetables que los Abde-r-rahmanes y los Hixemes, y este, lo
mismo que su mulo, aspira  la inmortalidad. Los dos fueron engendrados
en la hermosa reina griega, porque en realidad es la misma musa que
inspir  los arquitectos de Pericles y de Alejandro la que revela ahora
sus graciosos y nobles contornos bajo el tosco paludamento visigodo y
bajo la abigarrada vestidura siria; los dos se jactan de haber sido
producidos por un aliento divino, los dos se llaman hijos de Jpiter, y
efectivamente tan egregias dotes ostentan  porfia cada cual por su
lado, que muchos dudan cul sea la verdadera obra inspirada por la
Divinidad. Pero cuenta que el uno es Cstor, y el otro Plux, es decir,
que el uno es mortal y el otro no. El arte arbigo, formado por el
consorcio de la belleza griega con la fantasa oriental, como Cstor
engendrado en la union de Leda con Tndaro, perecer lo mismo que
pereci el hroe griego, al paso que el arte cristiano, producto de la
belleza antigua desarrollada en Atica y Corinto y del espritu fecundo
que la gracia de Dios comunic  la humana mente por mediacion del
Verbo, durar cuanto dure el mundo, as como es inmortal tambien el
hermoso Plux, hijo de Jpiter y Leda. Los dos artes gemelos, pues, son
aventajados en belleza: los dos crecen y se desenvuelven paralelamente
ricos de medios y de seduccion; y ha de llegar el dia en que  fuerza de
trato y de comunicacion, se identifiquen tanto en sus gustos, que llore
el uno con inestinguible llanto la prematura muerte del otro, as como
Plux llor la muerte de su hermano y le am hasta el estremo de cederle
la mitad de su inmortalidad para que los dioses le restituyesen por
intervalos  la vida.

Es muy curioso ver cmo se dispone el Cstor musulman  disputar la
palma de la inmortalidad, mientras el Plux cristiano crece bajo su
sombra. A quin mejor que  los tres califas cuyas imgenes van ahora 
deslizarse por ante nuestros ojos, pudiera estar encomendado el
desarrollo de ese poderoso vstago oriental? Ved  Abde-r-rahman el
Grande,  ese esclarecido prncipe que encadena con una mano el Africa 
Espaa y con la otra sofoca las aejas rebeliones, dando al cabo de dos
siglos unidad  independencia al imperio mahometano de Occidente. Es el
primer Califa andaluz, el primero que toma el nombre de Miramamolin
(_Amiru-l-mumenin_)  gefe de los cristianos, y de defensor de la
religion (_An-nasir lidin-illah_), y que consigue dar  su corte una
magnificencia y un esplendor que igualan, si no esceden,  la pompa y
gala desplegadas por los soberanos de la estirpe de Abbs. Nada falt 
su educacion para hacer de l un prncipe modelo segun las ideas de su
secta. A la edad de ocho aos ya sabia las mximas del Koran y las
tradiciones de la _Sunnah_, la gramtica, la potica, los proverbios
rabes, las biografas de los prncipes, la poltica y el arte de regir
los imperios. Monta  caballo con gallarda, maneja con destreza el arco
y el dardo, sabe hacer uso de toda clase de armas. La fama de su
grandeza se dilata por el mundo, y solicitan su amistad los soberanos de
Constantinopla, de Alemania, Francia, Esclavonia, Italia, Navarra y
Barcelona; los embajadores estrangeros regresan  sus crtes admirados
de la cortesa y suntuosidad con que fueron recibidos: un rey cristiano
destronado[241] refiere como obtuvo de l agasajadora hospitalidad, y
confiesa que por su mediacion recobr la perdida salud y el trono. Con
razon esclama un inspirado poeta al contemplar su grandeza: _Empieza una
nueva luna; oh t que por la gracia de Dios imperas, dime quin es
capaz de sobrepujar tu gloria[242]!_ Verdaderamente se inaugura tambien
para el arte una nueva era de progreso y esplendor bajo la proteccion de
este Augusto de los califas: la arquitectura arbigo-bizantina llega por
su impulso al cenit en su atrevida carrera: la elegante y rica
ornamentacion neo-griega acaba de cubrir los garbosos lineamientos
latino-prsicos,  la razonada distribucion del ornato se agrega la
magnificencia y gala de los colores y esmaltes, de los estucos y
mosicos, de los nuevos procedimientos introducidos en Crdoba por los
artistas de Constantinopla, que con habilidad mgica convierten la dura
pasta del vidrio y de los metales en deslumbrador brocado de oro y
terciopelo[243]. Lleg ya la poca de cultura y grandeza que habian
soado Abde-r-rahman II y Al-hakem I, y que ellos  pesar de su ardiente
anhelo no habian podido disfrutar por no consentrselo las indmitas
razas cristianas. Acab la superioridad de Bagdad: la corte de
Abde-r-rahman III brilla como brill la corte de Al-Raschid, y la misma
capital del imperio griego ha de envidiar  Crdoba sus maravillas
despues de haberla ayudado  crearlas. Oh siglo afortunado para los
hijos del Islam! En ps de la colosal figura del Augusto cordobs vienen
igualmente benficos para su pueblo y formidables  los cristianos otros
dos gigantes: Al-hakem III y Almanzor. Despues de ellos, rpida ser la
decadencia del Califato, porque  ningun Estado pagano le fu dado jams
clavar la estrella de su fortuna en el punto culminante de su rbita;
pero en tanto que trascurren para los muslimes las bonancibles lunas de
estos tres reinados, y para la Espaa cristiana los dias de llanto y
luto  que la condenan enconosas rivalidades y sangrientas escisiones;
en tanto que el dcimo siglo consuma su temida evolucion entre ruinas y
siniestros presagios en que la cristiandad acobardada le la sentencia
de muerte de la humanidad y del mundo[244], qu de prodigios, qu de
fantsticas escenas va  realizar el arte sarraceno! Como un misterioso
nigromante que por arte satnica evoca de la region de las sombras,
contrastando con el general espanto, deliciosos cuadros que mienten los
placeres del Paraiso, as la arquitectura sarracena, ese Cstor valiente
 impostor de la Espaa rabe, hace surgir antes de entonar el Califato
su himno de muerte, creaciones incomparables, tales que despues de
volverse  hundir en la sima de la nada, las han de tener por fabulosas
las generaciones venideras.

Al pi de la quebrada sierra, al abrigo de los helados vientos del
norte, y sobre una alfombra de esmeralda, lecho regalado para una
sultana viciosa y mimada, nace consagrada al amor y  los placeres del
mas ostentoso Califa, la peregrina Medina Azzahra: poblacion mgica en
que el caprichoso arte oriental parece agotar sus tesoros, como para
demostrar que la arquitectura puede con sus fbricas igualar las mas
fantsticas descripciones de la poesa. A su lado, y formando con ella
como un broche de dos perlas gemelas con que adorna su cinto de torres
la reina de Andaluca, descuella la encantada Medina Azzahrah,
magestuosamente asentada en la ribera del Guadalquivir, rodeada de
deleitosas quintas y vergeles, que gozan los wazires, katibes, generales
y favoritos de Almanzor, como prenda y testimonio de su liberalidad.
Azzahra y Azzahrah ocupan con la galana y soberbia Crdoba, cpula del
Islam, tienda de sus guerreros, trono de los sultanes, una extension de
diez millas de tierra florida, en que brotan sin cultivo el azahar y la
rosa, y esas diez millas de paraiso terrenal estan de noche iluminadas
por una sola hilera de fanales, tan unidos entre s, que forman una zona
de deslumbradora luz. En estas dos poblaciones y en todos los veintiun
suburbios de la gran ciudad, ergense como por encanto mezquitas,
mercados, baos y bazares, en que acumula el arte sus bellezas.
Prodganse sus primores, y mquinas ingeniosas de juegos hidrulicos y
otros entretenimientos, en las casas de campo propias del Sultan y de
los ciudadanos poderosos, notables todas por la magnificencia de su
estructura  por su deliciosa situacion[245]. Para aumentar sus
seducciones el arte islamita, prohija con infraccion de la ley religiosa
los recursos de la escultura como medio de reproduccion de la naturaleza
animada, y aunque este poderoso auxiliar no entra declaradamente con
todas sus facultades sino como un mero accesorio de la ornamentacion
monumental, sin embargo los muslimes timoratos ven con escndalo campear
sobre la fachada del palacio de Azzahra una esttua de muger, figuras de
animales en las fuentes de sus jardines[246], en la puerta principal del
palacio de Crdoba una figura de hombre, y finalmente, en el acueducto
que une la sierra con la parte occidental de la ciudad, un leon colosal
revestido de lminas de oro puro con dos piedras de inestimable valor en
los ojos, el cual vierte por la boca las aguas traidas de la montaa en
el gran depsito de la poblacion.

Observemos la accion del arte en la Aljama bajo los tres Califas, y
veamos si se justifica el entusiasmo del que escribi esta jactanciosa
sentencia: Crdoba sobrepuja  todas las ciudades de la tierra por
cuatro cosas: por el puente que tiene sobre el Guadalquivir; por su gran
mezquita; por su Azzahra, y por las ciencias que en ella se
cultivan[247].

Vemos primeramente  un sabio  intrpido arquitecto del califa
An-nasr[248] demoler el antiguo alminar, y levantar en su lugar otro
cuya mole de considerable altura no tiene igual en el mundo por su
distribucion y proporciones. Emplanse en echar sus cimientos cuarenta y
tres dias, profundizndolos hasta encontrar agua. Trece meses dura la
construccion de la soberbia torre, toda de piedra franca y mortero, y de
tan singular artificio por dentro, que conteniendo dos ramales de
escaleras en una sola caja, pueden las gentes subir por uno y otro sin
verse hasta llegar arriba. Ciento siete peldaos tiene cada ramal. Esta
elegante almenara que el pueblo cordobs contempla absorto, mide
cincuenta y cuatro codos desde su arranque hasta la parte superior del
domo abierto, al cual vuelven la espalda los almuedanes que convocan 
la oracion girando por el balcon saliente, cuya graciosa balaustrada
cie en derredor los cuatro muros como un ligero anillo; y desde este
balcon corrido hasta el remate, levanta otros diez y ocho codos[249],
coronndose con tres hermosas manzanas, dos de oro y una de plata, de
tres palmos y medio de dimetro cada una, de las cuales parten dos
gallardos lirios de seis ptalos que sostienen una granada de pursimo
oro. Presenta en sus cuatro frentes catorce ventanas, la mitad con dos
claros y la otra mitad con tres, formados con columnas de jaspe blanco y
encarnado, y sobre las ventanas un coronamiento de arquitos macizos
sustentados en columnillas del mismo jaspe. Estas ventanas comparten
admirablemente el macizo de los muros, todo cubierto interior y
esteriormente de preciosa tracera relevada, cuyos lindos dibujos es
imposible describir. Al recibir la noticia de que est terminada la
obra, acude An-nasr presuroso desde su predilecta mansion de Medina
Azzahra, sube  lo alto de la torre por una escalera bajando por la
otra, y despues de examinar cuidadosamente el edificio, pasa al Maksurh
de la mezquita, hace dos arracas, y se retira complacido. Con razon
puede estarlo, porque la mezquita Aljama de su Crdoba es ya un
verdadero tesoro del arte arbigo-bizantino. El emperador Constantino
porfirognito, cuya corte dirige la marcha del arte en Oriente y
Occidente, se esmera en proporcionar  la capital del Califato nuevas
seducciones, sin creer desdorada su dignidad por convertirse en joyero
de la Sultana del Btis[250]. Todos los demas emperadores y reyes que
directa  indirectamente reciben de Constantinopla ideas de buen gusto y
magnificencia, trasmiten tambien  la poderosa corte de Andaluca los
frutos hermosos de aquellos trasplantados grmenes[251]. Hoy es una de
las primeras dignidades de la Iglesia Btica el encargado de trasladar
desde el asiento de la reina del Bsforo al encantado palacio de
Azzahra, las primorosas esculturas que admiran con mezcla de placer y de
escndalo los rgidos observadores del Koran[252]; maana es nada menos
que un santo, procedente de uno de los mas austeros cenobios de
Alemania, el comisionado para llevar al temido Califa los esquisitos
productos del arte germnico[253]; un obispo Eliberitano, mandado
consagrar por el mismo Abde-r-rahman, es luego el elegido para promover
y fomentar ese comercio y correspondencia mtua de las dos
civilizaciones cristiana  islamita[254]; finalmente, la Crdoba de
An-nasr es el emporio de las artes, los ingenios de los paises mas
adelantados acuden  ella poniendo  competencia sus creaciones, y todo
lo grande, todo lo bello, todo lo primoroso del arte monumental en Asia,
en Africa y en Europa, deja su sello, su ofrenda y su tributo en la
soberbia Caaba de los Umeyas.

[Illustration: PUERTA DE LAS PALMAS.

_Catedral de Crdoba._]

Y sin embargo el fervoroso entusiasmo de Al-hakem encuentra todava
nuevos medios de embellecimiento: resuelve prolongar las once naves
ciento cincuenta pis ms hcia el mediodia, construyendo un santuario
que no tenga igual en el orbe. Dejemos  un historiador rabe[255], cuya
autorizada voz suena hoy por primera vez en nuestro idioma vulgar,
referir la meritoria reforma de este Sultan. Lo primero que hizo
Al-hakem, luego que sucedi en el Califato, fu ocuparse en aumentar y
hermosear la mezquita Aljama de Crdoba. Fu este el primer acto de su
gobierno, encargando la inspeccion de las obras  su hagib y espada de
su estado Chafar ben Abde-r-rahman, el Eslavo, por decreto espedido 
cuatro dias por andar de la luna de Ramadhan del ao 350 (961 de J. C.)
al dia siguiente de haber sido jurado Califa. En el decreto se prevenia
al mencionado Chafar que comenzase por hacer los acopios de piedra
necesarios para los cimientos; y as fu que el acarreo comenz en la
misma luna de Ramadhan. Habase el alczar de Crdoba llenado de
gente[256], de manera que  las horas de la azala la mezquita no podia
contenerla, y los asistentes se apretaban y atropellaban por falta de
espacio. Al-mustanser[257], pues, se di prisa  la construccion del
nuevo edificio que se habia de aadir, y sali en persona de su alczar
para hacer las mediciones y trazar la construccion, llamando para que le
asistiesen en dicha operacion  los maestros y gemetras, los cuales
trazaron el nuevo edificio desde la quibla de la mezquita hasta lo
ltimo del atrio, cogiendo esta aadidura en su longitud las once naves.
Tenia de largo lo aadido noventa y cinco codos de norte  mediodia, y
de ancho de oriente  occidente otro tanto, como el ancho de toda la
mezquita. De esto cort el pasadizo del alczar, destinado para la
salida del Califa  la azala, al costado del mimbar, dentro de la
Maksurh, con lo cual el nuevo edificio lleg  ser la mas hermosa
aadidura jams hecha  mezquita alguna.

En el ao 354 se termin la obra de la _cubba_[258] que coronaba el
mihrab en la parte de la mezquita que aadi Al-hakem. Fu esto en la
luna de chumada postrera.

En el mismo ao se comenz  colocar el _sofeysaf_[259] en la mezquita
Aljama de Crdoba. Habia el emperador de los griegos regalado  Al-hakem
una porcion de aquella manufactura, y este le habia escrito rogndole le
enviase tambien operarios, tomando ejemplo de lo hecho en una ocasion
semejante por Al-walid ben Abde-l-malek, cuando estaba construyendo la
mezquita de Damasco. Volvieron, pues, los embajadores que Al-hakem envi
al emperador griego, trayendo consigo un artfice y ademas trescientos
veinticinco quintales de _sofeysaf_ que aquel prncipe le mandaba de
regalo. Al-hakem mand luego hospedar convenientemente al artfice
griego, y proveerle de todo lo necesario con la mayor abundancia; lo
cual hecho, dispuso que varios de sus esclavos trabajasen con l  fin
de instruirse en su arte. Hicironlo as, ayudndole en la colocacion
del _sofeysaf_ traido del Oriente, y aprendiendo con aquel maestro
hasta lograr perfeccionarse en dicha industria y trabajar por s solos,
como lo verificaron luego que el maestro se volvi  su tierra, pues
Al-hakem le despidi por no necesitar mas de l, con muchos regalos de
vestidos y otros objetos. Por lo demas, en la aadidura de Al-hakem
compitieron y rivalizaron los maestros mas afamados de toda la tierra.

Del 10 al 20 de Xagel del citado ao cabalg Al-hakem de Azzahra  la
mezquita de Crdoba, y entr en ella, y examin detenidamente las obras,
y lo que ya estaba concluido. Luego mand recoger las cuatro columnas
que estaban antes sirviendo de jambas  la puerta del antiguo _mihrab_,
y que se custodiasen en lugar seguro para colocarlas en el nuevo, que
por su mandato se construa  la sazon con la mayor perfeccion y
solidez. Eran las cuatro columnas de incomparable hermosura en su
gnero.

La historia de lo construido por rden de Al-hakem es en todo notable.
Mientras se estaba haciendo la obra, se suscit una acalorada disputa
entre los arquitectos respecto del punto hcia el cual debia mirar la
quibla, con objeto de colocar el nuevo mihrab  santuario donde debiese
estar realmente. Unos pretendian que debia estar al sur como habia
estado siempre, y como la habia situado An-nasr en su mezquita de
Azzahra; al paso que los mas entendidos en matemticas y astronoma
sustentaban que debia fijarse un tanto inclinada hcia el oriente[260].
Divididos as los pareceres, el faquh Ab Ibrahim se present 
Al-hakem, y le dijo: Oh prncipe de los creyentes! Todas las gentes de
esta nacion han vuelto constantemente sus rostros al sur al hacer sus
oraciones: los Imames que te precedieron, los doctores, los cades y
todos los muslimes en general, dirigieron siempre sus miradas al sur
desde los tiempos de la conquista hasta hoy: al sur inclinaron siempre
todos los _tabes_ como Musa Ibn Nosseyr y Haush As-san'an (Dios los
perdone!) las quiblas de cuantas mezquitas erigieron en esta region.
Recuerda, oh prncipe, aquel proverbio que dice: mejor es seguir el
ejemplo de los otros y salvarse, que perderse por no seguir la senda
trillada. Oido lo cual, esclam el Califa: Por Allah, dices bien!
Seguir el ejemplo de los _tabes_, cuya opinion en esta materia es de
gran peso. Y mand que la quibla se pusiese donde el faquh proponia.

Erigise entonces el santuario al estremo de la prolongacion de las
naves, en la central como habia estado siempre, mirando exactamente 
mediodia. Entre el muro interior del sur y el muro esterior reforzado
con torreones, se dej un espacio de unos quince pis, que se dividi en
once compartimientos correspondientes  las once naves de la mezquita;
el del centro se destin al santuario, y los de los lados se reservaron
para habitaciones de los ministros del culto y otros usos. Quedaba de
este modo el Mihrab en la mitad justa del lado del sur, con dos alas
iguales una  cada lado. En el ala de occidente habia un pasadizo
secreto, que conducia desde la mezquita al alczar por medio de un arco
que unia ambos edificios, pues el palacio que habitaban en Crdoba los
califas se dilataba hasta muy cerca del templo por el lado de poniente.
Este pasadizo, cuyas puertas estaban artificiosamente dispuestas[261],
sin duda para la mas completa seguridad del alczar y de la mezquita,
abria paso  lo interior de la Maksurah, recinto suntuoso y reservado,
que por los tres lados de oriente, norte y poniente, comunicaba con las
naves cortando tres de estas en su longitud, y por el mediodia formaba
cuerpo con el muro interior de la mezquita. Era la Maksurah un lugar
privilegiado, cerrado en contorno por una especie de cerca  verja de
madera, primorosamente labrada por ambas haces interior y esterior[262]:
estaba coronada esta preciosa cerradura de almenas, para que por su
destino de cortar toda comunicacion entre el Califa y el pueblo imitase
mas propiamente la forma de una muralla. Esta magnfica armazon, de
veinte y dos codos de altura hasta su remate, daba su nombre  la parte
de fbrica que ocupaba, mas magnfica aun que su contenido y que el
nuevo trozo de la nave central que iba desde la antigua hasta la moderna
quibla, que era rico en sumo grado por las labores y dorados de sus
capiteles y pilastras[263]. La fbrica en que se armaba la Maksurah
propiamente dicha formaba en su planta un gran rectngulo partido en
tres, casi cuadrados, sobre los cuales se levantaban tres domos
bizantinos de peregrina esbeltez. El domo de enmedio servia como de
vestbulo al santuario, y era de los tres el mas sorprendente por sus
proporciones, perfiles y decoracion. A qu deciros lo que era? Esta
parte de la mezquita se conserva en lo principal; mejor pues os referir
lo que todava es para asombro y mengua del arte moderno. Figuraos un
recinto donde la solidez de la construccion, las dificultades mas
grandes del arte y los clculos de la ciencia, se hallan tan
admirablemente disfrazados, que el conjunto que se ofrece  la vista
aparece como una concepcion fantstica que no puede subsistir. Nueve
siglos de existencia tiene ya, sin embargo, esta especie de creacion
potica, que mas que una construccion de piedras, mrmoles y mosicos,
columnas, arcos, impostas, zcalo y cpula, se creeria una morada
encantada, area  impalpable, labrada por las fadas del Oriente; y no
hay el menor indicio de que tan maravillosa fbrica no pueda durar aun
otros nueve siglos en igual estado. Estriba toda la mole en una especie
de cmara claustreada con una tan sutil arquera, que las columnas
parecen las varas del pabellon de una princesa trtara, y los arcos
inferiores que de unas  otras voltean, festones de recamadas cintas,
primero apretadamente arrolladas, y dispuestas luego en forma de aspa,
entregadas  sus naturales ondulaciones, solo prendidas por las
estremidades. Digna hubiera sido esta peregrina decoracion del vestbulo
del palacio de Malek Johanna en Susa aun para el dia de boda de una de
sus hijas[264]. Sobre los arcos de festones,  propiamente hablando
_angrelados_, que se cortan como queda dicho formando un aspa dentro de
cada intercolumnio, se elevan siete graciosos y leves arcos de
herradura, que muriendo en el muro de mediodia, cierran el cuadro y
terminan el cuerpo bajo del suntuoso vestbulo que describo. Encima de
esta doble arquera, en que las esbeltas columnillas superiores se
representan como lindos y giles mancebos circasianos encaramados en
hombros de esclavos indios con las ballestas levantadas, corre una
imposta, labrada y ligera, que abraza y corona los cuatro frentes y
divide la fbrica del domo en dos zonas, alta y baja, esta cuadrangular,
aquella de distinta forma, segun vas  ver. Sobre esta imposta que acabo
de mostrarte descansan grciles columnillas emparejadas, volteando
grandes y atrevidos arcos semicirculares, con tal arte dispuestos, que
parecen imitar sus curvas guirnaldas entrelazadas de un corro de
hermosas odaliscas, porque los arcos voltean, no desde cada columna  la
correspondiente de la pareja inmediata, sino dejando la pareja inmediata
en claro: de este modo, siendo dos las parejas de columnillas que
estriban en la imposta en cada frente, se forman en el espacio ocho
arcos torales, en dos grandes cuadrilteros contrapuestos, sus arranques
se cruzan formando ocho puntas de estrellas (prosicamente diriamos
_pechinas_), y en el centro resulta un anillo octgono con ocho
graciosas caidas como prendidas  los capiteles de las ocho parejas de
columnas. Entre punta y punta, un elegante arco ultra-semicircular, al
cual se adapta una tabla de alabastro calada, deja  la vista paso
dudoso al azul del cielo; con esto, ostentando la cpula que sobre el
octgono y sus pechinas se levanta un verdadero prodigio del arte
mosica por los dibujos y vivos esmaltes con que en ella se fingen las
mas preciadas estofas del Asia, el domo bizantino reproduce  la
imaginacion del que absorto lo mira una ligera tienda de campaa de
sedas, lino y oro, fija en tierra con ocho varas dobles colocadas en
crculo, henchida por un recio viento, y como tirando para desprenderse
y alzarse rpida  la region de las nubes. Parecida  esta concibe la
mente enardecida con las maravillosas descripciones de las leyendas
orientales, las tiendas de Baharam Gur y de los ostentosos reyes del
Catay.

[Illustration: CAPILLA DEL MIHRAB, desde un angulo (Catedral de
Cordoba)]

[Illustration: CAPILLA DEL MIHRAB.

(Catedral de Cordoba.)]

Por entre la elegante arquera que mas que sostener el domo parece
pender de l, como penden de un chal de Persia sus entretejidos
caireles, y que  los ojos esperimentados de un famoso viajero del siglo
XII era superior por la delicadeza de su ornato  las mas esquisitas
producciones del arte griego y musulman[265], aparece al fondo la
sorprendente fachada del _Mihrab_[266], que cuando recibe los
reflejos del sol poniente brilla como un pao de brocado cuajado
de pedrera, y que debia deslumbrar como la vision de un palacio
encantado de lapislzuli, oro, carbunclos, rubes y diamantes, cuando en
el mes de Ramadhan ardian bajo aquella esmaltada cpula las mil
cuatrocientas cincuenta y cuatro luces de la lmpara mayor y el gran
cirio de sesenta libras que luca al lado del Imm[267]. Esta fachada, 
pesar de su imponderable riqueza, no presenta la menor confusion: todas
sus lneas estan trazadas para servir de ornato y realce al arco que d
entrada al santuario, pues no tiene mas partes que estas: el arco con su
espaciosa archivolta, sus jambas lisas con columnillas entregadas en su
grueso, su arrab[268] contornado de grecas, y una ligera arquera sin
vanos en la parte superior, sobre cuyo macizo descansa la imposta que
divide los dos cuerpos alto y bajo del domo[269]. Pero es tal la
profusion y galanura del ornato de cada una de estas partes, que es
preciso renunciar  pintarla con la pluma. Qu dovelas, qu archivolta,
qu enjutas, qu tableros, qu recuadros, qu arquera trebolada, qu
tmpanos, qu entrepaos! Y despues, qu deliciosa combinacion de las
grecas con los follages persas y bizantinos, y con las figuras
geomtricas! No son estas ltimas, sin embargo, las que mas campean,
como sucede luego en la degenerada ornamentacion propiamente musulmana;
lo principal ahora son las grecas, mas  menos sencillas, unas de
garbosos vstagos con sus hojas formando postas, otras de caprichosas
ajaracas en que los troncos y las folias, la palmeta griega y el loto
asirio, el lirio y el tulipan, las pias, las flores de ojos y los
contarios, se combinan de mil diversos modos, trazando siempre los
tallos y las hojas las mas graciosas curvas, y el todo reunido las mas
elegantes cenefas, la mas caprichosa tracera. Adase que esta
ornamentacion est toda ejecutada sobre mrmol delicadamente esculpido,
ya desnudo y blanco, ya revestido de menudsimo mosico de diversos
colores cuajado con vidrio y oro; que las inscripciones cficas que se
leen en ella alternando con el luciente _sofeysaf_ son tambien de oro
sobre fondo encarnado  azul ultramarino; finalmente, que las
columnillas de los dos cuerpos alto y bajo son de mrmol con los
capiteles dorados; y si ademas teneis  la vista el dibujo de este
bellsimo vestbulo, os podreis formar una leve idea de la creacion mas
maravillosa que existe del arte rabe-bizantino, y del arrobo que
produce en el alma del que en su original la contempla. En el grueso de
cada jamba del arco de entrada al santuario hay dos columnillas, una de
mrmol negro y otra de jaspe, con capiteles de mrmol blanco
prolijamente esculpidos. Si no le enga  Al-Makkar su ciego
entusiasmo, estas cuatro columnillas fueron antiguamente dos de jaspe
verde y dos de lapislzuli. Sobre ellas asienta  modo de cimacio una
imposta de donde arranca el arco, y en ella se le en caractres cficos
de oro sobre fondo encarnado una inscripcion partida en tres cenefas 
listones. Unidos ambos lados, dice as: En el nombre de Dios clemente y
misericordioso: dse alabanza  Dios que nos dirigi  esto,  que no
podramos por nosotros ser dirigidos si no nos hubiera dirigido Dios, 
cuyo fin vinieron  nosotros los legados de nuestro Seor con la verdad.
Mand el pontfice Al-mostanser Billah Abdallah Al-hakem, prncipe de
los creyentes (favorzcale Dios),  su presidente y prefecto de su
cmara Giafar ben Abde-r-rahman (complzcase Dios en l) aadir estas
dos columnas, despues que lo fundament en el santo temor de Dios y su
beneplcito. Concluyse esta obra en el mes de Dhilhagia, ao 354 (965
de J. C.). Esta inscripcion parece dar  entender que de las cuatro
columnillas que hoy se ven entregadas en el grueso de las jambas que
sostienen el arco de _sofeysaf_, dos fueron mandadas poner por
Al-hakem, y las otras dos pertenecian al antiguo Mihrab que se habia
demolido para prolongar la mezquita; pero quin es capaz de decir hoy
si fueron las de mrmol negro  las de jaspe las que se aadieron por
rden de tan magnfico Califa,  si realmente podrian ser de
lapislzuli, juzgndose este inestimable congiario digno de
perpetuarse en caractres de oro? Solo Dios lo sabe.

[Illustration: (_Crdoba._)

NGULO DE UNO DE LOS TABLEROS DEL ZCALO DEL MIRHAB.

_Piezas de marmol de siete pies._]

El santuario es un pequeo recinto heptgono con pavimento de mrmol
blanco, zcalo formado por siete grandes tableros de lo mismo, arquera
ornamental, y bveda tambien de mrmol, labrada de una sola pieza en
figura de concha, orillada de una elegante moldura. Los seis lados de
fbrica del heptgono, pues el stimo lo ocupa el vaco que sirve de
ingreso, estan decorados con preciosos arcos trebolados sostenidos en
columnillas de mrmol con capiteles dorados de esquisito trabajo; y
estas columnillas descansan en una cornisa bajo cuyos mdulos corre una
faja de caractres dorados esculpidos en el mismo mrmol de las tablas
que componen el zcalo  subasamento. Dentro de este santuario se
custodiaba el famoso mimbar de Al-hakem II, que era una especie de
plpito  reclinatorio, al cual aseguran los historiadores rabes que no
habia otro en el mundo que se igualase, por la materia de que estaba
construido y por su trabajo. Era de marfil y de las maderas mas
preciosas, como bano, zndalo rojo y amarillo, bakam, aloe de la India,
limonero y otras; cost 35,705 dineros y 3 adirhames[270]. Tenia nueve
escalones  gradas. Asegrase tambien que estaba compuesto de treinta y
seis mil piececitas de madera, unidas entre s y realzadas con clavos de
plata y oro, y con incrustaciones de piedras preciosas. Su construccion
dur siete aos, emplendose en l diariamente ocho artfices. Este
plpito, que por lo visto era de mosico de madera, pedrera y metales,
de gran prez, estaba reservado al Califa, y en l se depositaba tambien
el objeto principal de la veneracion de todos los muslimes de Andaluca
y Almagreb[271], que era una copia del Koran que se suponia escrita por
Othman, y aun manchada con su preciosa sangre. Guardbase este ejemplar
en una caja de tis de oro sembrada de perlas y rubes, cubierta con una
funda de riqusima seda encarnada, y se ponia en un atril  facistol de
aloe con clavos de oro. Su peso era estraordinario, tanto que apenas
podian entre dos hombres sostenerlo; colocbase en el mencionado plpito
para que el Imm leyese en l el Koran  la hora de la azala, y
concluida la ceremonia se sacaba de all y se llevaba  otro parage,
donde permanecia cuidadosamente guardado con los vasos de oro y plata
destinados  la iluminacion del mes de Ramadhan[272]. El parage que
segun las ligeras indicaciones de Edris servia de tesoro era una
especie de capilla que hoy se levanta en sitio inmediato al antiguo
Mihrab al norte de la actual Maksurah, parte de otro espacioso y
magnfico recinto que interceptaba la nave central y las dos laterales
adyacentes, y donde se arm sin duda la Maksurah antigua por disposicion
de Al-hakem. De este modo puede suponerse que quedando el cuarto mas
noble de la mezquita completamente cerrado al pueblo por ambos lados de
norte y sur con las dos Maksuras, y ocupada esta seccion por los
principales personages de la corte y oficiales palatinos, no sera fcil
que se cometiese ninguna irreverencia en la persona del Imm ni en el
venerado Mushaf[273] cuando este era sacado  restituido al tesoro por
dos ministros y un tercero delante llevando un cirio encendido[274].
Quedaban las dos Maksuras una enfrente de otra, y ambas  dos
comprendian el mismo espacio, al menos en su longitud de oriente 
poniente, puesto que interceptaban las tres naves del medio de las once
que la mezquita tenia. Ambas Maksuras  canceles se han perdido: hoy ni
siquiera podemos formarnos una idea cabal de su dibujo; lo que se
conserva casi intacto de aquel tiempo es ese suntuoso recinto de tres
capillas que ocupaba la Maksurah de Al-hakem; y del recinto que ocupaba
la Maksurah antigua, que el propio Califa mand armar, solo existen dos
capillas desfiguradas, la de la nave mayor y la de la contigua 
oriente[275]. Esta ltima se hallaba dividida en dos partes, alta y
baja, por un piso de unos cuantos pis de elevacion sobre el suelo de la
mezquita: en lo alto se hacia la alicama  pregon interior para la
oracion, y en la parte baja, que hoy aun se conserva en forma de covacha
 capilla subterrnea, estaba el tesoro. En la capilla del centro, hoy
capilla de Villaviciosa, tenia su sitio reservado el Califa cuando no
hacia de Imm, y en la de Occidente, que ya no existe[276], se vea el
puesto del Cad de la Aljama. De la decoracion interior de estas tres
capillas cerradas por la antigua Maksurah, nada puedo, benigno lector,
referirte, porque ni la soberbia sacrista de Villaviciosa, ni mucho
menos la capilla de nuestra Seora de este nombre, eran en tiempo de
Al-hakem lo que son ahora: por la decoracion del Mihrab que ligeramente
te he bosquejado, podrs forjarte  tu gusto  dejar en tinieblas las
bellezas que yo suprimo. De la decoracion esterior tan solo se conserva
de aquella poca la arquera que hace frente al Mihrab, semejante en un
todo  la de la fachada de su vestbulo, donde si te place volvers 
representarte una atrevida suerte gimnstica de esclavos indios y
saeteros circasianos,  lo que mas te cuadre segun los recuerdos que se
despierten en tu mente.

Obras de este gnero en ninguna parte se construan mas que en Crdoba:
nunca, cristianos ni muslimes, habian visto creaciones artsticas
semejantes; as que, unos y otros contemplaban absortos el Mihrab y sus
mosicos cuajados de cinabrio, lapislzuli y oro, el vestbulo y sus
tres elegantes cpulas lanzadas gallardamente al espacio, el domo
principal reverberante y deslumbrador suspendido en el aire sobre un
sutil anillo de puntas, la nueva Maksurah y su soberbia talla, las
encintadas arqueras de los dos recintos coronados de cimborios, las
puertas de oro, el pavimento de plata[277], la nave de tracera dorada,
el mimbar de maderas aromticas. Todos confesaban que ni en
Constantinopla, ni en Damasco, ni en Aquisgran habia maravillas
semejantes... Y sin embargo el poderoso Titan mahometano no se d por
satisfecho. Parcele  Al-hakem que las fuentes del patio de las
abluciones no corresponden  la grandiosidad de la mezquita, y manda
colocar en l cuatro magnficas pilas de una sola pieza, dos para las
mugeres  la parte de oriente, y dos mayores para los hombres 
occidente; pero quiere que estas pilas mayores asombren por su tamao y
vengan labradas de la misma cantera de la sierra. Empleronse en esta
obra digna de romanos mucho tiempo, mucha gente, muchsimo dinero; mas
se ejecut con felicidad, y la muchedumbre atnita vi llegar lentamente
por un plano inclinado, espresamente construido, hasta el lugar
destinado en el atrio de la mezquita, las dos enormes pilas, una tras
otra, en fuertes carras de roble hechas al intento, y tiradas cada una
por setenta robustos bueyes. Tomse para los cuatro pilones el agua del
acueducto erigido por Abde-r-rahman II, depositndola en un gran
recipiente revestido de mrmol: corria dia y noche, y lo que sobraba,
despues de empleada en los menesteres de la mezquita, se distribua por
tres caeras que iban  surtir otras tantas fuentes pblicas en los
tres muros de norte, oriente y poniente del edificio.

Con estas grandiosas empresas se entretenia el arte musulman en Espaa
cuando espiraba el dcimo siglo para la cristiandad y con l el
entusiasmo artstico en los reyes y pueblos del Occidente. Y qu mucho?
La Europa cristiana se hallaba ceida como por un anillo de hierro y
fuego: por el norte los normandos, por mediodia y oriente los
mahometanos, la estrechaban con nueva furia. Los monasterios se trocaban
en fortalezas, y al divisar de lejos en el horizonte la polvareda de
los escuadrones  los dragones de los brbaros, los pobladores se
guarecian entre sus muros; cerrbanse las puertas, acudase  las armas,
y todos se aprestaban  la defensa   las salidas. Para elegir un abad
se echaba mano del personage mas temido de la comarca; por otra parte
los magnates ambicionaban los bienes de la iglesia, la mitra y el
bculo, y los conseguian en cambio de su protectorado. De aqu
desrdenes irremediables, violacion de reglas, desprecio de los cnones,
olvido de los estudios, depravacion del clero, ignorancia universal.
Abandono de las ciencias, de las letras, de las artes, de la oracion y
del recogimiento, que son sus fuentes fecundas, todo se esplica
perfectamente en el dcimo siglo, y bien se comprende que en vista de la
desorganizacion presente concibiese la humanidad temores de ruina
general y muerte. Lo nico que humanamente no se esplica es que el
espritu cristiano, el espritu de regeneracion y vida, resistiese 
tantos embates, y que en el momento de hacer lugar aquel caos al primer
crepsculo de luz, aun hubiese santos en la tierra.

Va pues  cerrarse el primer milenario del cristianismo. La cristiandad,
semejante  Israel al pi del Horeb y del Sina, espera la voz de Dios
prosternndose con vagos terrores y estremecimientos. El mahometismo
grrulo y triunfante se arma de nuevo contra la cruz: al sabio y
pacfico y sensual Al-hakem sucede el intrpido, osado y duro Almanzor;
y con l nuevas desolaciones para los cristianos de Espaa, nuevas
derrotas, nuevas cadenas; y nuevas conquistas, nuevos trofeos para los
sectarios del Islam. La monarqua asturiana y leonesa, tan llena de
gloria antes, cubierta de oprobio ahora por el forzado reconocimiento de
Castilla como condado independiente, y por haber trabado alianza con los
infieles para domar  sus vasallos sediciosos, cree llegada su hora
postrera: el victorioso Almanzor pasea por ella sus banderas
triunfadoras y nunca humilladas, invade las marcas espaolas, apodrase
de Barcelona, conquista  Leon forzando sus montaas y obligando al
enfermizo Bermudo  refugiarse en Oviedo con sus tesoros y reliquias,
entra en Galicia asistido de caudillos cristianos traidores que reciben
del prdigo hagib pinges remuneraciones[278], alarga la pujante mano 
Santiago de Compostela,  la famosa Caaba de los bautizados de
Occidente, y vulvese  Crdoba  ocupar con magestad el usurpado trono,
haciendo que los mseros vencidos acompaen  sus veloces ejrcitos
llevando en hombros las campanas bendecidas del gran templo profanado.
Catalua, Leon y Galicia, sufren alternativamente el tremendo azote: no
hay ao en que el Atila del dcimo siglo no alcance contra los reyes de
la trabajada Espaa una ruidosa victoria. Todos los aos al abrirse en
los campos los rojos botones de las primaverales amapolas, tiene tambien
que abrirse  impulso de las lanzas y saetas bereberes la ancha vena de
la fecunda sangre cristiana; y hay aos en que sobre la misma nieve dura
el rojo matiz en el campo desde una  otra primavera, si por acaso al
recogerse sus huestes  cuarteles de invierno, se encuentran con bandas
enemigas asaz temerarias para cerrarles el paso de los montes[279].
Quin creer, sin embargo, que no es la monarqua cristiana la que
sucumbe, sino el Califato cordobs? Quin podr imaginarse que no va 
ser el Catolicismo sino el Islam el que salga herido de muerte en los
campos de Calataazor? Este resultado, no obstante, podia preverse: la
molicie de la vida oriental iba enervando insensiblemente  los rabes
andaluces. No es ese terrible Almanzor, no, la verdadera personificacion
del Estado cordobs: advertid que no es l el Califa, sino un mero
hagib; el Califa es el afeminado  impotente Hixem II. Vedle ah, y no
confundais al uno con el otro, que son hombres de temple muy diverso.
Ese que por nica vez en muchos aos quiz se presenta hoy  vuestros
ojos saliendo de Crdoba  una hora inslita, cabalgando en compaa de
algunas mugeres, entre una numerosa escolta de guardianes mas que
guardias de honor, que so pretesto de dejarle espedito el camino
ahuyentan  todos los viandantes y gente curiosa para que no se acerquen
 su persona, ese es el Califa reinante, ltimo vstago de los
degenerados Umeyas. Observad como l y sus mugeres van para no ser
conocidos encubiertos con mplios albornoces, con los capuchones calados
sobre los ojos. La escolta entre la cual va como preso, aunque
satisfecho el menguado, no obedece mas voluntad que la del dspota
Almanzor, y cuando le haya dejado solazarse unas cuantas horas entre los
arrayanes y cipreses de la quinta regia, adonde ahora le conduce,
volver  depositarlo en su alczar, como se deposita en su joyero una
rica insignia de que se ha hecho el uso oportuno en una pblica
ceremonia. De todos los atributos de la soberana no conserva ya ese
desdichado mas que el de estampar su nombre en la moneda y en la franja
de su vestidura. Desentendindose del belicoso trfago que repugna  sus
instintos, y desconociendo la ndole de la agitacion que causan en su
Estado los numerosos ejrcitos de berberiscos, egipcios, mamelucos,
esclavos y renegados, que dirige el usurpador de su autoridad, pasa la
indolente  intil vida en los brazos de sus sultanas y concubinas,
encerrado en sus palacios y jardines. Cun diverso su omnipotente
ministro! Ceido siempre el arns de batalla, no d punto de reposo 
los enemigos del Islam, y mientras el Califa se hunde con la gloria de
los Umeyas en su lecho de flores, hace l que sus soldados recojan
cuidadosamente despues de cada refriega el polvo de sus arreos militares
para que  su muerte no le sepulten en otra tierra que la recogida en
sus innumerables victorias. Mas, ay, que la sangre africana, aunque
enciende la pupila y ennegrece las manos[280], es impotente para
regenerar lo que los vicios asiticos han corrompido. Las victorias de
Almanzor solo significan que el poder pertenece momentneamente  las
razas bereberes, pero que el astro del Islam, antes deslumbrador, se
aproxima  un ocaso preado de tempestades. Sus terribles invasiones y
conquistas son los sacudimientos convulsivos de un moribundo que se cree
lleno de juventud y vida porque rompi unas miserables ligaduras.
Sujtenle como es debido, unan sus esfuerzos renunciando  mezquinos
odios esos prncipes cristianos que separados son nada, y cuyos brazos
juntos pueden encadenar  ese rabioso gigante, y se ver repetida en la
ltima batalla que este les presente la lucha de Hrcules con Anteo.

Tambien el arte musulman tiene que espirar sofocado por el arte
cristiano, como muere, cuando el grano de mostaza se convierte en rbol
robusto, la dbil planta que al brotar le daba sombra. Pero antes de que
esto se verifique har nuevos esfuerzos para asegurarse la vida: se
trasformar, intentar seducir como fantstica decoracion, y para
perpetuarse al amparo del engao, fingir que renuncia  la condicion de
_monumental_ y que solo aspira, fiel compaero de los refugiados en
Granada,  permanecer con ellos sirvindoles de leve y lujosa tienda
real el tiempo que tarden en verse repelidos allende el estrecho.

Esfuerzos de un arte que declina, sacudimientos de un Estado moribundo,
todo lo personifica Ben Abi Aamir Almanzor, cuyo anhelo es sellar una
gloriosa protesta contra la inevitable decadencia del Califato, entre
los cristianos con sus triunfos, entre los muslimes con sus grandes
construcciones. Sus magnficos palacios y dorados pabellones igualan, si
no sobrepujan en riqueza,  los construidos por los sultanes Umeyas.
Azzahira se levanta en pocos aos en la frondosa ribera del Guadalquivir
emulando las portentosas construcciones de Azzahra; agrpansele en torno
las deliciosas quintas de los wazires, katibes, generales y cortesanos;
publanse de torres, granjas y jardines, todos los terrenos hasta ahora
no cultivados de la sierra y de la campia, y la Aljama de la capital,
notablemente engrandecida, va  ostentar como trofeos del mahometismo
triunfante los despojos de la mas rica catedral cristiana clavados en su
techumbre. En efecto, las campanas de la arruinada baslica de Santiago
penden ya de sus poderosos trabes, mutiladas y mudas, sirviendo de
lmparas al culto del Koran despues de haber proclamado con sus
clamorosas lenguas el culto del santo apstol: las chapadas puertas del
mismo profanado templo yacen tendidas sobre las pintadas vigas de
alerce[281]; la gran catedral de Compostela, abierta, saqueada, llena de
escombros, solo habla de ruina y desolacion  los devotos peregrinos de
lejanas tierras; y la mezquita de la orgullosa corte musulmana se
ostenta ensanchada, enriquecida, pintada, embellecida con mrmoles y
mosicos, y esmaltes, y doradas cpulas, y maksuras, y alfombras y un
cuento de luces, y embalsamada con el azahar, el ambar-gris y el aloe, y
ceida con su cinto de torres, y festonada con sus dentadas almenas, y
guardada con sus ricas puertas de piedra, estucos, mosicos y bronces, y
finalmente, hecha oasis, no de un desierto, sino de un paraiso, con las
murmuradoras fuentes y los olorosos naranjos y las esbeltas palmeras de
su atrio pensil. Quin no habia de temer, si no el fin del mundo, por
lo menos el fin del cristianismo?

Mientras el rey Bermudo, resuelto  no ver repetida en mengua propia la
prdida que afrenta la memoria de Rodrigo, vence el desaliento, olvida
sus achaques, triunfa de vanos terrores, hace el noble sacrificio de sus
enojos y resentimientos, y procura reducir los inquietos nimos del
castellano y del navarro  una poderosa liga contra el formidable
enemigo de la cristiandad, Almanzor pone en Crdoba el complemento  su
gloria terminando las obras de la mezquita. Hacia ya algunos aos que la
Aljama habia recibido el ensanche con que hoy se conserva, y por ser
esta la ltima modificacion hecha por los califas en el gran templo
sarraceno, referiremos su causa y modo segun de los historiadores rabes
se colige.

Habindose aumentado el vecindario de Crdoba con las cabilas enteras
que  ella acudian de la costa de Berbera y otros puntos de Africa, y
creciendo cada vez ms en importancia y esplendor la corte de los
califas, no bastaban ya los arrabales y las afueras de la capital para
contener esta superabundancia de poblacion, ni tampoco la mezquita
Aljama era suficientemente espaciosa para que cupiesen en ella los
fieles que se agolpaban  la oracion los dias de juma. Ide pues
Almanzor ensancharla por la parte de oriente, no pudiendo verificarlo
por la de poniente por la demasiada proximidad del alczar, que convenia
conservar separado de la mezquita, y lo primero que hizo fu ganarse las
voluntades de los dueos de las casas y almacenes que habia que derribar
por aquel lado, ofreciendo indemnizarles con toda liberalidad. Todos
accedian, y todos eran mplia y generosamente indemnizados, pues ademas
de pagrseles sus casas en dinero contante, se les construan nuevas
viviendas en otros puntos de la capital. Pero entre las personas
expropiadas debia entrar tambien una anciana, que siendo duea de una
casita en que habia una hermosa palmera, se negaba rotundamente 
cederla por ninguna suma mientras no se le diese otra casa que tuviera
asmismo su palma. Mand Almanzor que se buscase  toda costa, aunque
hubiese que pagarla un millon de dinares; as se hizo, psose  la
exigente vieja en posesion de su nueva casa y de su nueva palmera, y
vencidas todas las dificultades, empezaron los arquitectos del califa
Hixem la obra. Los exigentes suelen ser afortunados: todos los edificios
del terreno incorporado  la mezquita vinieron al suelo, y es probable
que solo se conservase en pi la palma de la vieja, porque dice
Al-Makkar que este rbol venia  caer en el proyecto dentro del
ensanche del patio, donde el afortunado vegetal tenia ya otros
compaeros[282].

En la nueva edificacion trabajaban arrastrando cadenas los infelices
cristianos que Almanzor habia llevado  Crdoba cautivos, de vuelta de
sus peridicas espediciones!

[Illustration: PLANTA DE LA MEZQUITA DE CORDOBA SEGUN ESTABA EN TIEMPO
DE LOS ARABES.

1    _Vestbulo del Mihrab._

2    _Mihrab  santuario._

3    _Maksurah, recinto privilegiado y cercado, solo accesible al Ymm y 
      los ulemas, alkhatibes, almocries y demas ministros del templo._

4    _Habitaciones de los ministros del culto y sirvientes de la Mezquita;
      sobre las de la derecha estaba el pasadizo que por medio de un puente
      comunicaba con el Alcazar._

5    _Recinto donde se armopor orden de Al-hakem la Maksurah antigua._

6    _Tribuna desde donde se hacia la alicama  pregon interior convocando
       la azala. Debajo de ella estaba el tesoro  joyero._

7    _Puesto del Califa._

8    _Puesto del cadi de la Aljama._

9    _Dar-as-sadaca  cmara de la limosna._

a    _Atrio  patio-jardin de la Mezquita._

b    _Prticos._

c    _Entrada principal y Alminar._

A    _Mezquita primitiva de Abde-r-rahman  Hixem._

B    _Parte aadida por Al-hakem, luego cuarto noble; reservado  la
      nobleza y personajes de la corte._

C    _Ensanche dado por Almanzor._
]

Derribse el muro de oriente[283], y se abrieron los cimientos para el
nuevo muro  distancia de ciento ochenta pis del antiguo en toda la
lnea de norte  mediodia. Aadironse  la mezquita propiamente dicha,
esto es, al cuerpo cubierto del edificio, ocho naves grandes, todas
iguales y del mismo nmero de arcos que las ya existentes, prolongndose
de resultas ciento ochenta pis las treinta y tres naves menores que se
cruzan en ngulo recto con las principales corriendo de oriente  ocaso.
Formbanse sin embargo en el nuevo departamento treinta y cinco naves
trasversales en vez de las treinta y tres del antiguo, porque no se
prolong el ala de habitaciones que caa  oriente del Mihrab y que
ocupaba el espacio de dos naves. La prolongacion de las naves menores no
se hizo con la servil y montona uniformidad  que solemos esclavizarnos
los modernos: los arquitectos rabes no entendian las reglas de la
simetra como se profesan hoy, huan de lo que llamamos _euritmia_ y se
satisfacian produciendo la unidad por medio de la variedad sin buscar
correspondencia forzosa de partes semejantes[284]. En la parte aadida
por Almanzor se crey intil dar  los machones de carga del muro del
norte las mismas dimensiones, un tanto exageradas, que tenian los del
muro primitivo reforzado por An-nasr[285], y se ganaba por consiguiente
un espacio de seis pis en la longitud de las naves mayores por el lado
del norte. Mas no pudiendo dar  la primera de las menores seis pis ms
de anchura de la que tenian, por no consentirlo la altura de las
columnas, imaginaron sin duda los arquitectos, que en vez de repartir
ese pequeo esceso por igual entre los treinta y tres arcos de la
tirantez de norte  sur, era preferible para el buen efecto conservar en
lnea y perfecta correspondencia las tres  cuatro primeras naves,
aadiendo una nave ms en el espacio ganado por la dimininucion del
grueso de los machones, y ensanchando las naves sucesivas donde
pareciese mas conveniente. De resultas de esto, la nave primera
trasversal de la parte prolongada no pudo por la estrechez suma de sus
intercolumnios conservar la plena cimbra de sus arcos; fu preciso
aproximar los arranques de estos, y romper su elegante curva para que no
bajase de la altura apetecida, y entonces por la primera vez quiz se
vi en los edificios de la Espaa rabe el arco apuntado,  arco
_ojivo_, llamado despues  cambiar totalmente la fisonoma del arte
monumental en la edad media[286]. El arco de este modo roto en el punto
culminante de su curva, adopt desde luego en aquella pequea nave
todas las decoraciones de que es susceptible: adapt  su intrados los
lbulos, prodigados como ligeros festones en las arqueras del _Mihrab_,
lo adorn graciosamente con el sencillo trbol, y prolong por la parte
inferior sus dos arranques formando la ojiva tmida, tan repetida
despues durante el segundo perodo del arte hispano-musulman. All en
efecto, en aquel breve espacio de siete pis escasos de anchura y ciento
ochenta y cinco de longitud, apur la arquitectura de una sola vez, y al
primer ensayo, aun no terminado el crtico y terrible milenario primero,
todas las formas de arco que habian de emplearse en los cuatro siglos
consecutivos: circunstancia puramente casual, y de la cual sin embargo
no dejarn de sacar partido para sostener la primaca de Espaa en el
sistema ojival los que equivocadamente miran estos meros accidentes como
generadores de las grandes innovaciones arquitectnicas, y no como su
resultado. No se intent disimular el ensanche de que vamos hablando; al
contrario, parece que se trat deliberadamente de sealarlo de una
manera inequvoca, para lo cual, donde estaba el antiguo muro de
oriente, ahora lnea divisoria entre la undcima y duodcima de las
naves mayores, se levant una fila de robustos machones,
convenientemente espaciados, y entre s unidos por grandes arcos
angrelados, arrancando de esbeltas columnas pareadas, unidas al grueso
de los referidos machos. Nunca el arte clsico antiguo hubiera fiado tan
espaciosos vanos  tan sutiles apoyos, como son esas columnas que de dos
en dos envan  las parejas opuestas los gallardos arcos festonados que
sirven como de embocadura al edificio de Almanzor. Pero los arquitectos
de Abde-r-rahman I y de Al-hakem II habian hecho ya con felicidad igual
alarde en la grande arquera de la fachada interior que mira al patio, y
en la de refuerzo que divide la mezquita primitiva de su prolongacion
hcia el mediodia, y no habia por qu temer ahora su repeticion. Pasa
hoy uno con cierto sobrecogimiento por debajo de esos atrevidos arcos de
ocho metros de elevacion, y seis, siete, y aun ocho de vuelo, al
considerar que descansan en columnas de unos tres metros de altura
incluso su capitel, y solo la robustez de los machos  los cuales se
arriman las grciles parejas, puede inspirarle la confianza de que no
vendrn al suelo cansadas de tan sobrenatural esfuerzo.

Para mayor solidez del largo edificio agregado por Almanzor, se prolong
hasta su muro oriental, cruzando en ngulo recto con la mencionada
arquera de refuerzo tendida de norte  sur, la lnea de pilares y
grandes arcos que sealaba el lmite meridional de la mezquita
primitiva: con lo cual qued la actual Aljama dividida en cuatro partes
desiguales,  que se di el destino que diremos, completando tal vez la
separacion entre una y otra, aunque esto no consta de una manera
positiva, por medio de canceles  tabiques de madera. La parte aadida
por Al-hakem, en cuyas estremidades se alzaban las dos maksuras nueva y
antigua, se denomin _cuarto noble_: estaba reservada, como queda dicho,
 la nobleza y personages de la corte, ocupando los ulemas, alkhatibes,
almocries y demas ministros del templo, con el Imam, el recinto
inmediato al Mihrab. Los tres cuartos restantes eran para el pueblo, y
probablemente estaban en ellos divididos los sexos, si es cierto, como
asegura un historiador citado por Al-Makkar, que dentro de las naves
habia dos puertas que conducian al recinto de las mugeres.

Con la parte aadida por Almanzor formaba la mezquita Aljama un gran
cuadriltero rectngulo de seiscientos cuarenta y dos pis de longitud
de norte  sur, y cuatrocientos setenta y dos de anchura de oriente 
poniente[287], encerrado en cuatro gruesos muros almenados,
fortalecidos con torres albarranas cuadrangulares, en considerable
nmero, y de distintos cuerpos, disminuyendo segun su elevacion. El muro
del sur, que por el declive del terreno alcanzaba una altura formidable
y prodigiosa, internndose sus cimientos hasta una profundidad
descomedida, estaba guarnecido con diez y nueve torres, contando las que
le flanqueaban en ambos esquinazos, que eran mas voluminosas, y comunes
 los dos muros de oriente y occidente. El muro de occidente tenia
catorce; el del norte tenia cinco, ademas del magestuoso alminar erigido
sobre la puerta principal; por ltimo, el de oriente estaba robustecido
con diez torres, todas correspondientes  la parte que sufria el empuje
de las naves, pues en el muro del patio no habia por aquel lado ninguna.
La mayor parte de estas torres se conservan: subsisten tambien aquellos
venerables y anchos muros: y si la casualidad,  el deseo, te llevan, oh
paciente lector,  esa antigua ciudad que fu un tiempo el emporio de la
civilizacion musulmana de occidente, no dejes de subir  lo alto de la
gran mezquita: cuando te halles entre aquellas denegridas y fuertes
almenas, que forman un dilatado feston de puntas,  mas bien dientes de
sierra, hollando con tus pis aquellas altivas torres, te imaginars
hallarte recorriendo las terrazas solitarias de los magnficos palacios
de los Persas Sassanidas; creers oir los gritos de guerra del ejrcito
de Khaled y el zumbido de sus voladoras flechas, y ver  la fugitiva
dinasta de Cosroes abandonndote el silencioso recinto de sus
endentadas construcciones. Entonces comprenders  la primera impresion,
de quines aprendieron los rabes vencedores  erigir sus monumentos.
Vers tambien magestuosamente tendidas ocupando el inmenso cuadriltero
que bordan las sagradas almenas, y en perfecto paralelismo, las diez y
nueve quillas de las naves con que parecia cubierto el gran templo antes
de abrumarle con sus actuales bvedas, y te figurars que al despedirse
los rabes de su amada Crdoba cuando surcaban su rio veloces carabelas,
dejaron en carena esas diez y nueve naves para volver algun dia por
ellas.

Las puertas esteriores de la mezquita eran diez y seis: seis al patio 
atrio de las abluciones, dos  oriente, dos  poniente, dos al
septentrion; diez al edificio cubierto, de esta manera, tres por
occidente al cuarto noble, con otra puerta que daba ingreso  las
dependencias de la mezquita, dos, tambien por occidente, y cuatro por
oriente, al gran buque destinado al pueblo. Las puertas interiores eran
veintiuna, sin contar las de las dependencias del templo y la del
pasadizo secreto del Califa: diez y nueve en la estensa y magestuosa
fachada del patio, y las dos arriba mencionadas que dentro del buque de
la mezquita conducian al recinto  departamento reservado  las mugeres.
Todas las puertas esteriores eran por lo general rectangulares, formadas
por arcos-dinteles inscritos en otros arcos ornamentales de herradura:
sus dovelas blancas y de color alternadas: las blancas ricamente
exornadas de follages relevados, de estuco; las de color de precioso
mosico de ladrillo rojo y amarillento cortado en menudas piececitas
rectilneas. Cea al arco de herradura un ancho y precioso arrab de
cenefas cuajadas de labores, y ostentaban igual riqueza de ornato los
tmpanos entre el arco y el dintel, las enjutas, las fajas, y las
ventanillas de tablas de alabastro perforado que, ya encerradas en
arquitos sobre marmreas columnillas, ya partidas en graciosos agimeces,
flanqueaban en uno  en dos rdenes las referidas puertas[288]. En
algunas de estas veanse cornisas voladizas sostenidas en mnsulas
formando antepecho con sus almenillas dentadas y sus matacanes, dando al
sagrado edificio aspecto de fortaleza y recordando los belicosos
orgenes de la propaganda islamita.

[Illustration: ORNAMENTACION DE UNA DE LAS PUERTAS DE LA CATEDRAL

(_Crdoba._)]

[Illustration: CAPILLA DE VILLAVICIOSA.

(_Catedral de Crdoba._)]

[Illustration: ESTERIOR DE LA MEZQUITA DE CRDOBA.]

Supnese que no contento el altivo hagib de Hixem II,  mas bien su
tirano, con haber hecho lo que dejamos referido, fu l tambien el que
reform la capilla de la tribuna desde donde se pregonaba la alicama,
bajo la cual estaba el tesoro[289]. Quiso sin duda rivalizar en
magnificencia con Al-hakem y dejar al amparo del edificio religioso
algun recuerdo duradero de la galana imaginacion de sus _amines_[290],
presintiendo quiz la triste suerte que amagaba  su predilecta
fundacion de Azzahira, muestra suntuosa de la cultura de su tiempo
ilustrada con lgrimas de sus ojos[291]. Tal vez existian ya  manera de
ventanas en los dos costados de norte y mediodia de la referida tribuna,
los dos atrevidos arcos dobles de diez y siete pis de vano que hoy
tiene, iguales en sus columnas y en su medida  los de la gran lnea de
pilares de Al-hakem que corre de oriente  ocaso; pero si realmente
estaban ya construidos, si no era la decoracion esterior de esta capilla
anloga  la de la central frontera al Mihrab, indudablemente su
intrados era liso y los adornos de su archivolta, si los tenia, eran de
un gusto que pasaba ya por anticuado. El plano de este recinto era un
rectngulo de lados desiguales. Hizo el que dirigi la obra por Almanzor
que en los costados de oriente y occidente, que eran los de mayor
longitud, se abriesen otras ventanas menores, de distinta forma de las
que habia, de arcos exornados tambien segun el nuevo estilo, y que en
los paramentos de los cuatro muros y en la cpula que los corona,
estampase el arte sarraceno emancipado de la tradicion bizantina el
sello indeleble de sus aspiraciones, ya mas voluptuosas si bien menos
monumentales. Fueron sin duda africanos los _amines_ de Almanzor. Dieron
 estos arcos, y  los de la pieza baja  tesoro, los festones de
lbulos que tan gallarda y viciosamente disfrazan el verdadero objeto de
estas curvas, convirtindolos en orlas de cintas y nexos de encaje, y
solo respetaron las antiguas columnas y sus capiteles romnicos.
Adornaron las archivoltas con menudos pometados, inscribieron los arcos
en vistosos y mplios recuadros formados de muchas cenefas
primorosamente labradas  cincel y punzon: pusieron en las enjutas
grandes florones de nueva forma, en que campean y se enroscan sutiles
vstagos prendidos  sus bayas, formando postas y ondulosas lazadas
sobre fondo de espeso ataurique picado,  modo de culebras que se
desnudan de sus escurridizas y pintadas pieles revolvindose en un tapiz
de flores. Coronaron los arrabs con lindas cornisillas de arquitos
entrelazados y calados, y sobre ellos hicieron correr por todos los
cuatro frentes una ancha faja de bovedillas apiadas que fingiesen
estalactitas de oro cristalizado, en la naturaleza imposibles, pero
tambien de efecto sorprendente y hasta entonces desconocido. En las
paredes de oriente y ocaso, que eran los lados mayores del rectngulo,
figuraron de relieve los arcos de lbulos que no podian estar abiertos,
y descansando en la ligera cornisa de su arrab, esculpieron,  plomo
sobre las enjutas del grande arco figurado, dos ricas mnsulas con
leones asomando por ellas la cabeza y el pecho. Eran cuatro los leones,
dos en cada una de las fajas de levante y poniente, todos equidistantes,
y desde cada leon al que tenia enfrente volteaba un grande arco, cuyo
paramento avanzaba algunos pis sobre la zona inferior, y desde cada
leon al que tenia  su lado volteaba otro grande arco figurado y que no
avanzaba sobre el paramento del muro inferior. Estos cuatro grandes
arcos superiores, cada uno de ellos de veintiun lbulos de crestera
trebolada y primorosamente adornados en las enjutas y en el fondo como
los de la zona inferior, formaban un cuadrado perfecto por haber quedado
 igual distancia sus cuatro apoyos, merced al ingenioso modo de acortar
los lados mayores poniendo los leones  plomo sobre las enjutas de los
grandes arcos de abajo. Vencida esta dificultad, y regularizado el
espacio superior encerrado en cuatro arcos torales, era ya muy sencillo
levantar sobre ellos la cpula que habia de coronarlo. Sobre los arcos
se tendi una cornisa general, y en esta se apoyaron, cruzndose en el
espacio y deslumbrando con sus colores y dorados, como fuegos de
artificio cuyas curvas se cruzan en el domo sombro del estrellado
firmamento, los arcos de segmentos que forman la elegante y estraa
cpula morisca. El primoroso alizar de alicatado que cubria el zcalo de
este mgico aposento, su piso de ladrillo barnizado  la manera
persiana, sus paredes cuajadas de estucos pintados de verde y rojo
opaco, y  trechos dorados, haciendo un fondo de espeso y menudo
ataurique cubierto con un enrejado de flores, sus arcos de lbulos
detenidamente calados y contornados con otros adornos, dan  esta
capilla, perdida en el bosque de columnas de la inmensa mezquita, el
aspecto de un cenador de apretado lpulo y graciosas enredaderas,
recortado por la mano de las pris en medio de una selva
encantada[292].

No terminaremos la restauracion ideal de la gran mezquita de Crdoba sin
hacer mrito de otra obra preciosa, en la cual hoy nadie repara, que 
nuestro entender se ejecut tambien en tiempo de Almanzor. Hablamos de
la decoracion de la _Cmara de la limosna_, toda de estuco, con arcos
ornamentales afiligranados, por el estilo de la capilla  tribuna que
acabamos de describir. Habia hecho construir Al-hakem II  la parte
occidental del templo un departamento para la distribucion de las
limosnas, en el cual cualquier pobre viandante estraviado, que se
encontrase en la ciudad sin amparo y sin medios de subsistir en ella,
hallaba caritativa hospitalidad y recibia cuanto podia necesitar para
continuar su viaje. Para este objeto habia el Califa dotado el
establecimiento de una manera esplndida. El departamento que ahora nos
ocupa no era propiamente hablando una hospedera, y aun nos inclinamos 
creer que ni una noche siquiera podia pasar en l el caminante perdido;
primero, porque su limitado recinto, de una sola cmara, igual en
proporciones  la tribuna restaurada por Almanzor, no lo permitia; y
ademas, porque para hospederas, donde pudiesen los pobres permanecer,
tenia el mismo Al-hakem dispuestos otros edificios fuera de la mezquita,
y tambien  la parte occidental, frente por frente  la cmara de la
limosna (_Dar-as-sadaca_)[293]. Y no se crea que en estas hospederas
se albergaba solo la gentecilla menuda y de poco valer: Ibnu Bashkuwal
nos cuenta que el clebre poeta Ahmed Ibn Khaled estuvo largo tiempo
alli mantenido, y segun l acudian  este establecimiento los telogos
pobres y los estudiantes necesitados que iban  Crdoba  cursar leyes,
los cuales, mientras buscaban,  fingian buscar, en la capital
alojamiento acomodado  sus escasos recursos, vivian en el ameno trato
de muchos hombres graves, literatos, historiadores, oradores y poetas,
que eran en l agasajados. Los estudiantes, de mejor condicion que los
modernos _sopistas_, recibian comida diaria, provisiones de todo gnero,
y ademas una pequea cantidad en metlico; los sabios formados tenian
asignadas pensiones anuales sobre el tesoro, cada cual segun su mrito y
circunstancias personales. La cmara _Dar-as-sadaca_ no estaba en rigor
destinada mas que  repartir la limosna entre los pobres. Su riqusima
puerta, hoy tapiada, se dibuja todava en ambos lados interior y
esterior del muro de la mezquita, y segun Al-Makkar era la principal
del costado de Occidente. Ya no es posible formarse una idea exacta del
aspecto que presentaria esta cmara cuando acab de decorarla al estilo
africano el hagib Almanzor: una espesa capa de cal cubre y desfigura las
labores de estuco pintado y dorado que convertian sus paredes en
primorosa filigrana; su belleza, mejor apreciada en la edad de hierro de
la reconquista, se oculta hoy olvidada y oscurecida despues de haber
servido con brillantez  la primera catedral cristiana de Crdoba, que
hizo de dicha cmara su rico vestbulo; y la hermosa convertida, que
hall gracia  los ojos del austero S. Fernando, no ha alcanzado piedad
en nuestros dias de tolerancia y de indiferentismo, y ah permanece
arrinconada, vergonzante, cubierta de polvo, esperando el dia de su
rehabilitacion, y dando gracias sin embargo  su nuevo dueo porque,
aunque la tiene envuelta en una fria mortaja de yeso y cal, al menos no
la ha mutilado y reducido  polvo para poner en su lugar una capilla
churrigueresca  greco-romana[294].

As se conserva la interesante estancia que en la mezquita rabe servia
para repartir la limosna, y nadie se imagina que esa pieza desnuda y
pobre, que pasado el postigo de S. Miguel se ve hoy separada del cuerpo
del templo por un miserable tabique y una puerta de pino, y donde tiene
el cabildo el archivo de la estinguida capilla de msica y sus libros de
coro, sea aquella suntuosa _Dar-as-sadaca_ donde la religion musulmana
se mostr menos opuesta  la religion evanglica de caridad y amor,
donde mas honrada fu la humanidad por el paganismo sarraceno, donde
menos agravio recibi la divinidad de los profanadores de la antigua
baslica cristiana, y por ltimo, donde mas interesantes y patticas
escenas presenci quizs la corte de las califas.

La tribuna de la _alicama_ y la _cmara de la limosna_ debieran ser
fecundas en recuerdos; pero no nos los han trasmitido los historiadores
rabes, tan minuciosos en otras cosas; y los nicos hechos gloriosos que
 estas construcciones podemos hoy referir, estan tan identificados con
la triste poca del decaimiento del podero rabe en Espaa, como la
misma mudanza de estilo que en ellas se advierte comparndolas con las
obras arbigo-bizantinas de la poca anterior. A la verdad el estilo de
su ornamentacion se diferencia notablemente del empleado en el Mihrab y
en todo el resto de la mezquita: pero quin es capaz de calcular el
tiempo que necesita el arte para variar de fisonoma, cuando concurren
en una nacion trastornos tan radicales como los que acaecieron en el
Estado cordobs bajo la administracion de Almanzor? Ya lo hemos
indicado: el solo predominio de las razas africanas pudo bastar para
trocar completamente las tendencias del arte musulman. Y es muy de
advertir que el arte, menos significativo en sus formas para los mismos
que lo practican, que para nosotros que de lejos estudiamos sus
sucesivas trasformaciones, como el que desde una eminencia observa
perfectamente las varias revueltas de un magestuoso rio, ha eludido
siempre las prohibiciones que tienden  separar  incomunicar las ideas;
por lo cual, del mismo modo que las prcticas de la arquitectura arbiga
habian logrado carta de naturaleza en los pueblos cristianos de Espaa,
as las prcticas de los africanos habrian hallado acceso entre los
arquitectos del Califato  despecho de la guerra sangrienta que se
hicieron Almagreb y Andaluca, si ya antes la amistad y fusion de estos
dos Estados no les hubiesen dado fcil y halagea acogida. Con solo
saber que al espirar el dcimo siglo andaban andaluces y africanos en
comunicaciones tan frecuentes y amistosas como las que bajo los
Abde-r-rahmanes habian tenido andaluces y bizantinos; con solo observar
que el famoso caudillo de los Zenetes Zeyr Ibn Atiyah enva  Almanzor
embajadas y ricos presentes en que lucen  la par las grandes
pretensiones del donador, las de la naturaleza y las del arte, y luego
le visita personalmente en Crdoba admirndole con sus nuevos presentes
y su brillante comitiva, podiamos desde luego haber adivinado una
trasformacion esencial en la fisonoma del arte andaluz. Lo que era
antes Bizancio para la sede de los califas, es ahora el Africa
occidental: es posible que el grmen africano ingerto en el robusto
vstago hispano-oriental haya producido un arte mas bello que el
africano-berberisco, acre por su naturaleza como la ndole de las tribus
auxiliares de Almanzor; pero de todos modos es africano el genio que
preside  la trasmutacion del arte cordobs y  su emancipacion de la
tutela bizantina; y es indudable que con solo atender  las fechas, y
con saber que la intimidad entre Almanzor y Zeyr fu anterior  su
enemistad sangrienta, podiamos ya sospechar qu escena tendrian
dispuesta los arquitectos del poderoso hagib para los dos actos
capitales en que por ltima vez figura la gran mezquita, de anunciar 
los creyentes congregados la conquista del Africa occidental, y de
distribuir entre los pobres inmensas sumas en celebridad de la ruidosa
victoria.

Podia el Andals celebrar con locas demostraciones de jbilo su triunfo;
pero el Africa estaba ya vengada, porque todo era en Crdoba africano:
el hagib, el ejrcito, las autoridades, la vida pblica y privada, la
arquitectura que es su frmula material, todo en suma. La misma tribuna
en que se ley al pueblo de Crdoba la carta del hijo de Almanzor
refiriendo la gran batalla y victoria de Wadamena, estaba decorada al
estilo berberisco; la misma cmara  estancia en que se dieron aquellas
cuantiosas limosnas en accion de gracias al Todopoderoso que se habia
dignado humillar y confundir al Africa rebelde, parecia en su ornato un
lujoso aposento del harem de un Edrisita.

Dejemos ya al gran monumento de la civilizacion arbigo-hispana, tal
como acabamos de describirlo, dormir un sueo secular, mientras ruedan
por encima de su espaciosa techumbre las tormentosas nubes de las
revoluciones, que, preadas de calamidades, descargan sobre la hermosa y
desventurada reina del Guadalquivir. Las razas que alternativamente se
apoderan del trono cordobs, no dejan en la mezquita la menor huella:
pasan todas por delante de la gran fbrica silenciosa, como las
espumantes olas de un rio desbordado que con imponente murmullo se
empujan sin batir la dura pea de la orilla; y el incomparable edificio
de los Abde-r-rahmanes y Al-hakemes se mantiene intacto, sin que al
parecer introduzcan modificacion alguna en l los almoravides ni los
almohades, esperando el trmino del castigo que sufre la grey de Cristo
y el momento de volverse  enarbolar la triunfante ensea de la
redencion sobre las columnas que habian sustentado el templo de
Jano[295].

Acab el renacimiento griego[296] de mas de dos siglos fomentado por los
Umeyas; desfalleci el genio rabe del Asia, y el astro de la cultura
cordobesa lleg  su ocaso. Cun cierto era que el altivo Cstor
musulman no estaba dotado del aliento divino que ahora mas que nunca
empezaba  revelar el Plux cristiano! En vano pugnaron las huestes del
hagib por la integridad del Califato en los campos de Calataazor; el
Estado y el arte siempre mueren juntos. El Estado cordobs muere con
Almanzor, y despues de la consternacion que con tan siniestra noticia se
apodera de sus soldados, despues del llanto que todos derraman por el
ilustre general que siempre los habia conducido  la victoria, y  quien
miraban como su padre y defensor, no es ya posible que el genio del
Oriente vuelva  sonreir en mucho tiempo sobre la tierra del
Guadalquivir.

Hemos recorrido, lector amigo, un perodo de doscientos diez y seis aos
desde el dia en que vimos al ilustre Umeya proscrito comenzar en Crdoba
la edificacion de la mezquita Aljama, hasta la hora, para el Califato
aciaga, en que cesan con la muerte de Almanzor los embellecimientos de
este suntuoso templo, Caaba del Occidente. Durante este perodo hemos
presenciado grandes cosas estudiando el soberbio monumento reflejado en
el espejo mgico de la historia. Vimos primero los esfuerzos de un
hombre lleno de genio, que, entronizndose en Crdoba con su gloriosa
dinasta, y con una cultura llena de seducciones, sucesivamente rival y
amigo de Carlomagno, disputa al gran organizador de la cristiandad el
lauro de civilizador, saca de la rica mina de Bizancio los materiales
para su grande obra, y enva la luz sobrante del faro que levant sobre
el Guadalquivir  iluminar la corte del nuevo Csar. Despues hemos visto
al hijo de Abde-r-rahman I secundar admirablemente la obra de
fascinacion comenzada por el famoso _intruso_; despues, dividirse su
tarea sus descendientes, encargndose unos de todo lo relativo  la
poltica y  la guerra,  fin de proporcionar  los otros el sosiego y
los medios necesarios para hacer florecer las artes de la paz.
Paralelamente  la cultura hispano-musulmana, se ha ido desarrollando la
civilizacion hispano-cristiana, y despues que ambas han adquirido todo
su natural crecimiento, ha sido preciso que la una fuese gradualmente
cediendo el campo  la otra, como sucede con dos rboles corpulentos que
no caben en el mismo terreno. Primero el genio del Occidente estuvo como
adormecido desde que se eclips la estrella de Carlomagno: la Europa se
crey condenada  perptua barbarie,  pesar de las escitativas promesas
de la Iglesia; los encargados del regimiento de las naciones catlicas
perdieron de vista su divino norte, y en momentnea y triste oscuridad
unos contra otros blandieron truculentos las fratricidas lanzas: perodo
funesto de desrden y confusion que estimul los brios y alent las
esperanzas de los sectarios del falso profeta. Pero la reconciliacion de
los hijos de la Iglesia trajo al cabo el iris de paz  la cristiandad
sobre un mar de sangre musulmana en Calataazor; y mientras la _pea de
las guilas_[297] estaba baada de roja espuma, el sol del Califato
doraba apenas las torres de la mezquita con sus crepusculares fulgores.
Grande fu para la verdadera civilizacion del Occidente el triunfo de
aquella jornada! El orgulloso tronco de los Umeyas fu tronchado por el
rayo; el rbol cristiano, ya lozano y pujante, puede ahora dilatar
libremente sus ramas hasta sombrear la misma tierra de donde procede su
grmen; y el arte occidental, en un principio menesteroso y mendicante
cuando el Epulon musulman derramaba  manos llenas sobre la reina del
Btis las galas de Bizancio, se est disponiendo para ir  llamar con
arrogancia  las puertas de Crdoba musulmana con la civilizacion de la
cruz exaltada por los ejrcitos del hijo de Berenguela.

Descanse pues el gran templo por tantos califas reformado y
engrandecido, y mantngase como mudo testigo de las rpidas invasiones,
insurrecciones sangrientas, guerras civiles y traiciones que hormiguean
y zumban  su pi[298], hasta que le llegue el dia de mostrarse como una
aparicion fantstica  los ojos atnitos de los guerreros de S.
Fernando. No se crea sin embargo que todo este tiempo han de contemplar
pasivos los reyes de Castilla la integridad del smbolo islamita. Tres
veces se pusieron sobre Crdoba las huestes cristianas. Dos veces
penetraron en ella conducidos por el valiente emperador D. Alfonso
VIII, y otras dos fu la mezquita ocupada, purificada luego y consagrada
al verdadero culto. Estos hechos de armas merecen referirse.

Vivian los mozrabes de Crdoba bajo los almoravides pacfica y
cmodamente, aunque cautivos. Adormecidos bajo el suave yugo de sus
dominadores, iban ya casi olvidando su religion y su lengua
materna[299]: Al, hijo de Juceph, que era  un mismo tiempo monarca en
Africa y en Andaluca, los colm de distinciones: les concedi armas, y
les di por capitan  otro cautivo, caballero catalan, que le habia
fielmente servido en Africa ganndole muchas victorias contra los
almohades. Pero esta paz era funesta  los desdichados mozrabes, y la
Providencia habia decretado volverlos  purificar en el fuego de las
tribulaciones. Entra el famoso D. Alfonso _el Batallador_ con grande
ejrcito en Andaluca, pnese  vista de Crdoba, causando tanto terror
en los mahometanos, que abandonan sus haciendas y se encierran en sus
fortalezas; y entonces los cristianos cautivos, como sbitamente
libertados de un lnguido y peligroso desmayo, armados de sobrenatural
energa, corren en tropel en busca del rey D. Alfonso, y con splicas y
lgrimas le piden se les lleve  su reino, pues mas quieren perder sus
casas y bienes que la religion de sus mayores. Condesciende el rey  su
peticion, y al levantar el campo, aljanse con l de Crdoba diez mil
familias mozrabes,  las cuales di luego _el Batallador_ en sus
dominios tierras y privilegios[300]. Fu tal la exasperacion de los
mahometanos de Crdoba por esta fuga de los cristianos, que de comun
consejo determinaron estinguirlos. Ay de los infelices que quedaban
dentro de la ciudad! A muchos quitaron cruelmente la vida,  otros
castigaron atrozmente ponindolos en estrechas prisiones. A todos
despojaron de sus bienes, y  los que quedaron con vida, despues de
muchas injurias, los deportaron al Africa. Algunos tal vez podrian
librarse huyendo al reino de Toledo, y estos dejarian despues las
noticias de los parages donde habian quedado ocultas las reliquias y
santas imgenes que veneraban. Tambien entonces destruirian los
mahometanos muchas baslicas y profanarian otras convirtindolas en
mezquitas[301].

No tard mucho el rey de Castilla y emperador D. Alfonso VIII en lavar
esta afrenta. Las guerras contnuas entre los almoravides y los
almohades en Africa ponian frecuentemente  los muslimes de Andaluca 
merced de los cristianos. Al habia muerto desastradamente: era rey de
Africa y Andaluca su hijo Taxfin, el cual, no pudiendo guarnecer con
tropas africanas sus dominios de Espaa, los tenia entregados  la buena
f y lealtad de su virey y gobernador Ben Ganiyah. Pero este, que vivia
mas como soberano que como gobernador, habia hecho numerosos
descontentos. Al mismo tiempo un ambicioso vecino de Crdoba, muy rico y
poderoso, llamado Ben Hand, que gozaba entre los mahometanos la opinion
de santo, habia ido poco  poco insurreccionando la plebe, hasta ser por
ella aclamado rey. Noticioso Ben Ganiyah del levantamiento, se present
 las puertas de la ciudad con escogidas tropas y fu admitido sin
resistencia, teniendo el usurpador que desampararla para salvar la vida.
De Crdoba pas Ben Ganiyah  sitiar  Andjar, persiguiendo  Ben Hand
que se habia refugiado en ella con sus parciales; y estos para conjurar
la venganza del ofendido virey y distraer su atencion, llamaron en su
auxilio al emperador D. Alonso, que con gran celeridad asent sus reales
sobre la capital. Abandon Ben Ganiyah la venganza y acudi al peligro;
pero reconociendo la superioridad del castellano, le entreg la ciudad
el dia 18 de mayo de 1146. Dia de grande abominacion fu este para los
sectarios del Islam: los historiadores rabes lo recuerdan con dolorosa
execracion, y refieren con escndalo que los cristianos penetraron en la
mezquita Aljama, ataron sus corceles  las columnas del _Maksurah_ y
profanaron con sus manos impas el sagrado Koran que se custodiaba en
su _Mihrab_[302]. Purific este suntuoso templo el arzobispo de Toledo
D. Raimundo, y dedicndolo  Dios, celebr en l de pontifical.
Desgraciadamente no podia el emperador conservar  Crdoba ni dejar
gente para guarnecerla, y as habindole Ben Ganiyah prestado juramento
sobre el Koran de ser su fiel vasallo, y de mantener la ciudad en su
nombre, se la dej confiada. No bien se alejaron de sus muros las
huestes cristianas, quebrant su juramento el infiel musulman, y no se
content con esto, sino que ademas atrayendo  Andaluca con falaces
promesas  varios caballeros castellanos que mand el emperador 
posesionarse de Jaen, los aprision luego que entraron en la
ciudad[303]. Irritado Alfonso con tan infame traicion, dispuso ir sobre
Crdoba con ejrcito muy poderoso. Cabalmente acababa de apoderarse de
Almera, habiendo reunido para esta empresa tan numerosas huestes, suyas
y de otros prncipes aliados, que la muchedumbre de los ginetes y peones
cubria las montaas y la campia, el agua de los rios y fuentes no era
bastante  apagar la sed de todos sus caballos, ni las yerbas de aquella
comarca suficientes para darles pasto[304]. El rey Rogerio de Sicilia,
que era uno de los aliados, se habia en verdad despedido de l, despues
de espugnada Almera, para ir  campear por su propia cuenta en Africa;
tambien el conde de Barcelona y el duque de Montpellier, y los genoveses
y pisanos, que le habian auxiliado por mar con sus numerosas y bien
armadas naves, se habian ya dispersado. Nada por otra parte habrian
podido favorecerle ahora estas fuerzas de mar por el Guadalquivir,
siendo ya Sevilla conquista de los almohades. Pero sin contar los
ejrcitos del rey D. Garca de Navarra y del conde de Urgl, podia
disponer D. Alfonso de las mesnadas de sus condes y ricos-hombres: all
tenia  D. Fernando Joanes con las tropas de Galicia,  D. Ramiro Florez
Frolaz con las de Leon,  D. Pedro Alfonsez con las de Asturias, al
conde Ponce y  D. Fernando Ibaez con las de Estremadura alta y baja, 
D. Martin Fernandez con las de Ita y Guadalajara,  D. Gutier Fernandez
de Castro y D. Manrique de Lara con las de Castilla la Vieja, y  D.
Alvar Rodriguez con las de la Nueva y Toledo. No se descuid Ben Ganyah
en prevenirse: reconociendo que le faltaban fuerzas para contrarestar la
acometida de Alfonso, trat solo de aumentarlas,  imitando el ejemplo
del rey Al-Mu'tamed, que por esquivar el yugo de D. Alfonso el
Conquistador de Toledo se habia entregado al de los almoravides,
prefiriendo _apacentar camellos en el Desierto  guardar puercos en
Castilla_[305], para librarse de las manos del emperador llam en su
socorro  los almohades. Atento solo  la necesidad de rechazar  los
altivos cristianos que se disponian  sitiarle, envi un mensage 
Berraz Ibn Mohammed, general de Abde-l-mumen, emperador de los
almohades, que el ao anterior habia vencido  Taxfin y estinguido el
poder de los almoravides en Africa; y en este mensage solicit de l una
entrevista. Abocronse los dos generales en cija, y all estipularon
que Berraz asistiria a Ben Ganyah con tropas, con la condicion de que el
almoravide le pondria en posesion de Crdoba y Carmona, reservndose el
dominio de Jaen. Sin esperar  que este tratado fuese ratificado en
Africa por Abde-l-mumen, tom Berraz posesion de Crdoba y de Carmona, y
Ben Ganyah se retir  Jaen. Arrepentido sin duda de haberse entregado 
los enemigos de su raza sin haber probado fortuna contra los enemigos de
su f, rompi pronto Ben Ganyah su alianza con los almohades: resuelto 
contrastar en lo posible sus rpidos triunfos, quiso arriesgar contra
ellos una batalla campal en la vega de Granada, que ya recorrian
impetuosos llevndolo todo  sangre y fuego, y en el calor de la
refriega, herido de muchas lanzadas, de que no bast  defenderle su
armadura, muri el da 21 de la luna de Xaban del ao 543 (A. D. 1149).
Los almohades se apoderaron de Jaen. Aprovechando esta oportunidad el
emperador Alfonso, march con su ejrcito sobre Crdoba y la siti. As
que esto se supo en Sevilla, trataron los almohades de enviar  los
sitiados poderosos refuerzos. Dispusieron saliese de Sevilla con tropas
escogidas Abu-l-ghamr Ibn Gharun, y que el gobernador de Niebla Yusuf
Al-betruh saliese con las suyas: incorporronse estos dos ejrcitos, y
 marchas forzadas avanzaron  Crdoba. Envi ademas Abde-l-mumen un
tercer ejrcito bajo el mando de Yahya Ibn Yaghmur; pero antes de que
este llegase, ya habia el rey cristiano tomado parte de la ciudad
haciendo una sangrienta incursion en ella, profanando de nuevo la
mezquita mayor y llevndose un rico botin[306]. Al llegar  Crdoba el
refuerzo de Ibn Yaghmur, el prudente emperador levant el campo:
arrollronse las tiendas, emprendise la retirada, y no entr el
ejrcito auxiliar en la capital de Andaluca sino para ver desde sus
almenas relumbrar  lo lejos en la sierra las lanzas y escudos de las
mesnadas cristianas. En esta segunda entrada de las tropas de Alfonso en
la mezquita Aljama no hubo al menos desacato contra el sagrado _Mushaf_:
Berraz Ibn Mohammad se lo habia ya enviado  Africa  su rey
Abde-l-mumen con otras preciosidades recogidas en la ciudad cuando la
ocup de resultas de su convenio con Ben Ganyah, y el Amir de los
muslimes lo tenia cuidadosamente guardado en su tesoro. Cuntase que
este Mushaf acompa luego  Abde-l-mumen en todas sus espediciones
militares, llevado delante de l dentro de su preciosa caja sobre un
camello, bajo un dosel, entre cuatro banderas, en las cuales se lean en
caractres de oro versculos adecuados del Koran[307].

Grande era ya en esta poca el poder de Castilla, creciendo
considerablemente al par el de los demas reinos de la Espaa cristiana.
Grande tambien habia sido desde principios del undcimo siglo el
desarrollo del arte occidental. Pero se hallar este ya por ventura en
estado de sustituir dignamente  su mulo el arte del Oriente? La
tentativa del emperador Alfonso ha sido prematura: esplyese y domine en
buen hora la forma romnica en todas las grandes ciudades arrebatadas 
los califas allende los montes, en Toledo conquistada por D. Alonso el
VI, en Zaragoza y Tarragona rescatadas por D. Alfonso el Batallador. El
imperio musulman que parecia exnime despues de la muerte de Almanzor ha
recobrado nueva vida: una raza nueva le ha inoculado su sangre activa y
poderosa, los almohades aspiran  regenerarlo en Andaluca, y todava es
la corte de los Abde-r-rahmanes reconocida por capital y centro del
mahometismo en Espaa. No ha llegado pues la poca del vencimiento
definitivo para Crdoba y su arte. Dejad que esa nueva sangre anime
nuevas formas; dejad que los almohades terminen en Sevilla el gigantesco
ensayo del arte que se proponen sustituir al arte de los Umeyas[308];
dejad que entre tanto las dos grandes monarquas enemigas que ya no
caben juntas en Espaa desahoguen su pltora en las sangrientas batallas
de Alarcos y Muradal; y entonces ser tiempo de decidir cul de estas
dos nacionalidades tan llenas de vida, tan prdigas de su sabia, tan
picas en sus hechos, ha de quedar duea esclusiva de las hermosas
ciudades del Guadalquivir, con sus usos, sus artes, su lengua y su f.

Pronto llegar el dia de la decision. Ved cun rpidamente se pulveriza
el coloso hecho pedazos en los hondos valles de las Navas de
Tolosa[309]. La anarqua ha vuelto  apoderarse de la Espaa musulmana
despues de la gran derrota, y los cristianos van cada dia ensanchando
sus fronteras. El arte de Occidente avanza con ellos, y tanto sube de
punto su jactancia, que ya en el primer tercio del siglo XIII (A. D.
1229) presume implantarse en Africa  la sombra de un tratado de
alianza, levantando en medio de la fastosa corte de los almohades una
iglesia cristiana. Deseoso el amir El Mamun de escarmentar  los
rebeldes almohades, solicit del rey de Castilla tropas que pasasen con
l  Mauritania, y el rey cristiano le respondi: No te dar ejrcito
si t no me das diez plazas fronterizas que yo seale, y si Dios te
concede entrar en Marruecos, habrs de construir para los cristianos que
te acompaen una iglesia en el centro de la ciudad, en que puedan ellos
celebrar pblicamente su culto tocando las campanas todo el tiempo que
duren las ceremonias. Si algun cristiano quisiese hacerse mahometano, no
se lo consentirs, sino que le entregars  los de su ley para que sea
juzgado, y por el contrario, si algun musulman quisiese hacerse
cristiano, no permitirs que nadie se lo estorbe[310]. Cuando la
nacionalidad y la f espaola podian imponer semejantes condiciones, y
cuando la nacionalidad y la f islamita las admitian, era prueba de que
se estaba ya robusteciendo el brazo del predestinado que habia de
desquiciar las puertas de bronce de la Caaba del Occidente.

Muy urgente era por cierto la victoria, porque los terribles almohades,
en su fervoroso celo por el triunfo del Islam,  nada menos habian
aspirado que  la completa estincion de la f de Cristo en Andaluca, y
as en Crdoba, Sevilla, Jaen y Murcia, no habia ya cristianos mas que
entre los cautivos[311].

Pero qu jubiloso clamor es ese que sale de las mazmorras donde h poco
solo resonaban dolorosos alaridos y prolongados ayes de agona? Por qu
sacuden sus vibradoras lenguas con tanto bro las antes sujetas y mudas
campanas de las baslicas, ayer desiertas, abandonadas y amenazando
ruina? Qu significa ese imponente rumor con que despierta sobresaltada
la poblacion entera? Ah! Es que ha amanecido el dia del gran desastre
para el Islam! Nadie se lo esperaba: hace unas cuantas horas solamente,
los cordobeses descansaban descuidados. Velaban solo los corazones
rencorosos  atormentados por la ambicion, enconados en las rivalidades
de partidos; pero nadie pensaba que todo reino dividido tiene muy
prxima su ruina. Caa la lluvia  torrentes, la ciudad parecia
suficientemente defendida contra cualquiera tentativa: no habia sobre
Crdoba ejrcito enemigo: decase solo que los puertos de los Montes
Marianos estaban ocupados por un puado de almogvares[312]... Cmo
pues ha podido fraguarse tan grande calamidad en tan cortos instantes en
el silencio de la noche?

Los cristianos, favorecidos por los cordobeses descontentos, se han
apoderado de la Aljarqua[313] escalando la muralla y matando  las
centinelas dormidas. La puerta de Martos est abierta  los terribles
almogvares y  la caballera de Tafor; Colodro[314] y Baos con sus
compaeros dominan las torres de aquella parte; los cautivos levantan
hcia ellos los brazos aun agoviados por las esposas; los moros muestran
en sus semblantes el pavor que hiela sus corazones, refgianse
tumultuando en la Almedina, y obligando  tomar las armas  todos,
ancianos, mozos y nios, se aprestan  la defensa. Los valerosos
cristianos se fortalecen en el barrio de oriente mientras D. Ordoo
Alvarez y D. Alvar Perez de Castro envan corredores  Fernando con la
noticia de tan inopinado suceso, y pidiendo refuerzos. Los moros por su
parte, trocado el primer espanto en rabioso corage, piden tambien
auxilio  su Amir ausente para esterminar  los invasores. Qu hace
Aben Hud al recibir la triste nueva? Emprende su marcha para libertar 
Crdoba; pero en el camino vacila, duda, reune sus alcaides, oye su
consejo, y abandonando  sus propios vasallos, se dirige  socorrer 
los agenos[315]. Qu hace Fernando? Monta al punto  caballo[316],
acompaado solo de unos cien caballeros, despachando rdenes  las
ciudades, villas y concejos, para que le sigan los ricos-hombres 
hijosdalgo con sus milicias, y recomendando  los maestres de las
rdenes militares que le enven la flor de su caballera. As, mientras
los musulmanes se defienden desesperadamente en la ciudad alta
molestando  los cristianos con hondas, flechas, dardos y catapultas,
mientras la corte de los califas lanza su postrer grito de agona entre
el clamoroso estruendo de los lelils, tambores, bocinas y clarines, el
amir Aben Hud, ltimo vstago de una gloriosa dinasta[317], va 
encontrar la muerte en manos de un correligionario traidor, y el hijo
santo de Berenguela va  sentar sus reales en el campo de Alcolea como
guila que se cierne sobre la presa. Jntansele aqu los obispos, los
ricos-hombres, los caballeros, y las mesnadas de los concejos con los
carros de guerra, las municiones y las interminables filas de reses que
van acudiendo destinadas  la vitualla. Estrchase el asedio, y los
sitiados exnimes, hambrientos, desesperanzados de todo socorro,
agoviados por el calor y la fatiga, capitulan para salvar tan solo la
vida; y el dia de los gloriosos apstoles S. Pedro y S. Pablo (A. D.
1236) entregan la ciudad. Entra en Crdoba triunfante S. Fernando, no
coronado de laurel ni en carro tirado de tigres, leones y panteras, como
acostumbraban los orgullosos emperadores romanos, sino en humilde y
devota procesion, acompaado de los obispos D. Juan, de Osma; D.
Gonzalo, de Cuenca; D. Fr. Domingo, de Baeza; D. Adan, de Plasencia; D.
Sancho, de Coria; de los eclesisticos y religiosos que han concurrido 
la espugnacion, y de los principales de su ejrcito. De este modo llegan
 la mezquita mayor, y al mismo tiempo que los tristes musulmanes
abandonan sus hogares para refugiarse en otras ciudades de Andaluca,
los cristianos enarbolan la ensea vivificadora de la redencion
juntamente con el estandarte real sobre el enhiesto alminar de
Abde-r-rahman An-nasr, donde se invocaba y encomendaba  los cuatro
vientos el nombre del falso profeta; y el ejrcito vencedor entona
espontneamente en su fervoroso entusiasmo el solemne _Deus adjuva_ que
acompaan electrizados, con lgrimas de jbilo en las megillas, los
cautivos mozrabes redimidos.

La grande Aljama de Abde-r-rahman el _Proscrito_; la Aljama suntuosa y
deslumbradora de Al-hakem el _Sabio_ y de Almanzor el _Victorioso_; la
Caaba del Occidente, dej ya para siempre de ser templo del Islam! El
obispo de Osma, D. Juan, que representa al arzobispo D. Rodrigo, primado
de Toledo, ausente por hallarse cerca de la Santa Sede en tan fausto
dia, la bendice con las ceremonias y preces acostumbradas, la purifica
con agua y sal, cantando los asistentes el _Te Deum laudamus_, la dedica
 la inmaculada Madre del Verbo en su glorioso misterio de la Asuncion,
hace provisionalmente erigir un altar en honor de la excelsa Seora,
celebra en l de pontifical, y dirige por ltimo una breve y sentida
pltica  los circunstantes exhortndolos  tributar gracias sin fin al
Dios de los ejrcitos.

       *       *       *       *       *

Es ya tiempo, benigno lector, de que vayamos reponiendo por su rden
histrico, los objetos heterogneos que por arte de abstraccion
eliminamos de golpe en un principio, para hacerte ver con toda claridad
en la catedral cristiana de Crdoba la mas grande y bella mezquita
musulmana. Has contemplado en su estado primitivo y en su genuina
destinacion el mas precioso monumento que refleja en su largo curso el
tranquilo y magestuoso Guadalquivir; vas  verlo ahora en las
transformaciones que sucesivamente ha ido sufriendo desde la reconquista
hasta venir al estado en que hoy se encuentra.

No se dice con fijeza en qu dia empez la mezquita purificada  tener
destino de catedral. Sbese solamente que la Sede episcopal y cabildo de
cannigos, que durante la ocupacion de la ciudad por los rabes habia
estado en la baslica de los tres mrtires[318], no se restituy  ella
sino cuando volvi de Roma el arzobispo D. Rodrigo, primado de Espaa,
que era quien por decreto del pontfice Inocencio III tenia desde el 4
de marzo de 1210 el encargo de restituir las iglesias catedrales en
todas las ciudades que se reconquistasen, y por otro de S. S. Gregorio
IX de 26 de junio de 1234 estaba autorizado para poner y consagrar
obispos en las ciudades que antes los habian tenido. Pero consta que en
el ao 1238 estaba ya electo obispo de Crdoba D. Lope de Fitero,
consejero del rey, y constituido el cabildo de cannigos de la iglesia
catedral de Sta. Mara[319]. La baslica de los tres mrtires Fausto,
Januario y Marcial, que habia servido de catedral  los mozrabes,
recibi el ttulo y advocacion de S. Pedro, en conmemoracion del dia en
que habia sido recuperada la ciudad.

Desde esta poca cuntos dias de jbilo para la nueva poblacion
cristiana, sealados en su grandiosa catedral en pginas indelebles y
sucesivas del arte nacional!

No se crea que el arte cristiano prevalido del triunfo invadi la
mezquita haciendo gala de un celo intolerante y mutilando sin necesidad
el grandioso edificio. Al contrario, tributando una sincera admiracion 
la belleza que en ella descubria, se propuso conservar cuanto fuese
compatible con las necesidades mas absolutas del templo en que habia de
darse culto  Dios crucificado. Era indispensable desde luego establecer
una capilla mayor, orientndola como era costumbre desde los primeros
siglos de la iglesia. No se conserva memoria del sitio en que fu
colocada, pero lo cierto es que por no derribar nada de la fbrica
arbiga subsisti la capilla mayor provisional por espacio de veintidos
aos, y que no se celebrarian en ella muy cmodamente los divinos
oficios no teniendo presbiterio, ni sacrista, ni Sagrario adecuado. Si
fu dispuesta en lugar exento y principal, en el centro de la mezquita,
hoy al menos no se descubre rastro de ella; es posible que con la obra
de la catedral hecha en tiempo de Crlos V haya desaparecido; pero lo
mas probable es que se arrimase al muro de oriente,  bien que se
situase en la cmara rabe, donde pocos aos despues, como veremos, se
erigi la cabecera de la primitiva catedral. Lo que s se sabe es dnde
estuvieron la pila bautismal y el Sagrario: aquella se situ arrimada al
muro de poniente ocupando las dos naves trasversales undcima y
duodcima[320]; el Sagrario se coloc en la rica cmara de la izquierda
de las tres que forman el vestbulo del Mihrab[321]. Decimos que
subsisti la capilla mayor provisional veintidos aos, suponiendo que
permaneciese all donde se habia colocado el altar en honor de la
Asuncion de nuestra Seora el dia solemne de la purificacion del templo;
pero en rigor no consta haya habido formal ereccion de catedral hasta
fines del ao 1238. En noviembre de este ao concedi S. Fernando  la
iglesia catedral de Sta. Mara de Crdoba y  su obispo electo D. Lope,
para s y sus sucesores, con todas las frmulas y solemnidades de
cancillera, las dcimas de los almojarifazgos, salinas y rentas, que
tenia en Crdoba, con quinientas aranzadas de via, y la tercera parte
de sus olivares, y cien aranzadas de huertas[322]. Ya D. Lope, antes de
ser electo obispo, habia recibido pruebas de la munificencia y
predileccion de su soberano[323]. En el ao 1240 y siguientes hizo el
santo rey nuevas donaciones al obispo y cabildo, y  15 de febrero de
1245 le hizo la ltima. A 13 de agosto de 1246, muerto ya el obispo D.
Lope de Fitero, y habindole sucedido D. Gutierre Ruiz de Olea, hicieron
el obispo y el cabildo un Estatuto, en que se estableci que todos los
bienes muebles  inmuebles, rentas, villas  fortalezas adquiridas, 
que se adquiriesen por uno  otro,  _intutu_ de ambos, se dividiesen
en dos partes iguales, la una para el obispo y la otra para el cabildo.
La ciudad de Crdoba finalmente di  este mismo obispo D. Gutierre por
juro de heredad, en 8 de setiembre de 1246, quince yugadas de tierra por
ao y vez en el trmino de Carchena. Las prebendas  la sazon eran:
decanato, arcedianato de la villa, maestrescola, chantra, arcedianato
de Castro, arcedianato de Belmez  Pedroche, tesorera y priorato,
canonicatos y raciones. Represent el cabildo  S. S. Inocencio IV que
no eran bastantes las rentas para mantener el nmero de dignidades y
cannigos que habia, pidindole los redujese al que resultase
correspondiente  sus facultades, y habiendo el pontfice dado comision
para que con asenso del cabildo determinase dicho nmero, se resolvi
que el de dignidades quedase como estaba, que los canonicatos se
redujesen  veinte, y  veinte tambien las raciones; lo que confirm S.
S. por rescripto de 26 de junio de 1247. Ocurri la conquista de
Sevilla, y el santo rey en reconocimiento al mismo obispo D. Gutierre,
que le ayud mucho con su cabildo para llevar  cabo aquella memorable
empresa, les di el castillo y villa de Bella con todos los trminos que
tenian bajo la dominacion sarracena. Al volver de la toma de Sevilla
hizo D. Gutierre con su cabildo un nuevo Estatuto,  1. de abril de
1249, dividiendo en dos partes iguales todos los derechos, tierras,
castillos y heredamientos de dentro y fuera de Crdoba y su obispado. Al
obispo tocaron Lucena y Bella con otras posesiones, y al cabildo otras
con el castillo de Tiosa, que volvi despues  la corona. Este
instrumento es curioso, porque nos d noticia cabal de las diversas
rentas y bienes que  la sazon posean el obispo y cabildo de Crdoba,
entre las cuales vemos ya establecidos el tributo de treinta dineros que
habian de pagar los judos, el arrendamiento de las tiendas hechas y por
hacer, el diezmo de la tienda de los alcaldes y el de la alhndiga[324].
Determinronse tambien en su virtud los prstamos  beneficios que
habian de gozar el decanato en S. Salvador, en S. Miguel la
maestrescola, en S. Andrs la chantra, y en Santiago la tesorera; que
los arcedianatos tuviesen el _rediezmo totius pontificalis_ en sus
territorios; en cuanto  los cannigos, que cada uno tuviese cincuenta
maraveds, y veinticinco el racionero en las parroquias del obispado que
el obispo sealase, y que el derecho del cabildo en las demas parroquias
de la ciudad con las de Montoro, Castro, Ovejo y Belmez, quedase en la
mesa comun para las distribuciones cotidianas. Ultimamente, existiendo
desde el ao 1246 alguna discordia entre el obispo y cabildo de una
parte, y la ciudad con el clero de las parroquias de otra, sobre algunos
artculos de concurrencias, diezmos y modo de dividirlos, inmunidad
eclesistica y otros puntos, el Papa Inocencio IV comision para
ajustarlos al cardenal D. Egidio de Torres, y este por medio de un
subdelegado consigui la concordia, que aprob S. S.  11 de junio de
1250. Este documento precioso nos instruye de quines fueron las
personas, rdenes y casas pias heredadas en Crdoba por el repartimiento
del santo rey, y de muchas de las posesiones que les fueron dadas, todas
las cuales debian contribuir con el diezmo de sus productos  la
iglesia[325].

Con estas donaciones empezaban ya  ser pinges las prebendas al morir
el rey D. Fernando y sucederle su hijo D. Alfonso X. El nuevo rey,
animado del mismo espritu religioso que su padre, dispens mercedes al
obispo y cabildo de Crdoba desde los primeros aos de su advenimiento
al trono, y no contento con haberles concedido en el ao 1258 una renta
anual de mil maravideses chicos en el almojarifazgo de cija, en
recompensa del agravio que la iglesia de Crdoba dijo habrsele inferido
en el arreglo de trminos entre su obispado y el arzobispado de Sevilla,
les auxili aquel mismo ao en la ereccion de la capilla mayor de la
catedral, concediendo muchos privilegios  la obra y fbrica.

Ya por este tiempo se habia introducido entre los piadosos ganadores de
Crdoba la prctica de fundar capillas junto  los desnudos muros de la
gran mezquita. Desde el ao siguiente al de la espugnacion de la ciudad
habia dado el ejemplo el santo rey labrando para s una, dedicada  S.
Clemente[326], contra el muro de mediodia, en un espacio que abrazaba
de oriente  poniente tres naves principales y de norte  sur cuatro
trasversales. Habase cerrado este mbito con paredes, dejando dentro
intactas dos arcadas rabes y arrimando  la pared de oriente el altar
del Santo  quien estaba consagrada la capilla[327]. En la dcima nave
mayor contando desde el muro de poniente, pegada tambien al muro
interior de mediodia, y ocupando solo dos naves trasversales, habia
labrado Pedro Diaz de Haro en 1250 otra capilla  Sta. Ins[328]. Muy
modestas eran en verdad estas construcciones, y vergonzoso en cierto
modo para los nuevos pobladores, que los judos que habian quedado en la
ciudad, no contentos con tener una sinagoga, estuviesen fabricando por
este mismo tiempo otra muy soberbia y elevada[329] con grande escndalo
para la cristiandad. No sabemos hasta qu punto pudo esto contribuir 
que se avivase el celo de los caballeros cristianos y del clero; pero lo
cierto es que en el ao 1258 se estaban simultneamente construyendo la
capilla de S. Bartolom, por un famoso adalid llamado Domingo Muoz, y
por el cabildo y el monarca juntos una catedral cristiana, en que la
gallarda arquitectura occidental, rompiendo el artesonado sarraceno para
desarrollar su elegante bveda ojival, mostraba ya por defuera en su
gigantesca grupa[330] la emancipacion de un arte victorioso, al cual
estaba reservado trocar la faz monumental de Europa. El adalid hacia su
capilla en el ngulo que formaba con el muro interior de mediodia el
costado occidental del vestbulo  maksurah de Al-hakem II, tomando de
area dos naves principales y otras dos trasversales. No pudiendo esta
capilla recibir luz directa del esterior por tener detrs el ala
occidental del Mihrab, que ocupaban las habitaciones de los Ulemas y
otros ministros del culto islamita, y el pasadizo secreto del Califa, se
le di por la pared del norte luz del templo, abriendo en ella, ademas
de su puerta ojival, dos lindos ajimeces y dos pequeas claraboyas. El
cabildo labraba su catedral con mayor esplendidez. Eligi  este fin las
tres primeras naves trasversales del cuarto noble, empezando desde el
muro de refuerzo que marca la prolongacion de Al-hakem, y dando al buque
de la nave nica que abri, cortadas las armaduras de cuatro naves
mayores de la mezquita, una longitud de cien pis desde la puerta
interior de la cmara de la limosna hasta la cmara del centro de las
tres que cerraba la antigua maksurah. Hizo de la cmara de la limosna,
respetando su rica ornamentacion berberisca, el vestbulo  narthex para
entrar en la catedral: dej el muro de refuerzo de Al-hakem tal como
estaba, sin tocar  sus atrevidos arcos ultra-semicirculares de columnas
emparejadas; pero derrib la cmara del Cad de la Aljama[331] para
dejar espedito el crucero, y ademas las arcadas de las tres naves
trasversales que habia ocupado; derrib asmismo tres columnas fronteras
 los tres robustos machones rabes que quedaban exentos en la longitud
del buque de oriente  poniente; construy en su lugar tres machos mas
esbeltos fortalecidos en ngulo recto con muros  modo de estribos, que
interceptaban en toda su anchura una nave trasversal; de macho  macho
volte grandes arcos ojivales, correspondientes  los tres de herradura
de enfrente; tendi de un lado  otro una ligera y sencilla bveda sin
nervios enlazados, dividida en cuatro compartimentos por tres grandes
arcos de baquetones, de los cuales el mas inmediato al presbiterio
descansaba en delgadas y altas columnillas, y los otros dos en bien
esculpidas repisas de cenefas caladas suspendidas  regular altura en
los entrepaos; y finalmente, tomando de costado la cmara central de la
antigua maksurah, donde presumimos tenia su asiento el Califa[332],
coloc en ella la Capilla mayor. Coste esta capilla el rey _sabio_, y
aun contribuy como hemos dicho  los gastos de la obra del templo, por
la cual agradecido el cabildo resolvi celebrarle un aniversario que
hasta hoy se ha venido religiosamente cumpliendo.

La disposicion de esta cmara se acomodaba perfectamente al destino de
capilla mayor, convirtiendo en sacrista la otra cmara que tenia
contigua  oriente, y que hemos minuciosamente descrito como tribuna de
la _alicama_. Existia sin duda tal como la habian dejado los amires de
Al-hakem. En el lado del norte tenia un grande arco de herradura,
correspondiente al muro de refuerzo de la prolongacion debida  aquel
Califa; en el lado de oriente tenia una gran ventana de arco angrelado,
y dos puertas pequeas  los lados, que comunicaban  la tribuna
embellecida por Almanzor; en el lado de mediodia ostentaba, haciendo
gala del estilo bizantino del tiempo de Al-hakem, una combinacion de
arcos de segmentos que se cruzaban en el espacio y formaban aspas de
undosas cintas en los intercolumnios, en todo semejante  la decoracion
que desplegaba enfrente el vestbulo del Mihrab. En el lado de poniente,
por donde esta cmara se unia con la del Cad de la Aljama, que acababa
de derribarse, no sabemos qu decoracion tenia. Para convertirla en
capilla mayor no habia necesidad de desfigurarla completamente: bastaba
cegar el grande arco del norte, en tiempo de los califas cerrado por la
maksurah primitiva, cegar asmismo la gran ventana que comunicaba por
levante con la tribuna de la _alicama_, poniendo en su lugar el altar
mayor; dejar las dos puertecillas laterales abiertas para la
comunicacion del presbiterio con la sacrista; dar al presbiterio el
ensanche necesario y su correspondiente gradera; cerrar el lado de
mediodia con vidrios, y ltimamente hacer su portada  embocadura con el
cancel de costumbre. As tal vez se haria; pero quin es hoy capaz de
adivinar el grado de respeto de los arquitectos del rey D. Alfonso hcia
la obra arbigo-bizantina? Puede ser que la conservasen, como sin duda
alguna conservaron la tribuna de Almanzor convertida en sacrista; mas
habiendo sido despues dos veces reedificada, una bajo el imperio del
gusto tudesco[333] y otra bajo el funesto influjo del estilo de
Churriguera, no permite hoy este doble disfraz apreciar ninguno de los
lineamientos de la obra del rey sabio.

Al mismo tiempo que se terminaba la obra de la catedral (ao de 1260),
fundaba D. Gonzalo Yaez, primer seor de Aguilar, arrimada al muro de
oriente, una capilla consagrada  S. Juan Bautista, donde dos aos
despues di sepultura al cadver de su esposa D. Juana. Cinco aos
despues fund el obispo D. Fernando de Mesa en el ngulo S-E. de la
mezquita, y contigua por el oriente con la capilla de S. Clemente que
habia labrado el santo rey, la capilla de Santiago[334], cmoda y
espaciosa como la adyacente, en la cual tambien dej subsistir las
arcadas rabes comprendidas en su area. De igual data es un rescripto
pontifical memorable por el rpido incremento que revela en las rentas
de la iglesia de Crdoba, mas prspera naturalmente  medida que iba
perdiendo mas tierra en la provincia la morisma. Concedia por este
rescripto el pontfice,  peticion del obispo y cabildo, que de las
veinte raciones que habia, cada una de las cuales se juzgaba ya ser
cngrua competente para dos personas, se dividiesen diez en veinte
medias: de modo que ya los prebendados empezaban  vivir en la
abundancia, cuando solo veintiocho aos antes (en 1237  27 de
setiembre) habia tenido Gregorio IX que escitar con indulgencias el celo
de los buenos cristianos en favor de la iglesia de Crdoba, que padecia
gran penuria por tenerla en cierto modo los islamitas sitiada por
hambre, reducidas sus rentas al casco de la ciudad[335]. No debia
espirar el siglo XIII sin que la restaurada catedral se engrandeciese
con nuevos privilegios y fundaciones. El mismo D. Alfonso X, que habia
labrado su capilla mayor y ayudado  costear el resto de la fbrica,
habia concedido al cabildo el dominio directo de todas las tiendas que
tenia la corona en el corral de la alhndiga y en la alcaicera 
mercado de la seda, que eran treinta y tres, sin otra condicion que la
de celebrar cada ao dos aniversarios, uno por el alma de su padre el
rey D. Fernando, y otro por la de su madre la reina D. Beatriz, y hacer
ademas todos los aos la fiesta de S. Clemente _muy honradamente_ y con
gran solemnidad[336]. Esta importante donacion tuvo efecto el ao 1261;
 los dos aos (1263) ocpase solcito el rey sabio en asegurar  la
iglesia el disfrute del agua que en soberbios acueductos vimos traer 
Crdoba los califas, estableciendo una contribucion para reparar los
antiguos caos[337]; doce aos despues (1275) el infante D. Fernando,
que gobierna el reino por su padre,  la sazon ausente en persecucion
del sueo dorado de su vida[338], d carta al cabildo en Peafiel  7 de
abril, autorizndole  tener en la obra y fbrica de la iglesia cuatro
moros para que trabajen en ella, los cuales esten libres de pechos,
segun lo habia ya concedido el rey D. Alfonso[339]; vuelve este  tomar
las riendas del Estado (en 1280), y habiendo perdido el cabildo la carta
de gracia en que por la primera vez se le concedia la de poder emplear
en las obras de la iglesia cuatro moros exentos de todo tributo, le
confirma este privilegio. Esta nueva carta nos esplica en qu clase de
obras se empleaban los cuatro moros, pues dos de ellos eran carpinteros
y los otros dos albailes[340]: privilegio curioso en que descubrimos,
n la falta de artfices inteligentes entre los cristianos, sino un
ilustrado celo por la conservacion del monumento rabe, y que nos sirve
de clave para descifrar un misterio artstico hasta ahora inesplicado, 
saber, cmo se ha perpetuado tan ntegro hasta la poca de la nueva
catedral ese monumento de los siglos octavo y noveno, y quines fueron
los que trabajaron en las admirables restauraciones moriscas que mas
adelante tendremos que notar en la Capilla Real  sacrista de la
antigua Capilla mayor. Bien se comprende por otra parte esa ilustrada
tolerancia artstica, tan impropia de un siglo inflexible en toda Europa
con respecto  las formas de su f, en el inmortal autor de las
Partidas, cuya prematura tolerancia literaria fu escndalo de los
mismos genios del gran siglo XV. Este privilegio recibi en los aos
siguientes varias confirmaciones, y habiendo usurpado en vida de su
padre el gobierno del reino el impaciente y bravo D. Sancho, hallamos
una carta firmada en Crdoba  25 de octubre de la era 1320 (ao 1282),
por la cual vemos habia adquirido mayor estension, puesto que en ella se
confirma que todos los moros que viven en la ciudad, sean  n maestros
en los oficios de albailera y carpintera, tengan obligacion de
trabajar dos dias en el ao en la obra de la iglesia. Este singular
documento dice as: El cavildo de la Eglesia de Sancta Mara me
mostraron una carta del rey en que mandava que todos los moros forros et
annaiares (_carpinteros_) et alvanns (_albailes_) et serradores et
todos los otros que labrassen en la labor de la Eglesia sobredicha dos
dias en el anno. Et agora el cavildo de la Eglesia de Sancta Mara
querellseme que los moros que non son maestros que non quieren y
labrar, porque dizen que lo non dizia en la otra carta que les el rey
di primeramient, et despues que ge lo mostraron et que les mando dar su
carta con su sello colgado, et mando que tambien los moros maestros como
todos los otros de la villa fuessen labrar dos dias en el anno en la
lavor de la Eglesia, et que me pidiese merced que mandasse y lo que
toviesse por bien. Onde vos mando vista esta mi carta que veades la
carta que el cavildo tiene del rey con su sello colgado en esta razon,
et conpldgela en todo segund que en ella dize, etc. Dada en Crdova XXV
de octubre, era de mill et CCC et veinte annos. Yo Roi Diaz la fiz
escrevir por mandado del Infante, etc. (A. D. 1282)[341] Esta medida no
parece ya dictada esclusivamente por un respeto ilustrado al monumento
sarraceno, sino mas bien como contribucion de sangre en desagravio de
las pasadas injurias hechas por los mahometanos  los cristianos en la
misma mezquita. No eran en efecto todos los muzlimes que habian quedado
en la villa tiles como artfices, cual podian serlo los albailes,
carpinteros y aserradores; pero, cmo no disculpar en cierto modo
pasiones por otra parte fecundas en gloriosas hazaas, en una poca en
que el celo religioso era tan activo, y en que aun vivia el recuerdo de
los dias de llanto y luto, durante los cuales el mas altivo burlador de
la humanidad y del cristianismo habia dado por cimiento al ensanche de
la Aljama argamasa remojada con lgrimas, sudor y sangre, de cautivos
gallegos y leoneses[342]? Cuntase que el mismo S. Fernando, recien
purificada la mezquita, hizo restituir  la catedral de Santiago, en
hombros de infieles, las campanas que Almanzor habia hecho llevar 
Crdoba en hombros de cristianos. Estas represalias eran entonces
admitidas como justas, y no se consideraba en ellas mas que el
desagravio de la religion ofendida. Pero conviene no olvidar que los
enemigos del nombre de Cristo, as moros como judos, daban con su
conducta en Crdoba harto motivo para ser tratados con dureza. Con los
judos habia menos rigor, y sin embargo, qu desmanes no cometian unos
y otros? Favorecidos por la semejanza del trage, pues debe suponerse que
todos, cristianos, muzlimes y judos, vestan casi lo mismo, robaban los
hijos  los cristianos que se ausentaban de sus casas para proseguir la
guerra contra los infieles; los muzlimes para s  para mandarlos  sus
correligionarios de la frontera, y los judos para vendrselos  los
muzlimes. Este nefando trfico no era nuevo entre los prfidos judos;
en el primer tercio del siglo IX los israelitas de Francia, codiciosos
como todos los de su raza, alentados por los escesivos privilegios de
que gozaban, lo habian introducido en Espaa vendiendo en la corte de
Al-hakem I muchos prvulos robados allende el Pirineo, despues de
ejecutar en ellos todo gnero de maldades y torpezas[343]. Habiendo
estos crmenes retoado despues de la conquista, con ocasion de vivir
juntas dentro de Crdoba gentes de tan opuestas religiones, tuvo que
mandar severamente el pontfice Gregorio IX al obispo en el ao 1239,
que obligase  los judos  traer siempre una seal pblica para que en
el trage se distinguiesen y fuesen conocidos de los cristianos, segun lo
habia dispuesto el Concilio Lateranense. El Cdigo de las Partidas, fiel
espejo de las costumbres y de las ideas de aquella poca, y mas til
para ser consultado bajo este concepto que como norma de la vida pblica
y privada de los hombres del dcimotercio siglo, cuya aquiescencia no
obtuvo, nos esplica por qu era tolerada la maligna gente judica 
pesar de estos atentados. La razon porque la Eglesia, et los
emperadores, et los reyes et los otros prncipes sufrieron  los judos
vivir entre los cristianos es esta: porque ellos viviesen como en
cautiverio para siempre, et fuese remembranza  los homes que ellos
vienen del linage de aquellos que crucificaron  nuestro Seor
Jesucristo. Solo para que se cumpliese la divina promesa de su
dispersion y cautiverio se les consentia morar entre cristianos; pero
para que de su trato y comunicacion no se originasen males semejantes 
los que ahora se padecian, tenian asignado para sus viviendas un barrio
separado, con el nombre de _judera_, y se les obligaba  llevar un
distintivo especial. Eludian no obstante el precepto, y fu preciso que
renovra el mismo mandato Inocencio IV, en 1250, de resultas sin duda de
nuevas quejas de los cristianos[344]; y debieron los muzlimes ser
acusados de iguales delitos, puesto que se hizo estensiva  ellos la
obligacion de llevar en el vestido una seal para ser reconocidos y
diferenciados de los cristianos y de los israelitas[345]. Ademas de
estos robos y torpezas cometian otras infracciones, pues se negaban 
cumplir los privilegios otorgados  la iglesia catedral de Crdoba por
D. Fernando III y su hijo D. Alfonso, en los cuales se mandaba que los
judos y moros que comprasen heredades de cristianos en todo el
obispado, pagasen cumplidamente el diezmo como si los cristianos las
poseyeran, y lo mismo de las heredades que arrendasen[346]. Resistieron
muzlimes y judos esta prestacion forzosa; querian los vencidos ser de
mejor condicion que los vencedores; y eran contnuas las quejas del
obispo y del cabildo por la obstinacion de ambas sectas. No era solo el
diezmo lo que repugnaban: negbanse tambien  pagar todos los demas
tributos que satisfacian los cristianos. Consta de un privilegio que
estos contribuan  la Iglesia con cierto derecho por razon de las
fincas urbanas en que habitaban; y el mismo instrumento nos informa de
que los judios y moros no querian pagarlo[347].

Puesto que hemos hecho mencion de las cartas y privilegios relativos 
los tributos y prestaciones especiales impuestos  los muzlimes que
permanecian en Crdoba con los cristianos despues de la reconquista, no
sera ahora fuera de propsito echar una rpida ojeada sobre el estado y
condicion de las personas de la secta vencida, si tuviramos los datos
suficientes para hacerlo. Pero son tan escasos en esta materia las
crnicas y los antiguos documentos legislativos por lo que respecta 
Crdoba, que casi nos atrevemos  asegurar no hay para semejante tarea
mas nociones que las que de s arrojan los pocos instrumentos que hemos
citado. Hallbanse los mahometanos de las provincias reconquistadas en
situacion anloga  la en que habian vivido los cristianos que por no
poder desamparar sus casas quedaron cuando la invasion agarena sujetos 
los muzlimes? En unas ciudades s, en otras n. Vasallos y tributarios
de sus dominadores por regla general, habian los mozrabes disfrutado de
cierta libertad profesando pblicamente su religion, y gobernndose en
todo lo relativo al rgimen civil segun las estipulaciones concertadas
al admitir el yugo sarraceno. Nunca habian quedado enteramente  merced
de los invasores, ni aun en aquellas pocas poblaciones que habian hecho
tenaz resistencia y que habian sido tomadas  viva fuerza, porque no
eran asaz numerosas las huestes agarenas para poblar y conquistar  un
tiempo, y no les convenia ahuyentar  los naturales con la servidumbre.
Eran, s, en las mismas ciudades ganadas por capitulacion frecuentes las
persecuciones contra los mozrabes cuando la tirana  la razon de
Estado arrollaban la barrera de los convenios, y entonces la suerte de
los vencidos seguia todas las alternativas del capricho  del temor, y
los infelices sojuzgados no tenian mas arbitrios que la fuga,  el
martirio,  la rebelion,  la abjuracion de su f. Pero estas eran
pocas escepcionales, y ya hemos visto trascurrir largos reinados sin
que los mozrabes se lamentasen de la tirana de los califas,
mostrndose por el contrario demasiado avenidos y contentos tal vez con
el yugo de oro de los muzlimes. En muy semejante estado quedarian
probablemente los mahometanos bajo el dominio de Leon y Castilla. En las
ciudades como Toledo[348], Valencia[349], Sevilla[350] y otras, tomadas
por capitulacion, se observarian con los muzlimes los tratos y convenios
celebrados; cuando la poblacion habia sido entrada  viva fuerza,  sin
mas concesion, como en Crdoba, que la vida y la libertad de
espatriarse[351], es evidente que los que no pudieron usar de este
beneficio y permanecieron en sus casas, quedaron entregados  merced de
los conquistadores. En ambos casos se hacian tributarios de los
cristianos; pero con esta notable diferencia, que los entregados por
capitulacion conservaban derechos de que no podian ser legalmente
despojados, y los rendidos  la fuerza, no pudiendo alegar ningun pacto
escrito, solo por humanidad y equidad no eran tratados como cautivos y
no se vean reducidos  ese tristsimo estado que el sabio rey D.
Alfonso reconocia como _la mayor malandancia que los homes pueden haber
en este mundo_[352].

Unos y otros sin embargo llevaban indistintamente el nombre de
_mudjares_[353], porque nunca los piadosos reyes cristianos
permitieron que los muzlimes que se habian entregado  la clemencia
fuesen tratados como siervos, y en rigor estos no eran cautivos. No
habian sido hechos prisioneros con las armas en la mano y en la guerra
misma, sino que se habian rendido y entregado  merced del vencedor en
medio de su triunfo, y como acogindose  los sagrados derechos de la
naturaleza. Pero podremos afirmar que los mudjares de Crdoba gozasen
en la ciudad reconquistada del libre uso de su culto pblico, como los
judos que tenian su sinagoga? No porque esta tolerancia estuviese en
contradiccion manifiesta con el motivo religioso que declaraba santa la
guerra contra los infieles, y hacia aplicables  ella las gracias
espirituales concedidas por la Iglesia  las cruzadas en Oriente, hemos
de concluir que no la disfrutaron los mudjares cordobeses, pues los de
Toledo, Valencia y otras ciudades, la disfrutaron. Si as lo creemos, es
solo por no haber mediado estipulacion espresa acerca de la conservacion
del culto islamita en Crdoba, y porque no hallamos un solo documento
que nos autorice  creer que  los muzlimes que permanecieron en esta
ciudad y tierras circunvecinas con los cristianos conquistadores, se les
hubiese reservado una sola mezquita en que congregarse para hacer sus
azalas. As pues, si estos mudjares no vivian en la tristsima y dura
condicion de los siervos, tampoco disfrutaban la libertad religiosa y
demas derechos que en aquella misma poca aseguraban el fuero de
Valencia  los muzlimes vasallos de D. Jaime el Conquistador, y  otros
vasallos mas felices de Fernando, Alfonso y Sancho, las capitulaciones
de Toledo y Sevilla. Tal vez se observarian con ellos aquellos mismos
principios de equidad natural ya consignados en el sabio Cdigo de las
_Partidas_, y  la sazon aun no observados como legislacion general del
reino.[354] No podria obligrseles  que abrazran el cristianismo, pero
seran entre ellos frecuentes las conversiones, porque abjurando la f
de sus mayores, se habilitaban para gozar de todos los privilegios
concedidos  los cristianos de sangre pura. Tendrian sus tribunales
particulares donde todas sus contiendas se decidirian por el Koran y la
Sunnah; pero en los litigios con los cristianos estarian sujetos  los
tribunales ordinarios. Podrian santificar privadamente el dia _juma_
(viernes) como santificaban los judos el sbado; pero no podrian
trabajar en pblico los domingos y demas festividades de la iglesia
cristiana. En cuanto  tributos, vemos que los que se les imponian eran
realmente arbitrarios. Ademas del diezmo que pagaban como los
cristianos, contribuan  la iglesia catedral con su trabajo corporal en
determinados dias, y en esto verdaderamente mas bien eran siervos que
hombres de condicion libre.

No sabemos  punto fijo cundo caduc el privilegio de obligar  todos
los mudjares sin distincion  trabajar en las obras de la catedral;
pero nos inclinamos  creer que duraria cuanto dur en Crdoba aquella
clase de gente, es decir, hasta el tiempo de los reyes catlicos D.
Fernando y D. Isabel. Si el islamismo, como nacionalidad y Estado,
quedaba al espirar el siglo XIII arrinconado en Granada como en su
ltimo refugio, acosado por las victorias de las tres grandes monarquas
castellana, aragonesa y portuguesa; como reliquia y fermento duraba en
todas las poblaciones reconquistadas. An habian de dar las funestas
discordias de los prncipes cristianos de la Pennsula dos siglos de
aliento y de esperanzas  la morisma, antes que despuntasen para Granada
auroras de fuego y sangre de la parte de Castilla y Aragon unidos. En
tan largo perodo, los mudjares cordobeses, privados de culto pblico,
sin mezquitas, sin escuelas, sin academias, irian gradualmente olvidando
la ley y la tradicion, se entibiaria su celo, muchos cederian  las
amonestaciones y  la intimidacion y se harian cristianos, otros se
convertirian al judaismo; otros finalmente acabarian por vivir sin
religion alguna. La arquitectura, sin empleo, decaeria entre estos
degenerados muzlimes como todos los otros ramos del saber. No hallamos
en la mezquita rastro alguno del arte musulman en todo el tiempo
trascurrido desde D. Sancho hasta Enrique II. Los artfices de la secta
vencida se emplean solo en trabajos de mera conservacion, y si toman
alguna parte en la construccion de las capillas que van paulatinamente
cubriendo por el interior los cuatro muros de esta famosa ciudadela del
Islam, debe creerse que lo hacen mas como obreros subordinados  los
arquitectos cristianos, que como artistas dueos de su pensamiento.
Convertida Crdoba por otra parte en plaza de armas permanente contra
los infieles y trabajada ademas por las guerras de partidos, mal podia
sobresalir en obras artsticas. Los ricos hombres y caballeros ocupados
en funestas parcialidades  en correras por las fronteras de los
enemigos de la f, gastaban sus rentas en las cabalgadas, y solo cuando
era preciso dar honrosa sepultura  los amados restos del padre, del
hijo  de la esposa, y asegurar  sus almas los sufragios de la iglesia
y de los fieles, se acordaban de construir capillas y de fundar en ellas
capellanas; lo que se verificaba casi siempre con la economa que
reclamaba su capital ocupacion, la guerra. No merecen mencionarse por su
arquitectura las obras de esta especie; solo los grandes recuerdos que
despiertan en la mente por los hroes que en ellas estan  estuvieron
enterrados, hacen preciosa su antigedad, y deplorables las
trasformaciones que la mayor parte han sufrido. Si de ellas hacemos
mrito es nicamente por esta circunstancia, y para que el lector, al
desfilar por ante sus ojos las sombras de los ilustres varones
cordobeses que mas adelante vamos  evocar, sepa en qu capillas oraron
prosternados, y en cules se hicieron enterrar humildes tantos y tantos
vstagos de los mas gloriosos linages de la Btica.

Despues de la capilla que fund al apstol Santiago el obispo D.
Fernando de Mesa, no hallamos en el perodo de quince aos ninguna otra
capilla anterior  la _segunda de S. Bartolom_, costeada en 1280 por
Martin Muoz, sobrino del famoso adalid Domingo Muoz, y contigua  la
de su tio por la parte de poniente. No es esto decir que no se hiciese
antes en la catedral cosa alguna notable. Sobre el enhiesto alminar del
califa An-nasr[355] se coloc por los aos de 1278 la primera imgen
del Arcngel S. Rafael que la gigantesca torre de la catedral levanta
hoy  la region de las nubes, y que el devoto pueblo cordobs empez
desde entonces  venerar en cien monumentos como su Paladion tutelar
contra las pblicas calamidades. La causa segun la piadosa tradicion fu
esta. Padecia Crdoba una gran peste, de la cual moria innumerable
gente: el obispo D. Pascual, fiel  su ministerio de pastor, previniendo
con su vigilancia y celo todos los remedios corporales y espirituales
para librar  su grey del tremendo contagio, habia mandado que se
implorase la clemencia divina con contnuas rogativas, y no cesaba de
clamar  Mara Santsima para que su pueblo esperimentase el saludable
efecto de su maternal intercesion. Hallbase en esta ocasion de
comendador del convento de nuestra Seora de la Merced Fr. Simon de
Sousa, varon de singular virtud; y pidiendo  Dios el mismo remedio, se
le apareci el Arcngel S. Rafael, y le habl as: Dirs al obispo D.
Pascual que est Dios muy satisfecho de su vigilancia y cuidado, y que
por sus oraciones y las de otros fieles, y por la intercesion de su
santa Madre, se ha compadecido de este pueblo. Que ponga mi imgen en lo
alto de la torre de la iglesia catedral, y exhorte  todos sus
feligreses  que me sean devotos y celebren mi fiesta todos los aos:
que si as se hace, este contagio cesar de todo punto. Ejecutlo el
venerable obispo, ces la plaga, y de entonces mira la poblacion de
Crdoba campear triunfante en lo mas alto de su catedral,  modo de
gloriosa ensea,  de eficaz para-rayo para los dias crticos en que
fulmina sus formidables castigos el Eterno, la imgen de su santo
patrono y abogado. La contempl primero sobre el elegante alminar rabe
donde tremol el pendon real de S. Fernando, y luego en la torre
reedificada, desde fines del siglo XVI. Seguiria  la nueva capilla de
S. Bartolom la clebre de S. Pablo, propia de la familia de los Godois,
si fuese cierta la aseveracion de un cronista que entre los caballeros y
ricos-hombres que salieron de Crdoba con el infante D. Juan  recibir 
D. Sancho en 1284 reconocindole por su rey y seor, muerto D. Alfonso
el sabio, nombra al maestre de Santiago D. Pedro Muiz de Godoy,
aadiendo que _poco despues muri y fu sepultado en su capilla del
apstol S. Pablo en la santa iglesia catedral_[356]. Con las capillas
de S. Nicols[357], de S. Benito[358], de S. Vicente[359], de nuestra
Seora de las Nieves[360] y de S. Gil[361], fundacion la primera de un
devoto arcediano de Crdoba que la situ  levante, en el dcimoquinto
tramo de la ltima nave principal, y erigida la de nuestra Seora de las
Nieves por un chantre y dos particulares de quienes no hallamos mencion
particular, los cuales eligieron el octavo tramo de la primera nave
principal al poniente, termina el siglo XIII su casi insignificante
tarea en la mezquita de Crdoba, donde por no innovar demasiado,  por
no considerarse seguro el arte occidental en una ciudad espuesta todava
 volver  caer bajo el yugo de los infieles, no realiza la arquitectura
ojival ninguna de aquellas portentosas creaciones que lega en Francia S.
Luis  la admiracion de las edades futuras, y que el mismo S. Fernando
emprende en Burgos y Toledo.

No se muestra realmente en la catedral de Crdoba con su verdadero
carcter la arquitectura de ese gran siglo que de su sola f sac tantos
tesoros de gracia, de sublimidad y de fuerza. Pero si su arte no dej en
ella una fiel estampa, dura al menos en sus tradiciones el sello de
aquel espritu ardiente y celoso en las cosas divinas, que tan
noblemente supo triunfar de las costumbres  ideas semi-brbaras y
semi-gentlicas de la edad media. Y es por cierto admirable cmo la
Providencia favorecia las piadosas estratagemas de los hombres de buena
intencion y viva f. Porque no siempre ocurria implorar proteccion de la
autoridad y de la fuerza contra los escesos y desmanes: esto era  veces
lo mas sencillo: padecian, por ejemplo, la Iglesia y el estado
eclesistico vejaciones y gravmenes de los ministros reales y hombres
poderosos, porque tomaban violentamente las rentas de los obispados
vacantes y quitaban  los cabildos la libertad en las elecciones de
obispos y beneficiados, imponian tal vez pechos y nuevas cargas  los
prelados, cabildos, abades y clero, contra la inmunidad que debian gozar
por reales privilegios: y todo se remediaba quejndose al rey y
pidindole la correccion de los escesos cometidos[362]. Pero cmo
corregir la aspereza de las costumbres? cmo refrenar los fogosos
arranques del puntilloso honor ofendido, en los mismos individuos del
estado eclesistico, que, avezados  esgrimir el acero en el campo de
batalla, hacian como el Cid _campaa la Iglesia_ al mas ligero viso de
desprecio  de insulto? Un celoso obispo sin embargo[363] hall un medio
ingenioso para corregir el desacato de las ofensas personales entre
eclesisticos. Conociendo la ineficacia de las penas puramente
cannicas, imagin celebrar con el cabildo un Estatuto en virtud del
cual, todo individuo del clero catedral, fuese dignidad, cannigo,
racionero  medio-racionero, que injuriase  otro en la iglesia, ciudad
 obispado, tenia que pagar al obispo y al cabildo _un buen y cumplido
yantar_. Este Estatuto, acordado en 5 de marzo de 1298, persever hasta
el ao de 1366, y aunque nada nos dicen los cronistas cordobeses de los
efectos que produjo, debemos sospechar que no sera ineficaz considerada
la cuanta de la pena pecuniaria que se echaba encima el que se
deslizaba en la via de las ofensas personales, pues ademas de ser en
todos tiempos el bolsillo el mejor fiador de la probidad legal de los
hombres vulgares, era tal el lujo introducido en las mesas en aquella
poca, que para que un _yantar_ se reputase _bueno_ y _cumplido_, habia
de costarle al prebendado incurso en semejante pena por lo menos la
renta de medio ao. Cuntase un hecho que pinta muy bien la maravillosa
asistencia que prestaba la divinidad al poder eclesistico en aquella
poca en que la autoridad espiritual era la primera necesidad de las
sociedades: y no queremos pasarlo en silencio. Corria el ao 1286, y era
obispo en Crdoba el mismo D. Pascual antes nombrado. En este tiempo,
refiere un timorato cronista, sucedi en la iglesia catedral el prodigio
siguiente: Acudian muchedumbre de golondrinas  hacer sus nidos en la
santa iglesia, y con sus molestos cantos perturbaban  los ministros de
Jesucristo, al tiempo que se celebraban los oficios divinos. Con sus
escrementos y cosas que traian para fabricar sus nidos, ensuciaban la
iglesia y los altares. Ponian cuidado en quitrselos y derribrselos, y
nada bastaba, porque como la iglesia es tan grande, cuantos remedios se
hacian nada importaban. Para quitar este grande estorbo, no hallaron
otro mas conveniente remedio que acudir  las armas espirituales. Hzose
cabeza de proceso contra ellas, formse pleito en forma, nombrando parte
para que las defendiese; lleg el tiempo de sentenciarse, y la sentencia
fu: que con censuras fuesen echadas de la iglesia. Cosa rara! Desde el
punto que se les ley la sentencia, jams han sido vistas en esta santa
iglesia, siendo sus techos tan  propsito para sus nidos. Oh dichosos
tiempos en que se celaba el ruido que se hacia, porque no perturbase 
los ministros de Dios en los divinos oficios[364]! Este hecho en s
parecer ridculo  los que solo miran la superficie de las cosas:
emplear las armas espirituales contra las golondrinas! qu disparate!
Nosotros avanzaremos mas: negaremos el hecho. Pero, aun suponiendo que
esta ancdota sea invencion de algun apasionado de esas inocentes
avecillas, que el vulgo cristiano mira y casi reverencia como piadosos
auxiliares de la compasion del hombre hcia su Redentor clavado en la
cruz y coronado de espinas, de todos modos podr entenderse como frmula
de una gran verdad,  saber, que nunca las armas espirituales fueron
desairadas por Dios en la creyente edad media cuando se emplearon en su
honra y acatamiento, y que l mismo inspir  sus vicegerentes en la
tierra una confianza ciega en la asistencia divina para llevar  cabo
obras que parecian humanamente imposibles, dndoles imperio no ya sobre
los seres racionales, sino tambien sobre los irracionales y sobre la
misma naturaleza inerte. Las colosales obras que llev  cabo el
dcimotercio siglo sin mas elementos que la f y el amor, su portentosa
cruzada contra los albigenses, su cruzada pica en la Tierra Santa, las
universidades que fund, los institutos religiosos que vi florecer, las
gigantescas catedrales que vi erigir, los hombres eminentes que vi
descollar, testigos son de esta verdad insigne: el amor divino hace
fecunda la edad media, y un acto de f de la humanidad concorde basta
para que salga de ella completamente armada la nueva Minerva, asistida
de genios adecuados para todas las artes y ciencias. Son _santos_ todos
estos genios, y no hay mas que decir, porque cada uno de ellos es un
prodigio de abnegacion, de pureza y de amor. Este sentimiento enrgico
es el que los hace grandes; cosa admirable! El siglo en que viven es
un siglo de guerras y de sangre, de licencia y desenfreno, y el culto
puro y delicado de la casta Madre del Verbo se propaga con la doctrina y
el ejemplo del tierno y afectuoso Sto. Domingo, del sublime Sto. Toms,
del profundo S. Alberto, del serfico S. Buenaventura, y en ps de ellos
los pueblos, los reyes, los magnates y los siervos caen prosternados
tendiendo los brazos hcia la hermosa Reina del cielo, clara y pura
estrella de la maana, consuelo de los afligidos! El siglo en que viven
es pobre  ignorante en las cosas materiales, sin recuerdo de las reglas
y teoras de la antigedad, y el mismo esfuerzo que hace por emanciparse
completamente de la tradicion pagana le conduce  un arte nuevo,
imponente y gigantesco, en que bajo la direccion de genios tan
privilegiados como humildes, tan amantes de la gloria del catolicismo
como de su propia oscuridad, la escultura se convierte toda en espritu,
sentimiento, espresion, plegaria y dolor, y la arquitectura se eleva
como un himno incesante, como una oracion perpetua, desapareciendo la
piedra bajo la idea, la forma bajo el concepto, la materia ante el
espritu!

Acercbase  la mitad de su curso el turbulento siglo dcimocuarto, y
casi nada se habia labrado de nuevo en la catedral[365]. Las disensiones
civiles ocasionadas por las competencias sobre el gobierno del reino
durante la menor edad de D. Alonso XI, las correras de Ozmin por el
reino de Crdoba, las talas hechas en el mismo por el rey de Granada,
las prdidas de varios pueblos y castillos, los crueles escarmientos
ejecutados por el monarca adolescente en los parciales de D. Juan
Manuel, eran causas harto poderosas para que muriesen de inanicion las
artes en la antigua corte de los califas. La inmensa catedral recibia de
vez en cuando en sus escasas capillas los inanimados despojos de los mas
nobles y valerosos caballeros, muertos en deplorables lides intestinas 
en gloriosas algaradas y defensas contra la morisma; pero no
interrumpian su solemne silencio las tareas de los bulliciosos y alegres
artesanos. Ni resonaban bajo sus espaciosos artesonados los golpes del
cantero, ni se oa ruido alguno de albailes y carpinteros,  escepcion
de la franca algaraba de los mudjares rara vez ocupados en los
reparos de la gran fbrica. Desde el ao de la terrible muerte del rey
emplazado (1312), seis capellanes venian cada noche  decir su vigilia 
la capilla mayor cabe la regia huesa: como espritus del otro mundo all
misteriosamente congregados, deslizbanse silenciosos por las largas y
tenebrosas columnatas, murmuraban su rezo, y volvian  dispersarse.
Todos los aos cumplia el cabildo por el mes de setiembre el aniversario
fundado por la aterrada D. Constanza; y por espacio de trescientos
sesenta y cinco dias con sus noches, hasta cumplirse el ao de la muerte
de D. Fernando, habian constantemente ardido cuatro cirios sobre la
misma sepultura, yendo diariamente el obispo y el cabildo  decir su
responso por el alma del malhadado rey. Memorias fnebres, ceremonias
lgubres, ocasiones repetidas de lgrimas y lamentos para los amigos y
deudos, de exaltacion y mayor encono para los enemigos, son casi las
nicas dedicaciones que ocurren en la iglesia mayor hasta el reinado de
D. Enrique el Bastardo. Solo cuatro capillas se edifican en este
desgraciado perodo, la de _S. Ildefonso_, al poniente, en 1347; la de
_nuestra Seora de la Encarnacion_, al sur, en 1365; la de _S. Pedro_,
tambien al sur, en 1368; y la de _Sancti Spiritus_, al poniente, en
1369. Fund la de S. Ildefonso el obispo D. Fernando Nuez de Cabrera,
que tres aos despues falleci y fu enterrado en ella, cubriendo su
humilde sepultura una pequea lpida de mrmol blanco que dice as:
_Aqu yace el muy reverendo Sr. D. Fernando de Cabrera, obispo de
Crdoba, que Dios haya_. D. Martin de Argote su sobrino, tambien obispo
de Crdoba, fu enterrado en la misma capilla por los aos de 1362, y
yacen sus despojos bajo otra lpida no menos humilde, con inscripcion
igualmente sencilla. Ultimamente, yace asmismo en ella el infeliz Pedro
de Cabrera,  quien mand degollar el rey D. Pedro el Cruel juntamente
con D. Fernando Alonso Gahete, por haberse pronunciado partidario de la
desgraciada reina D. Blanca[366]. La de nuestra Seora de la
Encarnacion fu cedida por el cabildo  Vasco Alfonso de Sousa[367],
caballero portugus de gran cuenta, segun se colige de la curiosa
inscripcion que se conserva en dos arcos al lado de su altar, y que dice
as: _Esta capilla dot el muy honrado caballero Vasco Alfonso, el cual
vino de Portugal mozo e trjolo D. Juan Alfonso, seor de Alburquerque,
que era su tio, el cual trujo  los reyes, e fu alcalde mayor de
Crdoba, e cas con D. Mara, fija de Gomez Fernandez, seor de
Santofimia: e este Vasco Alfonso fu padre de D. Juana, madre del duque
D. Enrique, fijo del rey D. Enrique el primero_ (entindase D. Enrique
II el Bastardo), _y este duque est sepultado en una tumba dorada debajo
del arco dorado que est en la capilla del altar mayor, e padre de Diego
Alonso de Sosa, que est sepultado en esta capilla con sus padres, padre
de Juan de Sosa, veinticuatro de Crdoba, el cual es patron y
administrador desta capilla para l e para los que dl descendiesen, el
cual mand facer esta bveda de enterramiento, el cual mand escrebir
aqu esta memoria ao del Seor de mil e quatrocientos y ochenta y dos
aos, jueves 3 de enero_. La capilla de S. Pedro fu fundada por el
valeroso caballero D. Alonso Fernandez de Montemayor, adelantado mayor
de la frontera, en el magnfico vestbulo del mihrab que le di al
efecto el cabildo en reconocimiento de la herica defensa que hizo de
Crdoba contra los ejrcitos combinados de los reyes D. Pedro el Cruel y
Mohamad de Granada. Felizmente al erigir esta capilla para nada se toc
 su decoracion peregrina: lo nico que se hizo fu arrimar el altar 
la fachada del mihrab  santuario, y destinar sin duda este  sacrista,
adornando los entrepaos de sus paredes con imgenes pintadas, que en
cierto modo es doloroso no se conserven hoy siendo tan escasas en Espaa
las reliquias de la antigua pintura mural cristiana.

El magnnimo fundador yace enterrado en medio de esta capilla, en una
sencilla urna de mrmol, en cuyo tablero superior se ve solamente la
banda de Castilla atravesada, entre dos dragantes: armas que tom su
padre D. Martin Alonso de Crdoba venciendo al rey de Granada en el
memorable sitio de Castro el Rio, en 1333. Cerca de su tumba en una
pequea lpida se le un epitfio que dice: _Aqu yace la noble seora
D. Leonor Bocanegra, nieta del adelantado D. Alonso Fernandez, seor de
la casa de Montemayor_.[368] Habia en esta capilla fundadas doce
capellanas, y era su patrono el conde de Alcaudete, de cuyo estado fu
tambien fundador el famoso adelantado. El cabildo concedi  las casas
de los seores de Alcaudete, de Aguilar, de Lucena y de Guadalczar, del
apellido de Crdoba, y  los descendientes de este glorioso tronco, la
honrosa distincion del _doble de la cepa_,[369] que consiste en hacer
por ellos el doble  toque de campanas con la principal de la torre, 
la cual acompaan otras tres. Fules este privilegio concedido en
conmemoracion de la famosa defensa de Crdoba: cmpleseles
religiosamente hoy dia; y el viajero advertido que recorre nuestras
antiguas ciudades en busca de recuerdos consoladores, que la moderna
civilizacion no le ofrece en las bulliciosas crtes, al oir el
melanclico y grave taido que por la desierta ciudad se difunde como
voz que se dirige  las actuales generaciones desde la augusta mansion
del eterno reposo, cree escuchar sentidos y varoniles acentos de
reconvencion de los antiguos hroes de la monarqua castellana, y
bendice la piadosa constancia que nos los conserva y perpeta, en medio
de un siglo incrdulo y disipado, solo atento  los goces materiales, y
consagrado  pulverizar y entregar al olvido sus venerandos despojos,
sus preciosas memorias, y los saludables documentos de su honor y de su
f. La capilla de Sancti Spiritus se fund contigua al vestbulo de la
antigua catedral por el mediodia, por Diego Fernandez de Crdoba, 
quien cedi ese sitio el cabildo. Luego el primer marqus de Comares,
tercer nieto del Diego Fernandez, la di  Luis de Angulo, su tio,
veinticuatro de la ciudad, de quien la hubieron los marqueses de
Guadalczar, sus descendientes. A esta capilla de Sancti Spiritus se
traslad por los aos de 1523 la que con el ttulo de S. Lorenzo habia
fundado en 1298 el arcediano de Castro D. Sebastian Ruiz para su
entierro y el de los seores deanes, y entonces perdi su ttulo
primitivo por el de S. Lorenzo[370].

El ao mismo que se fund esta capilla subi al trono de Castilla el
fratricida D. Enrique, con cuyo advenimiento sosegados los partidos,
recobraron algun aliento las artes. Deseoso este rey de cumplir la
ltima voluntad de su padre el vencedor de Benamarin, que yacia
depositado en la capilla real de Sevilla, y de darle un enterramiento
digno de su esclarecido renombre, mand fabricar  espalda de la capilla
mayor, en la misma tribuna rabe que le servia de sacrista, una capilla
real, y resolvi colocar en ella no solamente el cuerpo de su padre D.
Alonso XI, sino tambien el de su abuelo D. Fernando el Emplazado, que
yaca en la capilla mayor, donde lo habia hecho enterrar la reina D.
Constanza. No debi ser de larga duracion esta obra, porque lo nico que
se hizo fu reformar el cuerpo inferior de la referida cmara,
demoliendo su antigua decoracion de estuco y poniendo en su lugar la que
ahora se observa, que,  pesar del cuidado con que se llev  cabo esta
restauracion siguiendo el estilo sarraceno, se distingue perfectamente
de la obra morisca por las armas de Castilla y Leon esculpidas entre los
florones de su tracera, y por la misma ejecucion de la labor, menos
concluida y menos brillante que la de los artfices de Almanzor. Seran
probablemente moros mudjares los que la hicieron, y acaso de los mismos
que tenia la catedral  su disposicion por el privilegio atrs
mencionado. Obra de mero ornato, no tiene importancia sino para el
estudio del gusto de la poca, en que, como luego veremos, reinan dos
estilos enteramente opuestos, el del sarraceno conquistado y el del
cristiano conquistador, pero adoptado aquel con preferencia por los que
rigen y gobiernan  la escandalizada gente castellana. Su distribucion
es la siguiente. Hay hcia el medio del lado de levante un arco formado
de bovedillas estalacticias, ligeramente apuntado, de bastante
profundidad, encerrado en una especie de arrab de estuco dorado
formando ramos bellamente entretejidos. Termina el arrab  recuadro por
la parte inferior en una ancha faja, que corre  ambos lados sobre un
alto zcalo de menudo y vistoso alicatado, y entre sus complicados
adornos de relieve se forman crculos que ocupan las armas de Castilla y
Leon. Al lado derecho campea sobre esta misma faja un arco ornamental de
once lbulos, encerrado en otro arrab cuajado todo de tracera
relevada, sostenido por dos muy ligeras columnillas entregadas en el
muro. Junto  este hay otro arquito, mucho mas bajo, de siete lbulos,
tambien ornamental, y sostenido en columnillas del mismo estilo que las
anteriores, llevando encima un escudo con las armas referidas. El lado
izquierdo ofrece igual decoracion, con la sola diferencia de ser dos los
arquitos de siete lbulos, por tener el lienzo de pared mayor estension
 este lado, y de llevar el mas inmediato al ngulo N-O en vez de escudo
un adorno de menudsimo calado. En la pared de enfrente hay una
distribucion anloga, con un arco central profundo y arquitos figurados
y angrelados  los lados, con columnillas  la manera gtica, en las
cuales se deja ver desde luego que esta decoracion no es de estilo
morisco franco y decidido, sino de un gusto bastardo en que se asocian
elementos heterogneos, propios de los dos artes oriental y occidental.
En esto quizs, mas bien que la falta de pureza en el arte que
tradicionalmente practicaban los artfices mudjares, debemos considerar
una concesion hecha por el estilo favorito de la corte al celo
sacerdotal, resentido tal vez, y con razon sobrada, de que se erigiese
una Capilla Real sin contar para nada con el magestuoso estilo del
occidente.

Ejecutada la obra que ligeramente hemos descrito, mand D. Enrique el
Bastardo trasladar  esta capilla con regia y solemne pompa los cuerpos
de su padre D. Alfonso XI y de su abuelo D. Fernando el Emplazado, que
descansaban, el primero en la capilla real de Sevilla, y el segundo en
la capilla mayor de la misma catedral de Crdoba, donde lo habia hecho
enterrar, segun queda dicho, la reina D. Constanza. No sabemos qu
lugar ocuparon los dos regios cadveres; posible parece que se
destinran  cobijarlos los dos arcos rehundidos que vienen  ocupar el
centro de los dos lienzos de oriente y poniente, donde vemos hoy dos
altares. Ni hemos podido rastrear tampoco qu paradero tuvieron las
arcas de madera en que yacan, y que algun autor supone de talla
preciosa atendido el estado de la escultura en la poca en que se
labraron. Las que hoy se conservan dentro de los sepulcros de jaspe que
pocos aos h se les dieron en la Colegiata de S. Hiplito, no pueden
ser las primitivas, porque son enteramente lisas y no corresponden ni 
aquellos ilustres personages ni  la costumbre de aquellos tiempos.
Volvamos al carcter de la obra de D. Enrique.

Sorprende en verdad que teniendo Espaa en el siglo XIV una arquitectura
tan bella, tan gallarda, tan cristiana en su fisonoma como la gtica
del segundo perodo, fuese ese rey  servirse de la sarracena para
labrar la capilla real de Crdoba; pero si bien lo consideramos, este
hecho nada tiene de estrao. La aficion  las ideas y costumbres
islamitas no es como vulgarmente se cree carcter distintivo y peculiar
de aquel otro rey tirano  quien motej de renegado su pueblo porque le
vi dado  la poligamia, inclinado  sangrientas venganzas, acompaado
siempre de una escolta de moros granadinos, y viviendo en un alczar de
voluptuosa y oriental decoracion como la Alhambra. No es solo D. Pedro
el que prefiere la cultura morisca  la cristiana. En la fisonoma
particular del siglo XIV es una faccion muy principal la divergencia
entre las ideas nacionales  populares  las ideas de la corte, y este
antagonismo se observa mas marcado en Espaa que en ningun otro pais. En
el siglo que inaugura la era moderna es biforme entre nosotros la
espresion de todas las grandes ideas sociales: la religion, la poltica,
la literatura, el arte, se formulan de dos maneras enteramente opuestas
en la corte y entre el pueblo: frmula nacional y popular, catlica,
esclusista y celosa por un lado; frmula de corte y gabinete,
filosfica, reformista, incrdula, tolerante y sin celo, por el otro. La
corte y el pueblo piensa en todo de distinto modo: la corte es escptica
y el pueblo es creyente; la corte transige con los dos implacables y
constantes enemigos del cristianismo, los pueblos mahometano y judico,
y la nacion anhela su completo esterminio; la poltica de la corte
ajusta paces con el rey de Granada para mover guerra al de Aragon, y la
poltica nacional abandona al renegado  su descabellado empeo
protestando de todas las maneras posibles contra la violencia que
padece; la corte ama una literatura impregnada de sensualismo y un arte
seductor y pagano, y la nacion prefiere la nervuda y varonil literatura
de sus romances y el arte austero, mstico y sombro, florecido  la
sombra de los claustros.

Tampoco debemos sorprendernos de hallar en muchas construcciones de los
siglos XIV y XV la amalgama de los dos artes gtico y sarraceno. Las
artes, por lo que tienen de prctico y consuetudinario, se prestan  la
fusion de los mas opuestos caractres; no son como las teoras
abstractas, entre las cuales puede haber antagonismo perptuo sin
tentativas de aproximacion y concordia; y dos estilos arquitectnicos,
en su razon filosfica contrarios, apenas pueden coexistir sin una
recproca inoculacion de formas. As como el famoso alcaide de
Antequera[371] no dejaba de ser el terror de los agarenos por
presentarse en las lides _tocado  la morisca_, del mismo modo podia ser
cristiana la idea que motivaba la construccion de que vamos tratando, 
pesar de ser pagano el estilo en que se realizaba. La clase sacerdotal
sin embargo, mas unida en sus tendencias con la masa nacional que con la
corte, repugnaba estos recuerdos de cultura profana. Era el monarca el
que costeaba la obra y habia que aceptarla tal como se le daba; pero
siempre que el clero podia obrar con independencia, imponia como cnon
para las construcciones sagradas la severa y magestuosa forma ojival,
verdadero emblema de sus pasados triunfos. La arquitectura oriental en
la Espaa reconquistada aparece pues dominadora y esclusiva en las
principales construcciones palatinas; en las religiosas, menos exigente,
tiende  combinarse con el estilo occidental, produciendo un estilo
hbrida; solo las fbricas propiamente monsticas la escluyen
completamente. Pero el estilo popular y el de la corte luchan en el
terreno del arte como en el de la poltica, en el de la religion y en el
de la literatura, hasta que en la gran contienda queda por fin el
principio espiritualista vencido en el siglo del _renacimiento_. Esto
hace que en las antiguas ciudades de Andaluca, donde la larga prctica
del pais favorece la conservacion del estilo oriental, y donde por
consiguiente es mas interesante y empeada la lucha, sea mas dificil que
en el resto de la monarqua distinguir y caracterizar las diversas
pocas del arte monumental.

Solo en los tiempos de f incontaminada y pura toma el arte aquel
carcter decidido y significativo que revela claramente  primera vista
la idea que le ha dado el ser. Pero cmo prometerse semejante carcter
de pureza del arte de unos tiempos como aquellos en que manchaban el
solio de S. Fernando el concubinato, la tirana, el fratricidio, la
disipacion, la impotencia, y desdoraban los timbres de los mas ilustres
linages la venalidad, la adulacion, la traicion, el lenocinio? El siglo
en que comienza para Europa la era de la division y del individualismo,
en que al grandioso pensamiento que llev  S. Luis  morir en las
playas africanas, en defensa comun de la cristiandad, se sustituye la
mezquina poltica de rivalidades que termina en el sistema moderno del
equilibrio europeo; el siglo en que la humanidad, poseida de un vrtigo
de independencia, rompe el ureo lazo de la fraternidad y unidad
catlica y se entrega al inmoderado ejercicio de sus facultades
aisladas, no es siglo en que puede aspirar  grandes creaciones un arte
como la arquitectura, que h menester mas que otro alguno de esfuerzos
colectivos y de unidad de pensamiento. En Espaa, ya lo hemos dicho, la
nacion y el gobierno siguen sistemas opuestos en poltica, en
literatura, en artes: D. Juan I, D. Enrique III, D. Juan II, D. Enrique
IV, que suceden  los dos hermanos enemigos D. Pedro y D. Enrique el
Bastardo, en cuyos reinados se marca mas particularmente el apego de la
corte  las costumbres y artes islamitas, erigen es cierto monumentos
religiosos muy notables en que brilla el sistema occidental denominado
_gtico_; pero para sus alczares y construcciones palacianas prefieren
la arquitectura oriental. El mismo estilo gtico de estos tiempos se
muestra en visible decadencia, comparado con el sistema imponente,
augusto, sacerdotal y solemne de la poca de S. Luis y S. Fernando, y
hasta la gala y riqueza de que aparece sobrecargado es seguro indicio de
que el antes sencillo y grave hijo del claustro se ha vuelto jactancioso
y presumido en el roce de la corte. El mundo europeo, insensible  las
cuestiones de causa comun, mal puede interesarse en el progreso de un
arte que naci y creci comun. La grande poca de la arquitectura
occidental es el siglo XIII: los dos siglos que le siguen se consumen en
esfuerzos estriles, en agitaciones infecundas, en tentativas ilusorias,
contradictorias entre s, sin carcter, sin plan, sin forma, en que todo
es indeciso  imprevisto. La poca que media desde la ltima cruzada
hasta el descubrimiento del nuevo mundo es poca de confusion y caos, en
cuyo fondo sin embargo duerme el sueo de la gestacion el mundo moderno.
Es por consiguiente de transicion el perodo que el arte va recorriendo
en todas las naciones europeas desde los tiempos del rey santo, y del
mismo modo que en el orbe poltico se van lentamente formando las
diversas nacionalidades, en el orbe artstico van pronuncindose
gradualmente las diversas fisonomas monumentales de las crtes 
centros de gobierno, que slidamente se constituyen y engrandecen 
costa del sistema general, catlico y popular.

En una cosa convienen sin embargo todos los nuevos sistemas nacionales,
y es en la ausencia del carcter religioso. El inters religioso es en
este perodo de transicion el mas postergado por las naciones
cristianas, y la catlica Espaa, si no pierde de vista completamente
los deberes que su f le impone, parece al menos no curarse de ellos
sino de tarde en tarde, cuando puede utilizarlos como derechos en pr de
su ambicion particular.

Este perodo interesante y trabajoso de la formacion de las
nacionalidades y su emancipacion del centro religioso, que abraza los
dos siglos XIV y XV, merecia un estudio especial  que no presta campo
la historia del monumento que estamos describiendo. Pero conviene no
perder de vista el espritu de esta poca singular, tan dramtica en sus
diversas escenas, tan fatal por la uniformidad con que se cumplen los
designios de la Providencia en todas las naciones europeas  un mismo
tiempo, para saber apreciar los esfuerzos aislados de un arte que,
estrao ya al poderoso resorte de la civilizacion religiosa, tiende 
formularse de una manera local como los idiomas, como las costumbres,
como las legislaciones,  medida que el sentimiento nacional se exalta y
el individualismo poltico triunfa  costa de mil sangrientas batallas.
A la unidad ha sucedido la diversidad en la Europa toda: al sentimiento
religioso el sentimiento patritico: decaen las enseanzas de la escuela
catlica, y empieza  surgir el racionalismo en los nebulosos cerebros
de Juan de Paris y Guillermo de Occam; ocupan los reformadores la brecha
abierta por los racionalistas, y  los atrevidos vuelos de la teologa
se sustituyen las maravillas de la fsica, alternando con los delirios
de la alquimia y de la astrologa. Arnaldo de Villanueva, Raimundo
Lulio, Rogerio Bacon, Pedro de Ailly, degradan su elevada inteligencia
por penetrar los misterios de las ciencias ocultas; las universidades,
obsequiosas con la ambicion de los prncipes, empiezan  combatir con
los recuerdos de Roma antigua la supremaca de la Santa Sede, tomando
parte en la deposicion de los pontfices, exagerando las regalas,
dejando perder la escolstica y abandonando el cetro de la ciencia, que
hasta entonces con tanta dignidad habian llevado, por mezclarse en las
contiendas de los reyes con la Iglesia. Frmanse las literaturas
nacionales: la clsica pagana, infecta de libertinage y seductora por su
belleza, se va restaurando  medida que el comercio del Bsforo reune
sus dispersos fragmentos y que las galeras bizantinas depositan en
Italia  los intrpretes prfugos de la antigua cultura. Las deleitosas
formas de la poesa gentlica van cautivando los corazones, y todos en
las crtes de los prncipes pugnan por desterrar el rstico y severo
atavo de la inesperta musa cristiana. Mientras Juan de Mena, Juan de la
Encina y Guevara continan en Espaa el impulso pedantesco y mitolgico
de D. Enrique de Villena y su discpulo el marqus de Santillana, la
poesa cristiana y pura se refugia en las obras religiosas de Fernan
Perez de Guzman. As las literaturas nacionales, desfloradas en su cuna
por innumerables legiones de poetas materialistas que invaden las
regiones del mediodia de Europa, la Italia, la Provenza, el Condado de
Barcelona, Aragon y Castilla, arrastrando como bagage la artificiosa
insipiencia y los afectados suspiros del coro de Helicona, fomentan la
general corrupcion de las costumbres. A este renacimiento de las ideas,
de la enseanza y de la literatura paganas, se agregan las heregas y el
cisma para acabar con la supremaca espiritual de la Iglesia. El cisma,
inaugurado por la ambicion de los prncipes y por la arrogancia de los
pueblos, se perpeta por la malhadada intervencion de las iglesias
nacionales. La herega, armada  impetuosa al abrigo de los magnates
codiciosos, truena por boca de Wiklef, de Juan de Huss y de Gernimo de
Praga, y conquista cmplices en todos los Estados. Fuerza es confesarlo,
aunque con dolor profundo: todo contribua al progreso de las ideas
reformadoras. La disciplina eclesistica estaba relajada; los altos
dignatarios daban muy funesto ejemplo; las cosas santas no eran ya
respetadas; en las relaciones internacionales habia sucedido  la
sinceridad y franqueza la diplomacia; desaparecian lentamente las
gerarquas sociales; violbase la f del juramento, grande y solemne
garanta de la edad media; el inters personal, el egoismo, eran la
norma de los pueblos y de los reyes; todos estos elementos de disolucion
reunidos minaban el rden social, y anunciaban grandes catstrofes. Dios
de vez en cuando amonestaba  la Europa prevaricadora con tremendos
castigos. Solo en la segunda mitad del siglo XIV visit cuatro veces la
esculida y mortfera peste la floreciente region de Andaluca: la
primera vez hizo presa real matando sobre Gibraltar al orgulloso
vencedor de Benamarin; las otras tres produjo tan grande mortandad, que
para repoblar el reino yermo de gente, fu preciso revocar en el ao
1400 la ley antigua que prohibia  las mujeres contraer nuevas nupcias
antes de cumplir el ao de viudez. No creca menos amenazante como
castigo de la Europa pervertida la barbarie otomana. El imperio
Trtaro-Mongol, perseguidor del islamismo, que por mano del formidable
Genghiz-Khan habia desgarrado las pginas del libro de Mahoma, y que
habia coadyuvado  la grande obra de los cruzados de Occidente,
abandonaba los destinos del mundo oriental. En vano el horrible
Tamorlan, semejante  un lgubre metoro, azotando al orbe incrdulo 
diestro y siniestro, desde Samarcanda hasta Delhy, y desde Moscovia
hasta la China, cubre los pramos del Asia de ruinas y de sangre; los
batallones turcos bajan de la region de los _Lobos_ como los aludes que
se desprenden de las montaas de nieve, y sojuzgan brevemente la Persia,
el Asia menor, el Asia central. La raza invencible de los hijos de
Othman se precipita sobre Constantinopla, y dispersa por toda la
cristiandad sus ricos despojos. Los pueblos hericos de la Hungra y de
la Albania, aunque nuevos en el gremio del cristianismo, se aprestan 
repeler  las impetuosas hordas turcas; y entre tanto oh vergenza!
una de las naciones primognitas de la Iglesia, muellemente adormecida
al son de las zambras moriscas, no se cuida de cerrarles la via al
corazon de Europa por el califato granadino! Qu hubiera sido de la
monarqua espaola, qu del catolicismo entero, si los sucesores de D.
Pedro, de los Juanes y de los Enriques, hubiesen seguido la funesta
poltica de aquellos, y no hubieran producido Castilla y Aragon primero,
luego Espaa y Alemania de consuno, reyes que hiciesen frente  las
pujantes embestidas del otomano, triunfante en Belgrado y en Rodas,
jactancioso en Viena, tremebundo en Lepanto?

Hemos procurado abarcar con una rpida ojeada la vida pblica de las
sociedades europeas en un espacio de dos siglos. Bastan estos ligeros
trazos para delinear el triste fondo sobre que figuran las obras
artsticas del perodo indicado. Con este tracto del siglo XIV al primer
tercio del XVI coincide prximamente la historia de la catedral de
Crdoba desde la obra de la Capilla Real hasta la ereccion del nuevo y
grandioso crucero.

Conocida la poca en general, la correspondencia entre las ideas y los
hechos tiene que resultar forzosamente. Estos hechos, pblicos y
privados, constituyen la historia civil y religiosa, poltica, militar,
legislativa, administrativa: historia de las creencias, de la ciencia,
del arte, de la literatura, de todo lo que tiene vida y accion en el
cuerpo social, su inteligencia y sus pasiones. Los hechos del arte son
los que narramos, y solo para darles vida, color y voz, los colocamos
sobre el campo de las ideas y costumbres. ltimamente, nuestra tarea
ahora se circunscribe al arte en un monumento determinado, y por la
misma razon le conviene al lector, si es posible, evocar todos los
recuerdos notables de la historia de este monumento[372]:

Podemos ya limitarnos  una rpida resea cronolgica de las obras
ejecutadas en la catedral durante el perodo referido.

En el ao 1377 fu restaurada la puerta principal del recinto esterior
de la mezquita, llamada _del Perdon_. De esta obra, hecha segun el
estilo rabe-africano, tan grato  la corte en tiempo de los Enriques,
hablaremos detenidamente al tratar de la decoracion mixta de otras
puertas.

Capilla de _S. Agustin_. La fundaron Ruy Gonzalez Mesia, comendador de
Segura en la rden de Santiago, y su mujer D. Leonor Carrillo por los
aos de 1384, arrimada al muro de poniente, ocupando los dos tramos
cuarto y quinto de la primera nave principal. En la pared que cierra
esta capilla por el lado de mediodia se ve al esterior un arco rabe con
inscripcion al rededor y muy delicadas labores, ya casi borradas con
las repetidas enjalbegaduras  que son por desgracia tan aficionados los
andaluces de nuestros tiempos. Creemos este arco resto de la primitiva
fbrica de la capilla.

Capilla de _S. Antonio Abad_. Fu fundada en 1385 por Ruy Fernandez de
Crdoba, hermano de D. Gonzalo, primer seor de Aguilar, en la misma
nave principal que la anterior y contra el mismo muro, ocupando los
tramos catorce y quince. Yacen en ella el clebre veinticuatro Fernando
Alonso de Crdoba, primer seor de Belmonte, y su segunda mujer D.
Constanza de Baeza y Haro.

Capilla de _la Cena_. Es la primera  levante de las tres cmaras que
constituan en tiempo de los rabes el vestbulo del _Mihrab_, y fu
Sagrario desde la reconquista hasta el ao de 1583 en que se acab el
que hay hoy. En 1393  7 de febrero di el cabildo la propiedad de esta
capilla  D. Diego Gutierrez de los Rios, seor de Fernan Nuez.

Capilla de _Sta. rsula_  de las _Once mil Vrgenes_. La fund en 1398
el Dr. D. Miguel Bermudez, racionero de la santa iglesia, por donacion
del cabildo, arrimada al muro del norte, en el tramo primero de la
dcimosexta nave principal, pagando la fiesta  las Once mil Vrgenes el
obispo Gonzalez Deza.

[Illustration: _Dib. del nat.l y lit. por F. J. Parcerisa Lit. de
J. Donon, Madrid._

PUERTA DEL PERDON.

(_Catedral de Crdova._)]

Capilla de _S. Acacio_. Fu fundada por el obispo D. Fernando Gonzalez
Deza en el ao 1400, junto al muro de poniente, mas abajo de la de S.
Antonio Abad, ocupando otros dos tramos de la misma nave principal, y
dejando entre ambas un espacio igual. El fundador fu enterrado en ella.
Su sobrino el piadoso chantre D. Fernando Ruiz de Aguayo la mejor, y
traslad  ella los cuerpos de su madre y hermanas que yacian en la
capilla de las _Once mil Vrgenes_, dotando en febrero de 1460 doce
memorias por las nimas de su tio, de sus padres y hermanos, que se
habian de cumplir sobre la sepultura de dicho seor obispo. En esta
capilla se venera una devota imgen de _Ecce Homo_ que el fundador trajo
de Roma. De aqu, segun algunos, el llamarse comunmente esta capilla _de
la Sangre_; pero hay quien escribe que es debida esta advocacion  un
triste caso de tremenda profanacion ocurrido por los aos de 1482 con el
tesorero de la catedral D. Pedro Fernandez de Alcaudete, que habiendo
escondido en el Sacrificio la Hostia Sacramentada en un zapato, fu
sorprendido en este abominable delito por el rastro de sangre que dej
su pi en dicha capilla.

Capilla de _S. Antonio de Pdua_. Es fundacion de Alonso Fernandez de
Crdoba, quien la labr en el ao 1400, contra el muro de levante, en el
cuarto tramo de la ltima nave principal, ocupando parte de los dos
tramos adyacentes. En 1532 la dot D. Beatriz de Sotomayor, su patrona.

Terminan con esta capilla las obras ejecutadas durante el siglo XIV
dentro del templo. Tambien al esterior dej su huella el arte morisco
bastardo, tan grato  los Enriques, con la reforma que el segundo de
este nombre mand ejecutar en la puerta llamada _del Perdon_, que es la
entrada principal al _patio de los Naranjos_. Debi entonces variarse
mucho de como habia estado desde el tiempo de los rabes. Dejando su
forma al arco primitivo de herradura, se le adorn de menudas y
delicadas labores de estuco, esculpiendo en los lados los escudos de
Castilla y Leon; y sobre el grande arco labraron otros cinco pequeos,
ornamentales y trebolados, sostenidos por seis columnas de seis pis de
altura, formando cinco nichos en que se pintaron al fresco otras tantas
imgenes. Esta galana y sencilla decoracion superior vari mucho en los
tiempos posteriores. Eran las seis columnas referidas de finsima
turquesa, segun testimonio del concienzudo Ambrosio de Morales;
singularidad que merece notarse por la dificultad de hallar piezas de
turquesa de tan grandes dimensiones, lo cual haria creer que estas
columnas se trajeron de muy lejos, de Grecia tal vez,  del Oriente,
donde han solido hallarse masas voluminosas de dicha sustancia. Al
rededor del arco principal se len estas dos inscripciones en hermoso
carcter gtico: _Dias dos del mes de marzo de la era del Csar de mil
et quatrocientos et quince aos, reinante el muy alto et poderoso D.
Enrique, rey de Castilla._ _Visita qusumus Domine habitationem istam
et omnes insidias enemici ab ea longe repelle, et angeli tui habitantes
in ea nos in pace custodiant et benedictio tua._ Las hojas de esta
puerta, obra de la misma poca, aunque posteriormente restauradas, estan
chapadas de lminas de bronce primorosamente trabajado, formando
artesoncillos relevados de figura exgona irregular que componen una
ingeniosa labor. Sus aldabones figuran una cinta enlazada con florones
enmedio, y en ella esta letra: _Benedictus Dominus Deus Israel_. Esta
puerta, llamada _del Perdon_ por las indulgencias que en ella se
ganaban, conduce  un vestbulo magestuoso de bveda esfrica sostenida
en arcos, y de este vestbulo se baja al patio de los Naranjos por nueve
espaciosas gradas de jaspe azul, modernamente labradas.

Continuemos la resea de las obras interiores en el siglo XV.

Capilla de la _Santsima Trinidad_. Se form entre las dos capillas de
S. Antonio Abad y de S. Acacio, costendola en 1401 Fernan Ruiz de
Aguayo y Mara Garca, su mujer, seores de los Galapagares. En ella
est enterrado un caballero de la familia de Aguayo y Manrique, que
siendo marqus de Santaella y seor de Villaverde y los Galapagares,
despreciando las vanidades y honores mundanos, se retir al desierto y
ermitas de la Sierra de Crdoba, donde vivi santamente con el nombre de
Juan de Dios de S. Antonino, y muri en olor de santidad siendo all
hermano mayor, en febrero de 1788. Hubo en esta capilla un monumento
curioso de la dominacion sarracena. Eran dos piedras que cubrian una
sepultura, las cuales por la cara interior tenian grabada una larga
inscripcion cfica, denotando haber servido de losas en un sepulcro
donde se habian mandado enterrar juntos dos jvenes guerreros, que
habian sucumbido peleando contra los cristianos en el ao 345 de la
Egira, bajo el califato de Abde-r-rahman An-nasr. El orientalista D.
Miguel Casiri tradujo y anot esta inscripcion, dando algunas noticias
interesantes sobre la lengua africana mixta de rabe en que est
concebida.

Capilla de _S. Simon y S. Judas_. Fu labrada  espensas de Ruy Mendez
de Sotomayor y su mujer D. Leonor Sanchez de Crdenas, en el sitio que
les di al efecto el cabildo en 9 de diciembre de 1401, contiguo al
primitivo bautisterio por el lado del norte, contra el muro de poniente
de la iglesia, ocupando los dos tramos noveno y dcimo de la primera
nave principal.

Capilla de _S. Matas_. Hoy bautisterio. La erigi en 19 de marzo de
1411, contra el muro de levante y en los tramos doce y trece de la
ltima nave principal, acupando parte de las adyacentes, el cannigo y
arcediano D. Gonzalo Venegas. Dcese que esta capilla qued desierta por
_cierto acontecimiento que ocurri en ella_, si bien no nos refiere qu
acontecimiento fu el autor de quien tomamos esta noticia; y en 1679 la
pidi al cabildo para trasladar  ella la pila bautismal, D. Fr. Alonso
de Salizanes. Entonces las memorias de la capilla de S. Matas fueron
trasladadas por el cabildo  la _del Punto_.

Capilla de _Sta. Ana_. Se labr junto  la anterior por el lado del
norte: fu su fundador y la dot el racionero Gaspar de Ganza en 1470.
Tiene dos lpidas de jaspe azul colocadas en 1. de agosto de 1622 y
dedicadas por el Dr. Cristbal de Mesa Corts, cannigo  inquisidor de
Crdoba y el racionero Andrs de Mesa, su hermano,  la memoria del
caballero D. Andrs de Mesa, del hbito de Santiago y gobernador de
Puerto Hrcules en Toscana, su tio, sepultado en esta capilla, y  la
del pontfice Gregorio XIII, protector de los mismos.

Capilla de _S. Antonino_. La reedific el cannigo Diego Sanchez de
Castro en el ao 1497, y no se sabe quin la fund. Su situacion es
contigua  la de Sta. Ins, contra el muro de mediodia, en los dos
tramos ltimos de la undcima nave principal.

Capilla de los _Stos. Acisclo y Victoria_. No se sabe con seguridad la
poca en que se fund; pero debi ser ciertamente antes de espirar el
dcimoquinto siglo, porque en los primeros aos del XVI estaba ya
ruinosa. Se labr en los tramos treinta y treinta y uno de la ltima
nave principal, arrimada al muro de oriente, entre el postigo del
Sagrario y la puerta de Jerusalen hoy tapiada.

Vemos que la brillante centuria que hizo florecer en todas las ciudades
de Espaa la ltima trasmutacion del estilo llamado gtico, nada notable
dej dentro de la catedral de Crdoba. Los estilos en las artes tienen
como las plantas sus estaciones, sus pocas de crecimiento y
florescencia; pero  ninguno se puede con mas propiedad aplicar esta
similitud con las vicisitudes del desarrollo vegetal, que al estilo
gtico arquitectnico, pues de tal manera se advierte la riqueza de
hojas y flores de su forma terciaria apuntar en la ornamentacion de la
forma secundaria, y esta insinuarse en la primaria, que no parece la
decoracion gtica sino un compuesto de tallos, que durante la primera
poca contornan sencillamente la estructura ojival, durante la segunda
se llenan de brotones y capullos, y en la tercera se cuajan de hojas y
flores, torciendo con su peso la direccion de los vstagos, y hasta
albergando en ellos caprichosos seres animados. Pues este rico y
exuberante estilo, que cubri de frondas de piedra los botareles y
pinculos de nuestras antiguas ciudades,  hizo que, trasformadas las
puertas y ventanas y cornisas y postes de los edificios en glorietas de
florecidas enramadas, acudieran  alojarse en ellas ngeles y pjaros, y
jimios, y animalillos de fantsticas formas; este estilo, repetimos, no
visit con su magnfica si bien decadente pompa el interior del gran
templo cordobs; solo en su trio dej una ligera huella. En el siglo
XV, en efecto, debieron construirse los machones que sirven de refuerzo
en los dos prticos de oriente y occidente, y que cortan ambas arqueras
rabes en tres crujas de  tres arcos cada una; la mayor parte de la
cornisa que sostiene el alero, en que solo se conservan  trechos
algunos canes  modillones de la fbrica primitiva, alternando con las
molduras del estilo ojival; y por ltimo las repisas del mismo estilo
que sostienen las canales de desage de los estribos, entre las cuales
se distinguen tres preciosas grgolas de ingeniosa forma, y sobre todo,
un ngel que sirve de mnsula, con las rodillas dobladas y las manos
juntas, tan bello por su espresion y por el estilo de su ropage, que 
no estar en aquel silencioso y mstico paraiso del _patio de los
Naranjos_, donde parece imposible se hagan sentir jams las inclemencias
del invierno, causaria lstima verlo espuesto  la accion destructora de
las brumas y las nieves. Linda creacion de un genio ignorado,  quizs
de un mero artfice rutinero, cunta animacion ds t  ese humilde
rincon en que nadie repara, y cunto hablas al alma del viajero
creyente, que as como suele encontrar los destellos de la virtud en los
mas pobres hogares, halla  veces las perlas del arte en los olvidados
escondrijos, donde solo las acompaan las sencillas aves y los aromas de
las silvestres flores!

[Illustration: Dibdo del nat.al y lit.do por F X Parcerisa Lit
de J J Martinez Madrid

PATIO DE LA CATEDRAL.

(Cordoba.)]

Capilla de _S. Ambrosio_. Fu fundada y dotada por D. Juan Ruiz de
Crdoba, maestrescuela de la catedral, el ao 1501, contigua  la de S.
Agustin en los tramos segundo y tercero de la primera nave principal.

A esta capilla sigue en antigedad la de Sta. Cruz de Jerusalen; pero
antes debemos hacer mencion de otras obras ejecutadas por estos aos. En
1507 se abrieron en la catedral dos puertas nuevas, una en el muro de
poniente para que el obispo pudiese mas cmodamente ir y volver  su
palacio, y otra junto  la fuente que llaman del _Cao gordo_ en el muro
septentrional del patio de los Naranjos. En 1510 el dean D. Fernando del
Pozo pidi al cabildo la capilla de los Stos. patronos de Crdoba
Acisclo y Victoria, que estaba arruinada, para reedificarla: el cabildo
se la concedi, y despues de reparada fund el espresado dean en ella
dos capellanas y una sacrista, dejando al cabildo el patronato de
ellas por testamento que otorg el ao 1517.--En 1512 reedificaron los
descendientes de D. Pedro Muiz de Godoy por intimacion del cabildo la
capilla de S. Pablo, que tambien amenazaba ruina. Pero de estas obras es
sin duda la mas notable la de las puertas. Ofrece en su ornamentacion la
del muro de poniente, frontera al palacio obispal y ltima en el
referido muro bajando de norte  mediodia, una preciosa combinacion de
los dos estilos morisco y gtico florido. La archivolta del arco de
herradura est adornada de arquitos de tracera trebolada que forman en
la caidas graciosas flores de lis. El dintel es rabe, de dovelas rojas
y blancas: las rojas de mosico de ladrillo  manera de alicatado; las
blancas con labores de estuco realzadas formando flores bizantinas. No
es esta la nica puerta que merece citarse por la galanura del estilo
mixto gtico-sarraceno; otra hay en el mismo muro de poniente en que el
arrab, convertido en ligero recuadro de caas, se entrelaza con las
molduras que perfilan las archivolta ultra-semicircular produciendo
bellsimo efecto. De esta manera, el ancho recuadro de orgen oriental
en que est inscrito el arco, pierde la pesadez que ofrece faltando el
afiligranado de su fondo, y esplica perfectamente la procedencia del
elegante lambel que suele encerrar el arco del dcimoquinto siglo, y que
es uno de los mas caractersticos y graciosos ornamentos del gtico
florido.

Capilla de _Sta. Cruz de Jerusalen_. Se labr segun unos el ao 1517 en
el sitio de la antigua puerta de Jerusalen, que cerr el cabildo dicho
ao cuando hizo la estantera para colocar la numerosa librera que le
habia legado el obispo D. Martin Fernandez de Angulo. Segun otros no se
fund hasta el ao de 1578, en que se mud la librera al lugar que hoy
ocupa en los cuartos altos. De todas maneras la puerta de Jerusalen, que
es la primera del muro de levante, subiendo de mediodia  norte, se
tapi en el siglo XVI, bien para hacer esta capilla, bien para colocar
la referida estantera, segun parece colegirse del acuerdo del cabildo
de 7 de enero de 1517 en que se mand: que _la librera que agora se
hace en la capilla de Santiago, vaya continuando... hasta dar en el
adarve de la iglesia, que es enmedio de la puerta que dicen de
Hierusalem_.

Capilla _antigua de la Concepcion_. Se hizo en 1521, siendo su fundador
el cannigo Cristbal de Mesa, en el tramo veintidos de la ltima nave
principal.

As veinte y ocho capillas de fbrica modesta, en que alternaban los
estilos gtico y sarraceno marcando las vicisitudes del arte desde el
tiempo de S. Fernando hasta el de Crlos I; todas ellas arrimadas  los
muros maestros de la gran mezquita, una sola al norte, nueve al
mediodia, nueve  levante, y nueve  poniente; unos cuantos altares en
los postes; una humilde iglesia de arquitectura ojival primaria, de una
sola nave, aunque elevada y gallarda, enclavada hcia una de las
estremidades del inmenso bosque de columnas del templo islamita, cuya
capilla mayor tenia  la espalda una Capilla Real de peregrina
decoracion africana, seguida de otra capilla de pertenencia particular;
una gran puerta de forma oriental; otras menores de estilo
gtico-sarraceno, y finalmente un trio con prticos rabes ataviados en
parte con la decoracion del sistema ojival terciario, completaban por
los aos de 1522 el conjunto del insigne y heterogneo monumento
cordobs, en el cual el arte occidental, tan magestuoso y soberbio en
otras ciudades, figuraba aun como un husped tmido y encogido de su
mulo y predecesor, ya de toda Europa desterrado. Por qu no habia de
ocupar el templo cristiano su lugar correspondiente implantndose
triunfante en el centro mismo de aquella gran selva silenciosa y muda y
despoblada de altares? Por qu no habia de descollar por encima de su
estensa y rasa techumbre la emblemtica mole de cuatro brazos, empinando
hasta las nubes su cimborio la gloriosa ensea de la redencion del
mundo? Este fu sin duda el pensamiento que anim al digno obispo D.
Alonso Manrique al proponer al cabildo la construccion de un nuevo coro
con su capilla mayor y crucero en el centro mismo de la mezquita. La
idea fu buena, por mas que en nuestros dias sea moda censurarla
afectando tal vez mas amor al arte del que se tiene: porque ni  un
obispo le es permitido postergar el inters religioso al inters
arqueolgico, ni es probable que la suntuosa Aljama de los Umeyas
hubiese subsistido contra los embates del tiempo, del fanatismo, y del
esclusivismo artstico de algunas pocas pasadas,  no hallarse bajo la
egida del culto catlico, que, aun en los dias de mayor intolerancia y
barbarie, solo ha consentido se alterase una parte mnima de sus
bellezas. Lo que mas debemos deplorar  fuer de amantes de las artes, no
es que la nueva catedral haya venido  interrumpir en el centro de la
mezquita la montona repeticion de sus interminables arqueras, sino que
la idea de erigir el gran monumento cristiano no hubiese ocurrido un
siglo  siglo y medio antes que el arte ojival llegase  su decrepitud.
No pareci bien  nuestro prelado D. Alonso, dice un acreditado
historiador cordobs, que estuviese el coro  un lado de la iglesia; y
as propuso en cabildo el chantre y provisor D. Pedro Ponce  22 de
julio de 1521, que la voluntad del seor obispo era que el coro de esta
iglesia se hiciese en el altar de Sta. Catalina, porque venia en comps
en medio de la iglesia, y que estaria mejor que no donde agora estaba
por ser al rincon de la iglesia, y que queria inviar por maestros de
cantera, para lo facer con su consejo, y que el cabildo viese y
diputase personas para que entendiesen en ello. Este gran intento se
pens y consider muy despacio, y ltimamente se resolvi emprender obra
tan suntuosa y costosa como se ve; y as en setiembre del ao de 23 tuvo
principio el crucero, que en cien aos no se pudo acabar. Viendo la
ciudad la obra empezada, hizo un requerimiento al cabildo, sbado 2 de
mayo, ante Antonio de Toro, escribano pblico, _sobre el edificio nuevo
que en esta iglesia se face del altar mayor, y coro, y entre coro; con
que se pretendi estorbar_. Siempre las obras grandes padecen varios y
opuestos dictmenes para emprenderse. La ciudad pretendia conservar la
antigedad y fbrica particular que no habia en otra parte. El obispo y
cabildo solicitaban hacer un crucero magestuoso aunque pereciese parte
de lo antiguo. Subi esta contienda al emperador, y decidi que se
hiciese la obra; pero habiendo venido  Crdoba, y visto la iglesia ao
de 1526, dijo: _Yo no sabia que era esto; pues no hubiera permitido que
se llegase  lo antiguo; porque haceis lo que puede haber en otras
partes, y habeis deshecho lo que era singular en el mundo._ Si el Csar
hubiese podido prever la infeliz suerte que los siglos posteriores
tenian reservada  tantos preciosos monumentos de la Espaa musulmana y
cristiana, hoy reducidos  polvo por no haberlos protegido una idea
poderosa, cualquiera que fuese, de seguro no habria desconocido la
conveniencia de la obra que estaba llevando  cabo el cabildo de
Crdoba, conservador inadvertido  involuntario del arbigo edificio,
puesto que el sacrificio de una pequea parte iba  asegurar la duracion
del todo.

En 7 de setiembre de 1523 se comenz pues la nueva fbrica, dirigida por
Hernan Ruiz, maestro de arquitectura el mas afamado que habia por aquel
tiempo en Andaluca. El obispo D. Alonso Manrique, promotor de la obra,
habia sido ya presentado por el emperador para el arzobispado de
Sevilla: tambien habia sido presentado para sucederle en el obispado de
Crdoba D. Fr. Juan Alvarez de Toledo, hijo de los duques de Alba D.
Fadrique Alvarez de Toledo y D. Isabel de Ziga. El nuevo obispo fu
confirmado en Roma  8 de setiembre, y  26 de noviembre del mismo ao
1523 di el cabildo la posesion del obispado  sus procuradores el
cannigo D. Juan de Crdoba y el reverendo P. Fr. Gregorio, prior del
convento de S. Pablo. Entr D. Fr. Juan de Toledo en su obispado en
febrero de 1525: ya el ao anterior, estando ausente, habia dado impulso
 la obra comenzada, momentneamente paralizada con la promocion de D.
Alonso Manrique; prosiguieron los cimientos aquella primavera, y luego,
habindose dedicado con empeo el obispo y cabildo  buscar caudales,
con gran fervor continu la obra sin interrupciones por espacio de trece
aos. Contribuyeron con sus rentas la Fbrica y el cabildo, y con
pinges donativos la ciudad, el duque de Cardona y otros varios
personages; el duque de Sesa, que se hallaba en Roma, pidi y obtuvo que
aplicase el Papa por veinte aos las vacantes de todos los beneficios de
la ciudad y obispado, y que para el dia 8 de setiembre se publicase en
la catedral un jubileo,  fin de que la limosna y producto de todo
sirviese para continuar la nueva fbrica. Tambien se dispuso que se
beneficiasen  favor de la obra todos los Misales y Breviarios con los
demas libros sagrados que se habian impreso en Sevilla el ao 1524, y
que los vasos de plata que no eran necesarios en la iglesia se vendiesen
para el mismo fin. Con este poderoso fomento avanz rpidamente la obra
hasta llegar  las cornisas que estan encima de los arcos de las naves,
y mas todava hubiera adelantado si hubiese confirmado S. S. un Estatuto
que hicieron el obispo y cabildo en enero de 1529 aplicando  la Fbrica
de la iglesia para siempre los frutos de seis meses de todos los
beneficios y prestameras de la ciudad y obispado vacantes por muerte de
los poseedores.

[Illustration: PLANTA DE LA CATEDRAL DE CRDOBA.

a    _Oficinas del Cabildo._
b    _Puerta del perdon._
c    _Puerta de la grada redonda._
d    _Puerta del cao gordo._
e    _Postigo de la leche._
f    _Puerta de los deanes._
g    _Puerta de S.ta Catalina._
h    _Postigo de los juanes._
i    _Postigo._
j    _Postigo sin uso._
k    _Postigo del Sagrario._
l    _Postigo de S.n Esteban._
m    _Postigo de S.n Miguel._
n    _Postigo de palacio._
o    _Puerta de las bendiciones  de las palmas._
p    _Puerta principal del sagrario._

_CAPILLAS._

1    _Altar mayor de la Catedral._
2    _San Eulojio._
3    _San Esteban._
4    _La Magdalena._
5    _N. S. de la Antigua._
6    _San Miguel._
7    _La Epifania._
8    _Del Rosario._
9    _De las animas._
10   _Santa Ursula._
11   _Descendimiento._
12   _San Antonio de Padua._
13   _Santa Ana._
14   _La Concepcion._
15   _S.n Juan Bautista._
16   _Paptisterio._
17   _S.n Nicols obispo._
18   _La Anunciacion._
19   _De los obispos._
20   _La Concepcion._
21   _San Jos._
22   _La Natividad._
23   _La Asuncion._
24   _La Resureccion._
25   _San Acisclo y Victor._
26   _S.ta Elena._
27   _Del Sagrario._
28   _S.n Clemente._
29   _La Encarnacion._
30   _San Antonio._
31   _Santa Ynes._
32   _Del cardenal salazr hoy sacrista mayor._
33   _La Cena._
34   _S.n Pedro vulgo el Zancarron._
35   _S.n Felipe y Santiago._
36   _S.n Bartolom._
37   _S.n Ildefonso._
38   _S.n Lorenzo._
39   _S.n Acacio._
40   _La Trinidad._
41   _S.n Antonio abad._
42   _N. S. de la Concepcion._
43   _S.n Simon y Judas._
44   _N. S. de las Nieves._
45   _S.n Agustin._
46   _S.n Ambrosio._
47   _El Cristo de las penas._
48   _S.n Andres._
49   _La Concepcion._
50   _Capilla de villaviciosa._
51   _S.n Pablo._
52   _S.n Cristobal._
53   _Sin uso._
54   _Del Angel de la Guarda._
55   _S.ta Barbara._
56   _S.ta Cruz._
57   _S.ta Maria._
58   _S.n Felipe y Santiago._
59   _S.ta Lucia._
60   _S.to Cristo del punto._

_Puntos de donde se han sacado las lminas que acompaan este tomo._]

La obra que se hacia formaba en su planta una gran cruz latina por la
interseccion de dos naves, tendida la mayor de oriente  poniente
cortando perpendicularmente las nueve naves del centro de las diez y
nueve principales de la mezquita, y tendido el crucero de norte  sur,
en el ngulo mismo que forma el muro de refuerzo de Al-hakem con el muro
de refuerzo de Almanzor. Enclavada la nueva catedral dentro de la
mezquita, y en exacta correspondencia sus pilares con las arqueras
existentes, no debia ser muy dificultoso desenlazar las naves antiguas
para unirlas con los mencionados pilares, ni muy espuesto el levantar
las bvedas bajas, puesto que se podian dirigir todos los empujes en el
mismo sentido longitudinal hacindolos recaer en pilares que enfilasen
con las largas arqueras rabes. Para mayor solidez existia ya  la
parte del mediodia la fila de machones que marcaban una de las
ampliaciones verificadas en la mezquita, los cuales podian servir de
contraresto  la bveda del trascero y trasaltar por este lado:
construyendo  la parte del norte otra fila de pilares correspondiente,
conformados  modo de estribos, se apeaban las bvedas de aquel otro
lado. La dificultad debia aparecer mas adelante, cuando se tratase de
levantar las bvedas de la capilla mayor, crucero y coro,  la altura
proyectada.

El obispo D. Leopoldo de Austria, hijo del emperador Maximiliano I, y
tio por consiguiente de Crlos I, prelado de grandes nimos y no menos
grande celo asociados con gustos y flaquezas de prncipe, as que tom
posesion de su obispado se propuso adelantar todo lo posible la obra
comenzada; llev  cabo las bvedas de las naves inferiores que rodean
la gran fbrica y aseguran su solidez, y para que sirviesen de
contraresto por el poniente al empuje de la bveda del coro, levant dos
gruesos pilares, de quince pis en cuadro en su planta, unidos por medio
de sendos arcos con los dos recios machones angulares de la fachada del
trascoro. Aunque este obispo tenia  la puerta de su palacio una
numerosa guardia de soldados con alabardas y armas de fuego  imitacion
de lo que en su poca solo estilaban los reyes, no le bast el augusto
aliento para dar cima  la gran catedral comenzada. No hizo poco sin
embargo, pues ademas de lo indicado, para que no se gravase la Fbrica y
continuase la obra, ofreci dar cada ao seis mil maraveds para los
cantores que hasta entonces se habian pagado de los fondos de aquella;
adelant ademas la construccion del muro del coro, demoliendo la capilla
del obispo D. Fernando de Mesa que la impedia, y fabric en el mismo
muro por la parte de afuera un gran mausoleo de alabastro con cinco
nichos para los cuerpos de los cinco obispos enterrados en dicha
capilla.

Sucedile el obispo D. Diego de Alava y Esquivel, bajo cuyo episcopado
se acab en 1562 la bveda del crucero del lado del Evangelio.

D. Cristbal de Rojas y Sandoval atendi tambien muy particularmente 
la continuacion de la obra; la catedral en su tiempo goz para la
Fbrica de cierto aumento en las rentas de pan y maraveds, llamadas
_escusados_, que pagaban las parroquias desde el ao 1487  proporcion
de los diezmos de cada una. La fbrica de la capilla mayor y crucero
marchaba no obstante con gran lentitud por falta de caudales. El coro
estaba descubierto hacia algunos aos, y padecia gran dao con los
temporales. En semejante situacion, represent el cabildo al rey para
que permitiese volver  publicar el Jubileo antiguo, que estaba
suspenso, para continuar la obra con las limosnas de los fieles; y
acudi tambien al Pontfice para que concediese al obispo la facultad de
absolver los casos reservados  los que contribuyesen con alguna limosna
para la obra de la iglesia. Ambas gracias se obtuvieron, pero por breve
tiempo; mas se recogi con ellas un buen socorro para adelantar la
construccion, porque estaba suspensa la cruzada. Tambien solicitaron el
obispo y cabildo que concediese el Papa las annatas de los beneficios 
la Fbrica de la iglesia, en atencion  la cortedad de rentas y muchos
gastos que tenia; pero no se consigui que esta gracia fuese perptua
como se deseaba. El rey D. Felipe II present  D. Cristbal de Rojas
para el arzobispado de Sevilla, y habiendo sido confirmado declar el
cabildo la Sede vacante el 26 de junio de 1571. Antes de retirarse de
Crdoba dej techada la capilla mayor de la nueva catedral, y cerrados
los grandes arcos que sirven de entivo y fuerza para el crucero, como
hoy aparece por sus armas labradas en la clave del arco inmediato al
altar de Sta. Luca. Liquidada ademas la cuenta de las limosnas
recogidas en virtud de la Bula de la absolucion de casos reservados,
dej al cabildo una libranza de un millon ciento veintisiete mil y
ochenta y ocho maraveds en que resultaba alcanzado, para que los
cobrase de sus rentas la Fbrica de la catedral.

Aunque la capilla mayor se habia techado, no estaba concluida. Esta obra
y la del crucero continuaban lentamente por falta de medios, y deseando
el obispo D. Antonio de Pazos y Figueroa que se terminase, el dia 9 de
enero de 1584 se present en el cabildo  tratar este asunto. Para ello
se congregaron en la sala capitular el clero catedral y los enviados de
la ciudad, que tambien deseaba ver finalizada la grande obra.
Propusironse varios medios por ambos cabildos, y todo bien discutido,
pareci lo mas prudente recurrir al rey; y  27 de febrero nombraron el
obispo y cabildo al Dr. Diego Muoz, cannigo magistral, para que
juntamente con los diputados que tenia la ciudad en la corte se hiciesen
presentes  S. M. y sus ministros los arbitrios que podrian tomarse para
llevar  cabo la empresa. Se trat de mudar los cuerpos reales de D.
Fernando IV y D. Alfonso XI  la capilla mayor nueva, y de otras
providencias tiles; pero nada tuvo el efecto que se deseaba, y fu muy
corto el socorro que se logr para la obra.

Poco adelantaria esta cuando nueve aos despues (en 1593) estaba aun
lejos de terminarse el crucero. El coro nuevo se hallaba tambien muy
atrasado; sin embargo leemos que en este ao fu preciso abandonar el
coro viejo, y que el clero empezase  residir provisionalmente en las
naves del altar de S. Sebastian, y no sospechamos la causa. La obra mas
notable de este tiempo fu la de la torre. Ya dijimos atrs que esta
fbrica era una elegante zoma  alminar de setenta y dos codos de
altura, obra del tiempo de Abde-r-rahman An-nasr, y que el siglo XVI la
habia notablemente quebrantado por poner en ella su mano profana. Una
gran tempestad acababa de completar en 1589 el acto del vandalismo
artstico, que no merece otro nombre  pesar de llamarse su autor Hernan
Ruiz; y el peregrino edificio ya disfrazado, mutilado, desfigurado y
feamente cubierto con un chapitel ochavado de madera y hoja de lata, 
guisa de caperuza, y despues descaperuzado por el referido temporal,
estaba amenazando ruina. Reunido el cabildo en Sede vacante por muerte
de su obispo D. Gernimo Manrique y Aguayo, determin en 4 de mayo de 93
que se restaurase la torre conforme al modelo y traza que el maestro
mayor de las obras, Hernan Ruiz, nieto del otro del mismo nombre, le
habia presentado; para lo cual se libraron de pronto mil y quinientos
ducados del caudal de las Fbricas de las iglesias. Figuraba la traza
ciento veinte pis de altura sobre los ciento cinco que tenia la torre,
aumentando el grueso de los muros desde los cimientos por la parte
esterior hasta los sesenta pis, y cerrando como caja lo antiguo del
alminar que podia conservarse. De este modo se empez la obra, y para
mayor seguridad fueron llamados Asensio de Maeda, maestro mayor de la
iglesia de Sevilla, y otros oficiales con Juan de Ochoa y Juan Coronado,
vecinos de Crdoba, quienes reconocida la construccion la aprobaron y
dieron por firme y slida, segun resulta del acuerdo capitular de 24 de
julio del mismo ao. No se acab de una, sino que tambien esta fbrica
sufri interrupciones, y solo lleg  su trmino en 1664 bajo la
direccion de Juan Francisco Hidalgo. No te describo, amigo lector, su
pesadsima arquitectura: en la lmina que representa la _puerta de las
Palmas_ puedes  tu sabor contemplarla, bien seguro de que yo no te
envidio este deleite.

Promovido al obispado de Crdoba D. Francisco Reinoso, en cuanto dijo la
primera misa en su iglesia y recibi la visita del cabildo, pas  ver
la obra nueva del crucero y la fbrica toda, y admirado de la bella
arquitectura del templo, se condoli de ver parada y espuesta 
sensibles deterioros la nueva construccion. Aunque la capilla mayor,
como queda dicho, estaba ya cubierta, el crucero y el coro iban
sumamente atrasados, pues por falta de caudales y por diversas
dificultades propuestas sobre la firmeza del edificio, no tenia cerrado
de bveda mas que el brazo del Evangelio, y lo dems no pasaba de las
cornisas. Pero ni las dificultades ni la falta de medios pecuniarios
arredraron  este animoso prelado, y as manifest desde luego al
cabildo su deseo de acabar la obra. Pidi que nombrase diputados para
conferenciar con ellos, lo que ejecut el cabildo en 23 de diciembre
(del ao 1597), y de la conferencia result que se celebrase una junta
de los maestros mas afamados del arte para que reconociesen lo
construido y trazasen el proyecto para la continuacion. En cuanto 
medios, ofreci el obispo dos mil ducados en el acto, y otros dos mil
cada ao, con otros arbitrios que procuraria aplicar de otras fbricas.
Tambien cedi tres mil ducados que debia dar su antecesor para las obras
del palacio y posesiones propias de la dignidad. El cabildo en vista del
fervor del prelado, y tocado de generosa emulacion, determin en 12 de
enero del siguiente ao (1598) que por tres aos se diese una prebenda
entera para la obra,  pesar de que los aos habian sido muy faltos y
los prebendados se hallaban, dice Bravo, _muy gastados_. Lo peor era que
todos tenian por defectuosa la obra, y que si esta general opinion se
confirmaba, de nada iban  servir tan generosos sacrificios. Florecia 
la sazon en Valladolid un maestro de obras de gran fama, llamado Diego
de Praves: era reputado por el mejor arquitecto de su tierra. Mandle 
llamar el obispo secretamente: acudi, diligente, y habiendo considerado
despacio la obra en presencia del venerable prelado, presentse en la
junta de alarifes y maestros del arte, ya congregados, y les di 
entender cmo se podia proseguir y llevar  trmino el grande edificio.
No nos dicen en verdad los analistas cordobeses en qu se fundaba la
vulgar opinion de no poderse continuar la fbrica tantos aos atrs
comenzada: veamos si el edificio mismo nos lo revela.

La gran dificultad del arte moderno en las construcciones religiosas,
admirablemente resuelta por la arquitectura ojival, vulgarmente llamada
_gtica_, fu cubrir de bveda de piedra las naves mayores de los
templos, dando  estas luces altas y directas, y sostenindolas, no en
gruesos pilares que ocupasen una grande area como en las construcciones
romanas, sino en delgados y esbeltos apoyos, que obstruyesen lo menos
posible el espacio destinado  los fieles. Espacio grande y
desembarazado, luz abundante en todas partes, techado slido y de buen
aspecto, esto es, de dificil destruccion por el agua  por el fuego, y
de esa forma augusta tan magestuosamente adaptada por el antiguo
pueblo-rey al cerramiento de los vanos en sus termas, en sus cloacas, en
sus arcos de triunfo, en sus anfiteatros, en sus templos, en todos sus
edificios pblicos al parecer imperecederos; por ltimo, puntos de apoyo
de poco dimetro y grande altura: h aqu los datos al primer aspecto
contradictorios  inconciliables que tenia que reunir la arquitectura
religiosa para satisfacer las necesidades del culto cristiano. Fueron
menester nada menos que dos siglos de tentativas y de ensayos, con
frecuencia infructuosos, para que el arte moderno llegara  resolver
satisfactoriamente este problema. Era preciso que no fuese ya el macizo
y voluminoso pilar romano el que contrarestase el empuje de la bveda,
sino que el contraresto viniese de otro empuje diametralmente opuesto y
esterior, para que el pilar sobre que arrancaba el arco toral quedase
simplemente reducido al oficio de apoyo y sosten de un peso obrando
verticalmente. Las bvedas hacen su empuje en sentido oblicuo, y se
sostienen oponiendo resistencias oblicuas: este fu el luminoso
principio en que fund el arte ojival todo su sistema de equilibrio.
Reconocise al propio tiempo que el arco romano de medio punto hacia un
empuje demasiado considerable para poderlo levantar  grande altura
sobre muros delgados  pilares aislados, especialmente en naves muy
espaciosas, y se sustituy al arco de plena cimbra el arco ojival 
apuntado: renuncise por completo  la bveda cilndrica, cuyo empuje
contnuo exigia un contraresto tambien contnuo, y colocando en los
pilares todos los puntos de resistencia, se procur que recayesen en
ellos todo el peso y todo el empuje de las bvedas: el peso en los
pilares interiores, y los empujes al esterior del edificio en otros
pilares mas slidos, ligados con los puntos de arranque de la bveda por
medio de arbotantes. Para dar mas asiento y aplomo  estos pilares
esteriores, propiamente hablando _botareles_, se les agreg un
suplemento de peso que se convirti en breve en motivo de elegante y
rica decoracion. Descubierta la nueva ley de los empujes y resistencias
oblicuos, y ensayado con facilidad el medio de llevar al esterior del
edificio los empujes de las bvedas y sus contrarestos, y de reducirlos
 puntos determinados, estaba hecho todo: entre los puntos de arranque
de cada bveda podian abrirse grandes ventanas, las bvedas ojivales
podian elevarse  considerable altura, los pilares maestros del interior
del templo podian adelgazarse cuanto se quisiera, no habia en rigor
necesidad de muros, toda la construccion se reducia  una especie de
armazon elstica sostenida por la ley del equilibrio, y los arquitectos
de la edad media, en suma, habian descubierto el modo de trasformar los
templos en bosques de piedra y sus pilares en rboles; pues no de otra
manera que las poderosas ramas que sostienen una leve cortina, se juntan
y entretejen los robustos nervios que sostienen los ligeros cascos de
bveda, ni parecen otra cosa las pintadas vidrieras que ocupan casi todo
el vano entre pilar y pilar, que recamados y vistosos tapices colgados
de rboles para una fiesta. Nada hay falso sin embargo en semejante
sistema de construccion, porque el edificio manifiesta desde luego en su
aspecto esterior toda su osificacion interna: el templo gtico es la
baslica latina engrandecida, embovedada, y fortalecida con botareles y
arbotantes.

Pero sin arbotantes, la bveda gtica espaciosa no es posible, porque
los pilares sobre que arranca no tienen fortaleza bastante para
contrarestar los empujes oblicuos; y sin embargo, el arquitecto que
habia trazado la obra de la catedral nueva de Crdoba se habia propuesto
en un temerario alarde de su ciencia, levantar sin arbotantes  mas de
ochenta y ocho pis de altura bvedas por arista de cincuenta pis de
vuelo. La gran mole levantada sobre la techumbre de la mezquita con su
inmensa cpula en la interseccion de la nave mayor con el crucero, debia
estribar toda en los diez y ocho pilares que dibujan la cruz latina de
su planta: no habia medio de dirigir los empujes de las bvedas sobre
otros pilares esteriores mas slidos que sirviesen de contrafuertes,
porque en el sistema gtico la mayor fortaleza est en los cuerpos de
fbrica de donde arrancan los arbotantes, como otros tantos brazos de
piedra que sostienen la balumba de la bveda que tiende  descuajar y
separar los pilares en que apoya; y en el templo de Crdoba por el
contrario, los postes de donde podian arrancar los arbotantes eran de
menos volmen y resistencia que los pilares de apoyo de las bvedas.
Aumentaba la dificultad la circunstancia de ser notablemente rebajados
los cuatro arcos torales sobre que habia de erigirse el cimborio, porque
estos arcos marcaban muy baja la clave de las bvedas del crucero y de
la capilla mayor, y es sabido que cuanto mas rebajadas son las bvedas
mayor es su empuje. Esta es sin duda la dificultad artstica con que se
habia tropezado al querer terminar el edificio en otras pocas
anteriores, porque leemos que la construccion no habia pasado de las
cornisas desde el tiempo del obispo D. Juan de Toledo, y esto nos induce
 creer que el peligro de continuarla se vea nica y esclusivamente en
el embovedado. Triunf de todos los obstculos el genio del maestro
llamado por el obispo Reinoso, el cual di la traza para la terminacion
de la obra: enfervorizse el animoso prelado, y el cabildo obsequioso
con su deseo tom la determinacion que dejamos referida. Con esto
volvieron  activarse los trabajos.

Por fin, el sbado 29 de abril del ao 1600 se acab de cerrar el
crucero que tanto deseaban todos ver finalizado. Fu el obispo  la
iglesia, dice Bravo, y con el fervor que tenia no pudo contenerse, hasta
subir  ver sentar la ltima piedra y registrar toda la obra. Acto de
entusiasmo que nos trae  la memoria aquel otro de que habia sido objeto
la Aljama mahometana seis siglos y medio antes, cuando el califa
An-nasr, sabedor de la terminacion de la soberbia zoma que habia
mandado construir, acudi presuroso en alas de su deseo, y no contento
con admirar la arquitectura del gallardo edificio, lo registr todo
subiendo y bajando por dentro de l como para gozar mas palpablemente de
su obra. Repicaron las campanas y sonaron los instrumentos msicos en
demostracion del general regocijo, y se tributaron  Dios las debidas
gracias. Muri el celoso obispo con el consuelo de ver asegurada la
conclusion de la grande obra, si bien no alcanz  verla decorada y en
disposicion de poderse celebrar en ella el culto. Di su alma al Criador
el 12 de agosto de 1601 dejando por heredera  la Fbrica de la catedral
en la parte que quedase despues de pagadas las deudas: el cabildo
dispuso darle sepultura en el nuevo crucero junto al obispo D. Leopoldo
de Austria, al lado del Evangelio, pero estando este sitio ocupado con
los materiales de la obra, se deposit su cuerpo en el hueco  bveda
que ahora es capilla debajo del altar mayor. Fu trasladado al sepulcro
que se le tenia destinado en julio del ao 1607, y aunque debajo de las
vestiduras se le habia puesto cal para que se resolviese pronto, por si
le habia tocado algo del terrible contagio que habia padecido la ciudad
en los dias de su enfermedad, se hall incorrupto sin habrsele
consumido mas que la punta de la nariz, tratable, hermoso y fresco como
estaba cuando fu enterrado. Dur pues hasta el ao 1607 la obra de
decoracion del crucero y coro: el obispo D. Pablo Laguna habia legado 
la Fbrica hacia poco tiempo cinco mil ducados; antes habia remitido
otros tres mil el venerable arzobispo de Santiago D. Juan de San
Clemente Torquemada con destino espreso  la obra de la iglesia, por lo
cual acord el cabildo cumplirle perpetuamente un aniversario y poner
sus armas en el arco del trascoro. A 27 de setiembre del ao 1606
estaban tan adelantados los trabajos, que determin el cabildo se
mudasen las sillas y rganos al coro nuevo, y se hiciese el altar mayor.
Mientras se verificaba dicha mudanza continu el coro en el sitio
correspondiente al altar de S. Sebastian en verano, y en invierno en la
capilla del Sagrario; y  9 de setiembre de 1607 con la mayor solemnidad
se llev el Santsimo al altar nuevo, y se celebraron en l la Misa y
Divinos Oficios.

Quedaba vacante y sin uso la capilla mayor antigua, y pareciendo que
convenia conservarla, se determin  27 de noviembre que en dicha
capilla se pusiesen otros dos altares para que en ellos dijesen Misa los
prebendados, dando la Fbrica los ornamentos necesarios. Verificse esto
siendo obispo de Crdoba D. Fr. Diego Mardones, anciano piadoso,
caritativo y austero, infatigable en el trabajo  pesar de sus muchos
aos, y cuya avanzada edad signific el rey D. Felipe III en la carta
que escribi al cabildo dicindole: _ah os envo los huesos del obispo
Mardones_, muy ageno de pensar que aquel costal de huesos habia de
sobrevivirle mas de tres aos  l jven y robusto. La memoria de este
venerable y religiossimo obispo, cuyo gobierno dur diez y siete aos,
permanecer siempre en la iglesia de Crdoba llena de bendiciones, no
solo por las donaciones y dotaciones grandes que hizo, sino tambien por
sus incomparables virtudes. Vivi noventa y seis aos, los ochenta y
ocho con gran vigor para cumplir admirablemente los rduos deberes de su
ministerio; despues fu todo trabajos y dolores, pues padeci mucho y
estuvo baldado de pis y manos, y as le llama el autor del _Catlogo de
los obispos cordubenses_ varon de dolores, aadiendo con justicia que
deberian agregarse al epitfio de su sepulcro aquellas palabras del
paciente Job: _Expecto donec veniat immutatio mea: vocabis me, et ego
respondebo tibi: operi manum tuarum porriges dexteram._ Siendo de
ochenta y tres aos, y  pesar de haber quedado tan dbil con una
enfermedad que padeci, que por rden de los mdicos se alimentaba al
pecho de dos amas y dormian con l dos nios robustos para calentarle,
vivi lo suficiente para hacer su nombre digno de eterna memoria: bajo
su episcopado se verific la famosa expulsion de los moriscos, y  su
ilustrada tolerancia debi el no ser echado de Crdoba un morisco
insigne por su sabidura en las ciencias fsicas, llamado Felipe de
Mendoza, hombre til  la repblica. Empez la obra del nuevo palacio
episcopal, y gast en ella mas de sesenta mil ducados: en cuya ocasion
se demoli el pasadizo que habian fabricado los califas para ir desde su
alczar  la mezquita, y que dejamos descrito en su lugar
correspondiente[373]. En su tiempo promovi el cabildo singularmente el
culto de la Pursima Concepcion, dando su piadoso celo ocasion  que la
iglesia de Crdoba fuese la primera en celebrar este misterio, aun no
declarado de f, como una de las mayores festividades del ao, imitando
su ejemplo las demas iglesias, ciudades y universidades de Espaa[374].
El obispo Mardones fu quien coste la obra del retablo y ornato que
faltaba  la capilla mayor, ofreciendo al cabildo para este objeto _una
gruesa cantidad de dineros cada ao_ al tiempo de enviarle las buenas
Pascuas. Los felicitados nombraron cuatro diputados que le diesen las
gracias y tratasen con su ilustrsima todo lo conducente  poner en
ejecucion obra tan plausible. Hicironse diversos diseos por artfices
afamados: el Hermano Alonso Matas, reputado insigne arquitecto, se
hallaba en Crdoba en su colegio de la Compaa de Jesus,  hizo uno,
que pareciendo bien  todos se escogi por universal aplauso; y para que
su idea se ejecutase perfectamente, le nombr el cabildo  16 de
febrero de 1618 superintendente de la obra con facultad plena de
escoger los jaspes y materiales necesarios y de traer maestros y
operarios de su satisfaccion[375]. La Fbrica de la catedral recibi
repetidas muestras de la gran liberalidad de este prelado. En 1616 le
hizo una donacion pura de veinte mil ducados en que estaba gravada, para
que redimiese sus censos. Por el mismo tiempo dot la octava del
Santsimo Sacramento con diez mil ducados. Asisti  la fiesta de
Santiago, y en lugar del doblon que se daba de ofrenda, di una cruz y
dos candeleros de plata dorados con valos de oro y esmalte rojo: tres
urnas y aguamaniles de plata dorados, y una casulla de raso bordada,
_todo muy precioso y de mucho valor_, dice Bravo, mas tolerante que
nosotros con el gusto artstico de aquel tiempo. Al ao siguiente (1617)
ofreci en la misma fiesta una fuente de plata dorada, estimada en mas
de doscientos ducados. En 29 de mayo de 1620 don al cabildo una cruz
grande de plata sobredorada con muchos engastes de oro y piedras
preciosas, de ciento nueve marcos de peso. En el mismo ao, habindose
acabado el nicho del lado del Evangelio en la capilla mayor, coloc en
l una imgen del apstol Santiago  caballo, y en una lpida de jaspe
negro puso la siguiente inscripcion: _B. Jacobo Hispaniarum Dei dono
singulari, unico certiss. antiquiss. que Patrono, triumph. hostium
invictiss. D. Fr. Dieg. Mardones. Epis. Cord. D. D. anno MDCXX._ En 1623
 24 de julio, en agradecimiento al cabildo por las rogativas y fiesta
de accion de gracias que habia celebrado durante su enfermedad y en su
convalecencia, le envi por medio de su provisor una lmpara de plata
para la capilla mayor, y un terno de raso blanco bordado. Finalmente,
antes de morir di muchas limosnas y dotes  pobres y hurfanas, y fund
una obra pia de sesenta mil ducados de principal y treinta mil de renta
para casar doncellas pobres y socorrer necesidades en la ciudad y
lugares del obispado. Noventa y tres aos de edad contaba este
virtuossimo y respetabilsimo patriarca cuando muri el rey D. Felipe
III, y aun parecia que el cielo le queria conservar muchos ms al amor y
agradecimiento de su clero y pueblo, que como verdadero padre dirigia y
santificaba. El bendijo el pendon real en la capilla mayor cuando con
las ceremonias y solemnidades acostumbradas fu aclamado en Crdoba el
rey D. Felipe IV. El di la bendicion solemne  la ciudad, y despues
llev  su palacio  todo el cabildo para que viese la aclamacion hecha
en la Torre del Homenage y Campo Santo desde un tablado que para este
fin tenia prevenido, contemplando toda la ceremonia sin fatiga hasta el
acto de enarbolar el pendon real por el nuevo rey. Con cunta solicitud
y cario correspondia el cabildo  sus contnuas mercedes, fomentndose
en la por tantos ttulos ejemplar iglesia de Crdoba esa envidiable
armona entre los prebendados y el prelado, que tan noblemente la
distingue, y en que la reverencia, el obsequio y el amor que se tributan
por un lado, son correspondidos con igual estimacion y fineza por el
otro! No de otra manera que un padre octogenario entre sus hijos, todos
atentos  prolongar y dulcificar con esquisitos cuidados sus ltimos
dias, se nos representa en la imaginacion el digno anciano que rega la
iglesia de Crdoba por los aos de 1621, cuando para no privarle de
asistir  las grandes solemnidades de la catedral, y no privarse ellos
de su amada presencia, modificaban los prebendados en su obsequio las
inflexibles prescripciones de ritual y de costumbre, y para que pudiese
oir con mas facilidad la palabra divina le aderezaban en desusado
lugar, en medio de las barandillas, un cmodo asiento junto al altar
mayor provisional, y all le asistian los dos presidentes del cabildo
esmerndose en hacer fciles y agradables los postreros actos pastorales
de aquella vida prxima  estinguirse. Con cunto anhelo esperaba la
terminacion de aquel suntuoso retablo junto al cual habia de ser
sepultado! Parecia que se resistia  morir mientras no pudiera elegir
por s mismo el parage donde habia de descansar su cuerpo; y sin
embargo, el nicho de jaspe reservado para su sepulcro y para su esttua
estaba ya bruido. Muri cuatro aos antes de que se acabase la obra del
retablo (en 1624), y en el referido nicho, al lado de la Epstola, se
le hoy este epitfio:

     DOM. FR. DIDACUS MARDONES, EPISCOP.
      CORD. OB. L. AUREORUM. M. IN AR
                 MAXIM
    CULTUM DONATA SENATUS ECCLES. CORDUB.
                 SEPULT.
     HIC ET STATUAM CUM BASI GRATI ANIMI
                  ERGO
        B. M. P. ANNO MDCXXIIII
            VIXIT ANNOS XCVI.

Y en el crucero, en uno de los arcos de medio punto del mismo lado de la
Epstola, se grab esta inscripcion: _Acabse esta capilla mayor con su
crucero en 7 de setiembre de 1607 aos, siendo obispo de Crdoba y
confesor del rey nuestro seor Felipe III el Illmo. Sr. D. Fr. Diego de
Mardones,  quien los seores dean y cabildo se la dieron para su
entierro por haber dejado el suntuoso que en su vida tenia en S. Pablo
de Burgos, cuyo convento, siendo prior dl, lo dispuso y dot en mas de
setenta mil ducados, y en agradecimiento de haberle dado la capilla
mayor di  esta santa iglesia cincuenta mil ducados para hacer
retablo._

Ochenta y cuatro aos dur por consiguiente la obra de la catedral
nueva, puesto que se habia dado principio  ella en 1523 siendo obispo
de Crdoba D. Alonso Manrique. Comenz cuando la arquitectura gtica era
todava considerada como caracterstica de los edificios religiosos, y
para las demas construcciones estaba ya admitido en toda la Europa culta
el nuevo estilo italiano conocido con el nombre de _Renacimiento_.
Introducido este estilo en Espaa con motivo de las guerras que la
dinasta austriaca sostuvo en Italia y en Francia, contagiado el gusto
de todos los personages de cuenta de los dos estados militar y
eclesistico con el ejemplo de la admiracion que en las citadas naciones
alcanzaban las obras de Leonardo de Vinci, del Primaticio, de Benvenuto
Cellini, de Serlio, y las de sus discpulos los franceses Jean Bullant,
Philibert Delorme y Pierre Lescot, facilmente se esplica que la catedral
nueva de Crdoba, trazada y costeada por hombres formados en la moda
italiana y francesa, aparezca como una creacion bastarda del gusto
ultramontano en transaccion con el antiguo estilo practicado por todo el
Occidente.

Indicaremos ligeramente las causas de donde procedi este nuevo estilo
_renacido_, para bosquejar en seguida los caractres principales que le
determinan. La arquitectura ojival, que era  fines del siglo XII y
principios del XIII la espresion mas acabada del nuevo estado social en
el momento de emanciparse el estado llano en las naciones que
antiguamente habia agrupado el brazo de hierro de Carlomagno, habia
quedado exhausta. Prohijada por el feudalismo, aceptada por la Iglesia,
admitida por la potestad real cuando acababa apenas de salir de los
modestos focos de la plebe emancipada, sirvi admirablemente  los
intereses y designios de cada una de estas clases en su desarrollo
sucesivo: di  los altivos seores feudales y  los reyes castillos y
palacios, espaciosos por dentro para contener un numeroso squito,
sombros y de dificil acceso por de fuera para imponer respeto y
resistir los asedios; di  las nacientes corporaciones municipales y 
la clase popular, casi toda  la sazon de traficantes y mercaderes,
casas de ayuntamiento, mercados, lonjas, bolsas, tribunales, y fuertes
murallas para defender sus conquistados derechos; di  la Iglesia un
brillante simbolismo, templos desahogados y capaces, mas acomodados al
grande incremento de las poblaciones que las pequeas y sombras
iglesias erigidas en los siglos XI y XII segun las inflexibles reglas
del arte monstico. Pero cuando lleg  inaugurarse en el siglo XV la
poca de la fusion y centralizacion de los poderes, de la supremaca
real, y de la desaparicion del feudalismo, y cuando las antiguas
libertades locales de los pueblos dejaron de ser una necesidad, entonces
tambien fu insensiblemente decayendo el arte que habia sido la mas
genuina espresion de sus nobles y osados pensamientos. Acabaron las
libertades feudales y comunales como incompatibles con la nueva
organizacion de la sociedad; tambien debia lgicamente acabar un sistema
de arquitectura inadecuado ya para la vida pblica y privada atendida la
nueva direccion que habia tomado el entendimiento humano en todas las
cosas. Y habia acabado en efecto por la impotencia de producir formas
nuevas. No era ya posible dar un paso ms en la arquitectura de la edad
media: la materia, domada y sometida durante un penoso trabajo de tres
siglos, nada inspiraba ya; la estraordinaria habilidad de los artfices
habia llegado  su trmino racional; el ingenio y la razon, el arte y la
ciencia de consuno, habian hecho de la piedra, de la madera, del hierro,
del plomo, cuanto era dable hacer, traspasando no pocas veces los
lmites del buen gusto. Si se hubiera continuado apurando la docilidad
de la naturaleza fsica en el mismo sentido, esta al fin se habria
declarado rebelde, y las concepciones artsticas no habrian podido salir
del cerebro  de los planos de sus autores.

Nuevas ideas, nuevos instintos, nuevos deseos atormentaban  la Europa
moderna. La razon humana devorada por su sed de ciencia, llena de
actividad y ansiosa de libertad, habia roto el vnculo de la autoridad
religiosa, nica que por entonces le era molesta. Reformar la Iglesia,
reformar la religion y lanzarse en ps de un progreso indefinido y
quimrico, repudiando como insuficiente la enseanza catlica y buscando
nuevas vias de desahogo  la fermentacion del espritu de innovacion,
eran las aspiraciones de los hombres grandes de la poca. Intenta la
reforma eclesistica el concilio de Constanza; aborta esta reforma en
Basilea, y Crlos VII de Francia se atreve  ponerla en planta por medio
de una pragmtica sancion; pero de nuevo la deja frustrada el concordato
de Francisco I con Leon X. Intenta la reforma religiosa Juan de Hus en
Bohemia, y en la misma ciudad de Constanza es quemado como herege. En
ambas tentativas sali la autoridad triunfante; pero la del Papa no pudo
impedir que las nuevas doctrinas del concilio de Basilea y de los
prncipes acerca del gobierno de la Iglesia y de las reformas que en
ella habian de hacerse, echran hondas raices en Francia, se
perpeturan, pasran  los parlamentos y se convirtieran en opinion
poderosa; ni pudo estorbar el imperio que la reforma religiosa popular,
sofocada con fuego en la hoguera de Juan de Hus y Gernimo de Praga, y
luego con sangre en los campos de Boehmischbrod, volviese  levantar
la cabeza con mayor pujanza en Wittemberg. Finalmente, en medio de este
movimiento religioso empieza en Europa una escuela poltica, filosfica
y literaria, cuya influencia, no combatida por el poder espiritual ni
por el temporal, antes al contrario favorecida por ambos, fu el orgen
principal de la gran revolucion que en instituciones, opiniones,
filosofa, literatura y artes esperiment el mundo moderno. Lo que
Crlos VII y los Husitas no habian logrado, aquel con su pragmtica y
estos con sus largas y terribles campaas, se hubiera de seguro
conseguido en el siglo XVI aun sin el auxilio de otros prncipes y de
otros reformadores, solo por efecto del movimiento intelectual que con
su idolatra hcia la clsica antigedad habian inaugurado el Dante,
Petrarca y Bocaccio. Qu mayor golpe podia sufrir el antiguo y
venerando edificio de la severa civilizacion cristiana en todas sus
faces, que la admiracion tributada por los genios mas eminentes  todas
las creaciones de la antigedad pagana? Y sabian por ventura qu brecha
abrian en la fortaleza de la autoridad espiritual desechando las
costumbres groseras, las ideas humildes, las formas semi-brbaras de su
tiempo, aquellos libres pensadores del siglo de Leon X, eclesisticos,
prelados, jurisconsultos y literatos, que como el licencioso Berni, el
sibarita Bembo, el escptico Sadoleto, y tantos otros, se entregaban con
orgullo  los placeres de una vida materialista, elegante y licenciosa?
Cuando Lorenzo de Mdicis _el Magnfico_ se afanaba tanto por resucitar
en la bella Italia la cultura y costumbres del siglo de Augusto con las
artes del tiempo de Pericles y el _neoplatonicismo_ del Bajo Imperio,
educando  su prole en el desprecio de todo lo que no era antigedades
griegas y romanas, y en la amistad ntima de un Marsilio Ficino y de un
Pico de la Mirndola, estaba por cierto muy lejos de imaginarse que la
autoridad pontifical de su hijo Juan habia de sufrir mayor descalabro
por el influjo destructor de aquel renacimiento pagano que por los
envenenados tiros del mismo Lutero. Tampoco se imaginaba Francisco I al
anular la pragmtica reformista de Crlos VII, que l iba  ser el
principal continuador de la obra intentada por el padre y por el hijo de
Luis Onceno. Crlos VII en efecto habia sido innovador secundando las
ideas proclamadas por un concilio; Crlos VIII lo habia sido tambien
introduciendo en Francia el arte renacido de la Italia; pero ninguno mas
apasionado por las nuevas ideas italianas que el galante y caballeresco
mulo de Crlos V, por cuya mediacion se consumaron en la monarqua de
S. Luis el ostracismo definitivo de la civilizacion _gtica_
espiritualista, y la exaltacion perptua del principio materialista en
todas sus formas. Los enemigos mas formidables del principio catlico y
de cuanto l habia creado no eran, no, Lutero y Calvino; estaban en el
corazon de la misma Iglesia romana, eran los cardenales eruditos y
sensuales, los filsofos epicreos platnicos, los jurisconsultos
regalistas, los poetas licenciosos que  su sombra florecian. Si el
acalorado monge de Eisleben pretendia reducir el cristianismo  su
primitiva pureza, los sabios, literatos y artistas que florecian en
torno de los Mdicis, conspiraban, sin propsito deliberado tal vez,
nada menos que  anular el cristianismo y sus consecuencias. Eran pues
sin pensarlo los genios de la Italia en el dcimosexto siglo los mas
poderosos auxiliares de la funesta emancipacion religiosa.

Atraa la corte pontificia las miradas de la Europa entera por la
esplndida aureola con que habian rodeado el solio de Leon X los poetas
y los artistas; al propio tiempo la _reforma_ se habia granjeado
poderosos valedores entre la nobleza catlica, seducida con la esperanza
de sustraerse  la preponderancia intelectual del clero, y de apoderarse
de los bienes temporales del feudalismo monstico. Margarita de Navarra
ofrecia un asilo  Calvino en su pequea corte de Nrac, la duquesa de
Etampes se declaraba mediadora entre el rey Francisco y los reformistas,
las damas principales de la corte ridiculizaban la misa catlica y se
rebelaban contra el _incmodo_ sacramento de la penitencia; los antiguos
estudios teolgicos, las srias y profundas meditaciones de los doctores
de los siglos XII y XIII se miraban como rancias sutilezas del
escolasticismo. Todo est ligado en el rden intelectual, y el arte es
un ejercicio del pensamiento demasiado noble para que no participe de
todas sus vicisitudes. Condenadas al descrdito y al olvido las
ciencias, la filosofa y las letras de la edad media, es claro que el
arte de los siglos XII y XIII tampoco podia sobrevivir  la condena
general implcita en el grito de triunfo de _reforma_ y de
_renacimiento_. Sigui en Francia la aristocracia el impulso dado por su
rey, desplegando un lujo hasta entonces desconocido en la construccion
de sus palacios y casas de placer. Daba la corona el ejemplo demoliendo
el antiguo Louvre de Felipe Augusto y Crlos V, cuya imponente torre
feudal fu desde luego arrasada para dar lugar  las elegantes y
risueas construcciones de Pierre Lescot. La nobleza desmantel sus
antiguos torreones para erigir en su lugar viviendas accesibles,
placenteras, decoradas con prticos y columnatas, fuentes y esttuas de
mrmol. Cayeron las murallas almenadas, las torres de homenage y vela,
los parapetos y matacanes, los puentes levadizos y toda clase de
defensas: cegronse los fosos, abrironse las puertas, rasgronse y
ensanchronse las angostas lumbreras. El feudalismo derribaba sus
fortalezas por sus propias manos prodigando sus tesoros  los artistas
para que se las trasformasen en risueos y elegantes palacios.

As fu abandonado el antiguo estilo francs llamado _gtico_, que tan
gloriosos monumentos habia producido en toda la Europa occidental.

Los maestros del nuevo modo de construir no podian ser mas que los
italianos, porque para los arquitectos formados en el antiguo sistema,
la arquitectura del renacimiento era un lenguaje del cual ni siquiera el
abecedario comprendian. Apegados al vetusto arte ojival, ya convertido
en rutina, acostumbrados  renunciar  toda direccion ante la petulante
prctica de las corporaciones de oficios, cada una de las cuales se
apropiaba el derecho de decidir por s del carcter  importancia de su
obra particular sin consideracion al conjunto; despojados en cierto modo
de la responsabilidad de sus trazas por la costumbre ya generalmente
establecida por los prelados, cabildos y seores, de entenderse por
separado con los gremios de oficios y ajustar con ellos la obra que
apetecian; ni sentan los arquitectos la dignidad de su profesion, ni
eran ya propiamente hablando tales arquitectos. Habia s grandes
escuelas  gremios de francos-mazoneros, que conservando todos los
secretos y tradiciones del arte gtico, erigian con admirable presteza,
solidez y elegancia de proporciones, aquellos arcos ojivos y aquellas
elevadas bvedas de piedras ligersimas y sabiamente cortadas, que
tendian sobre los robustos nervios de las aristas como una lona sobre
una armadura de hierro; habia canteros y carpinteros familiarizados con
todas las dificultades del trazado geomtrico, perfectamente entendidos
en las mas complicadas secciones de planos; escultores que con gran
primor recortaban la piedra y cubrian de hojas, enramadas, pjaros y
figuras caprichosas las cenefas, las franjas, los doseletes y
marquesinas, las repisas, los capiteles, las grgolas; imagineros que
esculpian bellamente figuras de santos para las andanas de las portadas,
los frontoncillos y las hornacinas; plomeros y pizarreros expertos en el
modo de cubrir las armaduras; pintores en vidrio que habian mejorado
este precioso procedimiento; pero cada oficio obraba segun sus
aspiraciones y su amor propio, y faltaba en las construcciones el agente
principal de la idea artstica en globo, el que habia de dar unidad y
armona al pensamiento arquitectnico. Sucedia en los ltimos tiempos
del arte ojival en las provincias mismas donde se habia formado, lo que
no sucedi jams en su buena poca: los francos-constructores hacian v.
gr. el buque de la iglesia, sus naves, sus pilares, sus bvedas, segun
un modelo y traza ya conocidos y uniformemente repetidos: luego venian
todos los artfices encargados de los demas objetos accesorios y de
decoracion. El que habia pintado las vidrieras no se curaba de lo que
habia trabajado el escultor, ni este de lo que labraba el imaginero; ni
el plomero se cuidaba de si el desage segun su proyecto corresponderia
 no con las vertientes que el carpintero habia dado  la armadura del
comblo. Los monstruosos resultados de esta falta de conjunto y de
armona, mejor dicho aun de esta falta de subordinacion  la suprema
idea del arquitecto, se advierten en las reedificaciones de las mas
clebres catedrales de la cristiandad[376].

El feudalismo espiraba, el protestantismo dejaba ociosos  muchos
constructores y les hacia ir insensiblemente olvidando las prcticas
tradicionales de su profesion; por otra parte el celo religioso
ferviente y espansivo de los siglos XIII y XIV habia poblado la tierra
de suntuosos y muy duraderos templos, y habian de transcurrir muchas
generaciones antes de que fuese necesario construir ms. Con tales
condiciones, forzosamente tenia que decaer el arte ojival en el siglo
XV; y si  esta decadencia se agregaba en el siglo XVI el abandono que
de l hacian los pontfices y el fomento que daban al nuevo sistema
arquitectnico los prncipes y magnates, y la misma Iglesia un tanto
secularizada, claro es que del antiguo modo de edificar no podian quedar
en breve mas que los mudos ejemplos en los monumentos y el indiferente
recuerdo en los hombres.

De consiguiente, si los mismos edificios de carcter gtico se hacian en
Francia al finalizar el siglo XV casi sin intervencion de los
arquitectos, cmo era posible que hubiese all artistas aptos para
llevar  cabo sin tomar lecciones de los italianos la regeneracion de la
arquitectura clsica antigua? Es evidente que ni siquiera estaban  su
alcance sus reglas mas elementales. La revolucion verificada en las
ideas y en las costumbres era demasiado exigente: querian palacios
abiertos con elegantes y ligeras columnatas jnicas, con espaciosas
escalinatas y anchos prticos los que habian hasta entonces vivido en
alczares, castillos y calahorras, cercados de fosos y fuertes muros,
entre macizas paredes con angostsimas lumbreras; apetecian elevadas
cornisas y bruidos subasamentos, y cimbras romanas en los vanos, y
pilastras estriadas en los muros, y frisos ornados de bajo-relieves
mitolgicos, y galeras con esttuas, y _logias_ pintadas al fresco, y
terrazas con balaustradas, y zcalos con grecas y molduras, y toda la
riqueza en suma de los cinco rdenes del antiguo, los que en las torres
y borges de sus mayores solo habian paseado parapetos y adarves, y
asomado la vista por merlones, troneras y matacanes, y entretenido la
curiosidad en las largas horas del ocio feudal con las alfardas y
almizates de los artesonados de madera,  con los alizares de las
paredes. As pues, la Francia que en tiempo de Crlos VIII habia
rechazado  los arquitectos ultramontanos que en su comitiva llevaba
aquel rey de vuelta de sus descabelladas empresas blicas, sin tomar de
ellos mas que tal cual mascaron  tal cual capitel antiguo, recibi con
los brazos abiertos  los artistas que le dieron Luis XII y Francisco I,
y bajo los reinados de los ltimos Valois y de los primeros prncipes de
la lnea Robertina hasta Luis XIV, en que se inaugur una nueva era para
la arquitectura francesa, no ces de enviar  Italia sus mas
privilegiados genios para que se educasen en los principios que con
tanto xito habian establecido en Npoles, Florencia y Roma, los
Masuccios, los Brunelleschis y los Bramantes.

As se verific la revolucion arquitectnica en Francia. En Espaa puede
decirse que la hizo por s sola la moda con su incontrastable poder.
Porque el genio cristiano no habia entre nosotros abandonado de tal
manera el campo al genio pagano del renacimiento, que se pudiese decir
estinguida su influencia. El arte gtico, tal vez por haber comenzado en
nuestro suelo mas tarde, no habia degenerado aun como en Francia, no se
hallaba reducido  la rutina de los oficios, ni le faltaban profesores
que le ejerciesen con dignidad  independencia. Cabalmente estaba en su
mayor auge en los fines del siglo dcimoquinto y principios del
dcimosexto en toda la Pennsula, principalmente en Castilla, la clebre
escuela de los Colonias, rama de fecunda svia desgajada del poderoso
tronco del norte por el ilustre prelado D. Alonso de Cartagena, y
convertida en rbol lozano y pomposo cuando en las guerras por la
posesion de Italia, por el dominio del Imperio de Alemania y por la
preponderancia en Europa, se contagiaba del nuevo gusto estrangero el
catlico Crlos V.

No tenamos el luteranismo que dejaba desiertos en Francia los templos
catlicos y los talleres de los artfices criados  su sombra; tampoco
abundancia escesiva de catedrales y otros edificios religiosos; al
contrario, los cabildos, los prelados, los prncipes, rivalizaban en la
ereccion de templos suntuosos. Del siglo XV y principios del XVI son las
catedrales de Astorga, de Calahorra, de Coria, de Gerona, de Huesca, de
Plasencia, de Sevilla, lo mejor y principal de las de Burgos, Toledo,
Valencia y Salamanca, muchos notabilsimos conventos, iglesias,
colegiatas, colegios y seminarios, y tambien gran nmero de lonjas,
casas de diputacion y de ayuntamiento, audiencias y otros edificios de
arquitectura civil. Los cabildos catedrales se disputaban la posesion de
los Egas, de los Hontaones, de los Badajoz, de los Alavas, de los
Comptes: cuando no podian lograr los servicios esclusivos de estos
hombres privilegiados, se contentaban con que revisasen y reconociesen
sus fbricas, diesen trazas para mejorarlas, y dejasen en ellas cul una
torre, cul un retablo, cul una portada. Y sin embargo fu preciso
ceder al nuevo torrente y adoptar la arquitectura extica.

Verificse esta trasmutacion casi sin intervencion de artistas
estrangeros, modificando gradualmente los naturales primero la parte
decorativa, luego la reparticion de sus construcciones; y  esta
circunstancia, sea dicho de paso, debemos atribuir tal vez la fusion que
en nuestros edificios civiles de la primera mitad del siglo XVI se
advierte de los dos estilos italiano y gtico,  diferencia de lo que se
observa en el renacimiento francs, obra esclusiva de italianos  de
franceses educados con ellos. Enrique Egas, el hijo del famoso Anequin
Egas, maestro flamenco de la catedral de Toledo, y Pedro de Ibarra,
arquitecto de un obispo de Salamanca, daban muestras evidentes de
conocer la arquitectura greco-romana en insignes obras anteriores  la
primer construccion francesa del nuevo estilo[377], en las cuales se
advertia ya el principio de la escuela que estaban llamados 
desarrollar con tanta gloria Pedro de Machuca, Alonso de Covarrubias,
Diego Siloe y otros igualmente espaoles: un no s qu, dice
oportunamente Llaguno, parecido  las pequeas nubes que en dia claro
suelen anunciar la mutacion del tiempo.

Eran los principales caractres de este nuevo estilo el arco de medio
punto  de plena cimbra, que acababa de reconquistar su absoluta
preeminencia; los cinco rdenes antiguos, mas  menos modificados en
algunas molduras y en sus proporciones; los follages, los vstagos
espirales, los grotescos con animales reales  fantsticos, dispuestos 
la manera de los arabescos antiguos, y aplicados  los entablamentos, 
las pilastras,  los frisos,  los tableros; la mezcla de rdenes,
sobrepuestos unos  otros, los revestidos de mrmoles, los medallones,
las columnas balaustradas, etc.[378] Y para que fuese mas evidente que
el antiguo estilo gtico no habia sido completamente derrotado, sino
que habia de grado cedido el campo al italiano, los arquitectos
espaoles del siglo XVI conservaron muchas veces en las portadas
formadas con los rdenes antiguos las andanas de estatuitas con sus
afiligranadas repisas y marquesinas, y en los macizos y entrepaos
aquellos filetes perpendiculares y enlazados con circulitos trebolados y
losanges, que cubrian en la decadencia del arte ojival los miembros de
mayor resistencia imitando ajimeces ornamentales y caprichosos
enrejados.

Volviendo ahora  nuestra catedral de Crdoba, que vimos salir de
cimientos en el ao 1523, es decir, cuando ya Enrique Egas, Pedro de
Ibarra y otros maestros habian iniciado en las construcciones civiles la
manera ultramontana, y proseguir lenta y trabajosamente hasta los
primeros aos del siglo XVII, esto es, hasta la poca de la decadencia
de nuestra arquitectura, ya facilmente sospechar el lector que vamos 
encontrar dentro de ella todos los caractres buenos y malos, todas las
huellas de las diferentes trasformaciones de nuestro gusto artstico,
desde las elegantes proporciones dadas al estilo plateresco por
Cristbal de Andino, Juan de Badajoz, Machuca, Covarrubias, Siloe y
Borgoa, hasta las frias, secas y pesadas invenciones de los imitadores
de Juan de Toledo, Herrera, Vega, Becerra, Bustamante y Villalpando.
Porque son dos los estilos que se dividen el siglo XVI en Espaa: el
primero es el _plateresco_, formado y cultivado casi esclusivamente por
artistas espaoles bajo el reinado de Crlos V, el cual se perpeta
hasta dentro del reinado de Felipe II, y al que se deben, entre muchos
edificios justamente clebres, el bellsimo claustro del monasterio de
Sta. Engracia de Zaragoza, trazado por Tudelilla; el monasterio y templo
de S. Miguel de los Reyes de Valencia, obra de Covarrubias y Vidaa; la
preciosa fachada principal del alczar de Toledo, del mismo Covarrubias
y de Enrique Egas; la capilla del Salvador de beda, y el palacio del
comendador mayor Cobes, secretario de Crlos V, obra de los Valdeviras
de Sevilla; la casa de ayuntamiento de esta ciudad, de autor
desconocido; el famoso claustro de S. Zoil de Carrion y la fachada del
convento real de S. Marcos de Leon de la rden de Santiago, ideados por
Juan de Badajoz, etc. Muchos de estos edificios compiten por la gracia,
la originalidad y el esquisito gusto y conclusion de sus decoraciones,
con los mas afamados que en sus respectivas naciones construyeron
Serlio, Alberti, Bramante, el Rosso, el Primaticio, Filiberto Delorme,
Pedro Lescot y Juan Bullant. El segundo estilo, de tal manera
identificado con el espritu de gravedad y de misticismo austero que
caracteriza  la poltica y gobierno de Felipe II, que no parece sino
que el arte quiso simbolizarlo, es el llamado _greco-romano_, debido 
la revolucion que acababa de hacer en la arquitectura el genio altivo,
osado y un tanto sombro de Miguel Angel, sustituyendo  los rdenes
acumulados y sobrepuestos del estilo del renacimiento un rden nico y
colosal en cada edificio, y proscribiendo como futilidades pueriles los
follages, grotescos, estpites, candelabros y demas adornos prodigados
por los adeptos de aquel. Comienza este severo y desnudo estilo  dar
indicios de su existencia en Espaa con las construcciones de Gaspar de
Vega en Ucls y en Madrid, y las del P. Bustamante en Toledo, notables
por su gran sencillez y pureza de lneas, mas no se desarrolla
plenamente hasta la poca en que para la construccion del Escorial, cuna
y escuela futura de esclarecidos artistas, trae Felipe II de Italia 
Juan de Toledo y suscita al renombrado Juan de Herrera, elevndole en su
munfica proteccion  tanta altura, que se le mir como el grande astro
del arte destinado  iluminar todos los ngulos de la Pennsula,
creyndose de buena f que antes de recibir su claridad habia dormido
Espaa en las tinieblas de la ignorancia. La ocasion que tuvieron
nuestros vireyes y gobernadores en Npoles y Milan de conocer 
arquitectos italianos de mrito, contribuy tambien poderosamente  que
algunos de estos, como Benvenuto, Juan Bautista Castello, Francisco
Sissoni, Felipe Trezzo y los Antonellis, viniesen  nuestras ciudades 
reforzar, digmoslo as, la invasion de las ideas de Vignola y Miguel
Angel. De ambos estilos, plateresco y greco-romano, participa pues en su
construccion y decoracion la catedral que vamos describiendo, si bien su
primer arquitecto, Hernan Ruiz el Viejo, ide sin duda alguna erigirla
con arreglo al sistema gtico, que en su tiempo se consideraba todava
como el mas adecuado para los templos del cristianismo. Reconcese desde
luego esta intencion en la forma ojival de sus arcos torales, y si no
presentan este mismo carcter su presbiterio, su cpula elptica y su
coro, es porque, como dejamos indicado, estas partes y su ornamentacion
no se obraron hasta mucho despues de haber muerto aquel eminente
artista. La decoracion de la catedral en rigor pertenece casi
esclusivamente  los tiempos del rey D. Felipe III, que, como nadie
ignora, fueron de visible decadencia en todo respecto de los tiempos
anteriores.

El presbiterio est formado por cuatro grandes arcos de medio punto, dos
 cada lado, decorados con follagera de estuco y otros adornos con
filetes dorados, entre los cuales se ven dos grandes escudos de Espaa
con las insignias y timbres imperiales. Sobre estos arcos corre una
pequea columnata con su arquitrabe y con arquitos ornamentales en los
intercolumnios formando una hilera de hornacinas, y luego un
entablamento de gran trabajo, en cuya faja inferior hay una inscripcion
que dice el tiempo en que se acab la obra de la capilla mayor. A cierta
distancia de la cornisa se levanta  cada lado un cuerpo compuesto de
tres arcos, el del medio remontado, que sirve de ventana, y los otros
dos adintelados, en los cuales se ven cuadros que al parecer representan
hechos de la vida de S. Fernando. Todos tienen su correspondiente
cornisamento sostenido de columnas jnicas estriadas, con los pedestales
al aire cargando en sendas repisas. Encima de cada arco hay una
lumbrera, con que se llena el lienzo del testero, y  cada lado un
nicho. Esta misma decoracion ocupa la parte que media desde el
cornisamento hasta la bveda de los frentes de la nave del crucero. La
bveda de la capilla es cuadrangular rebajada. De sus cuatro ngulos
parten manojos de baquetones interrumpidos  trechos por crculos 
medallones con bustos de varios santos: mezcla de estilos que produce
una decoracion pesada y de mal efecto. Las bvedas de la nave del
crucero son semejantes  esta, y estan igualmente decoradas con
baquetones gticos. Los dos testeros del crucero que cortan las naves
principales de la mezquita ofrecen una ornamentacion mixta de plateresco
y sarraceno: redcese  dos robustos arcos cubiertos de follagera en
las molduras de sus archivoltas, descansando en cornisas sostenidas por
columnas, con otros dos encima ornamentales, sobre los cuales corre una
ancha faja de arquitos entrelazados. Del medio de esta faja baja otra
perpendicularmente hasta el suelo, dejando un arco  cada lado con su
arco ciego encima, y encerrndolos  manera de arrab. En la faja
perpendicular se ve una imgen sostenida en una peana cuya base es una
columna de jaspe, y debajo de una marquesina gtica muy labrada que
descansa en dos columnitas espirales. Sobre la marquesina hay un
recuadro con un escudo, y en los tmpanos de los arcos ciegos que hemos
mencionado, adornos de arquitos angrelados entrelazados al gusto
sarraceno. Los lados que abren paso  las naves trasversales de la
mezquita presentan una combinacion muy feliz y graciosa de los estilos
rabe y plateresco, pues subsisten en ellos tres antiguos arcos de
herradura con sus arcos remontados encima, arrancando de las lindas
pilastras que entre uno y otro estan como suspendidas en el aire; y
sobre los tres arcos abiertos voltea un grande arco ornamental de medio
punto, cuyo tmpano llena una greca de filetes perpendiculares con
lacera angrelada en el centro[379].

[Illustration: _Dib del natl y lit por F. J. Parcerisa._

_Lit de J Donon._

INTERIOR DE LA CATEDRAL DE CRDOBA.]

Dijimos que los arcos torales estaban labrados  la manera gtica; pero
aun en su misma ornamentacion se advierte la mano bastarda del arte
moderno, porque si bien sus baquetones lisos y de aristas, sus funculos
y sus relevadas cenefas de hojas y animales, forman como un haz vistoso
de caas, cuerdas, y tallos cuajados de flores, las claves de los del
presbiterio y coro estan enmascaradas con feas cartelas de forma
elptica recargadas de adornos de mal gusto. Sostienen estos arcos
torales una cpula oval con su cornisa de mtulos y friso adornado de
festones pendientes. Tanto la cpula como las pechinas estan cuajadas de
recuadros, medallones, festones, cartelas, y hasta esttuas de todo
bulto. Dan luz  aquella ocho espaciosas lumbreras.

El coro est decorado en su parte superior de una manera muy poco
adecuada para un templo. Su bveda es de caon, atravesada por cuatro
grandes lunetos, entre los que se ven caritides pareadas que la
sostienen. Adornan su parte central en toda su longitud esttuas de
santos colocadas en recuadros de estuco, con florones y otros adornos en
los intermedios. Entre los ngulos que forman los lunetos hay esttuas,
colocadas tambien en recuadros sostenidos de nios  genios, de msculos
hercleos y carnes superabundantemente nutridas, con escudos del obispo
Reinoso. Bajo cada luneto hay una gran ventana con jambaje y dintel
correspondiente  lo demas de la fbrica, y sobre los dinteles campean
escudos del prelado D. Leopoldo de Austria, tio del emperador. Por la
parte inferior de las ventanas corre  alguna distancia un cornisamento
cuyo friso est adornado de follagera con medallones de muy alto
relieve  trechos; debajo hay en cada lado tres arcos ojivales
figurados, y en su vano estan abiertos otros algo menores de medio
punto, que dan salida  las tribunas. El tmpano entre ambos arcos est
lleno de adornos formando cenefa. Entre los arcos hay en cada machon dos
esttuas, una sobre otra al modo gtico, la superior bajo su
afiligranada marquesina y descansando en su peana, que sirve  la
inferior de doselete. La luz escesiva de aquellas anchas ventanas, la
abundancia de los estucos y dorados, la presencia inoportuna de aquellas
caritides y genios, dan  esta parte del templo un aspecto profano, mas
propio de una galera  aula rgia que de un coro de cannigos. Y aun
prescindiendo de su destinacion, como obra artstica es  nuestros ojos
lo menos feliz de la gran catedral cordubense.

[Illustration: INTERIOR DE LA CATEDRAL DE CRDOBA.]

Pero donde resulta todava mas disonante la reunion de estilos de
diversas pocas y de opuestos sistemas, es fuera del buque de la nueva
catedral, en la sexta nave principal de la antigua mezquita, cortada en
una estension de trece naves trasversales para formar el trascoro. Abre
paso  este un grande arco de herradura, primorosamente cuajado de labor
gtica relevada, en su archivolta y en su intrados, y despues de
atravesarle se halla uno debajo de una bien perfilada bveda ojival del
siglo XVI. Otro grande arco gtico, levemente apuntado, adornado de
molduras, cenefas y funculos, sobre pilares ornados de treboles,
cenefas y columnillas platerescas de estras espirales en la parte baja
de su fuste, conduce  la fachada posterior del coro. Esta fachada ya no
es ni rabe, ni gtica, ni plateresca; como de la poca en que se
terminaba la gran fbrica del _Escorial_, es puramente de aquel estilo
greco-romano desnudo y severo que estaba all en boga, practicado por
Francisco de Mora, el discpulo predilecto de Herrera, y que era tambien
muy del gusto de Diego de Praves, quien pudiera quiz ser su autor[380].
La obra es toda de piedra franca: compnese de dos cuerpos, el inferior
de ocho columnas dricas estriadas y pareadas. Las del centro, entre las
cuales se ven algunos recuadros resaltados, sostienen el segundo
cuerpo, formado por dos columnas jnicas, tambien estriadas, con su
correspondiente cornisamento y fronton triangular, sirviendo de templete
 una esttua del tamao natural de S. Pedro sentado en actitud de
bendecir. Entre las columnas del centro y laterales del cuerpo inferior
estan los postigos del coro, de arco adintelado, con cornisa drica
arquitrabada, sobre la cual carga un valo de jaspe azul sostenido por
genios, y un fronton triangular afianzado con mtulos. Del mismo estilo
que esta fachada es la entrada principal al trascoro, que est enfrente,
con un grande arco central de diez y seis pis de luz flanqueado de
hermosas pilastras dricas, las cuales sostienen un cornisamento del
mismo rden, con un tico que sirve de base  un segundo cuerpo de arcos
adintelados y columnas jnicas estriadas, rematando el conjunto en un
tercer cuerpo de arcos y pilastras pareadas. No deja de producir efecto
en el nimo esta composicion en cierto modo grandiosa, sea que realmente
exista en esta arquitectura el mrito que sus apasionados le atribuyen,
 sea que en sus no interrumpidas y desnudas lneas descanse con placer
la vista despues de fatigada con la recargada decoracion de los estilos
gtico-florido y plateresco. Continuando nuestro paseo por el trascoro,
atravesaremos ahora por debajo de otro grande arco ojival, compaero al
que nos sirvi de ingreso al tramo de las dos portadas greco-romanas,
cubierto por la alta bveda plateresca del coro, y volveremos  entrar
en la nave baja que circuye el gran buque de aquel, cubierta como
dejamos dicho de bveda ojival del siglo XVI[381]. Nos hallamos en el
ngulo S-O. de la catedral nueva, y tenemos enfrente la fachadita
esterior del norte de la capilla de Villaviciosa, toda encerrada en un
arco de herradura, en cuya archivolta labr el genio paciente y
minucioso del renacimiento espaol veintidos compartimentos cuajados de
lindas figuritas en sus correspondientes nichos. Los galanos arreos del
renacimiento, empleados con sobriedad, hacen muy buena mezcla con las
lneas de la primera arquitectura rabe: as tambien los tres arcos de
herradura que presentan en ambos lados los brazos del crucero, llevan
con bellsimo efecto en sus archivoltas una cenefita de hojas gtica,
que no parece sino la marca de bautismo puesta al arte musulman por el
arte cristiano al prohijar una de sus mas graciosas invenciones. La
fresca y sencilla corona de azahar que cie la frente de la jven
desposada, no tiene mas encanto y mas poesa que esa angosta cenefa en
aquellos garbosos arcos, limpios y desnudos de todo ornato, restos de un
monumento que puede considerarse como la creacion mas gallarda y robusta
del genio islamita en Espaa.

Las arqueras de la antigua Aljama que no alcanzaron el privilegio de
entrar en el recinto de la gran cruz que forma la planta de la catedral,
no por esto dejan de contribuir  una bellsima perspectiva desde el
interior; el dicho vulgar de que la mezquita de Crdoba parece un bosque
de piedra nunca es mas exacto que cuando registra la vista las largas
calles en que estan dispuestas sus numerosas columnatas, mirando por los
gigantescos arcos del presbiterio y del crucero[382]. Esta perspectiva
sera infinitamente mas vistosa si se conservasen los preciosos alfarges
rabes que cubrieron las naves hasta los primeros aos del siglo pasado,
en que por no hacer el debido aprecio del artesonado antiguo, se
sustituy el embovedado de mal gusto que hoy tienen[383].

Pasamos por alto la descripcion de muchas cosas que como obras del arte
no podemos elogiar, ni aisladamente, ni en su relacion con el edificio:
tales son, el retablo de la capilla mayor, en que solo nos es dado
encarecer el escelente trabajo manual de los jaspes en sus lechos y
juntas, superficies planas y molduras; el tabernculo, en que solo
admiramos el perfecto ajuste y bruido de los mrmoles; los plpitos de
Verdiguier, _borrominescos_, y no obstante grandiosos; ltimamente la
sillera del coro, obra del escultor D. Pedro Duque Cornejo, recargada
de adornos, estatuitas y medallones del estilo amanerado que privaba en
la segunda mitad del siglo XVIII, con su elevada silla episcopal llena
de figuras de gran tamao, composicion en alto grado churrigueresca. Y
sin embargo de merecer poco encomio como objetos artsticos, no puede
negarse que la sillera del coro con su profusa talla, los plpitos de
caoba con sus grupos de pulido mrmol al pi, el tabernculo con sus dos
cuerpos y cpula de variados jaspes, y el retablo con su sria riqueza,
forman un conjunto magestuoso, augusto, lleno de pompa, realzados con el
oro prodigado en toda la arquitectura del templo, con la espaciosa
escalinata del presbiterio, con las losas de Gnova del pavimento, con
las verjas, postigos y balaustradas de bronce, con la gran lmpara de
plata que pende en la capilla mayor, y el altar calado de bronce y
plata, cuando antes de analizar una por una las partes de la moderna
catedral, se percibe de golpe la primera impresion producida, no por las
formas, sino por la nobleza de la materia.

Hemos querido presentar en un cuadro general la marcha del arte en todo
el siglo XVI para que resultase mas fcil la clasificacion filosfica de
los diferentes estilos que en la obra de la nueva catedral se advierten.
Ahora, continuando la interrumpida historia cronolgica de las capillas
y demas obras, cada cual podr formarse idea de su carcter
arquitectnico con solo tener presente la poca de su edificacion.

El obispo D. Fr. Juan de Toledo,  quien hemos visto promover con ardor
la obra del nuevo crucero desde el segundo ao de su inauguracion, ya
que no podia dejar un recuerdo de lo que alcanzaba la composicion
arquitectnica de su poca dentro del templo, por hallarse este apenas
comenzado, quiso dejarlo en su portada principal mirando al trio, y
quizs con este intento mand construir el cuerpo de piedra que hoy
existe sobre el arco llamado _de las bendiciones en la Puerta de las
Palmas_, que d ingreso  la nave central y mayor de la mezquita
primitiva[384]. Reconcese en esta obra  la primera ojeada la
arquitectura del tiempo de Crlos V, aun sin necesidad de leer la
inscripcion dedicatoria del referido prelado  la salutacion anglica de
nuestra Seora, que ocupa en ella un lugar muy preferente. Sobre el
grande arco de herradura de la puerta rabe se labr  modo de tejaroz
una cornisa saliente sostenida en modillones e molduras horizontales,
muy juntos y con un escudito en su frente, y sobre esta cornisa se
levant  guisa de espadaa un paralelgramo rectngulo con dos
pilastrones  antas  los lados, decoradas en su grueso de floroncillos
de relieve. En la parte alta de este cuerpo rectangular hay dos nichos,
entre columnas balaustradas, sobre grandes repisas de follagera con
ancho tablero, unidas entre s por una imposta. Descansa sobre las
columnas un arquitrabe con su cornisa, que sobresale de la cornisa
general; ocupan los nichos las imgenes de nuestra Seora en el misterio
de la Anunciacion, y el ngel Gabriel, y sobre el centro de la imposta
que une las dos repisas descansa un jarron de azucenas. En la parte baja
se ve un escudo con las armas del prelado, y  los lados dos cartelas de
elegante forma con la inscripcion siguiente: _Hoc Sacrum opus angelic
salutationis div Mari Virgini dicatum, Frater Joannes  Toleto
sculpendum curavit, episcopatus sui anno decimo, nativitatis vero domini
nostri MDXXXIII._ Sirve de remate  este cuerpo una hilera de escudos y
balaustres  modo de jarrones.

Capilla de _S. Jos_ y _Sta. rsula_. La erigi  levante el cannigo D.
Alonso Sanchez Dvila entre la antigua de nuestra Seora de la
Concepcion y una puerta, en el ao 1550, tomando el tramo veintitres de
la ltima nave principal.

Capilla de la _Resurreccion_. Fu fundada, no se sabe precisamente en
qu ao, por el prior y familiar del obispo D. Leopoldo de Austria, el
aleman D. Matas Muitenhoamer, que muri en 1569 y yace enterrado en
ella. Ocupa un pequeo espacio al levante entre el postigo del
_Sagrario_ y la capilla de los _Stos. Acisclo_ y _Victoria_.

Capilla de la _Asuncion de nuestra Seora_. Es fundacion del
maestrescuela D. Pedro Fernandez de Valenzuela, quien la labr en 1554
al otro lado del postigo del _Sagrario_.

Capilla del _Espritu Santo_,  de los _Obispos_. El arcediano de
Crdoba D. Francisco de Simancas, en nombre de su hermano D. Diego
Simancas, obispo de Ciudad-Rodrigo y electo de Badajoz, acudi al
cabildo representando que deseaba fundar y dotar una capilla para su
entierro y el de sus padres, cuyos cuerpos habian estado depositados en
otra debajo de la de los Reyes. Pedia al efecto que se le sealase sitio
para labrarla, y el cabildo en 4 de setiembre de 1568 concedi la
capilla y seal para ella el espacio de una puerta del muro de levante
que quedaba entre la _antigua de la Concepcion_ y otra titulada de la
_Expectacion_, fundada  mediados del siglo XIII por el chantre D. Pedro
Hoces. Hzosele esta concesion _con tanto_ (dice el acta capitular) _que
se cierre la puerta en manera, que por fuera de la dicha iglesia se
quede muy formada y sealada_. As se cumpli; hoy sin embargo, por de
fuera, no se ven de la puerta rabe que entonces se tapi mas que las
jambas: el gallardo arco de herradura est sin duda sepultado, con los
ajimeces que tendria probablemente  cada lado en la parte superior,
bajo las gruesas capas de cal y ocre con que el moderno vandalismo ha
presumido hermosear todos los antiguos monumentos de Espaa. La capilla
de que hablamos se llama tambien de los _Obispos_ por estar sepultados
en ella el mencionado D. Diego Simancas, y su hermano D. Juan, obispo de
Cartagena en Indias[385].

Quizs no estaba acabada esta capilla cuando  fines de diciembre del
ao 1569 se aderezaba con toda premura para que sirviese de salon de
crtes la Sala Capitular, que, como queda dicho en su lugar
correspondiente, se hallaba establecida en la capilla de S. Clemente,
fundada por el rey S. Fernando[386]. Diremos sumariamente por qu iban 
reunirse aqu las crtes del reino.

La parte meridional de la herencia de Crlos V atravesaba uno de sus
mas dificultosos perodos. Balancebase magestuosa en un mar lleno de
escollos la nave del Estado regida por la inflexible mano de Felipe II,
cuya severidad escesiva embravecia los nimos de los hereges flamencos y
traa alterados y en declarada rebelion  los moriscos granadinos.
Personificacion terrible de la autoridad y de la razon de estado, reunia
este monarca, como condiciones para reconstituir con la fuerza la
disuelta union de la cristiandad, al celo religioso el arte de
sacrificar  la poltica todo humano instinto. Del pantano de sangre en
que habia convertido los Paises-Bajos, revolvia ahora amenazante hcia
la parte donde retoaba bajo la influencia otomana el peligroso
proselitismo islamita. Crdoba y Sevilla le preparaban arcos triunfales
y emblemticas adulaciones aunque le sospechaban parricida: temianle las
mismas ciudades ortodoxas que defendia, y es de creer que al recibirle
en su Puerta Real la reina del Guadalquivir, de mejor gana que el
Parnaso y el coro de Helicona[387], le hubiera presentado alguna otra
alegora mas acomodada  sus empresas; por ejemplo, el carro triunfal de
la Espaa catlica conducido hcia la gran fantasma de la monarqua
universal, llevando por guiones la _Inquisicion_ y el _Consejo de
justicia_[388], por un campo lleno de hogueras, destrozos, poblaciones
asoladas, familias diezmadas y despavoridas; sobre el carro la F
catlica desfigurada y abatida, condenada por el rey  un triunfo
forzado, y en torno por el aire, en vez de divinidades protectoras y
genios, de una parte el espantable espectro del prncipe D. Crlos, de
otra los de los malhadados condes de Egmont y de Horn acaudillando una
interminable legion de indignadas sombras. Como quiera que fuese, las
dos principales ciudades de Andaluca rivalizaban en la manera de
obsequiarle y de granjearse su sonrisa, porque aunque los hereges
vencidos le llamasen el _demonio del mediodia_, el poderoso clero de
Espaa le llamaba el _piadoso_ y el _prudente_, y aunque la nacion se
empobrecia, y se dejaba arrebatar los ltimos restos de sus antiguos
fueros y libertades, la aparente riqueza de las Amricas la alucinaba, y
las gloriosas hazaas de D. Juan de Austria, del duque de Alba, del de
Parma y del de Saboya, entretenian su imaginacion aventurera. Que entre
los moriscos de la Alpujarra y del Albaicin y el Imperio turco habian
mediado tratos, era cosa indudable. Pudo Selim II dejar  los de Granada
comprometidos, sin mas apoyo que el que les mand el rey de Argel; pero
de todos modos el rey catlico obr con cordura y como agente
providencial al dar una importancia mxima  aquella insurreccion,
puesto que era un anuncio de la grande amenaza que al ao siguiente le
iba  arrastrar  un combate glorioso contra el turco, y porque contra
ella iba  ensayar su militar pericia el glorioso jven destinado 
hundir la arrogancia de la media luna en las aguas de Lepanto. Adems,
entre las fuerzas del rebelde Aben Humeya habia considerable nmero de
otomanos y socorros cuantiosos de Berbera, capitanes prcticos en su
manera particular de hacer la guerra, armas y vituallas en abundancia.
Vea por otra parte el rey que la reunion de gente y de provisiones se
hacia muy despacio, y parecindole que con acercarse l mas al reino de
Granada daria mas eficaz impulso  las ciudades y seores, y que con la
fama y autoridad de su venida andarian mas retenidos los prncipes de
Berbera en dar auxilios, resolvi pasar  Andaluca y llamar crtes en
Crdoba para dia sealado, convocando  los procuradores de las ciudades
y mandando disponer aposentos.

Sabido es lo que eran las crtes en Espaa bajo la casa de Austria. La
guerra de los _comuneros_ habia sido la ltima llamarada deslumbradora
de la antigua representacion nacional: despues de ella nada qued del
principio democrtico, nada de la independencia nobiliaria, nada del
predominio del alto clero. Lo que ahora se llamaba crtes era la reunion
de diez y ocho  veinte diputados para aprobar cuanto mandaba el rey. No
debe por lo tanto estraarse que una sala capitular de sesenta pis de
longitud se considerase parage muy adecuado para celebrar sus crtes el
reino con toda comodidad y decoro. Preparse para aposento del rey el
palacio del obispo, pasando este su habitacion al hospital de S.
Sebastian, que pidi al cabildo, trasladando los enfermos al de Anton
Cabrera; y para que S. M. pudiera ir desde el templo  su palacio sin
que le importunase el gento, se engalan como era regular el pasadizo
por donde los reyes rabes se trasladaban de uno  otro edificio. En la
puerta del Perdon aderez el cabildo un altar con una imgen de nuestra
Seora y una reliquia. Tambien la ciudad se esmer en disponer un
recibimiento digno del augusto husped y de su corte. Hizo blanquear la
torre de la Puerta Nueva, por donde debia entrar el rey, y lo mismo
todas las otras torres vecinas y parte de muralla que desde all se
descubren. Ensanch considerablemente la puerta, renov la imgen grande
de nuestra Seora que estaba encima, y puso en lo alto de la torre un
escudo con las armas reales y dos con las de la ciudad  los lados. En
la _Corredera_, que es la plaza principal, por donde habia de pasar
igualmente la regia comitiva, acababa de hacer construir el corregidor
D. Francisco Zapata de Cisneros, conde de Barajas, una hermosa fuente de
jaspes encarnados y negros, de tres cuerpos con pilon ochavado y dos
tazones de elegante forma, que llam despues la atencion del rey. Lleg
el dia sealado para la entrada, lunes 20 de febrero: ya el viernes
antes habia hecho la suya el cardenal Espinosa con muy solemne
recibimiento. Ahora la Puerta Nueva estaba lujosamente revestida con los
paos del cabildo concejil, de terciopelo carmes y amarillo, bordadas
en medio las armas de la ciudad; al lado derecho habia un dosel de
brocado, muy espacioso para que debajo de l pudiera situarse el rey 
caballo  prestar su juramento de guardar  la ciudad sus preeminencias
y libertades; habia tambien muchos tablados, ricamente guarnecidos, para
las damas ansiosas de presenciar tan solemne acto; todas las calles de
la carrera estaban colgadas vistosamente, y por ltimo tenia preparados
la ciudad seis castillos con grandes luminarias para despues de
anochecer,  mas de las caprichosas iluminaciones de las casas
particulares, muchas de las cuales debieron malograrse con el aguacero
que descarg aquella noche misma desde las nueve en adelante[389]. Sali
la ciudad  recibir  Felipe II, vestidos los jurados de amarillo con
ropones de terciopelo verde y vueltas de raso amarillo, los
veinticuatros de blanco con ropas de terciopelo carmes y vueltas como
el vestido, sus maceros delante con ropas de damasco carmes: todos
cabalgando. Aperonse en el campo del Marrubial, y cuando lleg el rey,
uno  uno le fueron besando la mano. Lo mismo hicieron el obispo y el
cabildo eclesistico, con el entretenimiento consiguiente  la gran
muchedumbre de gente de  pi y  caballo que all habia acudido.
Prosiguiendo luego el rey su entrada, al llegar  la puerta de la ciudad
se situ bajo el dosel que le estaba preparado, prest su juramento,
entr despues bajo el palio de brocado que tenian enfrente el corregidor
y otros veinticuatros, y tomando con su numeroso y lucido cortejo la
calle derecha, lleg  S. Pedro, se enderez  la Corredera, subi los
Marmolejos arriba, baj por la calle de la Feria, y sali por la
platera al ngulo S-E. de la iglesia mayor[390]. Recorriendo toda su
fachada oriental, se ape en la puerta del Perdon, donde le esperaban ya
 pi el obispo con asistentes y diconos, la procesion de todo el clero
y cruces de las parroquias, y los prebendados con sobrepellices y capas
de brocado. Arrodillse ante el altar que all se habia colocado, el
cardenal le di el agua bendita, el obispo le di  besar la reliquia, y
entonando la msica el responsorio _elegit Deus_, camin la procesion al
altar mayor antiguo, donde dijo el obispo las oraciones que previene el
Pontifical y di la bendicion solemne al rey,  la ciudad y  la corte.
Era este obispo D. Cristbal de Rojas y Sandoval, que estaba en esta
misma poca grandemente consagrado  dar impulso  la obra del nuevo
crucero, como dijimos en su lugar oportuno.[391]

Acudieron  Crdoba adems de los procuradores de las ciudades, muchos
seores y caballeros de toda Andaluca, con no pocos personages notables
de la corte. El rey se detuvo dos meses tomando con sus crtes las
providencias convenientes para la reduccion de los moriscos, y antes de
pasar  Sevilla recibi un fastuoso homenage del duque de Medinasidonia,
quien desde sus estados fu  Crdoba  besarle la mano, con tan lucido
acompaamiento que ocup las lenguas de la fama por mucho tiempo[392].

Capilla de _Nuestra Seora de la Concepcion_. Fu esta capilla fundada
por un racionero hcia el ao de 1571, contra el muro de levante, entre
la capilla de Sta. Ana y el postigo llamado _de los Juanes_, que es el
mas prximo al patio de los Naranjos por aquel lado.

Hemos hecho mrito de un acuerdo del cabildo, de enero de 1517[393], del
que se colige que en este ao se destinaba  la librera el local de la
antigua y espaciosa capilla de Santiago. Posteriormente, en la sede
vacante del obispo D. Fr. Bernardo de Fresneda (ao de 1577), determin
el cabildo hacer de la librera un nuevo Sagrario, por ser pequeo el
antiguo que estaba en la capilla de la _Cena_. Esta obra se continu con
ardor por el obispo D. Fr. Martin de Crdoba; mas con su muerte,
acaecida en junio de 1581, qued suspendida, hasta que en agosto de 1583
la continu y acab el obispo Pazos y Figueroa. Hzose el _Sagrario_
propiamente dicho al fondo de la nave central de las tres que contenia
la mencionada capilla de Santiago, rozando el muro en todo su espesor
para abrir en l una especie de camarin entre las dos torres rabes que
sirven de contraresto  las dos arqueras tendidas de norte  sur. Estas
dos torres quedaron por su haz esterior unidas con un fuerte muro, segun
aparece hoy. Cirrase este camarin con una puerta de talla dorada;  sus
lados hay dos altares, en que se ven pinturas al fresco representando 
dos profetas; en las naves laterales hay tambien altares; las paredes
estan todas cubiertas de pinturas al fresco de los mrtires de Crdoba,
costeadas por el obispo Pazos y ejecutadas por el italiano Csar Arbasi,
pintor de la escuela de Leonardo de Vinci[394]. La puerta principal de
esta capilla es una verja de hierro muy bien trabajada por Fernando de
Valencia: en su parte superior campean las armas del obispo D. Fr.
Martin de Crdoba. Sobre las puertas laterales por la parte interior se
len los siguientes versos:

    _Consecrata solo coelo exaltata triunphat
        Corduba tot tantis inclyta martyribus._

    _Concives Sancti vos Corduba vestra precatur
        Sit vestro semper salva patrocinio._

Yacen en ella sepultados varios obispos, pero solo D. Antonio de Pazos
tiene delante del comulgatorio una lpida de jaspe rojo con inscripcion
que l mismo dict en vida.

Capilla de _Nuestra Seora la Antigua_. En 1597 la labr el jurado
Alonso Cazalla en el ngulo N-E. de la mezquita primitiva anterior al
ensanche dado por Almanzor. Puso en ella una imgen de Nuestra Seora,
pintada al parecer sobre fondo dorado y menudamente labrado que le d
ciertos visos de verdadera antigualla. Apenas hay ciudad importante
donde no se venere alguna de estas imgenes, que la tradicion supone
reliquias de la Espaa visigoda, milagrosamente salvadas durante la
dominacion sarracena y restituidas con la reconquista  la pblica
devocion. Ofrecen por lo general un carcter evidentemente bizantino;
pero esto no obsta para que la piadosa tradicion prevalezca si se
considera que los griegos de Constantinopla eran los nicos pintores en
los primeros siglos de la Iglesia. Esta capilla es la postrera huella
artstica del siglo XVI en la catedral de Crdoba.

Habiendo de mencionar ahora las obras ejecutadas en el siglo XVII y
primera mitad del XVIII en que terminan las fundaciones hechas en
nuestra catedral, diremos antes en pocas palabras el carcter de la
arquitectura en este perodo. Aquella severa grandiosidad, aquel purismo
clsico que distinguia las construcciones de los restauradores de la
arquitectura greco-romana, y que tanto agradaron durante el reinado de
Felipe II y la mayor parte del de Felipe III, empezaron  abandonarse
desde los primeros aos del siglo XVII. Comenzaba desgraciadamente para
Espaa la poca de su gran decadencia en poltica, en armas, en letras:
cmo no habia de languidecer un arte como la arquitectura que necesita
mas que otro alguno para desarrollarse, la juventud, la energa y la
vida de la inteligencia? Cuando declinan las ideas decaen necesariamente
las formas: as el que quiera estudiar _ priori_ las vicisitudes del
arte bajo los ltimos monarcas de la casa de Austria, no tiene mas que
hojear los libros de los prosadores y poetas contemporneos.

Los italianos, reidos ya con la austera grandiosidad de Palladio,
comenzaban  disgustarse de la desnudez de los miembros arquitectnicos:
revestan de follages, festones, lazos y entallos los frisos y
entrepaos, los frontones, los dados, si bien conservaban puras las
lneas y los perfiles. Las relaciones de nuestra Pennsula con Roma eran
demasiado estrechas para que no se nos hiciese familiar el estravo que
all padecia el buen gusto; adems, el estilo introducido por la escuela
de Herrera habia en cierto modo agotado sus recursos, y se deseaba la
novedad. Poco  poco aquella especie de mana de ornamentacion, que al
principio respet los distintivos caractersticos de cada rden
arquitectnico, se fu comunicando  la esencia misma de los cuerpos, 
la estructura y combinacion del conjunto. Hacer desaparecer los perfiles
de un monumento bajo la balumba de los follages, como lo ejecut en el
Panteon del Escorial el italiano D. Juan Bautista Crescencio, era una
verdadera profanacion segun las reglas de los Vignolas, Albertis y
Sagredos; pero hasta los de juicio mas severo se fueron paulatinamente
acostumbrando  la nueva manera, y ya en 1626 no tuvo escrpulo el
hermano Francisco Bautista en adornar con hojas de acanto los capiteles
dricos de la fachada de S. Isidro el Real de Madrid. Autorizada la
peligrosa innovacion con tan insigne ejemplo, pronto se rompi el dique
del respeto  la antigedad, y Donoso, Barnuevo, Churriguera, Thom,
Ribera y sus proslitos, inundaron en pocos aos el pais con sus
licenciosas y amaneradas invenciones. Era esta la poca en que los
ingenios espaoles contagiados del culteranismo literario y artstico,
construan gongorismos lo mismo con piedras y estuco que con palabras.
Es tal la paridad entre los arquitectos y los poetas de aquel tiempo,
que al leer uno la crtica que hacia el Milizia de Borromino, podria
creer que estaba aquel severo escritor juzgando  nuestro clebre Luis
de Gngora: fu, dice, uno de los primeros hombres de su siglo por la
elevacion de su ingenio, y uno de los ltimos por el uso ridculo que de
l hizo. Juan Martinez, Crescencio, y el hermano Francisco Bautista,
eran ya puristas comparados con estos ltimos, cuya incontinencia de
estilo rayaba en enagenacion mental y delirio.

Conviene marcar las pocas. El estilo severo de los Herreras y de los
Moras persevera sin contagio hasta la segunda dcada del siglo XVII, en
que el Bernino y el Maderno hallan imitadores entre los espaoles,
estimulados quiz de la proteccion concedida  Crescencio por el
poderoso duque de Olivares. Empieza pues  insinuarse el amaneramiento
desde antes de florecer como arquitecto de S. Pedro de Roma el
Borromino. Declrase ms el divorcio con el clasicismo pasado cuando el
Borromino logra secuaces entre nosotros, cuando Alonso Cano traza en
1649 su arco para la entrada de la reina D. Mara Ana de Austria en
Madrid, es decir en la segunda mitad del reinado de Felipe IV. Entonces
el Rizi contribua quiz mas que otro alguno  precipitar esta
revolucion artstica, con las decoraciones que como perspectivo
ejecutaba para el teatro del Buen Retiro, y que la corte entusiasmada
aplaudia. Secundbale Herrera Barnuevo con la pesadsima decoracion de
la capilla de S. Isidro de Madrid. Todava sin embargo se conservaban
enteras las cornisas y se miraban con cierto respeto las lneas rectas;
pero vino Donoso en el reinado infeliz de Crlos II, con su claustro de
Sto. Toms, con su iglesia de la Victoria, con sus fachadas de la
Panadera y de la iglesia de Sta. Cruz, con su portada  iglesia de S.
Luis, obras todas ejecutadas en la corte; siguironle en Madrid, y aun
extremaron su detestable escuela, D. Jos Churriguera con el tmulo que
levant para las exequias de la reina D. Mara Luisa de Orleans, D.
Pedro Ribera con sus portadas del Hospicio y del Cuartel de Guardias de
Corps; y en las provincias Herrera el mozo, autor del templo del Pilar
de Zaragoza; Thom, que traz el intrincado y clebre Trasparente de la
catedral de Toledo; Arroyo, que hizo la casa de moneda de Cuenca;
Rodriguez, que ide la portada del colegio de Santelmo de Sevilla;
Moncalan y Portelo, que dirigieron la fbrica del hospital de S. Agustin
de Osma; y rivalizando estos entre s en el deseo de producir cosas
nunca vistas y de separarse en todo de las reglas de la antigedad,
rompieron las lneas, hicieron cortes y resaltos revesados, retorcieron
los entablamentos y los interrumpieron, alteraron todos los miembros
arquitectnicos, y abandonndose al frenes de su imaginacion
desarreglada, llegaron  una completa dislocacion de las formas y de los
miembros. El carcter de esta deplorable arquitectura consiste
esencialmente en habrselo quitado  todos los rdenes antiguos. Un
entendido y juicioso escritor de bellas artes hace la siguiente
felicsima enumeracion de partes del monstruoso estilo arquitectnico
practicado en tiempo de Crlos II[395]. Las columnas, ora espirales y
cubiertas de emparrados, ora surcadas de singulares estras y agallones,
ora panzudas y rechonchas,  larguiruchas y chupadas, alternaban con
estpites y caritides, balaustres y pilastras, aqu y all esparcidas y
estraamente apolazadas con recortes, escocias, gargantillas, y hasta
nuevos capiteles, encaramados unos sobre otros. Ni cupo mejor suerte 
las cornisas. Cortadas y retorcidas de mil maneras, habrian parecido
harto desabridas y montonas  los innovadores si se hubiesen conservado
en ellas la direccion recta y una sola moldura por picar. Dironles
tormento,  hicieron de sus diversas partes ondulaciones y resaltos:
menudos frontones, arquillos, retozos y almenados, y hasta una especie
de capacetes para cubrir las cornisas de las columnas, como si fuesen
los remates truncados de un frontispicio, y sin otro objeto que servir
de cabalgadura  un angelote rollizo,  de arranque  un enlace
fantstico de garambainas y chucheras. Convirtieron adems en repisas 
enormes mascarones los pedestales, para sostener encima una fbrica
pesada  informe; y cuando bien les pareci, no dudaron en colocar dos
 mas, unos sobre otros, hacer nichos de sus dados, y hacinar as los
miembros arquitectnicos, sembrando el todo de hornacinas caprichosas,
de figuras grandes y pequeas, como si jugaran al escondite entre las
columnas; mientras que la mquina entera aparecia cubierta de
tarjetones, pellejos, lazos, manojos de flores, conchas, querubines,
sartas de corales, y otros diges y baratijas revesadamente
combinados[396]. Este psimo estilo, tan arraigado en Espaa mientras
la Francia, por el benfico influjo de Luis XIV, vea erigir en su suelo
monumentos de carcter tan varonil, grandioso y severo como la columnata
del Louvre, el palacio de Versalles, el Observatorio y el Hospital de
Invlidos de Pars, se conserv hasta muy entrado el reinado de Felipe
V; y solo en la tercera dcada del siglo dcimoctavo consigui el
ilustrado vstago de la casa de Borbon empezar  introducir un nuevo
rden de ideas en el arte, reduciendo  su cauce natural el desbordado y
desperdiciado genio de los arquitectos espaoles. Trjonos este prncipe
distinguidos profesores formados en las grandiosas mximas de Perrault y
de Fontana: Juvara, Sachetti, Raveglio, Bonava, trasportndolas de las
orillas del Tiber  las del Manzanares, desterrando de todo punto las
licenciosas prcticas churriguerescas, inauguraron la segunda
restauracion. No faltaron arquitectos espaoles que rivalizasen con
ellos; pero cuando empezaron  florecer nuestros Ascondos ya el siglo
XVIII tocaba  la mitad de su carrera.

Cuatro son pues los estilos que caracterizan  la arquitectura del siglo
XVII y primera mitad del XVIII: primero, el _greco-romano_ de Herrera y
Mora, mas  menos puro hasta la poca de Crescencio; segundo, el
greco-romano desfigurado con follages, que podriamos denominar
_crescentino_, y que dura hasta la mitad del reinado de Felipe IV, en
que empiezan los ejemplos de la innovacion borrominesca; tercero, el
_borrominesco_ propiamente dicho, que se desarrolla por obra de Cano,
Rizi y otros, en la segunda mitad de aquel mismo reinado; cuarto y
ltimo, el _churrigueresco_ puro de la infelicsima poca de Crlos II,
parto de los delirantes cerebros de Donoso, Ribera, Churriguerra, Thom,
etc., que se perpeta hasta espirar el perodo que hemos abarcado,
despues del cual comienza la restauracion promovida por Felipe V. Esta
clasificacion no debe sin embargo entenderse de una manera emprica:
sabido es que en todos tiempos hay hombres apegados  las ideas antiguas
y en quienes no ejerce influjo la moda. As no debemos estraar, que del
mismo modo que se decoraba  la manera plateresca el coro de la catedral
de Crdoba cuando mas acreditados estaban los discpulos de Juan de
Herrera, se decorase tambien con forzada sencillez escurialense el
retablo de su capilla mayor cuando ya el famoso marqus de la Torre
cautivaba el pervertido gusto del pblico con sus pesados follages. Las
protestas contra la moda reinante son muy frecuentes, si bien siempre
mancas y defectuosas por lo que tienen de violento[397]. Con escasas
escepciones por lo tanto, resultar la indicada clasificacion en exacta
correspondencia con los aos en que respectivamente han sido ejecutadas
las obras cuya enumeracion vamos  continuar[398].

Capilla de _S. Pablo apstol_. Segun queda dicho atrs, D. Gonzalo Yaez
de Godoy, caballero de Santiago y comendador de Beas, fund en el siglo
XIV esta capilla  espaldas de la Capilla Real (hoy sacrista de
Villaviciosa) para enterrar en ella  su padre el maestre D. Pedro
Godoy. Por el abandono en que habia estado se hallaba ya sumamente
deteriorada por los aos de 1512: en esta poca oblig el cabildo  la
familia de Godoy  reedificarla; pero es probable que  los cien aos
escasos estuviese segunda vez arruinada, cuando un descendiente del
maestre llamado D. Fernando Carrillo, presidente del Consejo de
Hacienda, y despues de Indias, tuvo la idea de restaurarla. Comenzse
esta obra el ao 1610, siguiendo en todo el gusto clsico de la escuela
de Herrera, y se acab en 1614. Adornan esta reedificacion varias
esculturas de tamao considerable y de mrito escaso, y grandes escudos
de la familia de Godoy.

Capilla de _S. Eulogio_. Es la sexta  la derecha en la banda del norte
entrando por la puerta del Sagrario. La fundaron Gabriel y Francisco
Chirino de Morales en 1612. Se la nombra vulgarmente de S. Miguel por
tener en su retablo un cuadro que representa al santo arcngel.

Capilla de los _Stos. Varones_. Es la segunda  la derecha entrando por
la misma puerta del Sagrario, en la misma banda del norte. Fu fundada
por el jurado Gonzalo Muoz de Velasco en 1614.

Capilla de las _Animas_. Se halla contigua  la anterior por el
poniente: la fund antes del ao 1616 el Inca Garcilaso de la Vega,
natural del Cuzco, hijo de D. Pedro Suarez de Figueroa, y se halla
sepultado en ella:  los lados de su altar, en dos lpidas de jaspe
negro, tiene la siguiente inscripcion con letras doradas: _El Inca
Garcilaso de la Vega, varon insigne digno de perptua memoria, ilustre
en sangre, perito en letras, valiente en armas, hijo de Garcilaso de la
Vega, de las casas de los duques de Feria  Infantado y de Elisabet
Pella, hermano de Huayna Capac, ltimo emperador de las Indias, coment
la Florida, tradujo  Leon Hebreo y compuso los Comentarios reales.
Vivi en Crdoba con mucha religion. Muri ejemplar. Dot esta capilla:
enterrse en ella. Vincul sus bienes al sufragio de las Animas del
Purgatorio. Son patronos perptuos los seores dean y cabildo de esta
santa iglesia. Falleci  22 de abril de 1616. Rueguen  Dios por su
nima._

Capilla de la _Epifana_. La erigi por los aos de 1622, al levante de
la de S. Eulogio, el licenciado Baltasar Njera de la Rosa, racionero
entero de la santa iglesia. Es su patrono el cabildo, y como tal cumple
la memoria que instituy el fundador de una misa rezada todas las veces
que ajustician  algun reo de la ciudad de Crdoba, sea hombre  mujer,
en sufragio de su alma. Cumplia tambien la de dotar con cincuenta
ducados  las mujeres de mal vivir que quisiesen tomar estado, y la de
socorrer con cierta porcion nua  todo el que, siendo pariente del
fundador dentro del cuarto grado, viniese  pobreza, hacindolo
presente.

Capilla de _S. Andrs_. Es la primera  la izquierda entrando por el
arco de las Bendiciones, y fundacion del Dr. D. Andrs de Rueda Rico,
provisor que fu de Crdoba y cannigo doctoral de su santa iglesia, del
Consejo de la Inquisicion, quien la labr en el ao 1628. La llaman
comunmente de S. Eulogio por un buen cuadro de este santo que se ve en
su altar, pintado por Vicente Carducho.

Capilla de _S. Esteban_. Cae al levante de la de S. Andrs. La fund en
1648 un D. Fernando de Soto, de quien no queda mas memoria. El cuadro de
su altar representa el martirio del Santo titular; es obra de Juan Luis
Zambrano, y no carece de mrito.

Capilla de _Nuestra Seora del Rosario_. Est situada entre la de la
_Epifana_ y la de las _nimas_; segun unos fu fundada por D. Juan
Jimenez de Bonilla, familiar del Santo Oficio, en 1614; segun otros, y
esto parece lo mas probable atendido el mal gusto arquitectnico de su
retablo, la hizo labrar en 1669 D. Pedro Bojeda y Bonilla dejando por
patronos  los racioneros y medio racioneros. Es lo cierto que  estos
pertenece hoy en propiedad, y que en ella tienen su entierro.

Entre esta capilla y la de la Epifana hay una columna, de las de la
antigua mezquita, en cuyo fuste est groseramente grabada una imgen de
Jesus crucificado. En el muro donde est recibida esta columna, pusieron
en el siglo XVII dentro de un recuadro, un bajo-relieve pintado que
representa  un cautivo de rodillas. Cuenta la piadosa tradicion que
fu un cautivo cristiano el que traz en la columna aquella santa
imgen, cuando la catedral era mezquita de los sarracenos, y que lo hizo
solo con la ua, cediendo milagrosamente la dureza del mrmol al poder
de su f. A este prodigio aluden los siguientes versos latinos
esculpidos sobre el mencionado bajo-relieve:

    Hoc sua dum celebrat mahometicus orgia templo
      Captivus Christianus numina vera vocat.
    Et quem corde tenet rigido saxo ungue figurat
      Aureolam pro quo fune peremptus habet.

cuya traduccion, mas que libre, puesta al lado, dice as:

    El cautivo con gran f
    en aqueste duro mrmol,
    con la ua seal
     Cristo crucificado,
    siendo esta iglesia mezquita
    donde lo martirizaron.

Hay quien ve en esta tradicion un recuerdo desfigurado de la historia de
los santos mrtires Rogelio y Serviodeo, que atrs dejamos referida, y
no se nos alcanza en verdad por qu no ha de ser la memoria fiel de
algun hecho autntico no registrado por la historia; porque mas
dificultad hay en acomodar  la tradicion el suceso de aquellos
mrtires, que ni estuvieron como cautivos dentro de la mezquita, ni en
ella fueron martirizados, como no podia nadie serlo sin una violenta
infraccion de las leyes alcornicas, que en suponer desde luego que
aquella columna hubiese pertenecido  otro lugar, que el cautivo hubiese
sido atado junto  ella en alguna crcel  mazmorra, y que al tiempo de
la reconquista, despues de purificada la mezquita y convertida en templo
cristiano, hubiese sido trasportada al puesto que hoy tiene para dar
culto  la imgen milagrosamente esculpida en su fuste.

Capilla de la _Natividad de Nuestra Seora_. Se halla situada en la
banda de levante, al norte de la de la Asuncion: fu fundada en 1675 por
el arcediano de Pedroche D. Andrs Perez de Bonrostro.

Capilla de _Nuestra Seora de la Concepcion_. Ocupa el sitio donde se
coloc la primitiva pila bautismal recien purificada la mezquita, y
donde permaneci hasta que fu trasladada  la desierta capilla de S.
Matas.

El piadoso obispo D. Fr. Alonso de Salizanes, movido de la gran devocion
que tenia al misterio de la Pursima Concepcion de Mara, deseaba
ardientemente que en su tiempo se celebrasen en la catedral el dia y
octava de este sagrado misterio, con el mismo aparato y grandeza con que
se celebraban el dia y octava del Corpus. La abundancia con que
favoreci Dios  Crdoba el ao 1679 le determin  escribir al cabildo
manifestndole su nimo resuelto de dotar la referida octava y de hacer
nueva capilla  la Concepcion de Nuestra Seora. Habia ya con este mismo
ttulo otras dos capillas fundadas en el dcimosexto siglo; pero sin
duda no llenaban por su estructura el objeto del buen prelado, quien
debi creer de buena f que para glorificar  Nuestra Seora y darle
pomposo culto, era arquitectura mas acomodada el pomposo y exuberante
_churriguerismo_. En la nave del Sagrario estaba desierta de muchos aos
atrs y casi arruinada la capilla de S. Matas, llamada del Sol, y se
habia adjudicado  la Fbrica con el intento de mudar  ella la pila
bautismal por estar en sitio mas proporcionado para que los curas
administrasen el Sacramento del bautismo; y valindose de este intento
el obispo Salizanes mud la pila, y empez desde luego  labrar la nueva
capilla de la Concepcion. Emple en ella mucho jaspe rojo, mucha pintura
al fresco, mucho bronce, mucho embutido de mrmol blanco, muchos
relicarios de plata y oro de entortijadas formas, lmparas, vasos, y
otras alhajas del mismo estilo, y algunas esttuas en actitudes
sumamente movidas; y logr un conjunto tan poco feliz, tan inarmnico y
desarreglado, que no hay ojos familiarizados con las buenas obras del
arte que lo puedan resistir.

Capilla de _Sta. Teresa_  del _cardenal Salazar_: _sacrista mayor_. La
sacrista de la catedral era muy estrecha para la cmoda custodia de los
ornamentos y vasos sagrados, y as no correspondia  la grandeza y
necesidad que tenia la Fbrica. El cardenal Salazar, sucesor de D. Fr.
Alonso de Salizanes en el obispado de Crdoba, deseaba darle sacrista
capaz; pero no hallaba sitio  propsito para hacerla. Habia una capilla
de S. Martin, que estaba casi desierta, cuyo patronato pertenecia por el
apellido de Cabrera al mayorazgo de las Escalonas. Esta capilla, y
otras dos  ella contiguas dedicadas  S. Andrs y Sta. Brbara, que
habian servido de sacrista y antesacrista de la catedral antigua,
ocupaban un espacio bastante considerable: llenaban entre las tres los
ltimos tramos de las dos naves principales octava y novena, con todo el
fondo de la construccion rabe que servia de ala derecha al mihrab. La
fundacion de S. Martin se traslad al Sagrario; la de S. Andrs fu 
parar  uno de los pilares de la iglesia; la de Sta. Brbara se mud 
otro pilar. Admiraba por este tiempo con sus resaltos, retrucanos y
enorme hojarasca, un arquitecto, maestro mayor de Madrid, llamado D.
Francisco Hurtado Izquierdo, que habia construido la capilla del
Sagrario de la Cartuja del Paular: profesor contemporneo del famoso
Churriguera, con quien rivalizaba en el desarreglo de la fantasa. De
este,  quien el juicioso Llaguno cuenta entre el nmero de los
principales _gerigoncistas_, se vali el escelente cardenal, poco
versado por lo visto en las reglas del buen gusto, para que dirigiese la
obra. Debi hacerlo muy  su satisfaccion, porque bajo el influjo de la
prostitucion artstica la ornamentacion mas licenciosa es la que mas
agrada. El prdigo D. Francisco Hurtado llen de bollos de estuco y
escayola todo el cornisamento y toda la cpula de la cmara principal,
que es de planta ochavada, as como los arcos de cada uno de sus siete
frentes, los medallones de los altares, las repisas de los entrepaos,
todo en suma cuanto perfil su lpiz en el papel al hacer la reparticion
de miembros de su proyecto. Al lado derecho hay una puerta, que para el
arte mas valiera estuviese tapiada, la cual conduce  otra capilla baja
por una costossima escalera de treinta y una gradas de jaspe rojo. Esta
cmara tiene la misma forma ochavada que la superior, y es de piedra
caliza dura, y su pavimento de losas blancas y azules. Al lado izquierdo
hay otra puerta por donde se entra  la pieza en que se custodian las
alhajas de la iglesia, las reliquias y otras preciosidades. Lo mejor de
este tesoro para los que aman el arte de los buenos tiempos, es la
custodia de Enrique de Arfe, que dejamos descrita mencionando las cosas
notables del siglo XVI. Del mismo gusto, y tal vez de las mismas
primorosas manos, es una cruz que llaman la _cruz antigua_, y que en las
grandes festividades suele quedar encerrada y oscurecida, postergada 
otra de insignificante estilo que regal el ao 1620 el obispo Mardones.
Podramos decir de aquella que est toda cuajada de primorosa crestera
del gtico-florido, con preciosos arquitos conopiales de gran pureza y
garbo (hoy por desgracia imperfectamente restaurados); pero de la nueva
qu diremos? Lo que dicen los _cicerones_  los ingleses que visitan
estas alhajas, y que por lo general es todo cuanto necesitan saber: que
es toda de plata sobredorada con esmaltes, engastes de oro y pedrera,
que pesa ciento nueve marcos, y que es _obra de esquisito trabajo_.

La capilla del cardenal Salazar, llamada tambien de Sta. Teresa por el
altar dedicado en ella  esta santa famosa, fu acabada de construir el
ao 1705. Al ao siguiente muri el prelado, y sus albaceas le erigieron
en su capilla un gran mausoleo, suntuoso  la manera que esto se hacia
en aquella poca, es decir, con urna de forma estraordinaria sostenida
de leones de raza imposible, con profusion de molduras y embutidos, y su
esttua barroca encima cobijada por un abultado pabellon de jaspe. En la
urna grabaron este epitfio, en que oportunamente se recuerda uno de sus
mas gloriosos hechos de caridad, el hospital general que fund: H. S. E.
_Emmus. D. D. frater Petrus de Salazar, Ordinis Beat Mari de Mercede
Generalis, Episcopus Salmantinus, et Cordubensis; ab Innoc. XI Caroli II
Hispaniar. regis nominatione tituli Sanct Crucis in Hierusalem,
Presbyter S. R. E. Cardinalis creatus. Omnibus virtutum et litterarum
ornamentis clarissimus, ecclesiastic disciplin vindex, pauperum
parcus, quos, ut etiam mortuus sublevaret, insigne xenodochium erexit et
dotavit. Obiit 14 augusti 1706. Vixit annos 76, menses 4, dies 3.
Communi Parenti bene precare._

Capilla de _Sta. Mara Magdalena_. Est situada contra el muro del
norte, y es la tercera  la izquierda entrando por la _puerta de las
Palmas_. Se ignora en qu poca fu fundada[399].

A esta humilde capilla se refugiaron en 1842, mediante la buena obra de
un prebendado piadoso, las devotas imgenes que habian estado en las
calles siglos enteros atestiguando como pblica profesion de f el
antiguo catolicismo de Crdoba. Entonces fueron proscritos esos
venerandos objetos, que otras naciones, verdaderamente tolerantes y
liberales, creen muy compatibles con lo que se llama regeneracion social
en nuestro siglo de gongorismos polticos.

Capilla de _Nuestra Seora de Villaviciosa_. Era la capilla mayor de la
catedral antigua, labrada como en su lugar oportuno se dijo  espensas
del rey D. Alonso el Sabio[400]. Restaurada segun algunos creen por el
obispo D. igo Manrique en 1489[401], y renovada por tercera vez en
1710 con arreglo al antiptico gusto dominante en los primeros aos del
reinado de Felipe V, ni rastro queda en ella de la arquitectura del
siglo XIII. Todo es hoy all churrigueresco  escepcion del elegante
arco rabe angrelado que tiene al lado derecho mirando al Santuario de
la antigua mezquita, el cual subsiste, no sabemos por qu milagro, como
nufrago libertado de una furiosa tempestad. No hay en la decoracion de
esta capilla una lnea recta en que pueda reposar la vista: todas
aparecen ondulosas, disfrazadas, interrumpidas, como si las mirase uno
por un vidrio lleno de visos. Su bveda, sus paredes, su gran retablo,
sus altares de Sto. Toms y de S. Fernando, cuajados de cogollos y
follages dorados, podrian en pequea escala pasar por verdaderos
primores si fueran obra de monjas.

Guarda celosa Crdoba en esta capilla una santa imgen que es su nmen
tutelar, como lo era para la antigua Troya la famosa esttua de Palas.
Es una imgen de Nuestra Seora, que tom el nombre de una villa del
reino de Portugal, de donde se supone que la trajo  la Sierra 
principios del dcimosexto siglo un pastor de vacas llamado Hernando.
Manifiestas desde luego en su humilde ermita de la montaa las grandes
maravillas obradas por su intercesion, cundi rpidamente su fama por
toda la provincia: el obispo D. Fr. Juan de Toledo, que acababa de
confirmar las constituciones de su cofrada, fu en 1529 el primero que
dispuso se acudiese  la sagrada imgen para implorar la clemencia
divina en las pblicas calamidades, y desde entonces comparte la Vrgen
de Villaviciosa la proteccion y defensa de Crdoba con el arcngel S.
Rafael, con los santos patronos Acisclo y Victoria, y con los demas
clebres mrtires del arzobispado. A su benfico influjo, ya se agolpan
las nubes sobre los estensos campos descendiendo de su seno en copiosa
lluvia la fecundidad  los sedientos surcos, ya huyen como derrotados
escuadrones recogiendo las rotas cataratas del cielo cuando la tierra
saturada parece anegarse. Por su influjo las olas devastadoras de los
rios desbordados vuelven mansamente  su cuce, como dispersas reses al
rebao, y cesan las inundaciones; por su influjo las legiones invisibles
de ngeles esterminadores que ejecutan las iras divinas llevando  los
pueblos las pestes, se replegan respetuosas sin descargar la tremenda
plaga. En las sequas, en las anegaciones  inundaciones, en los
contagios, en todas las grandes calamidades, recurre Crdoba  su
milagrosa abogada con fiestas, novenarios, rogativas y procesiones. Pero
es en las sequas principalmente, tan frecuentes en toda la Andaluca,
cuando se implora su maravilloso poder. Antes del referido ao 1529 se
hacian en casos semejantes procesiones  los santuarios de la Fuen-Santa
y de Nuestra Seora de las Huertas; desde entonces se introdujo la
costumbre de traer la imgen de Villaviciosa  la iglesia de S. Salvador
de Crdoba, y de aqu  la catedral, en cuya capilla mayor antigua
permanecia depositada el tiempo que duraban las solemnes deprecaciones.
Sin embargo desde un principio manifest el cabildo su deseo de no
desprenderse de ella: las limosnas que producia  la Fbrica fueron
primero escelente pretesto para retenerla desde la primavera del ao
1529 hasta fines del ao 31; la mala vigilancia que con ella se habia
tenido en su santuario, dando lugar  que un rstico de Antequera, nuevo
Diomedes, osase robar el paladion de la moderna Crdoba, fu despues
motivo suficiente para que en 1536 se declarasen el cabildo y la ciudad
con derecho de patronazgo  su custodia en su santa casa; en el ao 1576
el obispo D. Bernardo de Fresneda, con la gran devocion que cobr  esta
santa imgen, la detuvo en Crdoba casi tres aos, en cuyo tiempo mand
hacerle un vestido de plata y un precioso trono con peana de lo mismo,
con la esttua de S. Bernardo y la suya de rodillas, y en los cuatro
lados del trono grabada en grandes lminas, tambien de plata, la
historia del pastor que trajo la milagrosa imgen de Portugal; el obispo
Pazos intent formalmente en 1586 que no volviera  salir de la
catedral, donde quiso erigirle nueva capilla; el cabildo en 1596 prob
con hechos que  fuer de patrono podia en caso necesario llevrsela
adonde mejor le pareciese, porque ofendido de la ilegal donacion que el
obispo Portocarrero habia hecho de su santuario, la tuvo depositada en
la capilla de S. Pedro hasta que aquel prelado fu trasladado  Cuenca;
y finalmente la sequa del ao 1699 fu la que di ocasion  fijar
definitivamente la permanencia perptua de la milagrosa imgen en la
catedral, para consuelo del pueblo cordobs y remedio en sus aflicciones
y necesidades[402].

Protectora de esperanzas casi nunca frustradas, objeto de splicas
fervorosas de los corazones atribulados, causa de inefables  inocentes
alegras, permanece desde entonces la santa Vrgen de Villaviciosa en la
capilla que lleva su nombre, sin habrsela bajado de su altar mas que
para las procesiones que en torno de la catedral se celebran cuando se
implora su poderosa mediacion, y en el ao 1710 para la costosa y poco
acertada obra de renovacion que hizo el medio racionero D. Antonio Monge
Maldonado. Describa otra pluma, esclusivamente consagrada  la nunca
escesiva alabanza de esta santa patrona, las escenas patticas y
afectuosas de que ha sido constantemente teatro su capilla,
particularmente aquella del ao de hambre de 1750, en que mil prvulos
de ambos sexos, abandonados por sus infelices padres  la pblica
caridad, vestidos y alimentados por los piadosos capitulares, acudieron
 ponerse bajo el patrocinio de Nuestra Seora cantando sus letanas.

Es hoy su sacrista la que para capilla real habia destinado D. Enrique
II. Habindose unido esta en virtud de bula del papa Benedicto XIII  la
real iglesia colegial de S. Hiplito, fundada por el rey D. Alonso XI y
restaurada en 1727, los reales cadveres que estaban en ella depositados
fueron trasladados  su nuevo panteon el dia 8 de agosto de 1736, entre
dos y tres de la madrugada, pobremente, sin luces ni acompaamiento.
Llevronse en las mismas arcas antiguas de madera en que estaban en la
catedral, y en ellas se conservaron bajo sendos arcos  los lados del
coro de la nueva colegiata hasta el ao de 1846, en que se les hicieron
sepulcros de jaspe rojo, de forma nada bella.

Hemos estudiado juntos, lector pacientsimo, la interesante historia de
mil aos del monumento mas grande y memorable que descuella en el suelo
andaluz. Faro glorioso del arte bizantino desde su ereccion hasta el
siglo de Almanzor, difundi su luz hasta las glidas mrgenes del Rhin
ayudando  alumbrar con ella el dilatado imperio de Carlomagno y de sus
sucesores. Modelo despues del arte africano en la peregrina decoracion
de algunas de sus cmaras[403], fu la escuela matriz donde aprendieron
aquella elegante y voluptuosa ornamentacion morisca que finge arcos de
cintas rizadas, paredes de encajes y flores, frisos de estalactitas y
armaduras de caprichosos lazos, los discpulos de los mudjares
cordobeses, que mas tarde construyeron sobre columnas sutiles como el
pensamiento alczares para los reyes moros de Sevilla y Granada y para
los reyes y magnates semi-renegados de Castilla. Convertido de mezquita
en catedral, nada bast  despojarle de su primitivo carcter, y cuantos
elementos arquitectnicos le prest el arte occidental cristiano en los
tres siglos de su gran desarrollo, XIII, XIV y XV, todos se los
subordin, emplendolos en obras secundarias para que campease siempre
como principal la hermosa creacion de los Umeyas. El siglo del
_renacimiento_ no hizo mas que descuajar dentro de su gran bosque de
columnas el espacio en que habia de implantarse una catedral nueva.
Sufri la arrogante sultana del Btis que se derribase en torno del
espacioso rectngulo su rico artesonado de alerce para poner en su lugar
bveda gtica; pero favorecida en cambio por multitud de circunstancias
contrarias  la nueva edificacion, vi pasar los sistemas artsticos que
representaban algo de bello  de grande, el plateresco de Crlos V y el
greco-romano de Felipe II, sin que dejasen en su recinto concepciones
que pudieran amenguar su prestigio. Cuando la nueva favorita que la
obligaron  abrazar, y aun  sostener con sus columnatas, lleg  punto
de exornarse, la vi impasible recurrir  un sistema mixto de todos los
estilos anteriores, formndose una ostentosa vestidura llena de gala y
riqueza, pero desprovista de verdadera belleza artstica. Por ltimo al
comenzar la dcimoctava centuria, todos los estilos buenos y malos, los
buenos en obras de poca importancia, los malos en construcciones muy
capitales y de gran coste, habian dejado en l su huella, ya en las
cuatro bandas de capillas que ceian por dentro su permetro, ya en las
edificaciones que interceptaban sus largas naves, ya en el misrrimo
embovedado de estas, ya en su atrio y prticos adyacentes, ya finalmente
en sus fachadas esteriores, torre, puertas y postigos; y  pesar de
tantas y tan radicales mutilaciones y transformaciones, todava
conservaba indeleble la gran fbrica sarracena el sello del arte
religioso islamita. Y hoy mismo, para nosotros, viajeros del siglo XIX,
todava le conserva  pesar de las plagas que le han caido encima, 
pesar de las innumerables manos de cal y ocre que le han envuelto por
defuera, y de los cuajarones churriguerescos que le han brotado por
dentro. Hoy, s, mal que le pese  nuestra fervorosa f, la catedral de
Crdoba es todava la mas elocuente defensa del genio que avasall  la
Espaa visigoda; y como el poderoso arte cristiano del siglo XIII que
tenia ttulos respetables para haber trocado toda su fisonoma, quiso
hacer alarde de tolerancia, y el ridculo arte _gerigoncista_ se limit
satisfecho  provocar competencia, poniendo dos muestras de su habilidad
una en jaspes y escayola, otra en dorada talla, cerca de aquella
preciossima perla del arte arbigo-bizantino (el _Mihrab_) que formaron
de consuno para maravilla del Occidente los genios del Bsforo y del
Guadalquivir reunidos: de aqu resulta, que, una vez visitado este
singular monumento, en cuanto descubrimos al fin de una tortuosa calleja
de las que  l guian las almenas dentadas de sus muros y torres, aun
sin entrar en su embalsamado _patio de los Naranjos_, aun sin asomar la
vista  aquellas rectas y soberbias alamedas de columnas en cuyo fondo
resplandece como un brocado de oro la fachada del _Mihrab_, al punto
creemos oir el clamoroso pregon de los almuedanes que nos grita: Venid
 orar, venid  adorarle: Dios es grande, Dios es nico! olvidndonos
completamente de que el esbelto alminar de donde partia  los cuatro
vientos el aliden es hoy una pesada torre del siglo XVII.

Al estudiar la historia de este monumento has visto desarrollarse la
historia del arte en los siglos medios y en la edad moderna: te has
hecho cargo de sus vicisitudes y transformaciones, de las causas que las
han producido, de los agentes que las han consumado. Larga ha sido
nuestra primera jornada, porque no era posible en ella hacer alto: ahora
discurriremos  placer por un campo mas variado y ameno.




Captulo tercero.

_Crdoba mozrabe._


Producto singular de dos opuestas civilizaciones, donde si bien la una
prepondera, la otra no se extingue, ostntase la antigua _Colonia
patricia_ en la poca mas floreciente que alcanz la dinasta de Merwn,
exaltada de consuno por el genio del placer y por la religion del
sufrimiento. Engrandcenla, por una parte, la paz esterior que corona
las bien aseguradas conquistas, la prosperidad de la industria y del
comercio, las riquezas que  ella afluyen, las ciencias y letras que en
ella se cultivan, las maravillas con que la engalana el arte
arquitectnico, sus palacios, sus mezquitas, sus baos, sus mercados,
sus jardines y casas de recreacion; por otra parte la engrandecen la
vida ejemplar y evanglica de casi todos los desgraciados cristianos que
viven en ella por el pacto de la conquista, las iglesias y monasterios
en que se congregan para cultivar la ciencia divina, ejercitarse en la
prctica de las virtudes y estimularse al adelantamiento en el camino de
la perfeccion, las persecuciones sufridas, las celestes maravillas en su
favor obradas, la sangre de los mrtires fecunda en santos. Entre la
muchedumbre de gentes que la pueblan, sobresalen dos aventajadas razas:
la una procedente de las nobles tribus de Ma'd y del Yemen, mixta de
sangre siria y rabe, brava, grrula, valiente, conquistadora, sensual,
fantica, cruel con los fuertes, generosa con los rendidos; la otra
hispano-goda, de nimo noble, pero abatida ahora, acobardada por causa
de sus prolongados infortunios, dispuesta sin embargo  imitar el
ejemplo de los que sacuden decorosamente el yugo de la tirana. Encierra
la magestuosa reina del Guadalquivir dos poblaciones en una: Crdoba
musulmana, y Crdoba cristiana; aquella hace alarde de la deslumbradora
cultura que alcanza manteniendo su f en el Islam; esta solo anhela la
exaltacion de la f en Jesucristo, y resignada con la pobreza de sus
baslicas y monasterios, acostumbrada ya  que los violentos dominadores
no la permitan siquiera levantar en lo alto de sus torres una humilde
cruz, tan solo aspira  que la sagrada seal de la redencion se perpete
hondamente grabada en los corazones y en el entendimiento de la raza
vencida hasta que llegue el dia de su vindicacion gloriosa. Diez millas
de longitud mide la populosa ciudad unida con las dos mgicas
poblaciones de Az-zahra y Az-zahirah, estension inaudita de la mas
variada y deliciosa perspectiva, tan risuea de dia como animada de
noche, durante la cual puede recorrerse toda entera  la claridad de
miles de linternas; y dentro del vasto recinto solo ocupan los fieles
mozrabes la porcion menos estimada, reducidos al barrio de la Ajarqua
 parte baja de la antigua ciudad, separados de la parte principal
(_Al-Medina_) por una muralla, cuyo lmite no traspasan sin esponerse 
graves insultos y atropellos.

El que solo consulte  los historiadores rabes, se imaginar que los
cristianos que vivian en Crdoba bajo la dominacion sarracena, podian
disfrutar de toda tranquilidad mientras cumpliesen religiosamente la
obligacion de pagar su respectiva capitacion (_jiz'yah_) y la
contribucion territorial (_kharaj_), que satisfacian todos, as
cristianos como muslimes; pero podr convencerse de que solo gozaba una
proteccion de mero nombre ese pobre _pueblo patrocinado_[404], con solo
echar una ojeada sobre las pginas veridicas de S. Eulogio, de Alvaro
Cordobs y del abad Sanson, que con tanta elocuencia y energa retratan
los desafueros y desmanes de que era vctima la poblacion cristiana. Es
preciso tener presente que en los tiempos de persecucion no regian las
leyes ordinarias, y los ministros de los califas rompian caprichosamente
la valla de las estipulaciones. Los tributos eran entonces arbitrarios,
la jurisdiccion del _Kitbatu-dh-dhimm_  magistrado instituido para
decidir los negocios contenciosos de los cristianos y judos, quedaba en
suspenso; y aun hubo ocasiones en que los mozrabes no pudieron
presentarse en pblico sin riesgo de ser asesinados, puesto que todos
los musulmanes fueron autorizados para proceder con mano violenta contra
cualquier cristiano por el mero hecho de serlo.

A la persecucion que estos sufrian bajo los mas ilustres y poderosos
califas, agregbanse para aumento de sus tribulaciones las escisiones
funestas que  cada paso se declaraban dentro de su Iglesia y Estado,
donde algunos personages ambiciosos y ciertos prelados sin f, lobos en
su propio rebao, por granjearse el favor y las mercedes del rey y de la
corte, promovian la celebracion de concilibulos, mas bien que
concilios, contra los mrtires, la deposicion de los buenos obispos, la
imposicion de gabelas y tributos estraordinarios que empobrecian las
iglesias y las haciendas de los particulares mas acomodados, la
destitucion de los mozrabes que el califa tenia  su servicio, la
afliccion en suma, la miseria y la ruina, la diseminacion y destruccion
de esa pobre grey que estaban llamados  regir y defender. Entre estos
sobresalia Recafredo, metropolitano de la Btica, de triste celebridad
por la violencia con que impugn la santa causa de los martirios
voluntarios, suscitando uno de los mas deplorables cismas que afligieron
jams  la iglesia de Crdoba; y por haber oprimido y encarcelado al
venerable obispo Saulo y al santo y sabio maestro de mrtires Eulogio.
Tenia por auxiliar Recafredo  un publicano  esceptor de tributos, cuyo
nombre no se ha conservado. Era el nico cristiano que habia consentido
el rey Mohammed en este cargo, por la oficiosa diligencia con que habia
cooperado  la publicacion de un clebre decreto del impo metropolitano
anatematizando el martirio voluntario, y obligando  jurar  todos los
mozrabes que no se presentarian  declarar su f. Este esceptor fu sin
embargo destituido  los pocos meses de haber prestado aquel servicio, y
por recobrar su posicion, apostat de la religion de sus padres, primero
en secreto, luego paladinamente, consolndole del desprecio y vilipendio
con que se vea espulsado del gremio mozrabe y de las iglesias todas,
que profanaba sacrlego, la privanza que hall en el indigno prelado y
en el palacio.

Adems de este fautor, tenia otros muchos del estado secular la satnica
empresa del falso metropolitano. Ni faltaba por desgracia quien hubiese
allanado el camino para la maligna obra, acostumbrando  los califas 
menospreciar los fueros de la gente dominada; porque un jven francs
renegado, dicono que habia sido del palacio de Ludovico Pio, y que
usurpando el nombre de _Elezaro_ profesaba ahora la religion judica,
casado con una hebrea, habia venido  Crdoba pocos aos antes, tomando
con astucia el cngulo militar para introducirse mejor en la corte de
los sarracenos, y habia logrado concitar de tal manera contra los
cristianos el nimo del califa y de sus wazires  ministros, que  no
acudir pronto al remedio los afligidos mozrabes, suplicando con
lgrimas al rey Crlos de Francia que reclamase la persona del
apstata[405], todos hubieran sido compelidos  hacerse judos 
mahometanos bajo pena de la vida.

Otro obispo, por nombre Samuel, depuesto por justas causas de la silla
Eliberitana, se vino igualmente  Crdoba, y reneg, unindose  los
muzlemitas. Autorizado con el poder que el favor de la corte daba al
malvado gobernador de los cristianos Servando, su pariente, fu uno de
los que mas atribularon  los fieles. Usurp el obispado de Crdoba
prevalido sin duda de la timidez y ausencia del legtimo prelado, que
era Saulo, el cual por temor de la persecucion, aun no favorecido
entonces por el cielo con la imperturbable fortaleza de nimo que luego
mostr, andaba escondido y separado del cuerpo del rebao. Servando por
su parte, no obstante la bajeza de su orgen, pues descendia de esclavos
de la iglesia de Crdoba, habia escalado con sus maldades la dignidad de
_conde de los cristianos_; honra que solo correspondia  los de linage
ilustre; y baste saber que era avariento, soberbio, cruel, malvado
finalmente en todo, para imaginarse hasta dnde llegaria lo opresivo de
su conducta.

Pero todava, como si no bastasen estos dos para afligir  las iglesias
de la Espaa sojuzgada, permiti el Seor que se agravase la lamentable
condicion de los mozrabes por el concurso y obra de otros prelados que
favorecieron los errores ya introducidos en el dogma, y de otros
auxiliares de las mas repugnantes heregas. El conde Servando habia
emparentado con un obispo perjuro y de psima condicion, cuyo nombre de
Hostigesio  _Hostigesis_ se divisa como un negro borron en la historia
de la Iglesia mozrabe; y este era el mas ardiente promovedor de
aquellas divisiones y cismas. El conde imponia tirnicamente  los
cristianos que estaban debajo de su patrocinio las mas exorbitantes
contribuciones, venda los sacerdocios, causando con esto el escndalo
de que el seglar metiese la hoz en lo sagrado, y de que la Iglesia
recibiese ministros poco dignos. Hostigesio exigia con rigor las
_tercias_ eclesisticas, y las invertia, no en restaurar los templos, ni
en socorrer  los pobres, segun estaba prescrito por los cnones
conciliares, sino en regalarse y hacer agasajos  los ministros del
palacio; reprendia severamente  los que predicaban la verdad contra
los errores de ciertos hereges  quienes protegia; hacia que el rey moro
convocase concilibulos, en que los obispos, compelidos del terror,
anatematizasen  los que se proponia perder. Otros dos hombres
perversos, Romano y Sebastian, padre  hijo, cada uno de ellos peor que
el otro, se declararon hereges _antropomorphitas_, de los que daban 
Dios cuerpo negando la universalidad de su presencia; sali  la defensa
de la verdad el intrpido y santo abad Sanson, y fu por Hostegesio
perseguido. El legtimo obispo de Crdoba, Valencio, y el asidonense,
Miro, pronunciaron en nombre de todos los prelados fieles la inocencia
del abad: Servando y Hostegesio resentidos, maquinaron la deposicion de
Valencio; sugirieron al rey que no podia haber paz mientras aquel no
fuese depuesto, protestando que era la causa de todas las inquietudes y
trastornos; decretse lo que pedian, que era la celebracion de uno de
aquellos concilibulos[406] no raros en tan infelices tiempos, y
juntando precipitadamente unos cuantos obispos y clrigos de la faccion
de la corte, lograron que pronunciasen sentencia de deposicion contra
Valencio, poniendo en su lugar, con infraccion de todos los requisitos
cannicos,  Esteban Flacco, persona de su confianza, cuya residencia
establecieron en la iglesia de S. Acisclo por no atreverse  consumar su
obra echando  Valencio de la catedral.

Iban los cristianos cordobeses que permanecian fieles  su f corriendo
el deshecho temporal de estas persecuciones, cuyos horrorosos truenos
los hacian estrecharse mas y mas y tributarse mtuos consejos y
consuelos: bogaban por aquel revuelto pilago como bajeles que el comun
peligro agrupa y que el furioso vendabal dispersa. Mientras unos se
aprestaban valerosos en las casas, en los monasterios, en las crceles,
 dar la vida por su creencia, otros huan del estado cordobs, y entre
ellos retirronse muchos monges y eclesisticos  varias ciudades del
norte de Espaa, donde se vivia con menor peligro,  se refugiaron en
los nacientes dominios de los reyes cristianos. Pas  Barcelona el
presbtero Tyrso, que alcanz gran favor entre el pueblo predicando y
administrando los Sacramentos, aunque como intruso, en una iglesia de la
ciudad. El rey Crlos de Francia, cuyo vasallo era ahora, por queja del
obispo Frodoino de que el Tyrso se llevaba las dos partes de los diezmos
de la ciudad, y por otros escesos de indisciplina, tuvo que mandar al
conde de la Marca que le refrenase  hiciese que en la percepcion de los
diezmos se observaran estrictamente los Capitulares. A los dominios de
D. Alfonso III, el Magno, acudieron un abad y varios monges, y diles el
rey una iglesia de S. Miguel, donde fundaron el monasterio de S. Miguel
de Escalada, despues tan famoso. Tambien se fu all el abad Alonso con
sus monges, y el mismo rey les don el monasterio de Sahagun con sus
antiguas posesiones para que le reedificasen y viviesen en l, como lo
hicieron hasta el horrible dia en que fueron martirizados aquellos
infelices monges, y destruido el monasterio[407]. Mas adelante, bajo la
persecucion suscitada por Abde-r-rahman III, el mas grande de los
califas, se pasaron tambien al reino de Leon el abad Juan y sus monges,
donde hallaron una ermita dedicada  S. Martin junto  Sanabria, y
edificaron en ella un monasterio que tom el ttulo de S. Martin de
Castaeda. De este modo se iban lentamente consumando la dispersion de
los cristianos de Crdoba, y la despoblacion y ruina de muchos insignes
cenobios que florecian con gran opinion en tiempo de S. Eulogio.

Es evidente que en tiempos tan poco afortunados, no podian emplear los
mozrabes cordobeses mucha magnificencia en la construccion y
reparaciones de sus parroquias y monasterios. Habia baslicas de remota
antigedad, cuyos deterioros se reparaban con las tercias y las
oblaciones de los fieles en los tiempos normales y tranquilos; pero
algunas de las cuales habian de arruinarse forzosamente cuando aquellos
recursos se distraan de su legtimo objeto y los cristianos acaudalados
venian  empobrecerse. Sin embargo era tal la piedad de estos, que no
tan solo se atendia en muchas  las restauraciones necesarias, como
atestigua S. Eulogio, si bien aadiendo que esto se hacia econmicamente
y con cierta rudeza, sino que tambien se erigian de nueva planta
baslicas en la ciudad y monasterios para ambos sexos fuera de ella.

Objeto de alta curiosidad artstica y arqueolgica sera investigar qu
lugares ocuparon dentro de la ciudad, y en aquella pintoresca sierra de
Crdoba, de donde bajaron un tiempo  la orgullosa corte de los amires
huestes enteras de mrtires y confesores, todas las baslicas y
monasterios de que vamos hablando; qu se conserva hoy de las primeras
en las parroquias que la tradicion supone renovadas despues de la
reconquista sobre los primitivos muros,  construidas de nueva planta en
los mismos solares de aquellas. Pero este estudio es hoy imposible: dia
llegar, al menos lo esperamos, en que cundiendo el amor  las
investigaciones relativas  la historia del arte nacional, la discreta y
prudente mano del arquelogo pueda hacerse cargo de las mutilaciones y
renovaciones, sondear las gruesas capas de cal que ahora revisten por
dentro y fuera esos antiguos templos, y descubrir la verdadera forma de
los miembros arquitectnicos hoy dislocados,  enmascarados con obras
que no ofrecen carcter alguno apreciable. Debemos en la actualidad
contentarnos con lo que buenamente puede deducirse de los escritos de
los coetneos: de ellos se deduce la casi seguridad de que algunas de
las parroquias hoy existentes conservan los muros, la disposicion
interior y tal vez las mismas columnatas de las baslicas erigidas
durante la irrupcion sarracena. Con esta luz, y con la que nos
suministra la historia del arte monumental respecto de las formas
generales de la arquitectura religiosa y monstica del Occidente en los
siglos  que nos referimos, podremos presentar un cuadro aproximado del
aspecto interior y esterior de los templos y monasterios de los
mozrabes de Crdoba. Y con este motivo pasemos de la historia al arte:
de la razon filosfica  la forma.

Habia en la ciudad antes de la conquista gran nmero de baslicas:
despues de apoderados de ella los sarracenos, y reducidos los indgenas
 su barrio separado, muchas de ellas quedarian como la antigua catedral
convertidas en mezquitas[408]; las que subsistieron consagradas al culto
cristiano eran sin embargo no pocas, puesto que solo en las obras de S.
Eulogio y del abad Sanson se mencionan seis iglesias mozrabes; de otra,
que era la de _Sta. Mara_, dan noticias conformes historiadores que
probablemente no se han consultado, ni quizs oido nombrar[409]; y por
ltimo puede sostenerse con muy slidos argumentos que lo eran asmismo,
aunque quizs con otras advocaciones, las que hoy se denominan de _S.
Andrs_, de _la Magdalena_, de _S. Lorenzo_ y de _Sta. Marina_, todas
situadas en la Ajarqua  parte baja de la ciudad[410], que era la que
habitaban los mozrabes, segun queda referido.

[Illustration: Dib del natl y lit por F J Parcerisa _Lit de J Donon
Madrid_

PARROQUIA DE SANTA MARINA,

_PUERTA LATERAL_.

(Crdoba.)]

Las iglesias de que nos dejaron memoria los antiguos y santos escritores
nombrados, son: la de _los tres Stos. Mrtires_ Fausto, Januario y
Marcial, hoy S. Pedro, que como queda referido sirvi de baslica
catedral desde que los cristianos, vendiendo  los muzlemitas la parte
que de la catedral primitiva retenian segun las estipulaciones de la
conquista, reedificaron con autorizacion del amir Abde-r-rahman I aquel
templo para erigirlo en catedral. La de _S. Zoilo_, que algunos creen
sea la de S. Miguel de ahora, aunque no nos parece probable por la razon
de hallarse esta parroquia en la Almedina  parte alta de la ciudad, y
no en la Ajarqua. La de _S. Acisclo_, que ha debido en muchas pocas
sufrir grandes modificaciones hasta llegar  ser un grande y magnfico
monasterio: lo que hoy por desgracia escasamente se presume, atendido el
brbaro deterioro que en l se ha causado incluyndolo en los
inventarios de la desamortizacin. La de _S. Cipriano_, que no se sabe
qu lugar ocup; clebre por haberse educado en ella los mrtires Emila
y Jeremas; por haber tenido de presbtero al ilustre Leovigildo,
escritor del tratado _de habitu clericorum_, compuesto por escitacion de
sus compaeros los otros clrigos de la misma iglesia; clebre tambien
por haber sido hospedage de los monges Usuardo y Odilardo del monasterio
de S. German de Paris, cuando vinieron  Crdoba en demanda de las
santas reliquias de los mrtires Jorge y Aurelio enterradas en el
monasterio de Peamelaria. La de _S. Gins mrtir_, que supone el P. Roa
se hallaba situada donde est ahora el hospital llamado _de la lmpara_,
y que S. Eulogio pone en el arrabal de _Tercios_, del cual hoy nadie d
razon. En esta iglesia estuvo sepultada la clebre Sta. Leocricia,
discpula de S. Eulogio y su compaera en el martirio, hasta que sus
reliquias fueron llevadas con las de su insigne maestro  la Cmara
Santa de Oviedo por el presbtero Dulcidio, enviado espresamente por el
rey D. Alonso al califa Mohammed para este objeto. Ultimamente la de
_Sta. Olalla_,  _Eulalia_, que refiere S. Eulogio estaba situada en el
arrabal _Fragelas_, estramuros de la ciudad, del cual hoy nadie conserva
memoria. Dcese sin embargo[411] que el antiguo templo y monasterio de
Sta. Olalla fu dado  S. Pedro Nolasco en 1252 por S. Fernando para que
fundase en l el convento de padres mercenarios, los cuales fueron
vulgarmente llamados por mucho tiempo _los frailes de Sta. Olalla_.
Segun esto, ya es fcil sealar hcia qu parte caa el arrabal
_Fragelas_.

Otras iglesias habia en Crdoba durante la ocupacion sarracnica, pero
por lo visto no merecieron la celebridad que estas, ni se conserv la
memoria de sus respectivas dedicaciones. Cuando S. Fernando conquist la
ciudad, puede decirse que la poblacion cristiana habia ya faltado de
all por ciento y doce aos, y as por sola la tradicion tomada de los
cautivos,  por conjeturas razonables, podian deducirse algunas
advocaciones. Sabranse las de muy pocos templos; las de la mayor parte
no; _S. Acisclo_, los _tres Stos. Mrtires_, y _Sta. Olalla_,
conservaron sus antiguas denominaciones; los demas recibieron
dedicaciones nuevas. Esto debi suceder con mucha mas razon en las
iglesias de la Almedina  parte alta de la ciudad que habian conservado
los sarracenos convirtindolas en mezquitas[412].

No se crea que los templos de los visigodos anteriores  la invasion
islamita eran pobres y de tosca arquitectura. En toda la cristiandad se
habian erigido iglesias cristianas antes del siglo de Constantino[413];
de consiguiente el arte religioso podia hallarse en un alto grado de
esplendor en la Europa meridional, que era sin disputa la mas culta,
cuando todava el arte musulman no habia sacudido el envoltorio de la
barbarie. Ahora bien, cul era la forma de las baslicas de Crdoba
antes de la ocupacion sarracena? Probablemente la misma que la de todas
las iglesias del Occidente. Los primeros fieles se congregaban, segun se
nos refiere en los _Hechos de los apstoles_, en las casas de los
ltimos convertidos. Un acreditado historiador de la Iglesia nos dice
que los lugares donde se reunian los primeros cristianos parecian mas
escuelas pblicas que templos. Adriano, tolerante con la ley de Cristo
desde que ley la apologa de S. Cuadrato, permiti  sus adeptos la
construccion de ciertos templos, que llevaban el nombre de _Adrianos_,
y cuya forma era prximamente la de las baslicas paganas. Pero hasta la
poca feliz en que, proclamado el cristianismo religion del Estado por
Constantino, pudo el culto de la ley de gracia y de amor desplegarse
libremente saliendo de sus lbregas criptas y catacumbas, no hubo en
realidad plan fijo y uniformidad en la construccion de los edificios
religiosos. Al glorioso vencedor de Magencio, alistado bisoo de
Jesucristo, fu  quien principalmente se debi que los templos del
Crucificado adquiriesen en lo sucesivo la planta sencilla y simblica
que se ha venido despues perpetuando hasta nuestros dias. As es en
efecto: autorizados por l los obispos de Roma  elegir entre los
edificios pblicos los mas adecuados al ejercicio del nuevo culto; las
baslicas claras y espaciosas, destinadas hasta entonces  las
transacciones comerciales y  la decision de las contiendas jurdicas,
fueron instantneamente convertidas en iglesias. All mejor que en los
lujosos templos del paganismo, manchados con los mas vergonzosos 
impuros misterios, hallaba cmoda acogida la muchedumbre cristiana; no
en los lbregos aunque magnficos receptculos de los antiguos dioses,
donde, segun la feliz espresion de un escritor moderno, podia
desaparecer el dolo con el humo de un solo grano de incienso.[414] Eran
las baslicas por lo comun de planta cuadrangular y oblonga, terminada
en un hemiciclo, con dos hileras de columnas que dividian
longitudinalmente su espacio en tres secciones  naves, la central mas
elevada que las laterales. Estas construcciones, severas y sencillas al
esterior,  interiormente decoradas con magestuoso y no profuso ornato,
eran muy aplicables al nuevo culto: en el centro del hemiciclo, donde
estaba antes el tribunal, se colocaba el ara consagrada, en la que
celebraba el obispo, ocupando los lados la clereca; las tres naves del
edificio se destinaban al pueblo, el cual, como es sabido, nunca habia
penetrado en los templos del paganismo; y ocupaban, los hombres la nave
de la derecha, las mujeres la de la izquierda, y los catecmenos que aun
no tomaban parte en la celebracion de los divinos misterios, la seccion
inferior de la nave central en las horas dedicadas  su instruccion.
Esta nave, dividida por lo comun en su altura en dos cuerpos, formaba
una especie de galera alta  tribuna, que se reservaba para las viudas
y las vrgenes particularmente consagradas  la oracion. Entre el bside
donde residia el tribunal, y las naves, ocupadas por el pueblo que
acudia  sus diferentes negocios, habia en las baslicas romanas un
espacio privilegiado, separado del cuerpo de las naves por una
balaustrada  cancel, y reservado  los abogados y gente de la curia:
este espacio, al convertirse la baslica en iglesia, se destin  los
cantores, y tom el nombre de _coro_. A su entrada se colocaron como dos
pulpitillos  modo de ctedras, con gradera para subir  ellos  leer
al pueblo reunido la Epstola y el Evangelio; y estos plpitos se
llamaron _ambones_. Adaptbase pues la baslica antigua  las
principales necesidades del culto cristiano; pero es claro que cuando la
iglesia se alzaba de nueva fbrica, al reproducir en su planta general
la forma de aquellos edificios tan cmodos y apropiados, habia de
procurar el arte satisfacer adems otras exigencias. Entonces la
baslica (que este nombre pagano, equivalente  _morada_  _casa real_,
adopt el templo cristiano como agradecido  la acogida que en ella
habia encontrado al salir de los subterrneos de Roma) se erigia con el
bside al oriente, y marcando bien en su planta la forma simblica de la
cruz del Redentor. Las arqueras que la dividian en tres naves nunca
invadian el espacio destinado al coro, sino que la central y el
presbiterio formaban con este una verdadera cruz latina. Cubrase el
edificio con techumbre de madera y tejas planas, adaptando interiormente
 los pares un entablado pintado,  dejando descubierta la armadura. El
coro, que se llam despues _crucero_ en su interseccion con la nave
central, solia revestirse de mrmoles: separbale del presbiterio un
segundo cancel, cuyas puertas custodiaban los aclitos. Una escalinata
conducia al santuario  presbiterio. Alzbase en este el altar, con su
tabernculo encima (_ciborium_), y debajo de l abrase una especie de
cripta (_confessio_) donde se custodiaban las reliquias amadas de los
mrtires. Detrs del altar,  modo de corona, se sentaban en coro los
presbteros, con los obispos  la derecha, y la silla pontifical en el
lugar preeminente. Esta silla era por lo comun de preciosos mrmoles,
tenia sus cojines, y estaba mas alta que las otras sillas del coro de
sacerdotes, y cubierta con su correspondiente pao (_thronum... linteo
ornatum_). Al pi del cancel del presbiterio tenian puesto separado  un
lado los prncipes y magnates (se llamaba _senatorium_), y las matronas
al lado opuesto. Exornbase el bside con profusion de mrmoles, estucos
y mosicos, y de su semi-bveda  cascaron pendian para mayor adorno
lmparas circulares, vasos (_coron et calices pendentiles_) y otros
objetos preciosos. El tabernculo que se alzaba sobre el altar estaba
sostenido por cuatro columnas (_umbraculum_, _propiciatorium_), y sus
lados cubiertos con cuatro cortinas (_tetravela cuadruplicia_). Tambien
tenian grandes cortinas las puertas de la baslica. La sacrista
(_secretarium_) tenia su lugar en la parte inferior de la nave del
mediodia, y en ella  en el presbiterio solian celebrarse los concilios.
Aunque las paredes de las naves solian estar desnudas de todo ornato
artstico, sin embargo no es probable que esta desnudez fuese regla
invariable en todas las iglesias de la Espaa goda, erigidas por un
pueblo tan sensible al halago de lo bello. La monarqua de Rodrigo era
al comenzar el VIII siglo una de las mas cultas y florecientes del orbe:
quien lo dude no tiene mas que recordar el testimonio de los mas
respetables historiadores coetneos. _Obras maravillosas y elegantes_
llama S. Isidoro  las construcciones de Wamba en Toledo. Iguales
encomios hace S. Eulogio de la baslica de Sta. Leocadia de la misma
ciudad, y de la de S. Flix de Crdoba, renovada y embellecida por el
obispo Agapio II antes del ao 618 para que sirviese de sepultura al
cuerpo del mrtir S. Zoil. Por S. Gregorio Turonense sabemos que la
iglesia erigida por Carrarico  S. Martin en la ciudad de Orense era una
construccion _admirable_ (_miro opere expedita etc._). Paulo Dicono nos
habla de un baptisterio en la iglesia de S. Juan de Mrida, todo
cubierto de pinturas...  A qu amontonar citas? Todos los que han
escrito de nuestras antiguas cosas sagradas se han deshecho en alabanzas
de la hermosura y riqueza, de la magnificencia y fasto de muchos templos
erigidos durante los siglos VII y VIII por nuestros reyes, prelados y
magnates. Ellos nos pintan  la imaginacion espaciosos atrios sostenidos
de columnas, encumbradas torres, muros cubiertos de bruidos mrmoles;
qu mucho, pues, que se decorasen alguna vez con frescos  mosicos
simblicos las naves de aquellas baslicas espaolas compaeras de las
que  S. Eulogio le merecieron tantos encomios?[415] La regla general,
no obstante, era que solo se adornasen con obras artsticas la
semi-cpula del bside, el presbiterio con los objetos que inclua, como
el altar y el tabernculo, y el coro  escuela de los cantores. Tambien
la pila bautismal solia decorarse con bajo-relieves y pinturas.

Pero en la desemejanza de las iglesias cristianas con las baslicas
antiguas, el fenmeno artstico de mas inters y trascendencia es la
sustitucion del arco descansando sobre los capiteles, al arquitrave
horizontal, para las columnatas que dividen  lo largo el edificio:
innovacion que puede atribuirse, ya  la falta de materiales para hacer
una construccion romana regular, ya  la prisa con que  la sazon se
edificaba, que no permitia reunir muchas columnas de proporciones
iguales, ya por fin  la necesidad misma de variar y presentar cosas
nuevas, que tan natural es en el hombre en las pocas de grandes
revoluciones sociales. Todas las nuevas baslicas en efecto aparecieron
con sus ligeras arqueras volteando de capitel en capitel, sin
arquitrave que les sirviese de nivel comun, y este sistema inventado por
los cristianos, sea  no preferible al de la antigua arquitectura
clsica, es el que desde entonces ha prevalecido en las edades media y
moderna: en la arquitectura bizantina; en la musulmana que la reconoce
por madre,  cuando menos por nodriza; en la romnica del Occidente; en
la ojival llamada gtica, y por ltimo en la del renacimiento, con la
cual parecen agotarse todas las combinaciones de las formas
monumentales.

Es de suponer, pues, que siendo en aquellos siglos homognea la
arquitectura cristiana en el Occidente, las baslicas de Crdoba
anteriores  la irrupcion sarracena y las erigidas luego por los
mozrabes, presentasen todas con cortsimas diferencias la disposicion
interior que acabamos de describir. Su conjunto esterior tenia tambien
que ser prximamente el mismo en todas partes: en el imafronte 
fachada, remate angular, marcando la declinacion de los pares de la
armadura  techumbre de la nave principal; luego las verticales de los
muros de esta en su parte superior, por donde recibe las luces; luego
las otras dos vertientes de la armadura de las naves colaterales,
descansando sobre los muros de estas; ltimamente, portada mas  menos
rica de ornamentacion, compuesta de un arco de plena cimbra, bajo un
tejaroz sostenido en mtulos de formas caprichosas, y en lo alto un
_oculus_  claraboya, de sencilla forma, destinado a dar mayor luz al
cuerpo de la iglesia. En los costados, muros lisos, sin estribo ni
refuerzo alguno, por considerarse suficientes  contrarestar el leve
empuje de aquellas pequeas armaduras; descollando sobre el tejado de
cada nave colateral el cuerpo de luces de la nave del centro; y las
ventanas, todas de medio punto, con mas  menos ornato en las
archivoltas. En la parte posterior, que mira  oriente, una especie de
media torre de planta semicircular  poligonal, con ventanas de la forma
misma que en los costados, revelando la presencia del bside 
presbiterio. Al edificio de la baslica propiamente dicha, se agregaban
otras construcciones indispensables. La forma de estas no sabemos que
estuviese sujeta  plan determinado; segun el nmero de personas que
hubiesen de vivir en ellas, y segun la mayor  menor liberalidad con que
se hubiese la iglesia fundado[416], serian mas  menos cmodas y
espaciosas, mas  menos suntuosas, y si se quiere mas  menos humildes,
las dependencias de cada parroquia mozrabe. Considerbanse estas como
esencialmente sujetas  la catedral, y reconocase la Iglesia Mayor como
madre aun de aquellas mismas que gozaban de alguna independencia por
derechos  privilegios de patronato[417]. As el clero parroquial hacia
una vida anloga  la del cabildo de cannigos; esto es, los
beneficiados y clrigos que le componian, vivian como regulares bajo la
autoridad del rector  abad de la parroquia[418], el cual, con la parte
que le tocaba de las rentas de la misma, tenia que vestirlos y
mantenerlos con la debida decencia, estando al propio tiempo autorizado
para castigarlos si no cumplian con su obligacion en el servicio del
coro y de la iglesia. Adems del edificio que para este objeto se
necesitaba, con sus aposentos separados, su refectorio comun, sus aulas
para la enseanza, y lugar  propsito para la pequea biblioteca[419]
que en aquellos tiempos y aquellas ciudades era dado reunir, debia tener
la iglesia mozrabe alojamiento aparte para los nios _oblatos_[420],
para los esclavos que constituan parte de su riqueza, para los pobres y
peregrinos  quienes debia dar hospedage. Estas construcciones
adicionales, por grande que fuese la munificencia de los fundadores, se
hacian todas con la mayor sencillez: paredes lisas, con lucientes
alizares  lo sumo, despues que el gusto oriental se fu infiltrando en
el arte cristiano; pavimentos de piedra comun, techos de madera,
descubriendo la armadura del comblo,  de bveda latina; ventanas poco
rasgadas con arco de medio punto; puertas cuadradas  de plena cimbra,
con escassimo ornato, reducido por lo comun  un simple cordon de
piedra  de ladrillo marcando la curva de la archivolta.

Esta era la forma general de las baslicas latinas, godas y mozrabes:
esta la que prximamente debian presentar aquellas antiguas iglesias de
S. Acisclo, de S. Zoil, de S. Ciprian, etc., que tanto ilustraron con su
virtud y su ciencia, ya mrtires hoy gloriosos, como el presbtero S.
Perfecto, el levita S. Sisenando, el dicono S. Pablo, los Stos. Emila y
Jeremas y otros; ya doctores insignes en todas las disciplinas
eclesisticas, y hasta en las artes liberales. Entre estos ltimos
quin no recuerda al famoso abad _Esperaindeo, doctor ilustrsimo, de
feliz recordacion, luz brillante de la iglesia_ en aquellos tiempos
borrascosos, varon elocuente, maestro de los mas grandes genios que
florecieron en la Espaa mozrabe, y de quien se escribi que entre las
amarguras que por entonces inundaban toda la Btica, prevalecian los
raudales de su prudencia con los cuales endulzaba lo mas salobre? Quin
no descubre al punto  Eulogio, cuya figura colosal nos sale siempre al
paso en nuestras indagaciones sobre aquellos oscuros tiempos, como nos
atrae la mirada un hermoso planeta cuando nuestra vista se sumerge en
los insondables pilagos del firmamento: luminar de la iglesia espaola
durante su persecucion, restaurador de las ciencias eclesisticas y de
las humanidades, maestro de mrtires y mrtir gloriossimo? Quin
finalmente se olvidar del caballero cordobs Alvaro Paulo, tambien
discpulo sobresaliente de Esperaindeo; del doctor Vicente,  quien este
mismo caballero nombra, y en cuyo elogio basta decir que el ttulo de
_doctor_ era  la sazon de mucha dignidad en la Iglesia, y que por lo
mismo se daba muy raras veces; de aquel eximio abad Sanson, rector de la
iglesia de S. Zoil, de quien poco h hemos hablado; del sabio
Leovigildo, presbtero de la iglesia de S. Ciprian, que tan elocuentes
pginas escribi sobre la observancia del trage clerical? Ved, lectores,
 cualquiera de esos santos sacerdotes qu bien le cuadra la
descripcion que del buen eclesistico hacia S. Isidoro! Vive enagenado
del mundo y de sus placeres; abomina de espectculos, banquetes y
diversiones; no comercia, ni trata negocios seculares; habla con
moderacion, camina con sosiego, mira con modestia, no frecuenta casas de
mujeres, ocpase en la leccion y en los divinos oficios, cultiva su
espritu en el estudio, instruye al pueblo en la doctrina, y le d
ejemplo con las buenas obras[421]. Quereis asomar ahora rpidamente la
vista dentro de la baslica  informaros de sus ocupaciones
relativamente al culto? Pues desde el amanecer estad alertos. Apenas
quiebra sus rayos el sol en las alabastrinas ventanas del bside, ya
estan ocupando el coro en torno del altar los presbteros en una hilera,
y los diconos detrs en otra. Los cantores y demas clrigos ocupan su
lugar, y comienzan el grave canto de los maitines. Siguen las misas y
las horas cannicas: eran estas _tercia, sexta y nona_, y se decian
tambien en coro  media maana,  medio dia, y  media tarde, cantando
siempre al fin de los salmos y responsorios el _Gloria et honor_ que era
costumbre de la Iglesia espaola. La misa se dividia en dos partes, la
_de los catecmenos_ y la _del Sacrificio_: lease primero una profeca
del Antiguo Testamento, una Epstola de S. Pablo y una parte de los
Evangelios; aadanse algunos responsorios y unos versculos con
_Alleluya_, que era lo que entonces llamaban _Laudes_; seguia el
_Ofertorio_, y luego un dicono en voz alta mandaba  los catecmenos
retirarse. Queda desembarazado el tramo inferior de la nave central: la
segunda parte va  empezar. El celebrante, vuelto al occidente, dirige
una amonestacion al pueblo para que se recoja y disponga  orar: cada
cual ocupa el sitio que le corresponde, los nobles y patronos el
_senatorium_, sus mujeres y las otras damas de gerarqua et _matroneum_,
la gente comun se divide por sexos en las dos naves colaterales de
derecha  izquierda: las vrgenes, veladas  la usanza oriental, con las
viudas en su tribuna  galera alta; los hombres y mujeres casados con
sus trages de diferentes colores y estofas, en que se advierte una fcil
promiscuidad con las modas sarracenas, y el temor de algunas matronas
poco fuertes, que por no parecer en pblico cristianas cubren su rostro
con el velo de las mahometanas[422]. En el pintoresco y variado conjunto
contrastan las galas de los magnates con el humilde estambre de los
religiosos;[423] la cabeza del intonso y barbudo seglar, con la del
clrigo que ostenta su corona en forma de cerquillo y su barba
raida[424], (y con la del infeliz _decalvado_, que por sus pasadas
culpas mereci una corona de ignominia hecha  repelones). Pide  Dios
el celebrante que oiga las oraciones de los fieles: hace la
conmemoracion de los muertos, nombrando particularmente  los fundadores
y bienhechores de la iglesia; siguen los abrazos de paz en seal de
union y caridad; luego la _Ilacion_, que ahora llamamos el _Prefacio_;
luego la _Consagracion_; rzase despues el _Padre nuestro_, distribyese
la comunion, y ltimamente se d la bendicion al pueblo, como se
acostumbra al fin de los maitines y vsperas. Sbese que tanto las
catedrales como las parroquias en la misa mayor debian rogar cada dia
por la salud del rey, segun el consejo de S. Pablo, y mientras hubiese
guerra, ofrecer  Dios el Sacrificio por la prosperidad de las armas
cristianas. Concebimos que este ltimo precepto se cumpliese; pero no
nos ser lcito dudar que rogasen las iglesias de la afligida Crdoba
mozrabe por la salud de los califas? La consagracion se hacia en pan
entero (azimo) blanco y pequeo, hecho de propsito para el Sacrificio,
y sobre corporales de lino,  diferencia de la Iglesia griega que
consagraba en pan fermentado sobre corporales de seda. En los dias de
Domingo no doblaba el pueblo las rodillas para orar: se oraba asmismo
en pi todos los cincuenta dias pascuales, desde Resurreccion hasta
Pentecosts, en cuyo tiempo tampoco habia ayunos pblicos  de precepto.
Despues de la caida del sol volvia  reunirse en coro el clero
parroquial para cantar vsperas; y durante la noche se decian los
_nocturnos_, en tres tiempos, lo mismo que las _horas_. Cada dia el
rector con su clero celebraba en la parroquia los divinos oficios con
esta distribucion de horas y nocturnos, y con diferencia de himnos y
oraciones segun se rezaba de santo mrtir,  confesor,  vrgen. A este
asduo culto, lo mismo que al Santo Sacrificio, era convocado el pueblo
cristiano con toque de campanas; cuyo dbil taido, que por cierto no
sera muy atronador atendidas las dimensiones y forma del
instrumento[425] en aquellos tiempos, se nos refiere escitaba de tal
modo el enojo de los mahometanos en los dias de intolerancia y
persecucion, que por no oirlo se tapaban los oidos prorumpiendo en
maldiciones[426]. Con tanto rigor observaban los sacerdotes mozrabes en
general su liturgia, que en las referidas pocas de persecucion, sin
aparato alguno celebraban cada dia su misa, y cantaban los salmos dentro
de las mismas crceles en que estaban presos[427]. En los tiempos
normales siempre era grande el aseo en el servicio de las baslicas. Sus
aras, pues solia en cada una haber varios altares desde que se introdujo
la costumbre de abrir nuevos bsides en el muro de levante del crucero,
eran de piedra, y estaban cubiertas con telas blancas de lienzo, y por
delante con frontales de variedad de colores y tejidos. Arda en ellas
la cera no solo durante los divinos oficios, sino tambien de noche y 
puertas cerradas. El sacerdote para el Sacrificio vesta amito, alba,
cngulo, manpulo, estola y casulla, y el dicono en lugar de esta se
cubra con dalmtica. Las casullas, capas, frontales y otras ropas
semejantes eran de lana  seda, y muchas veces con guarniciones de plata
y oro. Es dificil formarse idea de la bella forma de aquellas vestiduras
sacerdotales, tan mplias y magestuosas, no habindolas visto
reproducidas segun los antiguos monumentos del arte.

No menos que estas iglesias florecian por entonces los monasterios de
toda la provincia, en especial los de la Sierra de Crdoba, que as como
rinde en tributo  la campia las aguas de sus veneros y los aromas de
sus plantas, le tributaba  la sazon con estos y aquellas sangre copiosa
y fecunda de mrtires, y pursima fragancia de virtudes evanglicas.
Cerca de la ciudad, y  su vista por la parte del mediodia, reflejaba
sus muros en la corriente del Btis la iglesia y monasterio de _S.
Cristbal_, donde se educ S. Habencio, y donde fueron sepultados varios
otros mrtires. En Froniano, lugar de la montaa por la parte de
occidente,  tres leguas  doce millas de la ciudad, tenia iglesia y
monasterio _S. Flix_ mrtir. Presidia este monasterio un piadoso
sacerdote llamado Salvador, y debia ser de los dplices  mixtos, tan
comunes entonces, por cuanto leemos en S. Eulogio que se fu  vivir 
l con su mujer y sus hijos el padre del santo mrtir Walabonso. En el
lugar llamado _Rojana_, tambien de la montaa, sin que nos sea dado
sealar hcia qu parte de ella, habia otro monasterio dedicado  _S.
Martin_. Distaba unas dos millas de la ciudad, segun se colige de la
vida de S. Juan Gorziense[428], y  su iglesia acudia el santo mientras
permaneci con el carcter de legado del rey Oton, en los domingos y
grandes festividades, nicos dias que le permitia el gobierno de
Abde-r-rahman III salir del palacio donde le retenia mas como preso que
como husped. En este santuario floreci el mrtir S. Cristbal,
discpulo del grande Eulogio. En lo interior de la Sierra, en un sitio
llamado Fraga, entre agrios montes y enmaraadas selvas, junto al
lugarcillo _Leiulense_, distante de Crdoba poco mas de seis leguas,
habia un monasterio consagrado  los mrtires _S. Justo y Pastor_, del
cual baj el jven Leovigildo, natural de Granada,  padecer martirio.
El famoso monasterio dplice de la _Peamelaria_, titulado de _S.
Salvador_[429], fundado por los padres de Sta. Pomposa, y memorable por
haber vivido en l esta santa mrtir y el monge S. Fandila, estaba
edificado en la sierra que sirve de anfiteatro  la campia al norte de
Crdoba,  unas cuatro millas largas de la ciudad,  la falda de una
pea donde desde los tiempos mas antiguos formaban las abejas sus
panales: circunstancia  que debieron su nombre vulgar la pea y el
monasterio. Aun se ven de l escasos vestigios en alguno de los claros
de la selvosa y sombra montaa que se levanta al norte del castillo de
la Albayda. Los cuerpos de los mrtires S. Jorge y S. Aurelio fueron
sepultados en este santuario.

Mas internado en la Sierra, pero en la misma direccion norte de la
ciudad, y  dos leguas escasas de esta, alzbase antes de la cruel
persecucion de Mohammed, entre quebrados montes y bosques seculares,
otro monasterio, tambien _mixto_, celebrrimo en toda la cristiandad
como glorioso gimnasio de mrtires, del cual se escribe que era tal su
fama, que de fuera de Espaa acudian gentes  visitarlo. Era este el
monasterio _Tabanense_, fundado con toda magnificencia en tiempo de S.
Eulogio por los piadosos cnyuges seglares Jeremas  Isabel, personages
de gran cuenta y de bienes de fortuna considerables, los cuales
emplearon en l todo su ingente patrimonio y se retiraron con su familia
 vivir en aquella aspereza huyendo el contagio de la fascinadora
cultura musulmana. All florecieron, y de aquellas paredes salieron para
recibir el martirio, los dos citados esposos; el venerable abad Martin,
hermano de Isabel, abadesa del monasterio de mujeres; la vrgen Columba,
hermana de ambos, que con su dote habia contribuido  la fbrica del
convento, y que luego recibi tambien la corona del martirio; all fu
monge el mrtir Isaac, sobrino del fundador Jeremas; all vivi Fandila
bajo la disciplina del abad mencionado; all vivi retirada y
alentndose para el martirio la matrona Sabigoto, que hizo por
Jesucristo dos sacrificios hericos: separarse de dos hijas,
entregndolas al cuidado de Isabel y demas santas religiosas, y volar
despues al martirio[430]; de all finalmente sali  confesar su f en
Cristo la fervorosa Digna, discpula de Isabel, y all Aurelio, el
esposo de la varonil Sabigoto, fu  estampar el beso de despedida en
las puras y sonrosadas megillas de sus inocentes hijas antes de entregar
su cuello  los verdugos del _Mexuar_[431]. Corta fu la duracion de
este monasterio tan fecundo en prodigios de virtud, puesto que la misma
Columba que habia contribuido  su edificacion, lo vi destruido, con
otras iglesias y lugares sagrados en que se ceb la furia de los
sarracenos durante la persecucion decretada por el califa Mohammed, de
que hemos hecho mencion en otras ocasiones. Sin duda por ser tan famoso
se encarnizaron mas contra l los enemigos de la f cristiana, los
cuales completamente lo arrasaron. Las religiosas que en l moraban
huyeron  la ciudad, y all se recogieron en una casa que tenian, pared
por medio con la iglesia de S. Cipriano.

Otro clebre monasterio de aquellos tiempos, y del cual aun existen
algunos vestigios, era el _Armilatense_, intitulado de S. Zoil, que
tenia su situacion  unas siete leguas  mas al norte de Crdoba, en
una espantable soledad y aspereza de montes[432], sin mas comodidad
temporal que la del rio Armilata (hoy _Guadamellato_), del que tomaba el
nombre. Iba la corriente por la mrgen de la montaa en cuya falda se
habia fundado el monasterio, y siendo muy abundante en pesca, contribua
 los monges con su producto. En esta clausura se educ el mrtir
Wistremundo.

Cerca de Crdoba por la parte occidental habia un lugarcillo denominado
Cuteclara, donde desde tiempos muy remotos existia un monasterio de
monjas con advocacion de la Santsima Vrgen Mara. Hzose este
monasterio cuteclarense muy famoso por la santa matrona Artemia, madre
de los mrtires Adulfo, Juan y Aurea, y maestra de la mrtir Mara. En
l florecieron Pedro Astigitano y Walabonso Eleplense, el primero en
grado de presbtero, y como dicono el segundo, dando ambos  dos su
sangre por Jesucristo[433].

Estos son los monasterios de que se conservan mas circunstanciadas
noticias. De algunos otros que se supone existian tambien en la Sierra y
en la parte occidental de la campia, no hay para qu hacer mencion
espresa, puesto que ni sus nombres son claramente conocidos. Todos
estaban sujetos  la regla de S. Benito, introducida en Espaa desde el
sexto  sptimo siglo de la Iglesia (que de cierto no se sabe), y
advertase en ellos, comparados entre s, la variedad de construcciones
en la uniformidad del vivir, que era resultado natural de la mayor 
menor holgura con que habian sido erigidos; sin que  esto se opusieran
las constituciones del santo fundador de la rden, el cual permitia una
racional libertad para acomodarse en todo lo esterno  las condiciones
de los diversos paises en que se establecia su piadosa hueste. Los mas
afamados eran _dplices_  _mixtos_; cada uno de ellos formaba como dos
monasterios contiguos, uno de hombres, otro de mujeres, sin mas
dependencia entre s que la que los antiguos cnones habian establecido
mandando que todo monasterio de religiosas estuviese sujeto en lo
econmico y administrativo  un abad nombrado por el obispo,  fin de
que las monjas y su abadesa pudiesen libremente consagrarse  la vida
asctica lejos de toda relacion y trato con la gente mundana. Monges y
monjas vivian en sus respectivos edificios en celdas separadas: entre el
monasterio de los hombres y el de las mujeres habia altas y fuertes
paredes que los mantenian en completa incomunicacion, de manera que no
podian verse unos  otros. Solo cuando la concurrencia de hermanos 
huspedes les obligaba  prestarse mtuo auxilio, era lcito entablar
correspondencia entre la clausura de religiosas y el edificio de los
monges; pero aun entonces se limitaba la pltica  lo puramente preciso,
saliendo la abadesa  la ventana. El Concilio Hispalense II en su cnon
onceno habia mandado que en toda la Btica los monasterios de monjas
fuesen gobernados por monges; pero cercenando de tal manera las plticas
de los religiosos de ambos sexos entre s, que solo  los abades y
vicarios permitia hablar con las abadesas, y esto estando presentes
otras dos  tres monjas y versando la conversacion sobre cosas
espirituales y doctrina. Los demas monges, ni siquiera al vestbulo del
monasterio de mujeres podian acercarse. Para cuidar de la administracion
 incremento de las fincas rsticas y urbanas del convento de
religiosas, atender  la conservacion y reparacion de sus edificios, y
ocurrir  todas las demas cosas precisas, nombraba el abad un monge de
capacidad y virtud esperimentada, y este nombramiento habia de ser
confirmado por el obispo. En Espaa, lo mismo que en Francia y en
Inglaterra[434], siempre que se fundaba una clausura de religiosas, se
construa con arreglo  las necesidades de un monasterio mixto, por la
indicada condicion de que habian de ser precisamente monges los que la
gobernasen. No es esto decir que fuesen dplices todos los monasterios
de la provincia de Crdoba que dejamos mencionados; ranlo los mas
principales, pero podia haber, y habia en efecto, otros que eran solo de
hombres. El aspecto general de unos y otros debia ser prximamente el de
los demas monasterios benedictinos de la cristiandad, sobre todo despues
de la famosa congregacion de Aquisgran, celebrada el ao 817 por
disposicion de Ludovico Pio, cuyos captulos  cnones se hicieron
obligatorios  cuantos vivian bajo aquella regla en el Occidente. La
lucha contnua que los mozrabes consagrados  la vida religiosa tenian
que sostener contra los infieles y los hereges, el peligro que sin cesar
les amagaba de ser perseguidos y martirizados, hacia que no perdiesen
nunca de vista los santos y eternos objetos de su mision y vocacion, y
las duras pruebas  que diariamente se les sometia los afirmaban en la
fiel observancia de la doctrina y profesion que habian abrazado. Por
esto la vida monstica en general, y en particular la regla de S.
Benito, produjeron en Andaluca, y en toda Espaa, tantos y tan insignes
santos; por esto se conserv entre los mozrabes intacto el oficio
divino de la primitiva Iglesia goda, que era el mismo que habian
introducido en Espaa los siete Apostlicos[435]; y por esto finalmente
la disciplina monstica espaola brillaba con incontaminada gloria,
mantenida en toda su pureza por los concilios nacionales y los grandes
genios, como S. Leandro, S. Isidoro, y otros muchos que llenaron con sus
obras las bibliotecas y con sus imgenes los altares en todos los siglos
hasta el undcimo, antes que el prurito de imitar  los franceses, hecho
moda en la corte de D. Alfonso VI, viniese  reformar lo que no
necesitaba ser reformado, dndole la disciplina cluniacense por modelo.
Por esta misma escrupulosa observancia de las constituciones escritas,
observamos que la referida congregacion de Aquisgran inculca en muchos
de sus cnones  captulos preceptos que desde los tiempos mas remotos
vienen puestos en prctica en los monasterios espaoles[436], y que los
monges de otros paises de todo punto abandonaron. As pues, no te
parecer temeridad, mi buen lector, el suponer que los monasterios de
que vamos tratando, los principales al menos, como el Tabanense, tan
encomiado por la esplendidez con que habia sido fundado, fuesen en su
fisonoma arquitectnica general semejantes  los que fuera de Espaa
alcanzaban por aquellos tiempos mas fama de observantes, edificados
tambien en la aspereza de las montaas. Puede decirse de los monasterios
benedictinos de Europa en los siglos medios lo que de sus monges: todos
eran iguales, sin mas diferencias que las dimanadas de los respectivos
usos y necesidades de los paises en que se establecian. Lo mismo que
podia variar en cada nacion el color del hbito, porque S. Benito no
habia determinado color ninguno, podia tambien y debia forzosamente
variar la arquitectura de los edificios, ya por su mayor  menor nmero
de oficinas, ya por los materiales con que fueran construidos, ya
finalmente por el estilo artstico peculiar de cada pais. Pero en lo
sustancial habia completa uniformidad: todos los monges benedictinos
llevaban escapulario y cogulla: que en esto consiste lo esencial del
hbito; del mismo modo todos los monasterios, fuesen grandes  pequeos,
tenian su distribucion interior, sus oficinas y departamentos, adecuados
 las prescripciones inviolables de la regla[437]. A falta de
intrpretes de esta regla que nos hayan legado un recuerdo grfico de
los monasterios de la Btica en el noveno siglo, citaremos las palabras
con que el captulo general del Cister, que redact la constitucion
definitiva de la rden en 1119, formul lo relativo  la disposicion
material de los monasterios restituidos  la fiel observancia de la
regla primitiva. El monasterio se construir (dice esta obra maestra de
organizacion monstica) de modo que reuna si es posible en su recinto
todas las cosas necesarias: agua, molino, huerta, talleres para los
diferentes oficios,  fin de que los profesos no tengan que salir
fuera... Habr alqueras y cortijos en las tierras de la abada, y el
cultivo de estas estar  cargo de los hermanos _conversos_ (
novicios)... Esta constitucion se observa escrupulosamente cumplida en
la edificacion del convento de Claraval, cuyo entendido arquitecto supo
reunir,  una comunicacion fcil con el esterior del monasterio, para el
buen servicio de sus oficinas, una clausura completa para los religiosos
profesos. Al mismo tiempo destin un lugar muy principal al pasto
espiritual y literario de la comunidad, rodeando uno de sus claustros
con la biblioteca, las celdas de los copistas, el salon donde se
discutian las tsis teolgicas, etc.; y para recordar  los monges que
no debian vanagloriarse por tener dotes y talentos que les hicieran
sobresalir entre sus hermanos, situ la enfermera y el departamento de
los ancianos, en quienes la edad y los trabajos enervan todas las
facultades del alma y del cuerpo, inmediatos al centro intelectual de la
comunidad. Las necesidades materiales de la vida estaban representadas
en los graneros, cillereza, molinos, cocinas, etc.; estas oficinas se
hallaban prximas al claustro, pero fuera de clausura. Junto  la
iglesia estaba el claustro, con todas las dependencias necesarias para
los profesos. Las mquinas, hornos, alqueras, establos, talleres para
los artesanos, y demas objetos de la industria y de la agricultura,
ocupaban un primer recinto fuera de la clausura monacal, sin simetra, y
segun la disposicion particular de la localidad. Este vendria  ser sin
duda alguna el repartimiento interior de los monasterios de religiosos
en la tierra de Crdoba, sin mas diferencia en los dplices,  de ambos
sexos, que la que se colige de la necesidad de mantener  las religiosas
en una incomunicacion completa respecto de los monges, sin estorbar sin
embargo el acceso del templo  estas, y el del monasterio de mujeres 
los que estaban autorizados para acercarse  ellas. Y que era as en
efecto lo persuade la perfecta similitud que se advierte entre los
monasterios de todos tiempos mas afamados por la escrupulosa observancia
de la regla del santo fundador. Tmese el plano de cualquier abada
reformada, cluniacense  cisterciense, trcense en su iglesia dos coros,
uno  un lado y otro  otro, y en comunicacion con los mismos dos
claustros, uno para hombres y otro para mujeres, con sus
correspondientes dormitorios, refectorios, captulos, enfermeras,
hospederas, cocinas y lo demas necesario para el servicio corporal y
espiritual de cada clausura; establzcase una division de altas y
gruesas paredes entre ambas casas, poniendo los puntos de comunicacion
entre una y otra bajo la vigilancia y custodia del abad y de sus
delegados; agrguense al recinto general aquellas oficinas en que se
emplean monges solos, sin acceso para las religiosas, que son todas las
que requiere la administracion y gobierno econmico de ambas
comunidades, los graneros, los depsitos de las prestaciones decimales,
las huertas, molinos, establos, habitaciones de criados, etc.; y se
tendr aproximadamente la planta de uno de los principales monasterios
de Crdoba del tiempo de S. Eulogio, como el Tabanense  el de
Peamelaria. Diferirn uno de otro en la arquitectura de su alzado, en
su aspecto esterior y parte decorativa: y esta diferencia depender del
estilo dominante en cada region, en cada siglo. El monasterio
cluniacense ostentar la riqueza del gusto occidental generalmente
denominado _bizantino_; el cisterciense ofrecer una gran sobriedad de
ornato, _una iglesia sumamente sencilla, con esclusion de todo gnero
de pintura  escultura, sin vidrieras de color, sin cruces ni adornos en
ellas, sin torres de grande elevacion ni cosa alguna que forme contraste
con la simplicidad y humildad de la regla_;[438] el monasterio
cordubense, como fundado por descendientes de visigodos apegados  las
prcticas y tradiciones de la arquitectura latina que usaron sus
mayores, y dciles sin embargo al contagio del modo neo-griego y
arbigo-bizantino, y poblado por monges cuya fidelidad  la santa regla
primitiva se citaba como modelo y provechoso ejemplo en los dominios de
los reyes cristianos, presentar ese mismo estilo mixto cuyos caractres
generales hemos sealado tratando de las baslicas mozrabes de la
ciudad. Vernse en l arcadas sin arquitrabes, puertas cuadrangulares y
ventanas de plena cimbra, portaditas sencillas y galanas con su dintel
recto, su arco de medio punto encima y su tmpano ligeramente decorado;
alguna que otra imitacion del arte oriental; como el arco de herradura,
la pequea cpula sobre pechinas, los ajimeces, los ladrillos
barnizados, las molduras y cenefitas de pometados, puntas de diamantes y
flores de loto, los capiteles de forma cbica, etc. Aquella puerta que
nos dice S. Eulogio se dej abierta por descuido despues de los
maitines el monge que cuidaba de la clausura de las religiosas en el
monasterio de Peamelaria, y por la cual se evadi Sta. Pomposa para
volar al martirio, sera sencillamente una puerta con arco de ladrillo,
y si era, como parece regular, la que conducia del convento de mujeres
al coro de la iglesia, tendria  lo sumo algun adorno sencillo esculpido
en su dintel, realzado tal vez con vivos colores. Aquella ventana donde
se asomaba segun nos refiere el mismo santo la venerable abadesa Isabel
en el monasterio Tabanense para avisar la llegada de nuevos huspedes 
peregrinos, podria ser quizs un ajimez con su esbelta columnilla de
jaspe y sus dos arcos  la manera sarracena, puesto que consta por las
muchas reminiscencias arbigas con que los religiosos prfugos de
Crdoba matizaron y embellecieron la severa arquitectura de Asturias y
Leon, que no repugnaban los ejemplares monges mozrabes, racionales en
todo, las novedades que con ventaja para el arte y sin significacion
alguna moral habian introducido sus dominadores.

Para completar este bosquejo ser bien dar una ligera idea de la devota
gente que poblaba estas santas casas, de su modo de vivir, de sus usos y
sus trages, cindonos, como la ndole de nuestro trabajo lo requiere, 
la parte grfica y pintoresca de la veneranda regla, y dejando srias
investigaciones sobre la disciplina religiosa para los escritores de
historia eclesistica: que por cierto, y sea dicho de paso, tienen mas
mplios y abundantes fundamentos que nosotros los amantes de las
antigedades artsticas, para desenvolver sus elucubraciones. No vamos
por lo tanto  sacar  luz una nueva edicion de la regla de S. Benito y
de los captulos del concilio de Aquisgran; vamos solamente  trazar con
rasgos caracteriscos una breve filiacion de los valientes soldados de la
hueste benedictina, y solo por lo que interesa el saber qu especie de
vida interior hacian bajo su santa bandera, aquella animosa monja que
burlando la vigilancia del convento fu por entre las nocturnas
tinieblas atravesando montaas, bosques, peligrosos barrancos, hasta
llegar con el alba  la corte sarracena; aquella otra venerable abadesa,
que salia  la ventana del muro divisorio entre las dos clausuras del
monasterio Tabanense, para ver de agasajar  Jesucristo en la persona de
sus pobres despues de haber gastado su gran patrimonio en fundar aquella
casa; toda aquella legion de mrtires en suma, arriba mencionada, que en
los perodos de persecucion, y como por secciones, iba bajando de la
Sierra  la orgullosa corte de los Amires  fortificar con su sangre los
retoos de la cruz que presumian estirpar los infieles. Aquellos santos
varones, pues, aquellas respetables matronas, devotas vrgenes y nios
ofrecidos, descendientes la mayor parte de nobles familias godas, como
de sus meros nombres se colige, vivian todos, sin distincion de sexos ni
de cuna, entregados  la oracion y meditacion,  las obras de caridad,
al cultivo de la inteligencia,  los trabajos manuales que la regla
prescribe, en los cuales no habia para los profesos de mas ciencia,
virtud y nobleza, exencion de trabajos serviles[439] dentro de la
clausura. Habitaban en celdas desnudas de todo aparato, vestian los
monges de negro[440], con tnica, escapulario y cogulla[441], las monjas
con tnica tambien negra, y velo del mismo color,  encarnado,
simbolizando, bien la tristeza del destierro en que el alma consagrada 
Dios vive en este mundo, bien su continua disposicion  dar la sangre
por Jesucristo. Los monges profesos llevaban coronas de cerquillo lo
mismo que los presbteros, y la barba crecida como los demas cenobitas y
ermitaos; pero los novicios  confesos no llevaban corona hasta que
pasaban  profesos[442], ni tampoco capilla; as como no usaban velo
las vrgenes hasta que en alguno de los dias solemnes marcados al efecto
se lo daba el obispo pronunciando ellas sus votos. Levantbanse  las
dos de la noche  rezar maitines y laudes, y despues no se volvian 
acostar, sino que se empleaban en la oracion, la meditacion y el
estudio; dormian vestidos, y solo se les permitia al acostarse mudar de
calzado: en el refectorio se les servian nicamente dos viandas, que
eran frutas  verduras, y pescado, para que el que no pudiese comer de
la una comiese de la otra; prohibaseles absolutamente el uso de las
carnes[443], y en cuanto  la bebida, que era el agua pura, regia una
costumbre muy digna de ser observada: solo cuando habia obras  ayunos
estraordinarios, se les consenta beber entre comidas, y entonces,
reunida toda la comunidad antes de entrar al rezo de las _completas_,
daba el abad su bendicion, y el que tenia sed, bebia. Ayunaban todos los
mircoles y viernes del ao, adems de hacerlo en las pocas sealadas
por la Iglesia  todos los fieles, y el ayuno no les eximia del trabajo
corporal y obras de manos, ni de la lectura acostumbrada. No era el abad
preferido  ninguno de sus sbditos ni en la comida, ni en la bebida, ni
en la cama, ni en el vestido. Solo cuando sobrevenian huspedes de mucho
respeto y calidad, le era permitido comer con ellos fuera del
refectorio; pero las pequeas distinciones de esta especie estaban mas
que compensadas en beneficio de la humildad cristiana, porque ese mismo
abad que gobernaba la comunidad y podia castigar  los monges rebeldes 
viciosos, y ante el cual se prosternaba el castigado hasta tocar con su
frente el suelo, cubrindose con la cogulla en seal de confusion, ese
superior respetado y temido lavaba y besaba imitando  Jesucristo los
pis  sus subordinados en el dia solemne que consagra la Iglesia  esta
conmemoracion conmovedora. Tampoco para envanecerlos y exaltarlos, sino
para que se les denotase amor y reverencia, queria S. Benito que los
monges al llamarse unos  otros hiciesen preceder sus nombres de
apelativos afectuosos y respetuosos: los mayores debian llamar  los
menores _hermanos_ (_fratres_), los menores  los mayores _padres_
(_nonnos_); todos ellos al abad _seor y maestro_ (_dominus et
magister_). Los pobres tenian como declarado en la regla de S. Benito un
derecho que por su singularidad merece mencionarse: para que no les
faltase alimento, estaba terminantemente prohibido que ningun monge
cediese  otro parte de su comida  cena; de esta suerte, las sobras que
dejaban los desganados  de estmago pequeo llegaban intactas  los
mendigos que socorria el monasterio. La regla del silencio se observaba
con toda escrupulosidad: cada religioso se ocupaba en su celda en la
oracion y meditacion,  en el estudio; los no profesos se dedicaban 
las faenas de la labranza y del cultivo; la comunidad solo se reunia en
el coro, en el refectorio, en el captulo y en las aulas. Durante las
refacciones de comida y cena se lea; en ninguna parte del monasterio y
 ninguna hora habia bullicio, y para desterrarlo completamente, las
escuelas en que enseaban los monges doctos estaban fuera de los
edificios claustrales, y las aulas que habia dentro de ellos eran solo
para los educandos del convento.

Exaltada nuestra imaginacion con estos recuerdos, cuando recorriamos
aquella fragosa y pintoresca Sierra de Crdoba, que hoy siguen
santificando con su vida ejemplar los humildes _hijos del Yermo_; al
sealarnos con el dedo nuestro complaciente guia alguno de los lugares
matizados de ruinas donde la piadosa tradicion ve los devastados solares
de los antiguos monasterios benedictinos, creimos muchas veces percibir
el tnue taido de una modesta campanita entre el blando susurro de las
auras y de los arroyuelos, con que lloran hoy su soledad aquellas
montaas que casi nos atreveramos  llamar _sagradas_. Figurbasenos
que aun hallaramos en pi alguna de aquellas santas casas: que en ella
bamos  sorprender, usando del derecho de hospitalidad,  fuer de
fatigados peregrinos,  la pequea comunidad rezando sus horas;   ser
agasajados como lo habian sido all muchos en otros tiempos, vinindonos
 la memoria de contnuo aquella preciosa pintura que hace S. Eulogio de
la vida de los monges de S. Zacaras de Navarra[445]: _resplandecen
como estrellas del cielo con mritos de diferentes virtudes, unos de una
manera, otros de otra. Florece en unos la caridad perfecta que desecha
todo temor;  otros engrandece la humildad; otros con cuidado se
ejercitan en recibir  los peregrinos y huspedes, y condescienden con
la voluntad de los que llegan de nuevo, como si Cristo se inclinra 
ser recibido en su hospedera._ Oh vida dulce y tranquila!
esclambamos: oh deliciosa soledad silvestre, morada nica en que
descansa con placer el ocupado pensamiento del viajero de lejanas
tierras, mientras encomienda  tus vagarosas auras, embalsamadas al
contacto del azahar y de la madreselva, los suspiros que le arranca su
amada familia ausente! Y ahora que restituidos al hogar domstico
escribimos aquellas impresiones, trayendo  la memoria aquellas punzadas
de melancola por la ausencia de la esposa y de los hijos, que tenemos
ya  nuestro lado, volvemos  esperimentar una suave tristeza de no ver
ms lo que entonces vimos. Oh mezquina condicion de la humana criatura,
nunca del todo satisfecha! Como si aquellos monasterios durasen todava;
como si pudiramos aun ver por all la figura de aquel santo sacerdote
que los visitaba y edificaba  todos; espiarla trepando hcia ellos por
las mismas trochas y senderos que nosotros recorrimos, y perderse como
una mota negra[446] entre aquellos carrascales y encinares, ensendonos
el camino  todas las santas casas de la Sierra; dulenos no haber
fijado nuestro albergue entre aquellas montaas de tan magnficos
horizontes;  internndonos con la mente hasta la horrible soledad y
montuosa aspereza donde estuvo edificado el famoso monasterio
Armilatense, cuyas ruinas retrata todava en su impetuoso nacimiento el
Guadamellato, dirigimos  los gloriosos santos formados en sus claustros
aquella misma salutacion afectuosa de Carlomagno  Paulo Dicono, monge
de Monte Casino.

    Hic celer egrediens, facili mea charta volatu,
    Per sylvas, colles, valles quoque proepete cursu:
    Alma Deo cari Benedicti tecta require.
    Est nam certa quies fessis venientibus illuc.
    Hic solus hospitibus, piscis, hic panis abundat.
    Ltus amor, et cultus Christi, simul omnibus horis.
    Pax pia, mens humilis, pulchra, et concordia fratrum.
    Dic patri el sociis cunctis, salvete: valete: etc.[447]

Mas, ay! que esta grata vision retrospectiva va  concluir con un
espectculo terrible y sangriento; porque la vida del monge del siglo IX
no era, como vulgarmente nos figuramos, una srie bonancible de gozos
espirituales y prosperidades terrenas. Muy halageo es sin duda,
despues de domado el mpetu de las pasiones, vivir lejos del bullicio de
la capital, conversar con Dios en medio de esa agreste soledad,
solazarse inocentemente  la orilla de ese rio, sorprendiendo entre las
espumosas ondas que se quiebran en los peascales  los incautos
pececillos... Pero y si llega un dia en que un rey poderoso decrete la
persecucion y el esterminio de todos los cenobitas?... Pues ese temido
instante llega en efecto. Porque la cristiandad est en dias de prueba,
y como frrea tenaza la estrechan por el norte y mediodia los brbaros
normandos y los sarracenos. La Europa entera est humeando con
monasterios incendiados y sangre de mrtires: Gante, Amiens, Arras,
Corveya, Cambray, Tarvana, y cuanta tierra riega el Escalda, forman ya
una inmensa hoguera! Los mismos estragos manchan con sangre y calcinados
escombros la corriente del Rhin: los soberbios claustros erigidos por el
emperador Lotario quedan en el espacio de tres dias convertidos en
intiles ruinas. La Francia ve aterrada cundir la devastacion por toda
la Neustria: Suesion, Noviomago, Lauduno, Reims, son envueltas en la
sentencia de esterminio que provocan los templos y monasterios. Caen
desplomados los fuertes muros de S. Salvador de Prumia, de S. Martin de
Turs, de las mas insignes abadas francesas... Si esto hacen los
brbaros inciviles del norte, cmo esperar mas clemencia de los
brbaros cultos de oriente y mediodia, que asuelan ya el reino de
Npoles y Sicilia, que incendian  Monte Casino,  S. Plcido de Mesina,
 S. Vicente de Vulturno, pasando  cuchillo  sus indefensos moradores?
Ah! Tambien en la trabajada Espaa suena de un confn  otro la
tremenda voz esterminadora: las tropas del altivo Muhammed entran con
espada en mano en el suntuoso monasterio de Cardea, y al salir de l
dejan en sus pavimentos doscientos cadveres de mrtires!... Qu
repentino rumor sube  la montaa desde la llanura, turbando la paz de
los santos claustros confusos gritos de destruccion y muerte? Son
tambien soldados y verdugos de Mohammed los que trepan hcia ellos
armados de fuego y hierro. La Sierra de Crdoba, un momento h
silencioso teatro de santos y ordenados ejercicios, se estremece toda
con los clamores de los monges que huyen despavoridos, de las vrgenes y
matronas que se apian desaladas en los coros, de las turbas de
mozrabes que, precediendo  los implacables muzlimes, buscan asilo en
lo enmaraado de los bosques y en las cavernosas breas. Vuelvo la vista
 la ciudad, magestuosamente asentada en medio de la campia, y cuyos
edificios claramente distingo; y no veo ya descollar en ella las
modestas torres de las parroquias nuevamente erigidas. Veo por el
contrario alzarse nubes de denso polvo en algunos parages de la
Ajarqua. La satnica obra de destruccion ha comenzado; publcase ya en
la montaa con furibundas amenazas el feroz decreto llevado  cabo en
las parroquias; y dentro de pocos dias los mas afamados cenobios, el
Armilatense, el Tabanense y otros, no ofrecern  nuestra vista mas que
humeantes ruinas, y sangrientos despojos de mrtires inmolados en ellos!

Segun el edicto del tirano debieron derribarse todas las iglesias
edificadas en tiempo de los rabes, y en las baslicas de la ciudad
erigidas mas de trescientos aos atrs, demolerse todas las adiciones
modernas[448]; pero Dios no consinti que esto se cumpliese  la letra.
El monasterio de la Peamelaria subsisti  pesar de la furiosa
destruccion de que fu teatro la Sierra[449], y con l permanecerian
tambien en pi otros de menos importancia. Sin embargo, la grande
afliccion y tubracion de los mozrabes empezaba realmente por este
tiempo. Porque  la ruina de los templos y monasterios acompaaron ahora
aquellas enconadas persecuciones de los mismos cristianos apstatas de
que dejamos hecho mrito; aquellos concilibulos prohibiendo declarar la
f; los padecimientos de Sanson y de Eulogio, de todos los mrtires
mencionados por ellos en estos aos, y de otros infinitos de quienes no
hicieron memoria: puesto que el mismo santo doctor dice que eran tantos
los que se ofrecian al martirio, que los infieles pedian  los
cristianos los contuviesen, y que era tan universal el fervor de padecer
por Cristo, que hasta los prvulos se ofrecian al cuchillo de los
verdugos.

Muchos que escaparon de Crdoba con vida fueron  darla por Jesucristo
algunos aos despues en los dominios de los reyes cristianos,  manos de
los mismos muzlimes cordobeses. Este fin alcanzaron en 883 en el
monasterio de Sahagun todos los religiosos prfugos que all vivian
refugiados bajo el abad Walabonso, de resultas de una entrada  sangre y
fuego que hizo Almundhyr en los dominios cristianos[450]. Hasta diez
aos despues[451], en que padece martirio Sta. Eugenia[452], no volvemos
 ver sangre de mozrabes derramada en Crdoba. De all  poco (en 925)
muri por no mancillar la flor de su pureza el santo nio Pelayo, que el
obispo Hermoigio, con mas amor de s mismo que buen consejo, habia
dejado  Abde-r-rahman III en rehenes para rescatarse del cautiverio
despues de la rota de la Junquera. Por las actas referentes  este
inocente mrtir sabemos que las baslicas de S. Gins y S. Cipriano
subsistian en su tiempo, puesto que en el cementerio de la una fu
sepultado su cuerpo, y en el de la otra su cabeza.

Como por un vergel encantado que se representa en sueos, donde se hunde
el pi de trecho en trecho, as discurre la imaginacion por la
maravillosa y singular historia de estos tiempos. An-nasir, Al-hakem,
Almanzor, poseen para los mseros mozrabes la magia de Circe:
alucnanlos con el esplendor de su cultura, y cuando mas desprevenidos
estan los aterran con sentencias de muerte. Bajo sus reinados acontecen
la solemne embajada del Gorziense, aquellas legacas y comisiones de
prelados, como las de los obispos Ermenhardo, Juan, Recemundo, Dudo,
etc., entre los califas y los emperadores de Alemania y Constantinopla,
en que el arte y sus bellezas figuran tanto; aquellos agasajos contnuos
entre infieles y cristianos, en que se comercia por una parte con las
santas reliquias de los mrtires, haciendo alarde de civilidad y
tolerancia; aquel incesante acudir de los cristianos  la corte de los
califas,  la nueva Atenas, buscando la salud[453], buscando alianzas y
proteccion[454], buscando la luz de las ciencias y de las artes[455];
aquel interminable despuntar de genios en todos los ramos del humano
saber,  quienes aun hoy el mundo venera: hechos todos de que hemos dado
ligera noticia al lector en el discurso del captulo precedente. Pero 
vueltas de tan sorprendentes espectculos, los dejan helados de espanto
hacindoles ver que el odio al nombre de Cristo es en ellos
inextinguible. A los seis aos de la decolacion del nio Pelayo, padecen
martirio Vulfura y Argentea[456]; luego Almanzor, que como violento
torbellino penetra cincuenta y dos veces por los dominios de la Espaa
catlica, llena las mazmorras de cautivos cargndolos de pesadas
cadenas[457]; por ltimo,  impulso de su desprecio altanero y cruel
perecen en tenebrosas crceles el ejemplar Domingo Sarracino y sus
compaeros.

A la historia de Crdoba mozrabe pertenece aquella famosa prision de D.
Gonzalo Gustios, padre de los malhadados Infantes de Lara, que, aunque
omitida por los principales historiadores, se confirma por la Crnica
General, los romances populares y la tradicion. En uno de los mas
suntuosos edificios de la Almedina, no lejos de los reales alczares,
gime encarcelado el buen seor de Salas, vctima de una infame traicion
urdida por su cuado Rodrigo  Ruy Velazquez, el cual con una falsa
carta de albricias le mand  la corte de Hixem para que fuese
degollado, mientras sus siete hijos perecian en la celada que tambien
les tenia dispuesta. Los Infantes de Lara, generosos y confiados como su
padre, se dejan conducir  la frontera enemiga por el traidor que los
entrega, y all abandonados por l  un numeroso ejrcito de infieles,
pelean varonilmente en el campo de Albacar[458], vendiendo caras sus
vidas. El desdichado D. Gonzalo Gustios recibe en tanto lisonjeros
agasajos de Almanzor y de sus allegados: la hermana del prepotente
hagib, vencida de sus atractivos, le visita en su prision con frecuencia
hacindose recatadamente acompaar de sus esclavas; y de este amoroso
comercio, cuyas dulzuras ilcitas va  castigar inexorable el cielo,
nacer un famoso bastardo[459], cuya historia no entra en nuestro
cuadro. Est el ilustre prisionero sentado  un banquete  que le
convida el magnate sarraceno... Dgalo mejor el romance.

    Y despues de haber servido
    mil manjares  su usanza,
    dice el rey:[460]--Gonzalo amigo,
    un costoso plato falta.

      *       *       *       *       *

    En esto vino una fuente
    que cubria una toalla,
    y en ella siete cabezas,
    de aquel tronco muertas ramas.
    Mira la fuente Gonzalo,
    y dice:--Ay, fruta temprana!

      *       *       *       *       *

    Mas, ay mis hijos, que son
    mis preguntas escusadas,
    que con sangre viene escrito
    que es Rodrigo y Doa Lambra.

Aun existen en Crdoba la calle y casa donde pas este tremendo drama;
llmanlas _de las Cabezas_, y dicen tomaron este nombre por dos
arquillos que all se ven todava, en los cuales pusieron las cabezas de
los desgraciados Infantes, _mal trofeo de tan infame victoria_[461].

Muerto Almanzor palidece para los muzlimes el astro de la fortuna, y la
suerte de los mozrabes pasa alternativamente de la cumbre de la
esperanza al abismo del desconsuelo. El conde de Castilla D. Sancho, D.
Ramon, conde de Barcelona, el rey cristiano que conquist  Toledo,
plantan sucesivamente sus reales sobre Crdoba: lo mismo hacen los
rgulos sarracenos rebeldes al legtimo califa; con lo cual los
estenuados cristianos cobran aliento. Ya el conde D. Fernando Gomez saca
de la ciudad, que todo el orbe catlico mira como el mas glorioso
panteon de mrtires despues de Roma, las preciadas reliquias de dos
insignes santos[462], sin que osen estorbarlo los islamitas; ya D.
Alfonso VI en 1108, por vengar la muerte de su hijo D. Sancho en Ucls,
hace quemar  las puertas mismas de la orgullosa corte  su gobernador
Abdalla con otros veintidos capitanes,  quienes logra envolver en una
batalla, y obliga  los pobladores  que le entreguen mil y setecientos
cautivos cristianos, con todo lo que pertenecia  los almoravides sus
auxiliares. Ya entra D. Alonso de Aragon en Andaluca (ao 1125), con
tan poderoso ejrcito, que la mayor parte de las familias mozrabes de
Crdoba se pasan  su campo juzgndose en l seguras. Ahora s que es
lamentable la condicion de los cristianos que no abandonan sus hogares!
Despojados de sus bienes, perseguidos, azotados, encarcelados,
martirizados de mil modos, desterrados al Africa, ven consumarse la
dolorosa estincion de la ley evanglica en Andaluca si el soplo
vivificador de Dios no la reanima. Ocultan presurosos sus sagradas
reliquias, las santas imgenes que veneran[463]. Cuntos en esta
sangrienta tragedia alcanzaron la palma del martirio! Sus saudos
enemigos empiezan  destruirles los templos que las anteriores
persecuciones habian respetado: algunos convierten en mezquitas  en
sinagogas. Un mahometano poderoso y sus parciales llaman  D. Alfonso el
emperador contra Ben-Ganyah, ofrecindole vasallaje; as queda en
suspenso (ao 1146) la ruina de la iglesia mozrabe cordobesa.
Ben-Ganyah es vencido: el emperador castellano entra triunfante en la
ciudad de tantos amires: d un gobernador  alcalde  los cristianos
para que sean regidos con justicia segun sus propias leyes[464]. Mas
ay, que los jactanciosos nazarenos han violado el gran templo del Islam
atando  sus columnas sus fatigados caballos y poniendo sus atrevidas
manos en el sagrado _Mushaf_! As que el castellano vuelva la espalda
pagarn aquella insolente profanacion los cristianos cautivos[465]; y
los caballeros de ese altivo emperador que puedan ser atraidos bajo un
falso seguro, sern cargados de cadenas! Pero el castellano irritado se
apresta brioso  castigar el infame perjurio de Ben-Ganyah; muchos
prncipes de la cristiandad, muchos condes y seores se le agrupan en
torno: sus huestes cubren la campia; el fragor de sus armas atruena la
vecina sierra. El musulman por su parte llama en su auxilio  los
fanticos y furibundos Almohades.

Antes que los formidables ejrcitos de africanos se lancen al Estrecho,
habr el perjuro reconocido segunda vez por su rey y seor al de
Castilla (ao 1150); mas al retirarse este nuevamente cargado de botin
ante la siniestra nube que cierra por el mediodia, los infelices
cristianos de Crdoba, abandonados  la barbarie de sus ltimos
opresores, se irn paulatinamente dispersando como leves yerbecillas que
marchita y arrebata la asoladora tempestad.

[Illustration]




Captulo cuarto.

_Panorama de Crdoba en su estado actual._


Voy ahora, lector amigo,  desarrollar  tu vista los varios cuadros del
panorama que hoy la ilustre Crdoba presenta.

La antigua reina del Guadalquivir, que ya solo cobra de este gran rio el
tributo de sus aguas sin cansarle con sus bajeles, se ofrecer  tus
ojos como un mayorazgo arruinado que pasa la vida en magestuosa holganza
instalado en su espaciosa casa solariega, de cuyas paredes penden
empolvadas, desgarradas y descoloridas tapiceras, en otro tiempo
magnficas, y entretenido con los ahumados retratos de sus abuelos
mientras las goteras acaban de arruinar sus artesones, y en tanto que
sus tierras yacen abandonadas  la cizaa,  la oruga y  la langosta.
Sube conmigo  esa enhiesta torre[466] y mira  tu alrededor:  tus pis
un gigantesco templo;  tu frente un caudaloso rio, ya despojado de las
frondosas alamedas de sus orillas;  tu derecha tristes reliquias de
suntuosos alczares derruidos;  tu izquierda una dilatada y heterognea
aglomeracion de edificios de todas las pocas, partidos en dos grandes
secciones por una larga y anchurosa via que marca las sinuosidades de
una antigua muralla divisoria, en la que descuellan  trechos algunos
torreones mutilados, ltimos centinelas heridos de una hueste
esterminada. Esa espaciosa via es la calle de la Feria, arteria
principal de la industria y comercio de la antigua Crdoba, hoy sin
sangre apenas. Entre ese singular compuesto de todas las edades,
divisars en miserables callejas y en plazoletas de forma irregular,
casas no pocas que por sus soberbias fachadas merecian,  no estar hoy
la mayor parte desiertas, el envidiado nombre de _palacios_; portadas
elegantes del estilo del _Renacimiento_ con esbeltas columnas estriadas
y medallones de gran relieve; graciosos ajimeces en paredones
carcomidos; altas galeras de areas arcadas moriscas sobre edificios
restaurados con brbara simplicidad, sin una imposta, sin una faja, sin
una moldura, con agujeros cuadrangulares por ventanas, y de arriba
abajo enjalbegados; casuchas miserables con magnficos fragmentos de
jaspe y mrmol embutidos en sus sarrosos tapiales:--all un soberbio
capitel corintio sirviendo de piedra angular,--all un hermoso fuste de
granito haciendo de escalon en un umbral,--acull una basa de esttua
romana puesta como sillar  pesar de la borrosa inscripcion denunciadora
de su antiguo y noble empleo:--y esto  cada paso, en cada esquina, en
cada calle. Vers tambien como en posicion alegrica dos grandes
edificios, S. Francisco y S. Pablo, situados en lnea en frente de la
Ajarqua,  guisa de paladines del cristianismo en avanzada contra los
errores que simboliza la Almedina. Eran conventos poderosos: hoy se
alberga en el uno como vergonzante la suprema autoridad poltica y
gubernativa de la provincia; el otro, medio arruinado, no tiene mas
morador que un pobre sillero, al cual le viene tan grande la regia
clausura, que como corrido de su pequeez dentro de ella, se ha bajado 
un rincon de su inmenso patio  teir sus palos y tejer sus eneas. Si
paras la atencion en las humildes fbricas que de trecho en trecho
despuntan, unas con torres, otras sin ellas, asomando sobre las
techumbres circunvecinas sus denegridas fachaditas angulares, cul con
un santo en su vrtice, cul con una simple cornisilla de canes, cul
entre dos robustos estribos, pero todas con su gran claraboya como el
ojo nico de los cclopes, facilmente reconocers, aunque algo
disfrazadas, algunas de las baslicas mozrabes de que te he hablado en
el anterior captulo. El clero parroquial ha carecido de medios para
enmascararlas con fachadas greco-romanas  churriguerescas. Feliz
pobreza, que nos las ha conservado libres de columnas panzudas y
guirnaldas de piedra! A tu espalda se dilata formando cien tortuosas
calles y otros tantos callejones la parte mas alta de la ciudad: en ella
habia repartido la arbiga dominacion setecientas mezquitas con sus
alminares, novecientas casas de baos, muchsimos mercados, bazares,
zocos, talleres, fbricas, posadas; pero de tan portentosa grandeza no
existe hoy ni la huella. Do quiera que vuelvas los ojos hallars en suma
fachadas sin viviendas, entre cuyos sillares brotan el musgo y la malva,
por cuyas ventanas pasan revolando los pjaros amantes de las grandes
ruinas; monasterios inhabitados, templos desiertos, plazas donde crece
la grama, calles  todas horas silenciosas, mercados donde no se
trafica, talleres donde no se trabaja, tiendas donde no se vende; una
poblacion en fin inactiva, dormida, mermada, pobre, privada de las
delicias de la cultura islamita, divorciada con las dulzuras de la
progresiva civilizacion cristiana, y marcada con el estigma de una
dolorosa decadencia material y moral[467].

Tiene un no s qu la holgazanera que  primera vista se confunde con
la dignidad; pero, sea  no holgazana, es indudable que la moderna
Crdoba arrastra con decoro los girones de la toga pretexta romana, del
tirz musulman, y de la cota espaola. Contenta con los timbres
heredados, los deja subsistir hasta que se le caen  pedazos: no aspira
presuntuosa  sustituir al arte monumental de los tiempos que fueron
otro arte nuevo; y sin embargo no vive sin arte como otros pueblos.
Conserva hoy cuidadosa sus lpidas latinas, sus reliquias arbigas, sus
edificios ojivales: bien quisiera ella tener medios para realizar
empresas mayores; pero como caballero pobre se pasa con digna
resignacion sus hambres sin pedir  nadie prestado. Cuando necesita un
edificio lo labra  la antigua usanza, haciendo en sus patios graciosas
y esbeltas arcadas sobre bien torneadas columnillas decoradas con
capiteles moriscos; y no incurre en plgios inspidos y de mal gusto, ni
comete el crmen de copiar la irracional arquitectura de la coronada
villa de Madrid[468].

Salve, pues, noble y magestuosa cuna de Lucano, de los Snecas, de
Osio, de Averroes, de S. Eulogio, de Juan de Mena, del Gran Capitan, de
Morales, de Gngora, de Cspedes, de tantos insignes varones! Insprame
con las memorias de tu pasada grandeza para descubrir  mis lectores en
cuadros verdicos, aunque fugaces, el sumo inters histrico que en s
llevan algunas de las reliquias que cubren tu suelo.

_La muralla y sus puertas._ Esos muros que cercan la ciudad,
fortalecidos  trechos con gallardas torres, cilndricas unas, cuadradas
otras, y algunas ochavadas, fueron obra de muchos siglos, pero toda de
sarracenos y cristianos; de los romanos quedarn quiz cimientos. Lo mas
notable en ellos son las puertas, y algunas torres desviadas de la
cerca, y unidas  ella con pasadizos, que los rabes solian construir en
vez de baluartes para seorear mejor la muralla, y que luego
construyeron tambien los cristianos[469]. Son principalmente dignas de
observarse, la puerta _de Sevilla_ por la elegancia de su labor
almohadillada; la _de Almodovar_ por lo bien que se marca en ella la
diferencia entre la obra morisca y la renovacion hecha despues en la
parte alta del muro; la puerta _del Osario_, obra de la reconquista,
edificada segun la manera comun de la edad media con dos robustas torres
que la flanquean; la puerta _de Colodro_, clebre no como obra del arte,
sino por haberle dado su nombre el valiente almogavar que con Benito
Baos escal el muro de la Ajarqua dando ocasion  que ganaran esta
parte de la ciudad las huestes de S. Fernando; la _de la Misericordia_,
llamada antes _puerta Escusada_ por cierto dicho oportuno del rey moro
que perdi  Crdoba, conservado por la tradicion[470]; la _del Sol_,
antes _puerta de Martos_, y en tiempo de romanos puerta _Piscatoria_,
famosa por haber sido la primera que se abri al adalid Domingo Muoz y
 los capitanes Argote y Tafur, en aquella noche oscura y lluviosa en
que los dos terribles almogavares nombrados, y otros bravos, precedidos
de sus guias, iban recorriendo en silencio como indignadas sombras toda
la muralla oriental, sus torres y puertas, degollando  los centinelas y
guardias muzlemitas[471]. Finalmente la puerta _del Puente_, que se cree
diseada por el clebre Juan de Herrera, y que indudablemente lleva el
sello de su escuela[472] en la severidad y buenas proporciones de sus
cuatro columnas dricas y de su cornisamento. Dos bajo-relieves de
mrito sobresaliente, atribuidos al Torrigiano, ocupan la parte superior
de sus intercolumnios. Donde se halla esta puerta habia en tiempo de los
rabes otra, llamada del mismo modo (_babu-l-kantarah_): la de Sevilla
se denominaba vulgarmente _puerta de los Drogueros_ (_babu-l'-attarin_):
la del Sol llevaba el nombre de _puerta de Algeciras_
(_babu-l-jezirati-l-khadr_). Habia adems otras puertas: la _de los
Judos_ (_babu-l-yahud_); la _de Talavera_ (llamada asmismo _de Leon_);
la _del amir Koreix_; y la _de los Nogales_ (por otro nombre _puerta de
Badajoz_). Qu puertas eran estas? No es fcil ya averiguarlo. La de
Almodovar quizs podr haberse llamado puerta de los Judos, por caer
hcia aquella estremidad el barrio de estos, como lo indica la calle que
aun conserva su nombre. All continuaron morando despues de la
reconquista, y all erigieron recien ganada la ciudad la suntuosa
sinagoga[473] que mand demoler el papa Inocencio IV[474]. All tambien
sufririan la gran matanza del ao 1392.

Al estremo septentrional de la Ajarqua, entre las puertas del Rincon y
de Colodro, se eleva una gran torre de planta octgona, unida  la
muralla por un arco de medio punto, bajo el cual se ve una lpida
borrosa, en que se dice habia una inscripcion por donde constaba haberse
hecho la obra desde el ao 1406 al 1408, de rden del rey D. Enrique
III. Acerca de esta torre circulan diversas tradiciones; pero la mas
vlida cuenta que se labr  costa de un caballero, que, habiendo
asesinado  su esposa, obtuvo del monarca, necesitado  la sazon de
hombres y dinero, la gracia de poder rescatar con ella la pena de muerte
merecida por su crmen.

_El alczar._ El antiguo alczar de Crdoba debia ser un edificio
inmenso,  mas bien un conjunto de varios y magnficos edificios, porque
en su irregular recinto se comprendia todo lo que es hoy palacio
episcopal, alczar viejo y nuevo, caballerizas, y huertas del alczar.
Cae  la parte occidental de la ciudad, teniendo por lmites  levante
la catedral, al mediodia el rio y su ribera,  occidente y norte el
_arroyo del Moro_; y en este sitio estuvo erigida desde la dominacion
romana la principal fortaleza de la ciudad, permaneciendo en los
tiempos sucesivos como baluarte y defensa de la poblacion. Los godos
tuvieron all el palacio de Teodofredo, padre del rey D. Rodrigo; los
rabes se encontraron el palacio construido, y los califas de la casa de
Merwan se instalaron en l. Propensos  poetizarlo todo con misteriosos
orgenes, sus escritores en la edad media le supusieron obra de los mas
remotos tiempos, descubierta casualmente por un antiguo rey, de esos que
como los de los cuentos de las nodrizas no tienen nombre ni poca en la
historia[475]. Pero el diligente y verdico Ibnu Bashkuwal, que le vi
en la poca mas brillante del califado, nos d  entender que se
juntaban en l reliquias arquitectnicas de cuantas gentes habian
dominado la Andaluca desde los persas y griegos. Este historiador, sin
describirlo minuciosamente, habla en general de muchas bellezas
atesoradas en sus salones y jardines por los amires de la dinasta de
los Umeyas, y dando luego razon de sus magnficas entradas, dice as:
Entre las puertas de este palacio, que Dios omnipotente abri para
reparacion de las injurias, auxilio de los oprimidos y declaracion de
justas sentencias, es la principal una sobre la cual campea un terrado
saliente sin igual en el mundo. Esta puerta abre paso al alczar, y
tiene sus hojas revestidas de hierro, con un anillo de bronce de labor
esquisita, en figura de hombre con la boca abierta: obra de mrito
estraordinario que trajo de una de las puertas de Narbona un califa. En
la misma lnea de esta hay otra puerta, llamada _de los Jardines_
(_babu-l-jennan_), y al lado opuesto, en un terrado que domina al
Guadalquivir, dos mezquitas, famosas por los muchos milagros obrados en
ellas, y en las cuales el sultan Mohammed, hijo de Abde-r-rahman II, se
sentaba  administrar justicia  sus sbditos. Las puertas tercera y
cuarta, llamadas _del Rio_ (_babu-l-wadi_) y _de Coria_
(_babu-l-koriah_), daban salida al norte. La quinta y ltima, denominada
_de la Mezquita mayor_ (_babu-l-jam_), era la que se abria  los
califas cuando iban los viernes  la azala de la Aljama; cuyo trnsito
se cubria todo de alhombras[476]. Nada mas sabemos del soberbio alczar
rabe. Qu queda hoy de l? Poco mas que una especie de fortaleza
cuadrada que el rey D. Alfonso XI reform  su manera (denominada hoy
_el alczar nuevo_), y algunos torreones desmochados y ruinosos que se
divisan como perdidos en la grande area desierta que se estiende detrs,
donde ya no es posible conjeturar lo que all existi. Crese que el
palacio episcopal conserva algunos muros de aquel gran palacio: debe
serlo forzosamente el que mira  levante y sirve de fachada, pues hasta
el siglo XVI estuvo unido  la mezquita por medio del pasadizo 
trnsito mencionado[477].

Tenian los alczares unos deliciosos baos, que se surtan del agua del
Guadalquivir por medio de una grande azuda. Esta mquina, sostenida en
un elegante edificio de ladrillo, cuyos restos aun subsisten con el
nombre de Albolafia, en la orilla del rio al pi del muro que limita por
el sur la Huerta del alczar, subia el agua  un recipiente  depsito,
del cual pasaba sobre un arco al cauce abierto en dicho muro, y por
encima de este corra hasta verter en el bao, del cual tambien se ven
las ruinas all cerca. En el bao habia una torre, memorable por
haberse parado en ella despues que la ahuyentaron, segun cuenta la
piadosa leyenda, la paloma blanca que se dej ver sobre el cadver del
mrtir S. Eulogio arrojado al rio. En el ngulo S-E. del alczar haba
otra torre, llamada _de la Vela_, tambien clebre por la misma
leyenda[478]. Ambas sin embargo han sido demolidas sin escrpulo despues
que la reina D. Isabel la Catlica, estando en Crdoba ocupada en
proveer lo necesario para la guerra de Granada, di el mal ejemplo de
hacer desbaratar el galano artificio de la Albolafia porque su ruido le
quitaba el sueo.

Pero cmo es que ni el _alczar nuevo_, hoy crcel, que sirvi de
residencia al terrible Tribunal del Santo Oficio, ni el _campillo del
rey_ saturado de sangre de mrtires mozrabes, han hallado  los ojos de
los cordobeses gracia suficiente para eximirse de la dura ley del
abandono? Siquiera por el singular contraste que en aquel parage
ofrecian la ominosa fortaleza, donde el falso celo religioso habia
perpetrado por obra del malvado Luzero tantos crmenes horrendos[479], y
aquella sagrada palestra, donde el verdadero amor de Jesucristo habia
recogido tantas celestiales palmas; por esto solo parece que debieran
los hijos de Crdoba haber mantenido con esmero aquel edificio
libre de la devoradora carcoma de las crceles, conservando en l hasta
los muebles del tiempo del prfido inquisidor:  intacto el sencillo
monumento que la piedad discreta, generosa y tierna de Ambrosio de
Morales, consagr  la legion de mrtires que desde aquella esplanada se
habia elevado triunfante al Empreo[480].

[Illustration: ALAMEDAS DEL GUADALQUIVIR.

(_Crdoba._)]

_El puente y la Calahorra._ Algunos historiadores rabes atribuyen 
Octaviano Augusto la construccion del antiguo puente de piedra.
Destruida la obra romana, los sarracenos la reedificaron sobre sus
mismos cimientos[481], y todos los califas de la dinasta de Merwan se
esmeraron en su conservacion. Consta de diez y seis arcos, volteados
sobre pilares que fortalecen robustos estribos cilndricos coronados de
chapiteles semicnicos. A modo de cabeza de puente se eleva en su
estremo opuesto  la ciudad una fortaleza con su barbacana, una
verdadera Calahorra, que el vulgo, aficionado  estropearlo todo, llama
la _Carraola_. Forma la planta de este castillo una especie de cruz,
cuyos brazos y cabeza son en el alzado tres severos torreones
cuadrangulares almenados, que llevan en su interseccion otros dos
cuerpos cilndricos de igual altura[482]. La barbacana es poligonal, con
estribos cilndricos, en dos ngulos. En la defensa de la ciudad contra
el rey D. Pedro de Castilla, el puente y su Calahorra fueron teatro de
hericas lides.

Habia brindado aquel malvado rey con el saco de Crdoba al rey moro de
Granada si le ayudaba  conquistarla. Accediendo Mohammed, juntronse
los ejrcitos de ambos, y el castellano puso cerco  la ciudad con
ochenta mil moros de  pi y siete mil de  caballo, y unos siete mil
cristianos. Combatironla los moros con corage, y al primer asalto
entraron por fuerza el castillo de la Calahorra. Pasaron el puente,
abrieron seis portillos en la muralla del alczar viejo, y por ellos
penetraron en la ciudad una porcion de compaas ganando rpidamente las
calles con banderas desplegadas y estruendo de leliles. El Adelantado
D. Alonso Fernandez de Crdoba, los maestres de Santiago y Calatrava D.
Gonzalo Mesa y D. Pedro Muiz de Godoy, y otros caballeros, Crdobas y
Guzmanes, estaban dentro indignados de ver que los soldados cristianos
se dejaban arrollar por la morisma; y mientras se esforzaban intilmente
en contenerlos, las matronas y doncellas mas principales salieron sin
tocas por las calles, dando animosos y dolientes gemidos, escitando con
varonil ademan  sus hijos y esposos  la pelea. Produjo esto tanto
entusiasmo, que los soldados cristianos, convertidos repentinamente en
leones, cerraron con tanto bro con aquel enjambre de moros que los
tenia acosados, que los obligaron  huir, arrojndose muchos por la
muralla al rio para salvar la vida, y abandonando el ejrcito sitiador
el puente y su fortaleza. Los dos coligados repitieron la embestida por
separado al siguiente dia, pero en vano; y al cabo volvieron unidos
sobre la ciudad, que asediaron con nuevo ardimiento. Los sitiados
resolvieron salir  darles batalla, y eligieron por su general al
Adelantado,  quien de derecho tocaba serlo. Juntse un lucido escuadron
de caballeros y gente ciudadana, decididos todos  morir  vencer; pero
divulgse entre el pueblo crdulo la calumnia de que el Adelantado
tramaba la entrega de la ciudad al rey de Castilla, y al salir la hueste
cordobesa al puente se present al caudillo su madre D. Aldonza de
Haro, y le dijo: _mirad, hijo, que me dicen sals  entregar la ciudad 
nuestros enemigos; recordad que en vuestro linage no ha habido
traidores: no hagais menos que vuestros pasados_. Y D. Alonso respondi:
SEORA, EN EL CAMPO SE VER LA VERDAD[483]. Pas el escuadron el puente,
hizo el Adelantado cortar dos de sus arcos, y dijo  los suyos: _pensad
que salimos  vencer  morir!_ Trabse la batalla, y puso Dios tal bro
en los corazones cordobeses, que sin reparar en la muchedumbre de los
contrarios los embistieron de tropel, con tanto denuedo, tanta furia y
vocera, tan recio herir y golpear, que al punto se cubri la llanura de
cadveres de infieles y castellanos mezclados; visto lo cual, las
haces enemigas aterradas volvieron las espaldas, y  mas correr se
encaminaron  Castro el Rio, dejando ricos de despojos  los cordobeses.
Estos regresaron  la ciudad por el vado que hoy llaman _del
Adelantado_.

[Illustration: _Dib. del nat.l y lit. por F. J. Parcerisa._

_Lit. de J. Donen, Madrid._

IGLESIA DE S.ta MARINA.

(_Crdoba._)]

_Iglesias, conventos y capillas._ Cuando S. Fernando conquist 
Crdoba, los cristianos habian ya casi perdido la memoria de las
advocaciones de sus baslicas; algunas sin embargo subsistian aunque
deterioradas por el largo abandono, y solo de dos  tres de estas se
sabian por tradicion las primitivas dedicaciones[484]. A las otras que
hallaron en pi aplicaron advocaciones nuevas[485]. Reparronse las que
amenazaban ruina, las ya asoladas se volvieron  levantar; las torres
que los sarracenos habian desmochado quedaron truncadas como glorioso
testimonio de las persecuciones sufridas. Catorce parroquias resultaron
de esta obra de restauracion tan meritoria: siete en la Ajarqua, siete
en la Almedina, uniformes en las lneas generales de sus sencillas y
humildes fachaditas, en un todo acomodadas  la forma comun de las
primitivas baslicas cristianas del Occidente, en que se dibujan las
tres naves, central y laterales, y sus vertientes. En la parte
decorativa conservaron las parroquias de la Almedina algunos rasgos muy
marcados de su profana destinacion mientras sirvieron de mezquitas; en
algunas de la Ajarqua qued tambin sellada con reminiscencias del
estilo rabe la larga dominacion padecida. Ved esa adusta mole que se
levanta en la plazoleta del conde de Priego, de fachada desnuda de
ornato y sombra, pero bien razonada y de carcter profundamente
cristiano: esa es Sta. Marina, tipo de los primitivos templos ojivales
de nuestra nacion. Alienta en ella cierto espritu de magestad, de
fortaleza, de santa sobriedad cristiana que cautiva[486]. Falta en las
zonas que dividen sus estribos la simetra, de la cual somos hoy
esclavos; pero, qu importa? Este defecto, dado que lo sea, no se
advierte siquiera; y en cambio su deliciosa portada de molduras lisas,
su claraboya de anillos concntricos, su puerta del norte con las dos
severas agujas que la flanquean, los chapiteles piramidales de su
imafronte, constituyen un precioso modelo de arquitectura religiosa,
econmica en su coste, y popular como adaptable  toda clase de
poblaciones desde la poderosa ciudad hasta la humilde aldea. Una
fisonoma menos adusta presentaria la fachada de S. Lorenzo antes que
levantase en 1555 su rector y obrero Alonso Ruiz la torre que tanto
desdice del carcter primitivo de esta baslica[487]. Tenia entonces un
gracioso prtico cuyas arcadas se ven cegadas hoy: era la pared de su
imafronte enteramente lisa, y en ella un grande roseton calado, al cual
no hay otro comparable en Crdoba, inundaba de luz la nave central.
Aumentaban su claridad las ventanas de los muros laterales de la misma
nave, de forma estraa y caprichosa,  manera de ajimeces sin parteluz,
en que el rosetoncillo del vrtice est como sujeto por un cordon
ondulante. Casi todas las parroquias de Crdoba presentan en sus
portadas antiguas gran semejanza: unas sin embargo son mozrabes, otras
son obra posterior  la reconquista. Esto consiste sin duda en que el
arte mozrabe que desaparece, coincide con el arte cristiano del norte
que viene  ocupar su puesto, en muchos elementos que uno y otro
conservan del bizantino; pero por regla general creemos poder
establecer, que cuando las archivoltas de muchas molduras  toros van
exornadas de puntas de diamante, de zigzags y dientes de sierra, de
pometados y otros objetos de procedencia oriental, descansando adems en
columnillas de capiteles cbicos y orlados de funculos, debe
sospecharse sea esta decoracion anterior  la poca de S. Fernando[488].
Lo que indudablemente pertenece  su tiempo es el embovedado ojival de
todas ellas. Pero la deplorable comezon de greco-romanizarlo todo que
empez en el siglo XVII, tiene  estas interesantsimas parroquias
completamente estropeadas por dentro. En la mayor parte han desaparecido
los nervios de las bvedas, los capiteles y repisas de donde partian,
los nudos y florones en que remataban; las arcadas de las naves llevan
encima ridculos cornisamentos, los esbeltos pilares de piedra estan
sepultados en la pesada masa de cal y canto que sostiene los modernos
arcos de medio punto, y estos arcos suelen estar flanqueados de
pilastras romanas de risibles proporciones. Las hermosas claraboyas del
siglo XIII, tan primorosamente trabajadas y  tanta costa, se han
reputado intiles, y estan la mayor parte tapiadas por el interior[489].
El siglo XV, aunque menos tolerante de lo que se cree, demostraba mas
genio en sus restauraciones. Dgalo la graciosa torre de _S. Nicols de
la villa_[490], que pareceria un elegante alminar rabe  no haberle
aadido el rstico campanario que la afea.

[Illustration: _Dib. del nat.l y lit. por F. J. Parcerisa_

_Lit. Donen, Madrid._

TORRE DE S.n NICOLAS.

(_Crdoba._)]

[Illustration: _P. P. del._

ROSETON DE LA IGLESIA DE S.n MIGUEL.]

[Illustration: _J. S. del._

Lab. de G.D.Marimes, Madrid

CAPITEL RABE BIZANTINO.]

[Illustration: _G. D. P. del._

ID. AFRICANO.]

[Illustration: _Dib. del nat.l y por F. J. Parcerisa. Lit. de J.
Donen._

IGLESIA DE S.^N LORENZO.

(_Crdoba._)]

La misma dolorosa observacion puede hacerse respecto de la arquitectura
de los conventos y capillas. Aquellos soberbios edificios de S. Pablo y
S. Francisco, Stos. Acisclo y Victoria, Trinitarios Calzados, S.
Agustin, etc.[491], nada apenas conservan ya de su original belleza: la
cual se deduce de algunas escasas reliquias que ni el tiempo ni la
ignorancia con su accion corrosiva han logrado destruir. Con algun
trabajo sin embargo puede el pensamiento entresacar y reunir muy
preciosos fragmentos del interesante perodo del siglo XIII al XVI, y
formar con ellos un pequeo museo fantstico de la arquitectura
religiosa y monstica en Crdoba. Veamos, lector amigo, de agruparlos
brevemente haciendo abstraccion de las edificaciones insignificantes en
que estan perdidos. Mira desde la plaza de S. Salvador aquella fachada
angular que sobre los modernos tapiales de S. Pablo descuella: las
atrevidas restauraciones que desfiguraron el templo por dentro, han
respetado ese sencillo paredon del siglo XIII; en su vrtice hallars
metida an en su nicho una linda estatuita de Sto. Domingo, que sin duda
por estar muy alta se ha librado de la injuriosa brocha de los
embadurnadores. Igual suerte ha tenido la portada del norte de este
mismo templo, y lo debe quizs  estar oscurecida en un patinillo del
convento. Desde este se registra cmodamente la obra antigua con su
alero de canes carcomidos, y el bside octgono que forma la capilla de
Nuestra Seora del Rosario, del siglo XV. Nada mas gracioso que la
combinacion de nervios de la bveda de esta capilla, cuya forma de
estrella cuadra tan perfectamente  una de las advocaciones mas ideales
que d  Nuestra Seora su santa letana. Los padres de Sto. Domingo han
sido los principales propagadores de una devocion muy acepta  la Madre
virginal de Jesucristo; y la huerta de su casa en Crdoba es todava
clebre por la planta que all sembraban, de la cual recogian la
frutilla redonda llamada _lgrimas de Moiss_, escelente para cuentas de
rosario: hacanlos en tan gran cantidad, que cargando con ellos un
jumentillo, los iban repartiendo por los pueblos. En esta capilla de
Nuestra Seora del Rosario est sepultado el maestre de Calatrava y
Alcntara D. Martin Lopez de Crdova, criado del rey D. Pedro, que
habindose hecho fuerte en Carmona contra los parciales de D. Enrique,
fu por este mandado decapitar en Sevilla (A-D. 1370). Observando
cuidadosamente esta iglesia de S. Pablo, es fcil reconocer que sus tres
naves primitivas arrancaban desde el mismo muro del imafronte y formaban
cinco grandes arcos ojivos  cada lado. Al fin de la nave de la Epstola
hay una puerta con espaciosa escalinata, por donde se baja  la sala de
captulos: contiguo  esta un recinto, que cubre un domo rabe octgono
decorado con ocho fajas, paralelas de dos en dos enlazndose bellamente,
y al cual se llega por debajo de dos arcos robustos y severos, apuntado
el uno, de herradura el otro. Es este edificio anterior  la fundacin
del convento? Parcelo en efecto; pero cmo comprobarlo no
conservndose ninguno de los papeles antiguos de la rden anteriores 
la espulsion de los claustrales en el siglo XVI? Sbese por tradicion
inmemorial que en este sitio hubo crcel romana, donde imperando
Diocleciano estuvieron encerrados los santos patronos de Crdoba
Acisclo y Victoria, primeros mrtires de esta ciudad; y en el lugar
mismo donde se cree gemian aherrojados, hay en la actualidad una pequea
capilla que mantenian los condes de Oropesa, alguno de los cuales dijo:
_la estimo mas que todos mis estados juntos_. No pudo la crcel romana
ser despues baslica, y esta con la irrupcion sarracena reedificarse
para mezquita siglos antes de recuperar la ciudad el santo rey?

Acompame ahora, la calle abajo, al destrozado convento de S.
Francisco, digno rival un tiempo del de S. Pablo, y como l poderoso
antemural del catolicismo por la religiosa rden fecunda en santos que
all se albergaba. Hay en un ngulo de su espacioso claustro bajo, una
fuente, cubierta con pequea cpula pintada por dentro, que denota
grande antigedad. Los robustos arcos que la sostienen descansan en
columnas de fustes y capiteles desiguales, romanos unos, rabes otros.
La pintura de la bveda, casi del todo destruida, representaba la bajada
del Espritu Santo en lenguas de fuego. La pila ochavada de la fuente, y
su tazon de forma tosca, sostenido en cuatro fustes cilndricos sin
ninguna moldura, que son evidentemente trozos de columnas antiguas,
parecen reliquias de un bautisterio mozrabe.

Pues vamos ahora  contemplar el arte cristiano del siglo XV con toda la
gala de sus cenefas caladas, conopios, agujas y frondarios. Al norte de
un patio silencioso y tranquilo que por un gracioso vestbulo de estilo
latino abre paso  un claustro de religiosas, hay una pequea joya de
ese tiempo, que es una portada de iglesia, adornada con todos los
caprichos que distinguen la decoracion gtica del estilo terciario, y
flanqueada de dos elegantes estribos que rematan en agujas prismticas y
pinculos. Lleva sobre el dintel de su puerta un arco apuntado de varias
molduras con una ancha y hermosa cenefa de hojas y animales. Sobre el
arco apuntado un conopio, y bajo el tope de este encaramados dos gimios,
como en actitud de ir  saltar sobre el que los mira. Es la iglesia del
convento de Sta. Marta.

Junto al palacio episcopal, frente  una de las puertas de la catedral,
hay otra perla de este mismo gnero arquitectnico. Es la fachada del
Hospital de Nios Espsitos. No te la describo porque te la doy
dibujada[492], y sales ganancioso. Observa las esttuas que coronan su
dintel, su noble actitud, el grandioso estilo de sus ropages; las
repisas en que estriban, las caladas umbelas que las cobijan; las
cenefas de hojas y animales que contornan sus arcos, que tapizan las
agujas de sus estribos.

[Illustration: _Dib.. del nat.l y lit. por F. J. Parcerisa Lit. de.
J. Donen, Madrid._

CLAUSTRO DEL CONVENTO DE FRANCISCANOS.

(_Crdoba._)]

[Illustration: _Dib. del nat.l y lit. por F. J. Parcerisa Lit. de
Donen, Madrid._

HOSPITAL DE ESPSITOS.

(_Crdoba._)]

[Illustration: _Dib. del nat.l y lit. por F. J. Parcerisa._

_Lit. de J. Donen, Madrid_

DETALLES DE LA FACHADA DEL HOSPITAL DE ESPSITOS.

(_Crdoba._)]

[Illustration: Sacado del natural y lit. por F. J. Parcerisa. Lit. de
J. J. Martinez. Madrid.

DETALLES DEL HOSPITAL DE ESPOSITOS N 2.

(Crdoba.)]

Mira una feliz combinacion de este estilo con el rabe en la casa
llamada de D. Juan Conde, que perteneci  la Hermandad del Sagrario; en
cuyo frente vers tres lindos balcones, el del centro en forma de ajimez
con garbosos calados de crestera y lambel que le contorna.

Y por ltimo observa otra combinacion no menos pintoresca de estos dos
estilos con el greco-romano en los patios interiores del convento de los
santos mrtires Acisclo y Victoria, reedificado en tiempo de Felipe II.
El patio principal que hoy subsiste, aunque ya muy arruinado, se
presenta rodeado de ligera arquera latina de dos cuerpos: el inferior
con capiteles dricos, el superior con capiteles rabes y un antepecho
corrido y perforado que conserva restos de azulejos de relieve. A la
parte del rio hay un pequeo recinto con la bveda desplomada y el
pavimento cubierto de espesa yerba; y en l una preciosa portadita de
ladrillo agramilado, obra de albailera limpia y hermosa en que se ven
mezclados con gracia los tres estilos: es un arco de angrelado menudo,
corre sobre l una cornisa romana, y est flanqueado de dos delgadas
columnillas gticas. Bien conocemos la falsedad de este estilo mixto y
los inconvenientes del sistema de decoracion por hiladas horizontales
cuando se usa en grande escala en los templos ojivales; pero tiene un no
s qu indefinible que seduce aquella especie de juguete arquitectnico,
en aquel solitario recinto arruinado, donde el solemne murmullo del rio
quebrado en la presa de Marts parece arrullar el eterno y feliz sueo
de los dos hermanos mrtires. Ser quiz porque el santo espritu de
paz y concordia del cristianismo se halla como simbolizado en la union
de todos los estilos pasados? La iglesia de este monasterio debi ser
notable por mas de un concepto; hoy solo para angustiar el corazon del
que la visita conserva los soberbios escudos de armas de sus patronos en
el muro de su presbiterio, y una riqusima techumbre de madera pintada y
dorada, de peregrina labor morisca, que tal vez al trazar yo estas
lneas ser en vano objeto de tu curiosidad ansiosa. Hoy cerrado al
culto, profanado, despojado, convertido en almacen de maderas, ofrece
dificil paso  la clebre capilla de los mrtires patronos de Crdoba
este templo, cuyo pavimento cruzaba de rodillas desde la entrada un
monarca tan prepotente como Felipe II cuando iba  venerar las santas
reliquias de aquellos.

_Edificios rabes y moriscos._ Cuando el hagib Almanzor usurpando al
menguado Hixem II su autoridad gobernaba la monarqua cordobesa, tenia
su palacio al norte del alczar real, y sus jardines se estendian  todo
lo que es hoy _huerta del rey_, entre el _arroyo del moro_ y las _heras
de la salud_. Ese palacio tenia su correspondiente mezquita, y esta
mezquita subsiste hoy casi intacta por dentro, aunque convertida en
capilla cristiana por el santo rey con la advocacion de S. Bartolom. Su
fachada indica claramente el cambio de destino que en ella se verific
entonces[493]. El interior es una _cella_  cmara con bveda ojival de
nervios que arrancan de sendas repisas bizantinas. Su decoracion forma
dos zonas: la primera de alicatado dibujando entrelazados florones; la
segunda de delicada labor morisca en la disposicion siguiente. Primero
tres fajas de inscripciones de caractres africanos sobre fondo de
ataurique; luego otra de recuadros con escudos de armas, sin mas blason
que la banda diagonal usada por algunos reyes islamitas; despues un
entrepao menudamente trabajado de laceria formando estrellas y
rosetones, en que alternan escudos y estrellas en escaques; encima una
hermosa faja de lazo-laberinto, y por remate almenitas dentadas
ornamentales. Es capilla de hospital desde que fund el que lleva su
nombre el cardenal D. Fr. Pedro de Salazar, obispo de Crdoba.

[Illustration: VISTA DE CORDOBA.

(desde _los Mrtires_.)]

[Illustration: _Dib. del nat.l y lit. por F. J. Parcerisa. Lit. de
J. Donen, Madrid._

CAPILLA DEL HOSPITAL DEL CARDENAL.

(_Crdoba._)]

Del estilo musulman africano existen, adems de esta mezquita, otros
restos de bellsimo carcter. Frente  la parroquia de Santiago hay una
casa de humilde apariencia: por encima de sus paredes asoma una gallarda
palma; dentro resuenan veinte  treinta voces argentinas que con unsono
tonillo recitan oraciones. En todas partes tiene Crdoba reservadas para
el amante del arte gratas sensaciones: ahora las encontramos en una
escuela de nias. Abre ese portal y entra: te hallars desde luego en un
espacioso zaguan morisco, al pi de una galana arquera  cuyos tres
vanos hace alegre fondo un fresco jardinillo. El arco del centro es de
medio punto: su intrados forma un calado primoroso sobre ataurique
picado; los laterales son ojivales angrelados, de finsimo ladrillo:
todos estan encerrados en recuadros, cuyas fajas perpendiculares
descansan en lindas repisas de cuatro caas horizontales; y sus enjutas
descubren,  pesar de las repetidas manos de cal con que han procurado
obstruir sus labores, la mas delicada filigrana de vstagos y postas. En
el piso superior se conservan otros arcos mas pequeos y una puertecilla
de dintel trebolado en muro macizo y denegrido. Lleva este edificio el
nombre de _casa de las Campanas_. Las nias que all aprenden la costura
y la doctrina cristiana, familiarizadas con la belleza de aquellos arcos
y columnas, no comprendern tu ansiosa curiosidad, y clavarn en t como
admiradas sus negros ojos. No las compadezcas: la rosa silvestre que
nace  orilla de un fragante naranjal no sabe tampoco por qu agrada su
sencillez y por qu aquellos rboles son tan hermosos; pero esto no
impide que ella sea flor, y que otro terreno menos privilegiado solo
produzca espinos.

Semejante  la arquera que dejamos descrita es otra que se ve dentro de
la casa del _conde del Aguila_ (_plaza de Anton Cabrera_), con la
diferencia de ser cuatro los arcos que la componen, y todos
ultra-semicirculares. Descansan en columnas de mrmol con capiteles
moriscos de selectas formas, todos entre s diversos. La entrada  este
resto de patio islamita es un magnfico arco con un arrab de florones
de tracera rectilnea de estilo africano.

De los novecientos baos pblicos que es fama habia en Crdoba en los
tiempos de su mayor esplendor, solo dos han quedado, y estos soterrados
bajo otros edificios modernos[494]. No creais que vais  poder templar
en ellos el ardor que comunica  vuestra sangre el sol de Andaluca. Los
baos rabes de Crdoba no tienen pilas, ni albercas, ni agua: figuros
un stano de bveda sumamente baja, sostenida en macizas arcadas de
herradura, lisas, sin adorno alguno en su paramento, y sobre robustas
columnas de jaspe, que contornan un espacio rectangular, cuyo centro
ocupaba en otro tiempo un estanque. Lo nico que revela su antiguo
destino son las lumbreras  respiraderos que de trecho en trecho
atraviesan la bveda de piedra. Por all se exhalaban los vapores y los
perfumes.

_Edificios del Renacimiento._ Eran muchos los que dejaron en Crdoba
aquellos ilustres caballeros en ella nacidos que militaron bajo los dos
primeros monarcas de la casa de Austria en Alemania, en Flandes y en
Italia: de quienes se propag el gusto italiano  otros hombres
poderosos. Hoy la mayor parte de estos edificios estan reducidos  sus
simples fachadas: el empeo de sus dueos de residir en la corte los ha
tenido abandonados, y por otra parte la mala calidad de la piedra franca
empleada en su construccion ha contribuido mucho  su pronta ruina. Pero
las reliquias de las casas de renacimiento italiano  talo-hispano[495]
son en Crdoba tan frecuentes como los fragmentos arbigos y moriscos,
como los capiteles, fustes y lpidas romanos. En la plazuela llamada de
_D. Gernimo Paez_ est la mas notable de estas grandes casas[496]. Esta
tambien la de _Villaseca_ en la calle de _Sta. Clara_, en cuya portada,
de piedra arenisca deleznable, parece ya irnico el sentido del lema
_non nobis sed saltem posteris_ que lleva al frente. En su patio hay
otra fachada de gusto italiano muy selecto, y en ella una galera en
cuya base se le esta otra sentencia que el tiempo ha hecho igualmente
inadecuada en su segunda parte: _vivimus sicut altera die morituri,
dificamus quasi semper in hoc sculo visuri_.

En la calle _del Sol_, entre la parroquia de Santiago y la romntica
puerta de Baeza, se conserva el segundo cuerpo de otra bella portada de
escuela bramantesca. Es de graciosas proporciones, tiene columnillas
estriadas de rden compuesto sobre pedestales adornados con bustos de
gran relieve de buena escultura, y lleva en su cornisamento la fecha del
1520, que es la mejor poca del arte plateresco.

En la cuesta del Bailo hay una buena muestra de aquella feliz
combinacion de estilos gtico  italiano que usaron algunos arquitectos
espaoles del siglo XVI.--Dos columnas de estrias espirales flanquean
una puerta cuadrangular. De sus capiteles arrancan un arco conopial con
frondario y tope, y el lambel que le cobija: entre el dintel y el
conopio resulta un tmpano adornado de grutescos realzados, y entre el
conopio y el lambel resultan como dos enjutas que llevan crculos
tambien reelevados, destinados al parecer  trabajos de escultura, como
bustos  escudos. De este gracioso estilo del renacimiento hay otros
muchos ejemplares en ajimeces esquinados, en galeras, ventanas,
aldabones y otros resduos de construcciones palacianas[497], que
vi erigir Crdoba en aquellos dias, para ella mas afortunados, en que
los nobles de su tierra no se desdeaban de habitar una ciudad de
provincia despues de haber adquirido fama, riquezas y nuevos blasones en
sangrientas campaas de mar y tierra lejos de su patria.

[Illustration: _Dib. del nat.l y lit. por F. J. Parcerisa._

_Lit. de J. Donen, Madrid._

CASA DE GERNIMO PAEZ.

(Crdoba.)]




Captulo quinto.

_Medina-Azzahra._


El grande y generoso Abde-r-rahman An-nasr tenia una concubina que dej
al morir una ingente riqueza, y el califa dispuso que se emplease toda
en redimir muzlimes cautivos. Cuentan los escritores rabes que en
cumplimiento de este mandato se enviaron pesquisidores  los dominios
cristianos, y regresaron  Crdoba sin haber encontrado en las crceles
de _Afranc_[498] un solo islamita. Despues de haber dado gracias
An-nasr al Todopoderoso por la sealada merced que esta grata noticia
le habia revelado, estaba un dia pensando qu uso haria de aquel tesoro,
cuando se le present la hermosa Azzahra,  quien amaba con pasion, y le
dijo: Por qu no edificas con ese dinero una ciudad para m, y que
lleve mi nombre? Y An-nasr, que aventajaba  sus ilustres predecesores
en magnanimidad y gusto artstico, empez  edificar desde luego  la
falda del _Monte de la novia_ (_giebal-al-ars_),  unas tres millas de
distancia al N-O. de Crdoba, el soberbio palacio que, unido luego  la
ciudad paulatinamente formada  su alrededor, tom el nombre de la
esclava predilecta y se llam _Medina-Azzahra_. Redujronse al principio
las obras  una elegante casa de recreo para la amada del califa, pero
este se prend tanto del nuevo edificio y su deliciosa situacion, que
pronto se convirti en vasto alczar, donde empez  residir con su
familia y mujeres, colocando en desahogadas dependencias toda su
servidumbre y guardia. Era este alczar de piedra, mrmoles y jaspes, de
hermosa traza, y por dentro esplndidamente decorado: y la imgen de la
esclava lucia esculpida de relieve sobre su puerta principal[499].

Cuentan tambien las historias arbigas que cuando Azzahra se vi por
primera vez sentada junto  su glorioso dueo en uno de los salones de
aquella especie de palacio encantado, estuvo largo tiempo recostada en
un ajimez contemplando embebecida la bella perspectiva que desde all se
ofrecia  su vista;  hiriendo de repente su imaginacion el contraste
que presentaba la blancura y alegra de las nuevas construcciones con el
sombro cerro que les servia de fondo, esclam: Mira, y cun linda
parece esta doncella en brazos de ese etope! Oido lo cual, mand al
instante An-nasr que se allanase aquella montaa; si bien, convencido
luego de que esta empresa era superior  todo humano poder, revoc sus
rdenes y dispuso que se talasen sus pinares y encinas y se plantasen en
su lugar almendros, higueras y otros rboles de mas grata sombra y mas
risueo aspecto.

Encomend An-nasr los planos del palacio de Azzahra al arquitecto mas
afamado que habia  la sazon en Constantinopla, emporio de las artes en
aquel tiempo. Distribuyse la obra en tres partes  secciones. La que
apoyaba en la misma montaa para los alczares del califa: en los cuales
se alojaban adems del dueo 6300 mujeres entre concubinas de mayor 
menor categora, criadas y sirvientes; y donde habia para ellas 300
baos. La inmediata al mediodia para las viviendas de su servidumbre,
eunucos y guardias: comprendia 400 casas: los pages y eslavos que
mantenia el sultan en ellas eran 3750, los eunucos y guardias 12000,
magnficamente vestidos, con espadas y cinturones dorados;  los pages
se pasaban diariamente 13000 libras de carne, sin contar las gallinas,
perdices y otra volatera, adems de muchas especies de pescados. La
tercera y mas desviada de la montaa para jardines y huertas que
dominaban los alczares. Ocupronse en estas grandes obras desde el ao
325 de la Egira (A-D. 936-7), por espacio de muchos aos, el mismo
Abde-r-rahman en persona, su hijo Al-hakem, varios arquitectos, y doce
artfices cristianos de grande habilidad; y habia adems tres hombres
entendidos comisionados para traer mrmoles de Africa, que eran
Abdullah, el inspector principal de las obras, Hasan Ibn Mohammad, y Al
ben Ja'far,  quienes pagaba An-nasr 10 dinares de oro por cada trozo 
fuste de mrmol, grande  pequeo, puesto en Crdoba. Era tan grande el
placer que el califa esperimentaba en dirigir por s mismo las
construcciones, que entregado  su pasion de lleno, lleg en una ocasion
 faltar tres viernes consecutivos  la azala de la Aljama, y al
presentarse el cuarto viernes, el austero telogo Mundhir ben Sa'id que
predicaba aquel dia, aludi  l en su pltica, y delante de todo el
gento le amenaz con el fuego del infierno. Gastbanse en la
edificacion diariamente 6000 sillares de todos tamaos y formas,
labrados y sin labrar, sin contar el ladrillo y la piedra tosca
empleados en los cimientos: conducian los materiales 1400 acmilas, y
400 camellos del sultan, y 1000 mulas de alquiler. Cada tres dias se
consumian 10,000 cargas de cal y yeso. Columnas, grandes y pequeas, de
sosten y de peso, entraron mas de 4300, traidas algunas de Roma, 19 de
tierra de cristianos, probablemente de Narbona, 140 regaladas por el
emperador griego, 1013 de mrmol verde y rosa de Cartagena de Africa,
Tunez y otras plazas de allende el Estrecho; las demas sacadas de las
canteras del Andals, como las de mrmol negro y blanco de Tarragona y
Almera, y las de _mrmol de aguas_ de Raya. Los operarios y eslavos
empleados diariamente eran 10,000; tenian de jornal, unos un adiram y
medio, otros dos adirames y un tercio. El gasto hecho en las obras de
Azzahra ascendi anualmente  300,000 dinares durante el reinado de
An-nasr, y habindose formado el cmputo de su costo total en los
veinticinco aos trascurridos desde el 325 al 350 en que muri el
califa, result haber gastado en aquellos palacios siete millones y
medio de dinares  pesantes de oro. Asegrase que las hojas de sus
puertas, de todas dimensiones, eran 15,000, revestidas de hierro bruido
 cobre dorado y plateado. Sufragse este inmenso gasto con el tercio de
las rentas del imperio destinado  las construcciones y obras
pblicas[500].

Sera cosa interminable el referir una por una todas las bellezas que el
arte y la naturaleza de consuno habian aglomerado en el delicioso
recinto de Azzahra: bellezas realzadas con el esplendor de la corte, la
muchedumbre de soldados, pages, eunucos y eslavos, de todos paises y
religiones, costosamente vestidos de seda y brocado, que circulaban por
sus anchas calles, y los grupos de jueces, katibes, telogos y poetas
que gravemente paseaban aquellos suntuosos salones, aquellos espaciosos
vestbulos y antecmaras. Habia all, adems del rgio alczar,
viviendas magnficas para hospedar  los altos funcionarios del Estado;
all acueductos que mantenian con el agua de la sierra en perptuo
verdor las huertas y vergeles; all jardines con toda clase de flores y
boscages de azahar, de mirto y de laurel; all sorprendentes juegos de
aguas, y fuentes, estanques y lagunas de todas formas; all cenadores y
deliciosas umbras en que guarecerse de los ardores del esto. Los
historiadores de aquel tiempo, los oradores y poetas, agotaron los
raudales de su elocuencia describiendo aquellas maravillas. Cuantos
forasteros las visitaban en los dias de Al-hakem, cuando ya la nueva
ciudad habia llegado  su apogeo, confesaban no haber otras semejantes
en los vastos dominios del Islam. Los viajeros de lejanas tierras, los
prncipes, los embajadores, los traficantes, peregrinos, telogos y
poetas mas familiarizados con las construcciones de aquella especie,
todos reconocian no haber visto nada comparable en el mundo. Y en verdad
que solo el terrado de mrmol pulido que se elevaba en su alczar al
mediodia dominando sus jardines, los pabellones de oriente y occidente
que sobre l descollaban, el salon dorado del pabellon circular que
ocupaba el centro; solo las incomparables labores de su arquitectura, la
belleza de sus lneas y proporciones, la riqueza de su ornamentacion
interior, ya de mrmol luciente, ya de oro deslumbrador con columnas de
caprichosos jaspes, con pinturas mulas de los mas floridos vergeles;
solo su lago de lquida plata, sus cisternas perptuamente llenas de
pursimas aguas, sus preciosas fuentes ornadas de bajo-relieves; cada
uno de estos objetos de por s hubiera sido suficiente para hacer los
palacios de Azzahra superiores  los de Bagdad, Damasco y
Constantinopla.

Entre sus maravillas se distinguian el pabellon central, las fuentes y
la mezquita. Estaba el mencionado pabellon sostenido en columnas de
mrmol _de aguas_, taraceadas de rubes y perlas, con capiteles de oro:
llevaba el nombre de Salon de los Califas (_Kasru-l-kholaf_), porque en
el advenimiento de estos al trono debia hacerse all su jura y
proclamacion. Sus paredes estaban cubiertas de oro y mrmoles
trasparentes de diversos colores: su techo de lo mismo, y pendia de su
centro una perla de incomparable tamao y valor que entre otros
preciosos dones habia regalado  An-nasr el emperador Constantino
Porfirognito. Las tejas de este pabellon eran de plata y oro
alternadas. Ocupaba el centro del mgico recinto un estanque de prfido,
lleno de pursimo azogue, que limitaba una arquera poligonal de ocho
arcos de herradura de bano y marfil, incrustados de oro y piedras
preciosas, sobre columnas de mrmol pulido y cristal. Cuando penetraba
el sol por ellos, solo el reflejo que producian sus rayos en el techo y
las paredes bastaba para cegar  cualquiera; as, cuando An-nasr queria
intimidar  algun personage de cuya lealtad no estaba seguro, con una
sea que hiciese  uno de sus eslavos, al punto la masa de azogue
empezaba  moverse, y sus vvidos reflejos producian en todo el salon
unas luces como relmpagos deslumbradores.

Nada mas imponente y magestuoso que la jura de un califa  la recepcion
de un personage estrangero en el palacio de Azzahra. En ambos actos se
retrata fielmente la tradicion oriental derivada desde los prepotentes
reyes asirios y babilonios, y considerada por todas las gentes que
sucesivamente dominaron en el Asia menor como el tipo y la norma de la
humana grandeza. En ambas ceremonias el objeto principal es imponer,
ofuscar, amedrentar con el espectculo de un poder formidable y de una
riqueza superior  toda fantasa. Por eso estas solemnidades no se
celebraban nunca de improviso. Llgale  un califa la noticia de que un
emperador griego, por ejemplo, le manda una embajada[501], y ya empieza
 disponer su recibimiento. Al tomar tierra el legado en los dominios de
Andaluca, ya los comisionados del califa se apoderan de su persona s
pretesto de cuidarle para que nada le falte en su viaje; y le conducen,
con poderosa escolta de ginetes armados,  un palacio designado de
antemano en las cercanas de la capital, donde dos eunucos cubicularios
del rey (funcionarios de elevada categora en Crdoba lo mismo que en la
antigua corte de Assur) encargados del servicio inmediato del sultan y
de su harem, se emplean en agasajar al enviado y  su comitiva,
vigilando al propio tiempo que nadie, sea noble  plebeyo, tenga con
ellos roce alguno. Para este fin se agregan  los eunucos otros
oficiales palatinos y _mauls_ del califa, que con mucha habilidad hacen
despejar el campo  los intrusos. Entre tanto el califa se ocupa en el
ceremonial de la recepcion, va y viene del palacio antiguo al palacio
nuevo, dicta rdenes, y seala por ltimo el dia de la admision del
estrangero  su presencia. Ya es el pabellon central[502], ya el
pabellon de oriente  el de occidente, el destinado  la augusta
ceremonia. Aparece el salon nueva y lujosamente decorado, y en l un
trono, joya resplandeciente de oro y pedrera, que ocupa el sultan. A su
derecha  izquierda sus hijos: luego los wazires; luego los
gentiles-hombres, los hijos de los wazires, los libertos del califa, y
los wakiles  oficiales de su servidumbre. El patio del alczar est
cubierto de ricas alfombras y vistosos guadameces; velas, doseles y
cortinages de lustrosa seda sombrean las puertas y arcadas reflejando en
ellas los vivos colores de sus pjaros y ramajes. Figuros la recepcion
del enviado de Constantino al califa An-nasr. Al verse introducido el
griego en el magnfico salon, no acierta  disimular su asombro: los de
su comitiva le siguen deslumbrados y confusos al acercarse al poderoso
sultan que llena con su noble magestad el trono. Pone en manos de este
el enviado sus credenciales[503], y en seguida el faquh Mohammed ben
Abdi-l-barr, elegido por Al-hakem al efecto como orador eminente por su
ingenio y elocuencia, empieza una pomposa arenga que tiene preparada
sobre el podero y esplendor del imperio de An-nasr y la consolidacion
del califado cordobs bajo su reinado. Pero la imponente ceremonia, el
silencio de la ilustre asamblea, la deslumbradora luz que rodea al
sultan, le turban en medio de su discurso; desfallece su voz, andase su
lengua, y cae en tierra sin sentido. Un forastero consumado en la
retrica y reputado en Iraca como prncipe de la oratoria, Ab Al
Alkal, husped  la sazon del califa, se encarga de sustituir 
Mohammed: dirige  los circustantes varias frases elocuentes; pero
faltndole luego las palabras, enmudece, y se retira. Mundhir Ibn Sad
que advierte la inoportuna y brusca conclusion, toma el discurso donde
lo ha dejado Ab Al,  improvisa una peroracion brillante en prosa y
verso con que deja  todos atnitos y complacidos, y el califa con
agradable gesto le demuestra su satisfaccion, reservndose premiarle
despues... Esta ceremonia, cuyo final dejan indeterminado los escritores
rabes, quedar tambien para nosotros entre nubes; y ahora haremos
presenciar al lector en este mismo pabellon, trasformado para la
ceremonia de la jura de Al-hakem, otra escena que podria figurar
dignamente entre los mgicos cuadros de las _mil y una noches_. Los ocho
hermanos del nuevo califa, conducidos  Azzahra entre destacamentos de
tropa armada, medio de grado y medio por fuerza, ocupan los dos
pabellones de oriente y occidente; otros salones del palacio estan
llenos de nobles, empleados, y cortesanos que esperan con impaciencia el
momento de dar el parabien al digno soberano. Al-hakem est sentado en
el trono del pabellon dorado: empieza la ceremonia, y entran los
primeros sus hermanos, los cuales se acercan  l, leen la frmula de la
inauguracion, y prestan el juramento de costumbre con todas sus
sanciones y restricciones. Siguen por su turno los wazires, sus hijos y
hermanos, los guardias del rey y la servidumbre de palacio. Hecho esto,
los hermanos del califa, los wazires y los nobles, toman asiento  ambos
lados del trono, escepto Isa ben Foteys que queda en pi  un lado para
juramentar  todos los que van entrando. En el saln dorado estan adems
los eunucos del sultan en filas  derecha  izquierda de su seor, todos
vestidos de tnicas blancas y armados con espadas; inmediatos  ellos, y
formando dos filas sobre el terrado, los eunucos sirvientes, cubiertos
de malla y empuando lucientes espadas. Los eunucos de guardia, con
espadas tambin, y los eunucos esclavones, vestidos de blanco 
igualmente armados, se estienden  lo largo del parapeto. A estos siguen
otros esclavones de inferior categora, y vienen luego los arqueros de
la guardia con sus arcos y aljabas. Prximos  los eunucos esclavones
estan los esclavos negros, lujosamente uniformados y cubiertos de armas
resplandecientes: llevan tnicas blancas, yelmos sicilianos, y al brazo
escudos de varios colores, y armas cuajadas de oro. En la puerta de
_As-suddah_ estan los alcaides del alczar, y junto  ella la guardia de
 caballo de eslavos negros, que se estiende hasta la puerta _de las
cpulas_ (_babu-l-akab_). Contina la formacion la guardia de _mauls_
 libertos del califa, tambien de caballera, y el resto del ejrcito y
de los eslavos y arqueros la prolongan sin interrupcion hasta la puerta
de la ciudad que sale al campo. Terminada la ceremonia, el pueblo se
retira, y los hermanos del califa, los wazires y los otros dignatarios
permanecen en el palacio, para conducir  Crdoba el cadver de An-nasr
y darle sepultura en el cementerio de los califas[504].

Pues ya que insensiblemente nos hemos convertido en narradores de las
ostentosas ceremonias de la corte de los Umeyas en Azzahra, justo ser
antes de pasar  describir las demas bellezas artsticas de este
palacio, evocar aquella magestuosa escena de la recepcion del rey D.
Ordoo IV de Galicia, cuando fu  solicitar del mismo califa Al-hakem
auxilio y proteccion para recuperar el trono de que le habia despojado
su primo D. Sancho con la poderosa intervencion de Abde-r-rahman
An-nasr. Despues de alojado esplndidamente el augusto husped en el
palacio llamado _de la Noria_ (_An-n'urah_) en Crdoba, y fijado el dia
del recibimiento, previas las rdenes competentes para que todas las
tropas estuviesen armadas, la guardia real de esclavones lujosamente
uniformada, y los Ulemas, telogos, katibes y poetas, invitados para
asistir  la regia audiencia y amenizar la solemnidad con sus arengas 
improvisaciones, apareci Al-hakem sentado en su trono en el pabellon
oriental del terrado, con sus hermanos y parientes  uno y otro lado, y
con los wazires, cades, magistrados, telogos y principales
funcionarios, todos sentados por su rden segun su respectiva gerarqua.
Ordoo,  quien acompaaban los principales personages cristianos de
Crdoba, entre ellos el juez de los mozrabes Walid Ben Khayrun y
Obeydullah, hijo de Kasm _Al-matrn_ (obispo) de Toledo[505], iba
vestido con tnica de brocado blanco y albornoz de la misma estofa, y
cubria su cabeza un birrete  la usanza cristiana ornado de costosos
joyeles. Lleg  caballo con su comitiva hasta la puerta esterior del
palacio de Azzahra, llamada _de las cpulas_, donde se apearon los que
habian salido  recibirle; luego en otra puerta interior
(_babu-s-suddah_) y su introductor Ibn Talmis recibieron rden de echar
pi  tierra. Desmont  la puerta del pabellon meridional en el
edificio llamado _daru-l-jandal_, sobre una plataforma, donde tom
asiento con su squito esperando se le mandase entrar. Sali un
palaciego con el deseado aviso, y Ordoo subi al terrado de los
pabellones, y al llegar al de oriente donde el califa le aguardaba, dej
su albornoz, se descubri la cabeza, y en actitud de admiracion y
respeto permaneci un rato como absorto contemplando la magestad y
grandeza que tenia delante. Acercse  la entrada con paso mesurado por
entre las hileras de soldados formados en el terrado, y al cruzar el
umbral se postr en el pavimento con humildad profunda; luego di
algunos pasos ms, volvi  postrarse, y llegando por ltimo al trono
alarg su mano con timidez, y Al-hakem le di la suya. Retrocediendo
despues sin volver al califa la espalda, ocup un asiento cubierto con
pao de oro que le estaba preparado, y en seguida fueron admitidos 
besar la mano al soberano islamita los condes y demas caballeros de su
cortejo, los cuales se acercaron al trono repitiendo sus mismas
postraciones, y luego se sentaron en fila dejando en el centro  su rey.
El juez de los mozrabes que servia de intrprete  Ordoo, cuando
Al-hakem rompi el silencio dando al destronado la bien venida, espuso
en trminos comedidos y con reiteradas protestas de sumision y
obediencia, el objeto de la venida del prncipe cristiano: solicit para
l y su pueblo la poderosa proteccion del califa, obligndose 
reconocerle siempre como su seor feudal si le ayudaba  recuperar el
trono, y finalmente para encarecer lo mucho que confiaba en su poder y
justicia, rogle que constituido en rbitro de las diferencias de
entrambos primos, decidiese  cul de los dos correspondia en buena ley
la corona. Oy el califa la peticion con agrado, ya porque conviniese 
su poltica favorecer  Ordoo, ya porque hubiese este acertado 
defender su causa con habilidad, y accedi  ella esponiendo como mxima
incontrovertible de derecho internacional, que el haber sido bien
recibido D. Sancho por su padre An-nasr no era una razon para que l
desairase  D. Ordoo. El desposeido prncipe reiter lleno de
agradecimiento sus humildes postraciones, ensalzando con esclamaciones
de entusiasmo la generosidad y gloria de su protector. Retirse en
seguida, y los eunucos le condujeron al pabellon occidental, ante cuyo
trono desierto volvi  prosternarse con gran respeto, no acertando 
espresar su lengua el deleite que en su semblante atnito se pintaba
cada vez que fijaba los ojos en aquella riqueza sin igual, en aquellas
incomparables obras del arte y de la naturaleza. Del pabellon occidental
le llevaron  otra pieza que caa al norte del mismo, donde le hicieron
sentar en un almohadon de brocado de oro. Presentsele all el
hagib[506] _Ja'far Al-mus'-haf_, y despues de conversar con l algunos
instantes confirmndole en la gracia y buena amistad de su seor, hizo
le trajesen una vestidura de honor que el califa le regalaba. Consistia
en una tnica de tis de oro y un albornoz de lo mismo, con un cinturon
de oro pursimo sembrado de perlas y rubes, tan gruesos y bellos que no
sabia el rstico cristiano quitar de l los ojos mientras el oficioso
hagib le endosaba la rica vestidura. Los condes y caballeros de su
comitiva recibieron tambien trages proporcionados  su calidad, y todos
juntos salieron despues del alczar con grande humildad y
reconocimiento. Al pi del pabellon central donde se habia apeado le
esperaba una nueva sorpresa: habia mandado el sultan que le dispusieran
un caballo de regalo lujosamente enjaezado con silla y brida cuajadas de
oro bruido. Mont en l bendiciendo su buena estrella, y se alej con
los suyos del encantado recinto de Azzahra para ir  descansar de
aquellas fuertes emociones en el palacio donde estaba hospedado.

Hemos dicho que las fuentes eran uno de los principales ornatos de
aquellos alczares. Ben Hayyn asegura que nada habia comparable  las
dos que trajo de Asia para An-nasr Ahmed el griego, tanto por su
esquisito trabajo como por el valor intrnseco de su materia. Eran
desiguales en forma y tamao: la mayor, de bronce dorado, con
bajo-relieves de figuras humanas bellamente esculpidas, y la condujeron
desde Constantinopla  Crdoba el referido Ahmed y el obispo Rab. La
menor era de mrmol verde, y fu adquirida en Siria, y se consider por
todos los inteligentes como un verdadero prodigio del arte. En cuanto
lleg  poder del califa, dispuso ste que fuese colocada en la alcoba 
dormitorio del pabellon oriental, conocido por _el salon de la
familiaridad y del solaz_, y mand agregar  su ornato doce figuras de
oro bermejo incrustadas de perlas y esquisita pedrera, labradas en los
talleres reales de Crdoba, representando diversos animales. Pusieron en
ella un leon entre un antlope y un cocodrilo; al lado opuesto un guila
y un dragon, y entre ambos grupos una paloma, un halcon, un pavo real,
una gallina, un gallo, un milano y un buitre. Todos estos animales eran
huecos y vertian en el tazon de la fuente chorros de agua cristalina.

La mezquita de Azzahra, templo de estupenda estructura, preciosamente
labrado en todas sus partes, de noventa y siete codos de largo de la
_algufia_  la _quiblah_ sin contar el Mihrab, y de sesenta y uno de
ancho, fu obra de cuarenta y ocho dias, habiendo An-nasr empleado en
ella diariamente mil obreros entendidos, de los cuales trescientos eran
albailes, doscientos carpinteros, y los demas canteros, escultores,
doradores, esmaltadores, mosaicistas, pintores, estucadores, tallistas,
herreros, broncistas, etc. Contenia cinco naves, la central de trece
codos de anchura, las demas de doce, y un patio de cuarenta y tres codos
de la algufia  la quiblah, enlosado de mrmol rojo, en cuyo centro
habia una fuente que vertia sin cesar un agua pursima. Tenia esta
mezquita una zoma  alminar cuadrado de cincuenta codos de altura. En la
Maksurah, de construccion y ornamentacion maravillosas, habia un plpito
 mimbar de sorprendente riqueza.

Poco duraron los palacios de Azzahra. Desde el ao 961 de J. C., en que
muri su glorioso fundador dejndolos terminados[507], hasta la triste
poca en que comenz con la estincion de los Amiritas la guerra civil en
el Califado cordobs entre los bereberes y andaluces, entre Suleyman y
Almuhdi, no trascurri medio siglo. Los dos rivales, alternativamente
favorecidos por el conde de Castilla Sancho Garcs, talaron uno tras
otro el campo y la sierra cuando se vieron vencidos y precisados  dejar
la ciudad; pero los bereberes de Suleyman fueron mas feroces que sus
contrarios, redujeron  cenizas la mgica poblacion de Azzahira, pocos
aos antes delicia del hagib Almanzor, y entrando en Azzahra (ao 1010)
la saquearon despues de haber pasado  cuchillo  sus moradores.
Permanecieron en ella algunos meses, y luego la evacuaron para estender
sus terribles correras por toda la tierra circunvecina, donde talaron
las mieses, incendiaron las granjas, y no qued un solo casero en que
no estampasen su destructora huella. En aquella gran devastacion los
habitantes de la campia se refugiaron en Crdoba con lo que pudieron
salvar de sus haciendas, huyendo la furia de aquel animado torbellino, y
hubo de resultas hambre en la ciudad. Y cuentan las historias rabes que
habiendo cundido la asoladora plaga por todo el norte del Andals, solo
Toledo y Medinaceli se libraron de la ruina, quedando tan despoblada la
provincia, que podia un viajero andar por ella  caballo dos meses
seguidos sin encontrar alma viviente. Aunque maltratada por tan deshecha
tormenta, debi quedar en pi al abrigo de la Sierra la preciosa
flor[508] plantada por An-nasr para otra flor la mas querida de su
harem.

Un rey cristiano[509] prendado de ella, confiado en el prestigio de sus
victorias y en el abatimiento del Islam, la pidi para su esposa  su
nuevo dueo el rgulo de Sevilla. Dos cosas demand el conquistador
castellano  Almu'tamed: que le diese  Medina-Azzahra para residencia
de D. Constanza que iba en su compaa, y que le dejase libre una parte
de la mezquita mayor para trasladarse  ella la reina diariamente y dar
all  luz el fruto que llevaba en sus entraas[510]. Indignado el
sarraceno di la muerte por su propia mano al judo portador de tan
insolente mensaje, y no contribuy poco este atentado  que D. Alfonso,
ardiendo en sed de venganza, estrechase  Almu'tamed con tan poderosos
medios, que le hiciese preferir el entregarse con el ruinoso Estado
andaluz en brazos de los almoravides.

Quin cuidaba entre tanto de aquella perla del arte arbigo?
Probablemente estarian desiertos y abandonados aquellos hermosos
palacios, y sus antes deliciosos jardines yermos y convertidos en
madriguera de alimaas. Los bereberes habrian despojado sus lujosos
pabellones, robado todas sus riquezas, destrozado aquel artificioso
estanque de lquido mineral, aquellos tronos de oro y pedrera, aquellas
fuentes de bronces y mrmoles, aquellos baos voluptuosos, aquellos
artesonados de oro, mrmoles trasparentes y maderas incorruptibles,
aquellas arcadas de bano y marfil, aquellas costosas alfombras,
aquellos doseles de brocado!... Muchos cercos sufri la antigua sede del
Califado andaluz desde D. Alfonso VI hasta S. Fernando en poco mas de
cien aos, y en este tiempo no hallamos que hicieran aprecio alguno de
la desolada y desierta Medina-Azzahra ni los almoravides, ni los
almohades sus impetuosos sucesores. Cuando el santo rey tom  Crdoba
no quedaban ya en pi mas que los muros de un alczar que tantos tesoros
habia contenido, teatro de los mas gloriosos acontecimientos del
Califado de Occidente y testigo de una prosperidad que habia de parecer
fabulosa narrada por la historia. El tiempo habia hecho su oficio: todas
las construcciones poco slidas se habian reducido  polvo: la tierra,
tan afanosa por tragar los monumentos de los hombres que le arrancan los
tesoros de sus entraas, habia recobrado lo suyo, y con su incesante 
imperceptible crecimiento cubierto ya las marmreas escalinatas rotas,
los pavimentos de piedra desnivelados, los acueductos, algibes,
estanques, fuentes, baos: todo lo somero y profundo, sobre lo cual
tendi largos aos su capa de nieves y barrizales el aterido invierno,
su verde manto de grama la alegre primavera, sus tejidos de cardos,
espinos y punzante maleza el abrasado verano, y el otoo su seca y
amarilla vestidura de despojos. Lo alto y fuerte perdi paulatinamente
su delicado y deleznable revestido de estucos pintados y dorados, sus
armaduras de alerce: y qued desnudo. Los reyes moros de Sevilla se
llevarian  la nueva corte algunas hermosas columnas y otros objetos
tiles para sus construcciones; pero muchos materiales preciosos
quedaban todava en aquello que solo parecia un castillo arruinado en
los dias de la reconquista.

Ya en este tiempo habia perdido el vulgo la memoria del orgen de
Azzahra, y sus diseminados vestigios habian hecho nacer entre los
cristianos vencedores una falsa tradicion respecto del antiguo asiento
de Crdoba, de que luego participaron los historiadores de mejor
criterio. Y al hacer el santo rey el repartimiento de Crdoba y su
tierra entre los ricos-hombres, caballeros y rdenes religiosas que
habian asistido  la conquista, ya la ciudad de la esclava querida de
An-nasr habia perdido su nombre por el impropio de _Crdoba la
vieja_[511].

Con este persever desde entonces, y el nuevo nombre contribuy  que se
desvaneciese del todo en los siglos sucesivos el recuerdo de una
poblacion tan novelesca por su orgen, tan interesante por las escenas
en ella ocurridas, tan maravillosa en todo: que habia rivalizado con las
mas famosas ciudades orientales y sostenido dignamente el paralelo con
los soberbios palacios de los reyes Ninivitas, Achemenios, Sassanidas y
Abassidas.

De _Crdoba la vieja_ se hace mencion en algunos documentos de la edad
media: de Medina-Azzahra nunca! Aquel asolado campo con su ruinoso
castillo pasa, no sabemos cundo, del patrimonio real al patrimonio
municipal: llega el ao 1405, viene  Crdoba un venerable religioso
gernimo[512]  solicitar la fundacion de un convento de ermitaos en la
sierra, y la noble viuda de D. Diego Fernandez de Crdoba, alcaide de
los donceles, le cede para este piadoso objeto una huerta que posea
contigua  _Crdoba la vieja_: la ciudad le d para el mismo fin en 1408
las _ruinas del castillo de Crdoba la vieja_, ya propiedad suya. El
arruinado castillo viene entonces al suelo: los sillares de sus muros
son acarreados al cerro inmediato donde los padres gernimos edifican su
convento; los tableros esculpidos de barro y piedra que los revestan
caen despezados entre la yerba, donde permanecern acompaando al sueo
secular de las otras ruinas anteriores ya sepultadas en aquel _campo de
soledad_, hasta que un anticuario los remueva y los desdee
desconociendo su procedencia[513], y venga luego otro[514] y los admire
como lo que realmente son, aunque sin saber tampoco el nombre que
llevaron. De los despojos aparentes apenas queda alguno til que los
buenos frailes no se lleven  su monasterio: cargan con cuantos
capiteles y fustes de mrmol yacen sobre aquella vasta sepultura de
grandezas; llvanse cuanta piedra les parece acomodada  la construccion
de su templo, de su claustro, de su captulo, trazados segun el florido
sistema ojival terciario; llvanse por fin hasta un cervatillo y una
cierva de bronce[515] hueco hallados entre los escombros, que quizs en
otro tiempo habian deleitado en alguna fuente del palacio de Azzahra los
ojos de su mimosa duea, y acomodan uno de ellos  un pilon del claustro
del santo cenobio. A todo esto, nadie sabia ya que hubiese existido
Medina-Azzahra. Las ruinas de _Crdoba la vieja_ pasaban por reliquias
anteriores  la dominacion agarena, y deshecho el castillo, no qued al
parecer piedra sobre piedra en aquella vasta, ondulosa y verde planicie,
ya convertida en dehesa.

El erudito cronista de Felipe II que vivi algunos aos en el monasterio
de S. Gernimo de la Sierra, obcecado con el error vulgar no vi lo que
saltaba  la vista, esto es, que los fragmentos de arquitectura
decorativa de mrmol, piedra y barro, que se hallaban diseminados por la
dehesa de _Crdoba la vieja_, eran de la misma casta que la
ornamentacion del Mihrab de la mezquita mayor[516]. Otro anticuario mas
perspicaz en estas materias trat de corregir la falsa opinion, y este
convenci  otros de que aquellos despojos pertenecian  alguna suntuosa
fbrica de sarracenos[517]. Nada se adelant sin embargo; las
antigedades rabes tenian poco que esperar de la tendencia que tomaban
 la sazon los estudios arqueolgicos.

Fu preciso que pasaran otros dos siglos y que un orientalista dotado
de ingenio y gracia para cautivar contando las cosas de la Espaa
rabe[518] en una poca en que la ilustracion se ceia casi
esclusivamente  lo latino y griego, volviese  pronunciar el nombre de
_Medina-Azzahra_ para que se despertase entre los literatos y
anticuarios, con la aficion perdida  las historias de nuestros antiguos
dominadores, el deseo vehemente de investigar el asiento de aquella
clebre poblacion. Pero como aquel mismo arabista daba acerca de su
situacion noticias equivocadas[519], se busc en vano por muchos aos lo
que tanto se deseaba hallar.

Quin habia de imaginarse que las reliquias de los palacios mas
sorprendentes que vi la Espaa musulmana estaban sepultadas en una
dehesa de un mayorazgo[520], de la cual ya nadie se acordaba ni aun para
esclarecer la duda que habian dejado en pi los anticuarios de los
siglos XVI y XVII? Y sin embargo, la compilacion de historias de la
Espaa rabe hecha por Ahmed Al-Makkar, vulgarizada en Europa desde el
ao 1840 por la laboriosidad de otro arabista distinguido[521], nos
estaba revelando lo que en aquel abandonado campo debiamos prometernos.

[Illustration: Dib. del nat.l y lit. por F. Parcerisa

Lit. de J.J. Martinez, Madrid.

FRAGMENTOS DE LOS PALACIOS DE MEDINA-AZZAHRA.]

No est, no, la triste y dolorosa ruina de la mas bella creacion
monumental arbigo-bizantina donde la buscan todava muchos apasionados
de aquel arte. No busqueis el grandioso rastro de Azzahra ni en las
orillas del Guadalquivir, ni en lo recndito de la Sierra. Hlo ah, 
tres millas de Crdoba entre norte y poniente, donde todos los
escritores rabes de mas autoridad situaron siempre la hermosa joya. Su
dicho concorde es mi testimonio, y en prueba de que el arte lo confirma,
ah teneis esos fragmentos por mi propia mano recogidos entre la maleza
y cardizales que cubren la llamada _suerte de S. Gernimo_ en la dehesa
de _Crdoba la vieja_. Contempladlos, y os convencereis de que los
edificios de que formaron parte solo han podido pertenecer  la poca
mas floreciente y  la poblacion mas famosa del Califado andaluz. Ah
teneis todos los elementos de la ornamentacion mas bella y graciosa
que cre el Oriente y regulariz el genio esttico de los pobladores del
Archipilago: las _postas_ que figuran las olas de la mar; los
_meandros_  _grecas_ de listones que se interrumpen y cortan en ngulos
rectos; los _enlaces_  _entrelazos_, combinacion preciosa de lneas
rectas y curvas que imita las trenzas del cabello; las _palmetas_, en
que con la mayor donosura alternan hojas agudas y hojas obtusas, unas
replegadas hcia dentro, otras hcia fuera, imitacion feliz del _loto_
asirio y de las palmas fenicia y tebana; el _acanto silvestre_ tan
parecido  la hoja del punzante cardo; el _tulipan_ y la _flor de loto_,
graciosa importacion del arte de Perspolis, al cual fu comunicada por
la arquitectura de Nnive y Babilonia, etc.[522]. Y advertid que adems
de estos pedazos de piedra y barro tan lindamente trabajados, quedan en
_Crdoba la vieja_ otros de mrmol labrados con el mismo esquisito
gusto, algunos de fondo de color, sobre el cual destacan esos tan
relevados y bien recortados adornos; y en la huerta de S. Gernimo no
pocos capiteles que de all se sacaron, los cuales podrian sostener la
competencia con los capiteles corintios del famoso monumento de
Liscrates de Atenas[523].

La dehesa de _Crdoba la vieja_, que  los ojos del vulgo no es mas que
un llano descampado con leves sinuosidades hcia la parte de la Sierra
en cuya falda apoya, y donde sobre la viciosa vegetacion espontnea
propia de aquel delicioso clima descuellan de trecho en trecho algunas
encinas  higueras silvestres, se descubre inmediatamente  los ojos del
observador atento como vasta ruina de alguna construccion importante, y
 los del arquelogo como precioso depsito de una de las pginas mas
interesantes del libro monumental: pgina lastimosamente despedazada,
mas no del todo perdida. Merced  nuestra natural incuria, por regla
general deplorable, ahora por escepcion benfica, consrvanse hoy estas
ruinas prximamente en el estado mismo en que se hallaban  fines del
siglo XVI y principios del XVII, cuando nos las describian Ambrosio de
Morales y el licenciado Diaz de Rivas sin saber de cun noble cadver
hacian la filiacion[524]. Algunos preciosos vestigios que ellos vieron
han desaparecido: quizs han sido cubiertos por la lenta crecida del
terreno. Lo que hoy all principalmente se advierte es una elevacion de
forma cuadrangular y superficie llana de unos ciento setenta pasos de
longitud, con declives por los tres lados de oriente, poniente y
mediodia, y por el norte unida  la Sierra con varios montculos de
figura irregular, no de formacion natural, sino de escombros en que
facilmente se hallan trozos de piedras bellamente labradas, lastras de
mrmol rotas y otros objetos, con solo remover la masa pulverulenta que
cubre la yerba. En el centro mismo del lmite meridional de la alta
planicie que domina la llanura, hay un hueco cubierto de espesa maleza,
como indicio de haber existido all alguna puerta, y desde este punto de
la esplanada parte recta al mediodia por lo bajo de la campia una
especie de calzada que finaliza en un objeto informe de fbrica de
argamasa y mampostera, pi tal vez de algun robusto torreon de entrada.
Sera este por ventura vestigio de aquella segunda puerta de entrada
al alczar rabe, por donde pasaron  caballo D. Ordoo y su
introductor Ibn Talms? Sera aquella otra brecha que hemos visto en el
declive meridional de la plaza rectangular la subida  la plataforma
donde se ape el rey destronado?  sera mas bien esta misma plaza
aquel famoso terrado de los tres pabellones donde tantas cosas
memorables acaecieron?... Ultimamente, aquella singular planicie, obra
evidente de los hombres y no de la naturaleza, es un mero terraplen, 
es el resultado de un hundimiento que conserve quiz intacta la planta
baja de alguna construccion palaciana? Quin podr hoy saberlo? No
faltan all en verdad reliquias de grandes construcciones, y cuando otra
cosa no hubiera, bastaria un soberbio ramal de acueducto que sale del
costado de oriente de la indicada plaza en direccion S-E., todo
revestido interiormente de dursima costra de betun liso y bruido como
escayola, para persuadirse de la gran probabilidad de poder exhumar en
este parage muchos tesoros del arte.

Con mala estrella por cierto hemos comenzado nosotros esta obra[525].
Esperemos sin embargo proseguirla con mejor fortuna; y entonces, si la
elegante y erudita pluma que hasta ahora con plausible modestia no hizo
mas que ensayarse en el bosquejo de la historia de la arquitectura en
Espaa, emprende la rdua tarea que al parecer le est reservada de
analizar detenidamente todos sus perodos y desentraar sus
singularsimos  interesantes sincronismos, quizs donde hoy deja
lastimada un deplorable vaco[526], tendr ocasion de trazar con su
acostumbrada animacion y elocuencia la descripcion fiel de muchas
bellezas artsticas que crea perdidas.




Captulo sesto y ltimo.

_La Sierra y la Campia._


Si hubiramos de detenernos en describir todo lo bueno que la provincia
de Crdoba debe  la naturaleza, sera interminable nuestra tarea, pues
siendo la Andaluca el vergel de Espaa, Crdoba es,  debiera ser al
menos, el vergel de Andaluca. Quede reservado  los naturalistas el
encarecer la fertilidad de su suelo[527], la abundancia de sus
minerales, la hermosura de sus ganados, rivalizando en encomios con
Plinio y Estrabon acerca de la escelencia de sus frutos; y salven ellos
como puedan el compromiso de dejar airoso al poeta Estacio[528] que
tanto elogia la bondad de sus aceites. Nosotros somos los panegiristas
del arte en primer lugar, y secundariamente de la naturaleza en sus
bellas manifestaciones.

Los campos de Crdoba y su tierra estan repartidos en _Sierra_ y
_Campia_, teniendo por trmino divisorio entre unos y otros el rio
Guadalquivir, que atraviesa diagonalmente la provincia de N-E.  S-O.,
bajando por cerca de Aldea del Rio hcia Palma, donde se le incorpora el
Genil. La Sierra y sus poblaciones quedan  la derecha de su corriente,
 la izquierda los pueblos de la Campia. Parte  esta por mitad el rio
Guadajoz, llamado de los antiguos rio Salado (_flumen salsum_), que
atravesando en su nacimiento por la antigua encomienda del castillo de
_Vboras_ de la rden de Calatrava, sale  lo llano poco mas adelante,
recibe otras aguas al pi del castillo de Locubin, baa en su curso 
Castro el Rio fertilizando su deliciosa ribera de huertas por medio de
azudas que mueve su misma corriente, acrcase  las villas de Espejo y
Santa Cruz, y sigue por Torres-Cabrera su direccion al Guadalquivir, con
el cual junta murmullos una legua mas abajo de Crdoba. Fertilizaba
antiguamente este rio cerca de Castro los trminos de _Ategua_, pueblo
famoso por el largo cerco que sostuvo en la guerra de Csar con los
hijos de Pompeyo. El Guadajoz es muy celebrado en aquellas guerras
civiles por los autores que de ellas escribieron.

La parte de la Sierra est naturalmente contornada con una doble lnea
de aguas corrientes y cordilleras, que forman una especie de pentgono
sobre la mrgen derecha del Guadalquivir. Un largo estribo de
Sierra-Morena que de los confines de la provincia de Ciudad Real baja
hasta este rio, llevando como tributo al mismo por un lado las aguas del
arroyo de las Yeguas, por otro las del revuelto y precipitado Jndula,
es su lmite oriental. Forma el septentrional el Guadalmez, que baja
desde los cerros de Fuencaliente hasta entrar en el rio Zuja faldeando
uno de los principales ramales de la gran cordillera; y el occidental el
mismo Zuja y el Rembezar, que naciendo en las dos vertientes opuestas de
una montaa, corren el uno al norte y el otro al mediodia, aquel al
Guadiana, este al Guadalquivir. Dentro de este vasto territorio, todo
ceido de altas cumbres sin mas salida que la llanura por donde el
Guadalmez y el Zuja pasan juntos  regar campos de Estremadura, se
dibujan otras largas cadenas de montaas: una de las cuales lo atraviesa
todo de levante  poniente, de Fuencaliente  Fuenteovejuna, y es la
cordillera principal de los _Montes Marianos_, que va vertiendo  uno y
otro lado las aguas de sus veneros, unas al Guadalquivir, otras al
Guadalmez y al Zuja, contornando elevadas barreras. De aquellos montes
se originan el Guadamellato al pi del alto cerro de Nuestra Seora de
Luna, el Guadalbarbo que recibe las que nacen debajo del castillo de
Cuzna, el Guadiato que vuelca lmpidas ondas de varios arroyuelos del
trmino de Belmez; de estas barreras secundarias resultan otros
riachuelos de menos caudal. Por ltimo, de la gran cadena con que
Sierra-Morena divide por medio el pentgono de la parte montuosa de
Crdoba, se desprenden y caen al mediodia como hileras de gigantes
curiosos de mirarse en la corriente del sacro Btis, tres principales
ramales; dos de ellos mueren en la ribera, y el tercero en las altas
llanuras donde descuellan las ruinas del castillo de Albacar.

Cuntos recuerdos encierran estas speras cordilleras! Una de ellas, la
mas oriental, lleva en su mas avanzado estribo el famoso convento de _S.
Francisco del Monte_, que el caballero cordobs D. Martin Fernandez de
Andjar fund  peticion de D. Enrique III y de la reina D. Catalina
cabe las ruinas del antiguo cenobio Armilatense. En l se veneraba la
piadosa imgen de Nuestra Seora de la Esperanza, hallada segun
tradicion entre aquellos vestigios; y en sus claustros vivi retirado el
rey D. Felipe IV durante las carnestolendas del ao 1624. Otra, que es
la mas prxima  Crdoba, ostenta en sus alcores el grandioso y severo
monasterio de _S. Gernimo_, construido con los despojos de la preciosa
Medina-Azzahra; en su cerro de _Nuestra Seora de Belen_ una
congregacion de rgidos anacoretas, cuyas humildes ermitas son para
Andaluca lo que Monserrat para Catalua, lo que la Tebaida para el
Egipto, lo que el monte Athos para la Rumelia; y al pi de ese cerro la
famosa _Ruzafa_, que despues de haber sido una de las mas deleitosas
quintas de los amires, fu patrimonio de la clebre D. Leonor de
Guzman, y despues convento de padres Franciscanos; y hoy... hoy
desierta y miserable fonda! Otra, que espira dentro de una hoz formada
en el llano de Hernan-Paez donde traza el Guadiato su ltima revuelta
antes de salir brioso  la Campia, se ilustra con el clebre santuario
de _Nuestra Seora de Villaviciosa_ y con el valle donde fueron
brbaramente inmolados los siete infantes de Lara. Todas estas cadenas
de montaas y las corrientes que las van acompaando en sus diversas
ondulaciones, llevan en sus faldas y en sus orillas reliquias de
poblaciones antiguas, de arruinados monasterios, de castillos derruidos.
Fuenteovejuna, Azuaga, Belmez, Espiel, Cuzna, Trassierra, son todos
lugares interesantsimos para la historia de la edad media cordobesa,
situados  la parte meridional de Sierra-Morena. Lo mismo puede decirse
de los que ocupan  la otra parte los estribos de la gigantesca
cordillera y las mrgenes del Guadamora, del Guadarramilla, del
Guadamatilla y del Zuja, como Belalczar, Santofimia, Hinojosa,
Torremilano, Villapedroche, Pozoblanco, etc. Muchos de estos lugares
eran de poblacion considerable siendo Espaa provincia romana; de otros
que entonces habia en esta parte de la Beturia de los Trdulos apenas
queda memoria. Bajo la dominacion de los godos y sarracenos unos
conservaron su importancia, otros la aumentaron, otros se formaron que
antes no existian: muy pocos de los antiguos decayeron, porque la
prosperidad del pais iba siempre en aumento. En los siglos anteriores 
la reconquista no ofrecia de seguro la Sierra el espectculo de
desolacion y pobreza que hoy presenta. Orlaban las faldas de sus
montaas blancos caseros; en sus espaciosos valles asentaban risueas
poblaciones que se mantenian de la industria, del cultivo y del
pastoreo; en sus pinges dehesas y caadas se apacentaban ganados de
toda especie; tendanse por sus anchas lomas los viedos con sus
lagares, los olivares con sus vigas: por sus frescas vegas los edificios
conventuales rodeados de granjas y cortijos; y coronaban sus empinados
cerros fuertes castillos y atalayas, centro aquellos del podero feudal,
centinelas avanzadas estas de un Estado robusto y floreciente enclavado
en tierra enemiga, nico medio entonces conocido de comunicar con
rapidez los sucesos prsperos  adversos de la guerra. Los arroyos y
rios que vierte por uno y otro lado la Sierra no llegaban como ahora sin
merma  la llanura: recogase su precioso caudal en acequias para regar
las huertas y vergeles,  en presas para mover molinos y batanes,  en
balsas para otras industrias. Con el producto de estas y del fcil
cultivo de tan agradecida tierra, sostenanse muy granadas las rentas de
las villas, de los seores y de las iglesias. Pero aquella prosperidad
acab, y hubo muchas causas para que as sucediese: primero la
devastadora furia con que pusieron fin al Califado cordobs las guerras
intestinas de las razas musulmanas agolpadas en Andaluca; luego el
crecimiento del poder castellano, que despues de la conquista de Toledo
hizo de la tierra septentrional de Crdoba pais de frontera, y por
consiguiente de molesto y peligroso vivir; luego causas generales que
paulatinamente fueron predisponiendo la opinion nacional contra las
poblaciones de origen islamita; por ltimo la psima administracion de
la casa de Austria, que esquilmando  los pueblos para sostener
descabelladas empresas militares y cegndoles al propio tiempo todas las
fuentes de la pblica riqueza, que era lo mismo que ordear la vaca sin
darle pasto, abrum  los montaeses de Crdoba con alcabalas y tributos
que no bastaban  satisfacer sus ya escasos provechos. Todava aquella
privilegiada tierra est brindando  sus naturales con su fertilidad
prodigiosa: fuera de los olivares, naranjales, higuerales, granados,
cidras damasquinas y moreras de que se cubren sus laderas aun
negligentemente labradas, produce la montaa sin que intervenga la mano
del hombre, arrayanes, lentiscos, algarrobos, almezos de dulcsimo
fruto, pinos, avellanos, castaos y acebuches. Frmanse naturalmente
muchos colmenares en las concavidades de sus peas; el spero jabal, el
tmido gamo, el ciervo corredor, el conejo cauteloso, la pintada perdiz,
el zorzal viajero, el tordo y el estornino amigos de los caaverales,
estimulan al cazador  sus gratas fatigas; y los criaderos de plata,
oro, cobre, azogue y carbon de piedra que recelan las entraas de sus
montes, sirven de incentivo  la actividad del minero codicioso. Y qu
alicientes no ofrece ella al amante de la bella naturaleza? El valle
donde est situado el insigne monasterio de S. Gernimo, con harta
justicia lleva el nombre de _Valparaiso_, pues nada menos que un Eden
representa  los ojos su frescura; cerca de este hay otro llamado
_Vallehermoso_, y tiene tan merecido su nombre, que quien penetra en l
sin saberlo se lo d de nuevo. Subiendo por l algun trecho se aparece
como jardin de amor en un campo de esmeralda _la senda del rosal_,
llamada as por la estraordinaria abundancia de rosas con que all plugo
 la madre naturaleza engalanarse el seno y embalsamarse el aliento:
delicioso lecho de flores para la enamorada Diana, que solo los vergeles
de la Ruzafa impregnados de azahar hubieran podido con igual derecho
disputar al Monte Latmos. Pues qu diremos del _pago de Miraflores_, y
qu de otros muchos cuyos nombres no conforman menos con sus lindezas?

En esta amensima Sierra vamos  comenzar, lector amigo, un viaje areo
por toda la provincia de Crdoba, con que pondremos fin  nuestra tarea.
Y en esta jornada postrera t y yo, como dos nigromantes de esos que el
vulgo llama _brujos_, vamos  dar tres grandes vuelos: el primero  modo
de guilas cernindonos sobre las cumbres de las montaas; el segundo
como nades por las orillas del Guadalquivir abajo; el tercero como
alondras que con inciertos giros revolotean en la campia de aqu para
all, atraidas por los destellos de los objetos lucientes, y se
remontan gorjeando cuando no hallan atractivo en el suelo.

VUELO POR LAS MONTAAS. Mira al occidente, cerca del nudo que forman
Sierra-Morena y la Sierra de los Santos, sobre una colina que domina una
estensa y pintoresca llanura, entre cerros coronados de torres y
atalayas arruinadas, la villa de _Fuenteovejuna_, que debe  un acto de
sangrienta y herica venganza la inmortalidad  que en vano hubiera
aspirado como municipio romano[529], como poblacion sarracena guarnecida
con un cinto de muros y un fuerte castillo, y como recompensa digna de
los servicios de un gran maestre de Calatrava. Aplica el oido, que su
nombre suena muy alto y llena toda la comarca, porque es  un mismo
tiempo grito de gloria y melanclico gemido varonil. Preprate
recordando la poca en que  la sombra de la autoridad real fuertemente
constituida, cuajaba en el rbol de la sociedad espaola la preciosa
yema del derecho comun,  despecho de las injurias de los ricos-hombres
que como saudos vendabales la combatian. Corre el ao 1476: un
orgulloso comendador de Calatrava encastillado en esa villa, sujeta  la
jurisdiccion de la rden por permuta hecha con el gran maestre D. Pedro
Tellez Giron, comete contra sus moradores toda suerte de desmanes y
atropellos: tolera que sus soldados les devoren las haciendas y
deshonren sus casas; l mismo con violencia les quita sus hijas y
mujeres. El pueblo cansado de sufrir se conjura contra el insolente
tirano; ruge el motin  sus puertas apellidando _Fuenteovejuna, vivan
los reyes D. Fernando y D. Isabel y mueran los traidores_. Preciptase
dentro la turba enfurecida, hombres, mujeres, nios, armados todos de
espadas, picas, palos y piedras. Trbase en la mas fuerte pieza del
castillo una encarnizada refriega: catorce criados del comendador mueren
 sus pis por defenderle: muere luego el magnate, y su cadver,
arrojado por una de las ventanas  la calle, es recogido en puntas de
lanzas y espadas. Acuden las mujeres con adufes y sonajas  celebrar la
libertad de la villa, y despues los vecinos ancianos quitan las varas y
cargos de justicia  los que estaban puestos por la rden, y acuden 
Crdoba sujetndose  su jurisdiccion y pidiendo amparo. Qujanse del
agravio los caballeros de Calatrava al rey y al pontfice: ya los reyes
mandan  la villa jueces pesquisidores. Hlos cabalgando en mulas
regalonas por la mrgen del Guadiato arriba; h ah rondando el temido
tribunal algunos brbaros sayones dispuestos  manejar contra el
aterrado vecindario mquinas horribles de tormento de que nunca se hizo
merecedor. Entran en la tremenda prueba hombres, mujeres, nios, y todos
la sufren con herica constancia: medio lugar padece tormento sin
declarar quines dieron la muerte al comendador: _Fuenteovejuna le
mat_, esclaman todos concordes, significando haber armado Dios contra
l el brazo del pueblo entero.--Quin mat al comendador? vuelve 
preguntar el obcecado ministro que no comprende tan sublime
respuesta.--Fuenteovejuna, contestan todos.--Quin es Fuenteovejuna?
pregunta de nuevo aquel.--Todos los vecinos de la villa.--Quines son
los vecinos de la villa?--Y vuelve  resonar entre dolorosos gemidos de
muerte la misma herica respuesta: _Fuenteovejuna_. Sabedora Crdoba del
caso, representa inmediatamente  los reyes: los pesquisidores suspenden
los tormentos: la ciudad prueba los desafueros y tiranas del comendador
asesinado, y los reyes, convencidos de que su muerte fu castigo del
cielo, mandan sobreseer en la causa formada al lugar.

Atravesamos ahora la gran cordillera y nos suspendemos, no lejos de la
confluencia del Guadamatilla con el Zuja, sobre un llano donde descuella
una poblacion que tiene al norte un cerro ceido por un arroyo, y en l
los restos de uno de los mas soberbios alczares de la Espaa del siglo
XV. Es _Belalczar_, nombre dado por el fundador de aquella insigne
fortaleza D. Gutierre de Sotomayor, maestre de la rden de Alcntara, 
quien hizo merced de la poblacion el rey D. Juan II. No habia en toda la
tierra aledaa alczar de mas estupenda estructura: mil varas de
estension ocupa todava su muro de cantera, el cual formaba un gran
cuadriltero fortalecido con veinticuatro cubos y defendida por un
castillo con ocho torres y un foso de treinta pis de anchura. Erigida
la villa en condado, el nieto del maestre lo gozaba esplndidamente
establecido en su magnfico alczar. Su madre D. Elvira de Ziga,
temerosa de los estragos que suele causar en los jvenes de alma mas
generosa la vida de soldado, le retenia con frecuencia en Belalczar,
aunque servia  los Reyes Catlicos en su corte y en las guerras contra
los moros, y el valeroso caballero se daba  la montera, ejercicio muy
propio de la gente moza y noble en aquellos tiempos. Volviendo un dia de
una de sus caceras, y habindose separado gran trecho de l sus criados
persiguiendo  una res herida, advirti que le seguia muy de cerca un
hombre alto y amulatado.--Pasad adelante,  quedaos atrs, djole el
conde, vindole ya muy junto  su caballo.--Deseo tratar en secreto con
su seora, respondi el desconocido, cierto negocio de grande
importancia.--Quedaos atrs, replic el conde, y en llegando al castillo
os oir despacio. Pic al caballo, entr en su alczar, y de all  poco
lleg al puente levadizo el hombre alto y moreno,  quien se permiti la
entrada por haberlo ya prevenido el dueo. Pidi  este el misterioso
aparecido hablarle sin testigos: el jven caballero despidi  sus
criados presentes, y quedaron los dos solos. Habia sobre una mesa dos
velas encendidas, porque ya iba cerrando la noche: tendi el brazo el
husped y las apag, y bastaron su rostro de ascua y sus ojos de
azuladas llamas para dar luz al aposento. Lo que entre los dos pas all
no se sabe: el efecto s, y fu que el conde de Belalczar D. Juan de
Sotomayor, siendo mozo soltero y de aventajadas prendas, renunci su
estado en su hermano D. Gutierre, y dejando el mundo se hizo religioso.
Fu muy estremado en todas las virtudes, sealadamente en la humildad,
pues la misma tierra que habia sido teatro de su alegre mocedad, le vi,
siendo Fr. Juan de la Puebla, con el hbito de S. Francisco ejercitarse
en los oficios mas bajos y penosos en servicio de los pobres y de los
religiosos descalzos que estableci en la comarca. Fu el fundador de
una provincia de las mas insignes de la rden, la cual teniendo por
ncleo la ermita de Nuestra Seora de los Angeles, creci antes de la
muerte del conde santo tan rpidamente, que la Sierra por aquella parte
se trasform en un nuevo Carmelo[530].

El condado de Belalczar con sus lugares, el marquesado de _Santofimia_
( Sta. Eufemia) y las villas de _Hinojosa_ y _Torremilano_, componen lo
que en la Espaa romana denominaban los escritores latinos regiones de
los _ossintigisis_. Rasis llama  esta parte de la Sierra _el llano de
las bellotas_, por estar muy poblada de encinares.

No lo est menos esa otra gran llanura elevada que se estiende  oriente
entre el tronco principal de la Sierra y el ramal que limita por el
norte la provincia. Ese dilatado valle formado por las montaas  una
elevacion de mas de mil quinientos pis sobre el nivel del mar, es el de
_los Pedroches_, que comprende siete villas habitadas por pastores.
Vers toda esa tierra, cuya riqueza mineral se esconde en muy profundos
criaderos de diferentes metales y carbon de piedra, cubierta de dehesas,
de encinares, chaparros, charnecas, brezos y mata prieta, poblada de
rebaos y piaras, sin mas industria que el tejido de bayetas y la
alfarera. Vista la atrevida torre de la iglesia parroquial de
_Pedroche_, que forma un gracioso obelisco de doscientos pis de altura
con su segundo cuerpo circular, invencion caprichosa del clebre Hernan
Ruiz el viejo, autor del insigne crucero de la catedral de Crdoba,
pasemos adelante: y cruzando el puerto Calatraveo vamos por Espiel y
Belmez al castillo de Cuzna describiendo una espiral en nuestro vuelo.
Es rara la poblacion de la Sierra que no tiene su castillo: el de
_Espiel_, en lo alto del cerro  cuya falda est la villa del mismo
nombre, se muestra ya tan arruinado que no se reconoce lo que fu: solo
se divisa  su pi la boca de una gran cisterna; el de _Belmez_ era muy
principal, est situado en la cumbre de otro cerro: su posicion es tan
ventajosa, y tan escarpada por todas partes la pea que le sirve de
base, que parece como que brindaba  construir en ella una fortaleza. Es
una torre cuadrada con habitaciones de bveda, de fbrica sarracena,
tiene un muro guarnecido de cubos cilndricos y otras obras ya muy
deterioradas. Fu adjudicado en el siglo XV al gran maestre de Calatrava
D. Pedro Tellez Giron, el cual lo cedi con Fuenteovejuna  su rden en
el cambio que hizo por Cazalla y Osuna. Desde su torre se divisaba el
castillo de Fuenteovejuna por una parte, por otra el de Nvalo en
trmino de Villaviciosa, el cual le ponia en comunicacion con el de
Almodovar del Rio: por otra finalmente el castillo de Espiel, desde el
cual se verian tambien torres de otra lnea. El castillo de _Cuzna_
levantado en lo mas spero de la Sierra comunicaria al propio tiempo con
las alturas de Hinojosa, los Pedroches, Santofimia y la Alcudia; as
toda Andaluca estaba ramificada bajo la dominacion islamita, y aun
muchos siglos despues, por lneas de atalayas que formaban el
imperfecto sistema telegrfico de aquellos tiempos.

Vamos ahora por entre los dos rios Guadiato y Guadalbarbo bajando al
Guadalquivir, y al pasar por encima de _Trassierra_ consagremos una
mirada de inters  las misteriosas ruinas que al pi de sus escabrosas
laderas nos hablan de una antigua poblacion cuyo nombre se sepult ya en
el mar de hielo del olvido.

VUELO POR LA RIBERA. Lo empezaremos en _Aldea del Rio_, que solo
nombramos por respeto  la autoridad de Plinio, que con el nombre de
_Sicia_ la menciona entre los lugares de la jurisdiccion de Crdoba,
orillas del Btis. Este en efecto la fecunda por el poniente. Una legua
mas abajo tenemos un gran pueblo, repblica _Eporense_ para los romanos,
para nosotros _Montoro_; villa cercada por el Guadalquivir, fundada
sobre tres cerros de pea viva y otros tantos valles, toda de casas de
piedra, con un puente soberbio costeado por sus vecinos antes del ao
1500, para cuya obra, cuentan ellos con entusiasmo, se desprendieron las
seoras de sus alhajas de oro, plata y piedras preciosas. No acertar 
decir si debe su nombre  sus famosos olivares, que hacen de ella un
verdadero _monte de oro_,  al toro que sobre un monte campea en sus
armas simbolizando sin duda la fortaleza de su sitio. Los musulmanes la
convirtieron en castillo ciendo sus riberas con altos muros y
torreones, y cerrando su nica salida  la campia con el fuerte de la
_Cava_, llamado despues de _Julia_, del que es reliquia ese grueso
baluarte que ah ves. Antes que la ganase S. Fernando por las pujantes
embestidas del capitan D. Domingo de Lara, de quien conserva aun el
nombre un barrio de la villa, habian otros dos reyes de Castilla,
Alfonsos ambos, arrojado de ella  los agarenos en 1155 y 1190, poniendo
el ltimo de ellos por alcaide y adelantado de su frontera  D. Nuo de
Lara[531].

Vamos al _Carpio_ (antiguo _Martialum_), villa que como un ginete
siempre dispuesto  romper lanzas cabalga sobre un cerro, en cuya
cspide bizarrea como enhiesto airon un fuerte y hermoso castillo.
Construyle para los clebres varones Sotomayores, seores de esta
villa y de Jodar, gloriosos en Gibraltar y Algeciras, en Antequera y en
Huscar, un maestro moro llamado Mohammad por los aos de 1325[532]. Su
forma revela desde luego ser obra sarracena. No olvidar este castillo
los alegres dias que estuvo hospedado en l el rey D. Felipe IV (en
febrero del ao 1624), durante los cuales su dueo el marqus del Carpio
agasaj y festej al monarca con una gran cacera en los montes de su
estado. Yendo del Carpio  Almodvar del Rio dejamos  la derecha del
Guadalquivir la antigua _Onova_, hoy _Villafranca_; luego,  una y otra
mrgen,  _Casablanca_ y _Alcolea_; mira en las _Ventas_, donde pastan
las clebres yeguadas de _la Regalada_, el suntuoso y moderno puente de
mrmol negrizco que escitaba la admiracion del viajero Ponz, y del cual
dicen los andaluces para ponderar su lindeza, que cuando los soldados de
Napoleon lo vieron preguntaron _si estaba hecho en Francia_. Queda
despues sobre la mrgen derecha la ciudad de CRDOBA. No nos detengamos
ya en ella; pasemos adelante dejando un suspiro de dolor en las
solitarias y empobrecidas alamedas del gran rio histrico que la baa.

Dejamos atrs tambien la confluencia de este con el Guadajoz, y despues
de algunas revueltas llegamos  la villa de _Almodvar_, en cuyo
formidable castillo sufrieron rigores de injusta saa D. Juana de Lara
y Haro, seora de Vizcaya, por rden de su cuado el rey D. Pedro el
Cruel, y el esforzado seor de Luque D. Egas Venegas, con sus hijos y un
hermano, por disposicion del prepotente D. Alvaro de Luna, como pago de
sus hericas correras en tierras de moros. Atravesando el rio tenemos
ahora en frente  _Guadalczar_, antigua _Carbulo_, donde hoy no
advertimos mas objeto digno de atencion que un palacio medio arruinado.
Sus seores los marqueses de Guadalczar perpetan en Crdoba la
descendencia de aquel famoso condestable de Castilla Ruy Lopez Dvalos,
cuya estrepitosa caida  impulsos de la ambicion de D. Alvaro de Luna
cuenta la crnica de D. Juan II. Por redundar en gloria de otro
esclarecido linage de Crdoba, ser bien recordemos que quien hizo
restituir al desgraciado condestable la honra y la hacienda perdidas,
fu su criado Alvar Nuez de Herrera, dechado de lealtad y fidelidad
acrisoladas, el cual se di tan escelente traza en la buena obra que se
propuso desde que el condestable se refugi en Aragon, que descubri y
prob haber sido falsificados por el secretario del de Luna todos los
documentos en cuya virtud habia sido condenado su seor como traidor 
la corona.

Otras dos veces vamos  cruzar el Guadalquivir para hacernos cargo de
_Peaflor_ y de _Palma del Rio_. Es la antigua _Ilipa_ (hoy Peaflor)
mas nombrada y famosa entre los antiguos que todos los otros pueblos de
la Campia. All se vean en tiempo de Ambrosio de Morales las ruinas de
la antigua ciudad y su famoso puerto. Hasta l, dice Estrabon, llegaban
las naves cargadas de mercaderas. Desde Obulco (hoy _Porcuna_) hasta
Cdiz, por Crdoba, Peaflor y Sevilla, se hacia en la Btica un activo
comercio, porque acudian de naciones estrangeras  contratar  Cdiz,
subian hasta Crdoba navegando[533], y se llevaban la plata y demas
metales preciosos de la Sierra dejando en cambio sus manufacturas. Desde
all, aade el gegrafo griego, comienzan  levantarse los Montes
Marianos cargados de plata, y  mano izquierda se tiende la Campia. A
poca distancia de Peaflor, en la mrgen opuesta, se descubre la villa
de _Palma del Rio_, que hicieron famosa en la edad media los grandes
hechos de armas de sus seores los Bocanegras y los Portocarreros. Fu,
si bien lo recuerdo, rico-hombre y seor de Palma el famoso almirante D.
Gil Bocanegra, hermano del duque de Gnova, que sirvi  D. Alonso XI en
Gibraltar y Algeciras sosteniendo con muy pocos bajeles contra un
emjambre de galeras moriscas uno de los combates navales mas tremendos
que ensangrentaron las ondas del Mediterrneo. Fulo tambien el alcaide
de Alhama Luis Fernandez Portocarrero, que muri en Npoles, adonde le
enviaba el Rey Catlico  compartir con el Gran Capitan el cargo de
general en gefe.

VUELO POR LA CAMPIA. Dividida esta en dos por la corriente del
Guadajoz, caen  la derecha _Castro el Rio_, _Bujanlance_, _Caete_, y
otras poblaciones de escasa importancia histrica.

En el ao 1333 el rey moro de Granada, aprovechando la coyuntura de
hallarse D. Alfonso XI con los pendones y caballeros de casi toda
Andaluca entretenido en Gibraltar contra los ejrcitos invasores de
Marruecos, puso cerco  Castro el Ro con muy poderosa hueste. Receloso
Payo Arias de Castro que estaba en Crdoba, de que le quitase de rechazo
su villa de Espejo, all cercana, parti con Martin Alonso de Montemayor
y otros caballeros  socorrer  los sitiados, los cuales, perdida la
villa y dejando el vestbulo de su iglesia cubierto de cadveres, se
habian refugiado en el castillo tapiando la puerta  piedra y lodo. Payo
Arias y otros,  quienes pareci temeridad querer en tal estado recobrar
el lugar, se quedaron en Espejo; el seor de Montemayor sigui adelante
solo con treinta caballeros: lleg  Castro con gran secreto, hall 
los moros descansando con los portillos abiertos, y pidiendo favor 
Dios y  su Santa Madre, se arroj como un leon sobre ellos y penetr en
la poblacion. No habia dentro mas que sesenta soldados tiles, los demas
habian muerto  estaban mal heridos; juntos con los de Crdoba
repartironse todos con buen rden en los puestos mas peligrosos y
reparronlos con maderaje lo mejor que pudieron. Pero cmo defender un
lugar tan mal guarnecido contra un ejrcito tan formidable como el del
rey de Granada, que le combatia con mas de cien mil lanceros,
ballesteros y honderos, multitud de picos y azadones y toda clase de
mquinas de guerra? El ingenio y el valor unidos triunfaron de todo: mal
disfrazado  propsito y con poca cautela, despach Martin Alonso 
Crdoba un hombre avisando que viniesen sobre los moros la noche
siguiente, y brindando  sus caballeros con una grande y fcil
carnicera: sali bien la traza, porque el correo fu hecho prisionero,
y temiendo por su declaracion el rey de Granada verse envuelto al otro
dia por un ejrcito auxiliar, que en realidad no existia, resolvi
apresuradamente aprovechar el tiempo que le quedaba para dar al lugar
una embestida decisiva. Otro aviso bien dirigido llegaba entre tanto 
los de Espejo. Pujante fu la acometida: valerosa, herica la
resistencia. La presencia del seor de Montemayor engrandecia los
corazones y comunicaba  los sitiados sobrenatural aliento. No ganaron
los infieles un palmo de terreno: acabbase el dia y los ltimos rayos
del sol poniente arrancaban rojizos destellos  los yelmos de una
pequea hueste procedente de Espejo, que iluminada de espaldas aparecia
en el horizonte como un enlutado escuadron de gigantes. Por seguro tenia
el granadino que se hubiese alzado contra l toda la tierra: abandon el
cerco, levant el campo dejando en l muchos muertos, y  marchas
forzadas se volvi  su tierra. Agradeci el rey D. Alonso el gran
servicio que le habia prestado el seor de Montemayor, y le autoriz
para que aadiese  sus armas la divisa de la banda entre bocas de
dragantes, que es la misma que has visto esculpida en el sepulcro de su
hijo el seor de Alcaudete en la famosa capilla antigua de S. Pedro de
la catedral. _Castro el Rio_, _Castra Postumia_ en los escritos de
Hircio y en los comentarios de Julio Csar, solo conserva de sus
reliquias romanas una lpida de jaspe encarnado que se cree pertenecia 
un templo consagrado  Augusto[534]; hoy su aspecto es en todo
sarraceno. Su parte antigua, cercada de murallas ya medio arruinadas,
con una sola puerta, ocupa un pequeo cerro. Defendia aquella nica
entrada el castillo de que hemos hecho mencion, unido entonces  la
muralla por medio de un arco que ya no existe. Durante las turbulencias
del reinado de Enrique IV por los aos de 1466 lo repar el conde de
Castro.

En _Bujalance_, que no es en nuestra humilde opinion la _Betis_ de
Estrabon, ni la ciudad de los _Bursavolenses_ de Hircio, ni la _Vogia_
de Ptolomeo, sino la _Sacili_ del itinerario de Antonino, solo es bella
y artstica para nosotros la gran fortaleza rabe que la domina,
edificada por mandado de Abde-r-rahman An-nasr. Forma una plaza de
armas cercada con un muro fortalecido  trechos con siete torres, en que
se advierten lastimosas ruinas, y reparaciones del tiempo de la reina
D. Juana.

En _Caete de las Torres_, seoro de los duques de Medinaceli, hallamos
descollando en medio de la plaza de la villa otro soberbio castillo con
sus torres derruidas, en que se marcan todos los modos de construccion,
el romano, el godo, el sarraceno, el cristiano de la edad media. Tres
veces la ocuparon los muzlimes: primero en la invasion general que
arranc de sus cimientos el trono de Rodrigo, luego en el siglo XIV,
ltimamente  fines del siglo XV cuando los moros llevaron  Granada
todo su vecindario en cautiverio. Otras tres veces la recobraron y
repoblaron los cristianos: en 1330 bajo D. Alonso XI, en 1407 durante la
menor edad de D. Juan II, y en tiempo de los Reyes Catlicos D. Fernando
y D. Isabel.

A la izquierda del Guadajoz, entre este rio y el Genil, tenemos el gran
teatro de muchas proezas consumadas en la secular contienda de Espaa
contra el islamismo y en sus deplorables guerras civiles, y los seoros
de los mas ilustres guerreros cordobeses. _Luque_, rodeada de cerros
entre el Marbella y el Salado, con su castillo rabe de dos torreones y
el antiguo palacio de sus seores, nos habla todava de los Venegas y
Mendozas, ilustres en Antequera, en Huescar, en las mrgenes del Darro y
del Gareilano. _Zuheros_ y _Doa Menca_, esta con su castillo, aquella
al pi de una elevada cordillera de rocas y montaas, conservan celosas
la memoria de un alcaide, Diego de Cabrera, y de un seor, Alonso de
Crdoba, que se coronaron de gloria en la prision del rey chico de
Granada. La villa antigua de _Baena_, en un cerro que lame tmido el
Marbella, sobre el cual parece haberse empinado para seorear gran parte
de la campia hasta divisar las crestas de Sierra-Morena, lleva escritas
en sus edificios, ya magnficas, ya sangrientas pginas histricas. All
la _Baniana_ romana descubre la veneranda toga de sus ediles y duunviros
en un panteon subterrneo donde se hallaron en nuestros dias urnas
cinerarias pertenecientes  la familia Pompeya. All ostenta la
arquitectura cristiana de los siglos medios sus esbeltas curvas ojivales
en las iglesias de Sta. Mara y S. Bartolom; all el castillo y palacio
de los condes de Altamira nos trae  la memoria la magnnima defensa
que contra la acometida del rey moro Mohammad hicieron los caballeros
Alonso Perez de Saavedra su alcaide, el seor de Caete Fernando Alonso
de Crdoba, Payo Arias de Castro, seor de Espejo, y Juan Martinez de
Argote, seor de Lucena. Hblanos este castillo, mas bien alczar, de la
traicion horrenda cometida por D. Pedro el Cruel con el rey Bermejo de
Granada y los caballeros moros de su squito,  todos los cuales hizo
matar en un festin nocturno; hblanos de la prision que entre sus muros
padeci en 1483 otro rey de Granada, Muley-Baha-dal; hblanos por fin
del famoso mariscal de Castilla Diego Fernandez de Crdoba, que con sus
valerosos hechos di principio  la ilustre casa de los condes de Cabra
y duques de Baena. La villa por su parte nos recuerda adems de sus
gloriosas defensas y arrancadas contra los moros granadinos, uno de los
accidentes mas dramticos de la menor edad del rey D. Alonso XI (ao
1319). Los infantes D. Pedro y D. Juan gobiernan juntos el reino: el
infante D. Juan, envidioso de los lauros que cie D. Pedro, le propone
hagan juntos una algarada por tierra de moros para que la gloria de
ambos sea igual. Admite D. Pedro, pero lo que los hombres disponen suele
desbaratarlo el cielo. Sale D. Juan de Baena con muy lucida hueste
formando la vanguardia; D. Pedro sale de Crdoba cubriendo la
retaguardia con sus caballeros y pendones. Afortunados en sus correras
y talas, recogen gran botin, y al cabo de tres dias resuelven regresar 
su tierra, D. Juan de retaguardia, y delante con los suyos D. Pedro. Lo
que D. Juan se propone con esta inversion del rden de marcha, Dios lo
sabe. Noticiosos los granadinos de que la sed acosa  la hueste
cristiana, salen  picarles la retirada, y sin propsito deliberado de
trabar batalla la comienzan, con tan buena suerte, que el infante D.
Juan se ve en el mayor aprieto. Acude  socorrerle el leal D. Pedro: con
la espada desnuda procura detener  su gente que se desbanda y huye, y
no pudiendo conseguirlo, tal pasion de nimo le sobrecoge que se le
tulle el cuerpo, pierde el habla, y cae muerto del caballo. Avisado D.
Juan de tan repentina desgracia, desvancese con el sobresalto, y cae
tambien muerto en tierra. Cubre la noche el campo, cesa el combate: el
cadver de D. Pedro, colocado en una mula enlutada, pasa por Baena con
direccion  Crdoba en medio de su escuadron que le tributa lgrimas y
lamentos. El cadver de D. Juan qued en poder de los infieles; pero el
rey de Granada lo envi  su hijo con acompaamiento de luces y lutos, y
fu llevado  enterrar  Burgos.

_Espejo_, _Fernan-Nuez_ y _Montemayor_ eran como tres guerrilleros
avanzados puestos en emboscada por Crdoba detrs de una sierra que les
servia de barrera contra las acometidas del granadino; as como tenia
destacadas delante de esa misma sierra, con el Genil por foso, otras
muchas villas. _Espejo_ debe a su seor Payo Arias un castillo adornado
de vistosos torreones, hoy propiedad de los duques de Medinaceli;
_Fernan-Nuez_ ostenta dos grandes timbres: haber prestado asilo en su
antiguo castillo  los mozrabes fugitivos en los dias de persecucion y
martirio, y ser el primitivo solar de la gran casa de CRDOBA por la
donacion que hizo el santo rey  su primer seor Fernan-Nuez de Temez.
Un vasto palacio, adornado de pinturas y esculturas, que en el siglo
pasado edific el conde D. Crlos Jos Gutierrez de los Rios siendo
embajador de Espaa en Lisboa, sirve como de engaste al nico torreon
que queda de aquella preciosa antigualla. _Montemayor_ desde la cima de
un cerro rido, donde tiene otro castillo con tres preciosas torres
gticas, est clamando  las presentes generaciones contra el olvido que
la injuria. A la orilla del arroyo Carchena que le baa el pi por
levante, yacen las ruinas del castillo antiguo de _Dos Hermanas_, que
di el rey al famoso D. Martin Alonso de Crdoba, fundador del estado de
Montemayor[535]. El renombre de sus esforzados condes[536] vuela desde
esas poticas llanuras hasta las enriscadas cumbres de Alcaudete y de
Antequera, ilustradas con la generosa sangre de sus guerreros.

Siguen al sur de la mencionada sierra _Montilla_, _Aguilar_, _Cabra_ y
_Lucena_, que con la Rambla, Montalvan, Santaella, Monturque, Puente Don
Gonzalo, Castillo-anzur, Benamej, Priego y Carcabuey, completan el
cuadro de los grandes recuerdos histricos de la provincia. Si
_Montilla_ es la antigua _Ulia_,  bien el _Monte de Ulia_ (_Mons
Uli_),  como otros pretenden aquella _Munda_ (_Munda illa_) tan famosa
por haber ganado en su campo Julio Csar contra los hijos de Pompeyo el
imperio del mundo, es cuestion que dejaremos ventilar  los mas peritos
en corografa romana. De todas maneras la orla de la toga pretexta le
asoma por debajo de su paludamento cristiano en los notables vestigios
de baos romanos que ofrecen al arquelogo las fuentes del _lamo_ y de
la _Higuera de Belen_, y la llamada _Canteruela de Sta. Mara_. Tindese
esta ciudad como perezosa bajo la influencia del sol de Andaluca, sobre
dos elevadas colinas, desde donde registra un vistossimo horizonte todo
ceido de sierras, pues del norte al sur por la parte de levante la
contemplan Sierra-Morena, las sierras de Jaen, de Martos, de Alcaudete,
de Doa Menca, de Priego, de Rute, de Loja, de Lucena, de Cabra y de
Archidona; y del sur al norte por el lado de poniente la recrean con sus
azulados festones la pea _de los enamorados_, las alturas de Colmenar,
de Antequera, Teba, Estepa, Osuna, Medina-sidonia, cija, Carmona,
Constantina y Cazalla. Tuvo en su parte mas alta un hermoso castillo,
edificado por D. Pedro Fernandez de Crdoba, padre del Gran Capitan, y
en el cual naci este invicto hroe; pero el rey D. Fernando el Catlico
lo mand demoler para castigar al marqus de Priego por haber tenido
preso en l  Fernan Gomez de Herrera. Dcese que tenia treinta torres y
que era una de las fortalezas mas insignes de Andaluca. Fu Montilla
seoro de los marqueses de Priego, de la casa de Aguilar, que produjo
varones tan distinguidos en las campaas contra los moros de Antequera y
de Granada.

Baja ahora recto al sur, y en cuanto cruces el rio Cabra vers alzarse 
tu frente, formidable todava aunque desmantelado, el castillo rabe de
_Aguilar_ sobre el cimiento de la antigua fortaleza romana de _Ipagro_,
y en la cumbre de una de las cuatro colinas por las cuales se dilataba
la villa sarracena de _Poley_. Cuando los Aguilares[537], los
Coroneles[538] y los Fernandez de Crdoba[539] habitaban este castillo,
resonaban en su torre de homenage cuntos juramentos de fidelidad
noblemente cumplidos; en sus altos salones cuntos clamores de jbilo
los dias de cacera, de fiestas, de bodas; cuntas bendiciones en su
soportal embovedado, adonde acudian los pobres de la comarca; cuntos
gritos de victoria y sinceros parabienes por todo su mbito, desde los
baluartes esteriores hasta los elevados chapiteles de las torres, cuando
sus dueos volvian triunfantes de las sangrientas lides con los
infieles! y cuntos ayes lastimeros no se habrn exhalado de sus
fuertes muros cuando murieron uno tras otro en Algeciras aquellos dos
hermanos, los ricos-hombres D. Gonzalo y D. Fernando Ibaez de Aguilar,
sus bizarros seores! No hacia menos interesante este castillo la
malhadada suerte de su dueo D. Alonso Fernandez Coronel, sitiado en l
por el rey D. Pedro en persona y por el maestre de Alcntara D. Juan
Nuez de Prado, vencido tras una obstinada defensa y en sus propios
estados degollado. Pero los vandlicos agentes del positivismo moderno,
para quienes estos monumentos de nuestra antigua historia feudal solo
son tolerables en las novelas, han desbaratado por muchas partes esta
insigne fortaleza teatro de sucesos tan importantes, cuna de tantos
esclarecidos varones. Sus sillares profanacion inaudita! han venido 
tierra derrumbados para mejorar el piso de las aceras de la
poblacion!... Qu juzgarian de las autoridades _ilustradas_ que tales
cosas mandan los hombres de aquellos siglos que llamamos de ignorancia y
oscurantismo, si pudieran en sus empolvados sepulcros interrumpir su
sueo de muerte? Pero las autoridades _ilustradas_ se rien de los
difuntos. Bajando de Aguilar hcia el Genil se encuentra  cosa de una
legua el maravilloso _Lago de Zoar_ en un valle abierto que forman unos
cerros de poca altura, ocupando de septentrion  mediodia mas de un
cuarto de legua. Su agua es salobre y su hondura muy grande, sin que se
comprenda de dnde le viene aquel caudal. Dcese que un ao de copiosas
lluvias creci mucho y aneg las tierras circunvecinas, y los
labradores, temiendo otro dao semejante, lo sangraron hacindole canal
hasta el rio de Aguilar que pasa harto mas bajo. Por ese canal empezaron
 subir peces, y holgndose en aquella anchura, hicieron en breve
considerable cria, que foment luego el marqus de Priego D. Alonso de
Aguilar, seor del estado. Edific este tambien una linda casa sobre el
lago, adornndola con jardin, huerta y bosque, y otros deliciosos
atractivos. Dirijamos el vuelo derecho  levante hcia el nacimiento del
Monturque.

Llegamos  _Cabra_, tan famosa por su sierra[540], por su nava[541], por
su sima[542], por su origen griego[543], por su antigedad romana, por
sus obispos, por sus condes, por las sangrientas contiendas de su
detentador D. Juan Ponce de Cabrera con la rden de Calatrava, por la
dura esclavitud que un rey de Granada impuso  todos sus moradores, por
la reconquista y cesion  D. Leonor de Guzman que de ella hizo el rey
D. Alonso XI; y me preguntas asombrado dnde est su poderoso castillo.
Disfrazado de palacio, en una de las montaas que circundan el frtil y
pintoresco valle en que se estiende la moderna villa, muestra de su
antigua estructura una sola torre y varios torreones desmochados
pertenecientes  su circunvalacion esterior; pero si registras diligente
sus ruinas, hallars su primitivo y vasto recinto en lo que se llama hoy
_Plaza de armas_, donde los siglos han ido acumulando edificios. Esa
torre que ves no perteneci al primer castillo de Cabra, que el rey de
Granada lo devast completamente en 1333 cuando  la manera de los reyes
de Oriente se llev toda su poblacion cautiva: es obra de los
repobladores cristianos del dcimocuarto siglo. El mariscal de Castilla
D. Diego Fernandez de Crdoba, seor de Baena, lo obtuvo, con la villa
erigida en condado, del rey D. Enrique IV, y de su casa pas  la de
Sesa, y despues  la de Altamira, cuyo primognito lleva el ttulo de
conde de Cabra.

Hemos dicho que fu esta villa cedida  la clebre favorita de D. Alonso
XI: tambien lo fu la entonces villa de _Lucena_, con su castillo, no
muy distante de Cabra al mediodia, por permuta hecha con el obispado de
Crdoba al cual se habia adjudicado en el repartimiento del ao 1249.
Sus alcaides y seores los Argotes aumentan con su merecido renombre el
lustre que le dan las bellezas del arte y de la naturaleza, su iglesia
ojival de S. Mateo, el palacio de los duques de Medinaceli, sus hermosos
paseos sombreados y embalsamados con naranjos y cinamomos, su deliciosa
campia resguardada de los ateridos vientos del norte por la magnfica
sierra de Araceli.

_Priego_, que reconoce por seores  los de Aguilar y Montilla;
_Benamej_, ganada  los moros por el vencedor de Benamarin y
embellecida con un soberbio puente por su seor el mariscal Diego de
Bernu Orense[544]; _Rute_, arrebatada al rey moro de Mlaga por aquel
desgraciado infante D. Pedro  quien vimos poco h salir triunfante
contra los granadinos y regresar  Crdoba cadver sobre una enlutada
mula; _Santaella_, cuya antigua fortaleza est pregonando hazaas de su
alcaide Luis de Godoy: son lugares en que la historia de la arquitectura
militar tiene datos abundantes que recoger y consignar antes que se
reduzcan  polvo sus ya destrozados castillos.

Todos los que en la provincia fueron magnfica muestra de su antiguo
podero van siguiendo paulatinamente la suerte de sus seores. Aquellos
esclarecidos linages que dieron  Espaa vireyes, embajadores,
adelantados, ricos-hombres, duques, condes, marqueses, seores de
vasallos, prelados, pages y damas de reyes, maestres, comendadores y
caballeros de rdenes militares, de la Banda y del Toison, de S. Juan y
de S. Jorge; aquellas ilustres y grandes casas que ganaron estados y
blasones en las guerras de Andaluca, de Castilla, de Aragon, de
Portugal, de Oran y Mazalquivir, de Italia, de Flandes, de las Indias
Occidentales, perdieron su influencia en el Estado, dejaron de ser los
pilotos de la gran nave de la monarqua espaola. Qu mucho que los
asientos de su antiguo podero se vayan desmoronando abandonados, si ya
los grandes no son los fuertes; si constituida la sociedad sobre la base
de que toda ley y toda justicia emanan del trono y de la representacion
nacional, queda abolido el ministerio pblico de la aristocracia; si en
aquellos baluartes, en aquellos salones, en aquellas torres de homenage
no hay ya asaltos que rechazar, agravios que reparar, cuestiones que
decidir, juramentos que prestar? Cada poca tiene sus necesidades.

Es llegado el momento de abandonar la hermosa provincia en que hemos
tenido tantas cosas que admirar en la naturaleza, en el arte, en las
acciones de los hombres. Descansemos de nuestras correras y vuelos, y
preparmonos  cruzar el Genil para emprender por la bendecida tierra de
Sevilla nuevas y no menos interesantes peregrinaciones[545].

                          FIN.




Indice de las materias contenidas en este tomo.


                                                                 PGINAS.

INTRODUCCION.--Despedida de Granada: paralelo
entre la Alhambra y la Mezquita de
Crdoba: pg. 7.--Escitacion al viaje
por la tierra de Sevilla y Cdiz: 13.

CAPTULO I. _Primeras impresiones recibidas
en Crdoba. Ojeada general sobre su historia._                        25

CAPTULO II. _Catedral de Crdoba._ PARTE
PRIMERA: _la Mezquita_.                                               57

Preparacion general al estudio de la Mezquita
y de la Catedral: pg. 58.--Restauracion
ideal de la Mezquita  Aljama:
conjetura fantstica con datos histricos
acerca de su fundacion: 65.--Idea de
Abde-r-rahman I al erigirla: estado del
mundo en su tiempo: 74.--Compra de
la antigua baslica catedral de los cristianos
y noticia general de la condicion de
estos bajo los sarracenos: 84.--Demolicion
de la baslica y ereccion de la Aljama
de Abde-r-rahman I: 96.--Muerte de
este amir: ceremonias fnebres y entierro
que se le hace: 100.--Contina Hixem I
la obra y la termina: descripcion
de la Aljama primitiva: 105.--Rivalizan
los Umeyas de Crdoba con los Abassidas:
obras suyas en la Mezquita: 109.--Seduccion
que la cultura mahometana ejerce
en la grey cristiana sometida, y fortaleza
de los que perseveran en la f de
Cristo: 117.--Sensualismo asitico: _razon
de Estado_  falta de celo religioso:
persecucion y martirios: 132.--Vicios
en la constitucion de la familia musulmana:
condicion de la mujer: la poligamia,
el divorcio, etc.--Lucha de la verdad
con el error: 134.--Abnegacion y caridad
de los mrtires: 142.--Crtica de
los ritos y ceremonias muzlemitas: 146.--Apostasas
entre los mozrabes: 160.--Por
qu los cuatro sultanes que suceden
 Hixem I no dejan en la mezquita obras
grandes: 164.--Paralelo entre el arte
musulman y el arte cristiano: aplicacion
de la fbula de Cstor y Plux: 167.--Obras
de Abde-r-rahman An-nasr: carcter
bizantino de la arquitectura bajo
su reinado: 172.--Obras de Al-hakem II:
prolongacion de la mezquita y artistas de
Constantinopla que trabajan en ella: las
dos maksurahs: el Mihrab y su vestbulo:
174.--Estado de la Europa Cristiana
y su arte al terminar el siglo X: 186.--Decadencia
del arte arbigo en tiempo
de Almanzor: ensanche dado por ste 
la Mezquita: la tribuna de la Alicama: la
cmara de la limosna: 190.--Crecimiento
progresivo del Estado y del arte en la
Espaa cristiana: hechos que preludian
la caida del Califado cordobs: 207.--Conquista
de Crdoba por S. Fernando: 214.

PARTE SEGUNDA. _Ereccion de la Mezquita en Catedral._                218

Empiezan en ella  fundarse capillas: carcter
general de estas construcciones: 222.--Fundacion
de la primera Catedral cristiana:
implantacion del arte ojival de Occidente
en la Mezquita rabe: 224.--Tolerancia
artstica: perpetuacion del estilo
musulman: restauraciones moriscas: de
quines fueron obra: 228.--Estado y
condicion de las personas de la secta
vencida: moros _mudjares_: 232.--Continan
las fundaciones de capillas: principio
del culto al arcngel S. Rafael declarado
patrono de Crdoba: 237.--Poder
de la f en el dcimotercio siglo: hechos
y reflexiones: 239.--Perodo de
turbulencias, desfavorable al arte: transaccion
con la cultura islamita: asociacion
de elementos opuestos: sincronismo en
el arte, en la literatura, en las costumbres,
en la poltica: fundacion de la capilla
real por D. Enrique II: 242.--Amalgama
de los estilos gtico y sarraceno:
su razon histrica y filosfica: 248.--Tracto
del siglo XIV al primer tercio del XVI:
fundaciones de este perodo y memorias
referentes  la historia de la Catedral hasta
la ereccion del nuevo crucero: 255.--Historia
de la edificacion de la Catedral
nueva: 276.--Marcha del arte durante
su construccion: el _renacimiento_ y sus
causas: razon de las diferencias entre el
renacimiento italiano y el _plateresco_ espaol:
291.--Descripcion de la Catedral:
hllanse en ella obras de todos los
estilos desde el plateresco hasta el _churrigueresco_:
301.--Siguen las fundaciones
de capillas: viaje de Felipe II  Crdoba:
309.--Fisonoma de la arquitectura
en el siglo XVII y primera mitad del
XVIII: memorias de la Catedral en este
perodo: 317.--Resmen del estudio hecho
en este templo: 339.

CAPTULO III. _Crdoba mozrabe._                                    341

Triste condicion de los mozrabes cordobeses:
cisma introducido entre ellos:
retrato ligero de algunos apstatas: 342.--Iglesias
y monasterios de los mozrabes:
forma general de las baslicas: 347.--Santos
y doctores insignes que florecieron
en ellas: 357.--Culto y ritual
mozrabe: 359.--Los monasterios de la
ciudad y de la sierra, y mrtires que
produjeron: 361.--Aspecto general de estas
construcciones, y de la vida monstica
en los siglos IX y X: 367.--Cuadro
de la gran persecucion que sufren las
iglesias y monasterios en Europa de parte
de los brbaros del norte y de los sarracenos:
destruccion de los templos y monasterios
de Crdoba: 379.--Renuvanse
las persecuciones al acercarse la hora
postrera del Califado: dispersion y cautiverio:
384.

CAPTULO IV. _Panorama de Crdoba en su estado actual._              387

La muralla y sus puertas: 389.--El alczar:
391.--El puente y la Calahorra:
395.--Iglesias, conventos y capillas:
397.--Edificios rabes y moriscos:
404.--Edificios del renacimiento: 405.

CAPTULO V. _Medina-Azzahra._                                        407

Construccion de sus alczares: 408.--Descripcion
de sus bellezas, y escenas
memorables en ellos ocurridas: 410.--Su
Mezquita: 417.--Abandono y ruina
lenta de estos palacios: 418.--Cmo se
fu paulatinamente olvidando la memoria
de esta maravillosa poblacion: 419.--Sus
ruinas existen en la dehesa de _Crdoba
la vieja_: carcter de los fragmentos
que hemos recogido en ellas: 422.

CAPTULO VI Y LTIMO. _La Sierra y la Campia._                      426

Vuelo por las montaas: Fuenteovejuna,
Belalczar, Pedroche, Espiel, Belmez,
Cuzna, Trasierra: 431.--Vuelo por la
ribera: Aldea del Rio, Montoro, el Carpio,
Villafranca, Alcolea, Almodvar,
Guadalczar, Peaflor, Palma del Rio:
435.--Vuelo por la campia: Castro el
Rio, Bujalance, Caete, Luque, Zuheros
Doa Menca, Baena, Espejo, Fernan-Nuez,
Montemayor, Montilla, Aguilar
y el Lago de Zoar, Cabra y su Sima,
Lucena, Priego, Benamej, Rute, Santaella:
conclusion: 438.




Guia para la colocacion de las lminas.


                                                                 PGINAS.

Portada.

Curvas de los arcos empleados en los diversos
estilos arquitectnicos.                                               9

Crdoba desde el castillo de la Calahorra.                            57

Puerta del Puente, llamada por equivocacion _puerta de Sevilla_.      id.

Puerta de las Palmas, desde el patio.                                107

Interior de la Mezquita.                                             156

Puerta de las Palmas.                                                172

Capilla del Mihrab.                                                  180

Idem por ngulo  interior de la capilla del Mihrab.                 181

ngulo de un tablero del Mihrab.                                     182

Plano de la Mezquita.                                                192

Esterior de la Mezquita.                                             198

Ornamentacion de una de sus puertas.                                  id.

Capilla de Villaviciosa.                                              id.

Puerta del Perdon.                                                   271

Patio de la Catedral.                                                274

Plano de la Catedral.                                                279

Interior de la Catedral.                                             304

Puerta lateral de Sta. Marina.                                       349

Alamedas del Guadalquivir, con el puente y la Calahorra.             395

Iglesia de Sta. Marina.                                              397

Iglesia de S. Lorenzo.                                               398

Detalles: roseton de S. Miguel.                                      399

Torre de S. Nicols de la villa.                                      id.

Claustro del convento de franciscanos.                               402

Hospital de Espsitos.                                                id.

Detalles de la fachada del mismo.                                     id.

Vista de Crdoba desde los Mrtires.                                 404

Capilla del hospital del Cardenal.                                    id.

Casa de Gernimo Paez.                                               406

Fragmentos de los palacios de Medina-Azzahra.                        423

       *       *       *       *       *


NOTAS:

[1] Vase la pgina 220 del tomo de Granada.

[A] Vase la lmina de detalles que acompaamos con el objeto de dar 
conocer las clases de curvas citadas en esta y en otras pginas de este
tomo.

[B] Esta M y la D que antecede son copia de un libro manuscrito de la
Biblioteca Colombiana de Sevilla.

[2] Esta palmera era entonces la nica que habia en Espaa. A ella
dedic el mismo Abd-el-rhaman los tan famosos versos:

    T tambien, insigne palma,--            eres aqui forastera;
    De Algarbe las dulces auras--           tu pompa halagan y besan:
    En fecundo suelo arraigas--             y al cielo tu cima elevas:
    Tristes lgrimas llorras,--            si cual yo sentir pudieras:
    T no sientes contratiempos,--          como yo de suerte aviesa;
    A m de pena y dolor--                  contnuas lluvias me anegan;
    Con mis lgrimas regu--                las palmas que el Forat riega;
    Pero las palmas y el rio--              se olvidaron de mis penas.
    Cuando mis infaustos hados--            y de Alabs la fiereza
    Me forzaron  dejar--                   del alma las dulces prendas:
    A t de mi patria amada--               ningun recuerdo te queda;
    Pero yo triste no puedo--               dejar de llorar por ella.


[3] Es preciso, dice Viardot, que los estragos cometidos por los
vencedores en los hermosos campos inmediatos al Guadalquivir fuesen de
todo punto escesivos y que su poblacion hubiese sido desterrada como la
de la ciudad; porque cuando Fernando despues de su partida dej algunas
tropas para guardar la frontera y proteger  los nuevos habitantes, 
quienes habia llamado de todos los puntos de la Espaa cristiana, fue
forzoso durante muchos aos enviar de Castilla  Crdoba vveres de toda
especie para disminuir la horrible escasez que en ella se sufria. (Hist.
de los rabes y los moros de Espaa.)

[4] Sobre la conservacion y reparacion de estos muros hemos encontrado
las disposiciones siguientes: Item, mando y concedo que la fbrica del
muro conste siempre de los frutos y provechos y rentas reales. (Fuero de
Crdoba.)--Conocida cosa sea  todos los omes que esta carta vieren
cuerno yo D. Alfonso por la gracia de Dios, rey de Castiella, etc., do 
otorgo al Conceio de Crdova  los que agora son  sern daqui adelante
para siempre jamas quinientos maravedises cadao para labrar los muros
de la villa de Crdova et pngolos que los ayan cadao en el mio pecho
que me an adar los moros del Alhama de Crdova. Et mando  los moros de
la sobredicha Alhama que gelos den cadao por la Sant Miguel assi como
los davan  mi... (Carta dada en Toledo  18 de mayo, era de 1292.
Archivo municipal de Crdoba, legajo A. nmero 25.)--Dmosles 
otorgmosles para siempre jamas el montadgo de Crdova et de so trmino
para la lavor de los muros de la villa  de los castiellos que en so
trmino son... (Carta del rey D. Sancho dada en Burgos el sbado 20 de
noviembre, era de 1326. Arch. mun. de Crdoba. Cajn A. nm. 79.)

[5] Las disposiciones mas mplias de este fuero son las siguientes: Y
mando, que no sean prendados asi los caballeros como los ciudadanos de
Crdova en todo mi reyno.--Item, ellos y sus hijos y sus herederos
tengan todas sus heredades firmes y estables perpetuamente, y vendan y
compren unos de otros hasta lo que ellos quisieren, y qualquier de ellos
haga de su heredad segun su voluntad: y si yo quitare  alguno de ellos
heredad alguna por ira  por injusticia sin culpa manifiesta, que en
virtud de este privilegio le sea vuelta.--Item, mando que en las
heredades que tuvieren en qualquier tierra de mis reynos y de mi seoro
no entren Sayones en ellas ni Mayorinos, pero sean catadas y exentas.
Esto hago por amor del pueblo de la ciudad de Crdova.--De aqui adelante
si algun hombre cayere en homicidio  en algun livor sin su voluntad, y
se provare por testigos verdaderos, si diere fiador, no sea metido en la
crcel, y si no tuviere fiador, no sea llevado  ninguna parte fuera de
Crdova; pero solamente sea preso en la crcel de Crdova, y no pague
sino la quinta parte de la calumnia.--Item, quiero y mando estatuyendo,
que la ciudad de Crdova nunca sea prestimonio de alguno, ni haya en
ella otro seoreador sino yo y mis succesores, ni hombre ni
muger.--Item, concedo y estatuyo, que todo hombre que fuere justiciado,
sus herederos hayan sus bienes, si no fuere por haber muerto algun
hombre sobresalvo,  muerto algun hombre en tiempo de tregua  si no
fuere justiciado por moneda falsa,  por haver muerto algun hombre
estando seguro,  si no fuere falsario,  herege; y de qualquiera que
fuere justiciado por estas causas sobredichas, el rey haya sus bienes,
etc., etc. (Fuero de la ciudad de Crdoba concedido por el Santo rey
Fernando III. En el Arch. mun. de la misma ciudad existe una carta, en
latin fecha en Toledo  18 de abril, era de 1279, y otra en castellano
fecha en Crdoba  3 de marzo del mismo ao.)

[6]...dono itaque vobis et concedo castellum de Almodovar el castellum
de Durio, et castellum de Chilon el castellum de Sancta Eufemia et
castellum el villam de Gahet et villam que vocatur Petroche et castellum
de Mochuelos. (Privilegio del rey D. Fernando el Santo dado en Toledo 
24 de julio, era de 1281. Arch. mun. de Crdoba, legajo V, nm.
34.)--Fueron concedidas posteriormente  Crdoba algunas otras villas,
entre ellas las de Cabra y Santaella por D. Alfonso, la de Constantina
con todas sus pertenencias por D. Sancho. (Arch. mun.)

[7] Hemos encontrado en el Archivo municipal de Crdoba dos cartas de D.
Carlos y la reina D. Juana declarando francos de todo tributo por
espacio de diez aos  los que pasasen  morar en Crdoba con promesa de
residir en ella cuando menos veinte. (Estas dos cartas no estn
numeradas.)

[8] Crdoba sola contenia, segun los gegrafos rabes, doscientas mil
casas, seiscientas mezquitas, cincuenta hospitales, ochocientas escuelas
pblicas y novecientos baos. Este detalle parece  primera vista
increible y fabuloso; mas yo ni aun lo supongo exagerado. Si se da el
nombre de casa, no a los edificios de nuestras ciudades modernas, sino 
la habitacion de cada familia; el de mezquita  cada lugar consagrado, 
cada pequea capilla; si se recuerda que una mezquita no podia existir
sin escuela, y que las abluciones eran indispensables como el rezo, se
reconocer que la ciudad y los arrabales de la capital del Imperio
podian muy bien contener ese prodigioso nmero de edificios diversos.
(Viardot, hist. de los rabes y los moros.)

[9] En premio de estos servicios el infante D. Sancho, ya rey, don al
concejo de Crdoba las villas de Baena, Luque y Zuheros. Consta de la
siguiente carta: Sepan cuantos esta carta vieren: Como nos D. Sancho por
la gracia de Dios rey de Castiella, de Toledo, de Len, de Galicia, de
Sevilla, de Crdoba, de Murcia, de Jahen,  del Algarbe, por muchos
servicios que vos el Conceio de la noble cibdad de Crdoba fiziestes al
rey D. Fernando nuestro abuelo  al rey D. Alfonso nuestro padre   nos
antes que regnssemos  despues que regnamos: et porque el infant D.
Johan nuestro hermano se levant contra nos et nuestro seorio muy
falsamente et como non devie por deseredar  nos et  la reina nuestra
mugier et  nuestros fijos: non conosciendo muchas mercedes que nos le
fiziemos et sealadamiente quel sacramos de la prision onde non deviera
salir por los sus merecimientos  desconocindose contra nos: damos vos
et otorgamos vos las villas de Baena, et de Luque, et de Zuheros con sus
castiellos et con todos sus trminos et con montes  con fuentes, con
rios, con exidos, con entradas et con salidas et con todas sus
pertenencias cuantas an et deueh aver, que las ayades  que sean vuestro
trmino para siempre jamas. Salvo ende que los alcaides que estos
castiellos touieren que sean nuestros vasallos, et vuestros vecinos 
que los tengan por nos et vos que les paguedes las tenencias segunt que
lo nos ordenaremos et que pongades vos y alcaldes  alguaciles por nos
et por vos asi como en los otros logares de vuestro trmino, et que se
judgue por aquel mismo fuero que vos auedes. Et pugnat en las cobrar et
en las aver, et nos otorgamos vos de vos las nunca toller et de non las
dar al infant D. Johan nin  otro ninguno. Et desto vos mandamos dar
esta nuestra carta seellada con nuestro seello de cera colgado en que
escriviemos nuestro nombre con nuestra mano. Dada en Palencia ocho dias
de marzo, era de mill  trezientos  treinta  un ao.--Nos el rey D.
Sancho.

[10] En este sitio de Crdoba por Mohammad y el rey D. Pedro fue
aportillado el muro por varias partes y tomado el Alczar. Cuentan que
en tan grave apuro salieron las mugeres  la calle logrando infundir tal
valor en el nimo de los sitiados, que arrojndose estos de improviso
sobre el enemigo, le rechazaron con muerte de muchos y le obligaron 
levantar el campo. (Crnica del rey D. Pedro.)

[11] En estas guerras declarse por el rey el conde de Cabra D. Pedro
Fernandez de Crdoba, por los enemigos del rey D. Alonso de Aguilar, uno
de los personages mas influyentes en toda la Provincia. Este hecho
produjo en Crdoba dos bandos que la tuvieron en continua alarma con sus
sangrientas escisiones. Sabedor de ellas Enrique IV, se traslad  la
ciudad para tranquilizarla; pero no logr sino enconar mas y mas los
nimos por haber tratado con igual dureza  los que hicieron armas
contra l y  los que le fueron leales. El desacierto de Enrique IV era
igual en todo.

[12] Llambase el inquisidor Diego Rodriguez Lucero: era tal el rigor
con que trataba  los reos, que el pueblo se amotin al fin contra l, y
le oblig  escaparse en una mula. El cardenal Jimenez no pudo menos de
mandarle prender y castigarle para dar  la institucion algun viso de
legalidad y de justicia.

[13] Supone la tradicion que el conde estaba en Madrid cuando recibi la
noticia de su deshonra. Parti inmediatamente para Crdoba, dicen los
que refieren el hecho, y aguard que anocheciera para entrar en su casa
por las tapias de una huerta. Colocse secretamente en parte desde donde
pudiera acechar  los supuestos cmplices, los vi en el acto de cometer
el adulterio, y tir al punto de la espada. No di un solo grito, no
profiri siquiera una palabra: recorri el palacio y mat no solo  los
adlteros, sino  toda su numerosa servidumbre. Sentse al fin y
pregunt  un negro que le acompaaba: qu le parece mi venganza? No
bien hubo oido de l _bien lo hemos hecho, seor_, le pas de una
estocada. No pudo resistir  la idea de que sobreviviese su cmplice 
tan brbara matanza.

[14] Este palacio, llamado Alczar Viejo, habia ya dejado de existir 
fines del siglo XIV. Leemos en una carta dada por D. Enrique  12 de
marzo de 1399: vi vuestras peticiones selladas de vuestro sello que me
enbiastes con Ruy Mendez de Soto Mayor, mi vasallo, veinte y quatro
desta cibdad, entre las quales decides quel mi alczar viejo que es de
tras del alczar nuevo de esa dicha cibdad que es _un corral
despoblado_, etc. En virtud de estas peticiones lo cede el rey  sus
vasallos de Valesta para que lo pueblen y labren en l sus casas. (Arch.
mun. de Crdoba, leg. G, nm. 10.)

[15] En esta torre se lee: En nombre de Dios. Porque los buenos fechos
de los reyes no se olviden, esta torre mand facer el muy poderoso rey
D. Enrique,  comenz el cimiento el doctor Pedro Sanchez, corregidor de
esta ciudad,  comenzse  sentar en el ao de nuestro Seor Jesucristo
de 1406 aos,  seyendo obispo D. Fernando Deza,  oficiales por el rey
Diego Fernandez Mariscal, alguacil mayor, el doctor Luis Sanchez,
corregidor  regidores Fernando Diaz de Cabrera  Rui Gutierrez...  Rui
Fernandez de Castillejo  Alfonso... de Albolafla  Fernan Gomez, 
acabse en el ao 1408 aos. Crese que el rey la hizo  costa de un
caballero que habia asesinado  su muger.

[16] Descubrironse cerca de este sitio varias lpidas con turbantes,
que son las que han dado lugar  creer que fue panteon rabe. Consrvase
aun un subterrneo lleno de humo, que ha tomado nombre del convento
prximo y es llamado _las Catacumbas de S. Diego_.

[17] Hablaremos mas adelante de esta mina de filtracion, hecha por
cautivos cristianos en los mejores tiempos del imperio rabe.

[18] Ignoramos la poca en que fu fundado este castillo: solo sabemos
que pas el camino por medio de l hasta que Enrique II lo mand reparar
y ampliar en el ao 1369.

[19] Este magnfico puente, construido por los romanos y reedificado por
Hescham I, consta de diez y seis arcos: tiene de largo ochocientos
ochenta y ocho pies, veinte y tres de ancho.

[20] Esta puerta, que pertenece al orden drico, lleva en el centro del
friso un tarjeton en que se lee: _Reinando la sacra catlica y real
magestad del rey D. Felipe nuestro seor, segundo de este nombre, ao
1571_.

[21] El triunfo es un monumento erigido en honor de S. Rafael por el
obispo D. Baltasar de Yusta y Navarro.

[22] Hay en favor de esta opinion, en esta misma pieza, una inscripcion
rabe que tradujo el embajador de Marruecos cidi Hamet Elgacel cuando
pas el ao 1766 por Crdoba. No nos decidimos  pesar de este dato 
seguirla resueltamente, por asegurar Kassiri que ese cidi Hamet tenia
muy escasos conocimientos para traducir esta clase de leyendas.

[23] Para construir este minarete derrib un antiguo alminar que tenia
240 pies de altura. Entre los embellecimientos del patio debe contarse
la construccion de las fuentes. La memoria de estas nuevas obras se ha
conservado en una inscripcion rabe que se halla  un lado del Arco de
las Bendiciones, en su parte superior, inscripcion que, segun la version
hecha por el orientalista D. Jos Antonio Conde, dice asi: En el nombre
de Dios clemente y misericordioso mand Abdal Abderramen, prncipe de
los fieles, amparador de la ley de Dios (prolongue Dios su permanencia),
edificar este atrio proveyendo  su conservacion y engrandeciendo el
lugar consagrado  la divinidad, esmerndose en el decoro, y
reverenciando su casa conforme  la voluntad de Dios, pues en ella se
alcanza y celebra su nombre, confiando recibir por esto grandes premios
 indulgencia con perenne acrecentamiento de prosperidad y buena fama.
Acabse esto con la ayuda de Dios en la luna dylhagia (j), ao 346, por
mano de su siervo Wazir y Hagib (k) de su palacio Abdala-Ben Batu y del
arquitecto Said-ben-Ayud (l).

[24] Estas molduras interiores no significan para nosotros mas que el
respeto guardado  este monumento rabe por los conquistadores
cristianos. Es, si no cierto, muy probable que estos fueron quienes
restauraron la capilla: nos da lugar  creerlo: 1. la identidad de
lneas que se observa entre el interior de esta pieza y los interiores
mas modernos de la Alhambra: 2. la consideracion de que estos adornos,
 haber sido obra de los mismos rabes, debiramos suponerlos del mismo
siglo de la conquista, siglo en que, como hemos visto, Crdoba gimi sin
cesar bajo el yugo de la guerra civil y la anarqua.

[25] _Si yo tuviera noticia de lo que hacades no lo hiciredes_, dijo
el emperador; _porque lo que quereis labrar hallarase en muchas partes;
pero lo que aqui tenades no lo hay en el mundo_.

[C] Comienza desde aqui su tarea D. Pedro de Madrazo, encargado de
sustituir al Sr. Pi y Margall en la narracion histrica y descriptiva
correspondiente  este tomo.

[26] _Azazil_, segun la f musulmana, es un ngel que no habiendo
querido tributar homenage  Adam, primero de los Profetas, fu
precipitado del cielo al infierno, donde con el nombre de _Eblis_ es el
gefe de los demonios. Suponemos, pues, que el ngel del orgullo, el
Luzbel de los mahometanos, es quien sugiere  Abde-r-rahman el
pensamiento de erigir la gran mezquita.

[27] Sabido es que los primeros sultanes  soberanos de la dinastia de
los Omeyas se contentaron al principio con el modesto ttulo de _Emires,
hijos de los Califas_ (Omar-bn-l-kolaf).--Despues que afirmaron su
poder con las conquistas de Africa, ya se denominaron _Califas,
prncipes de los creyentes_ (Omar-l-mumenin).

[28] En el ao 759, dice Conde (tomo 1, cap. XI de su Hist.), el dia 3
de la luna Safar, di Abde-r-rahman  los cristianos de Castilla la
carta de proteccion y seguridad en virtud del tributo que debian
pagarle, y que consistia en lo siguiente: 10 mil onzas de oro, 10 mil
libras de plata, 10 mil cabezas de buenos caballos y otros tantos mulos,
mil lorigas y mil espadas, y otras tantas lanzas cada ao por espacio de
cinco aos. Escribise este pacto en Crdoba.

[29] El wal de Cairvan Al ben Mogueith invadi con numerosa hueste las
costas de Espaa para restablecer en ella la autoridad del Califa de
Oriente. Fu batido el ao 763 con sus siete mil africanos en los campos
de Algarbe, por los cordobeses, sevillanos y jerezanos reunidos, y su
cabeza, desmeollada y canforada, fu enviada  Cairvan, y puesta de
noche por orden de Abde-r-rahman en el rollo  columna de la plaza de
aquella ciudad con un letrero que decia: _As castiga Abde-r-rahman ben
Moavia ben Omeya  los temerarios como Al ben Mogueith wal de Cairvan_
(Conde, hist. cit., cap. XV.--Petit Baroncourt, Histoire resume du
moyen-ge, t. 1.).

[30] Los historiadores rabes suponen que la rota sufrida por Carlomagno
en Roncesvalles fu obra de los wales de Zaragoza, Huesca, Lrida y
otras fronteras. Nuestros historiadores y romanceros hacen vencedores 
los vascones. Lo cierto es que habiendo entrado en Espaa Carlomagno,
llamado por los cristianos, tuvo que retroceder ante la resistencia de
Zaragoza y desistir de su empresa. Suponen tambien los franceses que las
paces ajustadas entre Abde-r-rahman y Carlomagno fueron buscadas y
promovidas por el rabe; Al-Makkari, al contrario, asegura que Karoloh
(asi llama al gran rey franco) solicit al Emir brindndole con un
enlace de familia, que este no admiti por causa de una enfermedad que
padecia. (Vase _Ahmed Ibn Mohammed Al-Makkar_, historia de las
dinastias mahometanas en Espaa, traducida al ingls y diligentemente
anotada por el Sr. D. Pascual de Gayangos, Londres, 1843.)

[31] Conocido es de todos el trgico fin de los Omeyas en Oriente: los
vengativos Abassides con un falso seguro reunieron en un banquete 
noventa de aquellos, los mandaron azotar hasta que cayeron desfallecidos
en el suelo, hicieron estender los estrados sobre ellos, y comieron
sobre aquellas alfombras oyendo los gemidos de sus vctimas hasta que
espiraron. El citado Al-Makkar, copiando  otros historiadores rabes,
hace un curiossimo relato del modo maravilloso como esquiv la muerte
el fundador del Califato de Occidente, burlando las pesquisas de los
emisarios de As-Seffh, atravesando  nado el Eufrates con su hijo, y
llegando  la costa de Africa, donde la profeca de un astrlogo judo,
que determin su nombre y sus seas personales, fu causa  un mismo
tiempo de que el gobernador Ibn Habib intentare matarle, y de que el
descendiente de Merwan se salvase. El Sr. Gayangos en sus apndices al
tomo 2. extracta de otra obra histrica una tradicion novelesca y
entretenida sobre el motivo que movi  Abde-r-rahman  desconfiar de
las falsas promesas de paz de los de la bandera negra, y de esta hemos
tomado pi para escribir lo que sigue, si bien suponiendo que el amigo
que le sale al camino al futuro rey de Andaluca es el mismo ngel
Azazil.

[32] Tierra de Afranc, Francia. Es el nombre que se le da en la historia
de Conde.

[33] Algufia, la parte del norte. Idem.

[34] Las fundaciones de templos y monasterios cuya memoria nos han
legado tantos respetables y diligentsimos escritores de nuestras
antigedades y de las cosas de la Iglesia desde los primeros
historiadores de la monarqua restaurada como el monge de Albelda y el
obispo D. Sebastian, justifican sobradamente nuestra suposicion. El
erudito D. Jos Caveda enumera en su _Ensayo histrico sobre los
diversos gneros de arquitectura empleados en Espaa_ una multitud de
piadosas fundaciones de estos tiempos, algunas de las cuales ostentaban
muy ricos mrmoles y jaspes de diversos colores. como los godos
usaban.

[35] Vase en Batissier _Histoire de l'art monumental_ la descripcion de
la suntuosa baslica de Aquisgram erigida en el siglo VIII por
Carlomagno.

[36] Aunque los imperiales habian dominado bajo Justiniano en las costas
meridionales de Espaa, cedidas por Atanagildo en recompensa de los
auxilios recibidos de Constantinopla durante su contienda con Agila, la
influencia de sus prcticas en la arquitectura visigoda debi ser muy
escasa, porque ademas de que sus establecimientos fueron principalmente
martimos, y se estendieron solo desde Alicante  Gibraltar, no duraron
mas que 63 aos, desde el 552 en que tuvo que hacer la entrega
Atanagildo, hasta el 615 en que recobr la tierra Sisebuto, segun se
colige de S. Isidoro, _Hist. Gothorum_. No existen los comprobantes de
la introduccion del gusto bizantino en la monarqua de Asturias y Leon
antes de la poca en que se fund el Califato de Crdoba; es sin embargo
posible que el trato y comunicacion de nuestros monarcas con los
franceses de las dos dinastas Merovingia y Carlovingia favoreciese
algun tanto la inoculacion de ciertos rasgos de la ornamentacion
neogriega en la severa arquitectura asturiana. Pero las descripciones de
nuestros antiguos historiadores confirman la opinion de que la
disposicion de las fbricas y sus lineamientos dominantes eran puramente
latinos, y asi hay fundamento bastante para creer que el reflejo
oriental que tomaron nuestras construcciones desde el siglo IX (y no
antes) vino  Espaa por el mediodia con los ostentosos Califas de
Occidente. La restauracion de Carlomagno no habia tenido aun lugar en el
siglo VIII, que es el siglo de Abde-r-rahman, puesto que para fabricar
su baslica de Aquisgram tuvo que valerse de arquitectos y artfices de
Bizancio. Vase Meibomius, Script. Rer. Germ., t. 1, pg. 257.

[37] _Ad cujus sculpturam, quum columnas et marmora aliunde habere non
posset, e Roma et Ravenna descendere curavit._ (Script. Rer. Franc., t.
5.)

[38] _Sunnah_ equivale  tradicion. Habia entre los musulmanes dos
famosas sectas, los _Sunnitas_ y los _Schiitas_. Los primeros reconocian
como sucesores legtimos de Mahoma  los tres Califas Abu-Beckr, Omar y
Othman, al paso que los segundos sostenian que habian sido usurpadores
de una soberana que solo pertenecia de derecho  Ali, primo del
Profeta, y  quien este llamaba su hermano. Los Schiitas, pues, son los
sectarios de Ali, y ambas sectas se trataban con inaudito encono, los de
Ali fulminando imprecaciones contra los usurpadores de la sagrada
herencia, y los Sunnitas escribiendo en el libro de la tradicion: es
mas grata  Dios la muerte de un Schiita que la de 36 Cristianos.

[39] Asi llaman los rabes  la peregrinacion santa, viaje forzoso  la
Caaba de la Meka, que es uno de los cuatro preceptos impuestos por el
_dim_,  prctica de la ley del Koran, y que todo muslin tiene que
cumplir una vez al menos en su vida. Esta peregrinacion, dice Mahoma, y
el sacrificio de las vctimas, son un testimonio de sumision  la
voluntad de Dios que los ha prescrito y de fidelidad al Profeta que los
ha consumado para ejemplo de todos, ademas una expiacion de los pecados
y el camino para conseguir el cielo.

[40] Refiere la tradicion que cuando reconciliados Abraham y su hijo
Ismael construan la Caaba de la Meka, faltndoles los andamios para
levantar las paredes, el ngel Gabriel les trajo una larga piedra que se
sostenia en el aire sin apoyo alguno, subiendo  bajando  voluntad de
los arquitectos. Esta piedra era un jacinto blanco, mas habindola
tocado despues una muger en estado impuro, se volvi negra. Siendo
Mahoma mancebo, el prestigio de su santidad hizo que los Coreixies
reservasen para l el honor de colocar esta famosa piedra negra cuando
quisieron construir de nuevo la Caaba  casa de Dios con mayor
magnificencia. A la piedra negra de la Caaba se refieren desde los
postreros das de la vida del Profeta una porcion de ritos y ceremonias
que pueden verse prolijamente detalladas en las eruditas notas de
Gagnier, edicion de Abulfed, pg. 130, copiando la interesante relacion
de Gjaher, hijo de Abdallah, testigo presencial de la ltima visita de
Mahoma  la _casa de Dios_.

[41] La noche de _Al-Kadar_,  noche del _Decreto de Dios_, es aquella
en que Mahoma supuso haber recibido el Koran. Tomando consigo unos
cuantos de sus fieles adeptos, se retir una noche el Profeta al monte
Hera: no bien lleg al medio de la montaa, aparecisele Gabriel. Tenia
en la mano el Koran, libro guardado en el stimo cielo en la mesa del
Altsimo, y que al descender  la tierra habia sido recogido por el
arcngel. Le aqui, dijo Gabriel  Mahoma.--No s leer, respondi el
Coreixi. Entonces el ngel le asi del cabello y le derrib tres veces
de cara contra el suelo:  la tercera ya Mahoma sabia leer, y oy una
voz celestial que repitia: Mahoma, t eres el apstol de Dios, y yo
soy Gabriel! Qued el Profeta abismado en su contemplacion y
desapareci el ngel. (Vase Abulfed, edicion de Gagnier.)

[42] _Alkhatib_ equivale  predicador.

[43] Sabido es que las mezquitas no tienen campanas: los _Almuedanes_
llaman  la oracion  los fieles desde los terrados  galeras de los
alminares, y esto se repite cinco veces cada dia. Las oraciones  azalas
son: _Azohb_, la del alba; _Adohar_, la del mediodia; _Alasar_, la de
la larde; _Almagrib_, la del sol poniente; y _Alatema_, la del
anochecer.

[44] Las campananas empezaron  usarse en las baslicas cristianas desde
el siglo V, aunque los primeros campanarios aislados no datan sino desde
el siglo VIII  IX. Vase Peyr, _Manuel d'architecture religieuse au
moyen-ge_. Paris, 1848.

[45] Pasarn las almas, dice el Koran, por un puente llamado el
_Sirath_, mas sutil que un cabello, mas cortante que el filo de una
espada: los justos lo atravesarn con la rapidez del relmpago; los
malos titubearn y caern en el infierno abierto bajo sus pis.

[46] Este nombre de _almalekes_ se conserva en los escritos de mstica
rabe-hispanos  _aljamiados_ para designar  los ngeles encargados por
Dios de recibir  su entrada en el cielo  las almas de los justos.
Segun las promesas del falso Profeta el Paraiso es el jardin de los
placeres (_gennat al nam_), y en l concede  sus elegidos cuantos
deleites materiales y carnales puede concebir la voluptuosa imaginacion
del pobre Beduino del desierto, exaltada por las privaciones de su vida
nmade. En el Paraiso corren rios de leche, de miel, y de un vino que se
puede beber sin embriagarse; en l crecen rboles cuyos ramages brindan
 placer con dtiles, uvas y granadas de sabor esquisito. En aquella
encantada morada el suelo es de azafran, el empedrado de perlas y
jacintos. Al presentarse en ella el fiel creyente, ofrcense  su
servicio diligentes mancebos de sorprendente hermosura, y uno de ellos
le conduce las _hijas del Paraiso_, criaturas etreas  cuyo solo nombre
se extasia el frvido muslim. Estas vrgenes incomparables no fueron
formadas de barro como las criaturas mortales, sino del mas puro
almizcle, y estan exentas de todas las imperfecciones propias de su
sexo: su modestia es sin igual, y en palanquines de una sola perla se
recatan de las miradas profanas. Cada elegido tendr 72 de estas divinas
criaturas, las cuales se disputarn sus caricias y le darn largos dias
de amorosa embriaguez al son de los acordes del ngel Israfil y de las
campanas del Paraiso. Alli hay placeres para todos los sentidos:
trescientos platos diversos para cada comida, con trescientas especies
distintas de licores en trescientas copas de oro y pedrera; rozagantes
vestiduras de seda y de brocado, perfumes de suavidad desconocida en la
tierra, y por ltimo una perpetua juventud.

Hemos tenido ocasion de copiar en la Biblioteca real de Paris un curioso
M. S. aljamiado sealado con el nm. 290, que prescribe cierta oracion
de mucha virtud contra el demonio en la hora de la muerte, la manera de
leerla y la colocacion que ha de drsele cuando uno muere. Este
documento, en que se retratan las supersticiosas prcticas de una
religion gastada y sin vida, cual era la de los Mahometanos andaluces en
el siglo XVI, hace mencion de los Almalekes  ngeles mancebos que
reciben en el Genna las almas de los justos. Quien leyr esta carta,
dice, arredrarlo h Allah del fuego, e cuando entrar en la fuesa
apercurarle h Allah setenta Almalekes que le escusarn su razon: e non
ser guerreado de Munkar Uanakir en la fuesa, nin ser avergonzado
cuando le demandarn cuenta. Sea escripta esta rogaria en papel 
pergamino limpio, e sale puesta debajo de su cabeza en su fuesa, e ser
dicho: duerme como duerme el novio cuando se casa, que no hay sobre t
miedo ni tristeza: e no salir su _arrh_ (su alma) de su cuerpo fasta
que vea su lugar en la _Genna_. E vestirlo han setenta Almalekes
apercuradores con l, y vernan con atabales de la _Genna_ y presentes, y
albriciarlo han. E cuando salir el dia del juicio, salir con su carta
 su man derecha, y su cara como luna de catorce noches, y su claridad
andar entre sus manos, etc.

[47] _Genna_, Paraiso. Vase la nota precedente.

[48] La descripcion mstica de los siete cielos, cuyas maravillas fueron
reveladas al Profeta en su viaje nocturno sobre el Borak, puede leerse
en la _Exposicion de la f musulmana_ de Mohammed Ben Pir Al, traducida
ltimamente al francs por M. Garcin de Tassy.

[49] Vase la nota 2. de la pgina 72.

[50] Abde-r-rahman I no tenia propiamente hablando wizires que
administrasen el Estado en su nombre: solo tenia cierto nmero de jeques
que tomaban asiento en su consejo y le auxiliaban con su esperiencia y
sabidura. Tambien concedi asiento en el consejo  algunos de sus
secretarios  _Catibes_, como sucedi con Umeyyah Ibn Yazd, _mauli_ 
favorito de Moavia Ibn Merwan, su prximo pariente. Vase Al-Makkar,
libro VI, cap. II, traduccion inglesa de Gayanges arriba citada.

[51] Este gigante sin corazon ni culto es la China: sabido es que en
ella no ha prevalecido jams de una manera constante religion alguna. La
dinasta de los _Thang_ que habia puesto la China  la cabeza del Asia
degenerada, tocaba en la poca de que vamos hablando al trmino de su
podero. La escesiva tolerancia,  por mejor decir, la esclusion de toda
religion dominante en el Estado, producia su fruto, y el Asia central
volvia al indiferentismo filosfico que desde Confucio la venia
incapacitando para todo progreso moral y poltico.

[52] Aldese a la famosa reforma de Tai-Tsoung, emperador chino, que
hizo los mayores esfuerzos por desterrar de su nacion la filosofa atea,
 que se mostraba tan apegada, y vivificarla con la doctrina evanglica.
La famosa inscripcion de _Sin-guan-fou_ descubierta en 1625 en unas
escavaciones por los misioneros jesutas, prueba de una manera
irrecusable la introduccion del cristianismo en China el ao 635 y su
duracion hasta el 781. Vase el P. Kircher, _China ilustrada_; el P.
Visdelou, _Suplem.  la bibliot. orient. de d'Herbelet_; Abel de
Remusat, _Miscelnea asitica: Anales de filosofa cristiana_, t. IV y
XII.

[53] Proverbio rabe que alude  la rota de Roncesvalles. Vase Conde,
t. 1, p. 201.

[54] Alude  la secta de los Iconoclastas  _destructores de imgenes_,
principalmente poderosa en el octavo siglo bajo Leon el Isurico,
emperador de Constantinopla, y que subsistia en la poca en que se
supone habla Abde-r-rahman, puesto que solo fu condenada desde un
concilio celebrado en 787.

[55] As escriben los rabes el nombre de Carlomagno.

[56] Irene, emperatriz de Constantinopla, clebre por su belleza y por
sus nobles esfuerzos en favor de la Iglesia maltratada por los
iconoclastas,  _destructores de imgenes_, era viuda de Constantino
Copronimo desde el ao 780, y decase que habia brindado con su mano 
Carlomagno con el objeto de unir los dos imperios de Oriente y
Occidente, y salvar de este modo  la cristiandad, amenazada por el
creciente podero de los Mahometanos. En el ao en que habla
Abde-r-rahman (786) aun no se habia reunido en Nicea por excitacion de
esta emperatriz el concilio que restableci el culto de las imgenes; de
modo que los iconoclastas seguian aun desahogando en los templos del
imperio griego su asoladora mana, aunque no ya con la delirante furia
que habian desplegado bajo su protector Leon el Isuro.

[57] Pocos ignorarn sin duda las grandes victorias de Carlomagno contra
los pueblos indmitos de la Germania. Antes de dirigir el clebre rey
franco sus fuerzas hcia Espaa, habia alcanzado en Paderborn un ruidoso
triunfo, que mencionamos aqui por lo mucho que redund en gloria y
propagacion del cristianismo. Distinguase entre los pueblos germanos
por su valor y ferocidad la belicosa tribu de los Sajones. Estos eran
idlatras, habian martirizado al pi de la esttua de su divinidad
Hirmensul  los misioneros que les habia enviado Pipino, entregado  las
llamas la iglesia de Deventer, y lanzado su salvage grito de guerra
desde el advenimiento de Carlomagno al trono. Pero los Francos juraron
esterminarlos si no abandonaban sus dolos, y cumplieron su juramento.
No referiremos las sangrientas batallas y costosas conquistas con que
los Francos desempearon aquel memorable compromiso: diremos tan solo
que lo llevaron  cabo, y que en el ao 777, reuniendo Carlomagno una
asamblea de Sajones sojuzgados en medio de una espaciosa llanura regada
por cristalinos manantiales, dentro de la propia tierra de los vencidos,
los caudillos Germanos recibieron el bautismo para revestir la blanca
tnica de los Catecmenos. Casi todos juraron fidelidad: solo se declar
independiente el intrpido y desleal Witikindo. Vase _Eginhart, Annal.
Carol. mag. vit_.

[58] Temeroso el emperador de la China Te-Tsoung del rpido crecimiento
de las hordas del Thibet, que ya una vez le habian salteado y saqueado
su capital, pidi auxilio contra ellas  los Califas de Oriente, y Aroun
al Raschid mand sus diputados  la corte del celeste imperio. Las
tribus del Thibet fueron batidas por los ejrcitos del Califa, de los
Trtaros y de los Chinos reunidos, y despues los Mahometanos aspiraron 
la conquista del Asia Central. Vase _el P. Gaubil. Histoire de la
grande dynastie Thang_.

[59] Alude  la derrota de Roncesvalles, cuya gloria se atribuyen los
Arabes.

[60] Los Arabes mahometanos desde sus primeras conquistas sojuzgaron la
Sria, el Egipto y la Persia. El antiguo imperio de Ciro, regido  la
sazon por la degenerada dinasta de los Sassanidas, de cuya raza habia
nacido mas de medio siglo antes el gran Cosros, cay bajo la cimitarra
de Khaled,  quien denominaban: Espada de las espadas de Dios. Mahoma
habia dicho  uno de sus compaeros: Tu altivez y gloria sern
completas cuando ostente tu cuello el collar de Cosros, y esta promesa
habia estimulado de tal manera los brios de aquel terrible caudillo del
ejrcito de Omar, que oblig  sus Arabes  fiar la victoria  una sola
funcion contra todas las fuerzas de la monarqua persa reunidas.
Decidise la gran contienda en la sangrienta batalla de Cadesiah, que
dur dos dias y una noche, y durante la cual los Arabes _rugieron como
el leon del desierto_. Fueron derrotados los Asirios, y en testimonio de
su triunfo levantaron los Musulmanes junto  las ciudades de Madain y
Clesifon saqueadas las dos poblaciones clebres de _Bassorah_ y
_Kuffah_.

Las 25 coronas de los reyes de Iberia son las que dicen los
historiadores rabes que encontr Tarik en el alczar de Rodrigo,
guarnecidas de jacintos y otras piedras preciosas, y pertenecientes 
los 25 reyes godos que habia tenido Espaa hasta el tiempo de la
conquista.

[61] Crese que en el solar que ocupaba el alczar viejo, y que es hoy
Campo-Santo en Crdoba, estuvo el pltano que plant Julio Csar despues
de la batalla de Munda, y al cual hizo Marcial su elegante epigrama
(62--lib. IX), que principia:

    In Tartessiacis domus est notissima terris,
      Qua dives placidum Corduba Baetin amat;
    Vellera nativo pallent ubi flava metallo.
      Et tinit Hesperium bractea viva pecus;
    dibus in mediis totas amplexa Penates
      Stat platanus densis Csariana comis;
    Hospitis invicti posuit quam dextera felix,
      Coepit et ex illa crescere virga manu.

En vez del pltano de Csar ostentaba ahora Crdoba la palma de
Abde-r-rahman, objeto de los sentidos versos reproducidos en una de las
notas anteriores. Por la palabra _Andals_ se significa entre los Arabes
toda la Espaa Sarracena.

[62] Carlomagno, genio organizador que tanto civiliz  los Francos, que
sojuzgando  los Aquitanos,  los Germanos y  los Longobardos sac del
caos de la barbarie la gigantesca unidad del Imperio de Occidente, no
sabia ni aun leer cuando consum sus mas ruidosas conquistas. Quizs
estaba aprendiendo  deletrear bajo la direccion del dicono Alcuino
cuando ideaba la restauracion de las artes y de las ciencias en Europa,
y fundaba por inspiracion de aquel sabio eclesistico, denominado en su
siglo el _Santuario de todas las artes liberales_, las primeras
academias y escuelas que conoci la Francia de la edad media.

[63] En la Iglesia gtica hubo desgraciadamente sacerdotes indignos,
contra cuyos escesos clamaron siempre los santos padres, dignos prelados
y sabios cenobitas, lumbreras de la afligida grey de Jesucristo en la
tormentosa noche de las guerras  invasiones de aquellos siglos. La
lucha contnua, inteligente, trabajosa y perseverante, contra las
costumbres depravadas y la barbarie de todos los estados y condiciones,
es cabalmente el timbre mas glorioso de la Iglesia en Espaa, y el
testimonio mas inerrable de su divina institucion. Pero los Sarracenos,
obcecados como los Judos, palpaban la miseria de los malos Cristianos y
no veian las resplandecientes virtudes de los buenos.

[64] Mahoma en su vision beatfica,  viaje  los siete cielos, describe
la _casa de la Adoracion_ como construida de jacintos rojos y cercada de
lmparas que alumbran eternamente. Ocupa esta casa un parage alto y
determinado en el stimo cielo: alli se reunen cada dia en peregrinacion
setenta mil ngeles de la mas alta gerarqua, y cada dia diferentes: en
su forma se parece exactamente al templo  Caaba de la Meka, y si desde
el lugar donde se halla cayera perpendicularmente sobre la tierra, lo
que puede muy bien acontecer algun dia, caeria necesariamente sobre
dicho templo.

[65] La lucha de Carlomagno con las tribus brbaras del norte se
prolong efectivamente hasta despues de entrado el siglo IX, estando ya
empeada, como hemos dicho en la nota 1 de la pgina 75, en la poca en
que habla Abde-r-rahman (ao 786).

[66] En este mismo ao de 786 recuper el trono de Asturias D. Alonso el
Casto.

[67] Aunque la arquitectura goda no pereci en Espaa con la irrupcion
sarracena, sin embargo, las construcciones de los primeros reyes de
Asturias y Leon no podian menos de ser pobres y menesterosas, como lo
era la misma monarqua; as que en los historiadores de aquellos
tiempos, que nos han dejado noticia de nuestros templos y monasterios
del siglo VIII, nada es mas comun que estas modestas descripciones: _de
luto et latere_ _de petra et luto opere parvo_, y otras semejantes.
La baslica de S. Salvador de Oviedo, restaurada por D. Alonso el Casto,
y construida de piedra y cal, excita sin embargo la admiracion del monge
de Albelda y del obispo D. Sebastian, y Ambrosio de Morales nos asegura
que aun duraban en su tiempo _algunos pequeos trechos del suelo, que
eran labrados de un mosico de piedras diversas encajadas en la
argamasa, y algo basto, mas muy firme y vistoso_. Pero los historiadores
rabes, muy ignorantes por lo comun de nuestros usos y artes, aunque tan
en contacto con la civilizacion romano-gtica que hacia de la Espaa la
nacion mas adelantada del Occidente, por no haber encontrado entre
nosotros las muelles y corruptoras costumbres del Asia, nos suelen
pintar como salvages cubiertos de pieles, y  nuestros edificios como
verdaderos antros de fieras. Los de los primeros tiempos de la invasion,
no obstante, reconocian la cultura de los Godos, como quiz tendremos
ocasion de hacerlo notar en lo sucesivo hablando del antiguo alczar de
Crdoba, que Ibnu Bashkuwal dice llamaban de antiguo _Palacio de
Rodrigo_ (_Baltt Iludherik_).

[68] Se asegura que la gran mezquita de Crdoba era objeto entre los
Arabes de Occidente y de la costa de Africa de una veneracion igual  la
que profesaban los Orientales  su Meka, y los historiadores afirman que
aun despues de haber cado en manos de los Castellanos y de quedar
convertida en templo catlico, siguieron aquellos dirigiendo  ella sus
peregrinaciones.

[69] La Caaba ( casa cuadrada) de la Meka, construida segun unos
primero por Adan, luego por Abraham  Ismal, y por ltimo reedificada
con mas ostentacion por los rabes Coreixis antes de la predicacion de
Mahoma, y fabricada segun otros por los ngeles, fu encerrada en la
clebre mezquita de El-Haram, no se sabe en qu poca. Edrisi, gegrafo
rabe del XII siglo, la describe como ocupando el centro de una especie
de recinto circular  cielo abierto, y revestida en la parte esterior de
magnficos tapices de seda de Irac que la ocultan  la vista. Pero desde
el siglo XII ac, la Caaba ha debido sufrir grandes alteraciones, porque
leemos en la obra de Batissier, ya anteriormente citada, que su actual
figura es la de un cubo trapezoide; que la cubre un velo negro sujeto
con anillos de bronce fijos en el subasamento; que su techumbre est
interiormente sostenida en dos columnas y oculta con un velo de seda
color de rosa; que la alumbran infinitas lmparas de oro, y que cubre su
puerta una cortina bordada de oro y plata. La Caaba se halla hoy
encerrada en un espacioso patio de tres prticos: tiene ademas el
edificio que le sirve de recinto otros dos patios menores con arqueras,
siete alminares, y varias dependencias. En el M. S. aljamiado, nm. 290
de la Biblioteca nacional de Pars, ya en otra ocasion citado, hay una
especie de ancdota en que se refiere, que habiendo una _compaa_ de
Judios preguntado al Profeta, entre otras varias cosas, por qu habia
hecho Dios la casa de la Meka cuadrada, Mahoma les respondi: Cuando
Allah mand  Ibrehim Halaib Issalm que fraguase la casa de Meka, y
con l su fijo Asmehl ayudndole  faser la dicha casa, empez  faser
la cuadra primera con estas palabras, tanto cuanto dur la primera
cuadra: Subhana Allah, Subhana Allah (Alabado sea Dios, alabado sea
Dios): y cuando empezaron  faser la otra cuadra, decian siempre:
Lalillah Illa Allah, Lalillah Illa Allah (No hay mas Dios que Allah,
no hay mas Dios que Allah): y cuando empezaron  faser la otra cuadra,
decian: Allahu Akbar, Allahu Akbar (Dios es grande, Dios es grande): y
cuando empezaron la otra cuadra, fisironla diciendo: Alhamd lillahi,
Alhamd lillahi (Demos loores  Dios, demos loores  Dios). Y por esto
fu cuadrada; que si otra hubiera en las escribturas que Allah envi que
fuera tal como estas, tambien Allah mi seor habria mandado poner otra
cuadra mas; por cuanto no hay ni hubo en las aleyes (versculos) que
Allah envi ninguna que igualare con estas, fu causa que qued
cuadrada. Se ve, pues, que el cuadrado es la forma cannica y
tradicional de las mezquitas, aun cuando nada haya prescrito Mahoma
acerca de esto.

[70] _Quibla_, que los rabes escriben _Kiblah_, es el punto que mira 
la Meka: en las mezquitas de Siria y Palestina miraba la Quibla al
mediodia prximamente, mas en las de Occidente debia mirar hacia el
sudeste. Los Arabes andaluces, sin embargo, siguiendo de rutina la
prctica establecida en Damasco y Bagdad, edificaron sus mezquitas con
la Quibla  lado del santuario vuelto al mediodia, de modo que en rigor
su santuario no miraba  la Meka, aunque asi lo suponian. Mahoma en el
Koran llama  la Meka _Quibla del mundo_.

[71] Amr, caudillo famoso del ejrcito de Omar, que llev  cabo con
asombrosa rapidez la conquista del Egipto, edific la gran mezquita del
Cairo, que aun lleva su nombre. Esta mezquita, erigida en los primeros
aos de la Egira, es una de las mas antiguas y notables que se conocen:
su disposicion y planta sera parecida  la de la mezquita de Crdoba si
no tuviese en medio del cuerpo principal un segundo patio espacioso que
interrumpe la serie de las 23 naves que de norte  sur y de oriente 
poniente se cruzan en ngulo recto. En la mezquita de Amr hay tres
_mihrab_  santuarios en vez de uno. La santa casa  Alaksa de Jerusalem
fu obra del Califa Omar, levantada sobre el mismo solar del templo de
Salomon. Es regular que estos grandes edificios y otros igualmente
clebres de aquellos tiempos, como las mezquitas de Medina y de Damasco,
fuesen obra de artistas bizantinos, puesto que refiere Ebn-Khaldoun que
el Califa Walid, hijo de Abd el Malek, tuvo que pedir arquitectos al
emperador griego Justiniano II para poder erigir sus hoy famosas
aljamas. (Vase _Rev. gn. de l'Arch._, 1840, p. 68, nota 1.)

[72] Dia memorable para Abde-r-rahman, porque fu el de la famosa
batalla de Musara, en que derrot  Jusuf el Fehr, y que consider como
un feliz agero de sus triunfos ulteriores. Debi aquella sealada
victoria  sus caballeros Zenetes, base y ncleo de su poderoso ejrcito
en Espaa.

[73] El origen del arco llamado de _herradura_ que usaron con
predileccion los Arabes en Espaa durante el Califato de Crdoba, ha
sido objeto de muchas investigaciones arqueolgicas. Batissier hace
mrito en una de sus notas de la opinion de algunos que consideran este
arco como una especie de smbolo de la huida del falso Profeta  Medina,
que ocurri en un novilunio. Aade, sin embargo, que los Persas y los
Bizantinos lo usaban ya desde antes de la Egira, y cita  Texier, que en
su _Descripcion de la_ _Armenia_ lo manifiesta perfectamente dibujado en
la catedral de Dighour, anterior  la conquista arbiga. A mayor
abundamiento, atribuyen tambien la introduccion del arco de herradura 
los Bizantinos los anticuarios Hope, Alb. Lenoir y Girault de Prangey; y
M. Couchard la refiere  los arquitectos persas llamados 
Constantinopla por los emperadores griegos. Pero lo cierto es que ni de
la iglesia de Seleucia en Persia, ni de la de los Incorporales de
Atenas, monumentos bizantinos en que se descubre dicho arco, se sabe
positivamente  qu poca pertenecen. Vase _Gailhabaud: monumentos
antiguos y modernos; mezquita de Crdoba: texto_.

[74] La cpula adaptada  un plano circular por el estilo de la
_rotonda_, forma favorita para los mausoleos de los personages ilustres,
es construccion romana antigua, si bien pueden citarse varios ejemplos
de haberla usado los pueblos de Asia y Grecia en los tiempos mas remotos
(vase la obra de _Layard_ sobre los descubrimientos hechos en la
antigua _Nnive_: vase tambien Batissier: Grecia: _Tesoro de Atreo_);
no as la cpula bizantina, que descansa sobre un plano cuadrangular y
que fu introducida por los arquitectos del Bajo Imperio para
diferenciar sin duda de las construcciones circulares paganas, las
construcciones religiosas propias del cristianismo, que se seguian
coronando con las techumbres hemisfricas, tan magestuosas y simblicas.
En efecto, la disposicion neo-griega era la nica posible para adaptar 
la interseccion de los dos rectngulos que forman los brazos y el rbol
de la cruz, la cpula que representa la bveda del firmamento en que
descansa el trono de Dios. Esta fu la cpula con que coron Justiniano
su famosa baslica de Santa Sofa de Constantinopla, y de aqui es
probable que se difundiese  las naciones que se hallaban mas en
contacto con Bizancio, una de las cuales era la Persia. La cpula
neo-griega,  bizantina, se us sin embargo antes de Justiniano, aunque
no en tan grande escala como en Santa Sofa, que fu la que, por decirlo
as, canoniz esta prctica del arte de construir: de manera que los
Persas, poco inventivos de suyo en todos tiempos, pudieron desde dos
siglos antes de la conquista arbiga haberse educado en los usos y
prcticas de los arquitectos bizantinos. Los estudios arqueolgicos
confirman plenamente esta induccion histrica: la dinasta de los
Sasanidas, que comienza con Artajerjes en el ao 226 antes de Cristo y
se perpeta hasta los primeros aos de la Egira de Mahoma, hace alarde
de la doble inoculacion romana que el arte persa esperimenta, bajo Sapor
por sus guerras con Valeriano, y bajo Cosros por sus relaciones con
Justiniano, erigiendo en la llanura de Nakschi-Rustan y en la ribera del
Eufrates (palacio de Tak Kesra) los monumentos que hoy nos la revelan.
Los Arabes al conquistar la Persia salian en cierto modo de la vida
nmade del pastoreo, no tenian por consiguiente artistas esperimentados,
y al hacerse dueos de la suntuosa corte de Ctesifon, al apoderarse de
los magnficos palacios de Sarbistan y Firouzabad, aprendieron sin duda
como por encanto el arte soberbio de levantar sin largo y trabajoso
aprendizage las elegantes construcciones de Kuffah y Bassorah. Lo que en
estas dos ciudades improvisadas del Tigris y del Eufrates hicieron,
basta para indicarnos lo que podian hacer en los demas paises. De todas
maneras, es indudable que por lo que en Persia vieron y practicaron, por
lo que aprendieron tambien con la conquista de la Siria y del Egipto, su
arquitectura no podia menos de ser en sus principios generadores
_bizantina_. Pero de esto hablaremos mas adelante con la necesaria
estension.

[75] En efecto, las almenas endentadas de los muros que forman el
recinto esterior de la mezquita de Crdoba, parecen un recuerdo de las
que se ven en un monumento persa del siglo VI, atribuido  Sapor, y
llamado el _Taki Bostan_, en una montaa del Bagistan. Esta clase de
almenas, comunes en muchos edificios rabes, no tienen modelo conocido
en ninguna de las antiguas construcciones de Italia y de Grecia. Vase
Batissier, p. 406.

[76] La copia del Koran, dice Al-Makkari, que se supone escrita por el
Califa Othman y que se conservaba depositada en el mimbar  plpito de
la gran mezquita de Crdoba, estaba cuidadosamente guardada en una caja
de oro guarnecida de perlas y rubies, forrada de rica seda, y encerrada
en una pequea arca de madera de aloe con clavos de oro. Citando al
historiador Ibn Marzk, predicador de gran fama, aade que la copia del
Koran llamada Othman en Africa y Andaluca, es una de las cuatro copias
que el Califa Othman envi  la Meka,  Bassorah,  Kuffah y  Damasco,
y que se conserv en la referida mezquita cordobesa hasta un sbado 11
del mes de Xawal del ao 556 de la Egira, en que fu robada segun era
fama por orden de Abdulmumen Ibn Al, que se la llev  Africa,
acompandole en todas sus espediciones militares. Niega Ibn Marzk que
esta copia estuviese manchada con la sangre de Othman, segun era voz
popular en Andaluca; pero el Sr. Gayangos observa en una de sus
eruditas notas que tanto Ibnu-l-abbar como el gegrafo Ibn Iys, que
afirman hallarse en su tiempo este Koran en Crdoba, declaran
positivamente que se vean en l de una manera inequvoca seales de la
preciosa sangre del Califa. El mismo Sr. Gayangos esplica en la propia
nota, alegando la autoridad de Idrisi, que la copia de Crdoba se
denominaba Othman, no porque Othman la hubiese escrito, sino porque en
ella se contenian cuatro hojas del Koran con que el Califa habia
intentado escudar su pecho contra el pual de sus asesinos.

[77] El oficio de Katib  secretario era de dos especies: su cargo mas
importante era el de la correspondencia del Sultan con sus aliados 
enemigos, y la redaccion de las rdenes del soberano. El segundo cargo
era de proteccion y seguridad de los Cristianos y Judos. Vase
Al-Makkar, lib. I, cap. 8.

[78] Para el gobierno civil de los Cristianos habia destinados
ministros, cuyo principal empleo era el de _Conde_, que equivalia 
intendente  gobernador. Era esta dignidad una reliquia, digmoslo as,
de la pasada administracion goda, bajo la cual el ttulo de _Conde_,
ademas de cargo palatino, que suponia en el que lo llevaba tener debajo
de s en el palacio del rey alguna clase  dependencia, significaba
mando superior en alguna ciudad  provincia. En la monarqua asturiana,
el Conde en la capital de su gobierno  seoro tenia corte como los
reyes, ponia jueces y magistrados en las ciudades y villas subalternas,
y en tiempo de guerra iba al frente de su ejrcito como general. Mas el
cargo de Conde de los Cristianos en las ciudades sujetas  los
Sarracenos era un vano simulacro de la antigua dignidad. Tengan los
Cristianos, decia el privilegio de Coimbra otorgado en 734 por el moro
Alboacen, un Conde de su propia gente, que los mantenga en buena ley,
conforme  la costumbre de los Cristianos: y este compondr las
discordias que se movieren entre ellos, y no matar hombre alguno sin
orden del Cad (alcalde)  Wazir (alguacil) moro; mas traerlo han
delante del Cad y mostrarn sus leyes, y l dir, bien est, y darle
han por decir bien est cien pesos de plata, y matarn al culpado. De
donde se infiere que el Conde que daba  los Cristianos de Coimbra
Alboacen era en cuanto al imperio un mero delegado del justicia
mahometano, que por s propio no tenia potestad ejecutiva en los
negocios criminales. Agrguese  esto, que aunque por la oscuridad y
escasez de las antigedades no consta positivamente quin nombraba al
Conde, lo probable es que fuese hechura del rey mahometano. Que el Conde
de los Cristianos bajo el Califato era en todo dependiente de la
voluntad del Sultan, se deduce claramente de lo que ocurri en tiempo de
S. Eulogio con el Conde Servando, famoso por su perfidia, el cual, segun
afirman Alvaro Cordobs y el abad Sanson, lleg  aquella dignidad _
fuerza de obsequios y regalos que hizo  los Palatinos_, y logr _orden
del rey para exigir nuevos y exorbitantes tributos_ de los Cristianos, 
quienes deba amparar.

No consta en verdad que el Conde cristiano en tiempo de Abde-r-rahman I
fuese ningun malvado; es de suponer por el contrario, atendida la paz de
que entonces disfrutaba aquella Iglesia, que fuese un verdadero
protector de sus connaturales en los asuntos cuyo conocimiento le estaba
cometido. Por lo demas, no habiendo llegado  nosotros memoria alguna
del prelado que  la sazon regia aquella cautiva grey, habremos de
estraar que no se diga quin fuese en aquellos aos el Conde? Sin
embargo, persuadidos de que esta autoridad subsisti siempre, y de que
su intervencion en la venta de la baslica debi ser necesaria por el
protectorado que suponia, hemos hecho mencion de ella. Al Conde ademas
correspondia comunicar las rdenes consiguientes al censor y al esceptor
(_alcalde, y tesorero de los caudales_; vase Florez, trat. 33, cap. 7:
gobierno civil de los Cristianos), pues aunque tambien estos eran
nombrados por el rey muslim, estaban bajo la dependencia del Conde.

[79] La riqueza del Estado cordobs procedia principalmente del producto
de los impuestos, de los despojos de los vencidos, y de las limosnas que
 los Muslimes imponia la _Sunnah_. Los impuestos eran de tres especies:
el _azaque_, que se pagaba en frutos, y que era un diezmo recaudado
sobre todas las producciones de la agricultura y de la industria, y
sobre los productos de los ganados; el _charage_ (_xarach_), que era
pecuniario, y se pagaba por la importacion y esportacion de las
mercaderas, y del que estaban exentos los objetos de plata, oro y
piedras preciosas, si se destinaban  armas, arneses, libros,  joyeles
para las mugeres; finalmente, el _taadil_  capitacion sobre Cristianos
y Judos.

Del botn de guerra se separaba un quinto, que se llamaba _la parte del
Califa_: lo demas se repartia entre los gefes y soldados. El tesoro
privado del Califa se aumentaba ademas con frecuentes donativos que le
hacian propios y estraos, como se ver en lo sucesivo.

La _limosna_ (_sadakah_) era el nico impuesto legal  que estaba sujeto
todo Musulman por la _Sunnah_.

[80] Sobre esta singular costumbre de dividir los Musulmanes con los
Cristianos las baslicas de las ciudades conquistadas, y de que no se
encuentra memoria en nuestros antiguos cronistas, pueden verse las
autoridades citadas en la nota 1. del Sr. Gayangos al cap. II, lib. III
de Makkar.

[81] Abdalla, hermano de Walid, que construy la grande aljama de
Damasco, fu el primero que impuso tributos  los monges cristianos.
Hallndose de gobernador en Egipto mand que todos los que hacian vida
monacal pagasen un dinar al ao. Los Cristianos de Crdoba pagaban,
segun refiere Bravo (Obispos de Crdoba, t. I),  medida del capricho de
los gobernadores sarracenos. La moneda de los Musulmanes en tiempo de
Mahoma y sus primeros sucesores fu la griega  persiana. Despues los
Califas de Oriente acuaron moneda con caractres cficos en Kuffah y
Bassorah, y con esta moneda asitica entraron los Arabes en Espada, y
con ella se mantuvieron hasta que Abde-r-rahman I estableci casa de
moneda en Crdoba, conservando al parecer los mismos valores usados
hasta entonces. Habia, pues, entre los Arabes: el dinar, que era de oro,
el _adirham_, que era de plata, y el _mitcal_, que era de plata  de
oro. Valia el _dinar_ 20 _adirhames_  dragmas, y el _adirham_ valia 14
_karats_: el _mitcal de plata_, dice Cantos Benitez, equivalia  5
reales de vellon actuales, y el _mitcal de oro_ diez veces mas,  50
reales de vellon. El Califa Omar mand que el _mitcal de oro_ valiese 20
karats, y el _adirham_ 14 karats. Segun esto, si el _mitcal de oro_
valia 50 reales vellon, el _adirham_ valia 35, y el _dinar_, que
contenia 20 adirhames, valdia 700 reales.

[82] Segun ha evidenciado Masdeu en su Historia crtica. t. 13, lib. II,
nuestra Pennsula no solo era la nacion mas culta de toda Europa, sino
la nica provincia que conservaba todavia la cultura romana; la nica
que sabia las tres lenguas doctas, hebrea, griega y latina; la nica que
podia gloriarse de hombres verdaderamente sabios; la nica que tenia
seminarios, academias y bibliotecas... Aun con las brbaras y
sangrientas irrupciones de los Mahometanos, no se cerraron del todo
nuestras escuelas y colegios, no se desampararon los estudios, no se
abandon el cuidado de recoger libros y formar bibliotecas, no se di
lugar  la supersticion y barbarie de los demas europeos... No sabian
los Italianos medir un verso ni hablar bien en la lengua de sus padres,
cuando resonaban las prosas y las poesas de nuestros Eulogios y
Alvaros... Nuestras catedrales y monasterios renovaban los archivos y
libreras quemados por los moros; nuestros obispos y abades mantenian
seminarios de instruccion para clrigos y nios; nuestros eclesisticos
y doctores ejercitaban la pluma en tratados cientficos y eruditos.
Cabalmente son Cordobeses los dos sabios Alvaro y Eulogio citados por el
crtico Masdeu, y ambos se formaron en la escuela de un ilustre abad,
llamado Esperaindeo, que probablemente cursaba siendo adolescente las
aulas de la iglesia cordobesa en los aos ltimos del reinado de
Abde-r-rahman I. Decimos que probablemente estudiaria Esperaindeo en
Crdoba, porqu de seguro no se sabe, si bien tampoco se contradice. Que
en la poca de que tratamos podia ya haber dado en flores alguna promesa
de los hermosos frutos que luego produjo, no hay la menor duda, puesto
que consta por su discpulo S. Eulogio que antes del ao 856 muri _muy
anciano_. El abad Esperaindeo escribi contra las supersticiones de
Mahoma una obra hoy lastimosamente perdida, pero que,  juzgar por el
nico captulo que de ella nos conserva S. Eulogio, debia ser digna de
la fama que en aquellos tiempos logr su autor. Las escuelas de Crdoba
fueron en los siglos VIII y IX verdaderos planteles de acrrimos y
doctos enemigos del islamismo. En vida de Esperaindeo escribi el
ilustre y noble Paulo Alvaro su _Indculo luminoso_, y otros piadosos y
eruditos varones se ejercitaron en el gnero epistolar, combatiendo
tambien la doctrina del Koran; que tal era entonces la necesidad mas
imperiosa y aflictiva que aquejaba al Occidente comprometiendo su futura
civilizacion. Reinando en Crdoba Abde-r-rahman brillaban en otras
iglesias doctores muy insignes, como Eterio en Osma, Beato en Libana,
Flix en Urgl, Elipando en Toledo, etc., etc.; y en el oscuro horizonte
de la afligida iglesia de Sevilla empezaba  amanecer la estrella de
Juan Hispalense.

[83] Entre los Cristianos de Andaluca se habian fomentado algunos
errores: Migencio habia querido introducir novedades en la celebracion
de la Pascua; Elipando enseaba que J. C. en cuanto Dios era hijo
natural y propio del Padre Eterno, pero adoptivo en cuanto Hombre. 
segun la humanidad, que decia adoptada por la union al Divino Verbo,
segunda Persona de la Santsima Trinidad. Esta herega cundi mucho en
la Btica, y aunque su autor reconoci despues el error y se retract
pblicamente, los Cristianos de Crdoba padecieron mucho por su causa,
pues como asegura Gomez Bravo (obra cit.), sus fautores, valindose del
brazo brbaro de los Sarracenos, persiguieron cruelmente  los que
defendian la verdadera doctrina de la Iglesia catlica.

[84] La historia de los trabajos evanglicos de los obispos de Crdoba
bajo las dominaciones romana y goda se halla minuciosamente relatada en
los primeros captulos de la interesante obra de Gomez Bravo: _Catlogo
de los obispos de Crdoba, etc._ El incansable celo, las
peregrinaciones, los escritos, las discusiones sostenidas por estos en
los concilios desde los tiempos del grande Osio, son las pruebas mas
concluyentes y luminosas del espritu eminentemente civilizador de la
Iglesia de Jesucristo.

[85] El primero que oprimi  los Cristianos de Crdoba con exacciones
fu _Alahor_, tercero que gobern  Espaa en nombre del Califa de
Oriente desde 715 hasta 719. De este afirma el arzobispo D. Rodrigo en
su _Historia de los Arabes_, _que los desustanci_. El Pacense d 
entender que los Moros habian quitado algunos bienes  los Cristianos en
tiempo de paz, y que Alahor se los volvi para sacar de ellos tributos.
A los mismos Sarracenos que habian entrado en Espaa con la primera
conquista los encarcelaba y atormentaba para que declarasen los tesoros
que habian escondido. Su sucesor _Zama_ form padron de todo lo que se
debia tributar, haciendo partes de los bienes que posean los Moros sin
division ni sealamiento: en cuya conformidad distribuy por suerte las
posesiones, aplicando unas  los soldados y otras al fisco. A los
Cristianos de las ciudades conquistadas por fuerza los grav en la
quinta parte, y  los que no opusieron resistencia les seal la dcima,
segun refiere D. Rodrigo. _Ambisa_ duplic los tributos de los
Cristianos, aumentando tambien el fisco con los bienes de los Judos,
como espresa el Pacense en el nmero 53 de la edicion del P. Florez.
_Yahia_ sigui los pasos de _Alahor_, pues segun el mismo autor (nm.
54), precis  los Moros  que restituyesen  los Cristianos muchos
bienes que les habian quitado en tiempo de paz. Los sucesores vivieron
en casi continua guerra hasta que eligieron  Jusuf, el cual mand hacer
nuevo padron, borrando de la lista de los tributos  los Cristianos ya
difuntos, pues en el tributo personal que bajo su antecesor Toaba
satisfacian estaban tan oprimidos, que, como de Diocleciano y Maximiano
escribe Lactancio, obligaban  los vivos  que le pagasen por los
muertos.

Por estas noticias, que sumariamente estractamos de los historiadores
Florez y Bravo, podr formarse el lector una ligera idea de la
esclavitud en que vivian antes de Abde-r-rahman I los miserables
Cristianos de Crdoba bajo el solo concepto de las capitaciones y
tributos. Pero nos resta aadir algo acerca del medio practicado para la
cobranza de los tributos ordinarios bajo los Califas, que era
probablemente el que se seguia en la poca  que se refiere nuestra
narracion. El modo de las contribuciones, dice el citado Florez (Esp.
Sagr., trat. 33, cap. 7), no era repartiendo el tributo por familias,
sino exigindole  las mismas personas cuando los ministros las
encontraban en pblico: de suerte que uno no pagaba por otro, sino cada
uno por s, y esto en caso de manifestarse, pues mientras se mantuviese
recogido en casa, no le hacian estorsion, segun prueba el libro _de
Habitu Clericorum_, escrito por el presbtero Leovigildo, para instruir
 los clrigos que no salian al pblico por enfermedad,  por el tributo
que en cada mes pagaban los Cristianos: _Ut qui ex nobis ad remanentes
Doctores imbecillitate corporis prpediente dirigere gressus nequiverit,
aut quem inquisitio vel census, vel vectigalis, quod omni lunari mense
pro Christi nomine solvere cogimur, retinuerit; saltim nocturno tempore
qui necessarium duxerit legat, etc._ Esta reclusion por librarse de los
tributos prueba que solo los pagaban cuando salian al pblico libres de
toda estorsion si la enfermedad  la pobreza los obligaba  mantenerse
ocultos.

De los tributos estraordinarios impuestos  los infelices Cristianos en
tiempo de la persecucion sarracena se hablar mas adelante.

[86] Es muy de notar que ninguno de los historiados cristianos, entre
los cuales descuellan Ambrosio de Morales, el P. Roa, Diaz de Ribas,
Florez, Masdeu, y otros no menos diligentes en la investigacion de las
memorias y documentos de Espaa bajo el dominio de los rabes, haga
mencion, ni leve alusion siquiera,  este hecho de la venta de la
baslica cristiana  los Mahometanos que refiere Ar-razi. Los
historiadores rabes, sin embargo, pueden ayudarnos en muchas cosas 
suplir el silencio de los nuestros: silencio que nada tiene de
particular atendida la natural turbacion y desconcierto de aquellos
primeros tiempos de la Espaa muzrabe, durante los cuales, la misma
tolerancia de los dominadores pudo en cierto modo contribuir  que no
surgiesen al pronto del seno de la Iglesia espaola de la Btica esos
hombres notables, dechados de ciencia y santidad, que luego la
ilustraron en las pocas de persecucion. As como estos pueden servir de
guias al historiador desde la mitad del noveno siglo; para el
conocimiento de la edad anterior, que comprende desde la conquista de
los Sarracenos hasta S. Eulogio, no hay mas luz que la que dan el
Pacense, el moro Rasis y el arzobispo D. Rodrigo: el Pacense, porque
acab de escribir su crnica en el ao 754 de Cristo, es decir, poco
antes de apoderarse del trono de Crdoba Abde-r-rahman I; el moro Rasis,
porque aunque contemporneo de S. Eulogio, tom lo anterior  su tiempo
de tres autores que escribieron lo que vean, y principalmente del
_Al-Bucar_, escritor que Morales califica como _de mucha estima y
autoridad entre los Moros_; el arzobispo D. Rodrigo, finalmente, porque
segun espresa el mismo Morales, de su gravedad se puede tener por cierto
que us buena diligencia en lo que escribia. Ninguno de estos tres
historiadores nos dice cul fuese la baslica catedral de los Cristianos
de Crdoba cuando la ciudad fu ganada por los rabes; y sin embargo,
por una serie de inducciones que en los angostos limites de esta nota no
cabe apuntar, muchos autorizados anticuarios convienen en que la
principal iglesia cristiana ocupaba el mismo sitio que hoy ocupa la
famosa mezquita, y que dicha iglesia fu construida por los godos sobre
las ruinas de un suntuoso templo romano, consagrado  Jano. Varios de
nuestros mas graves historiadores por otra parte, convienen con Ambrosio
de Morales en que la baslica de los tres mrtires Fausto, Januario y
Marcial, hoy iglesia de S. Pedro, fu la catedral donde residi el
obispo bajo los Califas; y sin embargo, no hay oposicion entre ambas
conjeturas, porque pudo muy bien haber sido catedral la baslica de los
tres mrtires desde los aos de Abde-r-rahman I, y catedral de los
Cristianos godos cuando la conquista arbiga la otra iglesia, de
advocacion desconocida, edificada en el solar del antiguo templo pagano,
puesto que los historiadores mencionados no dicen desde qu ao fu
catedral la baslica citada. Es claro que para fijar este dato eran
menester otros mucho mas principales, y que ignorndose hasta el nmero
y nombres de los prelados que gobernaron la iglesia de Crdoba desde el
ao de la prdida de Espaa hasta el de 850 en que comienza la
persecucion sarracnica, no debe estraarse que se ignoren otras
particularidades de menos monta; pero  veces sucede colmarse
impensadamente un gran vacio con un simple dato de poca importancia al
parecer, como se ilumina un espacioso  ignorado antro con el resplandor
de una pequea llamita.

Leemos, pues, en la obra tantas veces citada de Al-Makkari, copiando al
historiador Ar-razi, que los conquistadores de Andaluca imitaron la
conducta de los generales musulmanes que habian tomado  Damasco, y que
lo mismo que estos habian dividido con los Cristianos de Siria el templo
principal de dicha ciudad, dividieron ellos con los Cordobeses el
_templo principal de Crdoba_, sobre el cual andando el tiempo construy
Abde-r-rahman la gran mezquita. (Vase la pg. 86 de este tomo.) Otro
escritor rabe (que cita el erudito Sr. Gayangos en la nota 2, cap. II,
lib. III de la citada obra), llamado Ibu Habib, dice que la principal
iglesia cristiana de Crdoba, en la poca de su espugnacion por los
Sarracenos, estaba situada en el barrio denominado _Kudyat Abi'abdah_:
ahora bien, este barrio es el parage mismo que designa Al-Makkari como
asiento del antiguo _Palacio de Rodrigo_, y siendo este palacio de
Rodrigo el mismo alczar que los godos y rabes habitaron en Crdoba, y
que hoy designados con el nombre de Alczar viejo, cerca de la mezquita,
parece que debe quedar muy poca duda acerca de la conformidad absoluta
entre los dos historiadores Ar-razi  Ibn Habib. El testimonio de estos
se conforma tambin con las observaciones de los anticuarios, que por la
grande abundancia de fragmentos romanos que en la Aljama arbiga se
advierte, asignan  estos un origen pagano y suntuoso, solo propio de un
gran templo,  de muchos monumentos antiguos  la vez; y al propio
tiempo no se opone  las deducciones de nuestros respetables
historiadores. Asi, pues, admitiendo la veracidad de los historiadores
rabes citados, y por consiguiente la probabilidad de que los Sarracenos
conquistadores de Crdoba siguiesen el precepto recomendado por el
clebre conquistador de la Siria Omar el Farruck y dividiesen con los
Cristianos el principal de sus templos, sin contradecir en lo mnimo el
relato mas fidedigno de nuestros escritores, antes bien completndolo en
la parte que ellos dejan intacta por falta de documentos, podemos
establecer: que la baslica catedral de Crdoba, fundada por los Godos
sobre la planta de un templo pagano, sirvi, dividida en dos mitades,
por espacio de unos setenta aos  los dos cultos cristiano y
mahometano; que Abde-r-rahman I compr  los Cristianos su parte, como
afirma Ar-razi; y que la nueva iglesia que ellos entonces obtuvieron
permiso de erigir para el culto cristiano esclusivamente, segun el mismo
historiador rabe refiere, no fu otra que esa misma baslica de los
tres mrtires Fausto, Januario y Marcial, de fundacion hasta ahora nunca
determinada, y que sirvi de catedral  los Cristianos Cordobeses todo
el tiempo que dur el Califato y aun despues hasta el dia de la
reconquista.

Acerca de la advocacion de la primitiva baslica catedral no resulta
cosa cierta: algunos creen (y lo rebate el licenciado D. Pedro Diaz de
Rivas en sus antigedades de Crdoba, _Discurso IV, templo de Jano
Augusto_) que la iglesia mayor se denominase de S. Jorge. Toman su
fundamento en la narracion del moro Rasis, que dice: que el rey godo
nombrado por los Cordobeses despues de muerto Rodrigo, sabedor de que la
ciudad habia sido entrada por sorpresa por la hueste de Mugeith que
andaba ya quebrantando las puertas, se acogi  un templo fuerte
dedicado  S. Jorge, en el cual se defendi con los suyos por espacio de
tres meses. Suponiendo que solo la iglesia principal poda calificarse
de _fuerte presidio_, discurrieron estos que la defensa debia haberse
hecho en el edificio de la catedral. Ambrosio de Morales queria que el
templo de S. Jorge fuese la actual iglesia de S. Salvador. Pero el
citado Diaz de Rivas con muy slidos argumentos induce  creer que la
resistencia del caudillo godo con su gente tuviese lugar en la iglesia
del convento de Sta. Clara, que en tiempos antiguos llev sucesivamente
los nombres de S. Jorge y Sta. Catalina. Ar-razi asienta que la iglesia
principal de los Cristianos de Crdoba estaba dedicada  S. Vicente, y
verdaderamente no hallamos dificultad para que asi fuese,  menos que se
quisiera suponer que la primitiva catedral estuviese bajo la advocacion
de los tres mrtires. Pero en este caso, qu nombre habia llevado hasta
el ao 786 la baslica derruida que los Cristianos restauraron para
catedral despues de vender la antigua al rey rabe?

[87] Segun los cnones de los concilios y decretos de los Santos Padres
no podian venderse las cosas sagradas mas que en ciertos y determinados
casos, y esta es la doctrina usual y corriente de la Iglesia. El obispo
era el principal administrador de todas las rentas eclesisticas, no
podia enagenar los bienes, ni venderlos sin aprobacion de todo el clero,
ni disponer de ellos en ninguna manera. Si algun obispo  algun clrigo
vendiere  diere sin conseio de los otros clrigos alguna cosa de la
eglesia (decia la ley visigoda (III, tt. I, lib. V)), mandamos que non
vala, si non fuere fecho cuemo mandan los decretos de los Santos
Padres. Los casos en que es permitido al obispo enagenar las cosas
sagradas con consentimiento de su clero pueden verse latamente en los
autores de derecho cannico, principalmente en Devoti, Berardi,
Ferraris, etc. En la enagenacion de la baslica de Crdoba concurrian
varias de estas causas, pues no solamente se trataba de evitar los males
de la promiscuidad de dos cultos tan opuestos como el cristiano y el
mahometano, sino que ademas era de necesidad casi absoluta el constituir
la catedral cristiana cmoda, decorosa y separadamente.

[88] Refiriendo Ahmed Al-Makkar los tratos que entre los Cristianos y
el rey rabe mediaron para la cesion de la antigua baslica, dice que
despues de nuevas insistencias cedieron los Cristianos, con la condicion
de que se les habia de permitir reedificar otra iglesia que habia sido
destruida, cerca de los muros, y para el culto de su Dios solamente. No
declara en verdad con palabras terminantes el historiador citado que
esta iglesia derruida fuese la de los tres mrtires Fausto, Januario y
Marcial; pero probando abundantemente Ambrosio de Morales y los demas
escritores cordobeses, Rea Rivas y Gomez Bravo, que la baslica de los
tres mrtires fu la antigua catedral donde residi el obispo todo el
tiempo de la dominacion sarracnica, resulta evidenciado del cotejo de
nuestros historiadores con el mencionado Al-Makkar, que la iglesia que
los Cristianos levantaron en sustitucion de su antigua baslica
catedral, vendida  los Musulmanes, fu esa misma de los tres mrtires,
situada en efecto cerca de los muros de la ciudad  la parte del
mediodia, y en la _Axarqua_  _parte baja_ que ocupaban los Cristianos.

[89] El Smbolo  frmula de f que aprob el Concilio de Nicea fu la
que concibi Osio, como dice S. Atanasio, que se hall presente; y la
hizo saber  public en el mismo Concilio Hermgenes, segun refiere S.
Basilio, para que oida y considerada la aprobasen y confirmasen los
Padres.

[90] En las catedrales de la Espaa mozrabe, lo mismo que en las de la
Espada goda, habia dos casas de comunidad, la una de eclesisticos segun
costumbre antigua, y la otra de nios educandos como se estila aun en
los seminarios. El seminario  _cnclave de nios_ era para los hijos y
descendientes de los libertos de la catedral, y para todos los demas
nios _oblatos_  ofrecidos por sus padres al servicio de la iglesia.
Alli los criaba un anciano docto y piadoso, dndoles la instruccion
necesaria en lo espiritual y literario, y cumplidos los 18 aos se les
preguntaba delante de todo el clero si querian casarse  vivir solteros;
y de alli  otros dos aos, segun la respuesta que habian dado,  los
promovian al subdiaconado,  les permitian el matrimonio dejndoles ir 
sus casas.

[91] Habia escuelas en las baslicas y monasterios, y tambien
bibliotecas, aunque estas no eran siempre lo que hoy entendemos bajo ese
nombre. Muchas veces en los documentos de la Espaa rabe se hace
mencion de _bibliotecas_, que no eran sino una coleccion completa de los
libros sagrados del viejo y nuevo Testamento,  propiamente hablando
_biblias_: y de esta especie eran la _biblioteca_ que el conde Adulfo
coste para la iglesia de S. Acisclo, segun se colige del epigrama
primero de Cipriano, arcipreste de Crdoba, y la famosa del presbtero
Leovigildo que celebr en una larga  ingeniosa composicion potica
Alvaro Cordobs.

[92] _Juma_, _aljuma_  _alchuma_ es el dia festivo,  viernes, de
descanso y reunion para los Mahometanos, asi como entre nosotros lo es
el domingo.

[93] _Aliden_ y _Alidzn_: pregon, convocatoria que se hace en la parte
esterior de las mezquitas para que el pueblo acuda  la azala  oracion.

[94] El Koran ensea  los Mahometanos que ademas de los ngeles y de
los demonios hay otros seres de especie intermedia, llamados _jines_ 
_chines_ (genios), formados del fuego, y capaces de salvacion 
condenacion eterna como las criaturas mortales. Los Orientales creen que
estos genios, entre los cuales los hay buenos y malos, propicios y
malficos, habitaron la tierra muchos siglos antes de la creacion de
Adan, y que los que sobrevivieron  la destruccion con que fueron
castigados por sus maldades, combatidos por un antiguo rey persa llamado
Tahmurath, tuvieron que retraerse  las famosas montaas de Kaf. Entre
estos _jines_, unos son _Pris_  _Fadas_, otros _Dives_  _gigantes_,
otros por ltimo _Tacoines_  _destinos_.

[95] Los historiadores rabes designan con el nombre de Palacio de
Rodrigo (_Baltt Rudherik_) al que hoy designamos con el nombre de
Alczar, al Occidente de la mezquita, orilla del rio; no, como dice
Al-Makkar, porque se creyese que lo habia fundado el rey Rodrigo, sino
porque este monarca lo habitaba siempre que iba  Crdoba. Nuestros
historiadores suponen que este palacio fu construido por Teodofredo,
padre de D. Rodrigo, cuando le desterr  dicha ciudad Egica, y en
verdad que no alcanzamos por qu se separa Ambrosio de Morales del comun
sentir, estableciendo que Teodofredo pudo haber fundado su palacio en la
Albayda  Casa blanca, media legua al norte de Crdoba. Menos todava se
esplica esta conjetura del sabio cronista si el paso en que la establece
(lib. 12, cap. 63) se coteja con otro mas adelante (lib. cit., cap. 67),
en que dice hablando del rey Rodrigo: fortific mucho los palacios de
su padre en Crdoba, as que les qued despues su nombre, y los Moros
los llaman _Palacios del rey Rodrigo_.

[96] La mezquita de Crdoba es acaso el primer monumento en que se
emple el arco ultra-semicircular  de herradura en Espaa, y el nico
que presenta esa estraa, ligera y elegantsima combinacion de arcos
sobrepuestos, que har de l uno de los ejemplares mas preciosos 
inestimables del arte monumental mientras se d culto al genio y  la
poesa en el mundo.

[97] _Hotba_  _Kotba_ equivale  sermon, pltica, arenga. En ella se
contiene una especie de rogativa por la salud del soberano reinante, que
concluye en estos trminos: Oh mi Dios, s misericordioso con los
Califas ortodoxos, distinguidos por la doctrina, la virtud y los
celestiales dones de que los has colmado, que han juzgado y obrado segun
la verdad y la justicia. Oh mi Dios! Sosten, asiste y defiende  tu
servidor el Califa ( el Sultan) N..., perpeta su imperio y su poder.
Aboli Abde-r-rahman la supremaca espiritual de los Beni Abbas 
Abassides en Espaa, prohibiendo que se mentase el nombre del Califa en
los plpitos  mimbares de las mezquitas, y aunque l no se atrevi 
tomar declaradamente el ttulo de Califa de Occidente, como empez sin
embargo  usar el de _Amiru-l-moslemin_ (Amir  cabeza de los muslimes
andaluces), y el de _Omar-bnu-l-kholaf_ (Amir, hijo de los Califas),
es indudable que fu considerado como soberano reinante, y que desde
este momento en la rogativa de la _hotba_ se hacia espresion de su
nombre. En las aljamas  mezquitas principales debia haber sermon y
lecturas piadosas todos los viernes  jumas, y todo fiel musulman debia
oirlas pudiendo salir de su casa al nacer el sol para volver  la
puesta. Por eso la Ley y Sunnah les recomendaba que viviesen lo mas
cerca posible de las aljamas.

[98] _Mimbar_ quiere decir lo mismo que plpito, en el cual se colocaba
para ser bien visto y oido de todos el Imam  el Alfaqu que dirigia las
oraciones, y el Khatib que hacia el sermon.

[99] Aunque propiamente hablando solo era Imam el Califa, por ser el
nico verdadero gefe y cabeza en lo civil y religioso, no obstante por
similitud se daba el mismo nombre al Alfaqu que dirigia  presidia en
la mezquita los ritos y ceremonias. El Alfaqu, pues, era Imam  cabeza
dentro del templo para lo relativo al culto. Abde-r-rahman no obstante,
como acostumbraba  hacer oficios sacerdotales muchos viernes predicando
al pueblo desde el mimbar,  presidiendo los entierros y recitando las
oraciones de ritual sobre los difuntos, merece bajo ambos conceptos el
ttulo de Imam que le d uno de los historiadores citados por
Al-Makkar.

[100] Llamaban  Abde-r-rahman el _invasor_, el _conquistador_, por
antonomasia (_Addkhel_ en arbigo); no el _intruso_ como traduce Conde,
 quien corrige oportunamente el Sr. Gayangos en la nota 36, pg. II,
lib. VI de la citada Historia de las dinastas mahometanas.

[101] El erudito y laborioso orientalista arriba citado acaba de ordenar
 imprimir, para ayudar  la inteligencia de la Coleccion de fueros y
cartas pueblas que prepara la Real Academia de la Historia, dos
interesantsimos _tratados de legislacion musulmana_, civil y religiosa;
de la segunda parte de este curioso libro, en que se contiene la Suma de
los principales mandamientos y prohibiciones de la Ley y de la Sunnah,
sacamos el siguiente extracto, que quizs no desagrar al lector por la
minuciosidad con que en l se d cuenta de las ceremonias usadas entre
los Mahometanos con los muertos. Sea acordado al que est  la muerte
el nombramiento de Allah, y no se le debe acercar ninguna persona que no
tenga _takor_ (que no se haya purificado) despues que sea fallecido: y
dise por los sabios licencia para que se lea  su cabecera, y no fu
amado por Melique ( por Malik ben Ans, fundador de la famosa doctrina
teolgica que sustituy en Andaluca  la antigua del Auzei) que den
boces ni gritos, sino que lloren pacientemente quanto mas puedan. El
baar al muerto no ay tasa cierta en ello, mas belo quien mejor
supiere, de manera que quede limpio... Bien passa que bae el marido 
la muger, y la muger al marido, y la muger al muchacho, quando es de
poca edad. No le quiten al muerto cabellos, ni uas, ni lo _hatenen_ (
circunciden), ni le quiten cosa de su cuerpo, sino almpienlo quanto
puedan. No baen al que muere en _fi abil_ y _llahi_ (por la causa de
Dios en la guerra santa) en la gueste  batalla, ni le amortajen ni
hagan _aala_ sobre l, y entirrenle en su fuessa con sus mesmos
bestidos como estubiere. Sea amortajado el difunto en tres lienzos, 
cinco,  siete, blancos, hechos tiras,  camisas una sobre otra de grado
en grado... pnganle olores buenos en los lugares del _uchud_ (por los
cuales entendemos las partes del cuerpo con que se hace la postracion 
acto de humillacion en tierra, que es una de las posturas de la
_azala_), y llbenle  enterrar quando aya pasado la ora del _aala_
sobre l, etc. El autor de esta Suma es D. Ie de Gebir, Alfaqu mayor
y Muft de la Aljama de Segovia en el siglo XV, y la escribi en
lenguaje aljamiado para el uso de los que habian ya perdido el
conocimiento de la lengua rabe, declarando ser su intencion sacar la
mas pura doctrina de los antiguos _maestros de la Santa Ley y Aunna_.

[102] Llamaban tambien  Abde-r-rahman _el halcon Coreix_ (_Sakr
Koraysh_) aludiendo  la velocidad de sus conquistas.

[103] Tradiciones recogidas por Hozail sobre los merecimientos de la
guerra santa en el Andals. Dijo Aixa, la muger del Profeta: llegar
tiempo en que se pondr fin  la guerra santa, si no es en cierta
pennsula que tiene por nombre Andals en Maghreb l'Aks, y el morabito,
hombre de frontera en ella, ganar mas mritos que el mrtir cuando
viene baado en su propia sangre. Tambien decia: el mejor rebato sobre
la haz de la tierra es el del Andals: su oriente es enemigo, su ocaso
es enemigo, su septentrion enemigo, y su mediodia enemigo tambien. Otra
tradicion decia: Alzse el Profeta de Dios en la mezquita cierto dia y
estendi su mano hcia occidente como bendiciendo: dijronle:  quin
bendices, oh Profeta de Allah?--A cierta porcion de mi pueblo, dijo, que
mora mas all de Maghreb l'Aks, region que tiene por nombre Andals...
Los vivos son alli morabitos, y los muertos mrtires,  quienes
recogern las nubes allende el mar infiel para llevarlos el dia del
juicio al sitio de la resurreccion cual gotas de agua. (_De la milicia
de los Arabes en Espaa._==Opsculo por D. Serafin Estevanez Calderon.)

[104] Las tribus rabes, que dejando las tiendas de sus mayores se
establecieron en Andaluca, mantuvieron hasta la caida del Califato de
Crdoba constantemente viva la animosidad que desde un principio separ
 los descendientes de los dos principales troncos ADNN y KHATTN.
Entre las varias tribus de la estirpe de Adnn era la de los Beni Modhar
la predominante por su nmero en Andaluca, y con el apoyo que le
prestaron los Beni Umeyas, procedentes del mismo tronco, los
descendientes de Khattn, llamados _Arabes del Yemen_  _Yemenitas_, no
pudieron hasta el reinado del usurpador Al-Mansr equilibrar su poder
con el de sus irreconciliables enemigos.

[105] Huete.

[106] Todas las oraciones y ceremonias de los Mahometanos acaban con el
_Salam_  Salutacion; la cual se hace tambien  los seres invisibles,
como por ejemplo,  los dos ngeles que segun el Koran estan  derecha 
izquierda de todo el que ora  hace su azala.

[107] Hzola, segun refiere Al-Makkar, al lado opuesto de la _Puerta de
los jardines_ del palacio de Crdoba.

[108] _Alguado_: lavatorio, ablucion.

[109] Vase la lmina que representa la _Puerta de las Palmas desde el
patio_.

[110] _The History of the Mohammedan Dynasties in Spain, etc._ Tomo I,
pg. 219.

[111] Bagdad.

[112] No hay en esto la menor exageracion de nuestra parte. El que
quiera formarse una idea aproximada del desenfrenado lujo introducido en
el imperio rabe de Oriente por los Califas Abassides, rivales en
esplendor y magnificencia de los antiguos Asirios y Persas y de sus
contemporneos los emperadores griegos, puede consultar las obras de
Hammer, _Hist. de l'Empire Ottoman_; Malcolm, _Hist. de Perse_;
Gaillardin, _Hist. du moyen ge_; OElsner, _Des effets de la religion de
Mohammed_; Mills, _Hist. du Mahomtisme_; etc., etc.

[113] Al-Makkar: Hist. de las dinastas mahometanas, tomo 2, pg. 126.

[114] Los Cristianos y Judos fueron colmados de agasajos y de honores
en la corte de Harun al Raschid, los primeros por sus conocimientos en
la filosofa y en la medicina, y los segundos por la sutileza  ingenio
con que manejaban las msticas teoras de la escuela alejandrina y de la
antigua filosofa hermtica, tan conformes  la imaginacion exaltada de
los Arabes. Los Cristianos lograron ser poderosos  influyentes, y los
Judos obtuvieron que fuesen protegidas sus escuelas fundadas en Sora y
Pundebita.

[115] El ciego entusiasmo del Califa Al-Mamn por las ciencias le llev
hasta el ridculo estremo de declarar la guerra al emperador de
Constantinopla solo por haberse opuesto  que Leon, arzobispo de
Tesalnica, se trasladase  Bagdad.

[116] El colegio de Bagdad.

[117] _Abu-Thaman_ es el nombre del afortunado poeta que lo compuso.

[118] Los Abassides adoptaron el negro como su color privativo para el
trage de guerra y de corte, y aun para sus pendones y banderas, y de
aqu viene el distinguirlos con el apelativo de _Califas negros_. Sus
rivales los Umeyas, por el contrario, usaban como color de ceremonia el
blanco.

[119] Es sabido que el papa Silvestre II antes de entrar en la regla de
S. Benito perfeccion sus estudios en las escuelas de la Espaa rabe.

[120] Y habiendo ejecutado lo mismo (esto es, habindose rebelado) el
suburbio  ciudad baja de Crdoba, entr por la puerta nueva Abdelcarin,
su general, y prendi mas de trescientos Arabes amotinados, que luego
mand colgar  la orilla del rio junto  la puerta del Puente. As
Bravo, _Obisp. de Crd._ Al-Makkar (cap. III, lib. VI), bajo el
epgrafe _Sedicion en Crdoba_, dice que el arrabal  suburbio amotinado
fu el de Poniente; y el Sr. Gayangos en una de las notas que ilustran
este pasage dice que segun otros autores ocurri el levantamiento en el
suburbio de Sbakandah  Secunda, que caa al Sur de la capital.

[121] El _rid_ era una especie de manto  capa que llevaban los
dervses y faquires, fanticos mendicantes que andando el tiempo
abundaron mucho en todos los paises musulmanes.

[122] Con la cara tiznada de _kohol_ y _siwak_, dice Al-Makkar,
palabras que el traductor y comentador interpreta _polvos dentrficos_,
aadiendo en una nota que el _siwak_ puede significar as un especfico
cualquiera para limpiar la dentadura, como el palo que usaban los Arabes
al efecto en vez de cepillo. Damos razon de estos y otros pormenores
porque son rasgos grficos que hacen mas interesante la historia antigua
del pueblo musulman, cuyas costumbres y usos domsticos son poco
conocidos.

[123] Habiendo el emperador griego Tefilo solicitado alianza de
Abde-r-rahman II y envidole ricos presentes para grangersela, con
objeto de reunirse ambos contra los ejrcitos amenazantes de los
Abassides, el sultan andaluz concibi cierto deseo de reconquistar en el
Oriente el imperio de los proscritos Umeyas, sus antecesores, y
entablronse desde luego relaciones de amistad entre los dos soberanos.
Abde-r-rahman correspondi  los presentes del griego con un magnfico
regalo, encomendado  uno de los caballeros mas cumplidos de su corte
para que se le entregase en persona. Fu el elegido para este encargo un
tal Yahia Al-ghazal, muy celebrado por su sabidura y talento potico,
con quien gustaba despues el rey, dice Conde, conversar informndose de
las costumbres de los reyes infieles, y de los pueblos y ciudades que
habia visto, pues tambien habia viajado por tierra de Afranc. Al-ghazal
fu muy afortunado en su legacion de Constantinopla, porque no solo
concluy la alianza requerida, sino que consigui ademas (refiere
Al-Makkar) que el nombre de Abde-r-rahman fuese all mas respetado que
el del Califa Abassida. Este ltimo historiador cuenta varias ancdotas
curiosas de la galanteria de Al-ghazal en las cortes que recorri.
Llambanle _la gacela_ (_Al-ghazal_) por su hermosura, pertenecia  la
tribu de Bekr Ibn Wyil, era natural de Jaen, sobresala en las ciencias
naturales y en la poesa, y el escritor Ibnu Hayyn le llamaba el
_sabio_ (_A'lim_) de Andaluca.

[124] Mas adelante se hablar de este singular personage, insigne msico
de la Iraca,  quien tuvo el rey hospedado en su propio alczar,
colmndole de agasajos y liberalidades.

[125] Obeydullah Ibnu-l-balens (es decir, Obeydullah, _hijo del
valenciano_), nieto de Abde-r-rahman I, se distingui principalmente
contra los Cristianos de Alava y las Castillas. En el ao 224 (A. D.
838), dice An-nuwayr, Abde-r-rahman envi un ejrcito contra el enemigo
bajo el mando de Obeydullah, hijo de Abdullah el valenciano; lleg este
ejrcito  Alava y  la tierra de los castillos, y tuvo con los infieles
un encuentro en que, despues de un rudo pelear y de una gran matanza,
fueron derrotados los Cristianos. Fueron tantos sus muertos, que cuando
estaban ya apiladas sus cabezas en el campo de batalla, no podia un
ginete ver  su compaero.

Nuestros historiadores no hacen mencion de esta derrota; al contrario,
pintan bajo el reinado de D. Alfonso el Casto muy crudamente
escarmentados  los capitanes de Abde-r-rahman II en los acontecimientos
de Galicia. Solo Dios sabe la verdad, repetiremos  usanza de los
Arabes.

[126] Las paces ajustadas entre Abde-r-rahman II y Crlos el Calvo
constan por los Anales Berlinianos, donde, bajo el ao 847, se refiere
con este motivo la peticion que los afligidos cristianos de Espaa
dirigieron al rey franco  fin de que reclamara de Abde-r-rahman que le
entregase cierto dicono aleman, apstata, que andaba concitando en
Crdoba contra ellos los nimos del rey y de los principales sarracenos.
_Legati Abdirhaman Regis Sarracenorum  Corduba Hispani ad Carolum
pacis petend fderisque firmandi gratia veniunt... Bodo, qui ante annos
aliquat Christiana veritate derelicta ad Judorum perfidiam concesserat,
in tantum mali profecit, ut in omnes Christianos Hispani degentes, tam
Regis quam gentis Sarracenorum animos concitare statuerit... Super quo
omnium illius Regni Christianorum petitio ad Carolum Regem... missa est,
ut memoratus Apostata reposceretur, ne diutius, etc._

[127] El metropolitano de Sevilla, Recafredo, cediendo  las
intimaciones de Abde-r-rahman, prohibi  los cristianos presentarse
voluntariamente ante los Cades para confesar  Cristo, y persuadido de
un esceptor de tributos que despues apostat de la religion cristiana,
mand que no se tuviesen por mrtires, sino por malhechores temerarios,
los que espontneamente se ofreciesen  los referidos jueces. Tambien
decret que se tuviesen por escomulgados los que sin ser violentados 
comparecer fuesen condenados  muerte, y como  tales se quemaron los
cuerpos de algunos que permanecian todava pendientes en el lugar del
suplicio. Este decreto suscit de parte del obispo Saulo, S. Eulogio y
otros muchos sacerdotes, enrgicas impugnaciones que avivaron la f de
los cristianos. Menudearon desde entonces las confesiones, y arreci la
clera de los perseguidores. Determin el rey rabe, oido su consejo,
que tuviese cualquiera musulman facultad para quitar la vida al que
hablase mal de su profeta y secta. Con esta resolucion los buenos y
celosos huyeron y se ocultaron, dice Gomez Bravo; los malos apostataron
de la religion cristiana; otros publicaban que los mrtires habian sido
indiscretos y temerarios, aunque antes los habian venerado por
felicsimos; otros, que desde el principio los habian anatematizado, los
maldecian y llenaban de oprobios. Oigamos mas bien las sentidas quejas
de Alvaro en su Indculo luminoso: _Nonne ipsi, qui videbantur column,
qui putabantur Ecclesi Petr, qui credebantur electi, nullo cogente,
nemine provocante, judicem adierunt, et in prsentia cinicorum, imo
Epicurorum Dei Martyres infamarunt? Nonne Pastores Christi, Doctores
Ecclesi, Episcopi, Abbates, Presbyteri, Proceres et Magnati hreticos
eos esse publice clamarunt? Et quos in Catholica fide natos, et matris
Ecclesi uberibus nutritos noverunt, meretricio concubitu, et
adulterorum cibo pastos esse firmarunt? Et est ne aliquis de flagello
qui adhuc conquirat digne, cum causam ipsius videt flagelli?_

[128] Es de advertir que en la primitiva iglesia no se tenian en pblico
por santos ni se hacia fiesta como  tales sino  solos los mrtires, y
que en la iglesia mozrabe de Crdoba perseveraba esta costumbre. En
padeciendo un mrtir, dice Ambrosio de Morales, luego le celebraban la
fiesta en todos los aos, le decian sus horas y le daban su leyenda.
Proclambanse, pues, los santos en la Espaa rabe por voz pblica en
cuanto morian, sin esperar canonizacion de Roma. La canonizacion,  por
lo menos su principio, parece sin embargo de origen mas antiguo, puesto
que segun los martirologios, el Papa Leon III mand tener por santos y
rezar de ellos  algunos que all se nombran, y este Papa ascendi al
pontificado el ao de J. C. 796.

[129] Siguiendo el ejemplo de Conde traducimos en romance octoslabo los
versos de Abde-r-rahman, cuyo original puede verse en la nota 32 del Sr.
Gayangos al cap. IV, lib. VI de Al-Makkar.

[130] Copiando al historiador Ibrabim el Katib refiere Conde, que un dia
regal el sultan  una esclava suya, muy linda y preciosa, un collar 
gargantilla de oro, perlas y pedrera, de valor de 10,000 dinares 
doblas de oro, y que contando despues el rey  su poeta Abdala ben Xamri
que  sus wazires, presentes  la ddiva, les habia parecido escesiva,
el poeta por adular el gusto de su seor habia improvisado un concepto
en verso encareciendo las gracias de la esclava querida, al cual
contest el rey con esta otra improvisacion:

    Es don tuyo Aben Xamri      --la elegante poesa,
    los oscuros pensamientos    --tu claridad ilumina
    cual las sombras de la noche--la luz del alba disipa:
    su encanto por el oido      --en el corazon destila,
    como la gracia y beldad     --de una criatura linda
    nuestros ojos arrebata      --nuestro corazon hechiza,
    mas que la rosa y jazmin    --mas que las eras floridas.
    Mi corazon y mis ojos       -- ser mios todava,
    rendido los ensartara       --en la hermosa gargantilla.


[131] Mand Abde-r-rahman construir hermosas mezquitas en Crdoba, y en
ellas puso fuentes de mrmol y jaspes varios, y trajo  la ciudad las
aguas dulces desde los montes con encaados de plomo, y la llen de
fuentes y edific baos pblicos de mucha comodidad, y abrevaderos y
grandes pilas para las caballeras. Enlos las calles de su corte,
edific alczares en las ciudades principales de Espaa, repar los
caminos y construy las rusafas  jardines  orillas del Guadalquivir,
dot las madrisas  escuelas de muchas poblaciones, y mantenia en la
madrisa de la aljama de Crdoba trescientos nios hurfanos. (Conde,
tomo I, cap. 40.)

A pesar de esto, no es creible que fuese este sultan el que llevra  la
mezquita mayor las aguas de la sierra para el atrio de las abluciones,
porque al hablar Al-Makkar de las mejoras hechas en el gran edificio
por Al-hakem II muchos aos despues, d  entender su traductor que
hasta el tiempo en que este Califa construy los cuatro nuevos pilares
para el alguado y las purificaciones surtindolos con agua de la sierra,
no habia habido para estos usos mas fuente en el patio mencionado que la
de un gran depsito que se llenaba con agua de una noria vecina,
probablemente movida por un camello.

[132] Este soberbio acueducto, que todava subsiste (aunque inutilizado
en algunos de sus ramales, pues tenia varios), y en cuya descripcion tan
prolijamente se ejercit la escudriadora pluma de Ambrosio de Morales,
teniendo presentes las memorias del arzobispo D. Rodrigo, y aadiendo de
su propio caudal muy curiosas noticias, tenia su principio  dos leguas
y media de la ciudad, arrancaba en la misma sierra  iba recogiendo
otros golpes de agua en el camino. Venia esta encauzada en conductos de
fortsima argamasa, embovedados, de tres pis de anchura, y revestidos
por dentro de un betun fino y duro como escayola dado de bermellon.
Morales que lo reconoci dice que esta costra de betun conservaba el
color del bermellon tan vivo como el dia que all se puso. Atravesaba el
referido conducto grandes montaas, trabajosamente horadadas; y para que
el enorme peso de estas no hundiese la obra, levantaron por todo aquel
espacio muchas lumbreras  manera de torres muy juntas, que suben hasta
lo alto y sustentan la montaa aliviando el peso con repartirlo en
aquellos pequeos trechos. Atravesaba tambien el conducto los valles,
los arroyos y los barrancos, sobre slidos y hermosos puentes, que el
mismo cronista vi antes de que se deshiciesen para los edificios del
monasterio de S. Gernimo de la Sierra. Ultimamente al llegar  la
ciudad, en vez de ir el acueducto derecho al alczar y  la mezquita,
daba un gran rodeo para entrar por lo mas alto de la poblacion  fin de
que el agua se distribuyera facilmente por todos sus barrios, es decir,
que cruzaba por la dehesa de Cantarranas (al norte de la actual plaza de
toros), y tocaba en la puerta del Osario, desde donde iba el agua 
todas partes por gruesos atanores  caos de plomo. A la mezquita, sin
embargo, no lleg probablemente el agua hasta el reinado de Al-hakem II.

[133] Vase  Ambrosio de Morales, lib. XIII, cap. XLIV, refiriendo la
ocasion del martirio de las dos santas vrgenes Nunilo y Alodia, y al P.
Roa en su _Flos Sanctorum_ de Crdoba, copiando de S. Eulogio la breve
memoria de los protomrtires Adulfo y Juan.

[134] Si algun cristiano entrare en la mezquita,  dijere mal de Dios 
de Mahoma, trnese moro,  sea muerto, decia el fuero de Coimbra. Una
nueva ley de Abde-r-rahman II prescribia que al cristiano que entrase en
una mezquita se le cortasen los pis y las manos, y por otra se mandaba
que el que injuriase  algun mahometano fuese azotado, y el que le
hiriese fuese muerto. _Ecce enim lex publica pendet, et legalis jussa
per omne regnum eorum discurrit, ut qui blasphemaverit flagelletur, et
qui percuserit occidatur._ (Alvaro. Indculo luminoso, nm. 6, pg. 228
de la edicion de Florez.)

[135] Llambanle en efecto sus sbditos _el victorioso_ (_Ab-l-motref_)
y tambien _padre de los vencedores_ (_Ab-l-modhaffer_).

[136] Los rabes en efecto no daban tormento corporal  los cristianos
infractores de las citadas leyes: cuando cualquier cristiano, movido de
su celo y fervorosa f, hablaba en pblico contra Mahoma  su secta, era
acusado y preso, y si perseveraba en su propsito lo degollaban, sin
azotarle ni darle otra pena, porque la legislacion musulmana prohibia
que al que habia de sufrir pena de muerte se le diese ningun otro
castigo. Nadie obligaba, pues,  los cristianos  apostatar: podian
permanecer en su religion sin ser molestados siempre que ellos no se
propasasen  desobedecer las citadas leyes penales, y es claro que la
generalidad de los mozrabes, que no se sentian animados de un
estraordinario valor, cumplian con sus deberes religiosos y se
justificaban  los ojos de Dios obedeciendo sumisos aquellas
prohibiciones. Mas habrse de deducir por esto que no era loable y muy
de envidiar el santo celo de los mrtires, que burlndose de las humanas
leyes y de sus opresores se presentaban espontneamente  declarar su f
y  vituperar los errores del mahometismo? De ninguna manera: quin
podr disputarle  Dios, que inflamaba sus corazones y movia sus
lenguas, el derecho de suscitar esos testigos hericos de la verdad en
los tiempos lastimosos en que reina y prevalece el error? Tngase por
seguro que cuando la causa es de justicia y en favor de la verdad, la
obra es de Dios, parezca lo que quiera. De buena gana entraramos en
algunas esplanaciones sobre este punto, porque son muchos los que
todava consideran  los gloriosos mrtires de la persecucion
sarracnica como vctimas mas de su deplorable fanatismo que de la saa
de los musulmanes; pero habiendo sido este error victoriosamente
confutado por el P. Florez (trat. 33, cap. 10, . II de la _Espaa
Sagrada_), el cual discute ampliamente todos los argumentos alegados
contra los referidos mrtires desde su mismo tiempo por los mahometanos
y por los cristianos tibios  apstatas, parece intil y hasta
presuntuoso acometer con poca erudicion sagrada una cuestion de tamaa
importancia en una simple nota, escena indigna de personages tales como
S. Cipriano y S. Isidoro que en ella figuran.

[137] Hija de un cristianismo adulterado, la iglesia nestoriana de
Oriente, arraigada desde el VI siglo en las mas florecientes regiones
del Asia, en la India, en la Arabia feliz, en Socotra y en la Bactriana,
entre los Hunos, los Persarmenios, los Medos y los Elamitas, con sus
obispos, sus pseudo-mrtires y sus sacerdotes, ejerci una accion tan
poderosa en las tendencias del mahometismo naciente por medio de sus
misioneros, que se asegura que Mahoma debi al trato y escuela del monge
nestoriano Sergio casi toda la instruccion bblica de que se auxili
para tejer las rapsodias de su Koran. As los cristianos caldeos y los
sarracenos procedieron desde los aos primeros de la Egira como aliados
y amigos. El falso profeta celebr con aquella secta un famoso tratado,
que bajo el ttulo de _Testamentum Mahometi_ di  luz en rabe y latin
en Pars Gabriel Sionita el ao de 1630, y cuya sustancia se contiene
tambien en tres escritores sirios, Bar Hebrus, Maris y Amrus, que
incluye Assemani en el tomo IV, pg. 59 de su _Biblioteca oriental_. Por
este tratado de paz concedia Mahoma  la comunidad nestoriana muy
importantes exenciones y privilegios. Ultimamente, comprubase la gran
tolerancia de los Arabes para con los cristianos de la Iglesia Caldea
por la carta del patriarca Jesujabus  Simon, metropolitano de una
ciudad persa, que contiene esta notable manifestacion: Hasta los
Arabes,  quienes el Omnipotente ha concedido en estos dias la
dominacion de la tierra, son de los nuestros, como no ignoras. No son
perseguidores de la religion de Cristo; por el contrario, recomiendan
nuestra f, y honran  los santos y ministros del Seor haciendo
beneficios  sus iglesias y monasterios. (Vase Assemani, obr. cit., t.
3, pg. 131.)

[138] La iglesia caldea  nestoriana profesa dogmas que tienen muchos
puntos de contacto con los de la iglesia protestante. Como ella despoja
 la Santsima Madre de Dios de sus mas gloriosos ttulos y atributos;
como ella niega la doctrina del Purgatorio y rechaza el culto de las
imgenes; como ella contradice la doctrina de la Transubstanciacion y de
la presencia actual de Jesucristo en el Sacramento; como ella hace
compatible el matrimonio con los grados mayores y menores de la
gerarqua eclesistica. El fundamento de la doctrina nestoriana es en
suma el mismo que el de la iglesia reformada: la divisibilidad y
separacion de dos personas y dos naturalezas en Cristo,  lo que es lo
mismo, la distincion de dos personas en Cristo, el Verbo de Dios y el
hombre Jesus; distincion que los catlicos reconocemos como errnea por
la union del Verbo con la naturaleza humana, que los telogos llaman
_hiposttica_. (Vase Assemani, t. IV.)

[139] Sbese por S. Eulogio y Alvaro Cordobs que en los tiempos de
persecucion se aadian  los tributos ordinarios que pagaban los
cristianos otros estraordinarios, sin duda como castigo y medio de
intimidacion. Tenemos un ejemplo de la apurada situacion  que muchos se
veian reducidos en estas estraordinarias circunstancias, en el viaje que
los hermanos de S. Eulogio, Isidoro y Alvaro, tuvieron que emprender 
Alemania con mercaderas de Crdoba, en busca de recursos con que vivir
y satisfacer aquellos desmedidos impuestos.

[140] Vase la vida de S. Perfecto, presbtero. Los mrtires cristianos
eran inmolados en la esplanada que caia al pi del alczar y sobre el
rio, en el parage que hoy llamamos el Campillo: situacion que determina
perfectamente Ambrosio de Morales. A la orilla opuesta del Guadalquivir
se estiende frontero  la ciudad por el mediodia el Campo de la Verdad,
lugar muy concurrido  la sazon, no sabemos por qu motivo, aunque el
mismo Morales, traduciendo  S. Eulogio, supone que los mahometanos le
tenian destinado _ sus malvadas oraciones_. Diciendo el mismo santo que
el martirio de S. Perfecto tuvo lugar el dia primero de la Pascua de los
mahometanos despues de su ayuno, es posible que aquel dia se hubiese
reunido en el Campo de la Verdad mucha gente  distraerse y espaciarse,
y que, como las cinco azalas obligatorias para todo muslim podian
cumplirse en el campo y al raso lo mismo que en la mezquita, fuese el
mencionado parage preferido por los Cordobeses  los otros paseos y
ejidos de la ciudad por la circunstancia de tener al lado el rio en
donde hacer sus abluciones y purificaciones. Como quiera que esto deba
entenderse, ocurri, pues, hallarse el Campo de la Verdad lleno de
turbas cuando fu conducido al suplicio S. Perfecto, y que, oyendo decir
como el santo mrtir acababa de ser degollado, volvieron tumultuosamente
 la ciudad para verlo, _y muy contentas y alegres por haberle visto
empapado en su sangre, como se habia revolcado en ella con el mpetu de
la muerte, se tornaron al campo para hacer su azala_.

[141] Tambien los musulmanes eran muy delicados en ciertas cosas de
conciencia, y muy sutiles los casuistas que los resolvian. El que desee
formarse idea del _candoroso cinismo_ de uno de los Amires mas cultos 
ilustrados, lea en Al-Makkar el estrao caso que propuso Abde-r-rahman
en plena asamblea de los principales telogos de su corte relativamente
al precepto del ayuno de Ramadhn.

[142] Por ejemplo la que Abde-r-rahman II introdujo de presentarse en
pblico siempre velado; la de usar en las vestiduras reales su propio
nombre bordado en la orla; la de hacer grabar en su sello esta piadosa
leyenda: El siervo del misericordioso descansa contento en los decretos
de Dios.

[143] Este nombre (_dracknar_) daban los Normandos  sus naves. Vase
Michelet, _Historia de Francia_. Conde y Al-Makkar refieren concordes
la invasion de los Normandos el ao 844.

[144] Vase la nota 2, pg. 118.

[145] Las _annefilas_ eran las oraciones voluntarias que hacian los
muslimes devotos, fuera de las cinco azalas  oraciones obligatorias.

[146] El mancebo Sancho, martirizado en junio del ao 851, habia sido
page en el palacio de Abde-r-rahman.

[147] Vase el martirio de la virgen Flora, acaecido en noviembre del
mismo ao.

[148] Aunque muy mal dicho. Esta proposicion no se demuestra facilmente
en una sencilla nota. Quien dude de ella lea los escritos de M. de
Bonald, y especialmente el del 28 de octubre de 1810 (_Mlanges
littraires_, etc., tomo 2, pg. 497), donde ver la gran diferencia que
hay entre _cultura_ y _civilizacion_.

[149] Zaryab mejor el antiguo laud aumentndole una cuerda. Los rabes,
aficionados  simbolizarlo todo, decian que las cuerdas del laud
representaban, la primera, que era _amarilla_, la bilis; la segunda, que
era _encarnada_, la sangre; la tercera, _blanca_, la linfa; la cuarta,
_negra_, los malos humores. Zaryab aadi una quinta cuerda entre la
segunda y la tercera, que correspondia al alma. Vase Al-Makkar, cap.
IV, lib. VI.

[150] Vase la nota 2, pg. 98.

[151] El Sahb era un licor, especie de vino claro, que habian inventado
los mahometanos para eludir la espresa prohibicion alcornica del
_ghamar_  vino rojo. Vase Conde, t. 1, pg. 307.

[152] El _mihshah_ era una especie de capa, por el estilo de la que
llevaba la gente comun. No nos esplica el traductor de Al-Makkar qu
clase de estofas eran las llamadas _mulham_ y _muharr_.

[153] El plato llamado _at-tafay_, que por lo visto era un bocado
esquisito para los rabes-andaluces, no parece segun la descripcion del
historiador  quien seguimos muy digno de figurar hoy en el catlogo del
_Cordon-bleu_. Reducase  un mixto de albndigas y pasta frito en
aceite de semilla de cilantro. Cuando esto se cita como una memorable
innovacion, qu tal sera la cocina de los sultanes!

[154] Vase Al-Makkar, loc. cit.

[155] Por falta de noticias histricas no podemos hoy determinar si
estos dos prticos, de que habla solo Al-Makkar, eran enteramente
nuevos,  meras modificaciones de la obra de Hixem que dejamos descrita:
pg. 107.

[156] Entindase bien que esta decadencia solo puede llamarse tal
comparada con el fervoroso celo de los sultanes predecesores.
Abde-r-rahman II erigi mezquitas en las principales ciudades de
Andaluca; pero ninguna de ellas con el sello de grandeza y esplendidez
que imprimieron los primeros sultanes en la Aljama fundada por
Abde-r-rahman I.

[157] Leyes morales religiosas y civiles de Mahoma, tomo 2, parte 3.
Del matrimonio, artculo I. Esta interesante obra pertenece  la
_Collection des Moralistes anciens_ de M. Lefvre.

[158] El que compraba una sierva tenia sobre su cuerpo derechos
ilimitados. Vase el tt. XVII, _Leyes de moros_, publicadas por la real
academia de la Historia.

[159] Todava llevan este nombre en Turqua las baadoras de la Sultana.

[160] _Leyes de moros_, tt. LXII.

[161] Vase el art. I del captulo _Del matrimonio_ citado en la nota 1.

[162] Oh profeta! Manda  las esposas,  las hijas y  las mugeres de
los creyentes, que cubran con un velo su semblante. Ser demostracion de
su virtud y preservativo contra los rumores del pblico. Dios es
indulgente y misericordioso.

Vuestras esposas pueden andar descubiertas en presencia de sus padres,
de sus hijos, sobrinos, mugeres y esclavos. Temed al Seor, que es
testigo de todas vuestras acciones.

Las mugeres de edad avanzada pueden quitarse su velo, con tal que no
pongan estudio en hacerse ver.

(Art. 17 y 18, cap. _Del matrimonio_.--_Leyes morales etc. de Mahoma_,
Coleccion cit. de Lefvre.)

[163] Vase art. 11, cap. cit., obra cit. de Lefvre.

[164] Vase nota 2, pg. 72.

[165] Cumplen en los casamientos alegra et _alhuelulas_ (gritos de
alegra  de dolor que acostumbran  dar las moras), et panderos, et
testimonios. Ttulo VIII. _Leyes de moros._ Y permtese en las bodas
el adufe, y este es de dos maneras: el uno un arco redondo y por la una
parte pergamino que est sin cuerdas... Y el otro es de la misma suerte,
sino que est por las dos partes con pergamino... y si tiene cuerdas, 
son sonajas  gayta no se permite, y los demas instrumentos, como laud,
rabel y semejantes, como mas fuera, es _haram_ (prohibicion) usarlos en
las bodas. Anon. Valenc. cit. por el Sr. Gayangos en su nota 3 al tt.
VIII arriba mencionado.

Aunque estas leyes fueron recopiladas en poca muy posterior  los
Califas, merecen considerarse como primitivas, puesto que el ilustrado
orientalista que las ha anotado advierte en el prlogo que las precede
no haber nada en ellas _que no est enteramente conforme con los
principios consignados en el Coran, con la tradicion y la_ Zunna, _con
las doctrinas del rito Malequ que se sigui en Africa y en Espaa, y
con la letra de otras compilaciones legales del mismo gnero_.

[166] El _acidaque_ es la dote  la carta dotal. Entre los musulmanes el
marido es el que dota  la muger. El _guaquil_ (procurador casamentero,
tutor  curador) dar la novia con palabras conocidas, como decir: _ya
fulano, yo te caso con fulana_; y el novio dir: _yo estoy contento  la
recibo por esposa_, y deste dar y recibir, y cantidad del _itaq_
(_acidaque_  dote) presente y dilatado, es la que an de testiguar los
testigos, de suerte que estos an de hablar con ella antes. Si es
doncella y no tiene padre, llamarla y que responda al llamado, y le
dirn: fulano te a pedido para su esposa y te a nombrado de _itaq_
presente tanto, y de _muajar_ (lo que se da despues) tanto. Si ests
contenta, calla y no respondas, y tu callar es seal cierta que concedes
y ests contenta; y si no lo ests, habla y di lo que te parece y est
bien. Si  todo esto calla, su callar es otorgar, y si despues de tiempo
habla y dice que no sabia que el callar era otorgar, no le es de
provecho, ni ser creida. Y si al tiempo de llamarla se rie  llora, se
casar, y no importa, porque el reirse puede ser de contento, y el
llorar por faltalle en aquella ocasion su padre, con que le escusaba 
ella de hablar; pero si no quiere hablar  se levanta de su lugar, y se
va y se echa de ver en su cara que aborrece el casarse  no querer al
novio, se dejar por casar. Anon. Valenc. citado en la nota 1 al tt.
X, _Leyes de moros_.

[167] Art. 3, cap. _Del repudio_, _Leyes morales etc. de Mahoma_, Colec.
cit. de Lefvre.

[168] Cuando un mahometano jura repudiar  su esposa, rompe todo
comercio con ella. La esposa, as que llega  su noticia el juramento,
se cubre con un velo y se retira  su aposento sin volver  presentarse
 su marido. Para la reconciliacion hay un trmino improrogable de
cuatro meses, llamado la _alheda_, pasado el cual todo vnculo queda
disuelto y la muger recobra su libertad. Al salir de la casa marital
recibe su _acidaque_ y se lleva consigo sus hijas, dejando los hijos
varones en poder del padre. Vase el cap. cit. _Del repudio_.

[169] La _atalca_ es el acto de repudio  divorcio.

[170] Gran muro divisorio que segun el Koran separa el paraiso del
infierno.

[171] Prrafo 3., art. 5, cap. _Del repudio_, _Leyes morales etc._

El que repudiaba  su muger y se arrepentia de haberla repudiado, en los
cuatro meses de _alheda_  plazo para la reconciliacion no podia tener
comercio con ella si antes no daba libertad  un cautivo. Si no
encontraba cautivo ninguno que redimir, debia ayunar por espacio de dos
meses; pero esta penitencia podia conmutarse con alimentar  60 pobres.
(Art. 13, cap. _Del matrimonio_.)

[172] El que feziere forniio con syerva de su fijo, non aya
_alhudud_... Et el que feziere forniio con muger de su syervo, non le
den _alhudud_... El _alhudud_ era pena de 80 azotes que segun la ley
castigaba el pecado carnal en ciertos y determinados casos. Vanse los
ttulos CLXX y CLXXI, _Leyes de moros_.

[173] Vase la nota antecedente.

[174] Vase la nota 1 al tt. II, _Leyes de moros_.

[175] Vase el tt. I de la misma obra.

[176] Sy la hurfana toviere _alhac_  tutor, et la casare... Sy ella
lo oviere menester, et fuere su pro, el casamiento sea firme, et non la
metan en consejo despues que fuere de edat. Ibd.

[177] Los _eunucos_ antiguamente eran los camareros que servian en lo
interior de los palacios. Aumentada despues la corrupcion, los celos de
los prncipes introdujeron la brbara costumbre de que fuesen hombres
_mutilados_ los que guardasen el aposento de sus esposas, pues de este
modo, alejados de toda idea de seduccion, se crea que servian con mas
amor y fidelidad  su dueo.

[178] Jesucristo nos presenta la distincion entre las obras
_imperfectas_ de la ley y las obras _perfectas_ de la caridad en aquella
parbola sublime en que vemos  un hombre maltratado por los ladrones,
_olvidado_ por el levita y _socorrido_ por el samaritano. El levita
representa la probidad legal humana, que abstenindose de hacer el mal,
omite hacer el bien.

[179] Los primeros mrtires que aparecen sentenciados  muerte por el
consejo  mexuar del rey sarraceno son Jorge, Felix, Liliosa, Aurelio y
Sabigoto, los cuales fueron decapitados en el mes de julio del ao 852.
Hasta entonces las causas de los cristianos que se ofrecian al martirio
no habian salido de la jurisdiccion de los Cades.

[180] Vase la vida y martirio de Sta. Sabigoto.

[181] Vase la noticia sobre S. Aurelio.

[182] Vase el martirio de S. Jorge,  Georgio.

[183] En la ocupacion de la Btica por los vndalos vea el piadoso
Salviano (libro 7, _De Gubernatione Dei_) el castigo del cielo por la
corrupcion de sus costumbres. La misma observacion, y las mismas
palabras con que la espresa, pueden aplicarse  la calamidad, aun mayor,
del yugo sarraceno: _In illa Hispanorum captivitate ostendere Deus
voluit, quantum, et odisset caruis libidinem, et diligeret castitatem,
etc._; pues en castigo de su impenitencia despues de aquel primer
escarmiento, se vi entregada  la barbarie y escesos del mismo vicio
que tanto amaba.

[184] _Corpora martyrum_, escribia Alvaro, _ gentilibus arsa oculis
nostris conspeximus. Et quod abundantiori est fletu plorandum, plerosque
Patres Anathematizantes talia patientes miravimus._

[185] Vase lo que refiere S. Eulogio, testigo presencial, del martirio
y declavacion de los Santos Emila y Jeremas.

[186] _Per ordinem disponantur viri: deinde pueri: deinde hermaphroditi:
deinde mulieres._ (Probabile est apud Mahumetanos esse multos
hermaphroditos, ob assiduum usum veneris prposter.) etc.
_Marrac.=Prodrom. ad refut. Alcor. part. IV, cap. V._

[187] Extractos de un curioso M. S. propio del Sr. D. Pascual Gayangos.

[188] M. S. citado en la nota antecedente.

[189] Refiere esta ancdota Gelaleddin, citado por Savary en la nota 2
al cap. LXII del Koran.

[190] M. S. citado del Sr. Gayangos.

[191] Ebnol-Athir, citado por Marrac. Refut. al Kor. Prodrom. part. IV,
cap. IV.

[192] Algazel, cit. por el mismo, _ibd._

[193] La ablucion general (tahara) se requiere cuando ocurre alguna de
estas cosas: _emissio spermatis per modum effusionis; carnalis cupido
viri et femin, et occursus duorum sponsorum sine emissione seminis; et
menstruum; et puerperium. Et sancivit Legatus Dei ablutionem pro die
Veneris, et duabus Festivitatibus; et pro prparatione ad sacram
peregrinationem_. Vase Marrac. op. cit., loc. cit. Tambien pueden verse
los casos en que se pierde y debe renovarse el _tahor_ ( tahara) en el
cap. IV de la obra _Suma de los principales mandamientos y devedamientos
de la Ley y unna_ publicada por la Real Academia de la Historia.

[194] Los muy curiosos pueden verlas en las dos obras citadas en la nota
antecedente, as como tambien la comprobacion de todas las demas
ceremonias que vamos detallando, por ridiculas que parezcan. Aqu
diremos solo que la ablucion menor,  purificacion sagrada, requisito
indispensable antes de toda oracion, se pierde por cualquiera especie de
secrecion, por el vmito, por el sueo, por la risa desmedida, por el
deliquio, etc.: de modo que un muslim escrupuloso debe estar casi todo
el dia remojndose y maniobrando con aquello que hasta los mismos
hebreos, pueblo reconocido como carnal, prohibian mirar como si
ofendiese y manchase la vista.

[195] Bilel era un criado de Mahoma. Cuando muri su amo, di muestras
de gran sentimiento, se retir  los montes, y comenz  dar grandes
gritos: tenia una voz muy sonora, y segun el dicho de su amo, estaba
destinado  ser almuedan del Paraiso. Nota 2 del Sr. Gayangos  la pg.
264 de la cit. obra _Suma de los principales mandamientos, etc._

[196] El _aliden_ es la llamada  la oracion desde la torre  alminar de
la mezquita, segun se dijo en la pg. 98, nota 1.

[197] Esta antigua costumbre de las mugeres rabes se observ ya por
Tertuliano (_lib. de Velandis virginibus, cap. 17_): _judicabunt vos
Arabi femin Ethnic, qu non caput tantm, sed faciem totam tegunt,
ut, uno oculo librato, content sunt dimidi frui luce, quam totam
faciem prostituere_.

[198] El erudito comentador de Luitprando D. Lorenzo Ramirez de Prado,
alegando la autoridad de nuestro cronista Juliano, supone que el manto 
almalafa de las hembras rabes de Espaa era comun  hombres y mugeres.
D la razon en el prrafo siguiente copiado de aquel cronista (nm.
620): _Eisdem vestibus utuntur nunc Saraceni, quas ex Afric secum
deduxerunt qu mentitis vestibus venerant huc cum viris. Nam Miramolinus
feminas vetuerat, ne transirent ad Hispanias. Et amatores Saraceni
adduxerunt nonnullas virgines in habitu virili, quali nunc utuntur
femin Btic, et olim utebantur etiam Christian degentes inter Mauros;
vocant_ MANTOS ET ALMALAFAS. Si los hombres con sus mantos cubrian la
cabeza, como usan hoy los rabes y africanos, facilmente se comprende
que una muger envuelta en su almalafa pudiese confundirse con un varon
mancebo, sobre todo si era la almalafa un manto tupido y fuerte, y no un
velo fino y trasparente como el _theristro_, que usaban las mugeres en
los paises clidos de Oriente segun el testimonio de varios SS. PP.
comentando los pasages del Gnesis en que se hace mencion del velo de
Thamar y de Rebeca. Entre los griegos del Bajo-Imperio hasta los mismos
hombres afeminados lo usaron, puesto que se refiere que habiendo enviado
el rey Hugo  Romano II, entre varios presentes, dos hermosos perros del
norte, al ver los animales al emperador griego cubierto con su
_theristro_  la usanza de su pais, le creyeron un monstruo en vez de un
hombre, y se lanzaron sobre l furiosos. En la forma general, muy poco
debia diferenciarse el trage de los dos sexos: camisa, tnica, faja y
manto, eran comunes  hombres y mugeres. Hasta el tocado era parecido,
porque si ellos llevaban turbantes, mas  menos voluminosos segun los
paises de donde procedian, ellas usaban las llamadas por los cronistas
latinos _mitriolas_, que no eran otra cosa que una pequea faja rodeada
 la cabeza, llevada en todos tiempos por los lidios, frigios, sirios,
rabes, persas y egipcios, y entre los romanos como adorno de las
mugeres estrangeras, de las rameras, y de los hombres afeminados que
afectaban un trage extico. Una cosa que no llevaban los hombres en la
Espaa-rabe era el _thorax sericus_  pao de seda que cubria el pecho,
que nuestras mozrabes cristianas tomaron de las mugeres rabes, y de
que no se olvida el minucioso expositor Aly ben Mohammed,  quien sigue
Marracio, al enumerar las prendas con que se debe revestir  los
difuntos, hombres y mugeres. (_Caput de oratione in exequiis mortuorum_,
obra cit.)

[199] Vase nota 3, pg. 136.

[200] Vase la eruditsima nota de D. Lorenzo Ramirez de Prado al nm.
352 del _Cronicon_ de Luitprando, llena de curiosas investigaciones
sobre el uso de los palios, mantos y velos de los orientales.

[201] Femineum lucet sic per bombycina corpus. Marcial, lib. 8, epg.
68.

[202] _Suma de los principales mandamientos_, etc. Cap. VII, Del
atayamun y sus defectos.

[203] Las cinco azalas del dia son de obligacion inescusable, pero como
queda indicado no es obligatorio hacerlas todas en pblico. En pblico,
esto es, en la mezquita, solo es de riguroso precepto la del viernes 
dia festivo,  la hora de _adohar_; las demas se pueden hacer
privadamente, y cada cual de hecho las hace en el lugar  sitio en que
le coge la hora de cumplir este deber. Es claro que cuando se hace la
azala en medio de un campo,  viajando, no hay Imam que la dirija, ni
hay lectura del Koran, ni sermon, ni Kotba (vase la nota 2, pg. 99); y
muchas veces ni siquiera puede precederle la ablucion general (_tahara_)
y la purificacion ceremonial (_alguado_) por no haber agua corriente 
mano. En este caso hace el muslim el _tayamun_ con polvo,  tierra, 
yerba,  csped,  nieve,  barro, etc. Ahora bien, el _tayamun_ es solo
un medio supletorio, y no dispensa de hacer tahara si se ha perdido, y
_alguado_ cuando en el trmino de una hora sea posible hallar agua clara
y sitio  propsito para ello. El modo de hacer _tayamun_ consta en el
cap. VII de la obra _Suma de los principales mandamientos_, etc., ya
citada. La manera como se ha de hacer es, que ponga las manos sobre la
tierra, llanas,  en la cosa con que quiera hacer _tayamun_, y
lebntelas sumariamente y mahar (restregar) su cara una bez,
nonbrando ad Allah el alto, y bulbalas  poner sobre la tal cosa que el
tomare y hagan al brao derecho principiando de la punta de los dedos de
la mano hasta encima del codo, y bulbalas  poner las manos sobre la
tal cosa, y har de aquella mesma manera al brao yzquierdo, sin
lebantar la mano hasta que buelba  salir por los mesmos dedos por donde
principia: de manera que de subida y baxada comprenda bien todo el
brao.

[204] Vase Clemente Tosius, abad de la Congregacion Sylvestrina, en su
obra _India oriental_, tomo I.

[205] Vase Marraccio, obra cit., y la interesante obra titulada
_Viaggio all'Indie Orientali_, etc., del P. Vicente Mara de Sta.
Catalina de Sena, carmelita descalzo.

[206] Los sectarios de Al pretenden que las abluciones deben empezarse
por el codo, y los de Omar sostienen que por las puntas de los dedos.
_Les Mahomtans disputent entre eux des pratiques_ (dice Mr. de Bonald),
_les chrtiens du dogme_. Lgislation primitive, tomo 3, pg. 345, nota.

[207] _Alicama._ Convocacion interior que se hace en las mezquitas con
el fin de llamar  los fieles  la oracion. Difernciase de la otra
convocacion llamada _aliden_, en que esta se hace  la parte esterior,
desde los alminares  torres, en las que se construyen unas terrazas 
balcones que las cien en contorno, para que los almuedanes puedan dar
el pregon  los cuatro vientos, girando hcia la derecha.

[208] _Si steterit mulier ad latus viri, ita ut ambo conjungantur in
oratione, vitiabitur oratio viri. Non decet mulieres interesse coelui
(virorum)._ Marrac. op. cit., cap. V _De eo quod convenit orationi._ Y
no solo han de estar separados los sexos, sino que entre los de un sexo
mismo hay preferencias reconocidas: as v. g. _Qui mundus est non
orabit post eum qui patitur frecuentem fluxum urin: neque, qu munda
est, post eam cui menstruorum reliqui perseverent_, etc. A tal punto se
lleva la distincion de gerarquas, que se manda que en el templo el que
sabe leer no est detrs del ignorante, ni el vestido detrs del
desnudo. _Ibid._

[209] Marrac. _Ibid._

[210] Giaab, citado por Savary en su traduccion del Koran. Cap. I. 
Introduccion.

[211] Suprimimos estas minucias y vaciedades por demasiado prolijas y
fastidiosas; quien quiera enterarse de todas ellas las hallar
detalladas con la suficiente claridad en la citada obra de Marrac.
_Refutacion del Koran_, y en el cap. XI de la _Suma de los principales
mandamientos y devedamientos_, tambien citada. En este captulo hallar
el siguiente curioso trozo: Asintese en tierra las pulpas de los
pulgares de los pis, y diga tres beces _ubhana rabbi leal_ como se
dice, y asintese sobre la pierna izquierda, de manera que no se asiente
sobre ninguno de sus pis, sacndolos al lado drecho y el bientre del
pulgar del pied drecho, y se asiente en la tierra;  si quiere ponga la
planta del pied izquierdo con el muslo del drecho, y ponga las manos
sobre las rodillas y bulbase  _aaxdar_ (postrar en tierra) como de
primero con _Allah ua aqbar_, y dispues lebntese con _Allah ua aqbar_,
y har otra _arraca_ (incurvacion) con aquella, y asintese y diga:
etc. Que as se haga consistir en la mmica el mrito de las preces
del Altsimo!

[212] El curioso M. S. del Sr. Gayangos citado en otra nota contiene el
siguiente prrafo sobre la necesidad de seguir escrupulosamente al Imam
en la azala pblica, que corrobora la exactitud de la comparacion que
acabamos de hacer. Y se advierta que la intencion de seguir al Imam es
_fard_ (precepto forzoso) sobre el que le sigue, y que el seguirle ha de
ser que despues que el Imam vaya  los actos della de bajar  subir,
vaya en su seguimiento, porque de hacellos igual con l es _macuh_ (acto
laudable no obligatorio), y si antes que l es _muharam_ (cosa
prohibida). Y si es en _taqbirat alyhram_ y el _alam_ (salutacion que
se hace al fin de la oracion) decirlo junto con l  antes que l, es
perdida su ala; y esto se advierte porque muchos no salen della sino
con un _haram_ (condena) acuestas, demas que hay opinion de que es
perdida si lo hace adred el anticiparse en los actos. Y todo esto por la
poca consideracion que se tiene de no hacer la obra como se debe 
porque piensan que han de acabar primero que el Imam y estan engaados,
por cuanto no pueden salir de la ala hasta que el Imam abra la puerta
con dar el _alam_. Y se echa de ver en actos tales la poca debocion que
tienen en esta escelente obra, pues no ben la ora de salir della, etc.

Redcense realmente las oraciones de los mahometanos  verdaderas
gesticulaciones con el cuerpo, las manos y los pis: incurvaciones de la
cabeza y de la espalda, postraciones  humillaciones de toda la persona
en tierra, y otros actos propios de histriones. Su oracion apenas puede
llamarse tal: el mismo favor que se les dispensa diciendo que tienen una
religion (puesto que no hay rigorosamente hablando _religion_ donde no
hay ademas del templo una ara y un sacrificio, y ellos no tienen
sacrificio ni ara), se les concede suponiendo que en sus azalas hacen
_oracion_, dado que la oracion supone deprecaciones y plegarias. Solo de
vez en cuando entre la multitud de sus gestos corporales van mezcladas
las esclamaciones: _Solo Dios es grande! A Dios las alabanzas! No hay
mas Dios que Dios!_ y otras por este estilo, con algunos versculos del
Koran, especialmente los siete de la primera Sura, que es mas bien un
himno que una deprecacion,  la manera de muchos Salmos de David. La
devocion y atencion suma que los mahometanos afectan en sus azalas nace,
observa Marraccio, en parte de la mera costumbre, en parte tambien de
verdadera hipocresa. En suma, estos actos puramente exteriores nada de
por s influyen en la santificacion del hombre, y nada significan no
animndolos las virtudes interiores, la caridad, la f, la piedad, y
otras que solo el cristianismo inculca y hace de rigoroso precepto. Los
desmedidos elogios que hoy es moda prodigar  todo lo de los rabes, nos
obliga  entrar en esta clase de consideraciones.

[213] Vase la lmina _Vista interior de la mezquita_.

[214] Vase la nota 2, pg. 122.

[215] Debi ser en idioma arbigo esta predicacion de los dos cristianos
dentro de la mezquita mayor, porque de lo contrario no hubieran sido
comprendidos. Por lo tocante  Serviodeo, como natural de Siria, no hay
la menor duda; y en cuanto  Rogelio es de creer que hablase aquella
lengua, como casi todos los mozrabes espaoles, cuando se arroj 
evangelizar  los mahometanos. Consta que era cosa comun entre los
naturales hablar y hasta manejar con elegancia la lengua de los
dominadores, por lo cual algunos de ellos, aunque cristianos, obtenian
cargos y empleos en la corte de los Umeyas, escribanas y otros oficios
del gobierno. Sbese por S. Eulogio (_Memorial de los Santos_) que los
dos jvenes Emila y Jeremas, que hemos nombrado poco h, eran
doctsimos en la lengua rabe. Del abad Sanson, que en el tiempo  que
nos referimos tenia 42 aos, consta, que se valian de l los reyes de
Crdoba para traducir del arbigo al latin las cartas que dirigian al
rey de Francia. (S. Eulogio, _Memoriale Sanctorum_, lib. 2, c.
2:--Florez, _Vida del abad Sanson_, t. 11, Espaa Sagrada:--Masdeu,
Hist. crit., t. XIII, Espaa Arabe, p. 176: etc.)

[216] Concluida la oracion, id libremente. Proporcionaos los bienes que
el cielo ha dispensado  los humanos. Sura LXII. _El viernes_, vers.
10.

[217] Los moros (dice Ambrosio de Morales copiando  S. Eulogio)
cargaron con tanto mpetu sobre los dos cristianos, derribndolos en el
suelo y hirindolos, que los uvieran all muerto, si no acudiera el
juez, para librarlos de aquella furia, mandndolos llevar  la crcel.

[218] A este fin hizo (el rey moro) venir  la corte  los
metropolitanos de diversas provincias, para que juntos los obispos
decretasen lo que deseaba. Florez, trat. 33, cap. 10, . III. _Del
Concilio tenido en Crdoba acerca de los que se presentaban al
martirio._

[219] Florez, loc. cit.

[220] Esta simulacion, dice Gomez Bravo, t. 1, p. 132, desagrad  S.
Eulogio por el escndalo y error que causaba en los ignorantes, que no
penetraban lo alegrico del conciliar decreto, y creerian prohibido el
martirio. El P. Florez es de contrario sentir, y de aquellas palabras
_eademque schda minim decedentium agonem impugnans, quod futuros
laudabiliter extolleret milites, percipitur_, deduce que el santo
declar ser buenos y favorables  los mrtires, no solo la intencion,
sino tambien el sentido formal de la sentencia. Lo cierto sin embargo es
que S. Eulogio fu perseguido y se vi en la precision de ocultarse.

[221] Guadalquivir (_wada-l-kebir_) significa en rabe _el rio grande_.

[222] Los historiadores rabes refieren la muerte de Abde-r-rahman II
como natural y tranquila. Nosotros hemos preferido sin embargo la
relacion de S. Eulogio, porque ademas de ser contemporneo, podia estar
muy enterado de la verdad de los hechos por tener un hermano empleado en
el palacio del sultan. Nuestros mas juiciosos historiadores, Morales,
Roa, Gomez Bravo, Florez, etc., han seguido esta version.

[223] Kalam era muy querida de Abde-r-rahman por lo bien que escribia,
recitaba versos, referia cosas histricas, y sabia tocar y cantar. Vase
Al-Makkar, l. VI, c. IV.

[224] Amaba tambien tiernamente  sus concubinas Mudathirah y Ashif,
que de esclavas habia convertido en esposas. _Ibid._

[225] Distinguia al clebre poeta Abdallah ben Xamri, y  Yahye ben
Hakem. Vase Conde, t. 1., cap. XL.

[226] Bajndole  su lecho, muri aquella misma noche, antes que
acabase de consumir el fuego los cuerpos de los sagrados mrtires.
Bravo, t. 1, p. 133.

[227] De estos pseudo-cristianos, cooperadores de la tirana
sarracnica, haremos mencion especial mas adelante, en el capitulo
_Crdoba mozrabe_.

[228] El mismo dia que le proclamaron rey ech del palacio y casa real 
todos los cristianos que en ella servian, quitndoles las raciones y
sueldo que tenian; y entre ellos fu tambien echado Joseph, hermano de
S. Eulogio, como el santo refiere.

[229] De esta destruccion de los templos de los cristianos en tiempo de
Mohammed nos ocuparemos tambien en el captulo _Crdoba mozrabe_.

[230] S. Eulogio: _Docum. Mart._, cap. 7, nm. 6.

[231] Vase Conde, Cap. XLVIII. t. 1. Victoria del principe Almondhir
contra los rebeldes de Toledo. El principe... envi 700  800 cabezas
de rebeldes  Crdoba... y el rey las mand poner en las almenas, etc.

[232] Vase Ambrosio de Morales, con la autoridad de Luis de Mrmol.
Crn. gen., lib. XIV, cap. 32.

[233] Refiere esta ancdota Conde, t. 1., cap. LIV.

[234] Vase arzob. D. Rodrigo, Hist. de los rabes.

[235] De los cristianos vergonzantes confundidos con los rabes por la
lengua, por el trage y por el modo de vivir, se hace mencion frecuente
en la Esp. Sagr. del P. Florez, trat. 33.

[236] Vase Conde, t. 1, cap. LV.

[237] Conde, _ibid._, y Al-Makkar convienen en este suceso. Vase la
obra del ltimo, lib. VI, cap. IV.

[238] Asi fu que el rey Mohammad estando sin dolencia alguna, y
recrendose en los huertos de su alczar con sus wazires y familiares,
le dijo Haxem ben Abdelasis ben Chalid, Wal de Jaen, cun feliz
condicion la de los reyes! para ellos solos es deliciosa la vida, para
los demas hombres no tiene el mundo tantos atractivos: qu jardines tan
amenos, qu magnficos alczares, y en ellos cuntas delicias y
recreaciones! Pero la muerte tira la cuerda limitada por la mano del
hado, y todo lo turba, y acaba el poderoso prncipe como el rstico
labriego. Mohammad le respondi: en apariencia la senda de la vida de
los reyes parece llena de flores aromticas; pero en verdad son rosas
con agudas espinas: la muerte de las criaturas es obra de Dios, y
principio de bienes inefables para los buenos; y sin ella yo no seria
ahora rey de Espaa. Retirse el rey  su estancia, y se reclin 
descansar, y le salte el eterno sueo de la muerte, que roba las
delicias del mundo, y ataja y corta los cuidados y vanas esperanzas
humanas. Conde. Hist. cit., tomo I, cap. LVII.

[239] La comprobacion de esta verdad se halla en la historia de nuestro
arte nacional. Asimiladas en cierta manera las dos arquitecturas rabe y
goda en el siglo de Carlomagno por la visible inoculacion del gusto
bizantino en ambas, empiezan  seguir una marcha divergente desde que
acaba en Europa el influjo de la restauracion Carlovingia. Entregado
entonces el genio occidental  sus propias fuerzas, el gusto bizantino 
neo-griego solo entra en sus concepciones como auxiliar para la
ornamentacion, al paso que el genio arbigo le adopta como fundamento.
Esta diferencia se manifiesta ya muy marcada en el dcimo siglo, y desde
el undcimo en adelante se seala aun mas, para formar luego dos
sistemas enteramente opuestos en el siglo XIII y siguientes. Los
caractres mas aparentes de estos dos sistemas occidental y oriental son
la tendencia del primero  la vertical, y la propension al desarrollo
horizontal en el segundo. Aquel aspira  la elevacion, estrecha los
vanos, aguza las armaduras, acaba por romper el arco para reunir sus
apoyos sin disminuir su altura; el oriental por el contrario se dilata 
placer sobre la tierra, aplana sus techumbres convirtindolas en
terrazas, ensancha sus vanos, se corona de cpulas.

En Espaa sin embargo la escuela neo-griega ejerce su influjo desde mas
temprano y de una manera mas marcada que en el resto del Occidente, lo
cual se debe quizs al dominio que sobre nuestras costas meridionales
mantuvo el imperio griego en el sexto siglo, y al trato y comercio en
que desde el siglo VIII vivi el pueblo conquistado con el sarraceno
conquistador, que propiamente hablando fu para nosotros el vehiculo de
las prcticas y tradiciones orientales. Para citar un ejemplo de esta
singularidad que nuestra arquitectura nacional ofrece, entre muchos que
pudiramos citar y que suprimimos por no estraviarnos demasiado de
nuestro propsito, mencionaremos la iglesia de S. Miguel de Lino, en
Asturias, que siendo construccion del noveno siglo, ofrecia, segun de su
actual estado pudo colegir Ambrosio de Morales, la singularidad de
ostentar un cimborio bizantino en su crucero. Este precioso ejemplo de
nuestra temprana aficion al gusto oriental, merece tenerse muy en cuenta
hoy que parece probado de una manera inconcusa que los templos mas
antiguos de Francia coronados de cpulas bizantinas son en un siglo
posteriores  nuestro modesto templo asturiano. (Vase la reciente obra
de M. Felix Verneilh _L'architecture Byzantine en France_.) El punto que
en esta nota hemos tocado merece estudiarse detenidamente: el _Ensayo
histrico sobre la arquitectura espaola_ del Sr. D. Jos Caveda puede
facilitar mucho el estudio analtico que conviene hacer antes de deducir
conclusiones demasiado generales.

[240] Quin ignora el orgen de la fbula de Leda? Era tal la belleza
de los dos jvenes Cstor y Plux, y de su hermana Helena, la del cuello
de cisne, segun la pintan los poetas, que los griegos, propensos 
materializarlo todo con su risuea mitologa, los supusieron hijos del
mismo Jpiter. Cstor sin embargo no era inmortal, porque en realidad el
huevo de donde sali juntamente con Clitemnestra, habia sido fecundado
por Tindaro y no por Jpiter. Plux y Helena lo eran: ambos habian
salido del huevo fecundado por el padre de los dioses. Cstor y Plux
eran reputados como inmortales, pero ces el error cuando muri el
primero.

Permitaseme simbolizar con esta fbula la historia de los dos artes
musulman y cristiano: los dos derivan en su orgen del arte clsico
griego; pero el uno manifiesta en su desarrollo, degeneracion y muerte,
el grmen puramente materialista, mientras el otro revela en su
crecimiento, siempre progresivo, que lleva por decirlo asi el aliento de
la Divinidad. El arte cristiano es en efecto producto espontneo del
consorcio de la belleza antigua con el espiritu fecundo de la nueva ley
moral con que Dios dirige  la humanidad.

Tambien simboliza el llanto de Plux por la muerte de su hermano la
degeneracion del arte cristiano en ciertas pocas, el cual por ceder 
una ciega y fantica admiracion hcia las creaciones del arte
materialista, abjura de su inmortalidad, es decir, de sus altas y
genuinas aspiraciones, y consiente que usurpe su puesto un arte
alucinador  impotente, cuyos medios no corresponden al objeto final del
arte en la sociedad cristiana.

[241] Fu este el rey D. Sancho I, hijo de D. Ordoo III.

[242] Ibn' Abdi-r-rabbihi, cit. por Al-Makkar en el cap. V, lib. VI de
su Hist.

[243] Mas adelante hablaremos de este procedimiento llamado por los
rabes el _Sofeysaf_, empleado con profusion y admirable efecto en el
mihrab de la mezquita que vamos describiendo.

[244] La cristiandad vea con espanto acercarse el ao mil: una especie
de terror vago que se cernia como una negra nube sobre todas las
naciones de Europa, hacia presentir al Occidente una gran mudanza en el
rden de cosas general, que era nada menos que la disolucion del mundo
de Carlomagno en el caos para engendrar el feudalismo. Presentian las
naciones la gran trasformacion, y formulaban sus terrores prediciendo la
venida del Ante-Cristo y el fin del mundo.

[245] Las casas de recreacion que por los alrededores de Crdoba y su
frtil campia tenian diseminadas los califas y magnates eran muchas, y
se designaban todas con poticas denominaciones anlogas  sus
peculiares distintivos,  los fines  que estaban consagradas,  al
objeto ideal que habian querido realizar sus dueos. Era la mas notable
la Ruzafa, de que hemos hablado en el curso de esta descripcion, fundada
por Abde-r-rahman I como recuerdo de la deliciosa casa de campo que su
abuelo Hixem habia construido en Damasco. Propios de los califas eran
tambien, y dispuestos  la manera de las deliciosas _villas_ de Italia,
el _palacio hajir_, el _palacio del jardin_, el _palacio de las
flores_, el _palacio de los amantes_, el _palacio del afortunado_, el
_palacio de Rustak_, el _palacio del contento_, el _palacio de la
diadema_ y el _palacio de las novedades_. Mas clebre que todos estos
era el palacio llamado de Dimashk, cuya techumbre sustentaban hermosas
columnas de mrmol, siendo su pavimento de mosico de vvidos matices; y
mas todava el _Al-mushafiyyah_, propiedad del Wazir de Hixem II Jafar
Al-mushaf, que describe Ibnu-l-Abbar como una de las mas encantadoras
moradas de aquellos tiempos y de aquella tierra. Habia ademas muchos
jardines (_Munyat_) deliciosos por sus baos, grutas, alamedas y puntos
de vista; y entre varias granjas se distinguian la _pradera de oro_, el
_prado del agua murmuradora_, el _campo de los hurtos_, el _campo de la
presa_, el _campo de los molinos_, etc.

[246] Haremos  su tiempo la descripcion del famoso y potico palacio de
Medina Azzahra, cuyas maravillas se tienen por fabulosas.

[247] Pone Al-Makkar este dicho en boca de un doctor andaluz annimo.

[248] As es denominado generalmente Abde-r-rahman III para
diferenciarle de los otros reyes de su mismo nombre.

[249] Para las torres que se construan en el dcimo siglo en la Europa
cristiana, no dejaba de ser estraordinaria la altura de 72 codos dada al
alminar  zoma de Crdoba. Esta torre existia aun en tiempo de Ambrosio
de Morales, que ligeramente la describe. Quebrantada, primero por la
osada de un arquitecto del siglo XVI,  quien se consinti reformarla 
su manera, y despues por el terrible huracan y terremoto del ao 1589,
acord el cabildo de Crdoba repararla con arreglo  nueva traza, y se
empez  demoler el dia de S. Andrs del ao 1593. Acabse de construir
segun hoy se ve ya muy entrado el siglo XVII, y hoy se la designa con el
nombre de Torre de las Campanas. Su actual estructura es la que aparece
en la lmina _Puerta de las Palmas_.

[250] Aunque sabamos ya por el gegrafo Edrisi (nueva traduccion de M.
Jaubert) que el mosico esmaltado _sofeysaf_ que cubre las paredes del
_mihrab_ de Crdoba habia sido en la mayor parte traido de
Constantinopla, y  pesar de que tenamos ya noticia de los varios y
preciosos objetos artsticos regalados por el emperador Leon, padre de
Constantino porfirognito,  Abde-r-rahman An-nasr para su palacio de
Medina Azzahra; sin embargo desebamos ver corroborada con documentos
mas detallados la filiacion bizantina del arte bajo los grandes califas
del dcimo siglo. Afortunadamente el erudito orientalista D. Pascual de
Gayangos, cuya traduccion inglesa de Al-Makkar nos ha sido hasta ahora
tan til para nuestra tarea, acaba de proporcionarnos lo que tanto
desebamos, tomndose con la bondad que en l encuentran todos los que
le consultan, el trabajo de traducir para nuestra obra muchos pasages de
una historia rabe, ahora por primera vez dada  luz en Leyden en su
idioma original por el Dr. Dozy, en la cual se refieren minuciosidades
interesantsimas sobre las construcciones de la grande Aljama de Crdoba
y de Medina Azzahra. Titlase el libro publicado por Dozy _Historia de
Almagreb, de Ebn Adzar el de Marruecos_, y en su pgina 253 se cuenta
como vino el mosico esmaltado  _sofeysaf_ de Constantinopla 
Crdoba, y de qu escuela fueron los artfices que lo fijaron en el
mihrab de la mezquita: pasage curioso que ver el lector reproducido 
continuacion.

[251] Por regla general no habia en aquellos tiempos embajada de
soberano  soberano sin costosos y esquisitos presentes, y estos solian
principalmente consistir en manufacturas preciosas, por medio de las
cuales adquirian las naciones el conocimiento mtuo del estado de sus
artes. No sabemos de una manera autntica que fuesen de procedencia
bizantina en su forma artstica los objetos enviados  An-nasr por el
emperador Oton y demas reyes del norte que con el Califa tuvieron
comunicaciones amistosas; pero siendo sin disputa bizantino el estilo
ornamental de todas las construcciones que hoy subsisten en Alemania,
Francia y Espaa, del tiempo de los Enriques, Conrados y demas monarcas
de la casa de Sajonia, parece justo deducir que fuesen tambien
neo-griegas las ideas en todos los ramos industriales de ostentacion y
lujo. El gusto bizantino reinaba ya  fines del siglo X en casi todo el
Occidente; por lo tocante  Francia y  los paises que componian el
dilatado imperio germnico, puede el que guste cerciorarse de esta
verdad con solo hojear rpidamente las obras que acerca de la historia
del arte se han publicado en estos aos ltimos, y principalmente _Le
moyen ge, etc._, de M. Ferdinand Ser, y la concienzuda serie titulada
_Die Ornamentik des Mittelalters_ del arquitecto Heideloff. Por lo que
hace  Espaa, si no fueran prueba concluyente de nuestro aserto las
construcciones que en los reinos de Asturias, Leon y Navarra, y en los
condados de Castilla y Barcelona erigieron nuestros piadosos y
magnficos Alfonsos, Ordoos, Ramiros y Wilfridos, todava podramos
citar numerosos documentos de la poca  que nos referimos que ponen en
evidencia la casta bizantina de la ornamentacion nacional; pero este nos
alejaria demasiado de nuestro objeto presente.

[252] Es muy de notar este hecho. Los historiadores rabes designan con
el nombre de Rab  un obispo de quien se vali en diferentes ocasiones
Abde-r-rahman el Grande para sus tratos con las crtes estrangeras. Rab
fu el que trajo de Constantinopla  Crdoba las hermosas fuentes
adornadas de bajo-relieves que puso An-nasr en Azzahra: Rab fu el
enviado  la corte del emperador Oton con grandes regalos para este
monarca. El autor de las actas de S. Juan de Gorzia nos pinta  los
prelados de Andaluca enteramente sumisos  la voluntad del Califa; un
obispo,  quien no nombra, y que podria ser tal vez ese obispo Rab de
las historias rabes, es el comisionado para ir  felicitar  Oton por
su victoria sobre los hngaros; otro obispo, llamado Juan, sirve 
An-nasr de instrumento para tratar de vencer el teson del Gorziano que
causa enojos al sarraceno; otro finalmente, llamado Recemundo, y mandado
consagrar por An-nasr obispo de Granada, va de legado de este al
emperador de Alemania para obtener diplomticamente que retire una carta
escrita en desdoro del falso profeta. Todo en suma manifiesta la
preponderancia de la corte de los califas en el dcimo siglo.

[253] Este santo fu Juan de Gorzia, cuya legaca, documento precioso
para la historia diplomtica de la edad media, refiere Mabillon (_Acta
Sanctorum ordinis Sancti Benedicti_, tomo V).

[254] Fu este Recemundo, de quien hemos hablado en la nota 3, pg. 173,
y cuya consagracion es otro hecho singular y precioso para la historia
de la iglesia mozrabe.

[255] Ebn Adzar el de Marruecos, _Historia de Almagreb_, pg. 249 y
253, cuya traduccion, nunca hasta hoy publicada, debemos, como queda
arriba dicho,  la bondadosa amistad del Sr. Gayangos.

[256] Ha de entenderse de la servidumbre de palacio, que tenia
obligacion de asistir  la azala de mediodia en la Aljama por ser el
templo mas prximo. Y no debe estraar que solo la gente del alczar
ocupase una gran parte de la mezquita, si se considera que las
concubinas, esclavos de ambos sexos, pages y eunucos de Abde-r-rahman el
Grande se contaban por millares.

[257] _Al-mustanser billah_, nombre dado  Al-hakem II, que quiere decir
_el que implora el auxilio de Dios_.

[258] Cubierta  cpula.

[259] Mosico esmaltado. Vase la nota 1, pg. 173.

[260] Vase la nota 1, pg. 80.

[261] A la derecha del _Mihrab_, dice Edris, hay una puerta que sirve
de comunicacion entre la mezquita y el alczar, la cual d  un corredor
practicado entre dos muros, con ocho puertas, que cierran cuatro hcia
el palacio, y cuatro hcia la mezquita. Sin duda por equivocacion ha
escrito el traductor francs _un corridor pratiqu entre deux murailles
perces de huit portes_, pues de los dos muros del corredor  pasadizo,
solo uno, que es el esterior del mediodia de la mezquita, y que mira al
rio, tiene vanos, no de puertas, lo cual era imposible, sino de
ventanas. Las ocho puertas estaban en los otros muros que cortaban en
ocho piezas la longitud del pasadizo: Ambrosio de Morales, que lo
reconoci y describi detenidamente, dice hablando de la estraa
combinacion de estas puertas: las cuatro primeras de hcia el alczar
se cierran hcia l, y el portero,  lo que parece, venia delante de
todo el acompaamiento del rey, abrindolas y echndolas hcia el
oriente. Las otras cuatro se cierran diversamente, dos hcia oriente, y
otras dos hcia poniente. Y as era menester estuvieran dos otros
porteros all encerrados para abrir. Y no se puede imaginar para qu
fuese tanta fortaleza y encerramiento.--Esta estraa combinacion tenia
sin duda por objeto el imposibilitar toda comunicacion entre el alczar
y la mezquita, aun en el momento de atravesar el corredor el Califa para
trasladarse al templo; pues al abrirse las puertas que se mandaban en un
sentido, se cerraban las que se mandaban en sentido opuesto. Se
dificultaba tambien de este modo cualquier traicion de los porteros,
pues siendo varios, y estando entre s incomunicados, con uno solo que
fuese fiel se defendia el trnsito de uno  otro edificio. Es raro que
el juicioso Morales no haya aqu descubierto la razon de lo mismo que
describe.

[262] Ebn Adzar, obra citada: traduccion indita del Sr. Gayangos. En
la pg. 253 dice as: En el ao 155, en la luna de Moharram, mand
Al-hakem colocar el antiguo mimbar  un costado del Mihrab; asimismo
mand armar la antigua Maksurah y dispuso que en la quibla del nuevo
edificio aadido por l se pusiese otra Maksurah de madera, labrada por
dentro y por fuera, y coronada de almenas, la cual tenia setenta y cinco
codos de largo y veintidos de ancho, y su altura hasta las almenas 
remate era de veintidos codos. Concluyse la obra toda y la colocacion
de la Maksurah en la luna de Recheb de este ao.

[263] Los pilares que cargan  plomo sobre las columnas de la mezquita
son por lo general sencillos y lisos en su paramento; pero los de la
nave central son verdaderamente preciosos: tienen medias pilastras
octogonales con capiteles de rden compuesto, de volutas prolijamente
afiligranadas. Sus fustes estan cubiertos en las tres faces que
presentan de tracera rectilnea muy relevada, y sus basas descansan
sobre mnsulas de medias caas horizontales con una graciosa folia en el
centro.

[264] Malek Johanna llamaban los rabes al famoso preste Juan de las
Indias, rey mongol nestoriano, llamado por los de su nacion Ung khan 
Avenk khan, cuya carta, verdadera  apcrifa, al emperador griego Alejo
Comneno, patentiza por lo menos la creencia de los orientales en el
poder y supremaca de la raza trtara. Esta clebre carta concluye con
una sucinta descripcion de su palacio de Susa en estos trminos:
Nuestro palacio es de bano y madera incombustible. Hay en su techumbre
 cada estremidad dos manzanas de oro, y en cada manzana dos carbunclos,
para que el oro brille de dia y los carbunclos luzcan de noche. Las
puertas principales son de sardnica y asta mezclados para que nadie
pueda introducir por ellas veneno, y las menores son de bano. Las
ventanas son de cristal, las mesas de oro y amatista, y las columnas que
las sostienen de mrfil. El apartamiento en que dormimos es una obra
maravillosa de plata y oro y piedras preciosas de todas especies. En su
interior est humeando siempre el incienso. Nuestro lecho es de zfiro.
Tenemos las mas hermosas mugeres (_porque aunque preste, podia como
nestoriano ser casado, y aun polgamo_). Sustentamos diariamente 
treinta mil personas, ademas de muchos huspedes forasteros, y todos
reciben cotidianamente pensiones de nuestra cmara para mantener sus
caballos y para otros menesteres. Nos sirven durante cada mes siete
reyes (cada cual por su turno), sesenta y cinco duques y trescientos
sesenta y cinco condes. Comen diariamente  nuestra mano derecha doce
arzobispos,  nuestra izquierda veinte obispos, ademas del patriarca de
Sto. Toms, del protopapa de Salmas y del archiprotopapa de Susa, en
cuya ciudad reside el trono de nuestra gloria y nuestro palacio
imperial. Tenemos abades tantos como dias hay en el ao para el servicio
de nuestra capilla. Nuestro despensero es un primado y rey; nuestro
mayordomo es un arzobispo y rey; nuestro gentil-hombre es un obispo y
rey; y nuestro cocinero mayor es un rey abad; pero Nos adoptamos una
gerarqua inferior y un nombre mas modesto para probar nuestra grande
humildad. A tanta gala y magnificencia quedan oscurecidas las
estupendas maravillas que nos refieren D. Juan de Persia, el veneciano
Marco Polo, Sir John Mendeville y otros viajeros; pero en los lmites de
lo real y verdadero, cuntos edificios podrn citarse que sostengan el
parangon con el magnfico Mihrab de Crdoba? Vase la lmina _Vista de
la capilla del Mihrab tomada por ngulo_.

[265] Edris, traduc. cit. de Jaubert, pg. 60.

[266] _Mihrab_ y _Santuario_ es todo uno: es el lugar preferente en la
mezquita, que se coloca siempre en la _quibla_  punto que se supone
sealar la direccion en que se halla la Meca. Vase la lmina _Fachada
de la capilla del Mihrab_.

[267] Habia cuatro lmparas mayores que las demas suspendidas en la nave
central: una pendia del domo en la parte de la mezquita donde se ponia
el Koran, y era de mil cuatrocientas cincuenta y cuatro tazas 
mecheros. Al lado del Imm ardia un cirio que pesaba de cincuenta 
sesenta libras: luca noche y dia en el mes de Ramadhan, y estaban en l
tan perfectamente combinadas las cantidades de cera y pbilo, que se
consumia por completo en la ltima noche del citado mes.

Lleg  haber en la mezquita en tiempo de Almanzor doscientos ochenta
candelabros de bronce, sin contar los que pendian en las puertas,
ascendiendo segun unos  siete mil cuatrocientos veinticinco, y segun
otros  diez mil ochocientos cinco el nmero total de mecheros que
ardian en el templo. Todos los candelabros eran de bronce, de distintas
hechuras,  escepcion de tres que eran de plata. Las cuatro lmparas
mayores, cada una de las cuales consumia todas las noches siete arrobas
de aceite, solo se encendian en los ltimos diez dias del mes de
Ramadhan. Calculbase que solamente en este mes se consumian en la
mezquita setecientas cincuenta arrobas de aceite. (Vase Al-Makkar, t.
1, lib. III, cap. 2.)

[268] Para el significado de esta y otras voces propias de la
ornamentacion arquitectnica, que seria muy prolijo definir, pueden
consultar los lectores el curioso glosario que ha publicado al fin de su
_Album artstico de Toledo_ el laborioso anticuario D. Manuel de Assas.

[269] Vase la lmina _Interior de la Capilla del Mihrab_.

[270] Vase el valor de estas monedas en la pg. 86, nota 2.

[271] El _mimbar_, que Ambrosio de Morales llama _Silla del rey
Almanzor_, se conserv en la catedral de Crdoba despues de la
reconquista muchos siglos; cuando aquel cronista escribia sus
_Antigedades_, hacia pocos aos que habia sido destruido sin saberse
por qu. As han ido pereciendo una a una nuestras mas preciosas
antiguallas; mas qu mucho que en nuestro siglo eminentemente prosico
se hayan igualmente deshecho muchos inestimables objetos del arte de la
edad media, si el siglo del _renacimiento_ le di el ejemplo!

Segun el citado cronista era el mimbar una especie de carro con cuatro
ruedas, y solo tenia siete gradas.

[272] Al-Makkar, loc. cit.--Edris, traduc. cit., pg. 61.

[273] El libro del Koran copiado por Othman, de que acaba de hablarse.

[274] Edris, loc. cit.

[275] Fundamentos que tenemos para creer que estuviese en la actual
capilla de Villaviciosa y sus adyacentes la antigua Maksurah que mand
armar Al-hakem. 1. Que Edris dice espresamente que al norte del
_Mihrab_ estaba el tesoro, y este no podia estar mas que en lo que es
hoy sacrista de la capilla de Villaviciosa, en la cual realmente se
advierte una especie de aposento subterrneo, cuyo destino no se esplica
de otra manera. 2. Que Ebn Adzar dice que Al-hakem mand armar la
antigua Maksurah, y poner otra nueva en la quibla del nuevo edificio. No
dice que se quitase la antigua al poner la nueva, antes bien parece dar
 entender que las dos se colocaron en un mismo ao y subsistieron
simultneamente. Por lo mismo que espresa que la nueva se arm en la
quibla del edificio aadido, induce  creer que la antigua Maksurah
coexista con ella, porque de lo contrario no necesitaba haber dicho
donde la mand poner, siendo sabido que la Maksurah es para cercar y
aislar el recinto del Mihrab. 3. Que el autor del _mojmu'-l-muftarik_,
copiado por Al-Makkar, incurre en el error de suponer que el que mand
construir la Maksurah (esto es, la de Al-hakem) fu Almanzor, y la causa
de este error se esplica satisfactoriamente con el dato que nos
suministra Ebn Adzar de haber hecho Al-hakem reponer en su sitio la
antigua Maksurah. En efecto, habiendo una Maksurah  cercado en las
capillas que caan al norte del Mihrab, donde hemos dicho que estaba el
tesoro, y habindose bajo la gobernacion de Almanzor restaurado y
exornado tan notablemente dichas capillas, como aun hoy aparece por la
que sirve de sacrista de Villaviciosa, nada tiene de particular que
quedase memoria muy especial de esta Maksurah de Almanzor,
confundindola mediante el transcurso de los aos con la Maksurah
principal, fbrica de Al-hakem.

Agrgase  estas razones la circunstancia notabilsima de distinguirse
dos pocas distintas en la fbrica de la capilla de Villaviciosa y su
sacrista, pues siendo la rica ornamentacion de esta ltima pieza propia
del estilo rabe de transicion practicado desde principios del siglo XI,
la fachada esterior de la que es hoy capilla presenta la misma arquera,
el mismo gusto, los mismos ornatos que la fachada del vestbulo del
Mihrab, que se hizo en tiempo de Al-hakem: indicio poderoso de que antes
de Almanzor existia ese otro recinto coronado de cpulas frontero  las
tres capillas del Mihrab.

[276] Esta tercera capilla, frontera  la de occidente del vestbulo del
Mihrab, pudo ser demolida despues de la reconquista para la obra de la
catedral que se hizo provisionalmente poniendo el altar mayor en la
capilla que es ahora de Villaviciosa. Que ella existia es indudable: el
ingls Swinburne, cuyo viaje por Espaa es digno de recomendacion,
coloca en ella el puesto del Cad.

[277] Que se suponia haber sido de plata el pavimento de la Maksurah, lo
dice Al-Makkar, loc. cit.

[278] Dice Al-Makkar (t. 2, lib. VI, cap. VII) que se le presentaron 
Almanzor al invadir el reino de Galicia muchos condes cristianos armados
y equipados para hacer la guerra bajo sus rdenes; y aade que despues
de la toma de Santiago acompaaron al ejrcito moro hasta sus tierras, y
all se despidieron del vencedor, recibiendo de l como pago de sus
servicios los objetos siguientes: 2285 piezas de tela de seda _tiraz_,
de varios colores y tejidos; 21 vestidos de lana marina; 2 trages de
ambar; 11 de pao escarlata; 15 _magishat_ (voz cuyo significado se
ignora); 7 caparazones de brocado para sus caballos; 2 vestiduras de lo
mismo trabajadas en Grecia; y finalmente, otras 2 forradas de piel de
comadreja: hecho sumamente curioso que hemos creido no deber omitir.

[279] Las incursiones de Almanzor en las tierras de los cristianos se
repetian todas las primaveras, regresando  Crdoba para el invierno.
Acompabale  estas peridicas espediciones un numeroso cortejo de
poetas y escritores, encargados de inmortalizar sus hazaas. Es posible
que estos apologistas pagados hayan exagerado mucho sus hechos de armas,
y es posible tambien que se haya perpetuado por la pluma de alguno de
los cuarenta parsitos que le siguieron  la guerra de Catalua, y cuyos
nombres nos conserva Al-Makkar, la accion siguiente, que tiene en
verdad demasiado de pica, y que no recordamos haber leido en ninguno de
nuestros historiadores.

Al retirarse de una de sus campaas, en que habia cogido un inmenso
botin, tenia que pasar Almanzor con su ejrcito por un angosto
desfiladero, entre dos montaas que encontr defendidas por numerosas
bandas cristianas. Viendo el africano que no era posible forzar el paso
de aquella garganta, volvi con su hueste  la poblacion mas inmediata,
y despues de elegir un buen campamento, mand  sus gentes construir
habitaciones y cuarteles y juntar vitualla para pasar all el invierno.
Hecho esto, dispuso que se proveyesen de arados y otros instrumentos
agrcolas para cultivar los campos, haciendo al propio tiempo algaras y
correras por los pueblos aledaos, saqueando, devastando, y llevando
prisioneros al campamento  cuantos cristianos cayesen en sus manos. Los
que sufrian esta suerte eran inmediatamente decapitados, y sus cadveres
arrojados  la entrada del desfiladero. Tan grande fu el nmero de
cristianos muertos, que  los pocos meses qued colmada de cadveres la
angostura, siendo tal el horror y la pestilencia que difundian los
esqueletos y sangrientos despojos amontonados, que se convirti aquella
tierra en un espantoso desierto de muchas millas  la redonda.
Consternados los cristianos, ofrecieron  Almanzor que le dejarian el
paso franco si se avenia  abandonarles sus tesoros y sus cautivos;
proposicion que el africano rechaz indignado. Los cristianos entonces
le enviaron segundo mensage, dicindole que le dejarian pasar con su
botin y sus prisioneros; pero Almanzor les contest: Mi ejrcito no
tiene ya gana de pasar esas montaas y est contento aqu. Si ahora
regresase  Crdoba, pronto tendria que volverlas  pasar para la
campaa de la prxima primavera; por lo tanto aqu nos quedamos hasta el
ao venidero, y cuando acabemos la campaa entrante nos retiraremos.
Llenos de admiracion y de terror los cristianos, volvieron  pedirle paz
con nuevas instancias, y hasta le propusieron condiciones humillantes
para que la admitiera: fueron estas, que ellos mismos habian de
facilitarle acmilas para conducir su botin, y provisiones para los dias
de marcha hasta llegar  su frontera, y que por sus propias manos
separarian los cadveres de sus compaeros que obstruan el paso entre
las dos montaas. As religiosamente lo cumplieron, y Almanzor
triunfante se volvi con su ejrcito  Crdoba (Al-Makkar, loc. cit.).

[280] Almanzor era de raza africana, nacido en Toresh, cerca de
Algeciras. Dcese que Al-hakem, que era aficionado  la astrologa y 
la adivinacion, reconoci en Almanzor  su sucesor en el poder por el
color moreno de sus manos; con lo cual el inventor de esta ancdota
quiso sin duda dar  entender que el ltimo Umeya de talento habia
presentido con solo ver  Almanzor la estincion de la dinasta asitica
y el futuro predominio de las razas africanas en Andaluca.

[281] Las puertas de la catedral de Santiago se vean todava clavadas
en las vigas de la mezquita en tiempo de Ambrosio de Morales. Vase su
_Crnica general_, lib. XVII, cap. 23.

[282] Ebn Adzar, traduccion del Sr. Gayangos; Al-Makkar, t. 1, lib.
III, cap. 2.

[283] Tngase presente para esta esplicacion la lmina que representa el
_Plano de la mezquita_.

[284] La simetra, que en nuestra humilde opinion debe cifrarse ms que
en la uniforme repeticion de las partes, en la buena proporcion de unas
con otras y de ellas con el todo, nunca se entendi por los arquitectos
de la edad media, orientales y occidentales, del modo servil que lo
hicieron los de la clsica antigedad. La montona regularidad de los
edificios, sus lneas y su ornato, destruye muchas veces el efecto; al
paso que cierta irregularidad y amena variedad en las partes les d
mayor inters y atractivo. Entre los rabes jams se sacrificaba la
cmoda reparticion de un edificio  la simetra de su decoracion, y no
importaba que esta resultase irregular con tal de que la fbrica llenase
plenamente su objeto. Acostumbrados  no echar de menos la uniformidad
clsica, introdujeron la misma libertad en el ornato, as que, rara vez
se encuentran en una arquera rabe dos capiteles iguales, ni dos arcos
del mismo vuelo, ni dos archivoltas exornadas con las mismas ajaracas.
La regularidad servil por otra parte tampoco fu precepto indeclinable
en los buenos tiempos antiguos; la han exagerado los adocenados artistas
modernos para suplir la falta de genio inventivo y salir del paso con
cmodas imitaciones  regla y comps. El inters y el efecto ganan mucho
con cierta juiciosa irregularidad, y merced  ella los grandes
monumentos rabes y gticos ofrecen cada vez que se los contempla nuevas
bellezas.

[285] Aunque de esta obra de refuerzo ejecutada en tiempo de
Abde-r-rahman An-nasr no hicimos mrito al hablar de este Califa y sus
construcciones, no ser inoportuno espresar aqu que posteriormente
hemos tenido noticia de ella por otro fragmento traducido de la historia
de Ebn Adzar que debemos a la amistad del Sr. Gayangos. El testimonio
de Ebn Adzar resulta plenamente comprobado por la inscripcion de una
lpida de mrmol negro que hoy se ve al costado derecho de la Puerta de
las Palmas en el patio, y cuya traduccion, hecha tambien por el Sr.
Gayangos, dice as: En el nombre de Dios piadoso, de piedad: mand el
siervo de Al, Abde-r-rahman Amir-al-momenin _An-nasr lidini-llah_,
alargue Dios su permanencia (en la tierra), edificar esta pared
esterior, y afirmar sus cimientos; (y esto lo hizo) en honra de Allah y
de su santa religion para conservacion de las seales de su profeca, la
cual permiti fuese ensalzada y mencionada juntamente con su nombre;
esperando que (la obra) sea aceptable ( Dios) y alcanzar por ella las
grandes mercedes y cuantiosos tesoros (de su munificencia) juntamente
con gloria permanente y alto renombre. Y se acab (la obra) con ayuda de
Allah en la luna de Dzi-l-lacha del ao 346 (enero  febrero de 958),
por mano de su liberto y guacir... Abdallah ben Batu. Lo hizo Said ben
Ayyub.

[286] As un mero capricho suele ser orgen de las mas trascendentales
innovaciones, podramos aadir aqu en tono doctoral. Buena ocasion era
esta en efecto para lanzar al estudio de las discusiones arqueolgicas
una especie nueva sobre el orgen de la _ojiva_ en el occidente, si
quisiramos seguir el errneo sistema de los que creen que toda forma
arquitectnica ha de tener una procedencia nica, como la especie humana
 la cual damos los ortodoxos una sola cuna. Ctesenos, diramos en son
de triunfo, una arquera ojival en cualquier otro monumento anterior 
la parte aadida por Almanzor en la mezquita de Crdoba, es decir,
anterior al undcimo siglo: y si no se nos presenta ninguna, fuerza ser
reconocer en el espresado monumento el modelo  prototipo mas probable
de la arquitectura ojival espaola.

Por fortuna no razonamos as: creemos, s, que podr ser quiz la
arquera citada el primer edificio de arcos ojivos hecho en Espaa; ms
aun, nos figuramos que no se hallarn facilmente en la arquitectura
occidental de la edad media ejemplos anteriores de este gnero de
construccion (escluyendo el palacio de Ziza cerca de Palermo, que es
anterior al noveno siglo); pero sabemos que un accidente aislado como un
arco no constituye sistema, y que el arco ojivo mas bien que generador
del estilo de arquitectura llamado _gtico_, es meramente uno de sus
resultados.

Decimos esto porque ha sido este arco objeto de reidas contiendas entre
muchos anticuarios, que dndole la importancia que por s solo no tiene,
han gastado tiempo y tesoros de erudicion queriendo buscar el primer
arco apuntado hecho en el mundo, y mostrando el precioso hallazgo, quin
en oriente, quin en occidente, este en Egipto, aquel en Grecia, unos en
las orillas del Soma y del Rhin, otros en las del Guadalquivir, otros
finalmente en Inglaterra, en Normanda, etc., segun su particular
simpata por esta  aquella tierra. Sealar un arco ojivo como orgen de
la arquitectura de los siglos medios, prescindiendo de su estructura,
del corte de sus dovelas, de su modo de ejercer la presion, de las
bvedas por arista en que realmente se engendra, de los nervios y demas
caractres esenciales del arte ojival, es como desenterrar al pi del
monte OEta una flecha y pretender que sea reliquia de la famosa batalla
de las Termpilas. El que se deja alucinar por el hallazgo de algunas
formas aisladas, vendr  parar  la absurda consecuencia de que no hay
sistema arquitectnico que no se haya practicado en la antigedad.
Porque en efecto, as como los egipcios y los griegos conocieron el arco
apuntado, los ninivitas labraron puertas de medio punto, bvedas de
caon y ojivales, capiteles de volutas, grecas, alizares, almenas
endentadas; y los persas sassanidas usaron las bvedas peraltadas, las
cpulas bizantinas, los arquitos ornamentales largos y angostos, unidos
dentro de un recuadro en forma de agimez, que constituyen uno de los mas
graciosos caractres de la decoracion bizantina y sarracnica, y hasta
el mismo dintel conopial de lneas mixtas, de que tan frecuente empleo
hicieron los arquitectos un tanto amanerados de los siglos XV y XVI.

Al estender esta nota hemos tenido  la vista las obras siguientes, que
puede consultar el que guste comprobar los hechos que apuntamos: Hope,
_Historia de la arquitectura_; Batissier, _Historia del arte
monumental_; Caveda, _Ensayo histrico, etc._; Flandin, Coste, etc.,
_Viaje de Persia_, Botta, _Monumentos de Khorsabad_; Layard, _Monumentos
de la antigua Nnive_.

[287] Las dimensiones de la mezquita de Crdoba son diversas en cuantos
escritores han hablado de este edificio. Segun Morales y otros tiene 620
pis de largo y 440 de ancho. Mr. Gailhabaud y otros autores que le han
copiado le dan 162 metros de longitud (581 pis, 4 pulgadas) y 123 de
anchura (441 pis, 5 pulgadas). D. Ramirez de las Casas Deza en su
_Indicador cordobs_, dice haber obtenido en su medicion 647-1/2 pis de
largo y 480-1/2 de ancho. Al-Makkar trae, citando  otros historiadores
rabes, diversas medidas; pero reconoce que hay entre ellos disparidades
por no ser fija la dimension del codo adoptado por los mismos como
unidad. Por ltimo, creemos la menos sujeta  error, y adoptamos por
consiguiente, la medicion practicada en 1811 por el ingeniero de minas
baron de Karwinski y el de puentes y calzadas D. Joaquin Rillo, segun la
cual tiene la mezquita 642 pis de longitud y 462 de anchura.

[288] Vase la lmina _Esterior de la mezquita de Crdoba_.

[289] Vase la lmina _Capilla de Villaviciosa_.

[290] Lo mismo que _arquitectos_.

[291] Al-khaulan, citado por Al-Makkar (lib. III, cap. IV), refiere
que hallndose un dia Almanzor embebecido en la contemplacion de las
bellezas de su palacio de Azzahira, se le angusti de repente el corazon
presintiendo la prxima ruina del Califato, y llorando amargamente
esclam: Pronto el fuego de las civiles discordias prender en los
muros de este palacio, y las bellezas de Azzahira desaparecern con
ellos de la faz de la tierra. Esta mansion esplndida ser asolada y
convertida en escombros; sus jardines se trasformarn en mstio pramo,
mis tesoros rodarn entre el polvo, y lo que es hoy teatro de placer y
de alegra se trocar en escena de desolacion y ruina!

[292] El estilo de esta capilla indica perfectamente la transicion del
bizantino al africano. Su situacion corresponde al de las tribunas que
se hallan en las antiguas mezquitas de Amr, de Tulm, de El-azhar,
etc.; pero la gran riqueza de su ornamentacion hace presumir que no
estuviese esclusivamente destinada al pregon interior  alicama que
hacian los almuedanes anunciando la oracion. Los turcos en sus mezquitas
tienen aposentos separados, semejantes  este, para las esplicaciones
del Koran: as se verifica en Santa Sofa de Constantinopla. En la
Alaksa de Jerusalem existe igualmente una tribuna en situacion anloga 
la de esta pieza; pero la ocupan ordinariamente los cantores, y no
sabemos por los historiadores rabes que en las mezquitas de la Espaa
rabe se hiciese uso de la msica. El embajador de Marruecos Sid Hamet
Elgazel, que estuvo en Crdoba por los aos de 1766, tradujo una
inscripcion de esta capilla, cuyo texto d  entender que servia para
que los doctores de la ley alcornica celebrasen sus discusiones.

Esta capilla cae segun dejamos dicho  oriente de la nave central  del
Mihrab. A occidente habia otra, sobre cuyo destino hemos conjeturado,
con el ingls Swimburne, que podia tener en ella su puesto el Cad
superior  Cad de la Aljama. De que realmente haya existido no hay la
menor duda, puesto que en el informe sobre construccion de una nueva
capilla real escrito en 1644 para ser presentado al rey D. Felipe III,
se dice hablando de este sitio: _No se pretende mudar de lo que
labraron los rabes, pues ya se hizo la mudanza en tiempo de D. Iigo
Manrique, demoliendo una de las tres capillas que tenian en este sitio
los rabes._ Los rabes pues tenian tres capillas, interceptando la del
medio la nave central: hoy en las mezquitas de Africa y Asia solo se ve
una,  un lado de esta misma nave, y en la posicion que ocupa la que
acabamos de describir tan prolijamente. Dsele ahora el nombre de
_mastach_, sirve solo para la _alicama_; y por el plano de la mezquita
de Amr que publica Batissier en su _Historia del arte monumental_,
pueden ver los que tengan esta obra su colocacion anloga  la de la
tribuna de Almanzor.

[293] Edific Al-hakem (dice el citado Ebn Adzar de Marruecos, pg.
256 de la edicion de Dozy) al occidente de la mezquita la cmara llamada
_Dar-as-sadaca_  casa de la limosna, porque su destino era para
socorrer con dinero  los pobres. Dios excelso le haya perdonado!

Erigi tambien Al-hakem, dice Al-Makkar (lib. III, cap. 2), varios
edificios para hospedar  los pobres enfrente de la puerta principal de
la mezquita del lado de occidente. Cul era esta puerta principal? Las
puertas rabes de la mezquita son todas iguales en sus dimensiones por
la parte esterior, esceptuada la puerta grande que estaba debajo de la
torre  almenara. Pero hay efectivamente en el muro occidental una
puerta hoy tapiada, al lado del postigo de S. Miguel, que corresponde 
una cmara  estancia rabe, cuajada de primorosa tracera, aunque
lastimosamente toda encalada, donde se custodian el archivo de la
estinguida capilla de msica y los libros de canto para el coro. Esta
estancia debi ser forzosamente la cmara de la limosna, y la puerta que
 ella conducia seria en realidad la principal entre las de aquel
costado por servir de ingreso  tan preeminente departamento. Frente 
esta puerta cegada, en el lado opuesto de la calle, donde estaban las
hospederas para los pobres, est hoy el hospital de nios espsitos.
Feliz terreno, consagrado siempre  las buenas obras!

[294] La cmara de la limosna, hoy archivo de msica, ocupa en su
longitud las tres primeras naves trasversales de la parte aadida por
Al-hakem, y tiene frente por frente la capilla de Villaviciosa. Median
entre ambas cuatro naves mayores, y este fu luego el buque de la
primera catedral cristiana de Crdoba despues de la reconquista, como
mas adelante se dir. As, pues, la pieza de la limosna vino  ser como
el vestbulo  narthex de la catedral, el recinto hoy capilla de
Villaviciosa su presbiterio, y la tribuna de la _Alicama_ su sacrista
mayor.

[295] Recuerda sin duda el lector que la mezquita antes de ser baslica
cristiana habia sido templo romano en honor de Jano Bifronte, y que
Abde-r-rahman I habia hecho cuidadosamente conservar para su grande
Aljama todas las columnas de la construccion primitiva.

[296] Nos atrevemos  calificar con este nombre el arte rabe del primer
perodo porque su ornamentacion nos parece de casta todava mas pura que
la vulgarmente llamada _bizantina_. Hay en Crdoba capiteles del tiempo
de Abde-r-rahman III y de Al-hakem II, en que se ve mas que el mero
reflejo la verdadera resurreccion del gusto helnico. Pero trataremos
mas adelante esta cuestion reproduciendo algunos fragmentos de Medina
Azzahra.

[297] Esto significa en rabe _Kalat-an-nosor_, de donde hemos formado
_Calataazor_.

[298] La dinasta de los Umeyas di al trono de Crdoba diez y seis
prncipes: hemos hecho mencion de los diez primeros, nicos con quienes
tiene relacion la historia de la fundacion y engrandecimiento de la
mezquita Aljama. Los siguientes, que pertenecen  la poca de las
guerras civiles del Califato, y reyes solo en el nombre, nada al parecer
hicieron en este templo. Puede sin embargo interesar al lector su
sucesion. Despues de Hixem II, destronado en marzo de 1009, subi al
trono Mohammed II, que rein hasta noviembre del mismo ao. Era este
nieto de un hermano de Al-hakem II. A Mohammed II sucedi Suleyman, to
de Hixem II, y rein hasta mayo  junio de 1010. Subi despues por
segunda vez al trono Mohammed II, y en agosto del mismo ao 1010 le
sucedi el destronado Hixem II, tambien por segunda vez promovido al
Califato. A Hixem II sucedi Suleyman, por segunda vez; rein desde el
mes de abril de 1013 hasta el mes de julio de 1016. En este se
interrumpi la dinasta de los Beni-Umeyas. Ingirise en la sucesion
Al, hijo de Hamud, de diversa estirpe, y rein hasta marzo  abril de
1018. Despues de este sigue otro Umeya, denominado Abde-r-rahman IV,
nieto de otro hermano de Al-hakem II, aunque nunca lleg  enseorearse
de la capital. Siguen  Abde-r-rahman IV, que deja de reinar en enero de
1019, otros dos de la dinasta de Hamud, Al-Kasim, hermano de Al, y
Yahya, hijo de Al, los cuales ocupan alternando el trono hasta
noviembre del ao 1023. Viene luego Abde-r-rahman V, de los Umeyas,
hermano de Mohammed II, hasta mayo del ao 1024; luego Mohammed III,
nieto de otro hermano de Al-hakem II, hasta el mes de mayo de 1025;
despues otra vez Yahya, hijo de Al ben Hamud, hasta febrero de 1027; y
ltimamente Hixem III, hijo de Abde-r-rahman IV, desde mayo de 1027
hasta el ao 1031.

El reino de Crdoba dependi luego de los amires de Sevilla, y  fines
del siglo XI pas bajo el imperio de los amires de Africa, almoravides y
almohades. Poseianle estos ltimos cuando en el primer tercio del siglo
XIII se rindi  las armas de D. Fernando el Santo.

[299] Por este tiempo fu cuando Juan, arzobispo de Sevilla, tuvo que
traducir la Biblia del latin al arbigo para que pudiesen entenderla los
cristianos de Andaluca, as lo refieren el P. Florez, Bravo, Masdeu y
otros.

[300] _Tunc Museranij_, dice Orderico Vital, _fere decem milia
congregati sunt, ac Regem Ildephonsum humiliter adierunt. Nos inquiunt
et Patres nostri hactenus inter Gentiles educati sumus, et baptisati
Christianam legem libenter tenemus: sed perfectum div religionis dogma
nunquam ediscere potuimus: nunc neque nos pro subjectione infidelium, 
quibus jam diu oppressi sumus, Romanos, seu Gallus expetere doctores
ausi fuimus, neque ipsi ad nos venerunt propter barbariem paganorum,
quibus olim paruimus. Nunc autem adventu vestro admodum gaudemus, et
natali solo relicto vobiscum migrare cum uxoribus, et rebus nostris
optamus. Mucerianis itaque rex, quod petebent, annuit, etc._ De las
concesiones de tierras y privilegios que el rey les hizo habla Garibay
(lib. 23, cap. 8).

[301] Bajo esta persecucion, no menos encarnizada que la de Mohamad, de
que hicimos mencion en su lugar correspondiente, debieron quedar
destrudas la mayor parte de las baslicas cristianas de Crdoba, pues
solamente hay noticia de haberse conservado una por los cautivos
cristianos, que fu la de Sta. Maria, de que habla Salviato (copiado por
Bolando y Tamayo) en la vida de S. Martin de Soure. Vase el cap.
_Crdoba mozrabe_.

[302] As lo refieren Ibn Sahibi-a-salten su _Historia de los
almohades_, Ibnu-l-khattib, y Conde.

[303] El emperador, dice Gomez Bravo (t. 1., pg. 240), como
nimiamente crdulo... imbi al conde D. Manrique de Lara con otros
caballeros, y fueron todos arrestados por rden de Abengamia luego que
entraron en la ciudad. El diligente historiador rabe Ibn Khaldun, de
quien copia un largo fragmento el Sr. Gayangos en su apndice D al tomo
II de Al-Makkar, refiere que estando Ben Ganyah en Jaen sitiado por el
rey cristiano, aprision traidoramente  uno de sus condes encerrndolo
en el castillo de Alcal de Ben Zaid.

[304] Hiprbole usada con frecuencia por los historiadores rabes para
pintar la muchedumbre de un ejrcito.

[305] Esta espresion, de que se vali Al-Mu'tamed para significar que
mas queria ser prisionero de Yusuf Ibn Taxfin el almoravide, que cautivo
de Alfonso, se hizo luego proverbial en Andaluca.

[306] Esta segunda entrada de las tropas del emperador D. Alfonso en
Crdoba consta de dos privilegios que menciona Gomez Bravo, dado el uno
 Pelayo, cautivo,  23 de junio, era de 1188, y el otro  Martin Diaz,
 19 de agosto de la misma era. Hcese en el primero mencion del cerco
de Crdoba con estas palabras: _Quando Imperator tenebat Cordubam
circundatam, et pugnavit super eam cum triginta milia Muzmidis, et cum
alijs Indalucijs, et devicit eos._ Y dcese en el segundo: _Post reditum
fossati, quo prnominatus Imperator Principem Maurorum... sibi vassallum
fecit; et quandam partem Cordub deprdavit cum mesquita majori._

Concuerda con esto lo que refiere en su _Historia de Espaa_ Mr. Romey
(t. 6., pgina 90) del discurso que dirigi  Abde-l-mumen en Sal el
Cad de la Aljama de Crdoba Abu-l-Kasem ben El Had, con motivo del
solemne recibimiento hecho por el Amir almohade  los diputados de las
ciudades de Andaluca sometidas  la nueva dinasta. La capital de
Espaa, dijo Abu-l-Kasem, centro de los musulmanes, sufre los asedios y
asaltos del tirano Aladfuns (Dios le confunda!); sus campos estan
talados y yermos, sus caseros destruidos  incendiados, etc... Los
musulmanes que la defienden esperan que acudas  su defensa y ahuyentes
 los enemigos del Islam. Todos ponen los ojos en t como en una alta
montaa esperando auxilio seguro, etc.

[307] Vase Homey, _Hist. cit._, t. 6., cap. II, y Al-Makkar en su
descripcion de la mezquita, epgrafe _Copia del Koran, etc._

[308] La mezquita Aljama de Sevilla, de que hoy solo se conserva el
altsimo alminar, llamado _la Giralda_, fu construida por los
almohades.

[309] Nadie ignora que la derrota que sufrieron los almohades en la
sangrienta batalla de las Navas de Tolosa  Muradal, y con la cual lav
D. Alfonso IX la afrenta recibida en Alarcos, fu la que di el golpe de
muerte al imperio agareno en Espaa. Espanta el pensar cul habria sido
la suerte de la cristiandad si la tremenda oleada venida del Africa no
se hubiese estrellado contra las hericas huestes de Castilla, Aragon y
Navarra. Nunca se habia visto un ejrcito tan numeroso como el que junt
El Nassr allegando para la guerra santa toda la gente disponible de
aquende y allende el Estrecho. Los historiadores rabes afirman que
entre escuadrones y batallones, entre ginetes y peones, contaba el Amir
mas de 400,000 hombres, repartidos del modo siguiente: 60,000
voluntarios, 300,000 reclutas, 30,000 negros con alabardas para la mas
inmediata defensa de su persona, 10,000 ballesteros renegados, y
ltimamente muchos flecheros de las tribus zenetes, rabes y
arbigo-berberiscas de Almagreb.

[310] Este pacto se cumpli, pero el templo cristiano erigido en medio
de la capital del imperio agareno de Africa dur poco, porque el
usurpador Yahya, aprovechando una diversion de El Mamun, cay con sus
partidarios sobre la ciudad y lo destruy. Vase Romey, _Historia de
Espaa_, citando al historiador rabe Ebn Abd el Halim, t. VI, cap. 6.

[311] Refiere Gomez Bravo haber visto en el claustro de la parroquia
mozrabe de S. Sebastian de Toledo un epitfio de un cristiano de
Crdoba que huy  dicha ciudad por estos tiempos, concebido de la
manera siguiente:

        _In nomine Domini Jesu-Christi
    Vir bonus, et gratus, Vicinus, merigeratus
      Dominicus Joannes  Corduba ad astra
                Beatus._
          Obijt 25 Julij, era 1219.


[312] Estos hombres que llevan el nombre de almugvares (_almogavars_),
dice Bernardo Desclot, son gentes que no viven sino de hechos de armas,
ni habitan en villas  ciudades, sino en bosques y montaas; y estan en
guerra diaria con los sarracenos. Entran en sus tierras una  dos
jornadas, prenden  los sarracenos, llvanse sus bienes, y as viven.
Sufren malandanzas que otros hombres no podrian sufrir, pues si es
menester pasan dos dias enteros sin probar bocado,  mantenindose de la
yerba del campo. Los adalides que los guian saben todos los caminos de
las tierras que recorren; no llevan mas que una camisa muy corta, sea
verano  invierno, en las piernas unas calzas de cuero, abarcas en los
pis, en la cintura una correa con un buen cuchillo, casco en la cabeza,
lanza y dardo en mano, y una bolsa de piel  la espalda con pan para dos
 tres dias... Son todos catalanes y aragoneses. Vase la nota 162  la
Crnica de Fr. Pedro Marsilio, traducida por D. Jos Maria Cuadrado. Mr.
Romey en su Historia completa del modo siguiente esta pintura de aquella
clebre milicia catalana y aragonesa. Hay tambien otros llamados
Golfines, que en su modo de vivir se diferencian poco de los
almugvares, y son castellanos y salagones, gentes de lo profundo de
Espaa... Los cuales, por no tener hacienda y haberlo gastado  jugado
todo,  bien por delitos que cometieron, huyen de su tierra con sus
armas, y como hombres que no saben hacer cosa de provecho, se establecen
en la frontera de los puertos de Muradal, que son unas grandes montaas
llenas de bosques y peas inaccesibles que confinan con tierras de
sarracenos y cristianos, y por donde pasa el camino que va de Castilla 
Crdoba y Sevilla, y all roban  las gentes de toda ley.

_Almogavar_ se deriva del verbo rabe _ghar_  _ghara_, que significa
guerrear, acometer, etc.; de donde procede tambien el sustantivo
_algara_  _algarada_ (_alghawra_ en rabe), equivalente  incursion,
acometida sbita, correra por el pais enemigo.

[313] Barrio al oriente, en la parte baja de la ciudad, en que vivian
los mozrabes, separado de la Almedina  parte alta, llamada tambien la
_villa_ despues de la reconquista, por una fuerte muralla, que,
corriendo de N-E.  S-O., dividia  Crdoba en dos porciones desiguales.
Crese que habia ademas en la Almedina otros muros interiores que la
dividian en cuatro  cinco barrios diversos. Sbese de cierto que habia
en la ciudad puertas interiores, con sus guardas  serenos
(_Ad-darabn_) encargados de cerrarlas todas las tardes despues del
_alatemah_  oracion del anochecer, de modo que los barrios no
comunicasen unos con otros. Estos guardas andaban bien armados, llevaban
una linterna sorda, y un perro para que les avisase de cualquier ruido.
De las puertas interiores existen todava algunas en la ciudad con el
nombre de _portillos_.

[314] Alvaro Colodro y Benito de Baos fueron los primeros soldados
cristianos que escalaron la muralla por el punto mismo que hoy ocupa la
_Puerta de Colodro_.

[315] Llegle en el camino la noticia del aprieto en que tenia puestos 
los valencianos D. Jaime de Aragon, y olvidndose de sus cordobeses, se
dirigi  auxiliar al rey Aben Zeyan. Con este objeto lleg  Almera,
donde pensaba embarcarse para Valencia; el cad  alcaide Abde-r-rahman
le di alojamiento en la Alcazaba festejndole con un esplndido
banquete, y aquella misma noche (15 de enero de 1238) le ahog
prfidamente en su propio lecho. Romey, _Hist. cit._: t. VI, cap. 6.

[316] Estando en Benavente sentado para comer, le lleg el correo con la
noticia de la sorpresa de Crdoba por unos cuantos soldados, y el rey,
sin darse tiempo de tomar un bocado, mont  caballo, dejando rdenes 
los lugares de Leon y Castilla para que le siguiese la gente de armas
que la diligencia de los cabos y corregidores pudiese juntar. Vase la
Crnica general de Espaa del rey D. Alfonso, parte 4., fol. 409:
Crnica del santo rey, cap. 21: el arzobispo D. Rodrigo, lib. 9, cap.
16.

[317] De los _Beni Hud_ de Zaragoza.

[318] Vase la nota de la pg. 93.

[319] En el archivo de la iglesia catedral existe la prueba de esto en
un privilegio del rey S. Fernando fechado en Valladolid  12 de
noviembre de la era 1276 (A. D. 1238), en el cual se leen las siguientes
frases: _Notorio e manifiesto sea... que yo Ferrando por la gracia de
Dios rey de Castiella, de Toledo, etc., por consentimiento e beneplcito
de la reina D. Berenguela, mi madre, juntamente con mi mujer la reina
D. Juana e con mis hijos Alfonso, Frederico e Ferrando, fago carta de
donacion, concesion, confirmacion e firmeza a Dios e a la eglesia
catedral de Sta. Mara de Crdoba e a vos el maestro Lope, mi amado
electo obispo de la misma, desde agora e a vuestros sucesores, e a todo
el cavildo de cannigos, etc._

[320] Donde est hoy la capilla _de la Concepcion_.

[321] En la que es hoy capilla _de la Cena_.

[322] ... _Vos doy e conedo los diezmos de mi almoxarefadgo,
alguacilado de las quintas salinas e mi tienda, e de todos los rditos
que tengo en Crdoba, a vos fago donacion de dos fornos e aquellas dos
aceas que fueron de Ordoo Alvaro, e vos doy quinientas aranzadas de
via e cien aranzadas de huerto e la tercera parte de todo mi olivar_,
etc. Privilegio citado.

Por el memorial de un pleito sobre el terreno de la _alcaicera_ entre
el cabildo y el duque de Medinaceli, fallado por la Real Chancillera de
Granada, nos consta que al diezmo del almojarifazgo concedido  la
catedral, y confirmado por varios reyes en lo sucesivo, estaban anejas y
juntas estas otras rentas: el pontazgo, los tres pesos, la renta de las
libras de la carne, la media fanega de la alhndiga, y la antigua
alcabala de las bestias. Percibi el cabildo estas rentas hasta el ao
1411, recibiendo el importe del diezmo del almojarifazgo en el arca de
la aduana de la ciudad. Cuando algun ao no habia arrendadores del
almojarifazgo,  no daban fianzas bastantes,  no pagaban el diezmo como
debian al cabildo, ponian sus fieles as  la renta como  cada una de
las rentas anejas. Arch. de la catedral, caj. Z, leg. 2, nm. 38.

[323] Fu D. Lope muy amado del rey S. Fernando, y le habia ya dado este
casas, un horno, una rueda de acea, quince aranzadas de via y tres de
huerta cuando entr en Crdoba. Vase  Gomez Bravo.

[324] Es tambien interesante este instrumento, porque no existiendo el
repartimiento de Crdoba, por l se tiene noticia de muchas posesiones y
derechos, cuyo conocimiento es til para el estudio de la corografa y
de nuestro antiguo sistema tributario. Copiamos de l lo siguiente:
Luzena y Bella con todos sus trminos, al seor obispo, como las di el
rey  la Eglesia. Cay en parte al cabildo Tiosa con todos sus trminos
e todo el almoxarefadgo de Crdoba e todas las tiendas fechas e por
faer assi como el rey lo di a la Eglesia. De las vias e huertas cay
la mitad al obispo e la otra al cabildo. Sacada la huerta de las veinte
e dos aranzadas que dicen Aliatar que recebi el obispo en cambio e
entrega por la ofrenda e por el mortuorio que habia el obispo en la
capilla, e finc en el cabildo la dicha ofrenda. Cay al cabildo por
entrega de las huertas el horno de S. Laurencio e al obispo la heredat
de Carchena, al cabildo el cortijo de Diezmariza e el cortijo de Miguel
Zorita, los que fueron de Alfon Tellez. Del heredamiento de Jaen, del
del Tejedor, del heredamiento de Palma e del heredamiento de la Torre de
Avenhance (que es cerca la Torre Albaen) toc la mitad al obispo e la
otra mitad al cabildo. Toc al obispo la mitad de todas las aceas que
h la Eglesia en esta cibdat e la otra mitad al cabildo e dicho seor
obispo D. Gutier asign al comunal de las raciones en la parada que cay
al cabildo todos los heredamientos e que los haya en esta forma. En
Tiosa con todos sus trminos as como la di el rey  la Eglesia, los
cortijos sobredichos e todo lo que h el cabildo en Crdoba, vias e
heredades, huertas, aceas, hornos, el almoxarefadgo, todas las tiendas
fechas e por faer, el diezmo todo de la tienda de los alcalles, e la
alfndiga que es cerca de Sancta Mara, e cerca de los baos, e la parte
que h el cabildo de las caloas de los alcalles, e la parte del diezmo
de los ganados que vienen a estremo, e del montadgo e de los treinta
dineros de los judos, e toda la parte que cayere al cabildo en los
almoxarefadgos de todas las villas que tenian los moros en este obispado
cuando los oviese la Eglesia, e toda la partida del cabildo de las
Eglesias que son en esta cibdat  sern, etc. Arch. Caj. V, nm. 98.

[325] Son varios los autores impresos y manuscritos que lo traen.
Hllase en la Historia del linage y _Casa de Crdoba_, del abad de Rute,
m. s. de la Real Academia de la Historia; en otro curioso m. s. de la
misma Academia titulado _Antigedad y grandezas del suntuossimo y
mximo templo de la sancta catedral iglesia antiguamente metropolitana
de Crdoba, etc., compuesto para despues reducirlo  mejor forma por
Joseph Antonio Moreno, Martin, Velazquez de los Reyes, capellan de la
veintena, etc., ao 1686_; y hllase asmismo en cuanto  lo sustancial
en Gomez Bravo, _Obispos de Crdoba_, lib. III, cap. 4., pg. 264.

[326] Esta capilla es hoy sala capitular, aunque abandonada. El
laborioso anticuario D. Luis Ramirez y de las Casas-Deza en su
_Indicador cordobs_ asegura que fu la primera que se labr en la
iglesia restaurada escogindola para s el santo rey, y aade que en
ella se conservaron por mucho tiempo escudos y banderas de los que se
llevaron en la toma de la ciudad por S. Fernando. La misma antigedad le
d el presbtero D. Francisco Sanchez de Feria, hijo del conocido autor
de la _Palestra Sagrada_, en su _Descripcion moderna y antigua de la
ciudad de Crdoba_ que posee m. s.  indita nuestro erudito y bondadoso
amigo el Sr. D. Valentin Carderera. Sin embargo el autor del m. s.
citado _Antigedad y grandezas etc._, propio de la Real Academia de la
Historia, afirma que la primera capilla que se fund fu la de S.
Lorenzo, por el arcediano de Crdoba D. Sebastian en tiempo del rey S.
Fernando, siendo sus capellanas las mas antiguas de aquella santa
iglesia despues de las de la veintena. Cul era esta capilla de S.
Lorenzo? D. Francisco Sanchez de Feria (m. s. cit.) dice que con este
ttulo fund el arcediano de Castro D. Sebastian Ruiz, en 1298, una
capilla que en el siglo XVI hubo que demoler para la fbrica de la
capilla mayor, crucero y coro, y que en esta poca fu trasladada  la
de _Sancti Spiritus_, cuya advocacion ces desde entonces. El Sr.
Casas-Deza, sin tomar en cuenta la existencia de la capilla _Sancti
Spiritus_, supone la advocacion de S. Lorenzo establecida en 1288 por el
arcediano de Crdoba D. Sebastian. Como se ve, no hay contradiccion
entre estos dos ltimos escritores: lo nico que hay es llamar el Sr.
Casas-Deza equivocadamente fundacion  lo que fu mera traslacion; pero
ambos convienen en asignar  la capilla de S. Lorenzo, hoy unida  la de
S. Pedro por obra del dean D. Pedro de Salazar en el pasado siglo, un
origen posterior no solamente  la fecha que le atribuye el autor del m.
s. _Antigedad y grandezas etc._, sino al reinado mismo del hijo de S.
Fernando.

[327] Fu destinada para sala capitular en 1347, y por los aos de 1805
se principi la obra que determin hacer el cabildo para darle otra
forma, destruyendo arcos y quitando columnas iguales  lo demas de la
mezquita; pero se suspendi por desaprobacion de la Real Academia de S.
Fernando. _Indicador cordobs_, p. 261.

[328] D. Francisco Sanchez de Feria, m. s. citado.

[329] Acerca de la suntuosa sinagoga que los judos comenzaron 
construir en Crdoba en tiempo del papa Inocencio IV, existe una bula
espedida en Leon de Francia, ao stimo de su pontificado, en el famoso
_Libro de las tablas_ del Archivo de la catedral, del cual nos ha
permitido el ilustrado cabildo sacar algunas copias y extractos,
auxilindonos con extremada bondad en nuestra tarea su archivero el Sr.
Trevilla. Este documento no existe ya original, pero su copia, al folio
1. vuelto de dicho _Libro_, con sus abreviaturas originales, dice as:
Innocentius {=eps} Serv. Serv. Dei. Venerabili fratri {=epo}
Cordube{=n} salutem et a{=pli}cam be{=n}. C{=otr}a inhibicion{=e}
dilect{=or}. fili{=or}. Archidiaconi et c{=apl}i Cordube{=n} si{=c}
accepi{=m}. judei Cordube{=n}. civitatis qu{=ad}am sinagog{=a}
s{up=}flue altitudinis te{=me} ibi{=de} c{=os}truere de novo p{=su}munt
et grave X{=p}i fidelium scandalum et Cordube{=n}. eccl{=ie}
detrimentum. Quare humili{=t}. petebatur a nobis ut {pv=}ide su{p=} hoc
misericorditer curare{m=}. Quo cura fraternitate tue {p=} ap{=lic}a
scriptura manda{=m}. q{=tin}. c{=on}t. judeos eosdem s{up=} hoc officij
tui debitum cessante appellacionis obstaculo exequaris. Dat. lugd{=un}.
Idus aprilis pontifi{cat=}. n{=ri}. anno septimo.

Esta sinagoga, sin embargo de lo mandado por S. S., no fu derribada,
porque dice D. Francisco Sanchez de Feria (m. s. cit., fol. 107 vuelto)
que qued desierta por marzo de 1492, cuando los reyes catlicos D.
Fernando y D. Isabel expulsaron de Espaa  los judos; en cuya poca
se fund en ella el Hospital de Sta. Quiteria para curacion del mal de
rabia. La causa de no haber tenido cumplimiento la bula de S. S. pudo
ser quizs el haberse recibido en Crdoba cuando ya el obispo D.
Gutierre habia fallecido, y antes del nombramiento de su sucesor.

[330] En la lmina que representa la vista de Crdoba y su catedral
desde el castillo llamado de la _Carrahola_, se muestra perfectamente
dibujada, aunque en pequeo, la elevacion de la catedral antigua, que
asoma su armadura por encima de las terrazas de la mezquita, formando
una ala tendida de oriente  poniente partiendo de la nave del _Mihrab_.

[331] Vase la pg. 185 y su nota 1.

[332] Ibid.

[333] El Sr. Casas-Deza en su _Indicador cordobs_ atribuye al obispo D.
igo Manrique en 1489 una reedificacion de esta capilla segun el gusto
tudesco. Si esta en efecto tuvo lugar, luego indudablemente se verific
otra en poca muy posterior, porque su bveda actual est pregonando el
mas lastimoso churriguerismo.

[334] Parece ser que esta capilla, hoy Sagrario desde el ao 1577, fu
fundada por el obispo de Crdoba D. Fernando de Mesa en 1265, y n por
D. Juan Ponce de Cabrera en 1390, como dice el Sr. Casas-Deza. A Ponce
de Cabrera se la di el cabildo en 1320, y su mujer D. Ins Henriquez
la tenia ya dotada antes de finalizar el ao 1350. As lo refiere Feria,
m. s. citado.

[335] ... _tenuis et exilis tanquam nihil obtinens extra muros; immo
inter ipsos Sarracenos undique constituta_, decia la bula de Gregorio
IX.

[336] Este privilegio se copia en el Memorial del pleito citado entre el
duque de Medinaceli y el cabildo de la iglesia catedral sobre el terreno
de la alcaicera. Dice as: Sepan cuantos esta carta vieren... etc.
como Nos D. Alfonso por la gracia de Dios... etc. Por grant sabor que
habemos de facer bien e merced al obispo D. Ferrando e al cabildo de la
Eglesia catedral de la N. C. de Crdoba la que gan el muy noble rey D.
Ferrando nuestro padre de moros e la pobl de cristianos  servicio de
Dios e de Sancta Mara, e por las almas del muy noble rey D. Ferrando
nuestro padre et de la muy noble reina D. Beatriz nuestra madre, e por
remision de nuestros pecados, dmosles e otorgmosles carta, bien  los
que agora y son como  los que sern de aqu adelante, para siempre
jams, las nuestras treinta y tres tiendas que son cerca de la misma
Eglesia. Entra en esta donacion una tienda que y ha, en que venden el
pescado, e esto les damos porque fagan cada anno dos aniversarios etc.
De estas tiendas dadas al cabildo, unas estaban en la alhndiga, otras
en la alcaicera. As consta de un albal del rey D. Enrique III, por el
cual, en perjuicio del cabildo, cuyo derecho era tan antiguo, se daban
las mismas tiendas  dos caballeros llamados Ruy Mendez y Alfon Mendez
de Sotomayor.

[337] Libro de las tablas, caj. N, nm. 271, fol. 17.

[338] El imperio de Alemania.

[339] Esta carta es curiosa y merece citarse: Sepades, dice  los
alcaldes y alguacil de Crdoba, que el cavildo de la Eglesia de Sancta
Mara de Crdoba me embiaron decir que tienen carta del rey mio padre
abierta en como quita de todo pecho a quatro moros que labren en su
Eglesia, e porque dien quel uno destos moros es muerto et el otro ciego
en guisa que non puede labrar pidironle merced que pusiessen otros dos
moros en logar destos et que fuessen quitos de todo pecho assi como lo
eran los otros, et l tvolo por bien. Et dien que son estos los dos
moros que ellos y quieren poner, Famet et Zahec. Et pidironme merced
que me ploguiesse, et yo tngolo por bien. Onde mando et defiendo que
estos quatro moros que el cavildo tomare para su Eglesia que non pechen
et que los muden cada que quisieren, et tomen quales quisieren. Et
nenguno non sea osado de les demandar pecho nenguno. Et non fagades ende
al. Dada en Peafiel. VII dias de abril, era de mill et CCC et treze
annos. Yo Johan Ma{=th}  bien Math., maestrescuela de Crdoba la fiz
escrevir por mandado del infante. _Libro de las tablas_, fol. 17.

[340] Dice as: Et yo tengo por bien que quatro moros, dos _albas_ et
dos _aaiares_ que les ellos tomaren para obra desta Eglesia sobredicha
que sean quitos de todo pecho. Ibid.

[341] Libro de las tablas, fol. 18.

[342] Vase la pg. 192.

[343] El arzobispo de Leon Agobargo se habia visto precisado 
representar contra ellos al emperador Ludovico Pio, pidiendo les
cercenase los privilegios de que gozaban, y el monarca procur poner
remedio  sus escesos.

[344] En el _Archivo_ de la catedral, caj. N, nm. 271, al fol. 3,
existe copia antigua de este documento, que empieza as: Innocentius
{=eps} Serv. Ser{=v}. Dei. Venerabili fratri episcopo Cordobe{=ns}
salutem et apostolicam benediction. Licet in Sacro generali Concilio...
fuerit deliberatione statutum ut judei a christianis habitu distingantur
ne illorum isti ut ist illi mulieribas po{=ssi}t d{=ap}nabil{=it}
co{=m}isceri. judei ta{=m} {=i} Cordube{=n} civitate et dio{=c}
co{=m}orantes statutum hujusmodi si{=c} accepimos n{=o} obsv{=an}t,
quapropter etc. Est fechado en Leon de Francia, idus de abril, ao 7.
de su pontificado, que corresponde al ao 1250.

[345] Existe el documento en el mismo Archivo, caj. P.

[346] Acerca del diezmo de las posesiones que los judos y sarracenos
compraban y labraban, hay en el mismo caj. P (nm. 75, 76 y siguientes)
muchos instrumentos y privilegios rodados, reales provisiones, cartas y
bulas. Bajo el nm. 79 hay una carta de D. Alonso X, con seal de haber
tenido sello pediente, espedida en Crdoba  3 de junio de 1260, de la
que se deduce que era general en todas las tierras de la provincia
habitadas por moros la resistencia al pago del diezmo, puesto que se
hace espresion de la queja del obispo y cabildo contra los moros que
labran las heredades de los cristianos en _Palma, Castro, Almodovar et
otros logares_.

[347] Ibid., nm. 79 (instrumento reproducido en el Libro de las tablas.
fol. 18):... Otros se querellaron que habia judos e moros que albergan
casas de los xp{=n}os et moran en ellas et non dan el derecho que daban
los xp{=n}os si viviessen en ellas, por ende el rey mand que los judos
e moros que moraran en las casas de los xp{=n}os alogradas que paguen
sus derechos como lo fazien los dichos xp{=n}os... etc.

[348] Otorg el vencedor que aseguraba las vidas y haciendas  los
moradores en pacfica y quieta posesion, que no arruinaria las
mezquitas, ni estorbaria el uso y ejercicio pblico de la religion, que
tendrian sus cades que juzgasen sus pleitos y causas, etc. Conde, ao
1085.

[349] Y concertaron con el rey Gacum (Jaime) que la ciudad le seria
entregada ofreciendo seguridad  todos sus moradores, y libertad para
irse  otra parte donde quisiesen con todos sus haberes, y que los que
quisiesen permanecer en ella fuesen tributarios como los otros vasallos
del rey Gacum, permitindoles el libre uso de su religion, leyes y
costumbres. Conde, ao 1238.

[350] Las condiciones de la entrega fueron: que los muzlimes pudieran
quedar en la ciudad y vivir en ella con toda libertad, gozando de sus
casas y posesiones seguramente, sujetos solo al moderado tributo que
solian pagar  sus reyes por Sunna y Xara. Conde, ao 1248. Al
estipular que podrian vivir _con toda libertad_, es claro que no se
esclua la libertad de conciencia y el culto pblico.

[351] Cun diferente la capitulacion de Crdoba, si es que tal nombre
merece! Perdida la esperanza que los animaba, dice Conde (ao 1236),
acordaron de rendirse con buenas condiciones; pero los cristianos, que
estaban seguros de su triunfo, solo concedieron  los moradores _la vida
y libertad de ir adonde bien les pareciese_.

[352] Partida 2., tit. XXIX. I. 1.

[353] Los setarios secuaces de Mahoma, dice Marmol Carvajal,
propiamente deben ser llamados con dos solos nombres _alrabes_ 
_agemes_: los alrabes son los originarios, y los agemes los advenedizos
que de otras naciones y provincias abrazaron su opinion...Los mauros,
fenicios  cartagineses, como los quisiremos llamar, que escaparon de
la ira de los romanos, derramndose por Africa entre los penos,
constituyeron seoro en algunas partes, especialmente en las
Mauritanias, y dellos vienen los que agora llaman azuagos; y porque as
estos como los otros mauros de Fenicia abrazaron la seta de Mahoma en el
nmero de los agemes, el vulgo cristiano los llama comunmente  todos
moros; y as los que lo son se honran mucho de aquel nombre, entendiendo
por mucelemines, que es el nombre que ellos tienen por epteto de
santimonia, interpretado hijos de salvacion. Los _mudjares_ vienen de
los alrabes y de los agemes africanos y de otras naciones, y son los
que se quedaron en Espaa en los lugares rendidos por vasallos de los
reyes cristianos,  los cuales, porque servian y hacian guerra contra
los otros moros, los llamaron por oprobio _mudegelim_... _Rebelion y
castigo de los moriscos_, lib. II, cap. I.

Rstanos solo aadir, para mayor claridad, que en nuestros antiguos
documentos legislativos se sigue el uso vulgar de llamar _moros_
indistintamente  todos los muzlimes sujetos  la dominacion cristiana,
sean rabes  berberiscos. Estos moros estaban divididos en cuatro
clases: los _conversos_, los _siervos_, los _libertos_ y los
_mudjares_. Los conversos llevaban tambien el nombre de _moriscos_.
Eran siervos los que nacian tales,  eran vendidos para serlo por
persona capaz,  los infieles cautivos en la guerra. Eran libertos los
que en virtud de la emancipacion  por beneficio de la ley pasaban del
estado de servidumbre al de libertad; sin embargo, as los esclavos como
los libertos formaban parte de la propiedad mueble, la mas estimada en
Espaa, donde siempre fu descuidada la agricultura. Los _mudjares_
eran los nicos muzlimes libres que vivian con su religion y sus
propiedades bajo el vasallage de los conquistadores cristianos, segun
los pactos especiales concertados al entregarse  ellos.

As pues, rigurosamente hablando, los mudjares cordobeses que no
gozaban mas que de una libertad  medias por no habrseles otorgado
derecho alguno para permanecer en la cuidad, se hallaban en una
situacion extralegal y anmala.

[354] Mr. Circourt en su _Historia de los moros mudjares y moriscos_
elude completamente la cuestion relativa al estado y condicion de los
muzlimes entregados  discrecion del vencedor en las ciudades tomadas
sin capitulacion, como Crdoba. Entiende (t. 1, cap. XV) que las nicas
fuentes para venir en conocimiento de la legislacion propia de los
mudjares, sin la distincion que nosotros acabamos de establecer, son
las Siete Partidas y el Fuero de Valencia. No ignora el historiador
francs que hasta que el Ordenamiento de Alcal le di fuerza legal en
1348, no se observ como ley general del reino el Cdigo del rey sabio;
pero cree (y en esto no va descaminado si se refiere  la curia de la
corte) que las leyes de Partida se estudiaron y tuvieron secuaces desde
que fueron ultimadas en 1258. Nosotros creemos, por lo que hace  los
moros mudjares, que puesto que no habia estipulacion escrita que
debiese regir como ley para el rgimen y gobierno de los de Crdoba, lo
regular y lgico es que los reyes D. Fernando y D. Alfonso los sujetasen
prximamente  la misma condicion que en su Cdigo (puesto que su
pensamiento pertenece  ambos) habian imaginado y dispuesto como normal
para las gentes de su clase. Por consiguiente venimos  parar  una
conclusion semejante  la de Mr. Circourt, aunque por una razon
diferente, pues l cree que los mudjares de Castilla y Andaluca
tuvieron por cuerpo de leyes el Cdigo de las Partidas por estar ya este
en observancia, oficiosa aunque no oficial, y nosotros suponemos, tan
solo por una razon de consecuencia en las ideas de gobierno de dichos
reyes, que viviran sometidos  los mismos principios de equidad que los
monarcas mencionados fijaban en su cuerpo de legislacion general.

[355] Vase la pg. 172.

[356] D. Jos Antonio Moreno, capellan de la veintena, en su citada obra
m. s. _Antigedad y grandezas de la catedral de Crdoba_, al ao 1284,
en nota marginal. Para que la mencionada capilla de S. Pablo existiese
cuando muri el maestre de Santiago D. Pedro Muiz de Godoy, forzoso era
que hubiese sido labrada antes del ao 1285. D. Francisco Sanchez de
Feria en su _Decripcion_ indita de la ciudad de Crdoba, dice que la
capilla de S. Pablo se labr en 1365 por el comendador D. Pedro Muiz de
Godoy. De estas dos noticias ninguna es cierta, si bien es disculpable
la equivocacion en que sus autores han incurrido por la identidad de los
nombres. El primer maestre de Santiago que llev el nombre de D. Pedro
Muiz de Godoy, electo en 1280, no consta hubiese fundado capilla
alguna. Sbese, s, que antes de ser elegido maestre fu comendador
mayor de Castilla, y esta circunstancia ha podido tal vez inducir en
error  Sanchez Feria al llamar _comendador_  otro D. Pedro Muiz de
Godoy, que en efecto vivia en el ao de 1365. Este segundo maestre D.
Pedro del ilustre linage de Godoy (que lo fu tambien de Calatrava, como
asegura Rades Andrade), privado del rey D. Enrique II, cas dos veces:
fu su segunda mujer D. Elfa de Latorre, seora principal, y tuvo en
ella cuatro hijos, al primero de los cuales, D. Gonzalo Yaez de Godoy,
caballero de Santiago y comendador de Beas, cedi el cabildo de la
iglesia mayor de Crdoba el ao 1387 sitio para fundar la espresada
capilla, segun consta del instrumento de donacion que cita el Dr. D.
Andrs Morales en el cap. 272, part. 1. de su _Hist._ m. s.  indita
_de Crdoba_. Esta gracia y merced hacemos, dice el instrumento citado,
por muchos y muy sealados servicios que el maestre vuestro padre hizo 
nuestro seor el rey. etc. Y en efecto, el maestre D. Pedro muri en
batalla al servicio del rey D. Juan el I hallndose en Badajoz con el
conde de Niebla contra el Portugal. No pudiendo ponerse en duda la
autenticidad de este instrumento, es preciso creer que la inscripcion
que hoy se le en la capilla de S. Pablo en dos lpidas modernas de
jaspe azul  los lados del altar, y en que se dice que el maestre D.
Pedro la edific, est equivocada. Reedificada esta capilla en el siglo
XVII por un descendiente del maestre, llamado D. Fernando Carrillo (de
cuyos empleos y ttulos nos informa una de las dos lpidas citadas), no
seria estrao que la inscripcion se hubiese grabado consultando
solamente la tradicion, que denominaba la capilla de S. Pablo _Capilla
del maestre D. Pedro Godoy_ por haberla labrado para l su hijo D.
Gonzalo.

[357] Del ao 1290.

[358] Fundada por D. Perez de Retes en el mismo ao 1290. Sanchez Feria,
m. s. citado. Hoy no existe.

[359] Fundada, segun el mismo autor y segun Gomez Bravo, por el dean D.
Pedro de Ayllon, en 1294. Tampoco existe ya.

[360] Del ltimo tercio del siglo XIII, pero de ao incierto.

[361] De esta capilla de S. Gil, que tampoco existe hoy, tenemos noticia
por el citado m. s. de Sanchez Feria. Parece ser que la fund en 1300 el
arcediano de Castro D. Gonzalo Perez, quien la renunci en el cabildo
por los aos de 1376.

[362] Esta queja en efecto elevaron al rey D. Fernando IV en las crtes
de Valladolid la mayor parte de los obispos y cabildos de todos los
reinos, y en vista de tan justa y debida representacion, mand el rey
librarles la carta que trae Gomez Bravo en su _Catlogo de los obispos
de Crdoba_, cap. VI, lib. 3.

[363] El obispo D. Gil.

[364] Moreno, _Antigedad y grandezas etc._, m. s. cit. de la Real
Academia de la Hist.

[365] Solo en el ao 1320 habia fundado una capilla  S. Pedro Mrtir el
alcaide de los Donceles Martin Fernandez de Crdoba. Esta capilla no se
conserva, ni sabemos dnde fu labrada; pero la menciona Sanchez Feria
en su citada _Descripcion_ indita.

[366] Esta capilla fu en un principio llamada de los obispos, pero mas
se la conoce hoy como del dean D. Lope, por estar enterrado en ella el
dean D. Lope de Sandoval, que fu el que le hizo la reja que tiene en
los primeros aos del siglo XVI. Est hoy sin culto, y es la ltima del
lado de poniente.

[367] Consta esta cesion,  mas bien permuta, verificada  13 de
octubre, era 1403 (A. D. 1365). Vase Gomez Bravo, cap. X, lib. 3. La
capilla de nuestra Seora de la Encarnacion lleva hoy el nombre de
_Capilla de los Sousas_, y est abandonada. Es contigua  la de S.
Clemente por el lado de levante.

[368] El mismo D. Martin Alonso de Crdoba fu el primero que tom el
apellido _Montemayor_, de resultas de haber demolido el castillo de _dos
Hermanas_ y edificado en su lugar otro en un monte mas alto y mas 
propsito para la defensa, dando nombre  la villa que all se form.

[369] Desgnase entre los genealogistas cordobeses con el nombre de la
_cepa_, que significa lo mismo que tronco  origen, al noble linage de
los Fernandez de Crdoba, que procediendo del entronque de las dos
familias de Muoz (el adalid) y Fernan Nuez de Temez, es el principio
de las distinguidas casas de Alcaudete y Montemayor, Aguilar, Lucena y
Chillon, Guadalczar y otros.

[370] As lo refiere D. Francisco Sanchez Feria en su citada
_Descripcion_ m. s.

[371] Ruy Diaz de Rojas, personage del tiempo de Enrique III, de quien
cant una gran proeza aquel conocido romance:

    _Vente  m, el perro moro,_
    _Que no  los nios muchachos._

Este es un ejemplo entre mil que pudieran citarse. Los caballeros del
tiempo de D. Juan II tenian los mismos usos; y mas marcados an los del
reinado de D. Enrique IV, quien, segun se refiere en la curiosa relacion
del viaje  Espaa del conde bohemo Leon de Rosmital, que acaba de dar 
luz la Sociedad literaria de Stuttgart (_Des bohmischen Herrn Leo's von
Rosmital Ritter-Hof-Und Pilger-Reise_), recibia  los enviados de los
demas reyes sentado sobre una alfombra  la usanza oriental, entre los
principales seores del reino, que vestian  la morisca, montaban  la
gineta, y afectaban seguir en todo los usos y costumbres de los moros.
El historiador y poltico Felipe de Commines, que vino  Castilla con
embajada de Luis XI al mismo D. Enrique, cuenta en sus _Memorias_ que
este tenia una guardia compuesta de 300 ginetes africanos.

[372] Memorias referentes  la historia de la catedral desde el reinado
de D. Enrique II hasta el de Crlos I: desde la construccion de la
Capilla Real hasta la ereccion del crucero nuevo.

       *       *       *       *       *

_Ao_ 1371. Construccion de la Capilla Real (hoy sacrista de la capilla
de nuestra Seora de Villaviciosa).

1373. El obispo D. Alonso de Vargas  7 de octubre hace aplicacion de
los Trezuelos de las iglesias despobladas, que se distribuian antes en
obras pias, para distribuciones cotidianas de las horas cannicas; y
aplica asimismo para estas distribuciones las prestameras de la ciudad.
Para que las prestameras quedasen siempre anejas  la mesa capitular,
solicit el cabildo que confirmase el pontfice Clemente VII este
Estatuto del obispo D. Alonso, como lo hizo S. S. por su legado el
cardenal D. Pedro de Luna, despues Benedicto XIII. En cuanto  los
Trezuelos hubo variacion en los tiempos posteriores, pues algunos
obispos repugnaron la aplicacion hecha.

1374. El arcediano de Crdoba D. Alfon fu muerto violentamente, y el
dean D. Anton Martin public que esta muerte se habia hecho por rden
del rey. Sinti mucho D. Enrique que se le designase como autor de este
atentado, y en venganza mand quitar la vida al dean. Quejronse al papa
Gregorio XI el obispo y cabildo, y aunque el rey procur disculparse,
mand el Pontfice que fundase en la catedral una capellana para que
todos los dias se dijese una misa de requien por las almas de aquellas
vctimas. Erigise y situse la capellana en el altar del Pilar el dia
23 de setiembre de 1375. Ocupa este altar uno de los postes del templo.

De 1378  1381. Todo este tiempo estuvo sin obispo la iglesia de Crdoba
de resultas del _gran cisma de Occidente_. El arzobispo de Bari,
Bartolom de Prignano, elegido irregular y violentamente para suceder en
la silla pontifical  Gregorio XI, con el nombre de Urbano VI,  9 de
abril de 1378, sabiendo que la iglesia cordubense se hallaba vacante, se
reserv la eleccion de prelado, prohibiendo que el cabildo lo eligiese.
Otro tanto hizo el legtimo papa Clemente VII. Urbano eligi por obispo
 Menendo de Cordula, y le envi por legado suyo al rey D. Enrique para
que este le reconociese por legtimo Pontfice, autorizndole para
ofrecer en su nombre al monarca de Castilla,  fin de granjearse su
voluntad, tres piezas de escarlata para que se vistiera con la reina y
sus hijos del mismo color que se vesta el Papa. D. Enrique sin embargo
suspendi dar la obediencia, y la corte de Castilla se mantuvo neutral
en el cisma hasta que, reinando ya D. Juan I, se determin en Salamanca
reconocer por Papa  Clemente VII. en 19 de mayo de 1381. Clemente VII
no habia elegido obispo para Crdoba; entre tanto lo habia hecho el
cabildo, y aunque esta eleccion fu declarada nula por el legado D.
Pedro de Luna, sin embargo, atendiendo  los grandes mritos del sugeto
elegido por el cabildo, que era el cannigo y maestrescuela D. Juan
Fernandez Pantoja, dicho cardenal legado le eligi de nuevo y le
confirm en uso de las facultades que tenia.

1379. En el _Archivo_ (Caj. U, nm. 73) hay un Instrumento en pergamino
por el que consta que en 15 de octubre de este ao, ante ciertos
escribanos del nmero de Crdoba y dos alcaldes, comparecieron en una de
las cmaras de la santa iglesia de una parte el cabildo, y de otra unos
judios en representacion de la Aljama de ellos, y el cabildo manifest 
los referidos alcaldes como ya les constaba la carta que habia envado
el rey en que se mandaba que en las villas y lugares donde no se pagaban
por dichos judios los 30 dineros, que no se pagasen, pero en las que se
habian satisfecho en tiempo de los seores reyes, los pagasen los judios
que tuviesen 19 aos cumplidos y desde esta edad arriba; y en los
lugares donde se habia pagado en tiempo pasado por los 30 dineros 1
maraved, se pagase solo el maravedi. Y porque por dicha carta se
mandaba  dichos alcaldes que defendiesen  los judios de Crdoba y de
todo su obispado en dicha merced, el cabildo espresaba que en
obedecimiento de dicha carta habia mandado cesar en el cobro de los
referidos 30 dineros hasta suplicar  S. M. sobre algunas condiciones
contenidas en ella,  que no habia lugar en este obispado. Y que por
cuanto antecedentemente por los judios se habia declarado que en esta
ciudad y obispado se habia cobrado por los 30 dineros 3 maravedis y 4
dineros por el alval, lo que nuevamente negaban dichos judios, pidi el
cabildo que interin acudia al rey se le dejase cobrar  razon de dichos
3 maravedis; en cuya consecuencia se consinti por los alcaldes se
cobrasen, y prometieron no se molestaria  las personas que los
recojan: lo cual est firmado por Pedro Gonzalez y Alfon Martinez,
escribanos pblicos.

1387. El da 14 de agosto de 1385 ganaron los portugueses la clebre
batalla de Aljubarrota, tan funesta para Castilla, cuyo rey D. Juan I
salv la vida en la gran derrota por la proeza del seor de Hita que
canta aquel conocido romance:

    _Si el caballo vos han muerto,
    Subid, rey, en mi caballo._

Aprovechando los portugueses la victoria entraron talando y saqueando el
pais por la frontera de Badajoz, que defendia como adelantado el maestre
D. Pedro Muiz de Godoy. Opsose este al enemigo, y habiendo perdido el
caballo, cay en tierra y fu muerto. Fu su cadver conducido 
Crdoba, y su hijo D. Gonzalo Yaez de Godoy obtuvo del cabildo de la
iglesia mayor sitio para enterrarle en ella, fundando la capilla de que
se hizo mencion en la nota de la pg. 238.

1391. El mencionado obispo D. Juan Fernandez Pantoja hizo  su iglesia
catedral una donacion de ornamentos bordados y vasos de oro y plata para
el divino Sacrificio.

1393. El mismo prelado confirm con el cabildo en junio de este ao un
Estatuto de su antecesor sobre los maravedises que el obispo y
beneficiados debian pagar para las capas de seda. En l se determina que
se paguen 1000 mrs. por el obispo; 600 por las dignidades y cannigos;
200 por los racioneros; 100 por las medias raciones; y que esto se
satisfaga por el obispo en su primer ao y por los beneficiados en los
dos aos primeros, cada ao la mitad.

1397. El mismo obispo hizo donacion al cabildo de diferentes posesiones
que habia comprado, y agradecido ste, le ofreci cumplir las fiestas de
Sta. Ana y de las Nieves con la misma solemnidad que hasta entonces se
habian celebrado, y un aniversario por su alma, que se cumple en abril.
En este mes muri, y fu enterrado en el sepulcro de los cinco obispos,
en tercer lugar.

1398. En noviembre de este ao el obispo D. Fernando Gonzalez Deza se
oblig  dar 100 mrs. de moneda vieja cada ao _porque faga el cabillo
la fiesta de las once mil Vrgenes de todas capas, y rganos, hasta
hallar posesiones para dotarla_.

1404. Muri el duque de Medinasidonia D. Enrique de Castilla, hijo
natural de D. Enrique II y de D. Juana de Sousa, y el rey D. Enrique
III escribi al cabildo que le diese sepultura en la capilla mayor al
lado del Evangelio. En este sitio estuvo, en un sepulcro de madera
primorosamente esculpido, hasta mediados del siglo XVI, en que fu el
arca sacada de all. Su madre D. Juana de Sousa fund doce aniversarios
por su alma, y llevada del grande amor que le tenia, se retir del mundo
 vivir dentro de la misma iglesia, pidiendo para esto al cabildo los
cuartos que llaman de _cabeza de rentas_, donde dispuso su habitacion
para el resto de sus dias. Este singular retraimiento de la noble dama,
tom sin duda en boca del pueblo andando el tiempo color de mas
novelesca aventura. Supsose que el personage enterrado en la antigua
capilla mayor era aquel infeliz duque de Arjona D. Fadrique de Castro,
esforzado caballero y protector de trovadores, nieto del maestre D.
Fadrique hermano del rey D. Pedro, y cuya desgracia se refiere en aquel
romance antiguo que empieza:

    De vos el duque de Arjona
    Grandes querellas me dan.

Acreditse en Crdoba la especie de que su madre se habia refugiado en
la catedral huyendo del encono del rey que habia hecho morir al duque.
Ambrosio de Morales, concorde con Argote de Molina, pretendi ser errada
esta opinion y haber confundido el vulgo en uno solo  dos duques de
Arjona, uno nieto del maestre D. Fadrique, como queda dicho, y otro hijo
natural del rey D. Martin de Sicilia y de una doncella de noble linage.
Ambos llevaron el mismo nombre y ttulo, pero el primero fu D. Fadrique
de Castro, duque de Arjona, y est enterrado en el monasterio de
Benevivere, y el segundo fu D. Fadrique de Luna, duque de Arjona, y
segun Morales est enterrado en Crdoba. El primero muri en el castillo
de Peafiel; el segundo falleci en la fortaleza de Brazuelos. Hay como
se ve causa sobrada para la confusion de los dos duques de Arjona en uno
solo; y la hay tambien para que los mismos historiadores graves y
crticos como Morales y Argote, no ya el vulgo, hayan tomado  la
misteriosa dama encerrada en la catedral de Crdoba por D. Tarsia, la
amiga del rey D. Martin de Sicilia: Mejor informados en este punto el
autor indito del m. s. _Antigedad y grandezas etc. de la santa
catedral iglesia_, ya otras veces citado, y el Dr. Gomez Bravo, lo
esclarecieron manifestando el error en que los mencionados historiadores
y el vulgo habian incurrido, y haciendo ver que el personage sepultado
en la antigua capilla mayor no era otro que el duque de Medinasidonia D.
Enrique de Castilla, hijo natural del rey D. Enrique II, y cuya madre,
por el grande amor que le tenia, no quiso apartarse de su cuerpo aun
despues de muerto. El duque de Arjona que supone Morales enterrado en
Crdoba no muri hasta el ao 1438, y el duque de Medinasidonia, de
quien aqui se trata, fu mandado enterrar en la capilla mayor antigua en
1404. Falta solo saber qu se hizo del arca  caja de madera en que
yacia sepultado. En tiempo del citado Ambrosio de Morales se conservaba
todavia, pues dice: en el cabildo de la iglesia est agora el cuerpo
del duque de Arjona dentro de una riqusima tumba de madera, muy grande,
y toda labrada de talla y muy dorada. Solia estar esta tumba con el
cuerpo dentro de la capilla mayor, al lado del Evangelio, y passronle
de alli no ha muchos aos porque parecia tener tanto  mas honrado
enterramiento que los reyes: estando su capilla dellos  espaldas del
altar mayor, y este enterramiento muy junto  l. Aade el citado
cronista que no debia este cuerpo estar muy bien guardado, porque se
contaba que habian hurtado algunas sortijas que tenia en los dedos.
Siendo esto asi, no debe estraarse que el arca haya sido objeto de
mayores profanaciones, y que este precioso objeto de escultura, tan
interesante para la historia del arte nacional, haya completamente
desaparecido. Del sepulcro del duque de Medinasidonia solo existe hoy la
memoria en una lpida que hay en la pared al lado del Evangelio, con un
epitafio que dice: _Aqui yace D. Enrique de Castilla, duque de
Medinasidonia, conde de Cabra, seor de Alcal y de Mora, hijo del muy
alto rey D. Enrique II el Magnfico_; y en la inscripcion de la capilla
de la Encarnacion,  de los Sousas, que dejamos ya reproducida.

1412. El diezmo del almojarifazgo concedido  la catedral habia sido
confirmado por varios reyes, y  este diezmo estaban anejas y juntas las
rentas del pontazgo, de los tres pesos, de las libras de la carne, de la
media fanega de la alhndiga, y de la alcabala antigua de las bestias.
Hasta el ao 1411 habia cobrado el cabildo el diezmo de estas rentas
percibiendo su importe en el arca de la Aduana de la ciudad. Teniasele
tambien por seor de la renta de la almotaglasia y de las alcaiceras y
tiendas del corral de la alhndiga, por considerarse todas anejas al
almojarifazgo. Pero el rey D. Enrique III sin curarse de ello, queriendo
hacer merced  Ruy Mendez y  Alfon Mendez de Sotomayor, sus vasallos,
les habia dado las tiendas que tenia la corona en Crdoba, algunas de
las cuales, decia la donacion, _son en la alcaicera de la dicha cibdat
e otras son en el corral de la alfondiga_. Entonces el cabildo present
su querella contra los referidos vasallos del rey  fin de que fuesen
respetados sus antiguos privilegios, y sustanciado el pleito por todos
sus trmites, se di sentencia declarando haber probado el cabildo su
intencion y pertenecerle por virtud del dicho su privilegio y escrituras
que habia presentado, los diezmos del almojarifazgo, de la almotaglasia
de dicha ciudad, de las tiendas de las alcaiceras y del corral de la
alhndiga, y de las dos tiendas que los Mendez habian sacado de la
alcaicera. (Memorial del pleito del terreno solar de la alcaicera de
Crdoba entre el Excmo. Sr. duque de Medinaceli y el venerable dean y
cabildo de ella en el Juicio de propiedad intentado por su excelencia
por caso de corte en la Real Chancillera de Granada.--_Archivo_, Caj.
Z, leg. 2, nm. 38.)

1424. Muri el obispo D. Fernando Gonzalez Deza y fu enterrado con sus
padres en la capilla que habia erigido  S. Acacio. Su sobrino D.
Fernando Ruiz de Aguayo dot en ella dos sacristas y seis capellanas
muy cuantiosas, y tambien fu sepultado all.

1427. Habia por este tiempo gran facilidad de impetrar en la corte
romana los beneficios y prebendas, por lo cual se suscitaban frecuentes
litigios y se vean precisados muchos  componerse con los impetrantes
por cierta cantidad de dinero que les daban,  recibian dejndoles los
beneficios. Para evitar estos daos y molestias, el dean D. Fernando y
el cabildo hicieron un Estatuto, determinando que el beneficiado que
hubiese gozado pacficamente su prebenda por un ao, pudiese ir  Roma 
 cualquiera otra parte  seguir su derecho, tenindole por presente
mientras durase el litigio; pero que si constase que alguno habia
cooperado maliciosamente en la impetra por gozar de este indulto, le
perdiese con el duplo de lo que habia de percibir, y fuese multado 
juicio del cabildo.

1431. Se instituy en la catedral una fiesta muy solemne en accion de
gracias por la gran victoria de la _Higueruela_, en cuya jornada derrot
el rey D. Juan  los moros granadinos matndoles treinta mil hombres.

1432. Habiendo el obispo D. Fernando Gonzalez Deza dejado en testamento
su librera al cabildo, su sucesor D. Gonzalo y el cabildo mandaron que
todos los aos se hiciesen por su alma doce memorias y un aniversario.
Segun el _Indicador cordobs_ (pgina 240 y siguientes) la biblioteca
del cabildo empez  formarse con los libros que en el ao 1274 le don
el obispo D. Fernando de Mesa, cuyo ejemplo imitaron despues el dean y
cannigo D. Pedro Ayllon en 1303; el citado obispo Gonzalez Deza en
1424; el obispo D. Martin Fernandez de Angulo en 1516; el chantre Anton
Ruiz de Morales, y el clebre Juan Gins de Seplveda en 1564. La
biblioteca estuvo en un principio situada en la capilla de Santiago. En
1480 se decret su traslacion  otro lugar. En 1578, siendo obispo D.
fray Martin de Crdoba y Mendoza, se mud  las piezas que hoy ocupa,
comunicando con la iglesia por una puerta que hay entre las dos capillas
_antigua y nueva,  primera y segunda de S. Bartolom_.

1442. Hizo el cabildo diferentes rogativas y procesiones  las ermitas
de Sta. Mara de las Huertas, Sta. Ana y S. Benito, y dentro de la
iglesia, para aplacar la clera divina manifiesta en la terrible peste
que padecia la ciudad.

1443 y siguientes. El infante D. Enrique de Aragon, que era uno de los
que acaudillaban al partido opuesto al condestable D. Alvaro de Luna,
pretendia conciliarse la benevolencia del pueblo cordobs asistiendo con
mucha frecuencia en la catedral  los divinos oficios y ofreciendo
preciosos dones en misas nuevas y otras fiestas principales. Muchos
prebendados y caballeros sin embargo, conociendo que el infante atendia
mas  sus intereses que al bien del reino, y que solo habia separado 
los que ejercian oficios municipales para poner en su lugar  otros que
le eran devotos, no queriendo ceder  su tirana, ni pudiendo
contrastarla, se salieron de la ciudad, y el cabildo determin que los
tales prebendados se tuviesen por presentes. El obispo D. Sancho de
Rojas, que era de la parcialidad del infante, vino enojado al cabildo y
contradijo esta determinacion, y la declar por nula prohibiendo
practicarla so pena de excomunion mayor. Obedeci el cabildo y la mand
borrar del libro de las constituciones. Despues, cuando triunf el
partido del condestable alejndose de Andaluca el infante, el obispo
quiso poner entredicho en la ciudad y su obispado; mas apel el cabildo
al arzobispo de Toledo, y como este era hermano de D. Alvaro de Luna,
tuvo que suspender el obispo su determinacion. Retirse entonces el
prelado  Baena, y all celebr rdenes generales. Para ordenar al dean
D. Juan de Contreras fu menester que el cabildo le mandase entregar _el
bculo de plata dorado, e la mitra mayor, con lo que necesario es del
Pontifical mayor, para levar  nuestro Sr. el obispo D. Sancho de Roxas
 Baena_. El rey, irritado contra el obispo D. Sancho, hizo secuestrar
por el cabildo todas las rentas: hzose as  5 de febrero de 1445,
dndose su administracion al arcediano de Castro D. Pedro de Crdoba y
Solier. Este secuestro dur bastante tiempo, y algunas veces se vi
precisado el obispo  pedir al cabildo le socorriese con dinero para
atender  sus necesidades mas urgentes.

1455. El rey D. Enrique IV fu  Crdoba, adonde lleg  20 de mayo la
reina D. Juana, y all ratificaron el matrimonio que habian contraido
por poderes. Recibieron las bendiciones en la catedral el dia 25, Pascua
del Espritu Santo, y por no estar consagrado el obispo D. Gonzalo de
Illescas, hizo el oficio el arzobispo de Tours, embajador del rey de
Francia.

1456. El obispo D. fray Gonzalo de Illescas, dice Bravo, di en el ao
de cincuenta y seis una singular muestra de su nimo verdaderamente
religioso y pacfico; pues teniendo algunas diferencias con el cabildo
sobre el derecho de elegir pertiguero, y sobre algunos bienes de D.
Sancho de Rojas, y reparo del palacio episcopal, que se habia quemado,
vino  cabildo viernes 23 de julio, y dijo: que para evitar los pleitos,
debates  contiendas, nombraba su compromisario al arcediano de Castro y
al Dr. fray Alonso Alvarez, prior de S. Gernimo. El cabildo admiti
gustoso el compromiso, y para el caso de discordia nombr  otros tres
individuos; con lo que todo se fu componiendo amigablemente.

1458. El papa Calixto III habia pedido al estado eclesistico de
Castilla y Leon un caritativo subsidio para la guerra contra el turco.
Congregronse las iglesias en Medina del Campo y se obligaron 
contribuir con 35000 florines. Pero como en este mismo ao habia
padecido Crdoba esterilidad y peste, y el cabildo y el obispo habian
tenido que hacer cuantiosas limosnas, la iglesia de Crdoba resisti la
referida contribucion. Obligse sin embargo  contribuir con algo, mas
en el ao de 1474 todava no habia acabado de satisfacer su contingente.

1465 y siguientes. Las memorias de estos aos son del mayor inters, no
solo por lo tocante  la iglesia de Crdoba, su clero y obispo, sino
tambien por la viva pintura que con ellas se hace del infeliz estado de
Castilla en tiempo de D. Enrique el Impotente, bajo cuyo infausto
reinado, y mediante el escandaloso suceso de Avila, se encendi tanto
fuego en la monarqua, que no hubo ciudad que no ardiese en guerras
civiles, muertes, robos y sacrilegios. Procuraremos delinear lo mas
brevemente posible el cuadro general de estos sucesos, intercalando en
la compendiada narracion de los historiadores de mas crdito, las
noticias no publicadas que hemos podido proporcionarnos merced  la
obsequiosa venia obtenida del ilustrado cabildo de Crdoba. Depuesto en
Avila el rey D. Enrique IV y elevado al trono en su lugar su hermano el
infante D. Alonso, declarronse en Crdoba por el intruso el inquieto D.
Alonso de Aguilar y otros grandes caballeros con D. Martin Fernandez,
alcaide de los Donceles; y por el rey legtimo el obispo, el conde de
Cabra y otros caballeros principales: con lo que qued la ciudad
dividida en dos poderosos bandos que se hicieron sangrienta guerra. D.
Alonso de Aguilar se habia hecho tan dueo de Crdoba, que ech fuera al
corregidor y ministros del rey, y usurpando la jurisdiccion antigua de
alcalde mayor, prendia y desterraba, cargaba pechos  eclesisticos y
seculares, y no habia quien pudiese contenerle. El obispo D. Pedro de
Crdoba y Solier, hasta entonces amigo suyo, habia procurado en vano
refrenar sus arrebatados mpetus hasta que viendo que nada obtenia, y no
teniendo fuerzas para contrastarle, se sali de la ciudad y se refugi
en su castillo de Toledillo, donde public entredicho y anatema contra
D. Alonso de Aguilar por haberle quemado y saqueado su palacio
episcopal, cometiendo otras injurias y violencias contra sus familiares.
Muri en 1468 el infante D. Alonso, causa principal de la division del
reino; sus partidarios se acobardaron, y los fieles al rey se llenaron
de jbilo. La repulsa de la prudente D. Isabel (despues reina
catlica),  quien quisieron los primeros declarar por reina, acab de
desarmarlos, y as todos por necesidad volvieron  la obediencia del rey
jurando  la infanta por sucesora en el reino. Entregado ciegamente D.
Enrique al marqus de Villena, que solo atendia al logro de sus
intereses con la discordia de los demas, al pasar  Crdoba con objeto
de acabar la pacificacion de los nimos, solo consigui enconarlos de
nuevo, porque con las providencias que dict aconsejndole su valido,
dej  todos descontentos. D. Alonso de Aguilar, resentido de que le
hubiesen hecho entregar  su enemigo el conde de Cabra los alczares y
fortalezas de la ciudad, y al conde de Alcaudete la Carrahola, sin cuyas
defensas era poco seguro su predominio en Crdoba, ide el modo de
recuperarlas, y le sali bien, porque habindose apoderado traidoramente
de la persona del mariscal D. Diego Fernandez de Crdoba, el conde de
Cabra y sus parciales, amigos de este, se vieron precisados 
abandonrselas como precio de su rescate. La preponderancia de Aguilar
en la ciudad alejaba de ella al obispo; sin embargo contribua cuando
era necesario con su presencia  remediar los males de su Iglesia,
porque  la general turbacion introducida por los desmanes de los
grandes, se agregaba una gran relajacion en la disciplina eclesistica,
y hubo casos en que, arrostrando la tirania ejercida por el de Aguilar,
tuvo el prelado que acudir como buen pastor, ya  reprimir la insolencia
de algunos malos cannigos  quienes aquel favorecia, ya  contener al
prepotente magnate en sus injustos procedimientos con otros prebendados.
En una ocasion el chantre D. Lope de Sandoval, que por lo visto era
mejor para campeador  bandolero que para sacerdote, se atrevi  tomar
posesion de una canonga contra la voluntad del obispo y cabildo de
cannigos,  quienes tocaba darla, asaltando la iglesia con gente armada
reunida por su propia autoridad. Otro dia, por haber defendido con calor
en el cabildo  varios prebendados atropellados y desterrados por D.
Alonso, y contribuido  que se tomase un acuerdo en cuya virtud debian
los desterrados tenerse por presentes todo el tiempo que durase su
ausencia, el poderoso rbitro de Crdoba fragu su ruina: tan buena
traza se di, que logr del mismo rey enviase carta firmada al obispo
rogndole saliese de la ciudad y se retirase  un lugar del obispado; no
quiso obedecer D. Pedro Solier, y D. Alonso sorprendindole con gente
armada se apoder de l, le mont en una mula, y tomando las riendas, le
sac violentamente de la ciudad, mandando se le cerrasen las puertas. D.
Pedro se fu al convento de S. Gernimo, y de all  Montemayor, donde a
1. de julio de 1472 mand publicar por excomulgado  D. Alonso y poner
entredicho en la ciudad. Las causas espresadas en la carta de anatema
fueron once, y merecen publicarse literalmente (Gomez Bravo solo lo hace
en estracto muy diminuto) por la luz que derraman sobre esta poca de
turbulencias tan digna de estudio. Hace saber el obispo en su
carta-excomunion,  los Sres. dean y cabildo, capellanes mayores de la
capilla de S. Pedro, y  los demas rectores y clrigos de todas las
iglesias de la ciudad de Crdoba y su obispado, que habia seguido
algunos procesos contra D. Alfon, seor de la casa de Aguilar, as de
oficio como  peticion fiscal y del cabildo, sobre la quema de las casas
obispales y fraccion de la santa iglesia, como tambien por haberse
apoderado de las rentas de los diezmos de Caete por su propia autoridad
muchos aos, por lo cual habia incurrido en excomunion mayor; y
debindose guardar entredicho, lo declaraba y mandaba se tuviese por tal
por las causas siguientes:==1. Porque habia D. Alfon dado muchas armas
y caballos  los moros; 2. porque prendi seis cannigos de esta santa
iglesia porque obedecieron los mandamientos apostlicos, y los tuvo
presos mas de seis meses siendo presbteros, diconos y subdiconos; 3.
por haber tenido como tenia la torre de la iglesia y obra de ella
encastillada; 4. por el quebrantamiento de las casas obispales y quema
de ellas, y por la fraccion de la iglesia; 5. porque habia muchos aos
que tenian impuesta imposicion en esta ciudad llevando de dicho Sr. y de
su clereca y religiosos y conventos de ella la dicha imposicion,
debiendo ser por lo mismo excomulgados con el referido D. Alfon los
siguientes: Garca Mendez de Sotomayor, comendador de la rden de
Santiago, Alfon del Castillo, Ferran Cabrera, Pedro Mendez el mozo,
Alfon Mendez, Pedro de Crdenas, Gonzalo de Mesa, Alfon de Angulo, Juan
de Angulo, Juan de Sosa, Ferrando de las Infantas, Ferrando de Luna,
Juan de Crdenas, Pedro Gonzalez de Mesa, Pedro de Hoces, Pedro Cabrera,
Pedro de Aguayo, Anton Cabrera, Pedro de Crdoba, Gonzalo de Crdenas,
el bachiller Gonzalo de Zea, Martin de la Cuerda, Pedro de Torreblanca,
Diego de Ferrera, Sancho de Crdoba, Diego de Crdoba, su hijo, Juan de
Valenzuela, el bachiller Alfon Rodriguez, Juan de Baeza y Ferrando de
Baeza, veinticuatros de Crdoba, los cuales habian concurrido con D.
Alfon, seor de Aguilar, en la referida imposicion. Gonzalo y Alfon de
Baeza, escribanos; y se debia guardar entredicho hasta tanto que
restituyesen todo lo quitado al obispo y su clereca, y levantasen la
referida imposicion; 6. (que comprendia juntamente con D. Alfon 
Gonzalo de Godoy) porque cuando fueron declarados por pblicos
excomulgados el dicho D. Alfon y los que le ayudaron  quemar y robar
las casas de su ilustrsima, y  quebrantar las puertas de la iglesia,
el referido D. Alfon mand  Gonzalo de Godoy, alguacil que entonces
era, que prendiese, como prendi,  muchos escuderos del Sr. obispo, y
les quit mucho de lo que tenian y los puso en mazmorras as en Caete
como en Montilla y Bujalance; 7. porque estando su ilustrsima en S.
Gernimo, dicho D. Alfon y la ciudad de Crdoba enviaron  Juan de
Angulo y  Pedro de Crdenas para desterrar  su ilustrsima, lo que en
efecto hicieron y pas en 2 de mayo del ao 69. Despues  24 de marzo
del presente ao, el dicho D. Alfon desterr  su ilustrsima echndolo
por fuerza de la ciudad, sacndolo por las riendas de su mula; 8. por
haber sacado por fuerza  muchos de los retraidos en la iglesia; 9.
porque viviendo Alfon de Jaen y Diego Rodriguez, racioneros de esta
iglesia, cerca de Castro, los mand prender, quitndoles dos acmilas de
su ilustrsima con muchas cosas que llevaban, lo que no habia pagado
todavia, teniendo presos  dichos racioneros; 10. porque siendo electo
su ilustrsima de esta iglesia, D. Alfon y los suyos entraron de noche
en las casas obispales y robaron mucho dinero en especie, en vino, pan,
trigo, cebada y preseas de casa, y despues, siendo su ilustrsima ya
obispo, excomulg  los robadores y muy poco restituyeron; 11. por
tener, como tiene, por fuerza tomadas las casas obispales y embargado
cuanto en ellas habia.

Publicada esta carta, acudi D. Alonso de Aguilar, legalmente
representado por el bachiller Diego Rodriguez de Jaen, apoderado tambien
y procurador de los consortes en la causa de Aguilar, y apel ante su
ilustrsima pidiendo se declarase lo hecho nulo y de ningun valor y
efecto por varias razones que aleg, entre las cuales figuran como
principales: Que el D. Alonso no se habia apoderado de los diezmos como
se suponia; que el obispo no podia ser juez de la causa por ser
notoriamente sospechoso y capital enemigo del Sr. de Aguilar y de
algunos de los otros excomulgados, y confederado, aliado y amigo del
conde de Cabra y sus hijos, y de su vala y opinion, por lo que, como su
contrario y enemigo declarado, habia sido echado de la ciudad por rden
del rey; que mediante la referida sospecha no podia tener jurisdiccion,
ni podia haber citado  D. Alfon y consortes  que compareciesen ante su
ilustrsima en la villa de Montemayor, por cuanto esta era del Sr.
Martin Alfon que estaba en la misma parcialidad, confederacion y
adversidad que su ilustrsima contra el citado Aguilar y consortes; y
aunque decia que habia seguido los dichos procesos  peticion del
cabildo, no era as, ni pas tal cosa. Que aunque la carta decia que D.
Alfon estaba excomulgado por haber dado armas, caballos y otras cosas 
los moros, la causa no era verdadera, y caso de haberlo hecho sera con
justa razon para defensa y conservacion del reino de Castilla, en
especial de Andaluca, por mandado y con poder del rey, en lo cual Dios
no habia sido ofendido; que D. Alfon no prendi los cannigos, porque
cuando esto ocurri no se hallaba en Crdoba. Que tampoco habia
incurrido en excomunion por lo que su ilustrisma llamaba
quebrantamiento y quema de las casas obispales y fraccion de la iglesia,
porque esta no la habia habido ni se podia probar, y si en el palacio
hubo alguna quema sera por culpa del seor obispo y de sus familiares,
pues era notorio en la ciudad y sus comarcas que todo habia sucedido por
autoridad de derecho y por justas y legtimas causas en defensa y amparo
de la repblica. Que estando en Crdoba el dicho D. Alfon con la
gobernacion de ella, como al presente la tenia, en paz y sosiego,
ciertos caballeros y escuderos, todos familiares, criados y paniaguados
del seor obispo, y por su mandado, entraron, se apoderaron y
encastillaron en las casas obispales y torres de la ciudad juntas 
ellas, y se fortalecieron dentro, haciendo muchos edificios de tapias y
canteras (lo que hoy llamamos _barricadas_) con empalizadas, y
fortalecieron las dichas torres por dentro y fuera con muchos
almadraques, colchones, tapiales, puertas, mucha ropa y maderas,
abastecindose asmismo de muchas viandas, pan, vino y pescado, de los
propios bienes del seor obispo. Y asmismo se guarnecieron y
abastecieron de muchas armas, lombardas, truenos, espingardas,
culebrinas, serpentines y ballestas fuertes y comunes, as de palo como
de acero, y otros muchos tiros de plvora, con nimo malvolo 
intencion depravada, para desde all tirar y ofender con sugestion
diablica  los alczares del rey por tomarlos y ocuparlos, y por tirar
contra los vecinos y moradores de Crdoba, turbndolos y damnificndolos
y el pacfico sosiego en que estaban, levantndolos contra el D.
Alfonso, para entregar la ciudad  sus adversarios. Que el plan de los
parciales del obispo era traerle  la ciudad, entregrsela, prender  D.
Alfon y matarle, robando luego y destruyendo la poblacion en dao de la
repblica. Que era notorio que su ilustrsima llevaba gente de armas de
 caballo y de  pi apercibindose para llevar  cabo su propsito
contra el juramento apostlico, homenage y fidelidad que habia prestado.
Que el consejo de la ciudad, viendo los escandalosos movimientos, y no
queriendo usar de rigor, llana y pacficamente habia hecho requerir 
los familiares y gente del obispo, intimndoles se desarmasen y
desencastillasen, dejando libres las torres y castillos;  lo que no
quisieron ellos condescender, antes por el contrario, obedeciendo  las
sugestiones del obispo, siguieron hacindose fuertes, esperando su
socorro, invocando en las torres  su ilustrsima y  la demas gente que
en su ayuda venia,  cuyas seales dicho seor y los de su concierto
respondieron, con lo cual, creciendo el endurecimiento y obstinacion de
sus familiares, empezaron  tirar contra la ciudad y contra los que
estaban ocupando la fbrica y obra de la iglesia, donde mataron 
hirieron muchos hombres. Que continuando en ello y viendo la ciudad el
peligro y dao, por mandamiento de ciertos jueces hizo prender  dichos
familiares, y si en tal acto hubo algun dao  toma de bienes, seria
culpa de dicho seor, fuera de que ya la ciudad le habia satisfecho y su
ilustrsima se habia dado por contento. Que no era cierto se hubiesen
impuesto contribuciones  tributos  dicho seor obispo, clrigos y
religiosos de Crdoba y su tierra, y si algunas se habian decretado, no
habia sido sealadamente contra dichos clrigos y religiosos, ni esto se
habia hecho sin mandado del rey, ni para objeto ageno al bien comun,
redundando por consiguiente en beneficio del mismo estado eclesistico.
Que dichas imposiciones habian tenido por objeto la defensa contra los
moros, que otras veces habian hecho entradas con ayuda de los parciales
del obispo. Que tampoco eran reos de excomunion por haber prendido  los
familiares de su ilustrsima, puesto que eran personas legas. Que cuando
Pedro de Crdenas y Juan de Angulo habian hecho salir al seor obispo de
la ciudad y de S. Gernimo, habian procedido por mandado del rey, por
ser su ilustrsima escandaloso y parcial con el conde de Cabra y sus
hijos, y porque procuraba con algunos grandes del reino adversarios del
rey, entrar en Crdoba por fuerza y con escndalo en deservicio de S. M.
para alzarse con la ciudad y su tierra.

El escrito de apelacion que esto contenia fu presentado por el
bachiller Diego Rodriguez de Jaen con su carta de poder en 8 de julio de
1472, en la villa de Montemayor, por ante Juan Gonzalez y otros
escribanos y notarios pblicos, en las casas mismas donde tenia su
habitacion el obispo D. Pedro, y hallndose presente su ilustrsima. Y
en 1. de agosto del propio ao, compareci en Crdoba en presencia de
otros escribanos el bachiller Ferran Romero, vicario del seor obispo,
con una carta mensagera dirigida al bachiller Juan Vicario, y con ella
respuesta de lo arriba espresado para que se la diera  los escribanos
que habian hecho el requirimiento. Respondia y decia el obispo: Que por
lo tocante  la incompetencia para conocer en la causa del Sr. de
Aguilar, fundada en la parcialidad de su ilustrsima por el conde de
Cabra y sus hijos, lo nico cierto era, que entrando en Crdoba el rey
D. Enrique, D. Alfon de Velasco y D. Juan de Guzman, Luis de Paniagua y
otros muchos caballeros, el dicho D. Alfon di la f  su ilustrsima y
su ilustrsima al D. Alfon, que querian ser neutrales no favoreciendo 
ninguna de las partes, y que uno  otro se guardarian la honra, y que
despues de un ao en presencia de Diego Gimenez de Gngora Prior y de
Pedro de Foces, cannigos de esta santa iglesia, por parte del seor
obispo, el dean de ella y otros por la parte del citado D. Alonso, y
dentro de las casas de este se confirmaron las paces que tenian tratadas
y en caso necesario las aprobaron con ciertas formalidades. Y el dia 4
de marzo de dicho ao, viniendo dicho seor obispo de confesarse del
convento de S. Pablo, el dicho D. Alfonso junt mucha gente armada, y
antes que entrra dicho seor obispo en sus casas, le ech fuera de la
ciudad y  todos los de su familia, de lo que resultaba la enemiga que
tenia dicho D. Alfon, dando favor  muchos que vivian malamente contra
Dios y su Iglesia, sabiendo bien el referido que la intencion de su
ilustrsima seria querer enmendarlo. Que en cuanto  la incompetencia
por falta de jurisdiccion, el lugar donde estaba dicho seor obispo era
donde habian de comparecer las personas del dicho regimiento por s 
por su procurador, mayormente sabiendo el dicho D. Alfon que entre el
Sr. Martin Alfon y los vecinos de Crdoba y su tierra y las villas de
dicho D. Alfon, cada y cuando les parece  todos  cualesquiera de ellos
entran seguros en la dicha villa de Montemayor y pasan seguros por ella,
como sucedi el dia 25 de julio del presente ao de 72 cuando el jurado
Ahumada, vecino de Crdoba, entr en la referida villa de parte de dicha
ciudad  requerir al alcaide que le entregase ciertos presos, pues que
entre ellos habia paz, quien habia respondido que no los tenia ni sabia
de ellos, y si los tuviera se los entregra: de lo que resultaba ser
frvola la apelacion. Y siendo como era notorio que en el lugar de
Caete el dicho D. Alfon arrend  los almojarifes y vecinos de Crdoba
todas sus rentas de dicho lugar, incluyendo en ellas las rentas de los
_diezmos de menudo, vino y aceite_, de lo que resultaba estar
excomulgado el dicho D. Alfon por la Bula Paulina y Estatuto del
antecesor de dicho seor obispo, que lo fu el Illmo. Sr. D. Fernando: y
siendo cierto que el dicho D. Alfon habia dado armas  los moros; y en
cuanto  la prision de los cannigos que hizo el referido, era notorio,
y que los tuvo presos en su villa de Caete mas de medio ao, y siendo
tambien cierto que se habia apoderado de la torre de la santa iglesia
tomndole al rey lo que tenia en ella, y usurpando las rentas reales que
S. M. tenia en la ciudad, y echndole varias imposiciones en ella y su
tierra; y siendo tambien cierto y notorio que habia quemado las casas de
dicho seor obispo, y que combati y tom por fuerza los alczares
reales; y careciendo de toda verdad lo alegado para justificar las
imposiciones echadas sobre el estado eclesistico, como tambien el que
sobre este punto se habian comprometido con la ciudad, y que las
imposiciones eran contra los moros, pues antes eran en favor de ellos; y
siendo cierto que el dicho D. Alfon habia sacado violentamente mucha
gente de la iglesia, como que prendi dos clrigos beneficiados de ella
porque llevaban las acmilas del obispo, las que le quitaron; y siendo
cierto que en el mismo dia que fu electo dicho seor obispo lo robaron
y asaltaron los alczares, como tambien que dicho D. Alfon y Pedro de
Aguayo lo echaron de la ciudad; denegaba su ilustrsima la apelacion
interpuesta.

Esta ruidosa causa dur muchos aos: algunas personas principales y de
autoridad procuraron interponerse entre el obispo, D. Alonso y la
ciudad, para conciliar las diferencias que habia, y lograr se levantase
el entredicho. Consiguieron esto ltimo algunas veces, pero era tan
dscola la condicion de los contendientes, que de todo sacaban pretesto
para volver  la discordia. El seor de Sta. Eufemia habia logrado
apoderarse de Pedroche, villa de la ciudad, y aunque se le requiri que
la dejase, no quiso ejecutarlo. La ciudad sali con su pendon, y
restaur  Pedroche: di noticia al cabildo para que hiciera alguna
demostracion, y  14 de febrero de 72 se decret que todos los
prebendados salieran  caballo  recibir el pendon triunfante. Levantse
el entredicho despues del 15 de febrero de 73, y parecia reinar la
concordia, pero dur poco tiempo, porque el conde de Cabra, que se
acababa de apoderar de Almodovar, cometia en la ciudad y campia grandes
vejaciones: el de Aguilar exasperado volvi  sus pasados rigores, y el
obispo volvi  poner entredicho  19 de octubre. Empez entonces la
discordia entre el cabildo y el prelado: el cabildo apel  Toledo;
durante la apelacion interpuesta no se observaba el entredicho, y esto
hizo temer  algunos prebendados que impetrndoles en Roma las
prebendas, se movieran muchos y costosos pleitos, y as determinaron que
si alguno fuese molestado por esta razon, todos le amparasen y
defendiesen en los tribunales contribuyendo  las costas que se
causran. Declarada la division entre el prelado y el cabildo, sigui la
discordia acerca de otros puntos, y con especialidad en el modo que se
habia introducido en el arrendamiento y administracion de las rentas
decimales, en que el obispo hacia remisiones y otras gracias sin la
intervencion del cabildo  sus diputados. Fu el resultado un Estatuto
para que no se pudiesen en lo sucesivo arrendar las referidas rentas 
prebendados, caballeros ni personas semejantes, y establecerse el
tribunal llamado de _Cabeza de rentas_.

Ocurri en 1474 la muerte de D. Enrique IV, y de aqu nuevos motivos de
contrariedad y encono entre D. Alonso de Aguilar y el obispo D. Pedro.
La mayor parte de las ciudades y seores de vasallos se declararon por
D. Fernando y D. Isabel, y con ellos el prelado de Crdoba y el conde
de Cabra; y D. Alonso, siguiendo al marqus de Villena, abraz la
parcialidad de D. Juana,  quien valido de su preponderancia en Crdoba
hizo aclamar por reina. A este acto de violencia pudo agregarse otro
para hacerle impopular. Un ao antes un herrero, fantico como toda la
demas gente de baja condicion, habia movido un gran motin contra los
conversos  _cristianos nuevos_, cometiendo grandes robos, incendios y
atropellos en las viviendas de aquellos presuntos apstatas, y matando 
muchos. D. Alonso de Aguilar di muerte por su mano al herrero y tuvo
que refugiarse con muchos conversos en el alczar viejo, guarecindose
all contra el furor de la plebe. No sabemos positivamente que el
cabildo aprobase aquel brbaro desahogo popular, que sin duda alguna
tenia el carcter de tal, puesto que siguieron el ejemplo de Crdoba
Montoro, Adamuz, Bujalance, Rambla, Santaella y otros lugares del
obispado, dando fuertes indicios de querer hacer otro tanto Palma y
Baena; pero s creemos que la impoltica contemplacion de los magnates
con los conversos de mala f, que pululaban por desgracia, tenia
justamente exasperado al pueblo, y que en un siglo en que las creencias
religiosas del estado llano eran tan poco ilustradas, estas repugnantes
matanzas eran el resultado lgico de la pugna entre las ideas nacionales
y las de la corte. Ahora bien, podia no ser siempre mengua participar de
las ideas  instintos nacionales contra el desgraciado sistema que
seguia la corte de Enrique IV, y solo bajo este concepto aventuraremos
la especie de que el cabildo de Crdoba no repugnaria quizs aquel
popular escarmiento. Lo cierto es que por aquel tiempo se compuso
decididamente con su obispo, y le sigui dcil y resuelto cuando este se
declar por D. Fernando y D. Isabel; en prueba de lo cual mand dar mil
maraveds de albricias al criado del rey que le trajo la nueva de su
victoria contra el rey de Portugal.

Del ruidoso pleito entre D. Pedro Solier y D. Alonso de Aguilar no
hallamos rastro despues del ao 75, en el cual consta que tuvo que
intervenir el fiscal de la curia romana por S. S., habindose dado poder
 varios procuradores para que compareciesen ante el Illmo. Sr. D.
Rodrigo, obispo de Albano, cardenal y vice-cancelario, juez
especialmente nombrado por el Papa en dicho pleito. Ignoramos si lleg 
darse sentencia,  si qued paralizado por muerte del obispo D. Pedro,
ocurrida en 1476. (En el Archivo de la Sta. iglesia, caj. P, desde el
nm. 258 en adelante, existen todas las piezas pertenecientes  esta
famosa causa.)

El silencio de los cronistas del reinado de Enrique IV acerca de unos
hechos de tanto bulto, no se estraar si se atiende  que tampoco hacen
mencion de otras violencias muy semejantes que por los mismos aos
exactamente padecia de parte de otro magnate otro prelado mas calificado
todava. El arzobispo de Santiago D. Alonso de Fonseca se hallaba en
1466, con los cannigos y clrigos que le eran fieles, sitiado en su
misma catedral por gente armada  las rdenes de un magnate, que se cree
fuese el conde de Trastamara D. Per Alvarez Osorio, quien ya en otra
ocasion habia hecho lo mismo con el arzobispo D. Rodrigo de Luna. (Vase
el estracto del viaje del conde bohemo Leon de Rosmital publicado por D.
Pascual de Gayangos en el tomo I de la _Revista espaola de ambos
mundos_, pg. 739 y siguientes.)

1467. Muri por estos aos D. Fernando Ruiz de Aguayo, cuya memoria es
muy venerada por su gran piedad y por las fundaciones magnficas que
hizo. Dot en la capilla de S. Acacio, fundacion de su tio el obispo D.
Fernando Deza, seis capellanas, de mas de 600 ducados de renta cada
una, y dos sacristas, cada una de mas de 100 ducados. En la capilla de
S. Pedro dot doce memorias por D. Leonor de Bocanegra, su prima, y
tambien dej dotacion para que en el Sagrario ardiese un cirio
continuamente; y  fin de que en la procesion de las vsperas y fiesta
de las Once mil Vrgenes se llevase la cabeza de Sta. Ursula, dej para
distribucion 50 maraveds de moneda blanca. Eran por este tiempo muy
usadas las resignas y permutas aun en beneficios desiguales: as este
prebendado fu primero cannigo, luego racionero, y por ltimo
beneficiado de Hornachuelos, conservando la chantra.

1471. En agosto de este ao se acab el altar que hizo  S. Leandro y S.
Isidoro el racionero Juan Garcia de Henares.

1475. A 7 de agosto se di posesion de la dignidad de maestrescuela al
cardenal de Sto. Angelo, que ya era cannigo, y en 20 de setiembre tom
posesion de un canonicato, en nombre y como procurador de Pedro Martinez
de Osma, maestro en artes y sagrada teologa, el dean D. Lope de
Sandoval. No hacia ocho aos que D. Lope de Sandoval, siendo chantre,
habia tomado posesion de su canonicato  mano armada, y ahora era ya
dean. Se tratar quizs de dos prebendados del mismo nombre?

Pedro Martinez de Osma era catedrtico muy afamado de la universidad de
Salamanca, y el papa Sixto IV, movido de su gran sabidura y virtud, le
habia dado aquel canonicato. Tuvo insignes discpulos, pero ense
algunos errores en el tratado de Penitencia. Por comision de S. S. el
arzobispo de Toledo D. Alonso Carrillo junt en Alcal de Henares
cincuenta y dos doctores para examinar las proposiciones que se le
censuraban, y habindose condenado nueve por herticas, el doctor Osma
se retract de ellas dcilmente, celebrando todos su humilde y modesto
rendimiento, que le hizo mas glorioso que habia sido antes por su
sabidura.

1477. Los Reyes Catlicos habian dado comision al conde de Cabra para
que ajustase treguas con el rey de Granada, nombrndole al mismo tiempo
capitan general del reino de Crdoba. Fu esto muy sensible  D. Alonso
de Aguilar, y estimulado de la emulacion,  del enojo que al granadino
tenia desde que en 1470 habia concedido al mariscal el seguro de Granada
para el desafo pendiente entre ambos, le salte el reino talndole los
campos y hacindole cuanto dao pudo. Volviendo de su incursion contra
los moros, pas por el estado del conde, y le hizo tambien gravsimos
daos, con que enconadas mas las antiguas enemistades, se convirti la
tierra en teatro de robos y homicidios. Al saber estos daos y
alborotos, mand la reina  Crdoba por corregidor  Diego de Merlo para
que apaciguase  aquellos seores y solicitase de D. Alonso la
satisfaccion de sus agravios. Consigui con su buen carcter y mejor
maa que este le entregase  Montarque por prenda, hasta satisfacer al
conde de Cabra, y luego empez  castigar  los delincuentes. Llevaba un
dia el alcalde mayor dos homicidas presos, y de acuerdo de D. Alonso y
algunos caballeros salieron otros  quitrselos. El alcalde se defendi,
y fu herido. Noticioso Merlo de lo que sucedia  su alcalde, clamando
favor al rey y  la justicia, se meti con algunos ministros en el
tumulto; pero concurri tanta gente en defensa de los reos, que para
salvar la vida tuvo que refugiarse en S. Lorenzo cerrando las puertas.
Vino D. Alonso  los ecos del tumulto, y viendo que los refugiados no
querian abrir las puertas de la iglesia, solicit que la turba popular
las quebrantase. Rehusaron los tumultuados cometer semejante sacrilegio,
pero D. Alonso mand llamar  setenta de sus esclavos que las hicieron
pedazos, sacando  Merlo,  quien envi el magnate  su castillo de
Aguilar. La reina noticiosa del caso, disimul prudente, y se content
con hacer que D. Alonso pusiese  Merlo en libertad; pero ya el altivo
seor no volvi  predominar en Crdoba. Estos hechos, aunque estraos 
la historia de la catedral, son interesantes como complemento de las
memorias de los aos 1465 y siguientes.

1478. Tom posesion del obispado D. fray Alonso de Burgos, confesor de
la reina catlica D. Isabel, electo  12 de noviembre de 76. Pas todo
el ao 77 acompaando  la reina en Estremadura para reducir  su
servicio las ciudades y villas declaradas  favor de D. Juana.

A fines de octubre de 1478 entraron en Crdoba los reyes D. Fernando y
D. Isabel, con singular gozo y festivas aclamaciones de los ciudadanos.
Con su venida ces la tirania de D. Alonso de Aguilar,  quien mandaron
entregase los alczares, la Carrahola y demas fortalezas, y todos los
propios que tenia usurpados. Hicironse pesquisas de malhechores y
homicidas, hubo castigos merecidos, y se puso en quietud y seguridad la
provincia. A D. Alonso se le mand salir de la ciudad.

1482. Habindose recibido en el ao anterior la Bula del papa Sixto IV
para establecer en Espaa el Tribunal de la Inquisicion, el obispo D.
fray Alonso que deseaba ardientemente verlo instituido en Crdoba, por
el sumo cuidado en que le tenian los conversos, que  ttulo de
cristianos gozaban de dignidades, beneficios y empleos con el poder
consiguiente  estas categorias, de importancia en aquellos tiempos,
inst mucho  los reyes para conseguirlo, y en 1482 ya estaba
establecido y formado. Fueron los primeros prebendados inquisidores el
Dr. Pedro Martin del Barrio, cannigo y vicario del obispo, el bachiller
Alvar Gonzalez de Capillas, cannigo, y el bachiller Anton Ruiz de
Morales, cannigo y despues chantre; agregndose  estos el P. Fr.
Martin Caro, guardian del convento de S. Francisco.

En este mismo ao, usando por la primera vez los reyes de Espaa del
derecho de nombrar obispos y presentarlos al Papa para su confirmacion,
segun acababa de ajustarse con Roma con motivo de la repulsa que sufri
de parte del rey catlico el cardenal Riario, sobrino del papa Sixto,
nombrado por S. S. obispo de Cuenca (pues hasta entonces habian tenido y
practicado las iglesias de Espaa el derecho de elegir sus prelados),
nombraron los reyes catlicos  D. Fr. Alonso de Burgos para el obispado
vacante de Cuenca, y para el obispado de Crdoba  D. Tello de Buendia,
varon insigne en virtud y letras, que prest grandes servicios  la
Iglesia y al Estado, y reconcili con los reyes al indmito arzobispo de
Toledo D. Alonso Carrillo. Esta nominacion de los reyes se hacia por
peticion  splica, hasta que Adriano VI concedi al emperador Carlos V
la facultad de nombrar los obispos. _Ad regias preces dabat Papa
Episcopos._

1485. Al ao de tomar posesion del obispado D. Tello de Buendia,
falleci, y fu sepultado en el quinto nicho del sepulcro de los cinco
obispos que fabric D. Leopoldo de Austria.

1486. En este ao tom posesion del obispado de Crdoba D. Iigo
Manrique, confirmado por Inocencio VIII despues de ciertas tentativas
que hizo para recuperar la facultad de nombrar de que su antecesor habia
hecho renuncia.

1488. A 15 de julio entraron en Crdoba los reyes de vuelta de la
campaa contra los moros, y D. Iigo recibi al rey con su cabildo en la
catedral, donde fu  dar gracias al Todopoderoso por la conquista de
Loja, Illora, Moclin y otros lugares. As que la reina, que se hallaba
en Crdoba, recibi la noticia de la toma de Loja, fu al templo con el
mismo piadoso objeto, y all se form una solemne procesion  la iglesia
de Santiago, patron de Espaa, asistiendo la reina con la infanta D.
Isabel hasta volver  la catedral y finalizar la funcion.

Este obispo D. Iigo hizo imprimir en Venecia el ao 89 el Breviario y
Misal de la iglesia de Crdoba.

1494. Se celebr concordia entre el cabildo y D. Alonso de Aguilar sobre
las diferencias habidas por causa de los diezmos de Aguilar y Montilla
con sus aldeas y trminos.

En este mismo ao nombraron los reyes al obispo Manrique presidente de
la chancillera establecida en Ciudad Real. Hallndose en Madrid,
llamado para este fin, mand publicar en su obispado una Constitucion
sobre el hbito y tonsura de los ordenados de corona para gozar del
privilegio clerical conforme  la Bula de Alejandro VI. Hizo igualmente
recoger en un volmen las Constituciones y Ordenanzas de sus
antecesores.

Tambien en este ao concedi S. S.  peticion de los reyes catlicos las
facultades propias del inquisidor general  varios obispos, y entre
ellos al de Crdoba, por estimar conveniente dar  Torquemada
coadjutores.

1496. Muri el obispo D. Iigo Manrique  1. de marzo en Ciudad Real.
Su cuerpo fu traido  Crdoba y sepultado en el coro viejo, donde tiene
este epitafio: _Illmus. ac reverendissimus D. D. Enecus Manrique alm
hujus Ecclesi Cordubensis Pontifex hic jacet: hujus memoria in
benedictione est. Obijt anno su statis XLII in civitate regia primus
presidens Kal. Martij anno Domini CCCC nonagessimo VI supra mille...
Lector dic ave._

En 29 de diciembre tom posesion del obispado su sucesor D. Francisco
Sanchez de la Fuente, hombre docto y virtuoso, y hbil diplomtico, 
quien se debi la restitucion del Rosellon  la corona de Espaa. Poco
goz la iglesia de Crdoba de este gran prelado, pues muri dos aos
despues; y se refiere que al recibir la reina catlica la noticia de su
muerte no pudo contener las lgrimas.

1497. A 12 de octubre tom posesion el nuevo obispo D. Juan Rodriguez
Fonseca, muy empleado por los reyes catlicos en servicio del Estado, y
 quien el Dr. D. Fr. Antonio de Guevara escribia (carta 39): _dicen de
vos, que sois muy macizo cristiano y muy desabrido obispo_. De sus
empleos y embajadas hacen mencion todos los historiadores de este
tiempo.

1501. Muri desastradamente, aunque como hroe, en Sierra Bermeja, el
animoso  inquieto D. Alonso de Aguilar el da mismo (18 de marzo) en
que su hermano el gran capitan D. Gonzalo Fernandez de Crdoba triunfaba
en Npoles. Habindose rebelado los moros de Granada, y queriendo
socorrer  unos cristianos, se meti en unas angosturas de aquella
Sierra, donde le cogi la noche con muy escasa gente. Acometironle los
enemigos por todas partes, y por no volver la espalda con desdoro de su
gloria militar, muri batallando, recibiendo tantas heridas que qued su
cuerpo todo desfigurado. Asi pereci cual otro Judas Macabeo este
antiguo mulo de ambos poderes eclesistico y real, espiando noblemente
en la guerra contra los infieles los pasados estravios de su ambicion.

1504. En 20 de diciembre recibi el cabildo una carta firmada por los
magnficos Sres. D. Pedro de Crdoba, marqus de Priego, D. Diego
Fernandez de Crdoba, conde de Cabra, D. Diego Fernandez de Crdoba,
alcaide de los Donceles, y D. Alonso Fernandez, seor de la casa de
Alcaudete, pidiendo gozar de las prerogativas que gozaban todos los
descendientes de la _Cepa de Crdoba_, asi en el taer de las campanas
como en lo demas. El cabildo determin hacer la gracia, y que se diese
f y testimonio de esto  los referidos caballeros; y asi desde entonces
empezaron  gozar las mismas prerogativas los que eran de la Cepa aunque
no fuesen Crdobas por varona.

1505. A 27 de enero tom posesion del obispado por medio de procurador
D. Juan Daza.

En la iglesia hacia tiempo se trataba de crear un arcedianato de Palma,
y Julio II habia concedido Bula para establecerle; pero nombr S. S. por
arcediano  un hijo del consejero Zapata, y el cabildo no quiso dar
cumplimiento  las Bulas que present. El arcedianato no lleg 
erigirse.

El arcediano de Castro se hallaba en la Inquisicion como convicto del
crimen de herega. Esta infeccion, dice Gomez Bravo, se halla estendida
 las iglesias mas ilustres de Espaa, y as la padeci tambien la de
Crdoba; pero en cambio tenia en su seno hombres sobresalientes que le
daban superior lustre y honra. Tales eran el cardenal de S. Clemente, el
cardenal de Sta. Sabina, y el de Sta. Cruz, D. Pedro Ponce de Leon, el
arcediano de Pedroche, D. Francisco de Mendoza, obispo de Oviedo, y
otros.

Hacia cinco aos que era inquisidor en Crdoba el licenciado Diego
Rodriguez Lucero, maestrescuela de Almeria, el cual para acreditarse de
celoso ministro de la f, y mas principalmente aun para saciar su
monstruosa sed de sangre y su desapoderada ambicion, de tal manera
afligi con sus calumniosas imputaciones y tirnicas sentencias  la
gente principal de la ciudad, sin distincion de clases, edades ni sexos,
y sin respeto  dignidades eclesisticas y seculares, que fu menester
que el cabildo y la ciudad unidos clamasen contra sus brbaros
atropellos pidiendo justicia  S. S. y proteccion  los reyes,
prncipes, grandes, iglesias y prelados.

A su tiempo publicaremos el estracto de las curiosas piezas relativas 
los atentados y ruidoso proceso de Lucero, felizmente terminado con la
prision de este malvado y con la declaracion de la catlica y general
Congregacion que se junt en Burgos para este objeto, formulada  9 de
julio de 1508.

1507. El monasterio de los Mrtires debia pagar al cabildo 200 mrs. por
una casa de que se habia incorporado, y otros 200 por la procesion del
dia 17 de noviembre. Ya venia de antiguo la costumbre de dar en prenda
un cliz  casulla, y en este ao  13 de noviembre _el reverendo obispo
abad de los Santos Mrtires present el vestimento para la limosna de
los 400 mrs. de la ida de la procesion_. Pero el cabildo perdon los
mrs. y mand volver la prenda, como acostumbraba, por la pobreza del
monasterio.

1510. Muri  21 de mayo el obispo D. Juan Daza, y fu enterrado en el
coro viejo al lado de D. Iigo Manrique. Sucedi  D. Juan Daza D.
Martin Fernandez de Angulo,  cuyos procuradores di posesion del
obispado el cabildo con presencia de las Bulas en 4 de diciembre con la
solemnidad acostumbrada. Era docto, virtuoso y laboriossimo, y dice
Cristbal de Santisteban en el libro _Mar de historias_ que le dedic,
que los dias del obispo parecian mas largos que las noches de Noruega,
segun las cosas que hacia y despachaba. En su tiempo se empez la
magnfica _Custodia vieja_ de la catedral, obra del ingenioso platero
Enrique de Arfe, que merece describirse detalladamente por no constarnos
se haya descrito jams. Su planta es un duodecgono regular, de un pi
cada lado, sostenido en ruedecillas interiores. Sobre el platillo de
doce lados de la planta, en cuyas esquinas hay lindas cabecitas de
serafines, se levanta un cuerpo de tres zonas: la primera, de ngulos
entrantes y salientes, deja francos seis de los lados del duodecgono
para la colocacion de las asas  agarraderos por donde se sostiene la
custodia. Esta primera zona viene  formar un zcalo de seis estribos,
en cuyas caras estan representadas escenas alegricas, alternando en
andanas de graciosos relieves danzas grotescas y pastoriles con pasos de
la Biblia relativos  la conduccion del tabernculo. Remata esta zona
con una preciosa crestera dorada. En los bajo-relieves mencionados
alternan la plata y el oro. Segunda zona: frmanla un zocalito pequeo,
luego una cenefa de hojas y figuritas, luego una crestera dorada,
despues otra cenefa mas ancha de hojas sutiles, de plata mate con
figuras doradas. Esta segunda zona va en disminucion, y sostiene la
tercera, que se compone de los cuerpos siguientes. Tercera zona: basa
saliente, que sirve de cornisa  la cenefa de la zona inferior. Esta
basa est adornada de crestera dorada. Sobre ella sube un cuerpo de
doce lados, siguiendo la misma disposicion de ngulos entrantes y
salientes de las zonas inferiores. Este cuerpo presenta en cada espacio
entrante tres compartimentos, y en cada cara saliente tiene frontera una
torrecilla  estribo, que arranca de la base de esta tercera zona sobre
una linda repisa de cenefa dorada. Ofrece pues el cuerpo que vamos
describiendo seis caras salientes detrs de las seis torres  estribos,
y seis espacios de  tres compartimentos francos  la vista. En estos
compartimentos, divididos uno de otro por pequeos estribos con sus
delicadas agujitas, hay otros tantos espacios rehundidos, de una pulgada
de profundidad, en que se representan de alto relieve escenas de la vida
y pasion de N. S. Jesucristo, en figuras de dos pulgadas, primorosamente
trabajadas. Son estas escenas diez y ocho. Sobre este cuerpo hay una
cornisa saliente, adornada por la parte inferior con una cenefa de plata
mate. Es de notar, que  medida que el todo va disminuyendo desde la
primera zona de la custodia, los espacios entrantes van
proporcionalmente ensanchando: manera artificiosa de conseguir que
campee el cuerpo interior y principal sobre que se levanta el viril.
Forma este cuerpo principal un machon cilndrico de cristal (en que se
contiene el SSmo.) que descansa en una basa tambien cilndrica, cuya
parte inferior reviste una ancha cenefa exagonal, en disminucion,
formada de sutiles hojas y figuras por el estilo de las cenefas
inferiores. Del machon trasparente en que se encierra el viril sale en
forma de rotonda, y como derramndose  modo de penacho circular, la
bveda gtica, que recae en las torrecillas que ocupan los espacios
salientes de la planta de este cuerpo principal. Estas torrecillas estan
en la misma disposicion y lados que las otras que vimos arrancar de la
base de la zona tercera del primer cuerpo, y se hallan entre s unidas
con sutiles arbotantes que rematan en figurillas. La bveda circular que
asegura el cuerpo cilndrico del viril, y que recuerda desde luego la de
la rotonda que dedic Constantino como capilla fnebre  su hija Sta.
Constanza, sostiene otras torrecillas mas delgadas, que alternan con las
inferiores, y en vez de levantarse en los lados salientes se elevan en
los entrantes y sostienen otra bveda, plana y calada, bajo la cual se
cobija una graciosa estatuita de N. S. en su Asuncion. Sobre esta
bveda se levanta una especie de domo calado, formado por un vistoso
conjunto de agujas y arbotantes de segmentos de crculo que entre s las
unen por la parte superior, y sobre el domo descuella una corona
terminada en una estatuita del Salvador triunfante con la cruz. Las dos
bvedas  baldaquinos, la que gira en torno del machon del viril, y la
otra superior que cobija la imgen de N. S., estan en la parte
esterior disfrazadas con elegantes arcos conopiales, con sus grumos y
preciosa crestera. Y las torrecillas que suben de los cuerpos bajo y
principal estan cuajadas de estatuitas sobre sus lindas repisas y bajo
caladas marquesinas. Alternan en esta bellsima pieza el oro, la plata
bruida y la plata mate, y parece al sol una maravillosa cristalizacion
de sal gema, brillantes y oro. Pesa 532 marcos de plata, y para ella
contribuy con 100 marcos el arcediano de Crdoba D. Francisco de
Simancas. Desgraciadamente no se mantiene hoy en su primitiva pureza de
estilo esta joya artstica, porque se renov siendo gobernador del
obispado D. Pedro de Salazar y Gngora en el ao 1735, y entonces sin
duda alguna se le aadieron algunas piezas de mal gusto que es lstima
la desfiguren. No se termin esta obra en vida de D. Martin Fernandez de
Angulo, pero dej este piadoso prelado en su testamento, otorgado  20
de junio de 1516 (que existe en el Archivo, caj. I, nm. 133, legajo 5),
500 ducados para que se acabase.

En el Archivo (Caj. M, leg. 9, nm. 230) se contiene un instrumento
curioso sobre cierto lance ocurrido entre el cabildo y los religiosos
del convento de S. Pablo del rden de Sto. Domingo. En 31 de octubre de
1510 el cabildo de esta santa iglesia celebr captulo espresando que
despues de muchas honras, as espirituales como temporales que habia
hecho  los priores y religiosos del convento de S. Pablo, ingratos y
desconocidos  dichos beneficios, habian tenido atrevimiento de procurar
con todas sus fuerzas en los tiempos pasados y presentes algunas ofensas
en menosprecio de dicho cabildo y su prelado sin tener para ello razon
ni justicia; y especialmente contra el Illmo. Sr. D. Juan Daza, obispo
de esta santa iglesia, ejerciendo su oficio pastoral en la villa de D.
Mencia de esta dicesis, donde la iglesia parroquial est inclusa en un
monasterio de la rden. Queriendo visitar el Sagrario y las otras cosas
conforme  un proceso y sentencia determinada por el Sr. D. Iigo
Manrique, obispo que asmismo fu desta ciudad, en menosprecio de su
dignidad procedieron por censuras, hasta querer poner entredicho no solo
en las iglesias, sino tambien por las plazas, y despues porque el
procurador del cabildo pidi los diezmos  Maria y Catalina Ortiz,
beatas, que se decian de la dicha rden ser terceras, el prior y los
religiosos de ella las defendian por usurpar los diezmos. Siguieron las
referidas censuras con invocacion del brazo seglar contra el cabildo, y
viendo no poderlo conseguir se quejaron de l ante S. M., quien declar
por nulas dichas sentencias. Y lo peor era que los citados religiosos
decian no eran obligados  guardar los entredichos que esta iglesia
matriz conserva y guarda, en cuyo menosprecio admitian los descomulgados
que ella repelia,  la suya y  los divinos oficios, por lo que, y para
que no fuese adelante su osada, deliber el cabildo que sus capitulares
se apartasen de la conversacion y trato con dichos religiosos, y que la
procesion general que el cabildo hacia el dia 1. de las letanas en S.
Pablo, se hiciese de all adelante en la iglesia de S. Pedro; ni menos
vaya el cabildo en procesion  dicho convento ni  sus religiosos se les
encomiende sermon alguno as de tabla como de otros. Lo que se guardase
en todo tiempo.

1512. Habiendo ofrecido el chantre D. Pedro Ponce de Leon 10000
ladrillos y 600 cahices de cal para la fbrica del nuevo hospital de S.
Sebastian, con otras rentas vitalicias que gozaba, resolvi el cabildo 
13 de febrero que se hiciese dicha fbrica nueva, y nombr al referido
chantre para cuidar de ella: lo que se hizo con gran magnificencia.

1513. En ocasion de hallarse predicando de ceniza Fr. Luis Collado,
guardian de S. Francisco, y celebrando la Misa el arcediano de Pedroche,
invadi el pueblo la catedral clamando que se iban de la ciudad los
frailes predicadores del convento de S. Pablo. Suspendi el orador su
sermon para pedir al cabildo, al provisor del obispo y  todos los
presentes, que saliesen  remediar aquel escndalo, y muchos prebendados
fueron con el provisor  contener  los religiosos. Ibanse estos en
efecto con sus talegas y bculos, precedidos de un religioso con la cruz
cubierta de negro, cantando el salmo _In exitu Israel_; y era el motivo
que el corregidor Hernan Duque de Estrada, llevado de la ojeriza y mala
voluntad que les tenia, por haber castigado con demasiado rigor  un
sobrino suyo fraile de la misma rden, habia mandado no se les vendiesen
los comestibles necesarios: de manera que sitiados por hambre los buenos
frailes no tenian mas arbitrio que abandonar la ciudad. Consiguieron
detenerlos en el campo de la Verdad, y luego por mediacion de personas
piadosas y prudentes se logr que volviesen  Crdoba y que el
corregidor cesase en su tema.

1515. Habiendo querido visitar el obispo el hospital de S. Sebastian y
el santuario de la Fuensanta, se opuso el cabildo como patrono y
fundador. Insisti el obispo y llevo  cabo su propsito, y en seal de
haberlos visitado se llev un cliz de S. Sebastian y una lmpara del
santuario. El cabildo apel y se quej al Papa, y en agosto de 1519
obtuvo sentencia favorable.

En 19 de marzo se present en cabildo la Bula de Leon X concediendo al
rey D. Fernando la gracia de la Cruzada para que mantuviese las plazas
tomadas en Africa  hiciese al turco la guerra que intentaba. El cabildo
la celebr mucho y mand que el dia 21, fiesta de S. Benito, se trajese
en procesion la Bula desde el Salvador por los beneficiados y religiosos
de S. Pablo, S. Francisco, Trinidad, S. Agustin, Merced, y S. Acisclo y
Victoria; y que el cabildo saliese  la puerta del Perdon  recibirla;
pero que si no venian las seis religiones en la procesion, solo saliese
hasta el arco que d al patio de los Naranjos.

1516. Muri  23 de enero el rey D. Fernando el Catlico en Madrigalejo,
y dej mandado se le sepultase en Granada. Al pasar su cadver por
Crdoba, salieron a recibirle el obispo, el cabildo, las religiones, la
ciudad y los caballeros con todo el pueblo, y el marqus de Priego,
conde de Cabra, y otros grandes seores, le condujeron en hombros hasta
la catedral, donde se celebraron suntuosas exequias.

En este mismo ao muri el obispo, volviendo de acompaar el cadver del
rey  Granada. Se le sepult al lado izquierdo del sepulcro de D. Iigo
Manrique en el coro viejo. Dej  la iglesia su pontifical y su
librera, que era muy numerosa y selecta, especialmente en manuscritos.
Tambien dej algunos legados para la obra de la iglesia, y as se ven en
algunas partes del templo las armas de este prelado.

Nombrado y consagrado sucesor en el obispado D. Alonso Manrique, tom en
su-nombre posesion el licenciado Pedro de Buezo en 9 de diciembre.
Hallbase D. Alonso en Flandes acompaando al prncipe D. Crlos con
grande estimacion, y en su corte se mantuvo hasta la muerte del rey D.
Fernando, siendo l quien dijo la Misa en Bruselas en las exequias que
se le hicieron, y quien bendijo el estoque real cuando D. Crlos fu
aclamado por rey con su madre D. Juana en la misma ciudad.

1517. Lleg el obispo D. Alonso  Espaa, y el rey le mand llevar 
Portugal  su hermana la infanta D. Leonor, que cas con el rey D.
Manuel, en cuya corte permaneci el prelado como embajador hasta fin de
1518.

1518. El dia del Corpus de este ao sali por primera vez en la
procesion la custodia que hemos descrito arriba.

Por este tiempo se habia introducido un nuevo gnero de resigna de las
prebendas y beneficios, con reserva de todos los frutos, asiento, voz y
nombre _ad vitam resignantis_: y as solamente gozaba el resignatario
del derecho de suceder. Pero en este ao,  7 de setiembre, Francisco de
Simancas, de edad de 8 aos, present en cabildo unas Bulas en que
mandaba el Papa darle la posesion del arcedianato de Crdoba y de una
racion que habia resignado en l su tio D. Francisco de Simancas con las
mismas reservas; pero que, consintiendo su tio, pudiese asistir al coro
y cabildo y llamarse arcediano: en lo que luego al punto consinti el
arcediano viejo. As en realidad vino  ser este nio el primer
coadjutor que hubo en la iglesia, y de 8 aos tuvo voto en cabildo con
las demas preeminencias y honores. Tanta era la facilidad de conceder
Bulas y despachos en la curia romana, que era raro el prebendado que no
padecia molestias sobre su prebenda.

1519. El 22 de enero por la tarde entr en Crdoba el obispo D. Alonso y
se dirigi en derechura  la iglesia, donde fu recibido con todas las
cruces  la puerta del Perdon, y despues de haber jurado guardar los
Estatutos y costumbres de la misma, fu conducido cantando el _Te-Deum_
 la capilla mayor, donde or y di a todos la bendicion. Se retir  su
palacio ya de noche, y el cabildo le hizo un gran regalo de aves,
jamones y cabritos, al estilo de aquel tiempo. A 27 del mismo mes volvi
al cabildo  dar las gracias y razon de su venida, y habl _muy copioso,
y bien dicho, con mucho halago_.

En este ao puso dos veces S. S. entredicho y cesacion _ divinis_ en
Crdoba y otras ciudades, primero por haber rehusado dar posesion 
Gonzalo de Carvajal de la Encomienda de Frejenal de la rden de S. Juan,
y despues por resistir el pago de una dcima del estado eclesistico 
favor del rey D. Crlos: entredicho que se llev  cabo con grande
escndalo de todo el reino, pues en el tiempo que dur no se celebraron
los oficios divinos aunque ocurrieron las festividades de Espritu Santo
y Corpus. El obispo sin embargo determin con el cabildo que se
predicase en las iglesias en este tiempo para que no careciesen los
fieles de todo pasto espiritual, ya que faltaban los oficios divinos, el
Sacrificio y los Sacramentos.

1521. En atencion  la grande esterilidad que se padeci este ao, el
cabildo y la ciudad idearon muchas providencias para mantener  los
pobres y ayudar  los labradores. Habindose hallado tres nios muertos
de frio en la Corredera, determin el cabildo que se juntasen un
beneficiado y el rector de cada collacion y visitasen con el jurado de
la misma todos los hospitales, haciendo que en cada uno se recibiesen
todos los necesitados que se pudieran. La obra pia del chantre Aguayo
daba cada dia  los pobres dos fanegas de pan.

Habiendo vacado la dignidad de inquisidor general por ascenso del
cardenal de Tortosa  la silla de S. Pedro, nombr el emperador para
ella al obispo D. Alonso.

En este mismo ao se celebr por varias ciudades y villas de Andaluca
la santa y real confederacion de la paz contra los comuneros en
obediencia del emperador. Los captulos que en ella se estipularon y
juraron se hicieron saber  la ciudad de Crdoba  1. de febrero, y
existen en el _Archivo_, caj. I, leg. 10, nm 391.

[373] Vase la pg. 177.

[374] La imprudencia de un predicador de gran fama, cual era el P.
Presentado Fr. Cristbal de Torres, habia dado ocasion en el ao de 1614
 grandes ruidos y escndalos que despues trascendieron por todo el
reino. El dia de la Concepcion de nuestra Seora predic en la catedral
contra la inmunidad de la culpa original, tan desembozadamente, que el
cabildo y auditorio quedaron escandalizados de su atrevimiento.
Alborotse el concurso, di cuenta el cabildo  su prelado, y el obispo
reprendi pblicamente con aspereza al predicador prometiendo que no
volveria  oirse su voz en la iglesia. El padre, irritado, atrajo y
encendi  otros, de forma que no se oian en la ciudad mas que porfiadas
disputas y temosos altercados sobre la pureza original de nuestra
Seora, con general escndalo que en breve cundi por toda Espaa. El
obispo Mardones mand publicar un edicto prohibiendo que se celebrasen
juntas para tratar y discutir esta materia; pero no agrad al cabildo el
silencio de la opinion pia, y as apel del mandamiento del obispo para
ante S. S. y su Santa Sede. En la espectativa de la declaracion de S. S.
acord y vot una solemnsima fiesta  la Concepcion de nuestra Seora,
 que convoc  la ciudad y pueblo para demostrar su ardiente devocion 
misterio tan pio: con cuya ocasion se seal mucho el Dr. D. Alvaro
Pizao de Palacios, cannigo lectoral, porque imprimi en Sevilla (ao
de 1615) dos discursos en defensa del sagrado misterio. Ya la Inmaculada
Concepcion tenia fiesta dotada en la catedral desde el ao 1350 por obra
del obispo D. Fernando de Cabrera. El Pontfice mand  3 de agosto de
1617 que en actos pblicos ninguno pudiese decir _que la Santsima
Virgen habia sido concebida con mancha de pecado original_, con lo cual
cesaron en parte las disputas y escndalos. Despues publicaron sus
decretos favorables Gregorio XV  24 de mayo de 1622, Alejandro VII  8
de diciembre de 1661, y otros pontfices hasta Benedicto XIII. No consta
en qu ao antes del 1350 se empez  celebrar en la iglesia de Crdoba
la fiesta de la Concepcion; por el Breviario antiguo de la misma se sabe
que tenia octava, procesion y seis capas; pero desde el ao 1615 se
empez  celebrar con repiques desde primeras vsperas, luminarias en la
torre, asistencia de la ciudad, y procesion general por el patio de los
Naranjos, que es la mayor solemnidad que se acostumbra en las grandes
festividades.

La capilla mayor antigua se habia destinado  la imgen maravillosa de
Villaviciosa, y en ausencia de esta se colocaba all otra de nuestra
Seora. Ahora se aplic  una imgen de la Concepcion Inmaculada, y se
determin que todos los sbados despues de completas fuese el coro 
cantarle una antfona y oracion. Con tanto fervor tom el cabildo de
Crdoba la veneracion y culto de este sagrado misterio.

[375] De las interesantes notas con que ilustr Cean Bermudez los
apuntes de Llaguno sobre los _arquitectos y arquitectura de Espaa_,
sacamos la siguiente noticia: Cuando el obispo Mardones intent hacer el
retablo de la catedral nueva de Crdoba, le inclinaron  que fuese de
madera y dorado, como son casi todos los de las demas catedrales de
Espaa, dicindole que seria menos costoso y se ejecutaria mas presto.
El Hermano Matas, para persuadirle  que le hiciese de jaspes y
bronces, escribi dos largos papeles, probando todo lo contrario. Ellos
convencieron de tal modo al obispo y al cabildo, que acordaron se
construyese el retablo como proponia el Hermano Alonso, y prefiriendo la
traza que habia hecho  otras que tambien se habian presentado, le
nombraron superintendente de la obra con 1500 reales al ao y 500 para
vestuario, pagndole adems los gastos de los viajes  las canteras y de
disponer la conduccion de las piedras. Aunque se empez  tratar de
hacer el retablo en 1614, no se comenz  trabajar en l hasta el ao
1618; y  poco tiempo de estar principiado, escribi el Hermano Matas
otro papel sobre el modo de ejecutarle. Cansado el cabildo con las
repetidas y largas ausencias del superintendente  causa de las
contnuas obras de su Instituto, en que le ocupaba la obediencia de sus
superiores, y despues de haberle reclamado en balde con repetidas
cartas, se vi en la necesidad de nombrar en 19 de marzo de 1626  Juan
de Aranda Salazar para que dirigiese la obra; y desde entonces ces el
Hermano Alonso de asistir del todo  ella. Se concluy el retablo el dia
27 de abril de 1628, y los diputados del cabildo mandaron gratificar 
Aranda con 150 ducados por lo bien que lo habia hecho, por la priesa que
se habia dado, y por la satisfaccion que el cabildo tenia en verle
concluido.

Entre los documentos pertenecientes al Hermano Matas public el mismo
anotador de Llaguno los papeles de que se ha hecho mrito; son dos
representaciones dirigidas al obispo para persuadirle  que mandase
labrar el retablo de jaspes y bronces, y demostrarle que podria hacerse
mas presto y mas barato que de madera, y una esposicion sobre el modo y
economa con que se debia trabajar dicha obra: documentos del mayor
inters por las noticias que contienen sobre los inconvenientes que se
ofrecen en los retablos dorados, sobre el modo de dividir y ajustar la
obra manual en aquel tiempo, sobre los precios corrientes de las labores
en talla de madera y en mrmol, y sobre otros muchos objetos propios del
arte, con prevenciones utilsimas acerca del modo de contratar la obra,
de lo que se ha de dar  los artfices, y de las obligaciones de estos.

[376] Vase en comprobacion la sabia y juiciosa crtica que hace Mr.
Viollet-le-Duc de la restauracion de la catedral de Reims verificada en
tiempo de Luis XI. _Dictionnaire raisonn de l'architecture_ etc. Art.
_Architecte_.

[377] Enrique Egas es el autor del colegio mayor de Sta. Cruz de
Valladolid y del hospital de nios espsitos de Toledo, ambas
fundaciones del cardenal de Espaa D. Pedro Gonzalez de Mendoza,
terminadas la primera en 1492 y la segunda en 1514. Pedro de Ibarra
construy en 1521 para el obispo D. Alonso de Fonseca el colegio mayor
de Santiago el Zevedeo de Salamanca. Estas obras, de estilo del
Renacimiento espaol, que Ponz llama _plateresco_, son anteriores al
clebre palacio de Ecouen, que construy para el condestable de
Montmorency el arquitecto francs Juan Bullant, primero que en su pais
practic para la arquitectura civil el estilo italiano por los aos de
1540. El colegio de Cuenca, la casa de las Salinas, la puerta de Zamora
y otros edificios construidos en Salamanca por este tiempo, son tambien
semi-gticos  platerescos. Finalmente, son asmismo anteriores  la
citada obra de Bullant, y de carcter greco-romano ya mas decidido, el
palacio de Crlos V en la Alhambra, edificado por Pedro de Machuca en
1527, la catedral de Granada comenzada por Diego de Siloe en 1529, la
capilla de los Reyes nuevos de Toledo trazada por Alonso de Covarrubias,
y otros edificios que podriamos aadir  estos.

[378] No atrevindose  despojar repentinamente sus fbricas de aquella
infinidad y prolijidad de adornos (dice en uno de sus artculos del
_Artista_ el Sr. Carderera resumiendo perfectamente los caractres de
este nuevo estilo), y pareciendo por una costumbre de tantos aos pobre
y austera la arquitectura greco-romana  causa de su noble sencillez,
adoptaron el medio trmino de reducir las dimensiones de esta;
aumentaban los cuerpos de arquitectura, multiplicaban las columnitas,
balaustradas, recargando los frisos y pedestales de labores y demas
adornos caprichosos de que tanto abundaba la decoracion gtica. A esta
clase de arquitectura mixta, que estuvo muy en boga en Espaa por todo
el reinado de Crlos V, se ha dado en Italia y en Francia el nombre
conveniente de arquitectura del _renacimiento_. Entre nosotros se ha
llamado arquitectura _plateresca_, quiz por el gran nmero de obras en
este gnero que en aquella edad de opulencia emprendieron nuestros
plateros, tanto de objetos para el culto, como de vasos, jarrones y
otras alhajas para prncipes y particulares ricos que se cincelaban con
suma inteligencia y pericia.

[379] Vase la lmina que representa el _Interior de la catedral_.

[380] Recordar el lector que Diego de Praves fu llamado  Crdoba por
el obispo Reinoso en 1597 para que diese su opinion sobre el modo de
concluir la fbrica. Este arquitecto fu el encargado de las obras del
palacio y de la catedral de Valladolid, trazadas por Francisco de Mora y
por Juan de Herrera, cuando se traslad la corte de aquella ciudad 
Madrid. Llaguno le iguala en mrito, y lo mismo  su hijo Francisco, con
el citado Mora, y segun esto parece muy probable que sea de traza suya
la fachada de que hacemos mencion, que en su gnero es indudablemente de
lo mas correcto que puede verse.

[381] Debe tenerse presente que aunque la decoracion de la catedral en
su presbiterio, crucero y coro, sea del siglo XVII, hay fuera de estas
partes otras que se exornaron con mucha anterioridad. Ya queda dicho,
pg. 279 y 280, que el obispo D. Leopoldo de Austria fu el que
emboved  mediados del siglo XVI las naves que rodean la obra alta,
construyendo adems los dos pilarones que sufren el empuje de la bveda
del coro y trascoro al pi de la catedral. Estas obras se sabe
positivamente que son suyas, porque as lo atestiguan historias
manuscritas y los escudos que en ellas campean. Pero deben serlo tambien
otras de que no hacen mencion los analistas, y que sin embargo
manifiestan el mismo carcter: tales son aquellos miembros en que se ven
mezclados, bajo bveda ojival de caprichosos enlaces, todos los medios
de ornamentacion del gtico-florido y del plateresco. Conviene hacer
notar esta semejanza: la decoracion de los pilarones arriba mencionados
se compone de medallones de alto relieve en la base, en el cuerpo medio
repisas y marquesinas como en disposicion de recibir estatuitas de
santos; luego cenefas y anchas fajas de follages, nios y animales; y en
el cuerpo alto cornisa con mascarones y cabezas de ariete. El intrados
del grande arco que une al primer pilaron con el macho angular N-O. del
coro, est cuajado de primorosos arabescos del estilo italiano del mil
quinientos. El pilar N-O. del gran rectngulo de la catedral est
decorado de una manera anloga: presenta su ornato dos zonas, de filetes
formando enrejados, con circulitos, fajas y cenefas horizontales de
follagera. La bveda gtica que rodea toda la obra alta, lleva en los
tmpanos ojivales formados por el arranque de sus nervios, grandes
bajo-relieves, y todos los pilares del lado del norte que la sostienen
estan decorados con filetes formando enrejados, cenefas de circulitos,
losanges y otras combinaciones. Ahora bien, esta misma amalgama se
advierte en la decoracion del trasaltar. Los bajo-relieves de los
tmpanos de la bveda son medallones  la manera italiana, con bustos de
tan alto relieve que parecen los personages esculpidos asomados  los
marcos en que se contienen. Cada tmpano presenta dos de estos
medallones, y en medio un nicho con su repisa gtica destinada al
parecer  una imgen. De tal manera llevan todas las construcciones de
D. Leopoldo de Austria el carcter de su poca, que no es posible
desconocerlas; pero el que dude de esta verdad coteje la ornamentacion
de estos tmpanos con la de los que estan enfrente, en la arquera rabe
que conserv el prelado al tender la bveda del trasaltar, y se
convencer de que todo es de un mismo tiempo. Alli son medallones y
nichos, y aqui relieves con anchas fajas de grotescos, follages, figuras
y cabecitas prominentes; pero todo es obra del egregio prelado de la
sangre real de Austria.

[382] Vase la lmina que representa este interior.

[383] El actual embovedado se construy desde el ao 1713 al 1723,
costeando generosamente muchos prebendados las bvedas de algunas naves.

[384] Vase la lmina que representa la _Puerta de las Palmas desde el
patio_.

[385] De estos obispos hermanos, naturales de Crdoba, escribi Gil
Gonzalez en el teatro de sus iglesias; y D. Nicols Antonio hizo memoria
de las obras escelentes del obispo D. Diego.

[386] Vanse pg. 222 y 223.

[387] Es histrico. Habia dispuesto la ciudad tres arcos triunfales,
_el uno de los cuales era la misma Puerta Real de piedra... En el
primero estaban las figuras de los emperadores Maximiliano, y Crlos, y
el rey D. Fernando el Santo, y el rey nuestro seor. Habia otras
pinturas de mucho entendimiento. Encima de este arco estaba fingido el
monte Parnaso con la fuente Helicona que manaba agua de azahar.--Sobre
este monte parescieron nueve hermossimas doncellas que representaban
las nueve musas, cantando y taendo muy suavemente, etc._ M. S.
contemporneo de la coleccion del Sr. D. Valentin Carderera.

[388] Este consejo fu instituido por el severo duque de Alba en
Flandes. Los franceses le dieron el nombre de _consejo de revueltas_
(_conseil des troubles_); los holandeses el de _consejo de sangre_
(_bloed-raed_).

[389] Tomamos todos estos curiosos pormenores, hasta ahora desconocidos,
de una interesante coleccion de m. ss. de la poca, que reuni en un
tomo el diligente Ambrosio de Morales, y que hoy es propiedad de nuestro
buen amigo el Sr. D. Valentin Carderera, quien generosamente nos la ha
franqueado.--Las noticias que vamos dando se hallan en una carta que un
vecino de Crdoba, relacionado al parecer con las primeras notabilidades
de la corte que all acudieron, escribe  un personage, refirindole la
entrada del rey en la ciudad.

[390] El rden que guardaba la comitiva del rey era segun la carta
citada el siguiente:

Venia delante de su S. M. tanta gente de  caballo y tan bien apuesta,
que era maravilla, y al fin los seores de ttulo, y al fin los grandes,
y tras ellos cuatro maceros  caballo, y cuatro hombres de armas, y
seguia luego  pi la ciudad, y cerca del palio D. Antonio de Toledo con
el estoque.

[391] Vase pg. 280.

[392] Otra carta de la referida coleccion m. s. del Sr. Carderera,
fechada en Crdoba  14 de abril de este ao de 1570, dice as: El de
Medinasidonia entr ayer por la puente  las cinco horas de la tarde,
por delante de las ventanas del cardenal, el cual estaba tras una
gelosa con el Sr. D. R. de Castro. Precedieron ciento tres acmilas
buenas y bien aderezadas de reposteros nuevos de lana; las seis que
traan la recmara se cubrian con reposteros de terciopelo morado
bordados de plata y oro con sus armas. Despus comenz  entrar la
caballera de Crdoba, dellos de camino y dellos de rua. Luego la corte
toda de camino, y entre ella el de Cuenca y el de Jaen echando
bendiciones; y  cabo de rato. porque la gente era mucha, lleg Ruy
Gomez, y  su lado izquierdo el prior D. Antonio. Luego el de Moudejar y
marqus de Aguilar. Despues el nuevo cortesano, en medio del de Njera
que venia al lado izquierdo, y el de Feria con su guarda que venia al
derecho. Detrs venian cincuenta pages en buenos caballos; despues
entraron tras ellos doscientos ginetes en muy buenos caballos, con seis
trompetas, y estandartes en ellas de damasco carmes, labradas de plata
y oro las armas del duque, y luego un estandarte grande de lo mesmo y
con la mesma divisa. Delante cuatro cornetas de las cuatro capitanas,
de dos en dos. Los cuatro capitanes entraron muy bizarros en ricos
caballos y con marlotas de brocado verde. Todos los demas ginetes,
trompetas y oficiales de las cuatro compaas, traan marlotas de
terciopelo verde aforradas en tafetan blanco, con cercos de una trenza
de plata y seda, y caperuzas de lo mismo, y banderas de las mesmas
colores en las lanzas, y muy buenas adargas: debajo traan muy buenas
armas todos, espadas y dagas plateadas, vainas de terciopelo verde y
talabartes bayos. Parecieron tan bien, que no se puede encarecer, as
por el buen rden y aderezos, como por ser buena gente toda y escogida.
Trelos el duque para ofrecellos  S. M.; no se sabe si ha querido
drselos pagados. Apese en palacio, el rey le recibi bien aunque
porfi en no darle la mano, pero no se quiso levantar hasta haberla
besado. Hall su casa bien aderezada de muchos brocados y muy rico
aparador en ella. La cena fu mucha y buena, y serian de mesa hasta
ciento, y porque no la vi no sabr decir los personages della: bien se
podria creer que Ruy Gomez y la princesa estarian con mucho
contentamiento desta solemnidad, que en Crdoba se ha celebrado bien por
las pecas que en ella ha habido desta manera, aunque se debe todo  los
ginetes, que cierto fueron lucidos. Olvidseme decir que los garrotes y
las chapas de la frente y ojos de las seis acmilas eran de plata.

[393] Pg. 276.

[394] La pintura habia hecho casi todo el gasto en la decoracion de la
capilla del _Sagrario_. Desde su puerta hasta la inmediata de la
iglesia, dice Casas-Deza, en la bveda y arcos estaban pintados al
fresco diferentes pasages de la Historia Sagrada y figuras alusivas al
Santsimo Sacramento, que habia ejecutado Antonio Mohedano, ayudado de
Juan Francisco y Esteban Perola, cuyas pinturas se han ido deteriorando
con el tiempo hasta nuestros dias, en que lo poco que quedaba ha sido
destruido sin consideracion alguna.

[395] D. Jos Caveda: _Ensayo histrico sobre los diferentes gneros de
arquitectura empleados en Espaa_.

[396] Tambien son muy caractersticos de este estilo los flecos y
cortinones.

[397] Ejemplo, el mismo retablo citado, con sus cornisas interrumpidas y
volutadas que denuncian  la legua la inutilidad de los esfuerzos del
Hermano Matas por conservar las lneas rectas del greco-romano puro.

[398] Para completar el cuadro histrico de este insigne monumento,
museo de todos cuantos estilos arquitectnicos se han sucedido en
Espaa, creemos conveniente continuar el resmen de sus anales; los
cuales por otra parte contribuirn  esplicar mejor la fiel
correspondencia entre el arte y la situacion social de cada poca. Es
siempre muy curioso, y mas que curioso til, el ir cotejando las
vicisitudes de la arquitectura con las vicisitudes de las ideas,
creencias y vida pblica de un pueblo.

     _Memorias notables relativas  la historia de la catedral desde la
     conclusion del nuevo crucero hasta las ltimas obras hechas en
     ella._

     (Del 1624 al 1777.)

_Ao_ 1625. Las muchas guerras que se movieron contra el reino y las
necesidades de su defensa, obligaron al rey D. Felipe IV  solicitar un
donativo voluntario, sobre lo cual recibi el cabildo de Crdoba una
carta del presidente de Castilla y confesor de S. M., en cuya vista y la
de causa tan justificada ofreci en 7 de febrero un subsidio de 12000
ducados, determinando al mismo tiempo hacer contnuas rogativas por el
pronto trmino de las revueltas que afligian  la monarqua y  la f
catlica en Europa, Asia y Africa.

El 8 de diciembre de este mismo ao se celebraron con accion de gracias
y procesion general los prsperos resultados obtenidos por las armas y
la poltica de Espaa.

A 2 de octubre de este ao,  peticion del obispo D. Cristbal de
Lobera, celebr el cabildo honras pblicas al cardenal duque de Lerma en
el altar mayor y coro antiguo.

1626. El 11 de enero estuvo espuesto el Santsimo desde la hora de
prima, se celebr la misa con sermon y hubo procesion por la tarde, en
accion de gracias rogada por el rey, por haberse salvado de manos de los
ingleses y holandeses los galeones y flota de Espaa en noviembre del
ao ltimo.

Empez este ao con tan fuertes temporales y lluvias tan copiosas, que
el Guadalquivir sali de madre, lleg casi  cerrar los arcos del
puente, cubri los molinos, y en varias calles de la ciudad anduvieron
barcos para socorrer  los vecinos. El 10 de febrero,  splica del
cabildo y ciudad, fu el obispo  la iglesia, y acabadas las horas se
visti de pontifical, y en procesion con todas las reliquias, cantando
las letanas, subi  lo alto y descubierto de la capilla mayor, y
conjur los aires y nubes volviendo el rostro  todas partes. En la
capilla mayor se cant una antfona y se di la bendicion al pueblo. En
esta ocasion descubrieron las aguas  la otra parte del rio vestigios de
edificios antiguos, sobre lo que escribi D. Pedro Diaz de Rivas una
curiosa y erudita carta al abad de Rute D. Francisco Fernandez de
Crdoba.

1627. A 22 de mayo muri el clebre racionero D. Luis de Gngora y
Argote, que fu considerado por su ingenio, erudicion y poesa, como el
fnix de su siglo.

1629. Di  la iglesia el obispo Lobera el 8 de setiembre la hermosa
lmpara de plata que pende en el presbiterio. Esta alhaja cay al suelo
por un descuido en el ao 1728 y se maltrat mucho, de resultas de lo
cual hubo que renovarla. Su peso actual es de 16 arrobas, 18 libras, 10
onzas y 5 reales de plata; d idea de su hechura la lmina en que est
representado el _interior de la catedral_.

A 22 de noviembre, habindose presentado en cabildo  nombre del rey, D.
Alonso de Cabrera de su consejo y cmara, solicitando con una carta de
S. M. un donativo para socorro de las grandes y urgentes necesidades del
Estado, combatido de las muchas guerras que por todas partes se
fomentaban, determin aquel que se diesen 12000 ducados de la mesa
capitular y prstamos de las prebendas, pagados  plazos.

1630. El dia 13 de octubre se llevaron  la catedral con procesion
general las reliquias de los santos mrtires que conserva la iglesia de
S. Pedro, para celebrarles fiestas por ocho dias consecutivos. Se
manifest el Santsimo en el Sagrario, y se hicieron plegarias y
rogativas. Hacase esto por la salud del reino, y porque Dios le
libertase de la terrible peste que  la sazon se padecia en Italia, y
que el ignorante vulgo crea originada de los llamados _polvos de Miln_
con que personas malignas inficionran las aguas.

1631. En este ao y en el siguiente fueron contnuas en la catedral las
rogativas por la felicidad de las armas catlicas contra el rey de
Suecia y los hereges de Alemania.

1633. En la cuaresma de este ao se introdujo cantar en el campo santo
un _Miserere_  que concurria de noche gran muchedumbre de ambos sexos,
originndose de aqu algunos desrdenes. Era costumbre asmismo acudir
all la gente los dias de fiesta  pasear en coche y  caballo,
profanando aquel lugar sagrado con escndalo de los devotos que
visitaban las cruces. Deseoso el cabildo de poner  todo remedio,
encarg al Dr. Alderete, provisor  la sazon, que lo prohibiese con el
mas suave modo; pero habiendo una noche la gente derribado y hecho
pedazos las cruces, para desagravio de tamaa injuria determin el
cabildo, que bien compuestas y engalanadas, las pusiesen en el trofeo
que en honor de los mrtires habia erigido Ambrosio de Morales, y que de
all se llevasen en procesion  la catedral para colocarlas en la
capilla mayor al lado del Evangelio.

As se hizo el 17 de abril, iluminando por la noche la torre, y al dia
siguiente se celebr misa muy solemne del triunfo de la Cruz,  que
asisti la ciudad, predicando el famoso orador de la Compaa de Jesus
P. Figueroa. Por la tarde se llevaron las cruces otra vez al campo santo
en solemne procesion de todo el clero, religiones y cofradas,
llevndolas sacerdotes con capas pluviales carmeses, y conduciendo los
prebendados y capellanes de la iglesia, debajo de un palio que llevaban
los veinticuatros, la cruz grande del obispo Mardones. Sali la
procesion por la puerta del Dean y di vuelta  la iglesia, y al
regresar del campo santo entr por la puerta del Perdon.

1637. El obispo D. Fr. Domingo Pimentel  su vuelta de Italia, regal 
la catedral dos magnficos blandones de plata de 7 arrobas de peso y
4-1/2 varas de altura, primorosamente trabajadas en Roma por Faustino
Taglieto. _No se halla en otra iglesia de Espaa_, dice Bravo, _otra
semejante ddiva_. Otros dos blandones de 9 cuartas de altura regal el
cardenal arzobispo de Toledo D. Pascual de Aragon; y con doce iguales de
bronce dorado hacen magestuosa la capilla mayor en las festividades
clsicas.

1638. El domingo 26 de setiembre hizo el cabildo una fiesta solemne 
nuestra Seora de Villaviciosa,  cuya intercesion atribua la victoria
que de los franceses acababa de conseguir Espaa en Fuenterraba.

1639. El obispo Pimentel llev personalmente el Santsimo en la
procesion del Corpus, dentro de un hermoso sol que mand hacer en lugar
de custodia. En esta ocasion, imitando la gran devocion del prelado al
augusto Misterio, se introdujo en la catedral la costumbre, seguida
despues en las demas iglesias de Espaa, de decir los predicadores
despues de la salutacion y el Ave-Mara: _Alabado sea el Santsimo
Sacramento, y la Inmaculada Concepcion de la Vrgen nuestra Seora sin
pecado original._

1640. Quit el cabildo  peticion de este obispo las completas que se
decian con msica los sbados de cuaresma por varias profanaciones de la
gente de ambos sexos que concurria por via de recreacion al templo.

Fu este ao infausto para la monarqua por el levantamiento y guerra de
Catalua; la iglesia de Crdoba resolvi implorar la clemencia divina
poniendo por medianeros  sus santos mrtires, y sus reliquias fueron
llevadas con procesion general  la catedral, donde se les hizo fiesta
ocho das seguidos, desde el 23 de febrero hasta el 3 de marzo.

1642. Continuaban en la catedral las oraciones y plegarias por los
felices sucesos de las armas catlicas. Fu ao de grandes calamidades:
gan el rey de Francia  Perpian y otras plazas en el Rosellon y
Catalua, y el Brasil y las Islas Terceras se entregaron  los
portugueses. A esto se agreg la gran baja de la moneda de vellon, que
publicada en Crdoba  15 de setiembre ocasion tumultos entre el
pueblo. El desgraciado Felipe IV, tan miope para los errores de su
poltica como perspicaz para el decaimiento de la f religiosa,
atribuyendo sus reveses  la falta de devocion hcia el Arcngel S.
Miguel, deseaba que se le hiciesen demostraciones pblicas de afectuoso
culto, y que se le admitiese por patrono del reino. Esta insinuacion no
fu bien recibida: la iglesia de Crdoba declar no admitir patronato ni
compaa con el nico patron de Espaa Santiago, y no volvi  tratarse
de este negocio.

1643. El domingo cuarto de cuaresma, hallndose el Tribunal de la
Inquisicion en la catedral para hacer la publicacion del Anatema, y
ausente el obispo, hubo durante los divinos oficios grande alboroto y
escndalo, con motivo de no haber acuerdo sobre  quin debia pedir la
venia el predicador al comenzar el sermon. Esta cuestion de pura
etiqueta fu causa de que el presidente del coro mandase cesar el sermon
y continuar la misa, intimando por su parte el tribunal censuras  los
del altar. Redjose la funcion  una confusa babilonia: ambas partes
acudieron al rey, y una junta de ministros resolvi _que cuando no
estuviese el prelado presente, el predicador solo hiciese la venia al
Santsimo_.

1644. Pidi el rey al cabildo un donativo de 1000 fanegas de trigo y
otras 1000 de cebada para mantener los ejrcitos. Sin embargo de ser
gravsima la necesidad del reino con la guerra, fu concedido. Muchas
familias en Crdoba quedaban desamparadas por irse  campaa los que
cuidaban de sustentarlas: en esta ocasion fu tanta la caridad del
obispo, que los nios cantaban por las calles:

    D. Domingo Pimentel,
    obispo de esta ciudad,
    sustenta cinco mil nios
     media libra de pan.

1645. Los apuros del Estado eran cada dia mayores, y el rey puso toda la
plata de su servicio en la casa de la moneda. El cabildo de Crdoba
movido del ejemplo le sirvi con 6000 fanegas de trigo y 2000 ducados 
9 de noviembre. El prelado le hizo aun mayor donativo. La ciudad
contribuy tambien.

1647. Hubo en otoo del ao anterior tan terribles temporales y tales
avenidas, que se perdieron las siembras, y en este ao sufri la ciudad
gran caresta. Sin embargo vinieron cartas del rey pidiendo nuevos
donativos para poder resistir la fiera invasion del prncipe de Cond en
Catalua; pero nada pudo dar el cabildo.

1648. Hubo en Madrid congregacion de las iglesias del reino con motivo
del breve de Inocencio X concediendo  Felipe IV la gracia de exigir de
ellas hasta 800000 ducados para los grandes apuros de su reino. Esta
gracia se redujo  500000. Iban  venderse los baldos de Crdoba con
grave perjuicio del comun y de los pobres, y los dos cabildos
eclesistico y de ciudad recurrieron al obispo para que lo impidiese. El
buen prelado, animado de fervoroso celo, hizo tan eficaces
representaciones al rey y  sus ministros, que no se llev  efecto
aquella medida.

En el mes de octubre de este mismo ao se celebr Snodo para corregir y
renovar algunas constituciones. Empez el domingo 18 celebrando de
pontifical el obispo en la capilla mayor y continuaron las sesiones en
la de S. Clemente.

A 19 de noviembre muri el famoso arcediano de Castro D. Andrs de Rueda
y fu enterrado en su capilla de S. Eulogio.

1649. Fu este ao muy funesto para Crdoba porque en l la invadi la
peste. Con este triste motivo se hicieron en la catedral muchas
rogativas, fiestas y procesiones, implorando la proteccion de Nuestra
Seora de Villaviciosa y de los Santos Mrtires.

1650. Enfervorizados los feligreses de la catedral con el ejemplo de la
insigne caridad de su obispo D. Fr. Pedro de Tapia, dieron una
esplndida comida  todos los que habian sido atacados de la peste y
sobrevivido  esta gran calamidad; llevaron en procesion las santas
imgenes de J. C. crucificado y de S. Sebastian que se veneran en el
altar del _Punto_, y  la vuelta las colocaron en la capilla del
Sagrario, donde celebraron fiestas y rogativas por nueve dias. En esta
ocasion se introdujo por la primera vez el uso de que el obispo
predicase desde un sitial puesto sobre un tablado en la capilla mayor.

Tambien en este ao se hizo por la primera vez con gran solemnidad el
voto de defender la Inmaculada Concepcion de Nuestra Seora. Di
principio  este acto, el domingo 11 de setiembre despues del Evangelio,
el obispo, prestando su juramento sobre un misal preparado en la capilla
mayor. Sentado luego en una silla, fueron por su rden llegando los
prebendados, capellanes, corregidor y veinticuatros, y juraron lo mismo
en sus manos.

1652. En el mes de mayo hubo grande alboroto en la ciudad por la falta
de pan, motivada en parte por la inhumanidad de algunos logreros que
monopolizaban las harinas, de lo cual se siguieron graves desrdenes y
atropellos. El pueblo se aquiet por la benfica y paternal mediacion
del obispo,  quien tom por su gobernador gritando mueras  su
corregidor el vizconde de Peaparda, que tuvo que refugiarse al convento
de la Trinidad. Estuvo espuesto el Santsimo, y el cabildo eclesistico
vel algunas noches por la pblica tranquilidad. A consecuencia del
motin referido se fund en Crdoba un psito de trigo, al que
contribuyeron con gran nmero de fanegas el obispo y el cabildo.

En la catedral se tributaron  Dios solemnes gracias por la recuperacion
de Barcelona ocurrida el 13 de octubre.

Este obispo Tapia hizo  la catedral el donativo de dos fuentes grandes
y dos aguamaniles de plata, con motivo de despedirse de su cabildo para
ir  tomar posesion del arzobispado de Sevilla.

1657. Con motivo del nacimiento del infante D. Felipe Prspero  28 de
noviembre tuvieron la ciudad y el cabildo catedral grandes fiestas, que
duraron hasta el ao siguiente; pero la temprana muerte de este prncipe
troc en desconsuelo la pblica alegra.

El real erario, siempre exhausto, exigia nuevos impuestos. Los
recaudadores de las provincias las agoviaban con sus exacciones, y para
defender la inmunidad eclesistica tuvo el cabildo que proceder con
censuras.

1658. Descuidada la guerra de Portugal por no poder atender  un mismo
tiempo  esta y  la de Catalua, pusieron sitio  Badajoz los
portugueses. El rey recurri al obispo y cabildo pidindoles un
donativo, y  12 de agosto le asistieron con 2000 ducados del caudal de
Cabeza de rentas. Socorrida la plaza, levant el enemigo el sitio el 10
de octubre: recibise la noticia en Crdoba el 17, y se celebr en la
catedral solemnemente.

1659. Resucit en este ao el proyecto formado en 1637 de fabricar una
nueva Capilla Real suntuosa adonde se trasladasen los cuerpos de D.
Fernando IV y D. Alonso XI. Para este objeto cedi secretamente el
obispo Alarcon  los capellanes reales la nave de Villaviciosa  coro
antiguo; spolo el cabildo, y  fuer de perjudicado en el derecho que
siempre habia ejercido de conceder sitio para labrar capillas, se opuso
 la nueva obra en 1. de octubre. Penetrado el rey de la dificultad,
promovise un acuerdo para que la Capilla Real se hiciese en otro sitio;
mas tambien para esto surgieron luego inconvenientes. Convino entonces
S. M. en que se edificase en el _patio de los Naranjos_, segun habia ya
antes propuesto el Dr. Alderete; pero no lleg el caso de mudarse la
capilla hasta muy entrado el siglo XVIII, en el cual se incorpor  la
colegiata de S. Hiplito.

1660. Hizo el cabildo en el mes de mayo rogativas por la feliz
conclusion de la guerra entre Espaa y Francia, y por la prosperidad de
la paz que parecian inaugurar las bodas de la infanta D. Mara Teresa
con el rey Luis XIV: paz que se malogr con los sucesos adversos de los
aos siguientes.

Prosigui el obispo Alarcon la obra de la torre de la catedral, que no
estaba acabada, mand hacer el rgano del lado del Evangelio, las rejas
de bronce del coro, capilla mayor y crucero (que costaron 7000 ducados),
y unas bancas forradas de terciopelo para el cabildo durante los
sermones. Tambien en su tiempo se enderez una danza de arcos junto  la
capilla de S. Clemente por el arquitecto Juan Francisco Hidalgo, maestro
mayor de la iglesia.

1662. Se recibi en Crdoba  14 de enero el breve de Alejandro VII 
favor de la Inmaculada Concepcion, y se celebr en la catedral con
fiestas, lo mismo que en todas las comunidades, iglesias y ermitas.

En junio se celebr Snodo y se tuvieron las sesiones en el palacio
episcopal  causa de los grandes calores. Despues no han vuelto 
celebrarlo los obispos sucesores, limitndose  vigilar la observancia
de este, y procurando estirpar los abusos y corruptelas con sus decretos
y visitas.

El obispo y cabildo asistieron al rey, siempre necesitado, con buena
cantidad de granos para la prosecucion de la guerra de Portugal, que
ahora felizmente era prspera.

1665. Muri  17 de setiembre Felipe IV y fu aclamado por rey  14 de
octubre su hijo D. Crlos II. La ciudad trajo el pendon real  la
catedral, y el obispo, revestido de pontifical, le bendijo, llevndose
luego al cabildo  su palacio, donde tenia prevenido mirador para que
viese la aclamacion que se hacia en la torre del Homenage del alczar.

1667. Falleci la piadosa D. Elvira Ana de Crdoba, marquesa de los
Trujillos, dejando  la catedral un gran brasero de plata para que en la
octava del Santsimo se pusiese con perfumes en la capilla mayor; y una
lmpara dotada  Nuestra Seora de Villaviciosa.

1671. Se celebr en la catedral con toda clase de demostraciones
festivas la canonizacion del rey S. Fernando, y en la capilla de
Villaviciosa se le erigi altar.

A 27 de octubre hizo tambien fiesta la catedral por la canonizacion de
S. Francisco de Borja, en memoria de haber predicado el santo en ella.
Los padres jesuitas, acompaados de las religiones, trajeron el santo el
dia antes hasta el _arco de las Bendiciones_, y le llevaron los
prebendados  la capilla mayor. Por la noche se ilumin la torre, y al
dia siguiente se celebr la misa, presentes los PP. que tuvieron su
asiento en el presbiterio.

1673. La misma fiesta que  S. Francisco de Borja se hizo este ao  S.
Pedro Pascual, cuya imgen llev  la catedral el convento de la Merced.

1675. El cardenal Aragon, arzobispo de Toledo, regal  la catedral de
Crdoba en el mes de octubre dos blandones de plata y un cliz, con su
patena, vinageras y salvilla para el culto divino en los dias clsicos.

1677. En este ao se hicieron rogativas por causa de la peste que
padecian Cartagena y otros pueblos, y habiendo pedido el rey trigo para
socorrer la plaza de Orn, se le facilitaron 400 fanegas.

1678. Dieron  la iglesia, el arcediano de Crdoba D. Juan de Esquivel
un gran brasero de plata para que sirviese en las Pascuas en la capilla
mayor; y el Dr. Bauelos un frontal de la misma materia para las
festividades del Santsimo Sacramento.

En este ao volvi  pedir el rey dinero  las iglesias para los gastos
de la guerra de Sicilia.

1679. El rey Crlos II particip al cabildo las bodas con la princesa
Mara Luisa de Orleans, y en la catedral se celebr este suceso haciendo
solemnes deprecaciones por la felicidad del reino.

1680 y siguientes. Fueron aos de grandes calamidades para toda Espaa y
particularmente para Crdoba, de manera que no cesaron en la catedral,
lo mismo que en las otras iglesias, las rogativas, las procesiones, las
deprecaciones, las fiestas  Nuestra Seora de Villaviciosa, al
Santsimo,  las santas reliquias de los mrtires, etc. Ocurri primero
la baja de la moneda de oro y plata; hubo un espantoso terremoto el 9 de
octubre de 1680, dia de S. Dionisio; hubo gran sequa, y luego lluvias
incesantes y tremendas avenidas, una de las cuales se llev dos arcos
del puente; por ltimo un contagio mortfero que dur largo tiempo. A
pesar de tan calamitosos tiempos hall medio el obispo Salizanes de
repartir grandes cantidades de dinero y de trigo, de erigir  Nuestra
Seora de la Concepcion una suntuosa capilla, de vestir lujosamente 
los nios de coro, de dotar doncellas hurfanas, de instituir
aniversarios, de hacer fundaciones pas grandes y costosas, de regalar 
su catedral reliquias, clices, ornamentos, misales, blandones, lmparas
y otras alhajas de plata, y de socorrer toda clase de necesidades.

La rota de los turcos en Viena por las armas catlicas fu el nico
suceso prspero de estos aos.

1693. Se hicieron en la catedral piadosas rogativas para que Dios
concediese sucesion al rey en su segunda mujer D. Mara Ana de Neuburg.

1694. Siendo muy estrecha la sacrista de la catedral para la cmoda
custodia de los ornamentos y vasos sagrados, por lo cual no correspondia
 la grandeza de la Fbrica, determin el cardenal Salazar hacer otra
mas capaz, para cuyo objeto destin el solar de las tres capillas de S.
Martin, S. Andrs y Sta. Brbara.

1695. El famoso cardenal Belluga regal al cabildo desde Roma, como
memoria de su afecto, un riqusimo terno bordado en tela blanca.

1696. Hizo el cabildo rogativas por el restablecimiento de la salud del
rey.

1698. Celebrronse nuevas rogativas por causa da la gran sequa que
afligia  la provincia, con fiestas  Nuestra Seora de Villaviciosa.
Desde este tiempo ha permanecido la milagrosa imgen en la catedral.

1700. Muri Crlos II, y su sucesor D. Felipe V fu aclamado en Crdoba
 3 de diciembre. El cardenal Salazar acompaado del cabildo, recibi 
la ciudad y bendijo el estandarte real. Debia hacerse la proclamacion en
la _torre del Homenage_ como era costumbre; pero por haber puesto el
Tribunal de la Inquisicion dosel en el Campo Santo, contra el uso de
ponerlo en las funciones celebradas con aparato de real representacion,
tuvo lugar aquel acto en la Plaza de la Corredera. Este suceso pareci
tan mal en la corte, que el inquisidor fu desterrado de los dominios de
Espaa.

1701. Pidi Felipe V un donativo para socorrer  Ceuta, sitiada por el
rey de Mequinez, y obtuvo del cabildo 1000 pesos escudos.

1702. A peticion del cardenal Salazar fu declarado en Roma S. Januario
patrono menos principal de Espaa, pero se suspendi este asunto por
intervencion de la iglesia de Santiago.

En este ao implor el cabildo con rogativas el socorro divino contra el
desembarco de los ingleses en Andaluca, y ofreci donativos  la reina
gobernadora para repelerlos: lo que tuvo feliz resultado con la
cooperacion de todas las personas notables de la provincia.

1704. Se hicieron rogativas para el feliz suceso de la campaa de
Portugal; mas para el objeto de recuperar  Gibraltar perdido hubo que
auxiliar al rey, y el cabildo de Crdoba le ofreci 800 fanegas de
trigo.

1705. Favoreci la fortuna  los ingleses, y fu menester levantar el
sitio de Gibraltar constituyndose en la defensiva. Los enemigos
interceptaron la comunicacion entre Andaluca y Castilla, y  propuesta
del marqus de Villadarias, capitan general de las Costas, que pidi
gente y caudales para defenderlas, tuvieron que aprontar recursos el
cardenal, el cabildo y la ciudad. Al cabildo le correspondi dar 4000
ducados. Estas grandes turbaciones agravaron los habituales achaques del
cardenal y le ocasionaron la muerte.

1706. Con la feliz victoria de Almansa y el nacimiento de un prncipe
real, recobr el reino la esperanza de alcanzar dias mas bonancibles. La
iglesia de Crdoba celebr repetidas fiestas de accion de gracias en la
catedral y en el clebre santuario de la Fuen-Santa.

Por las grandes urgencias de la guerra pidi el rey un anticipo de dos
millones de escudos al estado eclesistico  cuenta del subsidio y
escusado, y el obispo Bonilla sin esperar la aprobacion de S. S.
facilit los 778449 reales que correspondian  la iglesia de Crdoba.

1708. Volvi  pedir el rey un nuevo subsidio, y el cabildo ofreci 150
doblones. Desagradaron en Roma el anticipo y el donativo, y les neg el
Papa su aprobacion; pero al propio tiempo concedi al rey catlico _un
donativo honesto_, con lo cual se agrav la dificultad. Por parte de las
iglesias catedrales del reino se recurri  la sagrada congregacion de
inmunidad: en vista de su declaracion, el rey y los ministros instaron 
los cabildos para que sostuviesen su prerogativa de dar ellos el
consentimiento. Nada se decidi sin embargo.

1709. A 2 de julio prohibi Felipe V todo comercio con la corte de Roma
por causa del referido altercado.

En este ao se trajo en procesion  la catedral una reliquia de S. Zoilo
 17 de junio. El obispo mand hacer para ella un relicario de gran
riqueza. Se mantuvo en la catedral hasta el 14 de abril de 1714, en que
se llev  la iglesia de S. Miguel.

Hubo en este ao algunos dias de luto en los cuales se consider perdido
el reino con los grandes progresos que volvi  hacer el enemigo.
Entonces todas las provincias acudieron al rey con donativos, y entre el
cabildo de Crdoba y su obispo le dieron 1000 fanegas de trigo y gran
cantidad de dinero. A 10 de diciembre consiguieron las armas reales la
famosa victoria de Viruega, que mud el semblante de la guerra y asegur
 Felipe V la corona.

1710. Se hicieron obras de consideracion en la capilla de Villaviciosa:
se hizo altar  Sto. Toms, otro nuevo  S. Fernando, y se renov
completamente el principal de Nuestra Seora.

1711. Mientras se hacia esta ltima obra fueron robadas en la noche del
3 al 4 de marzo todas las alhajas de la sagrada imgen de Villaviciosa,
que estaba provisionalmente depositada en la capilla de S. Pablo. Le
quitaron un rico pectoral de esmeraldas, otra joya de la misma piedra, y
un gran clavo de perlas. Adems se llevaron otros objetos preciosos de
la capilla y cinco lmparas de plata. El obispo Bonilla cedi  la santa
imgen otro pectoral de esmeraldas que casualmente tenia, y otros
devotos le ofrecieron dos lmparas de plata.

1712. Deseoso de hacer los ltimos esfuerzos para asegurar una paz
ventajosa, resolvi el rey levantar un ejrcito muy poderoso,  cuyo fin
en 26 de abril escribi al cabildo que le auxiliase con lo que fuese de
su agrado. En esta ocasion la iglesia de Crdoba sirvi  S. M. con 800
fanegas de trigo.

A 20 de julio di al cabildo el cannigo Cruz y Jimena una preciosa
esttua de plata de Santiago, patron de Espaa,  caballo. El cabildo
mand que todos los aos se pusiese en el altar mayor en la festividad
del glorioso apstol desde la vspera.

1713. El pintor D. Antonio Palomino, natural de Crdoba, ejecut los
lienzos de la Asuncion y de los mrtires del retablo de la capilla
mayor, y los de la sacrista que hizo el cardenal Salazar. Empez en
Crdoba, y los acab en Madrid.

En este ao se empez la custodia nueva para esponer el Santsimo en las
octavas del Corpus y Concepcion.

Tambien en este ao se hicieron las bvedas de las naves de la iglesia,
obra que continu hasta el 1723.

1716. Muri el 13 de octubre el obispo D. Francisco Sols, y fu
enterrado en la nave de Villaviciosa, ponindole en su sepultura un
largo y pomposo epitfio.

1717. Reconciliadas ya las cortes de Espaa y Roma, habia renovado S. S.
por otro quinquenio las gracias del subsidio y escusado cumplidas en
1712. Celebrse congregacion de iglesias en la corte para ponerse de
acuerdo con S. M. y remediar algunos perjuicios, y tuvo principio  17
de agosto de este ao de 1717. Pero en las sesiones de la congregacion
se agriaron tanto los nimos, que hubo que disolverla, con gran
sentimiento del cabildo de Crdoba y otros que deseaban sinceramente la
union.

1724. Determin el obispo Siuri acabar la custodia comenzada en 1713 y
suspendida por haber faltado la plata: llevla  su palacio, all la
terminaron, y se estren en la octava del Corpus de este ao. Gast en
ella 10000 pesos, y pesaba 800 marcos de plata.

Este mismo prelado habia dado el ao anterior  la catedral 12000
ducados para redimir un censo en que estaba empeado para continuar las
bvedas.

El rey D. Luis I, aclamado en Crdoba  20 de febrero con las
solemnidades acostumbradas, muri el 31 de agosto. Su padre D. Felipe
volvi  reinar sin preceder segunda aclamacion.

1727. Hubo el dia de S. Bartolom una horrible tempestad, durante la
cual cay en la torre un rayo que la caus notable dao: derrib algunas
de sus pirmides y chapiteles, arrebatndolos con tal brio, que sus
piedras maltrataron las casas vecinas.

1728. Concedi el Pontfice la union de la Capilla Real con la iglesia
colegial de S. Hiplito. Los cuerpos reales se mantuvieron en la capilla
hasta el 8 de agosto de 1736 en que fueron trasladados  la colegial
entre dos y tres de la maana.

1729. Los infantes D. Luis y D. Mara Teresa, que iban  Sevilla,
fueron  su paso por Crdoba agasajados con festivas demostraciones. El
dia 5 de mayo el obispo y el cabildo los recibieron por la tarde en la
puerta de Sta. Catalina, de donde los llevaron por el _arco de las
Bendiciones_  la capilla mayor. Cant muy bien la msica mientras
hacian oracion, el obispo les di  besar las reliquias, y vieron
despues toda la iglesia y las alhajas. Fu muy notado en la ciudad que
el infantito D. Luis, que despues fu arzobispo de Toledo, al recibir la
visita del prelado, se apoder de su sombrero y no se le quiso entregar.

1738. El obispo D. Pedro de Salazar, sobrino del clebre cardenal del
mismo nombre y continuador de su rica capilla de Sta. Teresa, agrand la
capilla de S. Lorenzo y puso en ella altar  S. Pedro dotndole con
lmparas de plata, vasos, alhajas y ornamentos, y una sacristana con su
competente cngrua.

1740. Se hicieron obras de consideracion en el antiguo acueducto de la
catedral, con lo cual aumentaron las aguas y se embelleci el patio de
los Naranjos.

Las magnficas caeras y atageas construidas por los sarracenos fueron
siempre objeto de muy especial atencion para la ciudad y el cabildo de
la iglesia mayor. Puede en rigor decirse que el agua de la mezquita era
la que abastecia  toda la poblacion. El cabildo eclesistico era
propietario por concesion del rey S. Fernando de toda el agua de las dos
huertas de la Sierra denominadas de _Sta. Mara_ y del _Hierro_.
Habindola conservado siempre cuidadosamente, ayudado en gran parte de
las contribuciones que para este efecto se habian impuesto desde el
tiempo de D. Alonso el Sabio (Arch.: _libro de las tablas, caj. N_, nm.
271, fol. 17; _caj. Q_, nm. 379), se hall en el siglo XVII en
situacion de vender mucha agua  los particulares, como en efecto lo
verific. En el ao 1752 mand formar un libro que describe
minuciosamente todas las caeras del cabildo y contiene un gran mapa
iluminado que manifiesta por dnde va la atagea del agua de la huerta de
Sta. Mara y dnde comienzan los encaados (_Caj. Q_, nm. 334). Al
folio 7 de dicho libro se esplica el repartimiento que se hace en el
arca prxima al convento de la Merced. Segun los diversos conductos por
donde llega el agua, as vara de nombre: hay agua de _Sta. Clara_, agua
de la _Albayda_  de la _Fbrica_, agua del _Arroyo del Moro_, agua del
_Arroyo de Pedroche_; y aun se cree que hay en la campia otras aguas
perdidas, de las que en tiempo de los rabes fertilizaban sus hoy ridas
llanuras. En el citado caj. Q del archivo, bajo los nmeros 40, 321,
359, 379, 380 y 390, hallar el curioso muy interesantes noticias acerca
de esto.

1742. Muri el obispo Salazar y dej  la catedral una imgen grande de
plata de S. Sebastian valuada en mas de 800 pesos, y  su capilla de S.
Pedro (que como dejamos dicho estaba incorporada con la de S. Lorenzo)
un lagar muy productivo en la Sierra. Fu enterrado en su fundacion y
tiene en una losa de jaspe negro un buen epitfio.

1748. Empez  construirse en este ao la sillera del coro nuevo, obra
del escultor D. Pedro Cornejo, toda de rica caoba, que dur nueve aos y
se estren en 17 de setiembre de 1757. Es en su lnea, y prescindiendo
de su estilo, la primer sillera de Espaa por el primor de su talla en
medallones, esttuas y demas escultura. Contribuyeron  costearla el
obispo Cebrian, y su testamentara despues, con 417091 reales; el
cabildo con 60000; la fbrica con 276796; el arcediano Recalde con
120000; la obra pia del Sr. Mardones con 40000. Su autor fu sepultado
en la catedral honorficamente.

1750. Fu este ao de grande esterilidad y hambre en toda Andaluca.
Estimulado el cabildo de Crdoba con los ejemplos de la caridad insigne
de su obispo Cebrian,  las muchas limosnas individuales uni las
colectivas, form un acervo comun de varias distribuciones que le
pertenecian y de algunas obras pias de su patronato, y habiendo as
reunido un copioso depsito, acabadas las vsperas de los santos
patronos nios Acisclo y Victoria, visti en la catedral hasta 1000
nios, la mitad de cada sexo, dedicndolos  estos santos. Formada as
una procesion que llen de ternura y lgrimas al gran gento que habia
acudido  verlos, fueron cantando la letana  la capilla de Nuestra
Seora de Villaviciosa, conducidos de los mismos capitulares que por sus
propias manos los habian vestido. Los trages eran talares, con divisa
azul que distinguia  los varones de las hembras. Desde aquel dia cada
capitular abri su casa  un nmero determinado de nios, los que
concurriendo all una hora antes de mediodia, recibian del prebendado y
de sus criados una leccion de doctrina cristiana, y despues la comida,
que se reducia  un cuarteron de buen pan y una porcelana de acemite:
limosna que dur hasta la nueva cosecha.

1755. El sbado 1. de noviembre, dia de Todos Santos, fu el gran
terremoto, y el mas violento y general que se esperiment jams en
Espaa. Empez en Crdoba  las 10 dadas de la maana con un estruendo
terrible. Estaban en la catedral celebrndose los divinos oficios, con
un inmenso concurso de fieles: acababa el sermon, y empezaron de repente
sordos estampidos, el crujir de los retablos y de las bvedas, el
repetido vibrar de las paredes y columnas, el golpear de los sillares
que caan desprendidos de la torre y el de los remites que se desgajaban
del crucero. Las gentes aterradas se dieron a huir sin tino, unos hcia
el presbiterio, otros al Sagrario, los mas  las calles inmediatas. La
mayor parte de los capitulares y ministros del coro huyeron tambien
sobrecogidos de pavor. El preste asistido de los diconos, que acababa
de entonar el Credo, viendo la continuacion del terrible fenmeno sac
del depsito el Santsimo y lo espuso al corto nmero de personas que
habian quedado presentes, sin que hubiese para esta sagrada ceremonia
otro cntico que los clamores de los presentes. Dos veces se repiti
durante el sacrificio esta tremenda al par que memorable escena: dos
veces el preste espuso el Santsimo permaneciendo impvido en el altar
como su leal ministro, dispuesto  dejarse sepultar bajo la desquiciada
mole del templo, mientras todo  su alrededor era terror de muerte,
tropel y gritera. El crucero y coro quedaron muy quebrantados: la torre
sufri tales vaivenes, que despues de haberse desplomado de ella una
gran cornisa, un barandal de piedra y diferentes piezas de su adorno, se
abri por los cuatro frentes de su segundo cuerpo y desteji todas las
claves de sus arcos, claraboyas y ventanas.

Con motivo de este gran terremoto creci la devocion al arcngel
custodio de Crdoba S. Rafael, determinando el cabildo que se hiciese
todos los aos procesion  la ermita de su advocacion el dia 7 de mayo,
en que se celebra la aparicion del santo patrono.

1756. La plaga de la langosta afligia  muchas provincias de Espaa, por
lo cual determin S. M. que fuese llevada la cabeza de S. Gregorio
Ostiense, abogado especial contra aquel azote, por todos los paises que
lo padecian, conducida por cuatro cofrades del Santo, tren eclesisticos
y uno seglar  expensas de su real hacienda. Llegaron los comisionados 
Crdoba en enero de 1757 con la santa reliquia: sali  recibirla una
diputacion de la ciudad, y encaminada derechamente  la catedral la
recibi otra del cabildo, compuesta de ocho capitulares, que la
condujeron  la sacrista mayor en procesion, asistidos de muchos
capellanes y de la msica. A la tarde siguiente la trajo el cabildo al
altar mayor, y se dijeron vsperas solemnes, y al siguiente dia se
celebr con todo aparato misa, asistiendo la ciudad, y  la tarde se
hizo la bendicion. Llevse en procesion general al campo de la Verdad,
conducindola en medio del cabildo los capellanes de la veintena en
andas,  que seguia el prelado D. Martin de Barca de capa magna, y
cerraba la ciudad. Al costado izquierdo de la iglesia del Espritu
Santo, mirando  poniente, se habia formado un gran retablo y altar con
sus ornamentos, donde el obispo de pontifical hizo la bendicion del agua
con inmersion de la santa cabeza, y despues la de los campos, formando
los dos cabildos en el teatro dos alas: hecho lo cual volvi  llevarse
la reliquia  la catedral y  colocrsela en el altar mayor, y aquella
noche fu devuelta  los comisionados,  quienes el cabildo y la ciudad
dieron buenas limosnas en dinero y el prelado un rico ornamento con
cliz y patena.

1761. Con motivo de la consagracion del magistral de esta catedral para
obispo de Canarias, se estren un riqusimo terno regalado al cabildo
por el mismo D. Martin de Barca. Habialo este prelado mandado hacer en
Roma  toda costa, y se componia de capa pluvial, casulla, dalmticas,
dos paos de plpito y seis capas, todo de lama de plata bordada de oro,
con las correspondientes albas de esquisitos encajes,  que acompaaban
sacras de plata de moderna hechura, trabajadas tambien en Roma.

1766. En este ao muri la reina madre D. Isabel Farnesio, y en la
catedral se hicieron las correspondientes demostraciones fnebres.

Este mismo ao se trat de hacer nuevos plpitos,  cuyo fin por
disposicion del obispo Barca se compraron caobas, se formaron proyectos
y se entreg al obrero mayor libramiento de 4000 fanegas de trigo, que
produjeron 8000 pesos. Depositse esta suma para asegurar en todo tiempo
la conclusion de la obra, y para los gastos de esta iba dando libranzas
la tesorera. Muri el obispo Barca sin verlos concluidos, y el
continuador annimo de Gomez Bravo que puso fin  su Apndice en 1777,
espresa que aun se seguia trabajando en ellos cuando l escribia: de
aqu deducimos que debi esta obra sufrir largas interrupciones, porque
de otra manera no se concibe que pudiese durar mas de once aos.

[399] D. Francisco Sanchez de Feria en su obra indita _Descripcion
moderna y antigua de Crdoba_, que hemos citado otras veces, dice
solamente que era propia del vnculo que posea en su tiempo D. Manuel
Serrano de Rivas, abogado de los Reales Consejos.

[400] Vase pg. 225.

[401] Nada dice de esta restauracion el minucioso Bravo en su _Catlogo
de los obispos_, etc. Solo nos hablan de ella el capellan Moreno en su
obra indita ya citada _Antigedad y grandezas_, etc., y el Sr.
Casas-Deza en su _Indicador cordobs_, quien no nos dice de dnde ha
tomado tal noticia. Conviene advertir que la obra de Moreno, como
escrita muy  la ligera, contiene varias inexactitudes; sin embargo, hay
una circunstancia que en el caso presente puede dar fuerza  su aserto,
y es, el aadir que en la clave del arco principal de la referida
capilla mayor antigua se hallan esculpidas las armas del obispo D.
Iigo. Nuestro descuido en verificar este hecho cuando visitamos la
catedral, nos impide sacar al lector de dudas.

[402] Hemos tenido la curiosidad de contar las veces que para impetrar
del cielo lluvias  serenidad fu llevada la Vrgen de Villaviciosa
desde su ermita  la iglesia mayor solo en el decurso de los 170 aos
que median del 1529 al 1699; y resulta que esta traslacion tuvo lugar
una vez bajo el reinado de Crlos V, nueve veces bajo el de Felipe II,
dos en tiempo de Felipe III, doce reinando Felipe IV, y cinco durante el
reinado de Crlos II, en cuyo ltimo ao de vida se hizo la postrera
traslacion.

[403] Vanse las pg. 199 y siguientes.

[404] _Ahlu-dh-dhimmah_ era el nombre que daban los sarracenos  los
cristianos y judos mozrabes, y significa _pueblo constituido en
patrocinio  protegido_.

[405] Escribironle, enviando tambien cartas para los obispos y prceres
de aquel reino. La dirigida al rey llevaba, segun los _Anales
Bertinianos_, la data del ao 847.

[406] No era dificil que estos concilios fuesen autorizados con
metropolitanos, porque estos estaban bajo la jurisdiccion del rey de
Crdoba, como lo esplica Florez, _Espaa Sagrada_, trat. 33, cap. 10.

[407] Acaeci este hecho memorable el ao 883 con motivo de la irrupcion
que hicieron en los dominios cristianos los ejrcitos sarracenos, bajo
el califato de Almundhyr, cumplida la tregua pactada entre D. Alfonso y
Mohammed.

[408] La baslica  iglesia de _S. Jorge_, de que habla el moro Rasis,
debia ser una de estas, atendidas las robustas presunciones que hay de
que fuese el actual monasterio de religiosas de Sta. Clara aquel templo
fuerte donde se defendieron por espacio de tres meses los cristianos de
Crdoba contra las huestes sitiadoras de Mugueith, despues de la muerte
de D. Rodrigo. Vase la nota de la pg. 91, al final.

[409] Salviato en la Vida de S. Martin de Soure, y el rabe Al-Makkar
en su Historia tantas veces citada; ambos hacen memoria de una iglesia
dedicada  la Vrgen Mara, que no nombran S. Eulogio, ni Alvaro, ni el
abad Sanson.

[410] Son de esta opinion el P. Roa, el Dr. Gomez Bravo, y otros
diligentes conservadores de las memorias sagradas de Crdoba. Pero no
son solo razones de autoridad las que nos inclinan  su sentir. La sana
crtica no buscar en vano fundamentos que persuadan la grande
antigedad de los referidos templos. Sea el primero esa como marca 
seal gloriosa que parece providencialmente conservada en ellos para que
puedan en todo tiempo ser reconocidos;  saber, el desmoche  demolicion
de sus torres acaecido bajo las sangrientas persecuciones de Mohammed,
hecho singularmente notable que S. Eulogio testifica en dos de sus
obras. Han trascurrido siglos y siglos; pudo la brillante poca de S.
Fernando haber erigido en su lugar nuevas torres, y aun parecia
necesario hacerlo; las baslicas sin embargo han subsistido con sus
torres desmochadas, como en memoria de aquella tempestad terrible
suscitada contra la verdadera f que tronch los sagrados mstiles de
las naves del Pescador sin sumergir estas; y si alguna se ha
reedificado, ha sido, como la de S. Lorenzo, en tiempos muy posteriores,
sin temor de que atribuya nadie  una poca misma el cuerpo de la
iglesia y su torre.

Otro fundamento es la clase de construccion que en los muros maestros de
dichas parroquias se advierte, donde por rara casualidad la ha dejado
descubierta la _mana rebocadora_ de los seores rectores y obreros que
de tiempos atrs se han venido sucediendo, la cual cubre hoy
indistintamente con una capa de cal y ocre de medio pi de espesor as
los rsticos y lisos paredones, como las antiguas, menudas y prolijas
esculturas de las archivoltas, capiteles, cenefillas, repisas, etc. Este
gnero de construccion es por hiladas de sillares, en las que alternan
uno por largo y otro  otros dos como de canto; y el escrupuloso
observador Diaz de Rivas lo hace peculiar de las fbricas arbigas.
Advirtese en S. Lorenzo, de la cual hay tradicion que ocupa el sitio
mismo de la baslica erigida en 262 por escitacion de S. Sixto II en el
solar donde habia nacido el santo mrtir. Ahora bien, si esta prctica
es una importacion de los rabes, cmo suponer que estuviese en uso en
tiempo de la reconquista, esto es, cuando ya apenas quedaba en Crdoba
un puado de mudjares, y cuando el nuevo estilo occidental triunfante
tenia mas proporcion de ostentar sus medios particulares? No es mas
natural y sencillo colegir que los cristianos mozrabes la aprendieron
de sus dominadores, y la introdujeron en sus construcciones con todas
las otras innovaciones de carcter oriental que tambien tomaron de
ellos?

Otro fundamento por fin pudiera ser la ornamentacion arquitectnica de
las citadas parroquias, no como hoy se manifiestan al primer golpe de
vista, sino despues de buscar y contemplar sus partes mas antiguas.
Porque sucede con frecuencia hallar un edificio de estos medio
encubierto por defuera con miembros en diversos tiempos aadidos,
dejando apenas ver por encima de un tejado,  donde menos se esperaba,
los indicios de una fachada inutilizada, los restos de un primitivo
bside semicircular,  cosas semejantes. Dicha ornamentacion es por s
misma motivo de grandes dudas en Andaluca; no lo seria en cualquiera de
las provincias del norte  del centro de Espaa. Aquellas portadas de
una porcion de archivoltas concntricas, de molduras grandemente
rehundidas, formando arco abocinado, y revestidas de dientes de sierra,
de puntas de diamante, de zig-zags, de graciosos pometados y de
menudsima follagera que deja modestamente campear las lneas sin
encubrirlas; aquellos capitelitos en forma de dados, aquellos lisos y
sencillos fustes que son como la prolongacion misma de los gruesos
resaltos  molduras de la archivolta; aquellos cordones  funculos que
 manera de collarines cien los fustes por debajo de los capitelillos,
sin interrumpirse de una  otra esbelta columnilla; aquellas lindas
repisas, todas trabajosamente esculpidas con caras,  figurillas, 
follage, que suelen ser el sosten de otros capitelillos intermedios que
forman con los de las columnas una faja contnua y apretada de preciosos
dados; finalmente, aquellos rsticos tejaroces que coronan las antiguas
portadas, y cuyos caprichosos y variados canes,  veces de espantables
monstruos,  veces de lisas y toscas molduras horizontales, casi nunca
caen simtricamente sobre las puertas: todos estos son caractres
inequvocos del mas puro gusto bizantino segun se practic en Espaa
desde los tiempos de los sucesores de Carlomagno hasta fines del siglo
XIII. Pero son sumamente equvocos en toda Andaluca, dominada y
aleccionada por las gentes de levante, primero en el siglo VI por el
vergonzoso pacto de Athanagildo, luego desde el VIII en adelante por el
gran desastre de que fu causa la sensualidad de D. Rodrigo. Cabalmente
en ambas pocas despedia la mas codiciada luz, difundindola hasta las
glidas regiones septentrionales, la escuela artstica de Bizancio:
Justiniano y los Porfirognitos fueron en ellas verdaderos faros para
los otros reyes de Europa. Ahora bien, si esta ornamentacion, cuyos
caractres todos son neo-griegos, sin mas mezcla en apariencia
occidental que el arco levemente apuntado (que vimos en la catedral
empleado tambien por los arquitectos rabes como mero motivo de
decoracion mucho antes de formularse el gran sistema ojival en
Occidente); si esta ornamentacion, repetimos, era la que se usaba,
tomada de Oriente, por los espaoles andaluces del siglo de S. Eulogio;
en este caso, no habria inconveniente para contar entre las antiguas
baslicas mozrabes las cuatro de que vamos hablando. Y no solamente
estas cuatro, sino tambien la que es hoy parroquia de Santiago, donde se
observa el mismo estilo decorativo que hemos ligeramente bosquejado.

Es cierto que el estilo que hemos denominado bizantino y neo-griego, y
que otros llaman _romnico_ y romano-bizantino, no empez  prevalecer
en la generalidad de los Estados europeos hasta el XI siglo,
perpetundose despues, en unos hasta fines del XII, en otros hasta el
ltimo tercio del siglo XIII, como sucedi en muchas provincias de
Espaa. Pero quin negar por eso que las provincias del mediodia de
nuestra pennsula pudieron bajo la influencia arbiga adelantarse en las
prcticas del estilo bizantino mas de dos siglos  las demas naciones de
Europa, apegadas  sus usos antiguos? Se ignora por ventura que Crdoba
y Bizancio daban leyes de cultura y buen gusto al Occidente todava
semi-brbaro en la poca floreciente de Abde-r-rahman _el Grande_?
Ntese que el siglo de S. Eulogio fu aquel en que el arte arbigo, hijo
primognito del bizantino, segun queda latamente demostrado en el
captulo anterior, alcanz su mayor grado de esplendor; y que el arte
mozrabe, cualquiera que fuese, no podia permanecer estrao  sus
atractivos.

Pero supongamos que se mantuviese puro  incontaminado en sus antiguas
prcticas romanas: todavia quedan en pi los dos primeros fundamentos
que hemos esplanado para persuadir la antigedad de las cuatro
parroquias referidas; y en este caso lo nico que concederemos ser, que
esa ornamentacion bizantina (practicada en casi toda Espaa durante el
siglo XIII juntamente con la ojival primaria) ha sido aadida despues de
la reconquista para engalanar mas las baslicas  parroquias que ya
existian. De todas maneras, cualquiera que compare la portada de la
fachada antigua de _Santiago_ con la lateral de _Sta. Marina_ publicada
en este tomo, advertir desde luego una gran diferencia: la de Santiago
con sus capitelitos cbicos esculpidos, con aquel funculo corrido que
sirve de astrgalo  los fustes de las columnillas, con aquella
rusticidad de canes fantsticos colocados sin ninguna simetra, revela
al primer golpe de vista una poca muy anterior  la de la reconquista.
La de Sta. Marina al contrario est pregonando su orgen septentrional:
las columnillas que sostienen la sencilla archivolta llevan esbeltos
capiteles de follages como los que se ven en las construcciones ojivales
del siglo XIII, y la portada se corona con un alto y agudo gablete, muy
sencillo y muy saliente, flanqueado de dos estribos  modo de agujas que
rematan en una especie de flor de lis, formando un conjunto que
constituye una muestra perfecta del primer estilo ojival implantado en
Espaa. Esta s que es una restauracion hecha en la baslica antigua
despues de la reconquista.

Pero quin se atrever hoy  clasificar con seguridad la arquitectura
de las interesantsimas parroquias de Crdoba? El indiferentismo
artstico, y las mas de las veces una crasa ignorancia, oponen
dificultades inmensas al observador concienzudo para reconocer,
desenmascarar y examinar cmoda y detenidamente sus partes. A los
seores rector y beneficiados poco les importa que su iglesia sea  no
visitada y elogiada por los arquelogos. Con tal que est bien
enjalvegada por fuera, y por dentro bien blanqueada y clara, les es de
todo punto indiferente que se vean  no los antiguos ornatos esculpidos;
que pueda  no estudiarse en ella el aparato de la construccion, su
corte de piedras, etc.; que se le atribuya  no una remota antigedad
(cuando no es para ellos esta antigedad la causa misma de su
indiferencia). Como si fuera negocio de poca monta y sin influencia
para avivar el celo religioso de sus feligreses, el saber de positivo
que esas mismas paredes y ese mismo recinto habian albergado en otro
tiempo  aquellos ilustres mrtires de los siglos IX y X, y resonado con
los himnos de dolor y de jbilo de la desgraciada grey mozrabe, unas
veces atribulada por las persecuciones, otras regida en paz y justicia
al cesar aquellas!

[411] D. Francisco Sanchez Feria en su obra indita citada: _Descripcion
moderna y antigua de la ciudad de Crdoba_, pg. 40.

[412] Dos iglesias hay en la villa  parte alta muy curiosas por lo
claramente que indican haber servido de mezquitas: es la una aquella
misma iglesia de S. Jorge, hoy monasterio de Sta. Clara, en cuya torre
se advierte por la parte inferior la manera de construir de los rabes,
con sillares alternados  lo largo y de canto; otra es la iglesia de S.
Miguel, que conserva de estilo morisco una lindsima fachada lateral con
portada de ojiva tmida, ceida por un arrab de bellas fajas
esculpidas, y flanqueada de esbeltas columnillas con capiteles
bizantinos; y adems una magnfica claraboya de arquitos de herradura
sobre columnitas que parten del centro como otros tantos radios.

[413] Lo demuestra el sabio anticuario romano _Ciampini_ en varias obras
de grande erudicion, una de las cuales se titula _Vetera monimenta_: en
dos tomos en folio.

[414] L. May: _Des temples anciens et modernes_.

[415] El pueblo longobardo, que era menos civilizado que el nuestro, vi
en el siglo VI, en tiempo de su reina Teodelinda, cubrir de pinturas las
paredes de la baslica de Monza, representando las proezas de todos los
reyes de aquella raza hasta Agilulfo. Paul. Diac. _Historia de los
longobardos_, cap. 23, lib. 4.

[416] Habia particulares que fundaban iglesias y monasterios, y los
dotaban, y estos conservaban en la Espaa mozrabe los mismos derechos
de patronato que les habian reconocido las leyes visigodas. Como
ejemplos de monasterios fundados por particulares, solo en la Sierra de
Crdoba y sin salir del IX siglo, podemos citar dos: el _Tabanense_ y el
de _Peamelaria_, costeados, el primero por los piadosos cnyuges
Jeremias  Isabel, y el segundo por los padres de la mrtir Sta.
Pomposa.

[417] En cuanto  esta dependencia subsistia el mismo rgimen de la
Espaa goda. El obispo era el principal administrador de todas las
rentas eclesisticas, que se componian: de los diezmos y oblaciones
gratuitas de los fieles, y del producto de las haciendas y demas
inmuebles. Cuidaba de ellas un _ecnomo_, nombrado por el obispo. Los
diezmos y oblaciones se dividian en tres partes: una para el prelado,
otra para los presbteros y diconos, otra para los subdiconos y demas
clrigos. Otras tres partes se hacian del rendimiento de los inmuebles:
la primera para el obispo, la segunda para los beneficiados, la tercera
para la manutencion y conservacion de la iglesia de que procedian,
estando particularmente prevenido que si alguna parroquia necesitaba
hacer obra y no tenia bastante dinero, la costease el obispo. Para
impedir que los prelados se apoderasen de cosa alguna de la iglesia, 
apropiasen  su catedral lo que era de las parroquias  monasterios,
estaba mandado que todo obispo despues de su consagracion se hiciese
cargo con inventario formal y delante de cinco testigos de lo que se le
entregaba en bienes raices y muebles, y en su archivo tuviese nota
autntica de las haciendas y haberes de todas las iglesias de su
dicesi.

[418] Cada cura, dice Masdeu (Hist. crt. etc., tomo XI, _Espaa goda_,
lib. III), tenia para el servicio del coro y de su iglesia un nmero de
clrigos  proporcion de las rentas, pues con estas debia vestirlos y
mantenerlos con la debida decencia, teniendo derecho al mismo tiempo
para castigarlos y aun azotarlos si no cumplian con su obligacion. Esta
costumbre de la Espaa goda persisti bajo la dominacion sarracena, y en
todas las iglesias, fuesen  no monasterios, hacia el clero vida regular
y conventual bajo la direccion de su cura  rector, llamado tambien
_abad_. As lo aseveran Morales y otros diligentes historiadores.

[419] Vase pg. 95, nota 3.

[420] Ibid., nota 2.

[421] S. Isidoro: _Operum_, tomo 2. _De Ecclesiasticis officiis_, lib.
II, cap. 2.

[422] Esta creemos sea la interpretacion que deba darse al pasage en que
S. Eulogio refiere (_Mentor. Sanctor._, lib. II, cap. 10) que los Stos.
Aurelio y Flix resolvieron declarar abiertamente su f haciendo que sus
esposas fuesen  la iglesia _sin llevar cubierto el rostro_. Es claro
que esta mera circunstancia las hacia aparecer cristianas, puesto que
todas las mujeres entre los sarracenos, casadas, solteras y viudas,
llevaban tapado el rostro con solos los ojos descubiertos.

[423] En la Galia Narbonense, menos modestos, solian los clrigos
cubrirse de prpura, distintivo de los magistrados. Los nuestros no
incurrieron jams en semejante vanidad, si bien fu necesario que el
presbtero Leovigildo con su libro _de habitu clericorum_ pusiese
correctivo  ciertos abusos en no mantener como era debido la insignia
de los rdenes mayores.

[424] Los legos dejaban crecer la barba; los eclesisticos la raan
segun la costumbre antigua del clero de Occidente, contraria  la del
clero griego; as lo afirma S. Gregorio VII, lib. 8, Epist.

[425] Cerca del pueblo de Trasierra, que pertenecia al antiguo condado
de Espiel, se encontr limpiando un pozo una campana del tiempo de que
vamos hablando. Era un donativo ofrecido por el clebre abad Sanson,
rector de la baslica de S. Zoil y abad del monasterio pinamelariense, 
una iglesia titulada de S. Sebastian, de la cual no queda hoy mas
memoria sino que estaba en la Sierra de Crdoba  tres leguas de la
ciudad. Consrvase esta campana en el Museo provincial de la misma: es
de bronce, tiene un solo palmo de dimetro y no tanto de alto; por de
fuera es prximamente hemisfrica, y tiene en su borde una inscripcion
grabada con muchas abreviaturas, que dice as: OFFERT HOC MUNUS SANSON
ABBATIS IN DOMUM SANCTI SABASTIANI MARTYRIS CHRISTI. ERA DCCCC ET XIII.
Esta campana singular, que se conserva sin badajo, de seguro no tiene
mas sonido que un buen cencerro de los llamados _zumbones_, y es
materialmente imposible que pudiese servir para el oficio que hoy entre
nosotros tienen las campanas, no estando acompaada de otras varias y
formando con ellas una cosa parecida al juego de repique que los
franceses llaman _carrillon_.

[426] Alvaro: _Indculo luminoso_, nm. 3.

[427] As lo testifica S. Eulogio en su Epist. 2.  Alvaro.

[428] La legaca de S. Juan Gorziense es uno de los sucesos mas curiosos
que puede presentar la historia diplomtica de la edad media. Labbe,
Mabillon y Pagi nos dan de ella estensas noticias, que hallar el lector
habilmente recopiladas en Gomez Bravo, _Catlogo de los obispos_, etc.,
tomo I, pg. 206 y siguientes.

[429] Llambase monasterio dplice  mixto aquel en que hacian vida
reglada y monstica personas de ambos sexos, si bien con la debida
separacion interior, la cual era sumamente rigurosa, como se ver mas
adelante. Estos monasterios fueron muy comunes en la Btica, y aun en
toda Espaa, desde que se introdujo la vida monacal en ella. En el
concilio segundo hispalense celebrado bajo el reinado de Sisebuto, esto
es, en el primer tercio del siglo VII, se dictaron reglas muy prudentes
sobre esta clase de monasterios.

[430] Vase pg. 142.

[431] Ibid., nota 1.

[432] _Vastissimam horret inter deserta montium solitudinem._ (S.
Eulogio. Memor. Sanctor., lib. II, cap. IV.) Ambrosio de Morales en sus
escolios  esta obra dice que cerca de este antiguo monasterio se
edific despues el de S. Francisco del Monte, distante veinticuatro
millas de Crdoba,  la mrgen del Guadamellato. Bien advierte Florez en
su _Espaa Sagrada_ que esta distancia no concuerda con la de treinta
millas, que es la que asigna S. Eulogio al monasterio Armilatense; pero
hacindose cargo de que podria tal vez haber error en los nmeros, aade
que aunque el lugar no sea idntico, es tan notable la observancia de
los venerables padres franciscanos en aquella soledad, que pueden
decirse herederos del espritu y vigor de los antiguos.

[433] Acerca del sitio que ocupaba este insigne monasterio nada se sabe
de positivo. Hay tradicion de que estuvo en el mismo lugar donde
floreci despues otro famoso santuario, titulado de _Sta. Mara de las
Huertas_, que existia en pi cuando la ciudad fu conquistada por S.
Fernando en 1236, y que adquiri tierras en el ruedo  repartimiento
hecho por este rey, segun puede verse en Gomez Bravo, _Catlogo de los
obispos_, etc., al ao 1250. No todos los que han escrito de
antigedades cordobesas se acomodan con esta tradicion. Morales, Gomez
Bravo y otros la sostienen; D. Bartolom Sanchez Feria en su _Palestra
Sagrada_ (nota 2 al dia 7 de junio) la impugna; y despues de esplicar la
inteligencia que debe darse al breve texto de S. Eulogio que sirve 
aquellos de fundamento: _in vico Cuteclara non longe ab urbe in parte
occidentali enitescit_: concluye que _Cuteclara_ estuvo donde hoy
_Crdoba la vieja_. Esta conclusion de Sanchez Feria es errnea, porque,
como mas adelante veremos en el captulo sobre _Medina Az-zahra_, ni
_Crdoba la vieja_ est al occidente de Crdoba, ni hubo jams en ese
terreno otras construcciones que las de aquel famoso palacio rabe cuyas
ruinas se ven todava. D. Pedro de Crdenas y Angulo (_Vida del ermitao
Francisco de Sta. Ana_), describiendo el sitio de la Albayda, dice:
_Aqu fu el antiguo convento de Sta. Mara de Cuteclara_. Tambien esta
aseveracion es equivocada: en primer lugar la Albayda est al norte de
la ciudad, no al occidente, como era menester que estuviese para dejar
ileso el texto de S. Eulogio; en segundo lugar, en la Albayda no se han
descubierto jams rastros de edificacion que puedan suponerse de aquella
fecha. All no hay mas edificio que un castillo, hoy propiedad del conde
de Hornachuelos, cuya construccion es moderna comparativamente  la
poca de que se trata, aunque en l se descubran cimientos y muros del
tiempo de los rabes.

A falta, pues, de mas slidas razones con que destruir la piadosa
tradicion, sanos dado seguirla.

El santuario _de las Huertas_ y la imgen que en l se veneraba eran
objeto de una muy asdua y particular devocion de parte de los
cordobeses al tiempo de la reconquista, y de este culto hay abundantes
memorias en los siglos siguientes, as en mandas de testamentos, como en
procesiones y plegarias motivadas por varias necesidades pblicas. De
uno de estos instrumentos, que es la disposicion testamentaria del dean
D. Ruy Perez otorgada en 1391, se colige que el santuario de la Vrgen
_de las Huertas_, sin mudar su ttulo, se habia convertido ya en
beaterio y clausura de mujeres devotas, que llamaban _emparedadas_; y
as se le nombra constantemente en otros testamentos posteriores. Luego
vemos establecida en este santuario una cofrada con el ttulo de
Nuestra Seora de _Roque-Amador_  _Rocamador_, fundada en poca
incierta. Ultimamente, en 1510, por donacion hecha  los religiosos de
S. Francisco de Paula  de la Victoria, de esta santa casa con todas sus
pertenencias, la cofrada de Rocamador se traslad al hospital de S.
Hiplito, dentro de la ciudad, hoy ermita de Nuestra Seora de la
Alegra; las emparedadas pasaron tambien  otra casa, y la iglesia del
antiguo santuario se conserv unida  modo de capilla al nuevo templo
que los religiosos de la Victoria levantaron. Tienen este templo y
convento de Mnimos, ya desierto, su situacion extramuros de la ciudad,
cerca de la puerta Gallegos y Almodovar, y en la escritura de donacion 
que debi su existencia se le la condicion de que habia de titularse
_Monasterium Sanct Mari de Victoria de hortis_, para que se perpetuase
la memoria de santuario tan antiguo. As pues, segun la piadosa
tradicion, la iglesia del antiguo y clebre monasterio _cuteclarense_
habia estado donde estaba ahora la del nuevo convento.

Hasta la entrada de los franceses en el presente siglo subsisti al lado
del altar de S. Francisco de Paula, donde se habia colocado tambien la
antigua imgen de Nuestra Seora, una tabla que  la letra decia as:
Por la mucha humedad y oscuridad de la capilla que est  espaldas de
esta obra, y por el poco culto y escasa decencia con que en ella se
servian el depsito del Santsimo Sacramento y las sagradas imgenes de
Nuestra Seora _de las Huertas_  _de Cuteclara_, y de nuestro glorioso
padre S. Francisco de Paula, se sacaron y colocaron en este retablo y
altar, que se les construy el ao de 1715. Al cerrarse esta iglesia al
culto con la supresion de los regulares, la imgen de Nuestra Seora fu
llevada  la colegial de S. Hiplito y puesta en el altar de Jesus
Crucificado.--Nosotros hemos tenido ocasion de contemplarla de cerca y
detenidamente en la sacrista del referido templo, donde se hallaba no
sabemos por qu motivo; y observamos en ella algunas de las
incorrecciones que caracterizan las obras de escultura de los mas
remotos siglos de la edad media. Estremos grandes y desproporcionados,
formas cuadradas y sin esbeltez, miembros cortos y abultados que hacen
aparecer las figuras enanas, pliegues en cuya disposicion se advierten
reminiscencias del clsico antiguo, y por lo tanto mucho mas correctos
que los de la escultura de los siglos X, XI y XII, puramente
convencionales y brbaros: todas estas son facciones propias de una
creacion goda, y confirman hasta cierto punto la tradicion de ser
aquella imgen la misma que veneraron los santos mrtires del monasterio
_cuteclarense_. Es de piedra, est sentada con el nio Jesus en el
regazo, en el cual por cierto se halla el divino infante como hundido; y
parece escusado aadir que ambas figuras han sido repetidamente
acariciadas en estos ltimos siglos por las brochas de los _pintadores_.

[434] As lo atestiguan Beda y Mabillon.

[435] Vase Flores, _Espaa Sagrada_; Masdeu, _Hist. crt._, etc.

[436] Vase el comentario  los cnones  captulos del concilio de
Aquisgran que public Yepes al fin del tomo III de su interesante
_Crnica de S. Benito_: en el cual se citan de contnuo ejemplos de
prcticas y usos observados en los monasterios de Espaa, en especial en
el de S. Benito de Valladolid, en cumplimiento de lo preceptuado en
dichas constituciones.

[437] Tngase presente que una cosa es la regla de S. Benito y otra cosa
las constituciones y reglamentos particulares de cada congregacion. En
el siglo de que vamos hablando no existian aun aquellas famosas abadas
matrices de Cluni y del Cister, que por efecto de la inmensa importancia
poltica y religiosa que adquirieron, no pueden en manera alguna
compararse con los monasterios anteriores  la primera reformacion.
Fuera de Espaa sin embargo hubo abadas de gran cuenta desde el tiempo
de Carlomagno hasta el X siglo; pero las mayores nuestras no llegaron al
apogeo de su poderio feudal hasta despues de adoptada en ellas la
reforma cluniacense. Esto se esplica facilmente: las gentes que habitan
 la parte de ac del Danubio y del Rhin, la Suiza, la Baviera, la
Alsacia, el Austria occidental, las provincias de Colonia y Trveris, y
toda la tierra baja de Flandes, vivian sin industria y sin artes, casi
puede decirse sin poblaciones fijas, y mucho mas por consiguiente sin
centros de cultivo cientifico y literario, cuando los monges
benedictinos empezaron  evangelizarlas. Las pocas ciudades que en esta
parte de Alemania habia, estaban destruidas con las irrupciones
continuas de otros brbaros bajados del Septentrion. Asi como la de
Salisburgo tuvo principio en el monasterio de S. Pedro erigido por el
monge S. Ruperto, y las de Argentina y Worms por los que edific S.
Amando favorecido del rey Dagoberto; del mismo modo otros monasterios de
la regla de S. Benito fueron el principio de la restauracion de otras
ciudades, y como el ncleo de las principales que en Alemania se
fundaron de nuevo. A la parte de all de los dos citados rios, y al otro
lado del Bltico, donde la gente era todavia mas brbara  inculta, se
fueron asimismo agrupando en torno de los monasterios benedictinos
muchas poblaciones, que andando los tiempos llegaron  un alto grado de
esplendor y riqueza. Suevia, Turingia, Sajonia, Dania, Gocia, Suecia,
Noruega, Polonia, Rusia, deben sus mas famosas universidades y sus
ciudades mas opulentas  los monasterios. Quien dude de este aserto
puede consultar  Beato Renano en su libro II _de las cosas de
Alemania_,  Alberto Crancio en su _Metrpoli_,  Jorge Braun en su
_Teatro de las ciudades_,  Munstero en su _Geografa_,  Bocio en su
libro 22 _de las Seales_,  nuestro P. Yepes en su _Crnica de S.
Benito, centuria 2. al ao 640_, y en otros muchos escritores tan
respetables como estos. Fulda, Escafusa, Lucerna, San Galo, Wisemburgo,
Sechingen, Amerbaquio, Campidonia, Blamberg, se gloran de su orgen
monstico; y la insigne ciudad de Muster ha querido perpetuar la memoria
de l en su propio nombre, que en lengua alemana significa _monasterio_.
Ahora bien, como estos centros religiosos no solo enseaban  aquellas
gentes la doctrina de Jesucristo, sino tambien todas las ciencias y
artes de utilidad, las matemticas, la astronoma, la aritmtica, la
msica, la retrica, las lenguas sabias, la poesa, etc.; como ellos,
adems de difundir la luz de la civilizacion en aquellas regiones, eran
los defensores de los intereses legtimos de los reyes, de los grandes y
de los pueblos en medio del caos espantoso que habia sucedido  la caida
del imperio romano de Occidente; los nicos que sabian desarmar la
petulancia de los magnates oponiendo la resistencia moral  la fuerza
bruta, y contener la ferocidad de las hordas hambrientas con la
mansedumbre y la caridad, y hacer prosperar la causa de los reyes con el
ejemplo de una sociedad sabiamente ordenada y tranquila; no debe
estraarse que estos grandes servicios alcanzasen su recompensa, y que
desde el siglo IX hubiese en Europa establecimientos monsticos
esplndidamente enriquecidos con donaciones de tierras, libertades,
exenciones, privilegios especiales, y oblaciones de todo gnero. Los que
habian enseado  la Europa septentrional  sacudir la corteza de la
barbarie roturando tierras, desecando pantanos, desmontando bosques,
regularizando las corrientes, construyendo hornos, abriendo escuelas y
talleres, merecian bien de todas las clases y gerarquas: ellos daban
ejemplos de abnegacion, protegian  los dbiles, socorrian  los
necesitados, respetaban  sus semejantes;  ellos son debidos los
primeros grmenes de libertad  independencia;  ellos se debieron
despues los primeros bosquejos de organizacion central que en los siglos
posteriores adoptaron los reyes. Muy natural era, pues, que la gran
familia benedictina alcanzase mayores beneficios all donde mas
servicios habia prestado, y que en las naciones de Europa mencionadas
llegase  haber monasterios como el de S. Galo, el de Fulda, el de
Murbaquio, el de Campidonia, el de Wisemburgo, el de Hirsfelden, etc.,
que mas que casas conventuales pareciesen,  semejanza de la de Monte
Casino, verdaderas ciudades. La abada de S. Galo conserva aun en los
archivos de su suprimido monasterio el plano que para el mismo edificio
se supone traz por los aos de 820 el famoso Eginhardo,  peticion del
piadoso abad Gozberto que la gobernaba. Este plano, que publicaron
Mabillon en sus _Anales Benedictinos_, t. II, p. 571, y recientemente M.
Fr. Keller con una memoria descriptiva, que puede verse en las
_Instrucciones sobre la arquitectura monstica_ de M. Albert Lenoir, d
una idea cabal de lo que era una abada de la rden de S. Benito en la
primera mitad del siglo IX. Es pues este documento un grande auxiliar
para nosotros. La iglesia ocupa en l un grande espacio: presenta dos
abaides, uno  oriente y otro  poniente, perfectamente semicirculares;
dos exedras, dos coros, gran nmero de altares aislados en las naves
principal y colaterales; ambones como en las primitivas baslicas para
leer la Epstola y el Evangelio; la pila bautismal en la nave mayor,
junio al coro de occidente; sacrista  la derecha del coro de oriente;
sala para los escribas  la izquierda del mismo coro, con biblioteca en
la parte superior; narthex  la entrada destinada al pueblo; vestbulo
para los familiares del convento; otro vestbulo para los huspedes y
estudiantes; y por ltimo varios departamentos pegados al muro del norte
de la iglesia para los maestros de las escuelas, y para asilo de los
refugiados en ellas. El templo est por todas partes rodeado de
edificios; aqu se ve la escuela, con sus patios  la manera del
_impluvium_ de los romanos y sus ctedras repartidas en las cuatro
bandas; mas alla otro edificio en que se comprenden la cillereza, la
panadera y las cocinas de los huspedes; al mediodia del templo el
refectorio, con el vestuario encima; all cerca la despensa; luego
baos; luego el dormitorio pegado  la pared de mediodia del crucero,
con sus letrinas; luego las cocinas de la comunidad en comunicacion con
el refectorio y con los lugares escusados (por medio de corredores
sabiamente trazados en planta angular para impedir el paso  los malos
olores); ltimamente una oficina esclusivamente consagrada  la
elaboracion del pan azimo para el Sacrificio. Adanse  estas
dependencias una huerta, en cuyas divisiones se indican los nombres de
las verduras que all se cultivan, la casa para el hortelano, el huerto
de los rboles frutales, el edificio para noviciado y enfermera, con
sus capillas, claustros y salas separadas, los gallineros y corrales con
habitacion para el que cuida de ellos, el alojamiento del mdico, un
jardinillo de plantas medicinales, la botica, el aposento del abad, con
cocina, baos, y cuartos para sus domsticos; hospedera, con cuadras y
cochiqueras y habitaciones para criados, pastores, porqueros y demas
sirvientes; un edificio separado para toneleros, cordeleros, boyeros,
etc., con sus cobertizos y establos; graneros, oficinas para tostar
grano y fabricar cerveza; departamento para los esclavos, talleres para
zapateros, cojineros, armeros, torneros, guarnicioneros, plateros,
cerrageros, etc.; lagar, molino, habitaciones para peregrinos y
mendigos, cocina y refectorio para los mismos.

Todo esto comprendia una abada de las principales en el siglo IX. Es
claro que en Espaa, donde la rden de S. Benito, aunque muy favorecida
de los Alfonsos y Ordoos, preponder menos, quizas por no haber sido
como en los Estados de Alemania la nica maestra de la civilizacion del
pais en aquella ominosa edad de hierro, no serian tan poderosas las
abadas, ni tan numerosas sus oficinas y dependencias. Los derechos
seoriales y feudales de nuestros abades son muy posteriores  la poca
por cuya zona discurrimos; al paso que los abades franceses, italianos y
alemanes, ya entonces habian comenzado  adquirir aquella prodigiosa
influencia, que despues desde el siglo X fu la causa principal de la
decadencia de la disciplina monstica. No busquemos pues en nuestros
anales eclesisticos memorias de grandes abadas mulas de las que hemos
nombrado; todo por el contrario induce  creer que para citar algo de lo
conocido que d una idea aproximada de lo que podrian ser los
monasterios nuestros en las provincias dominadas por los infieles, en la
poca misma en que se trazaba el suntuoso plano de la abada de S. Galo,
habria que acudir  las primeras casas de la reforma cisterciense, en
las cuales, prescindiendo de toda constitucion y reglamento particular,
se vivia estrictamente segun la regla de S. Benito, consagrando el dia 
la oracion, al estudio y al trabajo corporal, labrando los monges la
tierra por sus propias manos, y emplendose personalmente en toda clase
de faenas dentro y fuera de la casa, sufriendo las inclemencias de las
estaciones, sin criados y familiares que les llevasen la pesada carga
del servicio cotidiano y mecnico. No habia en Espaa en la poca  que
nos referimos abadas de las que se llamaron luego inmediatas  la Sede
Apostlica por no reconocer mas superior que el Papa, y tener libertad
plena en la eleccion de abad sin sujetarse  la jurisdiccion del obispo.
Todas dependian de sus respectivos prelados, y las grandes mercedes
hechas por los monarcas  aquellas clebres casas de Compludo, de S.
Pedro de Montes, del real monasterio de Sahagun y otras por el estilo,
se reducen generalmente  donaciones de tierras, que suelen ser cotos
redondos con montes, valles y heredades, deslindados por sus trminos y
mojones; y de vasos sagrados, relicarios, cruces, coronas, ornamentos y
frontales, y otros objetos  este tenor, todos los cuales se especifican
menudamente. Algunas veces los monarcas reedificaban  su costa estas
cosas y adornaban sus templos con columnas, mrmoles y jaspes; pero es
preciso llegar al siglo X por lo menos para hallar documentos en que se
conceda  los monasterios jurisdiccion feudal sobre las villas y pueblos
del contorno. Vase la historia del monasterio de Sahagun que bosqueja
Yepes en su _Crnica_ (centuria 3., fol. 167 y siguientes), donde se
corrige la fecha que atribuye Morales al famoso privilegio concedido por
D. Alfonso el Magno  esta grande abada.

[438] As se espresan las referidas constituciones de la rden del
Cister, escritas en el ao 1119 por Hugo de Macon, S. Bernardo y otros
diez abades benedictinos, al tratar de la _fbrica de los templos_.

[439] De un hermano del rey Pipino y tio de Carlomagno, refiere Leon
Hostiense que hacia en el monasterio de Monte Casino el oficio de mozo
de cocina, ayudando en los ministerios mas viles que all habia. Vase
su historia de aquella clebre abada, lib. I, cap. 7. Suponemos que
para los nios _ofrecidos_, llamados por otro nombre _oblatos_, habria
mas laxa disciplina, y mas adelante tendremos ocasion de sealar alguna
de las consideraciones que con ellos se tenian por razon de su tierna
edad.

[440] De aqu el haber llamado  los benedictinos por espacio de muchos
siglos, _los monges negros_.

[441] Es curioso el cnon 22 del concilio de Aquisgran, que previene
todo lo que constituye el vestuario del monge. Encrgase en l al abad
que d  cada religioso los efectos siguientes: dos camisas, dos
tnicas, dos cogullas, dos escapularios, cuatro pares de calzas, dos de
calzoncillos, dos de zapatos. Hasta aqui todo es conforme con el
capitulo 55 de la Regla; pero aade el cnon, sin duda hacindose cargo
de la inclemencia de algunas regiones, que se les d tambien un ropon de
pieles largo hasta los talones, dos cintos, guantes forrados y sin
forro, para el invierno y para el verano (lo cual, segun la edicion de
Plantino, solo debia entenderse respecto de los que iban de camino; dos
pares de calzado de dia, y dos de chinelas para la noche (_subtalares_),
con las cuales acudian al rezo de maitines para no detenerse en mudar de
calzado; zuecos en invierno; y jabon para lavarse ellos mismos su ropa.

El citado captulo 55 de la Regla esplica el objeto y uso particular del
escapulario y de la cogulla: Bastar  cada uno de los monges, dice,
una cogulla y una saya (tnica); la cogulla sea en el invierno vellosa,
en verano raida  vieja, y un escapulario para los trabajos. De modo
que el escapulario venia  ser como una cogulla  capa abreviada. La
palabra _cogulla_ viene de la latina _cuculla_, que propiamente
significa _capilla_: esta es la parte principal del hbito, y de tal
manera que no se daba  los religiosos hasta profesar; entonces el que
recibia sus votos, que era el abad, al ponrsela en la cabeza se la
sujetaba con unas puntadas debajo de la barba como si le amortajase, y
el nuevo profeso no podia quitrsela por espacio de tres dias, al cabo
de los cuales recibia la comunion, y el que se la administraba le
soltaba la cogulla.

[442] Acerca del tiempo que duraba el noviciado tenemos alguna duda. S.
Gregorio el Magno (_Epst., lib. VIII_), escribiendo  Fortunato, obispo
de Npoles, d  entender que se estendia  dos aos con estas palabras:
_prius quam biennium in conversatione compleant, nullomodo audeant
tonsurare_; que es decir: _no se abran corona hasta cumplir dos aos en
la religion_. Aplicando Yepes este pasage  los usos prescritos para los
novicios  _conversos_, que es todo uno, concluye que las coronas se
hacian al profesar, esto es, al terminarse el noviciado. Pero el mismo
cronista, esplicando luego el cnon 34 del concilio de Aquisgran, dice
que lo que dej ordenado S. Benito, y lo que se practic por trescientos
aos, fu _que los religiosos tuviesen un ao de probacion antes de
profesar_: segun lo cual parece reconocer que el noviciado era de un
ao, y no de dos. Si la _probacion_ y el _noviciado_ no eran una cosa
misma, la dificultad desaparece. En efecto, podia el noviciado ser de un
ao, y sin embargo continuar el religioso sin tonsura y con el mismo
hbito de noviciado hasta que se cumpliese otro ao de probacion. De
esta manera puede esplicarse el cnon 34 citado que manda no se d fcil
ingreso  los novicios en el monasterio, y que no se abran coronas ni
cambien de vestimenta hasta hacer profesion terminado el ao de prueba.

[443] Solo era permitido comer carne  los muy ancianos, y  los nios
que tambien vivian en los monasterios como _oblatos_  ofrecidos por sus
padres, menores de catorce aos.

[444] Son estos religiosos de la congregacion de S. Pablo, primer
ermitao, y viven ejemplarmente siguiendo la primitiva regla, reformada
por el venerable Juan de Dios de S. Antonino, en una de las montaas de
la Sierra al norte y  una legua escasa de Crdoba. Este instituto
existe desde los tiempos de Osio, aunque en Crdoba no se introdujo
hasta el ao de 1309. Fueron los primeros (dice D. Francisco Sanchez de
Feria en su obra indita ya en otras ocasiones citada: _Descripcion
antigua y moderna, etc._) unos soldados castellanos, esforzados y
valientes, que cansados de padecer trabajos en las dilatadas guerras
sobre Algeciras, y desengaados de las cosas del mundo, desampararon las
banderas del rey D. Fernando el IV por lo desabrido que estaba con l
todo el ejrcito, y se resolvieron  militar por el reino del cielo;
para lo que se ocultaron en las malezas de los montes cordobeses  hacer
vida solitaria. Unos habitaban en cuevas, otros en chozas, otros en
ermitas que fabricaban... Unos residian en tierra de Ribera la alta, en
un cerro eminente de dificil subida, cerca del arroyo _del Gato_, no
lejos del rio Guadamellato... Otros se situaron en las montaas del
Bauelo, donde permanecen arruinadas sus ermitas... Y otros ocupaban los
montes del Albayda... Y habindose fundado en 1417 el observantsimo y
religiossimo convento del rden de S. Francisco en el sitio  pago de
la Arrizafa, dcese se juntaron unos y otros ermitaos en sus
inmediaciones... para gozar del pasto espiritual del convento. De
nuestro _Diario de viaje_ sacamos los siguientes pormenores
descriptivos. La situacion de estas ermitas es en sumo grado pintoresca:
desde el mirador que hay  su entrada se divisan,  la derecha, y como 
la mitad de la vertiente de la montaa, la quinta de la _Albayda_,
antiguo _Castillo Blanco_, propiedad hoy del conde de Hornachuelos; mas
lejos el castillo de Almodovar, cuya masa cenicienta descuella confusa
en la eminencia de un cerro entre los vapores que se levantan de la
campia. Hcia la falda del monte que me sirve de atalaya veo  vuelo de
pjaro la Ruzafa, antigua casa de recreo de Abde-r-rahman I, luego
convento de padres franciscanos... ahora parador, y fonda casi siempre
cerrada! Viven en estas ermitas, bajo la proteccion del seor obispo de
Crdoba, diez y siete ermitaos profesos, y un solo novicio. Observan
riguroso silencio,  incomunicacion completa entre s la mayor parte del
dia. Renense solamente en la capilla, en la lectura que sigue  la
misa, y en el refectorio. Cada cual tiene su celdilla, y hace su
almuerzo y cena en su cocina: para la comida hay refectorio en la casa
principal. Emplean en el trabajo manual y corporal cinco horas diarias.
A las horas de oracion cada cual debe tocar su campana en oyendo sonar
la de la capilla;  incurre en grave falta el que no lo hace. Visten
hbito y escapulario con capilla de pao pardo. Hay casa de novicios,
separada de las celdas de los profesos, las cuales estan aisladas y
diseminadas por toda la tierra que abraza el Santo Yermo. El noviciado
dura seis meses. En una de las peas mas avanzadas de esta montaa han
labrado los ermitaos para el obispo un cmodo sillon, desde el cual se
goza una de las perspectivas mas bellas que pueden imaginarse.
Descbrese toda la campia al frente, haciendo fondo  la ciudad las
sierras de Cabra y de Granada con sus azulados festones de crestas, y
sobresaliendo al sudeste el pico de Alcaudete: por detrs de la ciudad
se desliza culebreando el magestuoso Guadalquivir.

[445] En su famosa carta al obispo de Pamplona Wiliesindo.

[446] Era S. Eulogio, dice su condiscpulo Paulo Alvaro, _tan pequeo de
cuerpo como grande de alma_.

[447] V, carta, y sal con mucha priesa, volando por selvas y collados:
atraviesa con apresurado curso los valles y busca los sagrados edificios
del amado de Dios Benedicto. All siempre hallan reposo los que llegan
fatigados: dseles con abundancia verduras, pan y peces. Hay all alegre
amor, y culto  Jesucristo  todas horas: piadosa paz, entendimiento
humilde y hermosa conformidad entre los hermanos. Dirs al abad y  sus
compaeros: Dios os guarde, vivid felices! Trae estos versos Leon
Hostiense en el lib. I, c. 17 de su Hist. de Monte Casino.

[448] _Jubet ecclesias nuper structas diruere, et quidquid novo cultu
in antiquis basilicis splendebat, fueratque temporibus arabum rudi
formatione adiectum elidere, etc._ _Memor. Sanctor._, lib. III,
_Destructio basilicarum_, cap. 3.

[449] Verificse aquella en el ao 853, y cinco aos despues vemos al
clebre Sanson hallarse de abad en el monasterio Peamelariense, cuando
vinieron  Crdoba por los cuerpos de los santos mrtires Jorge y
Aurelio los dos monges Usuardo y Olivardo de la abada de S. German de
Paris.

[450] Almundhyr sin embargo, mas inclinado  la paz que  la guerra,
medi eficazmente para restablecer la concordia entre su padre Mohammed
y el rey D. Alfonso. Con este motivo pas  Crdoba el presbtero
toledano Dulcidio, el cual cumpli su embajada tan  satisfaccion de
ambos, que de vuelta  los estados de D. Alfonso se llev consigo los
cuerpos de S. Eulogio y Sta. Leocricia. El piadoso presbtero sali
alegre de Crdoba con las santas reliquias en diciembre de aquel mismo
ao (883), y en enero del siguiente lleg  Oviedo, donde las recibieron
con devocion suma y solemne pompa el rey, el arzobispo Hermenegildo y
toda la corte.

[451] En este intrvalo florecieron pacficamente los condes Adulfo y
Guyfredo,  quienes celebr en sus epgramas latinos el arcipreste
Ciprian: al primero por la biblioteca que habia regalado  la baslica
de S. Acisclo (que tampoco habia sido destruida); y al segundo con
motivo de un abanico ofrecido  la condesa Guysinda, su esposa.

[452] Consta de una lpida que en tiempo de Felipe II fu descubierta en
el sitio llamado _los Marmolejos_, descifrada por Ambrosio de Morales, y
colocada en el que era convento de S. Pablo.

[453] El rey de Leon D. Sancho, que acudi  Crdoba  curarse una
hidropesa calificada de incurable.

[454] El mismo D. Sancho, que se hallaba desposeido de su trono; su
abuela la reina Theuda; el rey de Navarra, su hijo; Ordoo IV, rey de
Galicia; la condesa de Galicia, madre del conde Rodrigo Velascon; el
conde D. Vela y sus hijos, etc.: todos los cuales fueron alojados,
mantenidos con gran decencia, y esplndidamente agasajados por An-nasr
y Alhakem, que se preciaban de ser el amparo y refugio de los prncipes
estrangeros.

[455] El monge aleman Gerberto, que despues lleg  ser pontfice con el
nombre de Silvestre II. Vino  Crdoba, dice en su Crnica el monge
Ademaro, _causa sophi_, pues rivalizando en el cultivo de las ciencias
y de la literatura los rabes, los cristianos y los judos, lleg
verdaderamente esta ciudad  convertirse en una nueva Atenas. Quien
desee formarse alguna idea del amor que Alhakem II profesaba  las
ciencias, y de los muchos hombres clebres que florecieron bajo su
reinado, puede ver el cap. 6 del lib. VI de la Hist. de Al-Makkar.

[456] Tambien resulta del acta del martirio de esta santa que permanecia
en pi la baslica de los santos Fausto, Januario y Marcial. Otro tanto
se infiere respecto de la baslica de S. Andrs de una lpida de mrmol
blanco, sumamente curiosa, que aun conserva la parroquia del mismo
nombre en la haz interior de su pared septentrional. Dcese en ella en
ocho elegantes versos ymbicos latinos, estar all enterradas _Speciosa_
y su hija _Tranquila_, vrgen consagrada  Dios, y que la hija muri en
la Era 965 (A-D. 927), muriendo la madre despues en la Era 1004 (A-D.
966). De aqu tambien se deduce la grande antigedad de esta baslica,
puesto que, no siendo verosimil que fuese construida en los tiempos de
desolacion y pobreza que siguieron al martirio de S. Eulogio, debe
racionalmente creerse que existia ya en tiempo de este santo, y para
conservarse en pi durante el reinado de Mohammed, debia ya contar mas
de trescientos aos de existencia segun el edicto del mismo arriba
mencionado. De consiguiente la baslica de S. Andrs debi ser fundacion
por lo menos del siglo VI de la Iglesia. Esto no se opone  que pudieran
restaurarla despues los mozrabes segun su peculiar arquitectura; pero
de todos modos la lpida referida, que cubre en aquel muro un sepulcro
nunca violado, es prueba evidente de que dicho muro y la fbrica
principal del templo estaban en pi  mediados del siglo X. El
arquelogo debe tener esto presente al visitar dicha iglesia en su parte
antigua por dentro y fuera (pues el antiguo templo miraba  oriente y
tenia su nave central en lo que es hoy crucero), y al comparar su bside
primitivo y su portada, que aun se conservan, con los de las parroquias
que hemos designado como de mas remota edad.

Pegado  este bside por la parte del mediodia hay un edificio que
tambien indica grande antigedad. Puede haber sido dependencia de la
parroquia; pudiera quizs tambien haber servido de asilo  algunas
religiosas ahuyentadas de su monasterio de la Sierra cuando las del
monasterio Tabanense, entregado  las llamas, se refugiaron asimismo en
una casa contigua  la baslica de S. Cipriano. En tal caso viviria la
vrgen Tranquila con su madre junto  esta parroquia, como vivian unidas
 la otra Sta. Columba y su hermana Isabel.

[457] Distinguiendo al propio tiempo con crecidos estipendios  los
mozrabes que militaban bajo sus banderas. _Almanzor autem... ita sibi
Christianos alicere satagebat, ut Christianos arabibus ostenderet
chariores_, dice el arzobispo D. Rodrigo, lib. 5. _Hist._ cap. 14.

[458] Hoy todava se ven las ruinas del famoso castillo de este nombre
en el centro de la Sierra,  cuatro leguas de Crdoba y  la derecha del
camino que sube desde Trasierra hcia Espiel. Son evidentemente restos
de un grande edificio rabe.

[459] Tronco y principio de la ilustre casa de los _Manriques de Lara_.

[460] Aunque Almanzor era solamente _hagib_  primer ministro del
verdadero califa, Hixem II, mandaba de hecho como rey, y por tal le
tenia el pueblo castellano. Vase pg. 189.

[461] Ambrosio de Morales, _Crn._ lib. XVI, cap. 45.

[462] S. Zoil y S. Flix, que llev al famoso monasterio de Carrion.

[463] As sucederia con las reliquias de diversos mrtires que se
veneran en la iglesia de los santos Fausto, Januario y Marcial, hoy
parroquia de S. Pedro, y que no fueron descubiertas hasta el ao 1575,
por hallarse debajo de tierra, en una urna de piedra franca; otro tanto
puede conjeturarse respecto de las imgenes de _Nuestra Seora de la
Alegra_, que solo reapareci por los aos de 1640 al hundir un tabique
en la ermita de Rocamador del hospital de S. Hiplito: de _Nuestra
Seora de los Remedios_, que fu hallada al tiempo de la reconquista por
unos cautivos cristianos en una heredad de la Sierra, y cedida por el
rey S. Fernando al convento de Trinitarios calzados; y de algunas otras.

[464] En la misma parroquia de S. Andrs, arriba mencionada, hay una
lpida, cuya inscripcion copiada  la letra con toda su brbara
sencillez dice as: FINO DON PERO PEREZ VILLAMMAR ALCALDE DEL REY EN
CORDOBA EN DIEZ E SIETE DIAS DE FEBRERO. E. MCC DOYS FERIA SEXTA.
MAESTRE DANIEL ME FECIT. DEUS LO BENDIGA. AMEN. Esta lpida, que
corresponde al ao de Cristo de 1164, est colocada en la haz del muro 
la parte esterior junto  la portada de la iglesia,  unos cinco pis
sobre el terreno que fu antiguo cementerio de la misma; y prueba dos
cosas: 1. que en 1164 y bajo el imperio de los almohades, aun duraba la
grey mozrabe en Crdoba, con algunas de sus baslicas y con sus
autoridades privativas; 2. que la decoracion arquitectnica de esta
parroquia es anterior  aquel tiempo, puesto que para colocar la lpida
all hubo que encajarla con gran trabajo en la sillera que acompaa 
la portada, cortando hasta cuatro sillares  cincel y  boca de escoda;
lo que seguramente no se hubiera hecho si aquella fachada fuera
posterior al epitfio.

[465] S. Martin de Soure, cautivado en Portugal, muri entonces (ao
1147) en una mazmorra de Crdoba, donde estaba con otros varios
cautivos. Los mozrabes le enterraron en la baslica de _Sta. Mara_.
Esta baslica cree Gomez Bravo fuese la que hoy se conserva junto  la
_Corredera_ con el nombre de _Nuestra Seora del Socorro_; y aade que
se mantendria  espensas de los cautivos cristianos. No vemos la razon
por qu habian de mantener los cautivos esta iglesia habiendo en la
ciudad cristianos libres que podian hacerlo; pues  pesar de la gran
persecucion tenian en los aos posteriores, como acabamos de demostrar,
otras baslicas para el culto, alcaldes nombrados por el rey castellano,
y libertad suficiente para consagrarles honrosas lpidas
conmemoraticias.

Sirva esta nota de ilustracion complementaria  la que estendimos al pi
de la pgina 209, de la cual pudieran algunos colegir que con la
persecucion del ao 1125 no habia quedado en pi mas baslica que la de
_Sta. Mara_.

Esta baslica, dice Al-Makkar (t. I, lib. III, cap. IV), era la
principal de los cristianos, y  ella acudian peregrinos de lejanas
tierras. El poeta rabe Ibn Shoheyd entr una noche en ella, vila toda
engalanada, llena de luces, cubierto el pavimento de ramas de mirto, en
el momento de celebrarse en ella alguna solemne funcion, y sali
escandalizado de las sagradas ceremonias de que habia sido testigo.
Cules fueran estas no podemos decirlo, porque su narracion parece
referirse al Santo Sacrificio, y al mismo tiempo habla de una funcion
nocturna. Estaban, dice, revestidos los sacerdotes con ricas vestiduras
de seda, de varios y alegres colores, y adelantbanse  adorar  Jesus;
y si se encaminaban hcia la marmrea fuente, era solo para sacar agua
de ella en el hueco de la mano. Levantse luego uno de ellos y se coloc
en medio, y tomando el cliz se dispuso  consagrar el vino; aplic al
licor sus ardientes labios, rojos como los de una doncella, y su
fragancia le cautiv el sentido; pero cuando lib la deliciosa copa, su
dulzura y suavidad le sumergieron en un profundo arrobamiento.

[466] La de la catedral.

[467] Crdoba, tan afamada en otros tiempos por sus joyantes sederas,
por sus vistosos guadameces, por sus delicadas obras de platera, por
la abundante esportacion que hacia de sus mercaderas, de sus granos,
aceites y otros frutos,  Italia,  Flandes,  las Indias, ve hoy
arruinadas su industria y su agricultura, y no esporta mas que barriles
de aceitunas, jabon, cordelera, cintas, zapatos y sombreros para las
ferias de Andaluca y Estremadura.

[468] Entindase de la poca de Fernando VII.

[469] Dos de estas recordamos, la de la puerta de Sevilla, y otra que se
halla entre la puerta de Almodovar y la de Gallegos, frente al convento
que fu de la Victoria.

[470] Supnese que se abri aquel postigo para introducir ganado en la
ciudad durante el cerco que le tenia puesto S. Fernando, y que habiendo
logrado algunos soldados cristianos meterse entre el ganado,
contribuyendo luego  que se tomase la Ajarqua, el rey moro cuando lo
supo esclam: _bien escusada era all aquella puerta!_ (_Memorias de la
ciudad de Crdoba, M. S. de la Real Academia de la Hist. D. 129, relato
1._)

[471] _Historia general de la M. N. y M. L. Ciudad de Crdoba y de sus
nobilsimas familias_, atribuida al Dr. Andrs de Morales. Lib. VI, cap.
I.--M. S. de la Real Academia de la Historia.

[472] Vase su lmina, donde por equivocacion se estamp el nombre de
_puerta de Sevilla_. Sobre su dovelage hay un cartelon de mediano gusto
con una inscripcion que dice: _Reinando la sacra, catlica y real
magestad del rey D. Felipe nuestro seor, segundo de este nombre_.

[473] Hoy ermita de Sta. Quiteria, en la calle de los Judos. Vase la
pg. 223.

[474] De las puertas interiores de la ciudad que dividian la Almedina y
la Ajarqua seala tres Ambrosio de Morales, adems de la del Sol y de
la del Rincon: el _portillo de la calle de la Feria_, el _de la
Fuenseca_, y la _puerta del Hierro_. De esta ltima hallamos mencion en
Al-Makkar y en Ben Adzar bajo el mismo nombre (_babu-l-hadid_), y en
algunos documentos posteriores  la reconquista. La _puerta del Hierro_
se designa en la donacion de S. Fernando  los religiosos de Sto.
Domingo como punto prximo al solar que se les adjudica para fundar el
convento de S. Pablo; y por el mismo instrumento se comprueba que la
huerta enclavada en el mismo se llamaba _del Almezo_ y se estendia 
toda la manzana. _Feria. M. S. cit. fol. 32._

[475] Sin duda empez  tener origen esta tradicion cuando estaba ya
formada la falsa creencia de haber tenido la ciudad otro asiento
distinto del que hoy tiene, al pi de la Sierra, en el campo vulgarmente
llamado de _Crdoba la vieja_. Estractaremos el relato que de ella hace
Al-Makkar.

Habitaba en la fortaleza de Almodovar un rey, que yendo un dia de caza,
solt tras una perdiz un halcon muy querido que tenia, en una floresta
donde despues andando el tiempo vino  formarse la ciudad de Crdoba. La
perdiz acosada se meti en un espeso zarzal: el halcon persiguindola se
entr tambien en l; pero viendo el rey al cabo de largo rato que su
pajaro favorito no parecia, mand  sus monteros cortar aquella maleza y
sacarlo. Al practicar esta operacion aparecieron los chapiteles de un
grande edificio soterrado, y el rey, que era hombre entendido y
emprendedor, mand que inmediatamente se desmontra todo el terreno que
le cubria. Hicironse las escavaciones con felicidad, y sali  luz un
soberbio palacio, cuyos fundamentos se internaban en el agua sobre un
slido cimiento de argamasa puesto segun el arte de los antiguos. El rey
lleno de gozo lo hizo restaurar con arreglo  su forma primitiva;
residi en l largas temporadas, y poco  poco fueron al rededor
levantndose otros edificios, principio y ncleo de la ciudad de
Crdoba, donde permaneci la descubierta maravilla como morada perptua
de los reyes que le sucedieron.

[476] El historiador Aben Hayyn (fol. 14) menciona adems la _puerta
cerrada_ (_bbo-s-sudd_), en cuyo arco se pusieron en tiempo de
Abde-r-rahman III garfios  escarpias para clavar las cabezas de los
criminales y reos de lesa magestad.

[477] El palacio episcopal fu reedificado  mediados del siglo XV por
el obispo D. Sancho de Rojas y Sandoval, y entonces subsisti el
pasadizo, y por consiguiente el muro de donde arrancaba. D. Alonso de
Aguilar lo incendi pocos aos despues, y vuelto  reedificar por el
obispo D. Pedro Solier, dej el pasadizo intacto. Hcia la mitad del
siglo XVI lo ampli D. Leopoldo de Austria, sin demoler dicho muro. En
1622 el obispo Mardones lo prolong con una nueva y suntuosa edificacion
hcia el norte, y entonces se demoli el pasadizo rabe dejando en pi
el muro primitivo.

Segun la descripcion que hace Aben Hayyn (fol. 26) puede creerse que
este muro del palacio episcopal servia al alczar rabe como de muralla
por levante. Abdalla, dice, hizo abrir una puerta nueva fuera de su
alczar y prxima  l,  la cual concurrian las gentes en dias marcados
 reclamar justicia (_bbo-l-dal_). Entre ella y el alczar mand
construr una galera de piedra sillera, cubierta de cristales, la
cual... comunicaba por fin con la maksurah de la gran mezquita. As
pues, la galera  pasadizo se componia de dos trozos, uno del alczar 
la _puerta de la Justicia_, y otro de esta puerta  la mezquita; y este
segundo trozo sera probablemente el que se conserv hasta el siglo
XVII. Y la puerta de la Justicia estaria en el muro que es hoy fachada
del palacio del Obispo.

[478] Despues de arrojado al rio el cadver de S. Eulogio, estaba por la
noche de centinela en la torre _de la Vela_ un soldado de Ecija, el
cual, acosado de la sed, se pas  beber al caz que por encima del muro
llevaba el agua  los baos del Califa; y estando all vi en el rio una
gran claridad, y observ que encima del cuerpo del santo mrtir, que
sobrenadaba, se hallaban como suspensos en el aire unos ngeles con
blancas vestiduras sacerdotales, salmodiando dulcemente. Qu asunto
para un artista de f! Vase la vida y muerte de S. Eulogio escrita por
Paulo Alvaro.

[479] Habiamos pensado dar al lector un estrado de las piezas referentes
 la causa formada al clebre inquisidor Luzero con motivo de sus
sanguinarios escesos; pero nos vemos precisados  retirarlo por su
escesivo volmen. Debidas  la bondad de los seores cannigos de
Crdoba, que nos las permitieron copiar en el archivo de la santa
iglesia catedral, las conservamos por si se presenta ocasion de darles
cabida entre las memorias de la santa iglesia de Sevilla referentes al
arzobispo que se hallaba de inquisidor general de Espaa en tiempo de
Luzero, cannigo tambien de aquella catedral. Las cartas que ambos
cabildos secular y eclesistico escribieron  reyes y personages de
estos reinos y de fuera de ellos implorando su proteccion contra aquel
monstruo de iniquidad, forman en el _libro de las Tablas_ de dicho
_Archivo_ una coleccion sumamente curiosa (_Caj. A_). No lo son menos
los documentos del _Caj. I, leg. 7 y 10_, entre los cuales hay un
memorial entregado  los condes de Cabra  nombre de diferentes personas
que habian los agentes de Luzero llevado presas  los alczares para que
declarasen crmenes de que jams habian tenido ni remota idea. En un
libretillo (nm. 296) se hacen al rey bajo la forma de memorial
interesantes revelaciones: se le dice que el alczar estaba hecho _cueva
de traiciones y maldades_, y despues de referirle los atentados que en
l cometian Luzero, el licenciado Lafuente, y otros, se suplica con el
mayor ahinco  S. A. vaya  Crdoba  poner remedio, seguros los que
esponen de que si el rey accediese  ello, habia de mandar que en el
sitio del _Marrubial_, donde aquellos inicuos jueces habian hecho quemar
 ciento siete cristianos inocentes, y luego  otros veintisiete mas,
_se hiciese casca de mrtires_.

[480] El sencillo monumento erigido por Ambrosio de Morales en el
_Campillo_ desapareci en tiempo de la invasion francesa. El P. Roa y
otros escritores han publicado los versos que  los mrtires de Crdoba
consagr en l el famoso cronista de Felipe II, y recientemente ha
publicado un peridico de Madrid la version que de los mismos ha hecho
en elegantes endecaslabos castellanos nuestro buen amigo el Sr. D.
Francisco de Borja Pavon, natural y vecino de aquella ciudad, anticuario
tan erudito cuanto modesto.

[481] El annimo parisiense (cdice de mucha autoridad entre los
arabistas) dice que cuando Moguen tom  Crdoba no habia ya puente, y
hubo que vadear el rio,  pasarlo  nado; que As-samh ben Malek edific
el que hoy existe, con autorizacion del califa Omar, el cual le permiti
emplear en su construccion los sillares de la antigua muralla; y que las
brechas abiertas en esta se rellenaron con ladrillo por no haberse
hallado  mano piedra  propsito (Ao 101 de la Egira.).

[482] Vase la lmina _Crdoba desde el castillo de la Carraola_.

[483] De aqu vino el llamarse despues _Campo de la verdad_ aquel gran
llano que est al otro lado del rio al mediodia de la ciudad. _Historia
de Crdoba_, M. S. citado de la Real Academia de la Historia, H. 12,
tomo II, pg. 343 y siguientes.

[484] La de los santos mrtires Fausto, Januario y Marcial, que se llam
luego de _S. Pedro_; la de los santos patronos de Crdoba Acisclo y
Victoria, y la de Sta. Olalla extramuros de la ciudad.

[485] Asi debi suceder con las de _S. Andrs_, _Sta. Marina_, _la
Magdalena_, _S. Lorenzo_, _Santiago_, _S. Nicols de la villa,_ y las
demas que creemos existan antes de la reconquista.

[486] Vase la lmina _Iglesia de Sta. Marina_.

[487] Vase la lmina _Iglesia de S. Lorenzo_.

[488] Vase la nota de la pg. 349 en sus ltimos prrafos.

[489] Vase en la lmina de Detalles correspondiente el _Roseton de S.
Miguel_.

[490] Esta torre fu edificada por el obispo D. Iigo Manrique,
comenzada segun tradicion en 1494, y terminada, segun la inscripcion
gtica que se puso en ella, en 1496. La tradicion refiere que el alcaide
de los Donceles D. Diego Fernandez de Crdoba, cuya casa, vecina  esta
iglesia, recibia molestias de los albailes que fabricaban la torre,
despues de haber intilmente reclamado del obispo la suspension de la
obra, fu una noche con sus criados y peones, y hundi todo lo que los
operarios tenian fabricado. Sabedor el prelado del caso, mand levantar
la fbrica de nuevo. Cuanto trabajaban los albailes de dia, otro tanto
deshacian por la noche el caballero y su gente. Mediaron conminaciones,
y viendo D. Iigo Manrique que el alcaide no hacia caso, le declar
descomulgado. Hubo recurso al rey, luego al consejo con demanda formal
interpuesta por el caballero; y durante su resolucion la obra estuvo
parada. Concluido el pleito, se di sentencia  favor del obispo, y
mand el tribunal se siguiese la fbrica de la torre, previniendo  los
maestros que la dirigian que se pusiesen en las ochavas de su cuerpo
principal, mirando  la casa de D. Diego Fernandez de Crdoba, dos
efigies en ademan de postradas, cargando sobre sus espaldas el peso de
la fbrica restante, y que debajo de ellas se grabasen estas palabras: 
un lado PACIENCIA, y al otro OBEDIENCIA: dando  entender al caballero y
 sus sucesores la paciencia que habian de prestar en sufrir las vistas
de la nueva torre, y la obediencia debida  la Iglesia.

As se cumpli. Hoy se ven las referidas figuras en aquellas dos
esquinas, sirviendo como de remate  dos medias pirmides que arrancan
de la base de las mismas ochavas; y para mayor efecto las pintan de
colores. Vase la lmina _Torre de S. Nicols de la villa_.

[491] No desagradar al lector una noticia sumaria de los principales
conventos y casas de las rdenes militares establecidos en Crdoba
despues de la reconquista, con espresion de los aos en que se fundaron,
sitios en que se establecieron, y personages que  ello cooperaron.

Fueron antes que otros atendidos los _padres de Sto. Domingo_, que
acompaaban al ejrcito del santo rey confesando y auxiliando en todo 
los soldados. Diseles en 1236 solar espacioso junto  la _puerta del
Hierro_ para fundar el convento de S. Pablo.

Siguieron los _padres de S. Francisco_, instalados por el mismo rey, no
se sabe en qu ao, fuera del antiguo muro divisorio (_cerca de la
puerta de la Pescadera_, dice Feria. M. S. citado), no lejos del
convento de S. Pablo en la misma calle de la Feria.

Luego los _Trinitarios Calzados_ (en 1236). Diles el rey, adems del
solar donde permanece hoy todo desfigurado su convento, la milagrosa
imgen de Nuestra Seora de los Remedios, hallada por los mozrabes
cautivos.

Vienen despues: _Nuestra Seora de la Merced_, de poca incierta,
fundado extramuros en la antigua ermita de Sta. Eulalia.--_S. Agustin_,
establecido en 1296 en los Visos; luego por bula pontificia (en 1312)
entraron sus religiosos en la ciudad, y estuvieron en el alczar hasta
el 1325, en que D. Alfonso XI para ampliar su palacio los estableci
donde se ve su convento ahora.--Los _santos mrtires Acisclo y
Victoria_, monasterio de benedictinos erigido sobre la baslica antigua
de los mismos santos (en 1297) por el P. Fr. Rodrigo de Ordoez,
conventual del de S. Pedro de Gumiel. Contribuy  su fbrica el rey D.
Fernando IV. Desierto desde el ao 1527 por haber ido faltando los
Cistercienses que lo poblaban, fu cedido en 1530  los padres Dominicos
del monasterio de Scala Coeli, los cuales lo reedificaron. El rey Felipe
II, noticioso de que su iglesia amenazaba ruina, di una copiosa limosna
para restaurarla. Eran sus patronos los condes de Torres-Cabrera.--_S.
Francisco de la Arrizafa_, fundado en 1417 por D. Fernando de Rueda,
extramuros de la ciudad, al pi de la Sierra, en la famosa Ruzafa de
Abde-r-rahman I. Eran sus patronos los condes de Hornachuelos, seores
de la Albayda.--_S. Gernimo de la Sierra_, erigido por el obispo
Gonzalez Deza (en 1408) en el Alcor de la Sierra, en el sitio llamado
Valparaiso, en terreno cedido sobre el campo de _Crdoba la vieja_ por
D. Martin Fernandez de Crdoba, alcaide de los Donceles, y su piadosa
madre D. Ins de Pontevedra. La ciudad de Crdoba di  los padres
Gernimos las ruinas del castillo de _Crdoba la vieja_ para que las
aprovechasen en la edificacion de su monasterio.--_S. Francisco del
Monte_, fundado (en 1394) en la Sierra por Martin Fernandez de Andjar,
caballero de Crdoba, en una heredad suya,  peticion de D. Enrique III
y la reina D. Catalina; y trasladado al sitio que hoy ocupa en 1413. En
uno de los altares de su iglesia se veneraba la imgen de _Nuestra
Seora de la Esperanza_ hallada entre las ruinas del famoso y antiguo
monasterio Armilatense. El arco de la portera de este convento estaba
sostenido por dos columnas de jaspe blanco que segun tradicion fueron
sacadas de las mismas ruinas.--Y siguen otros de no poca importancia
fundados en los siglos XVI y XVII.

Las rdenes militares se instalaron en Crdoba en el ao 1237. La de _S.
Juan de Jerusalen_ en una mezquita de la Almedina (hoy _S. Juan de los
Caballeros_):--la de _Santiago_ en un solar de la calle de Sta. Ana
(tambien en la Almedina). No sabemos cul sea;--la de _Calatrava_ en las
_Tendillas de Calatrava_ (hoy _casa de la Encomienda_, donde se
conservan preciosos fragmentos arbigos); la de _Alcntara_ en las
_casas de Sneca_ (hoy religiosas del _Corpus Christi_), en la Almedina,
cerca del muro divisorio. Se fund como convento hospital y oratorio de
la regla de S. Benito, y conserva hoy su memoria la cuesta de este
nombre;--el _Orden Teutnico_ en la calle de la Madera, en la Almedina.
Se estingui este rden en Espaa en 1310, y en el ao 1481 su casa
convento de Crdoba estaba ya arruinada;--el _Temple_ en la Ajarqua, en
un solar contiguo  la parroquia de Santiago. De sus casas solo existen
insignificantes reliquias en la calle llamada _del Claustro_.

Los conventos de religiosas mas notables eran: el de _S. Clemente_,
fundado por D. Alonso X en 1261 en una huerta suya, en la Ajarqua, y
luego por el mismo rey trasladado  Sevilla;--el de _Sta. Clara_,
fundado en 1264 por el arcediano Diaz Sandoval en la iglesia de Sta.
Catalina (antigua baslica de S. Jorge: luego mezquita). Para ampliacion
de su fbrica compr el fundador al infante D. Luis, las casas labradas
por su padre S. Fernando para Juana de Poitiers;--el de _Sta. Mara de
las Dueas_, del Cister, fundado en 1372 por el seor de Luque D. Egas
Venegas en sus casas propias (colacion del Salvador);--el de _Sta.
Cruz_, fundado en 1465 en las casas de su morada (colacion de S. Pedro)
por el P. Fr. Francisco Miranda en nombre de los seores Pedro Gutierrez
de los Rios, veinticuatro de Crdoba, y Teresa Zurita, su mujer; quienes
ofrecieron costearlo para que Dios sacase con vida al Pedro Gutierrez de
las justas que iba  mantener con Suero de Quiones sobre el paso de los
peregrinos por el puente de Orbigo;--el de _Sta. Marta_, edificado en
1468 por el P. Fr. Pedro de Crdoba en las casas de Crdenas (donde aun
subsiste).

[492] Vanse las lminas _Hospital de Espsitos_, y _Detalles de la
fachada_ del mismo.

[493] Vase la lmina _Capilla del hospital del cardenal_.

[494] Cada uno en una calle de las que llevan el nombre del _Bao_
(_alta_ y _baja_).

[495] Vase acerca de esta diferencia la pg. 299.

[496] Vase la lmina que la representa.

[497] En la calle de _Carniceros_, casa nm. 7, en la de _las Cabezas_,
nm. 16, en la de _la Pierna_, en la plaza de S. Andrs: ejemplos que
recordamos en este momento; lo que equivale  citar uno entre mil.

[498] _Afranc_, propiamente _Francia_; pero los rabes aplicaban este
nombre  todos los dominios cristianos que caan al norte de sus
provincias en Espaa; as como llamaban _Andals_  toda la tierra que
ellos aqu enseoreaban.

[499] Ya hemos tenido alguna vez ocasion de advertir que la prohibicion
alcornica de aplicar las artes plsticas  la representacion de seres
animados se infringia muy  menudo en esta poca tan brillante del
califado.

En la descripcion de Azzahra que emprendemos, seguimos fielmente las
noticias que hemos recogido en las historias compiladas por Al-Makkar,
en la _Historia de Almagreb_ de Ben Adzar, y en estractos de otras que
bondadosamente nos ha comunicado el Sr. Gayangos. De todas ellas hemos
formado un conjunto, descartando las especies en que hay
contradicciones. Parecer exagerado este relato, pero si se observa que
otras descripciones de aquellas historias (las de la mezquita de
Crdoba, por ejemplo) han resultado exactas, tal vez el lector depondr
su incredulidad para admirar solamente tanta grandeza.

[500] Las rentas del estado cordobs eran: 5,480,000 dinares de oro de
las contribuciones de las provincias; 765,000 de los zocos y mercados de
Crdoba; el quinto del botin cogido al enemigo, y las capitaciones
impuestas  los mozrabes y judos, que duplicaban aquellos ingresos.

[501] Vase en Al-Makkar la curiosa descripcion de la que envi el
emperador Constantino  Abde-r-rahman III.

[502] Ben Hayyn dice que An-nasr recibi al enviado de Constantino en
el _pabellon embovedado_, lo cual induce  creer que no habia mas que un
pabellon con bveda, que probablemente seria el central, llamado tambien
_pabellon circular_, _pabellon dorado_, y _salon de los califas_.

[503] La carta de Constantino al califa (dice Ben Hayyn) venia escrita
en vitela azul celeste con caractres de oro: dentro de ella, en
caractres de plata, una lista de los presentes que enviaba el
emperador. La carta tenia un sello de oro de cuatro mitcales de peso,
con la imgen del Mesas en un lado, y los retratos de Constantino y su
hijo en el otro. Estaba metida en una bolsa de tejido de plata, y esta
en una caja de oro con el retrato de Constantino admirablemente
esmaltado: todo encerrado en un estuche con funda de seda y oro.

[504] Este cementerio estaba en el recinto de los alczares de Crdoba.

[505] No nos ha sido posible rastrear el verdadero nombre de este
obispo, pues entre los prelados toledanos tampoco hallamos ninguno con
el nombre esencialmente arbigo de _Kasm_. Otro tanto podemos decir del
obispo que trajo de Asia las dos clebres fuentes del palacio que vamos
describiendo,  quien los historiadores rabes llaman _Rab_. Vase la
nota 3 de la pg. 173.

[506] El _hagib_ de quien hablamos no era el primer ministro del meznar
 consejo del califa, sino simplemente uno de sus _camareros_. Este
cargo se alter bajo los ltimos Umeyas, cada uno de los cuales tenia un
gran nmero de _hagibes_.

[507] Durante el reinado de su hijo Al-hakem (del 961 al 976 de J. C.)
se hicieron en Medina-Azzahra otras muchas construcciones; pero en los
alczares y jardines no habia nada que hacer.

[508] _Azzahra_ viene de la palabra rabe _zahra_, que significa _flor_.

[509] D. Alfonso VI, conquistador de Toledo.

[510] Dicen los historiadores rabes que la peticion del rey D. Alfonso
fu sugerida por los obispos y eclesisticos que le acompaaban, por
considerar que el alumbramiento de la reina sera mas meritorio  los
ojos de Dios en aquel lugar, que habia sido antiguamente baslica
cristiana.

[511] En el referido repartimiento el rey _retuvo para s_ el campo de
_Crdoba la vieja_, y en una donacion hecha por el mismo monarca  20 de
febrero de la Era 1279 (A-D. 1241), que cita Gomez Bravo (t. 1., pg.
4), se dice: _contra Cordubam la vieja_.

[512] El P. Fr. Vasco.

[513] Ambrosio de Morales.

[514] El licenciado D. Pedro Diaz de Rivas.

[515] Estuvo el ciervo en el convento de S. Gernimo de la Sierra hasta
hace pocos aos. Ahora se halla en el Museo provincial. Es de alto poco
mas de un pi: el carcter de su forma es puramente ornamental, segun la
tradicion del arte antiguo, como el de los colosales mitos de Nnive,
como el de los toros, leones y monstruos fantsticos de Perspolis, como
el de los famosos leones de la Alhambra. Tiene la cabeza algo levantada
y la boca abierta como en disposicion de arrojar por ella un cao de
agua. La cierva, de la misma materia y tamao, fu llevada al monasterio
de Nuestra Seora de Guadalupe. No sabemos si se conserva.

[516] Ambrosio de Morales en sus Antigedades se esforz vanamente en
persuadir que _Crdoba la vieja_ era la _Colonia patricia_ fundada por
Marcelo. No se hizo cargo de los fragmentos de arquitectura decorativa,
puramente neo-griega, por all diseminados, ni conoci el estilo arbigo
del ciervo de bronce que le estuvo una porcion de aos vertiendo el agua
en la pila del claustro de S. Gernimo, cuando l hacia vida de monge.

[517] El citado D. Pedro Diaz de Rivas. Vase el Discurso primero de sus
_Antigedades de Crdoba_. Siguieron su opinion el P. Roa (_De Cordub
in Hispania Betica principatu_), Gomez Bravo (obra citada), y otros.

[518] D. Jos Antonio Conde en su _Historia de la dominacion de los
rabes, etc._

[519] Dice que se hallaba  cinco millas de Crdoba, Guadalquivir abajo.

[520] Es esta dehesa propiedad de los marqueses de Guadalczar, no
sabemos desde cundo.

[521] Nuestro citado amigo D. Pascual de Gayangos, que tradujo del rabe
en correcto idioma ingls la historia de Al-Makkar para la Sociedad
asitica de Lndres. Sali  luz este interesante trabajo en 1840.

[522] Vase la lmina _Fragmentos del palacio de Medina-Azzahra_.

[523] No habiendo podido proporcionarme ninguno de los capiteles de
Medina-Azzahra que yacen en la huerta del monasterio de S. Gernimo, no
me es dado ofrecer al lector mas que los dibujos de los otros fragmentos
que en mi poder conservo. Sin embargo, por el capitel rabe-bizantino
que se publica en la correspondiente lmina de _detalles_ juntamente con
otro de estilo africano sacado de la _capilla de Villaviciosa_, se
formar una idea exacta de los otros que no ha sido posible ni dibujar
siquiera. El espresado capitel rabe-bizantino es obra mandada ejecutar
por el mismo califa que fund los alczares de Azzahra, y se conserva
hoy en Crdoba en el patio de la casa llamada de las _Encomiendas_,
donde lo ha dibujado para remitrnoslo nuestro bondadoso amigo D. Jos
Sal, profesor de pintura y vecino de aquella ciudad.

Las hojas que le adornan son de acanto silvestre, como las que emple
Calimaco al introducir entre los rdenes griegos el bello capitel
corintio; y su disposicion en todo conforme con la que se observaba en
los mejores tiempos del arte, as en Grecia como en Roma, en los siglos
de Pericles y de Augusto. Fltanle solamente los _caulculos_ que se
adhieren  las volutas por la parte inferior; pero estan felizmente
sustituidos con esbeltas espadaas que cindose  la voluta terminan en
el baco del capitel. La inscripcion esculpida en este, traducida por el
Sr. Gayangos, dice as: _En el nombre de Al: la bendicion de parte de
Al sea sobre el prncipe de los creyentes (Alargue Al su permanencia
en la tierra) Abde-r-rahman ben Mohammad. Esto es de lo que mand labrar
por manos de Xenif su page. Hizo esto Fatah el marmolista._ La cruz
esculpida en sus volutas pudiera ser quizs obra de cristianos posterior
 la reconquista.

Al considerar estos preciosos indicios de la gran pureza  que lleg el
arte bajo los reinados de Abde-r-rahman III y de su hijo Al-hakem II,
casi se atreve uno  creer que los rabes-espaoles sintieron mejor que
los bizantinos la belleza del arte helnico, y que muchos elementos de
la arquitectura griega de los buenos tiempos revivieron en el arte
andaluz de los siglos IX y X hallndose casi proscritos por la
arquitectura de Bizancio.

Ntese en el capitel africano del tiempo de Almanzor cun brevemente
pas la ornamentacion del garbo  los primores, del brio  la timidez,
del franco y libre perfilar al prolijo y nmio afiligranado, en cuyo
minucioso ejercicio se perdi lastimosamente en las pocas sucesivas
aquel gusto varonil que prometia al Occidente un renacimiento dichoso
del arte antiguo seis siglos antes de venir al mundo los grandes genios
del tiempo de Leon X.

[524] Vanse las descripciones que en sus citadas obras hacen de los
vestigios de _Crdoba la vieja_. Estas descripciones pueden hoy servir
de utilsima guia para una esploracion detenida de aquel campo, pues en
ellas se indican con gran minuciosidad los parages que ocupaban algunos
curiosos objetos, torres, cisternas, etc., que hoy ya no se ven, y que
sin duda ha cubierto la _marea_ de la llanura.

[525] Siendo esta superior  mis medios como particular, tuve el honor
de escitar al gobierno en diciembre de 1853  que hiciese una
esploracion arqueolgica en la referida dehesa de _Crdoba la vieja_,
reservndose el emprender escavaciones en regla si aquel prvio
reconocimiento prometia algun resultado til  la historia del arte. No
puedo quejarme de haber sido recibido con indiferencia; al contrario,
mis indicaciones, el relato fiel de lo que en aquel campo habia yo
visto, y la mera inspeccion de los fragmentos por m recogidos,
despertaron en el Sr. D. Agustin Esteban Collantes,  la sazon ministro
de Fomento, el mas plausible entusiasmo: nombr inmediatamente en
Crdoba una comision que entendiese en los trabajos de esploracion, y
facilit el pequeo fondo que se crey suficiente para llevarlos  cabo.
Confisenos al Sr. Gayangos y  m el cargo de dirigir  los
comisionados de Crdoba, los cuales por su parte animados del mejor celo
dieron desde luego seales de actividad. Los Sres. D. Ramon Aguilar
Fernandez de Crdoba, D. Francisco de Borja Pavon y D. Jos Sal, fueron
los comisionados: hicieron de su parte cuanto era de apetecer para el
logro del objeto principal de las instrucciones que les fueron
remitidas, que era cerciorarse de si habia  n edificacion soterrada en
aquella planicie  plaza elevada rectangular de que dejo hecho mrito.
Por causas imprevistas no pudieron comenzar los trabajos hasta mediados
de mayo de 1854, pero en cuanto los principiaron aparecieron al abrir
una zanja en la planicie referida vestigios de muros y un enlosado con
una canal que forma un ngulo recto, dispuesta al parecer para conducir
aguas. Desgraciadamente el Sr. marqus de Guadalczar, dueo de la
dehesa, al otorgar su consentimiento para dicha esploracion, habia
impuesto  los comisionados de Crdoba dos condiciones que ignorbamos
en Madrid, y que imposibilitaban la continuacion de la tarea comenzada,
 saber: que la escavacion habia de suspenderse  fin de mayo, y que no
habia de poderse cortar ni quemar _rbol, arbusto ni mata de ninguna
especie_. Cabalmente el desmonte de la gran mata silvestre que obstruye
el hueco  caverna del declive meridional de la plaza alta, era una de
las primeras instrucciones que habiamos dirigido  la comision de
Crdoba; y por otra parte el vaciado de la escavacion practicada no
podia ampliarse tilmente en siete dias que faltaban hasta fin de mayo
no cortando matas  arbustos. Es pues escusado aadir que la esploracion
qued desde entonces paralizada.

[526] El Sr. D. Jos Caveda en su escelente _Ensayo histrico_, ya otra
vez citado, se lamenta con sentidas frases de que no se conserve
siquiera un solo vestigio que nos indique hoy el lugar que ocuparon los
palacios de Azzahra.

[527] Ambrosio de Morales deduce la gran fertilidad de la Campia de la
riqueza que en su tiempo gozaban sus lugares, citando algunas aldeas,
como Santaella, la Rambla y otras, que tenian hasta 2000 y 3000 vecinos,
sin otra industria que la labranza y la ganadera.

[528] En la silva del nacimiento de Lucano.

[529] Llambase municipio _Mellariense_: di una fuente nombre al lugar,
y  ambos la grande abundancia de miel que se recoge por all. Debi ser
de bastante importancia, puesto que erigia esttuas  los varones
benemritos, como lo prueba la inscripcion que se conserva en la puerta
de su fortaleza, hoy iglesia parroquial, y que public en sus
_Antigedades_ Ambrosio de Morales.

[530] El castillo de Belalczar es propiedad del duque de Osuna por la
incorporacion del condado en la casa de Benavente.

El hecho que acabamos de referir est sacado de la Historia m. s. de la
ciudad de Crdoba atribuda  D. Andrs Morales que posee la Real
Academia de la Historia, Tomo II. pg. 1474 y siguientes.

[531] Otro Nuo de Lara (D. Francisco), capitan retirado, prest tambien
grandes servicios  Montoro en la guerra de la _Independencia_. Con los
tiradores de la villa caus daos considerables al ejrcito de Dupont, y
lejos de intimidarse con la derrota de las _Ventas de Alcolea_, le tuvo
en contnua alarma.

[532] As constaba de una lpida de alabastro que estaba en el mismo
castillo (segun afirma Garibay en sus _Genealogas m. ss._, tomo 9.,
lib. 54, fol. 259), que decia lo siguiente: _En el nombre de Dios. Amen.
Esta obra mand facer Garci-Mendez de Sotomayor, seor de Jodar: e
fzole maestre Mohammad; e fu obrero Ruy Cil, e fzose en la Era de
1363. Christus vincit: Christus regnat: Christus imperat._

[533] El erudito Llaguno y Amrola dej unos curiosos apuntes sobre la
navegacion del Guadalquivir y del Genil, estractos de las noticias que
traen sobre la misma materia Ziga, Roa y Ambrosio de Morales. Resulta
de este estudio que la navegacion desde Sevilla  Crdoba, y vice-versa,
se mantenia espedita en tiempo de S. Fernando; que despues del reinado
de D. Alonso el Sabio, atropellando intereses particulares al pblico,
empezaron  entorpecer aquella libre navegacion con azudas para molinos,
que, aunque dejaban canales para el paso de los barcos, causaban grandes
molestias  los traficantes y barqueros; que reinando D. Pedro el Cruel
se quejaron los barqueros de Sevilla del dao que les hacian los dueos
de aquellos molinos cerrando las canales por donde pasaban antes los
barcos, y el rey di auto poniendo remedio, en cuya virtud el alcalde
mayor de Crdoba, para que constase siempre en adelante el ancho que
habian de tener las canales de las presas, tom la medida en el _arco de
las bendiciones_ de la catedral, y la di por norma para la anchura
referida, sealando de fondo dos varas; que la navegacion se abandon
despues por los robos que con sus entradas hacian en los pasajeros los
moros de Granada; que por los aos de 1524, habiendo vuelto de Paris el
maestro Fernan Perez de Oliva, se agit nuevamente este asunto con mucho
calor en el cabildo de Crdoba, en una de cuyas sesiones propuso aquel
sabio economista, que dejando el antiguo y mezquino modo de navegar con
barquillos traidos  remo, se estableciese la navegacion  la srga, tan
fcil y productiva, como se practicaba en muchos rios de Italia, Francia
y Flandes con barcas de suelo llano que cargaban mas de 200 carros de
peso y calaban menos de una braza de agua; finalmente, que en 1561 se
volvi  tratar este importante negocio, hizo el rey Felipe II reconocer
el rio por personas entendidas,  informado de que la navegacion del
Guadalquivir ofrecia dificultades nada insuperables, resolvi S. M.
fuese restablecida en cuanto se acabasen las obras para dejar corriente
la del Tajo, donde por la singular industria y grande nimo de Juan
Bautista Antonelli se estaban venciendo obstculos mucho mayores. Sin
embargo de tan buenas esperanzas nada lleg  hacerse entonces: luego,
en 1629, volvi  resucitar el proyecto, y nuevamente qued abandonado.

[534] Existe en las casas de Ayuntamiento. Fu hallada entre las ruinas
de la ermita de Sta. Sofa y tiene esta inscripcion: SACRATA DOMUS
AUGUSTO.

[535] Vase la pgina 244, nota 1.

[536] Los condes de Alcaudete, cuyo estado fund el adelantado D. Alonso
Fernandez de Crdoba, hijo de D. Martin Alonso.

[537] Fueron sus primeros seores los Aguilares, por donacion que hizo
el rey S. Fernando  D. Gonzalo Ibaez, que le mud el nombre de _Poley_
por el de _Aguilar_.

[538] Cuando los ltimos Aguilares seores de la villa murieron en
Algeciras sin dejar descendencia masculina, el rey D. Alonso XI
incorpor el estado de Aguilar  la corona, y  los descendientes por
hembra D. Bernardo vizconde de Cabrera y D. Alonso Fernandez Coronel,
los content con la _Puebla de Alcocer y Capilla_. D. Alonso Coronel no
obstante obtuvo del rey D. Pedro, por mediacion de D. Juan Alfonso de
Alburquerque, el estado de Aguilar reteniendo  Capilla.

[539] Despues de muerto D. Alonso Coronel, su estado fu incorporado 
la corona; y muerto el rey D. Pedro, D. Enrique II di la villa de
Aguilar  D. Gonzalo Fernandez de Crdoba, de quien se deriv  sus
descendientes los marqueses de Priego.

[540] En la parte de esta Sierra colindante con las de Priego, Luque y
Carcabuey, se crian muchos vegetales preciosos para la medicina: hay
tambien canteras de jaspe rojo de muchas especies, mrmoles, piedra
blanca, alabastro y piedra comun, que beneficiaban los rabes.

[541] De la famosa _Nava de Cabra_ dice el moro Rasis estas palabras en
su historia: Tiene Cabra en su trmino un monte que llaman Selva, y es
tan alto que contiende con las nubes. En aquel monte hay muchas flores y
de muy buenos olores, y adems yerbas de todas virtudes.

[542] La Sima de Cabra, que tanto llam la atencion de Cervantes, se
abre  un lado de aquella sierra en el llano que hay  la espalda del
tajo que llaman de Camarena. Las generaciones unas  otras han ido desde
una poca muy remota legndose maravillosas tradiciones y consejas que
la hacen objeto de pavor entre la gente sencilla. Rasis decia que era
una de las puertas de la caverna de los vientos. En el ao 1841 se
practic en ella un reconocimiento por un profesor de ciencias y otras
personas entendidas: result haber  la distancia de unas 140 varas de
su boca una esplanada bastante capaz, ensanchando desde la entrada sus
paredes sin guardar regularidad y en diversos tramos. Desde su mitad 
algo ms ensancha desproporcionadamente, y en su fondo tienen las
paredes musgo y humedad. Solo se encontraron ranas en lo profundo de la
Sima.

No sin fundamento la mira con espanto el vulgo, porque el puntilloso
honor andaluz la escogi algunas veces para sepultura de los infelices
autores de sus mancillas. Cuntase de un ttulo cordobs que
sacrificando  la reparacion de su honor ofendido los vnculos mas
tiernos de la naturaleza, precipit en ella  una hija suya que vivia
amancebada con un jven de oscuro linage. Sirvironle en este acto de
cmplices dos hermanos de la vctima: fingieron una huelga campestre
diciendo que iban  ver  un pariente muy ilustre, aderezse todo lo
necesario, y la pobre seora creyndolo se compuso lo mejor que pudo y
con sus mas costosos aderezos. Metida en una litera con muy honrado
acompaamiento, fueron caminando por sendas estraviadas, y llegado que
hubieron cerca de la Sima de Cabra se apearon todos. Despues de
merendar, mientras merendaban los _criados_, _apartronse_ el padre, la
hija y sus dos hermanos, fingiendo ellos ir divertidos con varias
razones, y al llegar  la Sima di uno de ellos un empellon  la
desgraciada mujer y la ech dentro. Hecho esto se volvieron, y
emprendieron el viaje de retorno para su tierra, muy satisfechos de
haber dejado sepultada en la Sima la causa de su deshonra. _Libro de
cosas notables que han sucedido en la ciudad de Crdoba_, M. S. de la
Real Academia de la Historia, _caso_ 44, fol. 103.

[543] El nombre romano de _Egabrum_ que llev, parece derivarse del
griego _Aigagros_, que se interpreta _Cabra_ monts  silvestre.

[544] Tiene en su clave el arco principal esta inscripcion: DIEGO DE
BERNU, REGIDOR DE BURGOS, POBL  BENAMEX, Y EDIFIC ESTA PUENTE  SU
COSTA, AO 1556.

[545] Aunque el Sr. P y Margall, que comenz este tomo escribiendo sus
primeras 64 pginas, se habia propuesto incluir en l las tres
provincias de CRDOBA, SEVILLA Y CDIZ, al emprender nosotros su
continuacion creimos tan grande la importancia de la historia monumental
de CRDOBA, que resolvimos desde luego consagrarlo  ella
esclusivamente. El lector juzgar ahora en vista del desempeo de
nuestra tarea, si hemos hecho bien en estendernos tanto en
consideraciones sobre las instituciones islamitas y sobre la historia
general de la arquitectura, que nos parecieron indispensables para
apreciar debidamente el espritu y significacion de la grande obra que
simboliza todas las glorias del Califado. Si aplaude nuestra
determinacion, facilmente nos perdonar que no le hayamos aun conducido
 la mrgen opuesta del Genil; si la desaprueba, srvanos de disculpa la
buena intencion con que hemos procedido.






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Pedro D. Madrazo

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